15º Los reyes de Eredian y Carmody
Paul y Rosalie cabalgaron juntos durante varios días de camino, pero al llegar al centro del reino, Rosalie prosiguió su camino hacia Carmody y Paul fue en busca del palacio real, para encontrarse con el rey Jacob.
Paul llevó su caballo hasta la entrada, anunció quien era mientras bajaba de su caballo, después fue conducido por uno de los guardias hasta la sala de audiencias, donde el rey Jacob y su esposa lo esperaban, intrigados por su inesperada visita.
-Alteza- Hizo una reverencia.
-Levantaos y decid el motivo de vuestra visita- Dijo de inmediato.
-Os traigo una carta del jefe de la guardia de la princesa Isabella de Carmody- Sacó la carta y se la entregó.
El rey Jacob leyó la carta inmediatamente, su rostro era serio e inexpresivo mientras la leía, y al acabarla, se la tendió a su esposa y miró al mensajero de inmediato.
-¿Sois conocedor del contenido de la carta?
-Así es, señor- Le aseguró- Su contenido solo lo sabemos el capitán de la guardia, vos, vuestra esposa, yo mismo, y la joven que lleva una carta similar a la vuestra al rey William.
-El jefe de la guardia de la princesa dice que su alteza no ha llegado ni llegará a Thunder porque ha contraído matrimonio estando en mi reino- Paul asintió, confirmando que eso era cierto- También afirma que su esposo es Edward, hijo pequeño del doctor Cullen, a quien tengo en alta estima- Otro asentimiento- Y por último, me explica sus sospechas de que el reino de Thunder solo busca ese matrimonio para poder entrar a su antojo en Carmody, y una vez con el poder de los dos reinos, invadir este- Se puso en pie y caminó hacia Paul, mirándolo fijamente- Vos sois un hombre de Dios, y no podéis mentir, así que decidme vuestra impresión.
-Alteza, yo he servido en el reino de Carmody desde que era un niño, y siempre he visto al rey William hacer cuanto podía por contener a los señores del reino de Thunder, pero los últimos meses antes de firmar el compromiso de la princesa fueron un auténtico infierno para mi rey, y al ver la salida que le proponía el reino de Thunder, la paz a cambio de que el hijo de uno de los condes se desposara con la princesa, la desesperación hizo que no viera el riesgo de ese acuerdo y aceptó- El rey Jacob escuchaba con atención- La princesa estaba aterrada ante el futuro al que la había condenado su padre, pero sabiendo que era o eso o la guerra, ella aceptó. Sin embargo, al llegar a este reino y conocer al joven Edward, empezó a sentir el único sentimiento incapaz de ser vencido, el amor- El rey Jacob no se inmutó, pero la reina si, que se levantó y caminó hacia su esposo- Al descubrir los sentimientos que habían crecido en su interior, su alteza estaba destrozada al pensar que debía desposarse con otro hombre y por ello, Jasper les propuso a ambos que se casaran y escaparan.
-¿Lo propuso el jefe de la guardia?- El rey Jacob se escandalizó.
-Con el debido respeto, alteza, si de todas formas, los señores de Thunder iban a invadir el reino de Carmody y más adelante atacar el vuestro, ¿qué necesidad había de que la princesa Isabella se desposara con alguien como el hijo del conde Masen? ¿Acaso ella no merece ser feliz? ¿Era preferible condenarla a una vida llena de maltratos y abusos?
-No he dicho que la solución fuera esa, pero de esta forma, al haber contraído matrimonio en mis dominios, la princesa y el joven Edward van a dirigir la ira de los señores de Thunder hacia aquí.
-Mi señor- Habló la reina- Si me permitís daros mi opinión, creo que es momento de dejar la palabrería a un lado y actuar- El rey la miró fijamente, intentando ver a través de ella- Muchos años hemos callado ante la tiranía que ha recorrido el reino de Thunder cuando los lores mataron al rey, muchos años en silencio ante las injusticias y amenazas que venían de aquel lugar- La reina llegó hasta su esposo y lo miró a los ojos- Si no queréis que nuestro reino y el de Carmody acaben igual que Thunder, debemos actuar.
-Siempre tan sabia, mi señora- Suspiró derrotado- Dejadme pensarlo- Miró esta vez a Paul- Mañana os daré una respuesta.
-Por supuesto, majestad- Paul hizo una reverencia y desapareció de la sala, dejando a solas a los dos reyes.
-Leah, ¿enfrentarnos a Thunder? ¿Después de todo lo que hemos hecho por mantenerlos lejos de aquí? ¿Lejos de ti?
-Jacob, sé cuánto has hecho por alejar a esos malnacidos de mí, pero no puedes tenerme escondida toda la vida, sobretodo ahora- Colocó una mano sobre su vientre- No podemos tener un hijo mientras vivimos atemorizados, pensando en que van a descubrirme- Le tomó el rostro entre sus manos- Debemos luchar por el futuro de nuestro hijo, no podemos permitir que llegue a este mundo con un peligro tan grande.
-Tienes razón- Juntó sus frentes- Pero podíamos haber hecho las cosas de otra forma- Cerró con fuerza los ojos- Si tan solo hubieran acudido a mí, si la princesa y el joven Edward hubieran pedido nuestra ayuda…
-Mi amor, te recuerdo que tú actuaste de manera parecida, y gracias a eso, estoy yo hoy a tu lado.
-Era diferente, tú y yo estábamos comprometidos de antemano, tu padre, como rey de Thunder, había firmado un acuerdo con mi padre para unir nuestros reinos- La abrazó- Fui afortunado de enterarme del ataque de los lores a tiempo para sacarte de allí, aunque no pudiera salvar a tu padre.
-Aun así, pudiste morir si te descubrían, podíamos haber entrado en guerra hace mucho tiempo si hubieran sospechado lo que hiciste.
-Tienes razón- La estrechó fuertemente entre sus brazos- Por amor se hacen las más grandes locuras, no puedo culparlos por querer ser felices.
-¿Eso quiere decir que…?
-Los ayudaré, por supuesto que sí- Le sonrió- Además, no olvides que Isabella es mi prima.
-¿Crees que tu tío William se lo tomará bien?
-Creo que mi tío estará más que encantado de que Isabella no se haya casado con un Lord de Thunder- La tomó de la mano- Estoy casi seguro de que se arrepintió de haber firmado ese acuerdo desde mucho antes de mandar a Isabella hacia Thunder.
-¿Cómo vamos a proceder?
-Primero esperemos noticias de mi tío- Le pidió con calma- Estoy seguro de que el jefe de la guardia de mi prima sabrá entretener a los lores durante algún tiempo, eso nos da algunos meses de margen, mientras, nosotros prepararemos nuestro ejército, avisaremos a la población, y hablaremos con Carlisle Cullen y su familia, es primordial que mi prima no aparezca hasta que todo haya concluido.
-Mañana mismo los haré llamar- Le aseguró su esposa, besando la comisura de sus labios en agradecimiento.
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Rosalie cabalgó sin descanso, desesperada por llegar ante su rey, cabalgó todo lo rápido que pudo, descansó en granjas abandonadas o en pequeñas aldeas para no dar a conocer quién era. Pero por fin, tras una semana de viaje sin descanso, llegó al palacio de Carmody.
Sin esperar a ser anunciada, Rosalie se adentró en palacio y caminó presurosa hacia el salón del trono, donde el rey William estaba reunido con los lores de Carmody. Al verla llegar tan desmadejada y pálida, el rey William temió lo peor.
-¿Isabella está bien?- Ella asintió, acercándose a él- ¿Qué ha ocurrido entonces? ¿Qué ha sucedido para que vengas aquí de esta manera?
-Mi señor, Jasper me envía con una carta para vos- Le tendió la carta.
El rey William la leyó de inmediato, preocupado por lo que Jasper pudiera contarle, todo quedó en silencio mientras el rey leía la carta. Tanto Rosalie como los lores lo vieron palidecer, angustiado por el contenido de la misma.
-Oh, mi pequeña.
-¿Ocurre algo, majestad?- Preguntó Sam, el lord más cercano al rey.
-Mucho me temo que así es- Levantó la mirada de la carta- El jefe de la guardia de mi hija me informa de que mi hija se ha desposado.
-¿No era ese el propósito de su viaje?
-No se ha desposado con Anthony de Masen- Todos lo miraron con preocupación- ¿Os acordáis de lo que le ocurrió a la señora Masen?
-Murió hace años, cuando estaba embarazada del que debía haber sido el heredero del conde Masen, fueron unos bandidos- Explicó Harry, otro de los lores.
-La condesa Esme de Masen no murió ese día, como todos pensamos, Jasper me asegura haberla encontrado en el reino de mi sobrino Jacob- Narró con seriedad- Huyó de su esposo cuando estaba a pocos días de dar a luz, refugiándose en la pequeña aldea de Forks- Todos enmudecieron- Al parecer, un médico y su hijo la encontraron en los caminos y la llevaron hasta allí, desde entonces, viven como el matrimonio Cullen, cuidando de sus hijos.
-Disculpad mi ignorancia, señor, pero ¿qué tiene que ver la condesa de Masen con la princesa?
-Mucho, querido Sam- Le explicó seriamente- Mi hija se ha desposado con el hijo de Esme Cullen- Sam mostró su asombro- Eso quiere decir que, en realidad, mi hija se ha casado con el heredero de Masen, sin tan siquiera saberlo.
-¿Y qué podemos hacer? ¿Avisar al conde de donde se encuentra su esposa y la princesa?
-¡Jamás!- Aseguró el rey William.
-Majestad, si no se lo comunicamos, el conde Masen pensará que lo hemos traicionado y, junto a sus hombres, invadirá nuestro reino- Aseguró Harry.
-Eso ocurrirá de todas maneras- Aseguró Rosalie, acercándose a su rey- Majestad, sé que solo soy una dama de compañía, pero os ruego que me escuchéis- Se arrodilló ante él, con el rostro hacia el suelo, mostrándole todo el respeto que le tenía- Vuestra hija estaba dispuesta a sacrificar su felicidad por el bien del reino, estaba dispuesta a dejar al hombre del que se había enamorado por cumplir con su deber, fuimos Jasper y yo los que le hicimos cambiar de idea, y no con intención de perjudicar al reino, os lo juro- Rosalie empezó a llorar mientras hablaba- Jasper está convencido de que tras el matrimonio con la princesa Isabella, el conde Masen y el resto de lores de Thunder invadirían nuestro reino, y posiblemente os asesinarían, alteza- Se frotó la nariz, intentando contener el goteo que se desprendía de ella- Por esa razón, Jasper y yo le hicimos entender a la princesa que lo que ella hiciera no afectaría en los acontecimientos, y que por una vez en su vida, debía mirar por su propia felicidad- Levantó un poco la mirada- Ninguno de nosotros sabíamos quién era realmente aquel joven, él mismo desconoce su origen, pero es algo que podemos utilizar a nuestro favor.
-Está bien, Rosalie- El rey la ayudó a levantarse y la sentó en uno de los muchos asientos que ocupaban sus lores- Cálmate y explícame lo que has querido decir con utilizarlo a nuestro favor.
-Mi señor, si vos y vuestro sobrino, el rey Jacob, os unís contra los lores del reino de Thunder, podríais reclamar el reino de Thunder para el esposo de vuestra hija- Todos parecieron sorprendidos por tal idea- Después de todo, Edward es el auténtico heredero de Masen, Anthony es un hijo ilegítimo, pues su matrimonio actual no es válido, y si el conde recurriera a la herencia de sangre, tendríamos al joven Edward con nosotros.
-Pero el reino no le corresponde ni a Masen ni a ninguno de los otros lores.
-Lo sé, alteza, le corresponde a la esposa de vuestro sobrino- Le aseguró Rosalie- Y estoy totalmente segura que una vez haya acabado la tiranía que invade Thunder, entre todos lograrán llegar a un acuerdo.
-Majestad, no creo que sea prudente, después de todo, Thunder es un reino plagado de asesinos y ladrones, deberíamos informar de lo descubierto al conde Masen y esperar que sea clemente con nosotros.
-¿Y mandar a mi hija a un reino así?- El rey William miró a Lord Harry Clearwater como si tuviera dos cabezas- Hice mal comprometiendo a mi hija con el hijo de ese monstruo, no cometeré dos veces el mismo error- Le aseguró- Iremos al encuentro de los lores de Thunder y acabaremos de una vez por todas con todo esto- Miró a todos los lores de Carmody- Preparad a vuestros hombres, partimos al alba hacia Eredian, iremos al encuentro de mi sobrino y enfrentaremos a esos malditos de una vez y para siempre.
Todos empezaron a moverse, de inmediato abandonaron la sala, dejando solos a Rosalie y al rey William. Ella miraba a su rey con adoración.
-Mi señor, sois un gran rey, gracias por escucharme y creer lo que os cuento.
-Soy yo quien debe darte las gracias, Rosalie- Se arrodilló ante ella- Siempre has velado por la felicidad de mi hija, y no quiero ni pensar en que podía haber sido de ella si Jasper y tú no hubierais intervenido- Le tomó la mano- Si hay algo que pueda hacer para compensarte, en cualquier momento, no dudes en decírmelo.
-Sois muy amable majestad- Le sonrió- Por ahora solo quiero pediros una cosa, dejadme partir con vos hacia Eredian.
El rey William accedió sin reparo a su petición, y al despuntar el alba, todos los lores de Carmody y sus hombres partían hacia Eredian, con su rey al frente, dispuesto a luchar por el porvenir de su hija.
Hola a todos, siento mucho el retraso, pero he estado fuera.
¿Qué os ha parecido el capítulo? Se que acción no tiene, pero creo que era importante ver las reacciones de ambos reyes y los motivos que tiene cada uno.
Espero opiniones y sugerencias.
Nos leemos
