Desde la muerte del segundo Matsuno, tanto sus hermanos como sus padres habían aconsejado a Osomatsu que lo mejor era que se devolviera a vivir con ellos. Para el primero no fue necesario más ruegos, de por si no deseaba volver al lugar al cual, en tan poco tiempo, vivió los mejores días de su vida, además de estar llenos de recuerdos que creo junto con Karamatsu. Él estaba dispuesto a regresar para poder apoyar a sus hermanos, ya era momento de que tomara el papel de hermano mayor, es lo que hubiese querido Karamatsu.
Los médicos forenses se habían tardado un poco en entregar el cuerpo de Karamatsu, pero ya todo estaba listo para el velatorio, los ahora "quintillizos" pudieron apreciar como su hermano era muy querido fuera de la casa, habían llegado personas que ni ellos conocían, pero que le hablaban maravillas de su hermano. Esto hizo que en cada uno creciera más la sensación de culpa por haberlo tomado un poco más de atención cuando estaba con vida.
Por otro lado, Osomatsu estaba ajeno a la gente a su alrededor, por más condolencias que recibió en lo único que podia pensar era en los momentos que vivió con Karamatsu, ya sea como hermanos o amantes. Una mano que se había posado en su hombro hizo que volviera a la realidad. Dicha mano pertenecía a su amiga Sakura.
-sabes… la cara de amargado no te viene—trataba de alentarlo, pero viendo que no estaba dando resultado decidió probar con otra cosa. – ahora más que nunca tus hermanos te necesitan… si te desmoronas ellos no lo podrían soportar…. Sé que es difícil, pero como hermanos mayores que somos nuestro deber es proteger a los menores… aunque en ocasiones debamos ignorar nuestros propios sentimientos. —y sin más se retiró del lugar, por un lado, sentía que quizás fue muy dura con él, pero si ella no lo hacía, nadie lo haría.
Esas palabras fueron suficientes para que tomara una decisión, ella tenía razón era él hermano mayor, por ende, tenía que apoyar a sus hermanos en esta horrible situación, por muy afectado que se encontrara, no dejaría de sonreír, era la única manera que sabía para apoyar a su familia.
Debe reconocer que Sakura ha sido su mayor apoyo en toda esta situación, talvez se debía a que ella era la única que sabía sobre la relación que ambos mantenían, otro era Ichimatsu, pero este no le dirigía palabra alguna desde que murió el segundo, aun así, trataría de acercársele de a poco, con el tiempo ya lo perdonaría… era lo que más deseaba.
-vamos chicos—decía mientras se abalanzaba sobre sus hermanos, - no pongan esas caras, a Karamatsu no le gustaría vernos así…. Él… él siempre nos daba una de sus mejores sonrisas…. Puede que no fuéramos los mejores hermanos con el…. Pero aun así nos quería… y por eso…. No los quiero ver llorar… seamos los de siempre, por él- a pesar de las palabras alentadoras que le dedico a sus hermanos pequeñas lagrimas traicioneras salían de sus ojos, era la primera vez que lloraba en frente de sus hermanos y rogaba que fuera la última.
Para Choromatsu el ver a llorar a su hermano mayor a pesar de las palabras que le dijo le hizo entender que no podían desmoronar por algo como esto, no es fácil decirle adiós a un familiar, menos a un hermano que comparten la misma cara, pero no por eso llorarían toda una vida, puede que suene muy frió, pero era como él lo veía, y sin más abrazo a al mayor, esto hizo que en el abrazo se les uniera Todomatsu, Jyushimatsu e incluso Ichimatsu, aunque fue último fue arrastrado por el quinto. Todo esto a la vista de Sakura, la cual estaba más tranquila al ver nuevamente la sonrisa de Osomatsu, a pesar de ser una fingida, pero por lo menos estaba sonriendo y eso era suficiente para sus hermanos. Con el tiempo haría que esa sonrisa volviese a ser la misma que una vez conoció. Sin más se dirigió donde estaba el cuerpo féretro de Karamatsu para poder dedicarle unas últimas palabras.
Todos estaban muy ocupados en el velorio del segundo hijo de la familia Matsuno que no se habían percatado de cierta persona sacaba fotos del lugar, sobre todo a los "sonrientes hermanos", - bien creo que eso será suficiente— decía la persona mientras guardaba la cámara y se disponía a irse del lugar, tenía que regresar a Tokio, había una persona esperándolo. Mientras se marchaba le dedico un último vistazo al mayor de los ninis. – disfruta cuanto puedas mi tesoro, muy pronto estaremos juntos. –
Ya había arribado en la capital, no le gustaba mucho los viajes, sobre todo si tenía que estar todo cubierto para que la gente no lo reconociera y llamaran a la policía, no podía arriesgarse a que lo volvieran a encerrar, no ahora que estaba por tener en sus manos a su tesoro.
Flashback
Fue hace tiempo en donde por culpa de un niñato había sido encarcelado, algo que ni los mejores policías del país pudieron lograr. Si supieran que no era un simple ladrón, quizás sus planes hubiera resultados exitosos, pero nada de eso importaba. Gracias a unos de sus cómplices que lo iba a visitar diario pudo saber cada paso de la vida de Osomatsu, ya que desde el primer momento en que lo vio había sido por así decirlo flechado, podrían ser seis niños con las mismas caras, pero él siempre se distinguía de los demás.
Se podría decir que fue amor a primera vista, pero que no se pudo completar por culpa del niñato adicto al oden, aun así, ya con los años su amor por el de ahora sudadera roja fue creciendo hasta llegar al punto de convertirse en una obsesión, mientras más pasaban los días, ya no podia soportar estar lejos de su tesoro… lo quería para él, y solo para el…. Nadie más tenía derecho a tocarlo, hablarle e incluso a mirarlo.
Fue como entonces con sus cómplices planearon su fuga, hace poco se había enterado de que su tesoro estaría viviendo una pequeña temporada en la cuidad de Tokio, junto con uno de sus hermanos, lejos de su familia. Era el mejor momento para reclamar lo que según él, era suyo por derecho.
Una vez fuera se acomodó en una las zonas rosas de la cuidad, no era de su gusto, pero aquí nadie sospecharía de él. Había sido un largo día, la noche ya había caído y mientras se disponía a descansar uno de sus subordinados entra en su despacho diciendo que habían visto merodear por el sector a su querido tesoro. No dudo en mandar a recogerlo, no sabía porque se encontraba en esa zona, pero no le importaba, era como un golpe de suerte, todo estaba saliendo perfecto…. pero no todo puede ser color de rosa, ¿no?
Los que supuestamente traerían ante él a su preciado tesoro, llegaron con las manos vacías excusándose que un tipo había golpeado a uno de ellos y salió corriendo junto con la "presa", lo que más odiaba Tougo era la incompetencia al no poder realizar un trabajo tan sencillo, pero en esta ocasión ese odio se hizo tan grande que termino matando a cada uno de ellos, acaso era tan difícil secuestrar a alguien. Tal parecía que tenía que hacerlo el mismo, no le importaba, si lo veía por el lado bueno, tomaría cuanto antes ese cuerpo que lo volvía loco.
Uno días después, y una vez cerciorado la casa en la cual habitaban, se disponía a llevar a cabo su plan, el cual era bastante simple… entraba, lo amarraba, si tenía tiempo podría tomarlo ahí mismo y en caso de que llegase su hermano simplemente lo mataría, y sin más se adentró al hogar por una de las ventanas del segundo piso, mientras se dirigía a la primera planta pudo escuchar unos fuertes gemidos que provenían del mismo lugar, trato de acerarse lo más sigilosamente posible y pudo comprobar que venían del living.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca pudo apreciar como su gran tesoro era embestido con fuerza por su hermano, podia apreciar como ese cuerpo angelical era bañado por una capa de sudor, además de apreciar todas las marcas que eran dejadas en su cuerpo, una gran ira estaba creciendo dentro de Tougo…. Quería matar al maldito ese, quería golpearlo hasta cansarse por haberle arrebatado quizás lo más preciado que tenía su tesoro…. Su virginidad.
Pero en vez de abalanzarse sobre Karamatsu, se quedó observando, al ver como su tesoro pedía por más ocasionaba que se excitara, se imaginaba que era él embistiendo a Osomatsu, que era su nombre el cual salía de los labios de este. No supo en que momento había sacado su ya erecto miembro comenzando a masturbarse…. Debía de reconocer que verlos follar era más excitante que ver una película porno. Así que solo cerro sus ojos, mientras seguía masturbándose, escuchando los gemidos de su niño.
-Ah-Ah…. Mgh… K-Kara…matsu…m-más—decía el de mirada rojiza, el placer ya había nublado su juicio, así que no le importaba pedir por más, es más, deseaba que su cuerpo se fundiera con el de Karamatsu.
-Hn…v-vamos Oso, n-no me a-aprietes tanto—dejaba escapar junto con unos gruñidos, sentía que en cualquier momento iba a acabar, misma razón empezó a devorar la boca de su amante.
Al sentir como los "enamorados" llegaban al climax, fue cuando Tougo abrió los ojos, sentía una esencia en su mano derecha, todo esto le estaba causando gracia y se dispuso abandonar el lugar. Ver la escena anterior hizo que se volviera a replantear su plan.
Dejo pasar el tiempo y ya se iba a cumplir tres meses desde que se había instalado ya en cuidad, siempre mantuvo vigilado al de mirada rojiza, al principio pensó que talvez querían experimentar cosas nuevas, pero como fue pasando el tiempo sus socios le decían que tal parece que la relación iba en serio…. Eso hizo que la ira que estuvo reteniendo durante todo este tiempo saliera a flote, no solo mataría al desgraciado que le profano a su niño, sino que también lo mataría a él, si Osomatsu no era de él, no sería de nadie.
Fue cuando la noche del accidente llego, durante todo el día estuvo vigilándolos desde una distancia prudente, cuando se percató que las calles se encontraban menos transitadas, era la oportunidad perfecta para llevar a cabo el plan… aunque las cosas no siempre salen como uno quiere, cierto.
No imagino que el de mirada azulina fuese capaz de sacrificarse de esa manera, debía decir que la escena que se le presentaba era más que grata para su gusto, nuevas sensaciones nacían en él al ver como su tesoro dejaba salir todas esas lágrimas y lamentos de dolor. Quería ver más de la nueva faceta de Osomatsu, deseaba hacer nacer inclusos unas nuevas… por eso decidió que ya era momento de dejar de jugar, esta vez tendría en sus brazos al de rojo, y el gran amor de este lo ayudaría, fue por lo que decidió que debía hacer una pequeña visita al hospital.
El cuerpo estaba maltrecho, según los médicos había entrado en una especie de coma…. Tonterías, él más que nadie sabía que el chico despertaría, el que le hayan dado esa información a la familia no significaba que fuera verdad. En cierto punto se pudo llego verse reflejado en el chico de azul, la razón no la supo, pero no importaba. Aprovecharía el diagnostico dado para poder proceder con el plan, sin más saco un pequeño frasco que contenía una sustancia, la cual era capaz de hacer aparentar muerta a una persona.
Mientras estaba inyectando la sustancia en la intravenosa de Karamatsu, de repente abren la puerta dejando ver a una joven, solo le pudo dedicarle una mirada amenazante, y sin más la chica pidió disculpas y se retiró del lugar. Una vez terminado se dispuso abandonar la habitación, mientras se alejaba podia oír los lamentos de su niño, a parecer la sustancia estaba haciendo efecto, solo faltaba hacer una simple llamada a sus queridos amigos forenses.
Fin del flashback
Después del velorio se dirigió inmediatamente al aeropuerto para dirigirse a la ciudad de Tokio, hace poco había recibido una llamada de uno de sus subordinados avisándole que el "muertito" había despertado, o en su caso recobrado el conocimiento.
Se dirigió lo más rápido posible a la bodega donde mantenía al muertito, encontrándose con unos de los médicos que habían atendido en el hospital al de azul, específicamente el que había dado la noticia de que supuestamente no tendría muchas posibilidades de "despertar del supuesto coma".
-Ahh, mi doctor favorito…. Ha pasado tiempo desde la última vez que trabajamos juntos—decía mientras abría sus brazos de manera melodramática, desde hace mucho tiempo el medico trabajaba bajo la supervisión de Tougo, por mucho que no le gustara las acciones que le obligaba a cometer, debía de reconocer que la paga era excelente, y en este mundo el dinero era el que mandaba.
-Bastante diría yo Tougo-sama, iré al grano…como puede ver el chico ya despertó, pero tal parece que sufre de una amnesia transitoria, puede que haya sido producto del golpe que recibió su cabeza contra el asfalto, en otras palabras, el chico no recuerda absolutamente nada de su vida pasada…. Pero no será problema para ti, ¿o me equivoco? —decía mientras le dedicaba una mirada retadora.
- En absoluto-, una gran sonrisa comenzaba a formarse en sus labios, el que Karamatsu haya perdido la memoria le facilitaba aún más las cosas.
N/A: POM POM POM!
