Epílogo
El caballo se detuvo a unos metros de aquella casa que había construido meses atrás, cuando él y Bella se habían fugado, recién casados. Era donde más tranquilidad habían tenido.
Con decisión se encaminó hacia la puerta de entrada, la abrió lentamente y se adentró, encontrando a su hermano, sentado junto a la ventana, mirando el exterior sin ninguna expresión.
-¿Cómo has sabido donde estaba?
-No lo sabía- Se acercó a él- Pero es el único sitio que se me ocurrió.
-¿Ha que has venido? No quiero ver a nadie.
-He venido a verte, quiero que vengas conmigo a Thunder- Le dijo, tendiéndole la mano.
-¿A Thunder? ¿Y qué pinto yo en Thunder? Allí todos me odian.
-Te sorprendería la opinión que tiene la gente de ti en realidad- Le sonrió, intentando que se relajara, aunque sin mucho éxito- Anthony, por favor, ven conmigo, para mí es importante.
-Edward, necesito estar solo, es lo mejor para todos.
-Te suplico que me acompañes- Le cogió la mano, intentando que comprendiera la necesidad imperiosa que tenía dentro porque lo acompañara- Solo esta vez, si después no quieres volver a saber nada de mí o de mamá, te juro que no te volveré a buscar.
-No se trata de eso, Edward- Suspiró con resignación- Nada me gustaría más que conoceros, no solo a ti y a tu madre, también al resto de tu familia, pero nuestro padre hizo demasiado daño como para poder llegar y esperar llevar una vida normal.
-Edward Masen era tan padre tuyo como mío, y las gentes de Thunder lo saben, si a mí pueden aceptarme, a ti también.
-No vas a dejarme tranquilo hasta que te acompañe, ¿verdad?- Medio sonrió al decirlo- Está bien, pero en cuanto te cerciores de que tengo razón, volveré a este lugar para vivir, apartado de todos.
-Quizá te sorprendas de lo que encuentres.
Anthony no respondió, convencido de que Edward solo quería hacerle sentir mejor. Los dos subieron al caballo de Edward y emprendieron el camino hacia Thunder. Una vez llegaron a las tierras que una vez fueron posesión del conde Masen, Anthony se sorprendió de ver a las gentes tan sonrientes, trabajando la tierra con ahínco, y saludándolos al pasar con cortesía, e incluso, con orgullo y agradecimiento.
Durante todo el camino hasta el palacio real, Anthony no dejaba de ver amabilidad y cariño en aquellas gentes que nunca antes le habían dedicado ni una mísera mirada, dejándolo totalmente sorprendido.
Una vez en el palacio, Esme salió corriendo en busca de su hijo, lo abrazó con fuerza y besó su mejilla, dedicándole la más tierna de las miradas. Acto seguido, se dirigió hacia Anthony y repitió el mismo gesto de amor, volviendo a dejarlo descolocado.
-Por fin habéis llegado- Los cogió a los dos, cada uno de un brazo, y los condujo al interior- Empezaba a preocuparme.
-Lo siento, mamá, me ha costado un poco dar con él, y convencerlo de que viniera ha sido todo un logro.
-Ya suponía yo que sería algo así- Sonrío la mujer, apretando su agarre en el brazo de Anthony- Pero lo importante es que estáis aquí.
-¿Cómo está Bella? ¿Me lo he perdido?
-No, cariño, aunque de haber tardado un poco más si lo hubieras hecho- Le dijo, parando en su avance- Han empezado los dolores hace apenas unas horas, aún es pronto para alarmarse, pero tanto tu padre como yo estamos convencidos de que ha llegado el momento.
-¡Voy con ella!- Echó a correr en busca de su mujer, antes de que su padre le impidiera el paso.
Anthony lo vio marchar bastante desconcertado, y de inmediato notó como Esme le volvía a apretar el agarre en el brazo y lo conducía a una de las salas que había en la planta baja del palacio.
-¿Qué ocurre? ¿Por qué ha salido Edward despavorido de esa forma? ¿Le ocurre algo a su esposa?
-Oh, nada que deba preocuparte, cariño, tan solo es que la reina Bella está a punto de dar a luz a su primer hijo.
-¿Primer hijo?- Anthony se puso pálido- ¿El hijo de Edward?- Esme asintió sonriente- ¿Y con la fecha tan cercana, ha venido a buscarme a mí, aun a riesgo de perdérselo?
-Así es, Edward quería que tú estuvieras presente- Le acarició la mejilla y le indicó un asiento junto al fuego, él se sentó de inmediato- Bella está viva gracias a ti, ella y el bebé salieron a delante por tu acto de valentía.
-No merezco tal reconocimiento, solo hice lo que debía hacer para ayudar a mi hermano y a su familia.
-Eso tiene más mérito que lo que mucha gente ha hecho en su vida- Le tomó la mano- Para Edward y Bella, tú has sido un ángel enviado para salvarlos, y así se lo han hecho saber al pueblo de Thunder.
-¿Al pueblo de Thunder?
-Así es- Le dedicó la más radiante de las sonrisas- Cuando llegaron a Thunder como reyes por orden del rey Jacob y la reina Leah de Eredian, el pueblo tuvo cierta reticencia, pero tras los dos primeros meses, en los que ellos hicieron todo lo posible por ayudar a las gentes del pueblo, y participar de manera activa en la recuperación de los terrenos, el pueblo comprendió la diferencia que había entre los señores que había antes y ellos- Anthony la escuchaba atento- Y pusieron mucho empeño en que la gente supiera que tú no eras como tu padre, relatando tu heroica hazaña, donde salvaste a la reina Bella.
-¿De verdad han hecho eso?- Esme asintió sonriente.
-Los dos quieren que formes parte de sus vidas.
-No sé qué decir- Bajó la mirada algo nervioso- Jamás me había sentido así desde que murió mi madre.
-¿Así como?
-Querido- Levantó la mirada de nuevo hacia aquella mujer que tanto le transmitía.
-Oh, cariño- Esme lo abrazó con fuerza- Nosotros haremos que nunca dejes de sentirte de esa manera- Besó su mejilla- ¿Por qué no vamos a ver cómo está Edward? Seguramente, Carlisle lo esté sacando de la habitación en estos momentos.
Anthony solo pudo asentir, sin ser capaz de asimilar todo lo que estaba sintiendo y viviendo. Esme cogió su brazo de nuevo y juntos avanzaron por los pasillos hasta llegar a la habitación de la pareja real.
Dentro se podía escuchar a Carlisle intentando convencer a Edward para que saliera mientras una llorosa Bella le suplicaba que obedeciera mientras aguantaba el dolor de las contracciones. Esme, sonriendo ante aquellas voces, se adentró en la habitación, llevando a Anthony consigo, que escuchaba todo aquello con algo de temor.
-¡He dicho que no voy a salir!
-Edward, debes salir, que estés aquí dentro solo me pondrá más nervioso a mí y no podré ayudarla- Se quejaba Carlisle, exasperado por la falta de entendimiento de su hijo.
-Por favor Edward… Haz caso a tu padre…- Bella tenía dificultades para expresarse- Sal fuera… ¡Aaaahhhh!
-¡He dicho que no!
-¡Basta ya!- Habló Esme poniéndose seria, caminando hacia la cama de Bella- ¡Parecéis dos niños pequeños que no se ponen de acuerdo!- Miró a su nuera con preocupación- ¿Estás bien, cariño?- Ella asintió con los ojos llorosos- Yo te ayudaré a soportar el dolor, ¿de acuerdo?- De nuevo asintió, y dejó que Esme le masajeara la espalda y la ayudara a superar la fuerte contracción. Una vez el dolor remitió un poco y Bella se dejó caer de nuevo sobre la almohada, Esme se giró hacia su marido y su hijo- Se acabaron las tonterías, Carlisle, ven junto a Bella y prepárate, parece mentira que seas médico tantos años y no seas capaz de poner en cintura a tu hijo- Este bajó la mirada avergonzado y caminó hacia Bella, volviendo a su labor como médico- Y tú- Señaló a Edward- ¿Quieres que tu hijo nazca sano y sin ningún contratiempo?
-Claro.
-¡Entonces cierra el pico y sal de esta habitación con tu hermano!- Le señaló la puerta, donde estaba Anthony esperándole.
-Pero quiero quedarme con ella, quiero ayudar.
-¡O sales ahora mismo o te sacaré yo!- Edward palideció al escucharla, recordando algunos momentos, cuando era pequeño, en los que su madre era capaz de ser tremendamente estricta y dura cuando quería- ¡Bella necesita calma y concentración y tú por aquí dando vueltas y molestando es lo último que necesita!
-¿Molestando? No es mi intención- Su voz era apenas un susurro- Pero quiero ayudar.
-¡Fuera!
-Ven conmigo, hermano- Le pidió Anthony, cogiendo su brazo y tirando de él para que lo acompañara.
Edward echó una última mirada a su esposa, con la esperanza de que ella le pidiera que se quedara a su lado, pero pudo apreciar en sus ojos la necesidad de que obedeciera para que Carlisle y Esme pudieran trabajar tranquilos.
Dando un gran suspiro, caminó junto a su hermano hacia el pasillo, cerró la puerta tras de sí y empezó a dar vueltas, nervioso delante de la habitación.
Pasaron varias horas allí delante, escuchando los gritos de Bella cuando llegaba una contracción, oyendo las voces de Carlisle y Esme, indicándole a Bella que debía hacer y dándole ánimos. Durante aquellas horas, Anthony pudo observar a su hermano con calma. Ver como él había sido capaz de ir a buscarlo estando la fecha del alumbramiento tan próxima le hizo entender que de verdad era querido por la familia Cullen. El comportamiento de Esme también se lo decía, y ya había tomado una decisión.
Estaba a punto de comentársela a su hermano cuando se hizo el silencio al otro lado de la estancia. Edward miró hacia la puerta, pálido y aterrado. Anthony se puso a su lado y colocó una mano en su hombro, intentando infundirle valor. Segundos después se escuchó un llanto intenso, la puerta se abrió y por ella apareció Esme, con un pequeño bultito entre sus brazos que no dejaba de llorar.
-Ven Edward, acércate a conocer a la nueva princesa de Thunder.
-¿Es una niña?- Preguntó con una amplia sonrisa- Mi princesa- Se acercó a su madre y miró a su pequeña, que lloraba a pleno pulmón- Es lo más bonito que he visto nunca.
-Es preciosa- Le sonrió Anthony- Enhorabuena, hermano.
-Gracias- Se abrazó con fuerza a él, sintiéndose el hombre más feliz del mundo. Al soltarse se giró de nuevo hacia su madre- ¿Y cómo está Bella?
-Está bien, muy cansada tras el esfuerzo, pero bien- Le sonrió ampliamente- Deberás dejarla descansar, se lo ha ganado.
-Por supuesto, lo que ella necesite.
-¿Por qué no entras a verla? Estará encantada de verte- Le tendió a la niña- Llévala dentro y disfrutad de ella juntos.
-Por supuesto- Tomó a la niña entre sus brazos y la cogió con muchísimo cuidado- Por favor, entra conmigo- Le pidió a su hermano- Bella estará encantada de verte.
-¿De verdad crees que es lo mejor? ¿No prefieres que venga en otro momento? Quizá después de que ella haya descansado.
-No, por favor, entra ahora.
-Pasa con él, Anthony, Bella quiere verte a ti también- Le aseguró Esme, y este solo pudo aceptar.
Los dos pasaron, Edward se adelantó, sentándose en el borde de la cama, dedicándole la más tierna y hermosa de las sonrisas a su amada esposa mientras mecía a su pequeña. Miró el rostro de Bella, sudoroso y enrojecido tras el esfuerzo, con el pelo despeinado y el camisón pegado al cuerpo, y pensó que jamás la había visto tan bella como en ese momento.
-Mi vida- Besó sus labios con ternura- Tenemos un precioso angelito, y es gracias a ti.
-Bueno, tú pusiste de tu parte- Rio levemente, mostrando su extremo cansancio.
-No hagas que se agote mucho, Edward, necesita descansar- Le comentó su padre limpiándose las manos, una vez terminó de curar a Bella.
-No te preocupes, me aseguraré de que descansa dentro de un minuto, pero antes estoy seguro de que quiere hablar con Anthony- Carlisle asintió y salió de la habitación.
-Sí, claro que quiero hablar con él- Se incorporó un poco, girando su rostro hacia su cuñado y dedicándole la más sincera de las sonrisas- Acércate, por favor- Anthony se acercó- Gracias por aceptar la invitación de Edward para venir a Thunder, se lo mucho que te ha tenido que costar tomar esta decisión y valoro mucho que hayas aceptado.
-Edward es mi hermano, por él haría cualquier cosa- Miró hacia el suelo- Y debo agradeceros lo que habéis hecho por mí al hablar como lo habéis hecho sobre mí a las gentes de este reino.
-Somos nosotros los que te debemos gratitud- Aseguró Bella, mirándolo a los ojos- Tú salvaste mi vida aquel día al lanzarte con tu padre por aquel acantilado- Le tendió la mano y Anthony no dudó en cogérsela- Te lo debemos todo a ti.
-Hermano, de verdad deseamos que te quedes aquí, con nosotros, y que formes parte de nuestra familia.
-Acepto vuestro ofrecimiento- Dijo, dejándolos a ambos boquiabiertos- Iba a decírtelo antes, pero ha salido la señora Cullen con esta hermosa pequeña y no he podido.
-Entonces, ¿de verdad vas a quedarte?- Edward no podía creerlo, había pensado que le costaría mucho más convencerlo. Anthony asintió, dedicándole una sonrisa- ¡Eso es maravilloso!- Ante su grito de alegría, la pequeña empezó a llorar.
-Creo que esta princesita necesita descansar.
-Al igual que tú- Edward besó la frente de su esposa y le pasó a la pequeña- Descansad las dos, yo iré a acomodar a Anthony y volveré.
Bella asintió sonriente, le besó la mano a Anthony en señal de cariño y se acomodó en la cama, colocándose a la pequeña al pecho para darle de comer. Los dos hombres salieron de la habitación, caminando por los pasillos.
-Estoy tan feliz.
-Debes estarlo- Le sonrió Anthony- Tienes una hija muy hermosa. ¿Habéis pensado como vais a llamarla?
-Renesmee- Le informó- Es una combinación entre los nombres de la madre de Bella y la mía, Reneé y Esme.
-Suena muy hermoso.
-Ojalá encuentras a alguna joven con la que casarte y pronto puedas sentir lo que siento yo- Dijo Edward emocionado.
-En realidad hay una joven.
-¿Qué?- Edward paró en seco, mirando a su hermano- ¿Quién? Pensaba que habías estado aislado todos estos meses.
-Y así ha sido, la joven de la que te hablo era una joven granjera de uno de los pueblos de Thunder, llevo mucho tiempo prendado de ella.
-¿Y nunca le has dicho nada?- Anthony negó- ¿Por qué?
-Padre nunca lo hubiera permitido mientras era su heredero, de hecho te recuerdo que tu esposa iba camino a contraer matrimonio conmigo por orden de él.
-Es cierto, lo había olvidado- Dijo pensativo- Pero, ¿y al acabar todo? ¿Por qué no volviste a buscarla?
-La he observado de lejos, pero no me he atrevido a volver a presentarme ante ella, somos de mundos totalmente distintos, ella merece alguien mejor que yo.
-Eres un buen hombre Anthony, no deberías atormentarte pensando lo contrario- Le cogió del hombro- Mañana iremos los dos en busca de esa joven y le dirás lo que sientes- Le dedicó una sonrisa- Y da igual la procedencia de cada uno, y si no, míranos a Bella y a mí, ella era una princesa y yo un simple granjero que a lo máximo que aspiraba era a ser el médico sucesor de su padre- Anthony lo miró realmente impactado por sus palabras- Aunque los dos seáis de mundos distintos, el amor siempre se encuentra entre dos mundos, el que siente uno mismo y que siente la persona amada.
-Nunca lo había pensado de esa manera, y tus palabras no hacen más que llenarme de esperanza.
-Me alegro, hermano- Ambos sonrieron- Ahora vayamos a buscarte una buena cama, que tienes que descansar para estar presentable para tu dama.
Los dos hermanos se encaminaron a la habitación en la que Anthony iba a pasar una temporada. Ninguno sabía lo que le iba a deparar el futuro, pero ambos estaban seguros de algo, el amor verdadero solo podía encontrarse entre dos mundos.
FIN
Bueno, aquí está el final de esta historia, al final me ha quedado un epílogo bastante largo.
Espero que os haya gustado la historia y que valga un comentario. Gracias a los que no la habéis abandonado en ningún momento, para mi significa mucho que hayáis estado ahí hasta el final.
Aviso de que por el momento voy a seguir solo con las que ya tengo empezadas a subir, tengo poco tiempo para escribir y si me pongo con más no sé cuando podría actualizar, pero tengo varias empezadas, y en cuanto acabe las dos que tengo a medias (que no les falta mucho para el final) subiré nuevas historias de esta saga y de otras.
Muchas gracias por vuestro tiempo.
Nos leemos pronto.
