El beso lo había tomado por sorpresa, ni siquiera tuvo el tiempo para corresponder, el beso ya había sido cortado. Aun así, ambos rostros estaban peligrosamente cerca, en cualquier momento el doctor podia salir de la habitación y si los veía en esa comprometedora posición, de seguro estarían en problemas.

Pero a Osomatsu no le importaba, quería seguir teniendo esta cercanía con el de azul, por un momento su pecho se llenó de una cálida sensación, pero no duro como él quería. De un momento a otro, Karamatsu rompió la cercanía entre ellos, se disponía a retirarse del lugar, más fue el de rojo que lo detuvo, - Karamatsu… espera-, pudo notar como un leve sonrojo se hacía presente en el rostro del segundo, pero aun así hizo abandono de la habitación, dejando a un confundido Osomatsu.

Pov Karamatsu

-¡Mierda! - grité lo más fuerte que pude y a la vez estrellaba mi puño en la pared más cercana, porque tuve que hacerlo…. Mi corazón no deja de palpitar fuertemente, estoy completamente seguro que los colores subieron a mi cara…. Soy un completo idiota…. Esto no puede ser verdad, tengo que hacer algo…. Yo, debo hacer algo o me volveré loco.

Trate de tranquilizarme, no sacaba nada con estresarme así, tenía que distraer mi mente con algo, lo que fuera…. No puedo estar enamorándome de un ese sujeto, no puedo.

Ya con una decisión, me encamine a una de las zonas más peligrosas del lugar, necesitaba golpear algo, quien sabe quizás hasta matar a alguien, con tal de despejar estos sentimientos, estoy dispuesto a todo.

Total, no creo que note mi ausencia por algunas horas.

Fin de Pov

Mientras que en el mini apartamento se encontraba un confundido Osomatsu, no tenía sentido alguno que lo besaran, pero aun así debía de reconocer que se sintió tan bien, a pesar de haber sido tan corto, pudo sentir como en su pecho crecía un cálido sentimiento, hace mucho que no que no se sentía así.

Una loca idea surco por su mente, quizás su hermano por fin lo estaba recordando…. Talvez tendría una oportunidad de poder recuperarlo, -olvídalo…. Lo que seas que estés pensando, será mejor que lo olvides-, la voz del médico lo saco de sus pensamientos…. Si le estaba diciendo esto era porque los vio… un miedo se apodero de su cuerpo, de seguro llamaría a Tougo para contarle, genial estaban en problemas.

-Tranquilo, no le diré a Tougo-sama sobre tu desliz… pero si realmente lo amas como dices, será mejor que te olvides de él. No puedes ganarle a ese moustro…. Créeme, con el tiempo te acostumbraras-, se podia ver como el doctor le dedicaba una mirada llena de tristeza, a lo mejor no era tan malo como aparentaba.

-Porque lo dice…. Acaso… ¿alguien lo ha intentado? - por alguna razón tenía miedo a saber la respuesta de su pregunta.

El doctor solo pudo soltar un lastimero suspiro, se acercó al de rojo para poder así liberarlo de las esposas que lo retenían, sabía que no haría nada estúpido con tal de proteger a esa persona tan especial. - fue hace mucho…. Ese demente se había encaprichado de una joven comprometida, al igual que a ti, la quería para él y no le importaba a quien tuviera que pisar con tal de tenerla a su lado- hizo una pequeña pausa para poder servirse algo del mini bar.

- la hizo vivir un infierno, no solo la había apartado a los que les quería, también la hizo ser testigo de unos de las peores torturas que se le pueda dar a un ser humano…. El prometido de ella, trato por todos los medios en tratar de recuperar, según él su amor por ella lo hacía hacer cualquier cosa con tal de recuperarla, incluso si eso llevara adentrarse en el mismísimo infierno…. Un grave error de su parte. -, vio como el de rojo lo escuchaba atentamente.

-Termino durmiendo con los peces…. A pesar de las suplicas de ella, Tougo-sama simplemente las ignoro y lo mato en frente de sus ojos al amor de su vida…. Para posterior matarla a ella- decía mientras se limpiaba una pequeña lagrima que pasaba por su mejilla, recordar esta historia siempre lo ponía sensible. - y lo mismo les pasara a ustedes dos si es que sigues con esa estúpida idea. -

- Supongo que sabes todo esto porque Tougo te le conto, ¿no? - fue la única idea que se le vino a la mente al de rojo, no entendía porque la mirada tan triste.

Por un momento su cuerpo se congelo, recordar a personas muertas no iba con él, aun así, le estaba contando esta historia. -Eran mi familia…. La única familia que me quedaba en este mundo…. ¡A quien mato ese moustro no era nada más que mi hermano mayor! …. ¡Y la chica con la que se obsesiono era mi cuñada, prácticamente una hermana para mí! - decía cada vez más alzando la voz.

- y aun así el maldito no tuvo compasión alguna en matarlos, ni siquiera le importo en dejar a un simple niño de diez años solo contra el mundo…. Aun así…- no pudo seguir hablando al sentir como unas lágrimas salían por sus ojos… lágrimas que por años tuvo que retener para aparentar su papel de medico frívolo.

Osomatsu no podia creer lo que acaba de escuchar, ya sabía que el tipo estaba loco, pero llegar a esa clase de extremo, para retener a alguien contra su voluntad, era algo que solo un verdadero psicópata haría. - a pesar de todo el daño que te hizo… estas trabajando para él… ¿qué es lo ganas con todo esto? -, debía tener una muy buena razón para estar trabajando para el hombre, que prácticamente te arruino la vida.

Recuperándose un poco, volvió a montar su faceta de médico frívolo - respeto, reconocimiento… poder, ya hace mucho me di cuenta que de nada serviría vengarme de un ser como él, que nada los traería de vuelta…. Y por mucho tiempo mi único objetivo fue en ser alguien reconocido, quería dejar mi huella en el mundo, que todos los que me dieron las espaldas cuando más los necesitaba supieran que era alguien en esta puta vida… pero ahora que poseo todo eso…. ya nada me importa realmente-, soltando un grave suspiro, retoma dirección nuevamente a la habitación, no sin antes dedicarle unas últimas palabras al del rojo.

-Por si te interesa… planean robar un banco, jaja… y no cualquier banco…nada más y nada menos que el mayor banco de Japón…. Si todo sale según el plan, muy pronto estarás al otro lado del mundo disfrutando de unas largas vacaciones- dicho esto se adentró a la habitación.

Por su parte Osomatsu ya no sabía que pensar sobre el médico, tal pareciera que fuera más loco que el mismo Tougo, quiso restarle importancia, pero sus palabras resonaban cada vez más fuerte en su cabeza. Si lo que le conto era cierto, quizás terminaría muerto…. Aun así, era mucho mejor que pasar toda su vida con un maldito psicópata.

Se dirigió a la otra habitación que se encontraba en el mini departamento en donde pudo enfocar la cama, Karamatsu aún no volvía, cosa que lo tenía un tanto preocupado... pero como era ahora no tendría ningún problema, así que se dispuso a tomar una pequeña siesta.

Por otro lado, el médico no podia concentrarse en sus estudios, no sabía porque razón le había contado la historia al juguete… quizás era porque veía a las personas que tanto amo reflejadas en ese par de hermanos, y por mucho que le disgustará la historia se volvería a repetir…. Y eso era algo que no se podia permitir.

Ya con una decisión tomo el celular que era propiedad del de rojo, cabe decir que siempre lo tuvo desde el día en que lo habían secuestrado, y marco al único número que se encontraba en marcación rápida.

Espero un poco hasta que la llamada por fin fue contestada, - No hables…. Necesito que en dos días más me encuentres en la dirección que te mandare por mensaje…. Y será mejor que no digas nada a nadie si es que quieres volver a ver a Osomatsu-kun. - ya cortada la llamada solo podia rezar para que no fuera descubierto… este sería su primer y único acto de verdadera bondad en su vida.

Cuando despertó pudo apreciar que ya era de noche, había pasado todo el día durmiendo, pero quien lo podia culpar, desde hace mucho que no conciliaba el sueño por culpa de un loco maniático adicto a que se la mamaran. Un fuerte rugido por parte de su estómago hizo que notara que no había comido absolutamente nada en todo el día, así que se dispuso a dirigirse a la sala para ver si encontraba algo con que llenar su estómago.

Cuando salió de la habitación pudo ver como el medico se encontraba comiendo lo que parecía ser sushi, este fijo su mirada y dejo al otro lado de la mesa una bandeja que contenían algunos sushis, - esa es tu ración y antes que me preguntes no tienen nada raro…. Lo trajo Kara hace poco- y prosiguió a continuar con su cena.

-¿Dónde está él? - hizo una revisión rápido del lugar con la vista, para ver que no se encontraba, se suponía que los estaría vigilando, pero al parecer no se encontraba alrededor, pero no tuvo respuesta alguna, ya que el médico había terminado su cena y a paso rápido se dirigió a su habitación. Así que nuevamente estaba solo, y sin más se dispuso a comer su cena.

Ya terminado se dirigió al baño para poder darse una ducha, y mientras se desvestía en el camino supuso que no vería esta noche a Karamatsu.

Abrió la puerta del baño, pero grande fue su sorpresa al encontrarse con un Karamatsu recién bañado, y que tan solo lo cubría una toalla amarrada a la cintura de este. - eh… d-disculpa, y-yo no s-sabía que estaba o-ocupado- trataba de excusarse, más el de azul solo se le dedico a observarlo.

-descuida, no es que realmente me importarse- decía mientras hacía abandono de la habitación, dejando a un sonrojado Osomatsu, desde hace tiempo era consiente que el segundo de ellos era el que poseían uno de los mejores cuerpos, junto con Jyushimatsu. Pero ahora, su cuerpo no se comparaba con el que tenía anteriormente. Más un olor metálico lo saco de sus pensamientos impuros… su vista rápidamente se posó en lo que suponía que sería un cesto de ropa.

Pudo identificar que era la ropa que traía Karamatsu esta mañana, con diferencia de que se encontraba llena de sangre, recordó que no vio ninguna clase de herida en el cuerpo de su hermano. Entonces, como era posible que dicha sangre llegara a su ropa.

-¿Qué fue lo hiciste Karamatsu? -

Desde el pequeño encuentro en el baño no se habían vuelto a dirigir la palabra, y para agregar el medico tampoco le hablaba, se la pasaba todo el día encerrado en su habitación mientras que para Osomatsu su única distracción era unas viejas revistas que se encontraban en el lugar. y así fue como habían pasado cerca de dos días.

Cierta tarde el medico se preparaba para salir, alegando que tenía asuntos importantes que resolver, además de que no era a él a quien debían de vigilar como a la vez proteger. Y sin más se dispuso a hacer abandono del apartamento para volver quien sabe a qué hora.

Por su lado Osomatsu, solo podia observar como Karamatsu se encontraba hablando por teléfono, seguramente hablaban del gran robo que tenían planeado, no supo por qué, pero necesitaba saber más acerca del tal plan, por alguna razón necesitaba que dicha estrategia no se llevara a cabo…. No le apetecía tomarse las vacaciones que le habían mencionado hace algunos días.

De poco se fue acercando a donde se encontraba el de azul, escondiéndose lo mejor que podia trato de agudizar sus oídos para ver si es que podía llegar a escuchar algo, - ¡cuántas veces tengo que decírtelo imbécil! …. Solo Tougo-san y yo estaremos adentro de la bóveda, ustedes solo tienen que deshacerse de los guardias y las alarmas, ¡así de simple! - se le podia escuchar claramente el enojo.

Quiso seguir escuchando, pero al parecer se habían dado cuenta de su presencia, ya que inmediatamente habían cortado la llamada, - ¿qué mierda crees que haces? -, el enojo era muy evidente, pero aun así no dejo responder al de rojo, ya que de un movimiento rápido lo tomo como saco de papas, llevándolo directo a la habitación en donde prácticamente lo arrojo a la cama. Y sin decir nada salió de la habitación para después cerrar la puerta por fuera.

Podia escuchar claramente los reclamos que provenían del otro lado, quiso alejarse, pero no pudo hacerlo, además de su obligación de vigilar al tesoro de su jefe, existía otra razón por la que no se atrevía a hacer abandono del lugar.

Un pequeño dolor de cabeza comenzaba a molestarlo, llevo sus manos directo a ella, como si están fueran capaces de apaciguar su dolor. No se explicaba por qué siempre que intentaba de alguna u otra forma odiar al de rojo, estos le provocaban dolores…. Podrían tacharlo de loco, pero comenzaba a creer que su cuerpo se negaba a tener esa clase de sentimientos hacia el chico.

A pesar de no recordar absolutamente nada de él, algo le decía que tenía una historia con este chico, - ¿qué mierda me está pasando? -


Ese mismo día, en una de las cafeterías de la cuidad se encontraba nuestro médico favorito, que espera un poco impaciente a su invitada. Ya que, cada cinco minutos revisaba la hora de su reloj.

-Lamento mucho la tardanza…. Problemas en el trabajo- decía mientras tomaba asiento en frente del médico, mientras le dedicaba una mirada retadora.

- no se preocupe… suponía que tendría problema, considerando que a este momento es la hora peack como le dicen- devolviendo la mirada, a pesar de ser el mayor entre los dos, no negaba que la chica poseía una mirada que haría a temblar de miedo a cualquiera.

-vayamos al grano…. ¿Dónde está Osomatsu-kun? -, no le gustaba estar cerca de ese sujeto, menos ahora que se enteró de que tenía algo que ver con la desaparición de su amigo.

- por favor llámeme Hayato, Hayato Sasaki…. Y no se preocupe por el joven Matsuno, créame que se encuentra a salvo donde está, bueno hasta que perpetúen el robo- decía con su clásica frialdad.

Pudo ver la cara de confusión que le dedicaba la chica, y supo que debía entrar en mayores detalles, - dentro de tres días más Tougo-sama y sus hombres realizaran un robo al Banco de Tokio, en tres días más tu amigo estará al otro lado del mundo soportando las caricias y violaciones de ese moustro, en tres días más alguien muy importante para ti será asesinado-

-¿por qué me estás diciendo todo esto? … no es más factible decirles a las autoridades-, no sacaba nada con decirle a ella sobre los planes, no era más que una simple chica de ciudad.

-créeme que ellos no podrían hacer nada…. A menos que lo acorralemos entre la espada y la pared- decía mientras le entregaba una laptop, - en esto esta detallado con lujo de detalle cada paso de plan, cada movimiento y posiciones de sus hombres…. Necesito que averigües cuáles serán las posibles rutas de escapes. Una vez que lo hayas hecho, entrégale esta laptop a un tal Aoyama Fudo, lo encontraras en el sector rosa de la cuidad, él sabrá que hacer-

-¿Aoyama…Fudo?... te refieres al mismo Aoyama, líder de unas de las más peligrosas mafias de todo Japón… ¿Qué mierda tiene que ver él en todo esto? - no podia salir del asombro, acaso el tipo le estaba pidiendo que fuera una especie de detective para después adentrarse a unos de los barrios más peligrosos de la ciudad, solo para entregar una simple laptop.

-Digamos que él y Tougo no concuerdan en algunas cosas…. Y no te preocupes, se perfectamente que él no te haría daño, creo que aún sigue enamorado de ti Sakura-chan, y no lo culpo…- Hayato prácticamente se estaba deleitando de las expresiones de enojo y asombro de la chica. Nunca hubiese imaginado que una simple pueblerina fuera capaz de hacer latir el corazón de unos de los hombres más sanguinarios del país, y eso que era un simple mocoso, a su gusto.

-créeme, si quieres ver al joven Osomatsu libre de ese moustro… Aoyama es nuestra única oportunidad… y será mejor moverse rápido, no contamos con mucho tiempo-, dicho esto se disponía hacer abandono del lugar.

-dígame… ¿por qué está haciendo esto por Osomatsu-kun?, ¿hay algo más que deba saber? - lo último más que una pregunta, era una especie de aclaración, presentía que "su nuevo amigo" le ocultaba algo, algo muy importante.

Dicha pregunta lo tomo por sorpresa, la chica realmente sabía leer a las personas, ya veía porque Fudo se interesó en ella, - Tu amigo… Karamatsu Matsuno…. No murió esa tarde, es más, Tougo lo ha estado utilizando durante todo este tiempo… y cuando ya no le sea de utilidad, ten por seguro que esta vez se asegurará que realmente no sea una farsa... además tengo mis razones y no es necesario que las sepas. -

La noticia le callo como agua fría, no sabía si realmente creerle o no…. Pero algo dentro de ella decía que debía ayudar al tipo, decidió no perder más tiempo y fijo su camino directo a casa para poder hacer la tarea que le encomendaron. Si Osomatsu estaba metido en todo esto, de seguro tendría más información de la noticia que le habían dado. Rogaba con que lo próxima vez que supiera de él, estaría libre de ese moustro.

Mientras se dirigía a la estación para tomar el tren que la llevaría a su departamento a comenzar con su tarea, varias preguntas surcaban por su cabeza, si era verdad que Karamatsu se encontraba con vida, ¿qué mierda hacía con Tougo?, ¿por qué no se había contactado con ella?, ¿acaso su familia sabía de eso?

No quiso sacar conclusiones apresuradas, debía enfocarse en su labor… solo esperaba que todo saliera bien…. Ya se estaba hartando de esta ciudad y sus secretos.


N/A: Y aquí aparezco dando pequeñas esperanzas para Osomatsu... tanto hacerlo sufrir me dio pena :'(