20º Sufrimiento

-¡Avisad al médico!- Gritó Jasper mientras llevaba junto a Edward el cuerpo de Bella, que permanecía inconsciente, hacia una de las habitaciones vacías- Pongámosla en la cama.

Edward obedeció sin queja, la vida de Bella y la de su pequeño corría peligro, como aprendiz de médico, sabía que había muy pocas probabilidades de que el embarazo siguiera adelante, Bella era más factible que pudiera sobrevivir.

Una vez estuvo depositada en la cama, Jasper salió en busca del médico, dejando a Edward junto a su amada, tomándola de la mano, llorando de desesperación. No tuvo que avanzar mucho, corriendo por el pasillo llegaba el doctor junto a los reyes de Carmody y Eredian.

-¿Dónde está mi hija?- Preguntó el rey William mientras corría hacia allí.

-Está aquí, mi señor, está herida.

-¿Quién la ha herido?- Parecía furioso.

-Fue el conde Masen, intentando chantajear al joven Cullen y a su propio hijo- Le señaló el interior del dormitorio- Edward está dentro con ella.

-¿Edward?- Lo miró con nerviosismo- ¿Es él? ¿Es su esposo?- Jasper asintió- ¿El auténtico heredero del conde Masen?- Jasper volvió a asentir.

-Majestad, a pesar de sus orígenes, puedo aseguraros que Edward no es como su padre, ha hecho todo lo posible por salvar a vuestra hija, la ama de veras.

-Eso deberé juzgarlo yo.

Rápidamente apartó a Jasper y le indicó al médico que lo acompañara, abrió levemente la puerta, dispuesto a ingresar y apartar a aquel hombre de su hija, no porque no creyera a Jasper o en la misma Esme, pero su a perderla le decía que debía apartarla de todo lo que concerniera al conde Masen.

-Por favor Bella…- El rey William paró al escuchar la voz de Edward, rota y destrozada por la preocupación- No puedes abandonarme, no puedes irte, ¿qué voy a hacer yo sin ti?- Pudo ver por el trozo abierto como apoyaba su frente en el hombro de ella- Debes ser fuerte, tienes que luchar, tienes que hacerlo, sino por mí, hazlo por nuestro pequeño- Vio como alargaba la mano y la ponía suavemente sobre su vientre- Si aún sigue con vida, debes ser fuerte por él.

Al rey William se le hizo un nudo en el estómago al escucharlo, su adorada hija estaba esperando una criatura, un nieto, y el padre era ese hombre que estaba junto a ella, el hijo de Masen. Y sin embargo, al escucharle hablar como lo hacía, con esa pasión y con ese amor, supo que no tenía que temer porque él le hiciera daño a su hija.

Por fin se decidió a pasar, el doctor iba tras él. Edward se giró al escucharlos entrar, sorprendiéndose al encontrarse cara a cara con el padre de su esposa.

-Rey William- Dijo nervioso, poniéndose en pie- Soy… Soy… Edward Cullen… Soy el…

-Ahora no- Le interrumpió- Mi médico personal va a examinarla y curar sus heridas.

-Por supuesto.

Ambos hombres se hicieron a un lado, observando como el doctor la curaba y hacía cuanto podía por ella. Tras una hora de curas y suturas, por fin acabó, dirigiéndose a su padre.

-No puedo hacer más por ella- Le aseguró- Todo depende de ella y la fuerza que tenga, si supera esta noche, sobrevivirá.

-¿Y el bebé?- Preguntó con miedo- ¿Cómo está mi hijo?

-Por ahora sigue vivo- Le aseguró- Todo depende de ella en estos momentos.

-Muchas gracias, puede retirarse ya.

-Sí, majestad- El doctor hizo una reverencia y se marchó, dejando pasar a Jasper.

-Así que tú eres el joven que ha osado casarse con mi hija.

-Señor, os suplico que entendáis la situación- Le pidió Jasper, sorprendido por la forma de comportarse de su soberano.

-Cállate Jasper- Se acercó a la cama de su hija y le tomó la mano- Yo quiero a mi hija, es lo que más quiero en el mundo, y jamás me perdonaría que sufriera por unirse a alguien que no la merece y con la que sería totalmente infeliz- Edward bajó la mirada, viendo aquellas palabras como una clara amenaza contra él- Es por eso por lo que no tengo más remedio que darte las gracias.

-¿Qué?- Dijo totalmente asombrado.

-Tú impediste que mi hija uniera la suya a un hombre que lo único que hubiera hecho es hacer infeliz- Acarició la mejilla de su hija- He escuchado como le hablabas antes de entrar y tan solo puedo daros mi bendición- Miró a Edward a los ojos- La amas de verdad, y eso es lo que siempre he querido para ella- Se acercó a él y lo abrazó.

-No sé qué decir, majestad.

-No hay nada más que decir, ahora eres también hijo mío, y como esposo de mi hija, eres también heredero al trono de Carmody- Lo abrazó- Bienvenido a la familia.

Edward estuvo todo el resto del día bastante aturdido, no era capaz de hacerse a la idea de lo que iba a cambiar su vida a partir de ese momento. Se pasó gran parte del día junto a la cama de Bella, aunque iba de vez en cuando a ver a su padre, que aún permanecía inconsciente.

Poco antes de la hora de la cena, Rosalie llegó junto a Alice a la habitación de Bella. Alice corrió a abrazar a su hermano, llorando con amargura.

-Edward, me han contado todo lo sucedido- Apretó su abrazo- Todo saldrá bien, ¿de acuerdo? Ella despertará pronto, y tu hijo se salvará.

-Eso espero- Le devolvió el abrazo con la misma fuerza.

Rosalie los miraba con los ojos llorosos, para ella, Bella había sido más que una princesa a la que servir, había sido su amiga, su confidente, y verla en aquel estado, debatiéndose entre la vida y la muerte, le ponía el corazón en un puño, y ese sentimiento se acrecentaba al ver a aquellos dos hermanos, sufriendo por el porvenir de Bella.

Unos golpes en la puerta los hicieron soltarse, Emmet se adentró, mirándolos sonriente, abrió los brazos a su hermana y esta corrió a él.

-Papá ha despertado, deberíais ir con él.

-¡Eso es maravilloso!- Gritó eufórica- ¡Vamos Edward!

Edward asintió, pero antes de moverse miró a Bella, no queriendo estar separado de ella mucho tiempo por si lo necesitaba.

-Yo me quedaré a su lado, si hay algún cambio haré que os llamen.

-Gracias Rosalie- Edward le acarició la mejilla como muestra de aprecio y salió con su hermana a ver a su padre.

Rosalie ocupó el asiento que antes estaba ocupando Edward, cogió la mano de Bella y suspiró, observándola tan tranquila y serena.

-Se pondrá bien, ya lo verás- Le aseguró Emmet que, lejos de lo que ella pensaba, había permanecido en la estancia.

-Pensaba que habíais marchado con vuestros hermanos.

-Yo ya he visto a mi padre- Se acercó a ella y se arrodilló para quedar a su altura- ¿Por qué me hablas de vos? Creía que ya habíamos superado ese momento.

-Sois el hermano del, ahora, príncipe Edward, debo hablaros como corresponde.

-No me vengas con tonterías, Rosalie- Le cogió la mano que tenía libre- Sigo siendo el mismo de siempre, Emmet, el hijo del médico del pueblo.

-Pero…

-Nada de peros, puede que no lo dijera con palabras la última vez que nos vimos, pero cuando fui a contaros la verdadera historia de mi madre y mi hermano, no solo lo hice por ellos, lo hice por ti- Le confesó, dejándola totalmente desconcertada- Si había una posibilidad, por pequeña que fuera de impedir que fueras a aquel reino, lleno de rufianes y asesinos, tenía que intentarlo- Besó su mano- Te amo, desde el primer momento en que puse mis ojos en ti.

-¿Y por qué no me lo dijiste?

-No tenía expectativas de volver a verte, y mucho menos de que me correspondieras, pero después de pelear y ver cómo tanto mi madre como mi hermano han estado a punto de perder a las personas que aman, estoy decidido a poner mi corazón al descubierto y expresar mis sentimientos, aunque eso signifique sufrir una decepción para mí.

-No es una decepción- Soltó la mano de Bella y se arrodilló frente a él- Yo también te amo, Emmet, cada poro de mi piel suspira por ti.

-Oh, amor mío- La abrazó y besó con fuerza y pasión.

Mientras, Alice y Edward caminaban rápidamente, casi corriendo, hacia la habitación en la que descansaba su padre. Al entrar, vieron al rey Jacob y al rey William hablando con él, mientras la reina Leah charlaba con Esme amenamente.

-Papá- Carlisle se giró hacia la puerta sonriente. Vio a su pequeña Alice y abrió un brazo para poder abrazarla- Como me alegro de que estés bien- Corrió hasta él- Cuando me contaron lo sucedido temí no volver a verte.

-Ya ha pasado todo cariño, estoy bien.

-Lo sé- Lloró abrazada a él, emocionada por poder tener de nuevo a su padre entre sus brazos.

Una vez Alice lo hubo soltado, Carlisle miró en dirección a la puerta, donde Edward esperaba nervioso. Sus majestades decidieron que lo mejor era dejarles un poco de espacio, así que salieron, dejando solo a la familia Cullen en el interior.

-Papá, lamento tanto esto- Sus ojos se pusieron vidriosos.

-Edward…

-Si yo hubiera actuado antes, si hubiera estado atento a sus movimientos, esto no te habría pasado- Se lamentaba, bajando la mirada hacia el suelo.

-Edward…

-Casi te pierdo a ti, aun es posible que pierda a Bella, y todo por mi impulsividad y mi torpeza- No podía parar- Soy el hijo de ese bastardo, comprenderé que no me quieras cerca de ti, no merezco que me llames hijo tuyo.

-¡No digas tonterías!- Gritó enfadado, incorporándose en la cama- ¡Jamás digas algo parecido! ¿Me oyes?- Carlisle intentó levantarse de la cama, tanto Edward como Alice y Esme corrieron hacia él para impedírselo.

-No te levantes papá, por favor- Edward se colocó frente a él, cogiéndolo para impedirle levantarse.

-¡No vuelvas a decir que no eres hijo mío!- Lo abrazó con fuerza- Tú y tus hermanos sois lo más maravilloso que podría habernos sucedido a tu madre y a mí.

-Papá- Le devolvió el abrazo, empezando a llorar- No me hubiera perdonado jamás si te hubiera pasado algo peor- Sus lágrimas eran incontenibles- Nunca había pasado tanto miedo- Carlisle apretó más su agarre- Primero te hirió a ti y luego a Bella- No pudo seguir hablando, se le hizo un nudo en la garganta.

-Se pondrá bien, ella es fuerte, verás cómo se recupera.

-¿Y si no lo hace? ¿Y si la pierdo?- Se apartó un poco de él y lo miró a los ojos- ¿Y si pierde el bebé?

-¿Bebé?- Todos los presentes lo miraron sorprendidos y preocupados- ¿Está embarazada?

-Sí, lo descubrimos hace solo unos días.

Carlisle volvió a abrazarlo, Esme y Alice se unieron al abrazo, queriendo hacerle sentir querido.

-Va a ponerse bien, ya lo verás.

Un rato después, Edward y Alice aguardaban en la habitación de Bella, Alice leía mientras Edward mantenía el rostro apoyado en la cama, con la mano de su amada entre las suyas. Apenas fue perceptible, apenas había sido nada, pero Bella movió el pulgar de la mano que Edward tenía entre sus manos, haciendo que él se incorporara sobresaltado.

-¿Qué ocurre Edward?

-Se ha movido- Dijo nervioso- Acaba de mover el pulgar.

-Edward, Bella sigue igual, son tus ganas de que despierte lo que te ha hecho creer eso- Le sonrió- Deberías intentar descansar.

-Te digo que se ha movido- Como si su voz fuera un estímulo, Bella movió su mano de forma más visible, abriendo y cerrando los dedos- ¿Lo has visto?

-Si, lo he visto.

Ambos se pusieron junto a la cama, esperando en silencio, viendo como ella hacía pequeños movimientos con las manos.

-Bella, cariño, ¿puedes oírme?- Ella hizo un pequeño sonido con la garganta- Cielo, soy Edward, ¿puedes oírme?

-Edward…- Dijo levemente, empezando a abrir los ojos.

-Oh, Dios mío- Alice corrió hacia la puerta- Iré a buscar ayuda.

-Bella- Le acarició el rostro, esperando a que abriera los ojos por fin- Mi vida- Ella por fin enfocó la mirada hacia él, dedicándole una pequeña sonrisa- Temí no volverte a ver.

-También lo temía yo- Le apretó la mano con cariño- ¿Están todos bien?

-Sí, están bien.

-¿Y él?- Apoyó sus manos unidas sobre su vientre- ¿está bien?

-No lo sabemos.

-Vamos a salir de dudas- Se escuchó la voz de Esme desde la puerta, acompañada por el doctor- Edward, por favor, sal un momento mientras compruebo como se encuentra Bella.

-Claro- Le dedicó una sonrisa sincera, besó la frente de su amada y salió al pasillo, donde lo esperaban Alice, Emmet, Rosalie, Jasper, el rey Jacob y el rey William.

Esme y el doctor estuvieron un buen rato dentro, atendiendo a Bella. Cuando por fin abrieron la puerta, el doctor les cedió el pasó, asegurándoles que ella sobreviviría, y acto seguido, se marchó. Todos entraron ansiosos, encontrando a Esme y Bella llorando abrazadas.

-¿Qué ocurre?- Preguntó Edward preocupado.

-¿No ha habido suerte?- Preguntó el rey William, preocupado por su hija.

-¿Hemos perdido al bebé?- Preguntó Edward, sentándose en el borde de la cama, mirando a su esposa con nerviosismo.

-Edward…- Bella se apartó del abrazo de Esme, y con los ojos anegados en lágrimas, abrazó a Edward sonriente- Es un milagro- Apretó el abrazo- Nuestro pequeño parece no haber sufrido ningún daño.

-¡Eso es maravilloso!- Le devolvió el abrazo, sintiéndose por fin, completamente feliz.

Uno a uno fueron dando la enhorabuena a la feliz pareja, emocionados porque todo hubiera salido bien.

Al día siguiente, mientras todos en el palacio festejaban el fin de la guerra y que la salud de la princesa Bella no corriera peligro, Alice fue a caminar en el lugar donde sucedió la batalla entre el conde Masen, Edward y el hermano de este, Anthony.

Miraba aquel lugar con asombro, no había indicios de la batalla, salvo por algunas manchas de sangre, se acercó al acantilado por el que habían caído el conde Masen y su hijo, y sintió un nudo en el estómago.

-No deberías acercarte tanto- Se escuchó una voz. Al girarse vio a Jasper bajando de su caballo.

-Jasper, ¿qué haces aquí?

-Te prometí que volvería a por ti- Se acercó a ella- Yo jamás falto a mi palabra.

-¿Has vuelto por mí?- Él asintió- ¡Oh, Jasper!- Se lanzó a sus brazos- Temí que no volvieras, no quería hacerme falsas ilusiones.

-Nunca dudes de mí, por favor, te quiero, y dedicaré toda mi vida a hacerte feliz.

-¿Qué quieres decir?- Preguntó ruborizada.

-Querida Alice, mi corazón ha sido tuyo desde que nos vimos por primera vez- Hincó una rodilla en el suelo- ¿Me harías el honor de convertirte en mi esposa?

-¡Si, Jasper, claro que si!

Ambos se fundieron en un beso tierno y mágico, transportándolos a un mundo de amor, de cariño y de bondad. Al separarse, unas sonrisas estaban en sus rostros, en señal de su felicidad.

-¡Ayuda! ¡Ahí arriba! ¡Por favor!- Se escuchó una voz desde el fondo del acantilado.

Los dos se asomaron, sorprendidos y preocupados por quien podría estar atrapado en aquel lugar poco accesible. Al asomarse, Jasper se quedó paralizado.

-Es Anthony Masen, hijo del conde Masen- Alice quedó igual de sorprendida que él- Ha sobrevivido a la caída.

Hola a todos, siento la tardanza, pero aquí está el siguiente.

¿Qué os parece? Ya estamos en el final, no se si haré un capítulo más y luego el epílogo o si directamente haré el epílogo, según l que me salga decidiré.

Nos leemos