Tuvieron que separarse por la falta de aire, más sus caras aún seguían muy cerca de la otra – si lo que dices es cierto de la ti… digo tu amiga… porque le decías que serias más gentil—decía con un puchero, no es que confiara inmediatamente en él, solo quería resolver todo este asunto de una buena vez por todas.
– AH… lo que pasa es que la otra noche nos encontramos con unos tipos que habían visto a Yuri, la hermana de Sakura, pero nos estaban pidiendo dinero por la información y uno se quiso pasar de listo y lo golpee jajajaja…, creo que le rompí la nariz junto con unas costillas—reía Kara, como si golpear a la gente fuera lo más normal del mundo.
En ese momento la mirada de Oso se dirigió a las manos de su hermano y pudo notar como estos tenían pequeños raspones en sus nudillos además de unos pequeños vendajes, posiblemente eran por la pequeña pelea que tuvo con los tipos de la historia… así que todo era verdad… genial se sentía una mierda por haber hecho todo ese show, avergonzado solo pudo agacharse y esconder su cara entre sus piernas, que más podía hacer, había desconfiado de Karamatsu… y para rematar él ya sabía de sus sentimientos… este sería el mejor momento para un trágame tierra.
-Eh… brother, ¿estás bien?, ¿te duele algo? —más no tuvo respuesta alguna, preocupado se agacho para estar a la altura de Osomatsu, pudo notar como las orejas de este estaban muy rojas, a lo mejor estaba muy avergonzado por el beso de hace poco,
– vamos Oso, no es para tanto solo fue un simple beso… piensa que era como uno de esos hechizos que te daba en la primaria jajaja-. Eso no le causo mucha gracia al mayor.
-¡Maldito!, por tu culpa es que estoy así…. Tú y tus malditos hechizos fueron los que causaron todo esto…. Por tu culpa estoy tomando el papel de la novia celosa…. ¡ahhh! Será mejor que te hagas responsable Kusomatsu—decía un Oso más rojo que un tomate.
Ya estaba, Karamatsu sabía de sentimientos y el sabía los suyos, entonces ahora qué… ¿serian amantes?... —okey brother, me hare totalmente responsable… pero debes saber que en parte también es tu culpa—. Decía mientras trataba de aguantar las ganas de tirarse encima de Oso, ya que había que reconocer que sonrojado se veía adorable.
- como que mi culpa, ¿Quién era el que daba los hechizos eh?, mira que yo no era—respondía frustrado Oso, sabía perfectamente que no era su culpa… más una duda se atoraba en su garganta, debía decirla sino, nunca estaría tranquilo.
- oye Kara… acaso tu… ¿t-tú me amas?, bueno ya sabes…me quieres como tu h-hermano o…o…— pero las palabras no salían de su boca, talvez por la vergüenza, pero necesitaba saber la respuesta, no quería que su hermano estuviera solo con él por la culpa de verlo en esas condiciones, tenía que saber si realmente era correspondido o no, lo que más odiaba es que le tuvieran pena.
Pero por más que doliera la respuesta debía saberlo. El de mirada azulina pudo notar el temor de esas palabras, acaso su aniki pensaba que estaba haciendo todo esto por lastima…- escucha, eres mi hermano y siempre será así…. Más el amor que siento por ti pasa más allá de lo fraternal, sé que es complicado he incluso he llegado a pensar que soy una simple basura por querer a mi propio hermano de esta forma… pero no me arrepiento…. Lo que quiero decir es que te amo, eres y serás my first love…. Puede sonar cursi, pero así son las cosas… solo quiero saber si me concedes la oportunidad para demostrarte todo el amor que siento por ti. —
Decía un totalmente avergonzado Karamatsu… okey, eso definitivamente fue muy cursi y cliché, pero el de mirada carmesí, no salía de su felicidad no solamente era correspondido, sino que también le estaban proponiendo que fueran algo así como parejas, y todo eso en la Torre de Tokio, sin duda alguna este sería uno de sus lugares favoritos, más solo atino a besar esos labios que desde el primer instante se habían vuelto su droga, ya no tenía solución, Karamatsu era su droga, una droga de la cual no estaba dispuesto a rehabilitarse.
Por fin habían llegado a su hogar temporal, ya era bastante tarde, por no decir que ya era de madrugada, Karamatsu estaba cansado, todo este embrollo lo había agotado mentalmente, quería llegar lo más pronto posible a la cama, pero, aunque estuviera cansado no desaprovecharía esta oportunidad.
Por otro lado, Osomatsu estaba igual, quería dormir, pero no pudo seguir al notar como unos brazos lo agarraban por detrás – Mmm Kara, sucede al…- no pudo continuar al sentir como giraban su cabeza hacia atrás y sellaban sus labios.
Debía reconocer que el segundo besaba muy bien, tan bien que causaba que sus piernas de a poco perdieran fuerzas, el de azul pudo notar esto, así que levanto al de rojo para que este pudiera sostenerse de él, todo sin cortar el beso.
Entre besos y caricias se dirigieron al cuarto, en donde Kara deposito a Osomatsu en la cama, quitándose la parte superior de su ropa, continúo besando cada parte del primero, de poco empezó a descender hasta llegar al cuello de este dejando pequeñas mordidas que hacían que Osomatsu se estremeciera del placer, además de comenzar a desvestirlo.
Una de las manos de Kara comenzó a recorrer prácticamente todo el cuerpo del mayor, llegando a su entrepierna, en donde pudo notar como sus besos y caricias comenzaban a surtir efecto en el mayor. – Mgh!... ah K-Kara…matsu— las palabras salían por si solas cada vez que sentía las manos de su hermano recorrer su cuerpo. Osomatsu nunca se imaginó que su voz se escucharía de esa manera, es más, nunca en su vida pensó que él sería quien estuviera abajo. Pero no pudo seguir discutiendo mentalmente, ya que nuevamente sellaban sus labios.
El nombrado no podía aguantar más, estaba más que excitado y lo único que quería hacer era poseer el cuerpo del mayor, marcarlo como suyo y de nadie más. Sin más, acerco sus dedos donde le indico que los lamiera, el susodicho obedeció y comenzó a lamerlos, una vez hecho el trabajo Karamatsu nuevamente ataco esos labios que lo volvían loco, eran endemoniadamente adictivos, más llevo sus dedos a la parte baja de Osomatsu, de los cuales con uno de los comenzó a rodear la entrada de Osomatsu haciendo que este se estremeciera y a la vez soltará un leve gruñido al sentir como un dedo se hacía espacio en su interior.
No tardo mucho rato en que se sumara el segundo dedo y el tercer dedo, debe reconocer que al principio dolió y mucho, pero al poco tiempo ese dolor llego a ser reemplazado por un enorme placer, queriendo que llegaran más allá, Karamatsu no tuvo que esperar mucho hasta que encontró el punto de placer de Osomatsu, debía admitir que las expresiones que hacia este eran únicas, y estaba más que contento que fuera él, el causante de ellas.
Para el mayor, lo dedos dejaron de ser suficientes, quería más, ansiaba al segundo, lo quería dentro suyo, lo necesitaba… su cuerpo lo necesitaba y sabía que él también lo quería, ya que pudo notar como la erección del segundo pedía a gritos atención.
– de-déjate… de jugar… te ne-necesito… t-te qu-quiero dentro….a-ahora—más que una suplicaba, era una orden y el segundo no estaba dispuesto a desobedecer, saco sus dedos del interior de Osomatsu para tomar su miembro, el cual ya está más que excitado, se podía ver el líquido pre-seminal que salía de este, coloco la punta en la entrada del mayor y pidiéndole que aguantara un momento la respiración y a la vez disculpándose entró de una sola estocada, sacándole un grito de dolor al mayor mientras arqueaba la espalda.
Debía reconocer que dolía, no se comparaban con los dedos de hace poco… "mierda… que la tiene enorme", pensó Osomatsu, lagrimas comenzaban a salir de sus ojos sin su consentimiento. Karamatsu espero a que se acostumbrara, no se movió en un buen rato, era su primera vez, al igual que el de su hermano y no quería lastimarlo… al rato pudo notar como el de abajo comenzaba a mover sus caderas, indicándole que se podía mover.
Al principio las embestidas eran lentas y suaves, las acompañaban con besos y caricias que repartía por todo el cuerpo del primero, pero con que pasaba el tiempo las embestidas se volvieron cada vez más rápidas. Por cada embestida que daba, podía notar como el mayor soltaba gemido tras gemido, mientras que el solo soltaba gruñidos, a la vez que mordía la fina piel de su amante… si, en ese momento no era su hermano, no eran familia, eran amantes que se estaban demostrando todo el amor que se tenían.
La vista de Osomatsu estaba más que nublada, ya no tenía noción del tiempo, quería seguir fundiéndose en el calor del segundo, lágrimas de placer escapaban de sus ojos, al igual que saliva salía por la comisura de sus labios… "así que esto es tener sexo" dicha frase surco por su mente, no se podía quejar, es el mejor invento que se le pudo ocurrir al hombre, según él, más sus pensamientos fueron interrumpidos al sentir como Karamatsu daba en su punto de placer haciéndole soltar gemidos más fuertes, quería más, quería sentirlo aún más, quería que lo destrozara, sabía que el otro le estaba causando marcas, pero no le importaba, eran significado de que solo le pertenecía a Karamatsu, y que el segundo le pertenecía a él, quedaban más que claro con los arañazos que dejaba en su espalda, además de las mordidas en sus hombros.
Ambos pudieron sentir que el momento del clímax estaba cerca, haciendo que Karamatsu arremetiera con más fuerza y más rapidez, mientras que al mismo tiempo masturbaba el miembro de Osomatsu y a la vez succionaba sus tetillas, pudo sentir como la esencia del primero salía junto con gran gemido, manchando el abdomen de ambos, dando unas embestidas más su esencia salió, llenando el interior del mayor.
Cansados por la actividad anterior, ambos se dispusieron a dormir, Karamatsu no salió del interior del Osomatsu, quería seguir sintiéndolo, más opto por abrazarlo, pegando aún más ambos cuerpos, dándose un último beso decidieron dormir, ya mañana sería un nuevo día y el inicio de su vida como amantes… porque eso eran, amantes…. Ni más ni menos.
Ya en la mañana, Osomatsu fue el primero en despertar, pudo notar como Karamatsu lo seguía abrazando, además de que aún seguía dentro de él. En un intento de salir del agarre para dirigirse al baño sintió un gran dolor en sus caderas… "demonios… sí que no tuvo piedad" pensaba el primero.
Una vez de pie pudo sentir como el semen comenzaba a escurrir por sus muslos, era una sensación extraña como a la vez placentera, no le dio importancia…. Estaba feliz, más que feliz, estaba con la persona que más amaba y este le correspondía, ya verían el tema de su familia, pero ya nada le importaba. Si estaba con Karamatsu, nada ni nadie podría borrar la sonrisa en su cara.
N/A: aclaro que es el primer lemon que escribo 0/0
