17º Propiciando el reencuentro
El rey William bajó de su caballo en cuanto llegó a la entrada del palacio de su sobrino Jacob, ayudó a Rosalie a bajar y ambos se adentraron rápidamente en el palacio, el resto de señores de Carmody esperaban junto a su ejército tras la muralla de la ciudad, esperando indicaciones de su rey sobre como actuar.
Los sirvientes, de inmediato, anunciaron su llegada en cuanto los vieron, ambos fueron conducidos rápidamente a la sala del trono, donde el rey Jacob charlaba con su esposa tranquilamente.
Al ver entrar al rey William, ambos se pusieron en pie y se acercaron a él, la reina Leah le hizo acercarse a un sirviente y le pidió que hiciera que Paul fuera hasta allí y que fuera a llamar a la familia Cullen de inmediato.
-Tío, me alegro mucho de verte.
-Yo también me alegro mucho de verte- Se acercó a él y lo abrazó- Cuanto tiempo hace que no te veía.
-Desde poco después de mi matrimonio con Leah, hace ya muchos años de eso.
-Desde luego- Miró a Leah- Debo daros la enhorabuena, mi señora, me han comunicado las buenas nuevas.
-Gracias alteza- Le sonrió.
-Creo no confundirme si aseguro que has venido por cierta carta relacionada con los esponsales de mi prima, la princesa Isabella.
-No te confundes- Dijo el rey William, soltando un suspiro- Como lamento que se haya dado esta situación.
-¿Lamentáis que la princesa no se haya desposado con Anthony de Masen?
-No, mi señora- Le aseguró el rey a Leah- Lamento haber forzado a mi hija a encaminarse hacia un reino lleno de maldad, a casarse con un hombre del que solo recibiría desdicha y que condenaría a Carmody al mismo caos que reina en Thunder- Miró a la reina- Pero sobretodo, lamento haber provocado que mi hija se casara en secreto y huyera con su esposo, temiendo mi rechazo si acudía a mí.
-Me alegra oír que no tienes nada en contra del esposo de Isabella.
-Confío plenamente en el criterio de mi hija- Le aseguró a su sobrino- Si se ha enamorado de él, estoy convencido de que será un buen hombre.
-Puedo asegurarte que es un buen hombre, aunque en realidad sea hijo de Masen.
-Aún me cuesta creer la historia de Esme de Masen- Le comentó- Pero confío plenamente en Rosalie y Jasper y ellos aseguran que es cierta- Señaló a la joven que la acompañaba- Ella es la dama de compañía de Isabella.
Rosalie hizo una reverencia, instantes después entró Paul por la puerta del gran salón, y de nuevo, entre Paul y Rosalie, narraron a los tres soberanos la historia de Esme, Edward y Bella. Y cuando vieron aparecer a la familia Cullen, con Esme cogida del brazo del doctor, el rey William pudo disipar cualquier duda que hubiera existido.
Viendo la veracidad de los hechos con sus propios ojos, el rey William y el rey Jacob decidieron organizar a sus ejércitos, ambos estaban de acuerdo en que había que dividir al ejército de Thunder, porque aunque era inferior en número, la agresividad con la que combatían compensaba la inferioridad numérica. Si conseguían que se separaran, podrían vencerles.
-No sé cómo podríamos conseguir que se separaran, nunca antes lo han hecho, y es difícil pensar en una forma de conseguirlo- Dijo el rey Jacob mirando a su esposa, por si ella tenía alguna idea, después de todo, ella era de allí.
-A mí tampoco se me ocurre nada- El rey William estaba tan desesperado como él por encontrar una manera que parecía inexistente.
-Si el conde Masen me viera estoy segura de que vendría en mi busca con todos sus hombres…- Dijo Esme.
-No se preocupe, señora Esme, no dejaremos que la vea.
-No me ha entendido alteza- Le hizo una reverencia a la reina Leah- Esa es la forma de dividir a su ejército- Todos la observaron boquiabiertos- Si él me ve es muy probable que me siga, llevándose a todos sus hombres tras él, aunque solo sea por darme una paliza y hacerme pagar mi huida, y eso haría que todos los demás se quedaran solos buscando a la princesa.
-Jamás permitiré que hagas algo así- Se negó Carlisle en rotundo- ¿Qué ocurrirá si te atrapan? ¿Has pensado en eso?
-El doctor tiene razón, señora, es muy arriesgado- Concordó con él el rey Jacob- Encontraremos otra forma de dividir el ejército de esos desalmados.
-No hay otro modo- Esme miró a su amado y tomó su rostro entre sus manos- Sabes que siempre he temido que ese hombre viniera a por nosotros, y que lo último que quiero es separarme de ti, pero Edward es nuestro hijo, y haría lo que fuera por cualquiera de nuestros hijos- Las lágrimas de Esme empezaron a caer sin remedio, y Carlisle la acompañó, abrazándola con fuerza- Es el único modo de hacerlo, lo sabes tan bien como yo.
-Lo sé, pero no quiero que te hagan daño.
-Si con ello conseguimos que Edward sea feliz, para mí habrá valido la pena- Carlisle se separó de ella y acarició su mejilla.
-Para mí también.
-Si usted está decidida, no seremos nosotros quienes la frenemos- Le aseguró el rey Jacob.
-Lo más sensato sería que tú- El rey William señaló a su sobrino- Te encargaras de la seguridad de la señora Esme, después de todo, conoces tu reino, sabes dónde estará más segura una vez haya cumplido su misión, y tus hombres se manejan muy bien por este terreno- Jacob asintió, estando de acuerdo con él- Mis hombres esperaran en las afueras del pueblo de Forks, que es donde fue vista la princesa por última vez y es donde debería dividirse el ejército enemigo.
-Así es, de ese modo, cuando se dividan podréis tenderles una emboscada.
-Majestades, ¿puedo pediros algo?- Preguntó Carlisle, sin soltar a Esme en ningún momento. Jacob y William asintieron- Me gustaría unirme a vuestros soldados y colaborar en la protección de Esme.
-Jamás me atrevería a deciros que no, doctor Cullen, no sabiendo todo lo que tenéis en juego.
-Y yo tampoco osaría deciros que no, mi hija está casada con vuestro hijo, vais a arriesgar vuestras vidas por ellos- Le aseguró el rey William.
-Os lo agradezco, majestades.
-Yo también deseo unirme a la lucha- Añadió Emmet de inmediato, mirando a su padre- No soportaría quedarme al margen sabiendo que mamá y Edward corren peligro.
-Tú debes quedarte para proteger a Alice.
-No os preocupéis por ella- Se apresuró a decir Rosalie, viendo en el semblante de Emmet lo importante que era para él participar en aquella contienda- Paul y yo nos encargaremos de ponerla a salvo, no le ocurrirá nada estando con nosotros.
Carlisle y Esme no tuvieron forma de negarle a Emmet su derecho a combatir, y este, una vez que todo estuvo aclarado, dejó la estancia, buscando algo de soledad para pensar, pero antes de salir, le dirigió una mirada llena de ternura y agradecimiento a aquella dama que había intervenido en su ayuda. Ella le devolvió la mirada, y ambos sonrieron antes de dejar de mirarse.
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El conde Edward Masen fue el primero en traspasar las fronteras que separaban Thunder de Eredian por la zona sur, tras él iban todos los señores de Thunder, acompañados por sus hombres, y cerrando la marcha estaban Jasper y sus hombres.
Llegaron a un claro amplio y el conde Masen decidió que era el momento de parar, la noche empezaba a acecharles y no conocían esas tierras lo suficiente. Los soldados y señores de Thunder no tardaron en estar echados durmiendo, tal y como habían hecho durante los días de viaje.
Jasper esperó a que todos estuvieran completamente dormidos y les hizo una señal a sus hombres para que se movieran. Todos se pusieron en pie de inmediato, y sigilosamente cogieron sus pertenencias y se marcharon de allí en busca de la princesa para asegurarse de que estaba a salvo.
Al amanecer, los señores de Thunder despertaron alarmados por el barullo que estaban armando sus hombres. El capitán de la guardia del conde Masen corrió hasta su señor y se inclinó ante su señor.
-Señor, se han marchado.
-¿Quiénes se han marchado?- Preguntó algo desconcertado.
-Los guardias de la princesa, ese tal Jasper y sus hombres, todos han partido al alba.
-¿¡Cómo que se han marchado!? ¡Buscad su rastro! ¡Encontradlos y matadlos!- El conde estaba furioso.
-Hemos intentado buscar su rastro, señor, lo han borrado con tanta eficacia que nos es imposible seguirles.
-¡Maldición!- Sacó su espada y la clavó sobre el pecho de su capitán, atravesándole el corazón- ¡Han estado jugando con nosotros desde el principio!- El conde empezó a dar vueltas, asustando a todos los señores y soldados por su rostro cargado de ira- ¡Necesito desquitarme!- Miró hacia la aldea que había en lo alto de la colina- ¡Visitemos esa aldea! ¡Quiero dejar un mensaje para todo el reino de Eredian!
El conde se encaminó hacia la pequeña aldea, seguido con cierto temor por el resto. Al llegar, no vaciló ni por un segundo y empezó a atacar a cuanto veía. El resto lo imitó de inmediato, arrasaron con toda la aldea.
De esa aldea pasaron a otra, y a otra, y a otra, cada día que pasaba, una aldea caía. Por donde iban todo era fuego y sangre. Hasta que llegaron a la aldea de Forks. En principio fue como el resto de veces, hasta que llegaron a la plaza principal y vieron a una mujer montada sobre un caballo.
Los señores de Thunder iban a dar la señal a sus hombres para que empezaran, pero el conde Masen los hizo parar, bajó de su caballo y lentamente se acercó a donde estaba la mujer. Su hijo, que lo acompañaba a todos lados para aprender, no comprendía que le ocurría a su padre y lo llamó varias veces, pero él no lo escuchaba, solo podía observar a aquella mujer.
Cuando por fin pudo ver bien su rostro se puso pálido, creía estar perdiendo la cabeza, hacía tantos años que la creía muerta, pero sin embargo ahí estaba.
-¿Esme? ¿Eres tú de verdad o eres solo un espejismo?
-Soy tan real como tú- Le aseguró, aferrándose a las riendas para no perder el valor que había adquirido para ayudar a su hijo.
-¿Cómo es posible? Estás muerta, yo vi tu cuerpo desfigurado- Lo decía más para convencerse a él mismo que a ella- Moriste junto a nuestro hijo.
-No morí- Evitó hablar de su hijo- Solo hui de ti- Le confesó, pero no por ello bajó la guardia- Mi miedo porque dañaras a mi pequeño si era niña era más grande que el miedo a que me castigaras si me encontrabas, así que hice lo que tenía que hacer para ponernos a salvo.
-No le hubiera hecho nada aunque hubiera sido una niña- Él, de pronto, recordó todas sus amenazas, como la maltrataba, como la intimidaba- Jamás quise hacerle daño, pero debía hacer que me obedecieras, eres mi esposa.
-Siempre te obedecí, sin necesidad de que hicieras algo así- Le dedicó una gélida mirada- No me arrepiento de haberte dejado, en este lugar he sido feliz.
-Esme, por favor, baja del caballo y habla conmigo, te lo suplico.
-¿Me lo suplicas?- Esme rio sin ganas- ¿Cuántas veces te supliqué yo? ¿Cuántas veces imploré tu clemencia?- Volvió a mirarle con dureza- No te debo nada- Y sin más, empezó a cabalgar, alejándose de ahí.
-¡Esme! ¡Espera!- Pero ella no paró- ¡Maldición!- Corrió hacia su caballo rápidamente.
-¿Quién era esa mujer, padre?- Preguntó Anthony, muy preocupado por el semblante de su progenitor.
-Mi primera esposa, Esme.
-Pero señor conde- Habló uno de los señores- ¿No estaba muerta?
-Es obvio que no- Dijo con rapidez, queriendo salir tras ella- Mis hombres vendrán conmigo, el resto buscad a la princesa, y si no la encontráis, arrasad el pueblo- Montó en su caballo.
-Padre, espera un momento, por favor- Su hijo cogió las riendas de su caballo, impidiéndole marchar- ¿Qué más da que sea ella? Ella desapareció.
-Yo amaba a esa mujer, aun la amo- Le confesó- Y cuando huyó estaba punto de dar a luz a mi hijo, a mi primogénito, necesito saber que sucedió, si él continua con vida- Anthony se quedó petrificado al escucharlo, momento que el conde aprovechó para quitarle las riendas- Deberías saber algo más, que ella esté viva te influye a ti directamente- Anthony giró su rostro hacia su padre, el tono que estaba usando no le gustaba- Al seguir viva, mi matrimonio con ella sigue vigente, por lo que el que hicimos tu madre y yo está automáticamente anulado- Le dijo con frialdad- Ya no eres heredero de mi título y de mis tierras, no eres más que un bastardo.
-¿Es que yo nunca he significado nada para ti?
-Como he dicho antes, siempre he amado a Esme, sus hijos son los únicos que yo he querido tener- Le aseguró- Tú solo eras mi salvoconducto para perpetuar mi apellido, pero ni tú ni tu madre habéis sido nada para mí.
Y sin más, salió al galope en busca de Esme, con todos sus hombres detrás. Inmediatamente después, los señores de Thunder comenzaron su búsqueda de la princesa por aquel pueblo, dejándolo a él solo en mitad de la plaza, sin saber cómo reaccionar a todo eso.
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Unos sonidos del exterior le hicieron despertar, quedó en silencio varios segundos, intentando volver a escucharlos. Ahí estaban de nuevo.
Preocupado porque alguien hubiera descubierto donde estaban, se levantó rápidamente, intentando no despertar a Bella, se vistió y salió al exterior. Al salir se encontró con Jasper, esperándolo en la entrada, miró alrededor y vio a sus hombres, vigilando en todas las direcciones.
-¿Qué ha ocurrido?
-Siéntate- Le señaló las escaleras, Edward se sentó y Jasper le narró todo, la historia de su madre, quien era él, las cartas que había enviado a los reyes de Carmody y Eredian, y como había manejado a los señores de Thunder hasta haberlos abandonado.
-¿Entonces, Carlisle no es mi padre?- Se puso pálido- ¿Soy hijo de ese monstruo?
-Puede que él sea tu verdadero padre, pero Carlisle te ha criado y cuidado como si fueras suyo, te ha querido como a su propio hijo.
-Lo sé, y siempre lo querré como a mi padre, pero jamás pensé que pudiera estar emparentado con alguien tan despreciable como el conde Masen- Dijo con desgana. Suspiró, intentando dejar a un lado todo eso- ¿Qué va a ocurrir ahora?
-Debes esconder bien a la princesa, si la encuentran y os ven, os matarán a los dos, es tu deber ponerla a salvo.
-Pondré a salvo a Bella, pero no me quedaré escondido cuando mi madre corre peligro- Le aseguró- Tengo que ayudarla.
-Comprendo tu situación, pero es de vital importancia que ella esté a salvo- Le imploró- Seguramente, sus majestades lo tendrán todo bajo control.
-¿Y si no es así? ¿Y si ese desalmado la encuentra y la mata?- Edward apretó sus puños- No puedes impedirme que vaya.
-Es cierto, no puedo, pero si tú te vas, ella quedará sola y no habrá quien la proteja- Jasper lo miró- ¿Me permitirás dejar con ella a varios de mis hombres?- Edward asintió y entró en la casa para hablar con ella.
Caminó hasta la cama y se sentó en el borde, ahí la zarandeó levemente, haciendo que ella despertara. Bella le dedicó una leve sonrisa, pero al ver su rostro tan triste y preocupado, esta se borró.
Edward le explicó toda la situación, haciendo que Bella empezara a llorar de la sola idea de verlo partir. A pesar de sus lágrimas y su negativa, Edward la besa con pasión y se marcha, dejándola llorando de desesperación acompañada de los hombres que Jasper había asignado para su protección.
Edward tomó el caballo y junto a Jasper se encaminó hacia el palacio del rey Jacob, esperando tener noticias sobre lo que estaba ocurriendo en el reino y sobre que proceder iban a tener los reyes.
Hola a todos, siento mucho el retraso, pero tenemos fin de curso y papeleos de matrículas para mi niña y he ido de cabeza, espero que la espera haya valido la pena.
Se que la mayoría me decíais que no hiciera que Edward y Bella se separaran, que los descubrieran juntos, y en parte así será, pero antes de eso es imprescindible que haya una separación, ya veréis lo que tengo pensado.
¿Os ha gustado? ¿Qué es lo que más os ha gustado? ¿Y lo que menos? ¿Cambiaríais algo? ¿Qué creéis que ocurrirá con Anthony? ¿Y con Esme? ¿Qué hará Edward cuando vea a su verdadero padre?
Espero vuestros reviews con ganas.
Para los que os gustan los fics de Los juegos del hambre, dentro de un rato voy a subir la introducción de tres nuevas historias, Mientras dormías, Lady Halcón y Protegiendo el corazón. Las dos primeras surgieron de unas películas con ese título, pero la historia no tendrá nada que ver con la película, así que si os llama la atención, os agradecería que os pasarais, me encantará tener vuestra opinión.
Nos leemos pronto
