Los segundos se convertían en minutos, los minutos en horas y las horas en días. A pesar de estar trabajando lo más rápido que su cuerpo y mente le permitían, sentía que no iba a terminar a tiempo para poder entregar la dichosa laptop.
Aun así, no tiro la toalla…. Su única motivación era ver a ese maldito desquiciado en la cárcel, además de reencontrarse nuevamente con su amigo.
Y fue así como ya se habían cumplido el plazo de tres días que tenían, y aunque por muy difícil de creer, pudo terminar a tiempo para poder entregar la laptop al tal Fudo, puede que no sea una experta, pero hizo todo lo posible con tal de ayudar al médico ese…. A pesar de que tenían una historia no quería verlo, pero en las circunstancias en las que se encontraba no podía darse ese tipo de lujo.
Todo estaba listo, cada hombre estaba en su lugar, cada esquina del establecimiento y rutas de escapes estaban cubiertas, Osomatsu se encontraba encerrado en la habitación del motel, esperando a que los hombres de Tougo lo trasladaran al aeropuerto una vez terminado todo esto.
A pesar de que todo estaba cubierto, Karamatsu no podia dejar de pensar que algo se habían saltado y esta, no sería su noche.
Fue sacado de sus pensamientos al sentir como Tougo se posicionaba al lado suyo, tanto el jefe como él serían los encargados de entrar a la bóveda, solo debían de esperar a que sus hombres desactivaran las cámaras de seguridad, además de cualquier otro artefacto que pudieran avisarles a las autoridades de su "pequeña visita" al banco.
Solo basto unos minutos para que tuvieran la confirmación que estaba todo listo, así que sin más se adentraron al lugar.
Por otro lado, Osomatsu no podia dejar de moverse dentro de la habitación, que más podía hacer, en esos momentos su hermano junto con el imbécil de Tougo estarían robando ya millones al país, lo que significaba que dentro de poco podía despedirse de su vida, y posiblemente despedirse para siempre de Karamatsu.
No negaba que en estos momentos se encontraba asustado, ansioso… no sabía qué hacer para dejar de sentir esos sentimientos, odiaba sentirse así, se suponía que ya era un adulto, sin considerar que era un nini bueno para nada. Aun así, se suponía que debía ser fuerte…. Se suponía que debía de cuidar de todos sus hermanos y eso incluía a Karamatsu.
Sentía que había fallado en cumplir su papel, sentía que le había fallado a su familia al no ser capaz de poder traerle de vuelta al segundo hijo…. Pero sobretodo, sentía que le había fallado al amor de su vida, al no ser capaz que ni siquiera pudiera recordarlo.
Solo pudo agacharse, colocando sus manos alrededor de sus rodillas, las lágrimas salían por si solas…. Era lo único que podia hacer…. Era en lo único en que era bueno.
Pero su momento de tristeza se vio interrumpido al sentir como trataban de forzar la puerta, fijo su vista hacia está encontrándose con el medico frívolo que fue su compañero de cuarto estos últimos días. - Genial, aun estas con vida…. Será mejor que nos movamos y rápido, ¡ah! Por si acaso, me llamo Hayato Sasaki… ¿creo que debí haberlo mencionado cuando nos conocimos ese momento, no crees? -
-Realmente no me interesa…. ¿Qué demonios estás haciendo?, ¿piensas llevarme donde el imbécil? -, Hayato pudo sentir el miedo en estas últimas preguntas, sabía perfectamente que el chico estaría un tanto traumado, de seguro después de todo esto, le daría una interconsulta con algún psicólogo. Pero no respondió a sus preguntas, es más tomo su muñeca y lo arrastro prácticamente fuera del lugar, el de rojo pudo observar los cuerpos de los gorilas que tenía como guardaespaldas, tirados en el suelo desangrándose…no quiso preguntar por ello.
Durante todo el camino sintió como el tal Hayato lo arrastraba por el lugar, hasta llegar a lo que parecía ser un garaje, también pudo apreciar los cadáveres pertenecientes a los hombres de Tougo que se encontraban esparcidos en el lugar.
La escena lo congelo por un momento, pero nuevamente sintió que lo jalonaban directo a una ban, - ¿Qué mierda paso aquí?, ¿Quién mato a estos tipos? - decía un impactado Osomatsu, ver como el color rojo, que tanto lo caracterizaba cubría prácticamente todo el lugar, le hizo pensar en reconsiderar en cambiarlo. Aun así, no tuvo respuesta alguna del médico.
Por su parte Hayato solo obligo a subir al de rojo a la ban, encendió el vehículo y puso marcha al lugar acordado. - Mira escúchame Matsuno-san…. Nos dirigimos donde se encuentran tu hermano y Tougo …. Y antes que empieces a asesinarme con tus ojos…. Debes saber que ya no estoy de su lado. -
-¿Qué te hizo cambiar de idea?, ¿acaso no te pagaba millones para que pudieras encubrir sus crímenes?, ¿no es el dinero lo que te mueve? - cada pregunta iba recargada con odio, no podia creer que un tipo, que hace tres días lamia el suelo que pisaba ese moustro, de la noche a la mañana cambiara de parecer.
-Mira sé que es difícil de creer, pero es la verdad… escucha, estoy ayudando a un tal Fudo Aoyama para que todo lo que posea Tougo, quede en su poder…. A excepción de ti claro…. escúchame, esta será la única oportunidad que tengas para convencer al idiota de Kara para que deje de seguir a ese imbécil, y retome su vida contigo, eres el único que puede hacerlo cambiar de parecer…sino…- pero no pudo seguir hablando, tan solo en pensar en la idea le desagradaba.
-sino… ¿Qué?, qué es lo que le pasara a Karamatsu- el tono de preocupación de su voz era evidente, no le gustaba para donde iba esto.
-Los hombres de Fudo lo torturarán, harán lo mismo con cualquier hombre de Tougo-sama… digo esta vez, estará realmente muerto…. Si me entiendes-
Un gran temor y preocupación comenzó a surgir dentro de Osomatsu, esto era genial…. No solamente debía de preocuparse en que Tougo asesine a Karamatsu, sino que debía de agregar a un tal Fudo a la lista de personas que quieren ver muerto a su hermano…. Genial.
Se encontraban en su habitación, el ambiente de por si era incomodo, ninguno de los presentes decía palabra alguna. Solo esperaban a que el reloj marcara la media noche para poder llamar al número que les fue dado.
Choromatsu era el que estaba más tranquilo en comparación a los otros, aun no entendía como es que alguien los hubiera llamado al celular de Totty, ordenando que a la media noche debían llamar al número que se les fue dado para entregar un mensaje. Parecía de locos, ninguno de los hermanos iba a obedecer la absurda orden, sino fuera por la pequeña advertencia que tuvieron. si desean salvar a su hermano mayor, será mejor que sigan las ordenes al pie de la letra . Esa simple frase hizo que una pisca de esperanza de recuperar a Osomatsu naciera en ellos, por esa simple oración esperaban a que el reloj marcara la media noche.
Por otro lado, Ichimatsu se encontraba un tan nervioso, aun no sabía si realmente creer en la advertencia o no, ¿Por qué?... simple, estaba convencido que su hermano no estaba secuestrado, que ya se encontraba quizás tres metros bajo tierra. Posiblemente se había suicidado por la culpa… una culpa que él se encargó de recordarle cada día desde que el segundo falleció. Lo creía muerto, creía que por su culpa su familia había perdido a otro hijo. Pero, aun así, se encontraba junto con sus hermanos esperando a que los minutos pasaran para poder hacer la dichosa llamada.
En cambio, los dos menores estaban más que contentos, no lo demostrarían en frente de sus hermanos, pero al escuchar que su hermano pronto estaría con ellos, era suficiente para poder sacar una sonrisa en sus rostros.
Los minutos pasaban, y de un momento a otro la media noche llego. Fue Choromatsu quien tomo el teléfono de Totty para poder hacer la llamada, era el mayor en ese momento, así que debía tomar la responsabilidad. Así que, con sus dedos temblorosos comenzó a marcar al número desconocido, por suerte el mismo que les dio la advertencia también les había dado el mensaje que debían de entregar una vez que llamaran.
Una vez marcado esperaban que desde el otro lado contestaran, el tiempo paso tan lento que sintieron que hubieran pasaron horas antes de que contestaran, de inmediato Choromatsu se tensó, - Eh, si b-buenas noches…. habla con Choro…. ¡auch! - antes de poder decir su nombre, Jyushimatsu le había dado un golpe con su cabeza cerca de las costillas, por orden de Todomatsu, mientras que este tomaba el celular para poder continuar con la conversación.
-Bueno, sigue ahí…. Mire no daré nombres…. Solo diré que… t-tenemos un mensaje para usted… d-de p-parte de… de Speddy-, claramente estaba asustado.
En ese momento se acercó Ichimatsu, arrebatándole el teléfono a Totty dio el siguiente mensaje, "Solo la luna es testigo de las noches más frías y crueles de la cuidad", y con eso el cuarto Matsuno pudo escuchar como colgaban desde la otra línea. Los demás estaban sorprendidos, de todos Ichimatsu era el que menos creía que esto iba a funcionar.
Pero ya estaba… habían hecho lo que le encomendaron, habían esperado hasta la media noche, habían dado el mensaje a quien sabe quién… solo esperaban tener noticias de su estúpido hermano mayor muy pronto.
Ya casi estaban por terminar, solo faltaba que se hiciera una última transferencia a una tercera cuenta, Karamatsu por su parte ya había sacado del lugar grandes cantidades de dinero. Talvez suficientes para que todos se jubilaran y vivieran sus vidas de ensueños en este momento. Como podia observar todo estaba saliendo según los planeado.
-Muy bien Kara-kun, unos segundos más y estaremos listos- decía un complacido Tougo y no era para menos, muy pronto estaría lejos de este país junto con su tesoro.
-Si eso parece… me comunicare con el resto para que tengan listos los vehículos- decía con un tono de preocupación, sentía que algo se le escapaba. - aquí Kara, ya estamos casi listos, preparen los autos…- pero no obtuvo respuesta alguna. Nuevamente trato de comunicarse con el exterior, pero no tuvo suerte, algo estaba pasando.
De repente había escuchados ruidos que provenían desde afuera de la bóveda, por curiosidad quiso ir a revisar, pudo observar que Tougo ni se movía del lugar, quizás ya estaba fantaseando que cosas haría con su tesoro una vez estuvieran lejos del lugar, tan solo en pensarlo hacían que le dieran unas inmensas ganas de vomitar.
Tenía un mal presentimiento, así que de poco se fue acercando al lugar en donde creía que provino el sonido que escucho hace algunos segundos…. De pronto sintió como alguien lo tomaba por detrás tratando de asfixiarlo, aplicándole una llave con sus brazos alrededor de su cuello.
Con un rápido movimiento pudo deshacer del agarre, además de darle un golpe en la rodilla para que perdiera su estabilidad, acercándose lo más rápido que pudo hacia su cuello para que de un solo movimiento, romperlo. Si bien todos sabían que Karamatsu era peligroso con un arma, no se imaginaban lo que era capaz de hacer en un combate cuerpo a cuerpo.
De inmediato se dirigió a la bóveda donde estaba Tougo, solo para que le gritaran que se largaban del lugar mientras se dirigía a unas de las salidas de emergencias.
Lograron salir del establecimiento, pero no pudieron seguir avanzando, ya que su paso fue bloqueado al ser rodeados por un grupo de personas que no se veían para nada amigables, de inmediato reconocieron el símbolo que portaban cada uno de ellos en sus brazos. El símbolo de la Familia Aoyama, la mafia más peligrosa del país. - vaya, vaya… pero qué tenemos aquí…. Nada más que mi buen amigo Tougo y su perro guardián. -decía un cierto joven mientras que con la mirada analizaba a Karamatsu. El cual pudo reconocer como el querido amigo de su querida flor.
-Por si no lo sabias… todo tramite bancario se hace por el día, no creo que por tu persona te den un trato especial…. ¿o me equivoco? - decía con cierta gracia. Tenía que reconocer que esta situación le causaba gracia. Tener acorralado a su peor enemigo le causaba gracia, más el chico a su lado le causaba curiosidad, - no importa… talvez para la próxima…. Mátenlos- dio la orden mientras se alejaba del lugar, muy pronto llegaría la policía y no quería estar presente al momento que descubrieran el baño de sangre que se viviría en el lugar.
No estaba consciente del tiempo, tampoco de sus heridas, en lo único en que se podia preocupar era en acabar con los hombres de ese chico mimado.
Disparando con la pistola que hace escasos segundos había recogido del suelo, daba muerte al último hombre de Aoyama, a pesar de estar de encontrarse en una terrible desventaja, tanto él como Tougo supieron cómo arreglársela, pero estaban cansados.
-¡ESE MALDITO HIJO DE PERRA! LO VOY A MATAR, ¡LO JURO! - decía el de traje marrón mientras que a la vez pateaba una pequeña lata que se encontraba en el lugar, no sabía cómo es que ese niño mimado supo de su plan, o como es que supo de cada una de las rutas de escapes.
-Debe… debe haber un traidor entre nosotros… y lo voy a descubrir quién es, y no… - más sus palabras quedaron al aire al escuchar cómo se acercaban lo que parecían ser sirenas de policías. - ¡Maldita sea!, será mejor que nos movamos y rápido. -
No alcanzaron a dar ni siquiera un paso cuando una ban se les acerco, en donde pudieron apreciar que era conducida por Hayato. - ¿necesitan una invitación acaso?, ¡súbanse rápido! - gritaba el medico a todo pulmón, más los otros dos no tardaron en obedecer.
-¿Por qué esta aquí doc… ?, se suponía que nos veríamos en el aeropuerto- preguntaba Karamatsu, se le hacía bastante extraño que en el peor momento apareciera.
-Pensé que talvez necesitarían ayuda…. Se perfectamente que no se tomarían más de quince minutos en realizar la misión…. Y en cuanto al aeropuerto, lo perdimos… la policía ya se adjudicó el avión y la bóveda que usábamos como base- trataba de sonar lo más preocupado posible, pero ver la cara de enojo de Tougo hacia que su trabajo se complicara.
-Señor, Tougo-sama…. Al parecer el tal Aoyama se nos adelantó y nos puso en una posición complicada… pero no se preocupe, ahora nos dirigimos a la torre de Tokio, ahí nos esperan unos hombres de confianza junto con un helicóptero para poder sacarnos de aquí. -
-¿Dónde está?, Hayato ¿dónde demonios esta mi preciado Osomatsu? - no le interesaba como huirían del lugar o como es que el imbécil de Fudo pudo haber planeado toda esta mierda, lo único que le interesaba era su tesoro.
- se encuentra bien señor… en estos momentos nos espera en la torre… y antes que me mate, se encuentra protegido. - decía mientras de reojo observaba los movimientos del segundo Matsuno, desde que se subieron al auto le dedicaba una mirada que lo ponía un tanto nervioso.
-Bien… talvez la misión no fue del todo un fracaso, aún tenemos las tres cuentas- decía con una de sus mejores sonrisas, haber transferido millones a esas cuentas fue un buen plan B…. y aunque no le gustara la idea, debía de mantener a Karamatsu con vida… en estos momentos, junto con Hayato, eran sus únicos hombres de confianza.
En cambio, Karamatsu, no pudo evitar sentirse aliviado al escuchar que el chico de rojo los esperaba en la torre y no había sido dañado por el imbécil de Fudo, más una duda comenzaba a molestarlo, -dime Hayato-san, ¿Cómo es posible que Osomatsu esté siendo protegido en la torre?, se supone que no corre ningún peligro, ya que Fudo no lo conoce- estas palabras fueron suficientes para que Tougo comenzara a asesinarlo con la mirada.
Esperaba a que le hicieran esa pregunta, todo estaba saliendo como él quería; - Aoyama ya sabe que el joven Matsuno tiene una especie de conexión con Tougo-sama, ya que según nuestros informantes fue el quien le envió información del plan…. Aún no sabemos cómo rayos lo hizo, solo sabemos que como ya no le sirve de nada, Aoyama lo querrá muerto-
-¡PERO QUE MIERDA ESTAS DICIENDO! - Karamatsu estaba enojado, no podia creer que el juguete de su jefe fuera el causante del fracaso de la misión, de una misión que le tomo bastante tiempo para poder planificarla, más aún cuando pensaba en que momento lo había hecho, si se suponía que cada paso que daba era constantemente vigilado por sus guardaespaldas.
Había dos alternativas, el chico era bastante hábil que podia hacer leso a los guardias o que los guardaespaldas contratados eran unos completos imbéciles.
-Creo que el pequeño Osomatsu se aprovechó de nuestra confianza Kara-kun- se podia notar la decepción en sus palabras, además de poder percibir el enojo de ellas. Lo que más odiaba era la traición, así que, tomando por el cuello a su ahora mano derecha, le susurra lo siguiente.
-Una vez que lleguemos…. Lo quiero ver muerto, entendiste... ¡QUIERO QUE LO MATES!, nadie juega conmigo y sale ileso…. ¡NADIE! -
-Lo que ordene Tougo-sama-, sabía perfectamente que una orden directa del jefe se tenía que realizar sin rechistar, pero, aun así, creía que no podría hacerlo una vez que estuvieran frente a frente.
N/A: Se podría decir que entramos a la recta final... quería preguntarles, ¿desean un final bueno con corazones y todo eso, o prefieren un final malo lleno de feels(?)? okey no tanto pero que sea malo.
