Era una noche fría, se podia sentir aún más al estar en lo más alto de la torre de Tokio. Aun no podia entender la razón por la cual lo dejaron en ese lugar.
En lo único en que podia pensar era en las palabras que le dijo el tal Hayato, "Los traeré hasta acá con la excusa de que un helicóptero nos recogerá…. Necesito que me consigas algo de tiempo con tu hermano, mientras yo distraigo a Tougo hasta que llegue la policía".
Hacer tiempo… como se supone que haría tal cosa, en primera Karamatsu no le dirigía la mirada ni le hablaba, y en segunda ese par no se despegan, parecían como uña y mugre.
Ya harto de toda esta situación llevo sus manos hacia su cabeza, e inmediatamente dio el grito más fuerte que le permitieron sus cuerdas vocales. -¡AAAHHHHHH! - talvez no era el mejor método para relajarse, pero era la única forma que se le ocurría, tenía que estar lo más relajado posible, sino no podría hacer razonar al su hermano.
Una pequeña vibración en el bolsillo de su sudadera lo hizo exaltarse un poco, e inmediato saco el causante de la vibración, para ver que correspondía al celular que le fue arrebatado al momento de ser secuestrado, no supo en que momento Hayato-san lo había colocado ahí, más su atención fue directa al mensaje dentro de él.
Ya estamos en la entrada de la torre, será mejor que te prepares.
Esa simple frase hizo que sus nervios volaran, por alguna razón ya no sentía miedo, estaba decidido que esta vez traería de vuelta a su hermano… traería de vuelta a la persona que amaba, aunque eso significara que su vida corriera riesgo.
Una vez en la entrada decidieron que subirían a lo más alto de ella, ya que desde ese lugar sería más fácil para que los recogieran, mientras más se dirigían a lo más alto, a Karamatsu se le hizo raro no ver a ninguno de sus hombres en el lugar. Se suponía que estarían resguardando el lugar.
-Oiga doc… ¿Dónde se suponen que están los demás?, yo no veo a nadie- decía en un tono desconfiado.
-como dije Kara-kun, nos esperan en lo más alto…. De por si no nos quedan tantos hombres, así que preferí cubrir la zona de escape- trato de sonar lo más normal posible, comenzaba a sospechar que Karamatsu no se creería tal mentira, pero mientras Tougo se la creyera todo saldría como lo planeo.
Como pensaba nuestro medico favorito, Karamatsu no creyó ninguna palabra, pero no podia hacer nada hasta que su jefe le diera la orden, así que mentalmente se preparaba para lo peor. Si esto se trataba de una emboscada, el mismo seria el que castigaría al médico por traición.
Ya casi llegaban a su destino, esta vez fue Tougo quien esta vez cuestiono a Hayato, -y dime…. ¿Dónde están todos? O es que… - no pudo continuar al sentir como alguien lo tomaba por detrás, tratando de torcerle el cuello.
Fue Karamatsu que de una patada hizo que el sujeto soltara a su jefe, ya en suelo se abalanzo para poder ver de quien se trataba… reconoció el sello de la familia Aoyama, tal parece que lo habían seguido hasta este lugar.
-son hombre de Fudo señor-, enfoco su vista atrás de ellos, percatándose de que unos hombres estaban ingresando al lugar, claramente se encontraban en desventaja.
-Tougo-sama, Kara-kun…. Debemos movernos hacia lo más alto, podremos trabar la entrada mientras el helicóptero nos recoge- decía con un tono nervioso Hayato, no esperaba que lo hombres de Fudo los siguieran…. Se suponían que solo se encontrarían en el lugar del robo.
Tanto Kara como Tougo intercambiaron miradas, a ninguno de los dos le gustaba la situación en la que se encontraban, pero no tenían más opción. - me temo que haremos un pequeño cambio a tus planes Hayato…. Será Kara-kun el que ira primero, de seguro esos tipos nos esperan en el lugar, así que quiero que te deshagas de ellos, eres muy bueno peleando, mientras nosotros nos encargamos de estos sujetos…. Es momento de jugar con los juguetes de ese mocoso impertinente. -
Una gran sonrisa torcida se formaba en los labios de Tougo, lo que hizo que tanto a Karamatsu como a Hayato les recorriera un sudor frio por la espalda. E inmediatamente obedecieron las órdenes del mayor, sabían perfectamente que su jefe estaba enojado, y no querían que se desquitara con ellos.
Había llegado a lo más alto, se encontraba preparado para cualquier emboscada más su asombro fue al encontrarse con el juguete de su jefe completamente solo. Este no había notado su presencia, tan solo se encontraba mirando la cuidad.
Por un breve momento se quedó contemplando el rostro del chico, era lo más hermoso que había visto en su vida…. o recordaba, su pecho comenzó a dolerle. Algo dentro de él le decía que lo tenía que protegerlo a toda costa, pero su lealtad estaba con Tougo y debía de obedecer las órdenes dada.
A paso lento se fue acercando mientras enfundaba el arma, pudo observar como el chico se dio la vuelta, mirando con esos ojos carmesíes que lo volvían loco, una gran sonrisa se formó en sus labios e inmediatamente se abalanzo al segundo estrechándolo en un fuerte abrazo, - M-me alegro que no te pasara nada- podía distinguir el alivio de esas palabras, por más que quisiese no lo aparto, es más, como si tuviera mente propia, su cuerpo se movió solo, correspondiendo el abrazo, una sensación cálida comenzaba a embargaba su pecho.
No era como la primera vez que lo abrazo, en ese momento de inmediato lo había apartado, pero ahora era diferente, su cuerpo pedía la cercanía del chico.
Se habían desecho de todos los hombres de Aoyama, la mayoría fue asesinada por Tougo, más Hayato no se encontraba en las mejores condiciones, su cuerpo no fue hecho para las peleas, no por nada se dedicó a la medicina, pero aun así se pudo deshacer de unos tres sujetos, un logro para él.
Trato de recuperar el aliento e incorporarse, esperaba que con el pequeño contratiempo Osomatsu haya convencido al idiota de Kara, si querían enfrentarse a ese moustro necesitaba que el segundo Matsuno estuviera de su lado. Más su cuerpo nuevamente se derrumbó al sentir un fuerte golpe en el estómago.
No tuvo que esperar para que un segundo golpe llegara, este fue directo a su boca, haciendo que votara un poco de sangre. De inmediato sintió como jalaban de su cabello obligando a que viera a su agresor, -T-tou..go-sa..ma-, el mencionado solo le dedico una mirada de odio, estampo su rostro contra el suelo, colocando su pie en la garganta de Hayato, tratando de que este se asfixiara.
-Sabes que odio que me traicionen…. O es que acaso creíste que me tragaría ese cuento que mi preciado niño me emboscaría…por favor. - con cada palabra dicha, la fuerza del pie aumentaba, haciendo que el medico comenzara a perder la conciencia.
-Debí haberte matado junto con tu odiosa familia hace mucho tiempo…. dime que razones tienes para traicionarme…. ¡DIMELO! -, pudo ver como el sujeto trataba inútilmente de quitar su pie, nunca pensó que su médico favorito terminaría traicionándolo, es más jamás lo pensó de él…. Al instante una loca idea se le vino a la mente.
-Jajaja… ahora todo tiene sentido…. No me digas que es por ese par…. Acaso viste a tu querida familia reflejado en ellos…. Jajaja veo que no eras tan listo como aparentabas- decía mientras que a la vez clavaba una especie de navaja en cada una de sus rodillas.
Oír los gritos de dolor que salían por boca de sus víctimas era de por sí lo más excitante que sus oídos podían escuchar, amaba causar dolor… sobretodo en la gente que lo traicionaba, como era en este caso. - vamos, vamos…. ¡SIGUE GRITANDO PARA MI MALDITO INFELIZ! ...-
Vio como Hayato de a poco perdía la conciencia, sabía perfectamente que esas heridas no lo matarían, o quizás sí, realmente le tenía sin cuidado. Decidió que ya era momento de tomarse unas pequeñas vacaciones, como no escucho disparo alguno supuso que su querido niño encontró una manera de retener al Matsuno de azul.
Dirigió su vista hacia el médico, si en verdad lo había traicionado porque los hermanos le recordaban a su familia muerta… era su deber darles el mismo final.
Aun se encontraba abrazando el cuerpo de quien debía eliminar…. La sensación que le recorría el cuerpo, era de lo más agradable, no quería deshacerse de ella.
-Karamatsu…. Por favor, regresa-, esa frase hizo que reaccionara e inmediatamente aparto el cuerpo del de rojo, mientras que a la vez lo apuntaba con el arma.
- ¿Qué regrese? No sé a qué mierda te refieres, pero yo no tengo lo que llaman un hogar- pudo sentir como su voz comenzaba a quebrarse.
- Claro que tienes uno…. Todos nos están esperando, por favor…. Regresa conmigo Karamatsu-, trataba de hacer entrar en razón a su hermano, pero pareciera que salió muy cabeza dura.
-¡DEJA DE LLAMARME ASI! - gritaba sin dejar de apuntar mientras que fuertes dolores comenzaban aparecer en su cabeza, nuevamente el chico lo estaba confundiendo.
Osomatsu veía como sus palabras comenzaban afectar a su hermano, talvez tendría alguna posibilidad, pero al momento de decir palabra alguna su vista se fijó a la entrada del piso. Parado como si nada se encontraba Tougo admirando la escena que daban los hermanos. Un sudor frio comenzó a recorrerle la espalda.
Karamatsu también se había percatado de la presencia de Tougo, aun así, no dejaba de apuntar, este sería el momento perfecto para demostrarle que toda su lealtad estaba con él. No le extraño no ver al médico, supuso que ya se habían encargado de él.
-Pero qué lugar tan agradable, es una pena que pronto será manchada con sangre…No Osomatsu-kun -, cada palabra que decía, cada gesto que hacía era constantemente vigilado por el nombrado, temía que de un movimiento arremetiera contra su hermano.
De repente a los lejos se podían escuchar una que otra sirena, esto hizo que el mayor de todos se alterara, si eran capaces de escucharlos eso significaba que estaban cerca, - ¡ESE MALDITO DE HAYATO! -, sabía que su ex-médico le había tendido una trampa, más por su cabeza nunca paso el hecho de que les llevara ventaja.
De inmediato dio la orden de disparar al hombre más confiable que tenía, si quería salir del lugar necesitaría la ayuda de Karamatsu, pero primero quería que se encargara de su pequeño. Como había dicho uno de sus hombres hace tiempo, una vez que ya no le fuera útil, una bala terminaría en su cabeza. Y qué mejor que obligar al amor de su vida, que lo asesinara.
Cerro sus ojos a la espera de escuchar el sonido del arma disparándose, pero este nunca llego. Confundido abrió los ojos, pudo notar como el azulino seguía apuntando, su mano se encontraba temblorosa, por su cara fácilmente se podía apreciar que se debatía entre disparar o no.
Esto lo hizo enojar a Tougo, suficiente tuvo con que su médico lo haya traicionado, para que ahora el chico comenzara a dudar, tal pareciera que era rodeado por incompetentes.
-¡Termina de una puta vez, ya, mira que no tenemos toda la noche! … ¡o es que acaso no escuchas las sirenas! -
Karamatsu solo pudo mirar a Tougo de manera confusa, fuertes dolores de cabeza comenzaban atormentarlo, además de fugases imágenes le venían a la mente, en ellas se podia apreciar al de rojo siendo abrazado por alguien, siendo besado por alguien… siendo penetrado por alguien. No pudo identificar quien era porque su rostro se encontraba cubierto de una mancha negra.
No sabía que era lo que le estaba pasando, más cuando escucho que Tougo le gritaba, se dispuso a hacer lo que tenía que haber hecho desde el principio. Pero de un momento a otro, Osomatsu ya se encontraba enfrente de él, tomando su rostro con ambas manos mientras lo encaraba.
-¡Ya reacciona de una vez por todas Karamatsu!, no sé qué mierda te dijo el imbécil de Tougo, pero nada es verdad- decía Osomatsu…. - todos están preocupados mamá, papá, Choromatsu, Jyushimatsu, Totty e incluso frio de Ichimatsu está preocupado, por favor vuelve con nosotros... vuelve conmigo- finalizaba con lágrimas que escapaban de sus ojos carmesíes.
Escuchar nuevamente esos nombres hizo que una gran ira se apoderaba de su cuerpo, odiaba a los que se decían ser sus hermanos, creían firmemente que su familia no lo amaba, que lo detestaban, que estaban felices por su muerte.
-¡SUELTAME!, es mentira, todo lo que dices… todo lo que dices ¡ES UNA PUTA MENTIRA! - no quería creer en las palabras que le decía el de rojo, - ellos nunca se preocuparon por mi persona, dices que ese tal Ichimatsu está preocupado. ¡¿Por mí?! No me hagas reír, sabes perfectamente que es el más feliz por mi supuesta muerte -. Ya no sabía que estaba diciendo, la confusión nublaba sus palabras.
-Sabes tenía la intención de dejarte con vida, porque me dabas lastima, pero creo que ya no podrá ser así, aunque me regrese contigo no soy más que escoria, un desperdicio de la sociedad además de un despreciable asesino.
Karamatsu pudo apreciar como los ojos del de rojo transmitían una gran tristeza, desilusión… sabía perfectamente que atrás suyo, una gran sonrisa se formaba en los labios de Tougo, cansado de todo esto, quiso darle fin a su dilema y sin titubeo alguno disparo.
Más la sorpresa de todos fue que el disparo no fue dirigido para Osomatsu, sino hacia Tougo.
Karamatsu aún no podia creer en lo que acababa de hacer, sintió como su cuerpo de había movido solo en dirección a su jefe, ejecutando el disparo. Había cometido traición, algo imperdonable, incluso para él.
Ya no sabía en qué pensar, su cabeza era un revoltijo de recuerdos y pensamientos, sostuvo una pequeña discusión con el de rojo, nada tenía sentido para él. Se supone que eran hermanos y eso se podia apreciar al ver que tenían la misma cara, pero que le digieran que eran amantes…. Realmente el sujeto estaba loco, pero por alguna razón la idea no se le hizo del todo desagradable, sin mencionar que hace tiempo comenzaba a surgir sentimientos en su persona por el chico de rojo.
Todo esto estaba volviendo loco a Karamatsu, discutió nuevamente con Osomatsu… en el momento de percatarse de que, hacia abandono del lugar, no tuvo mejor idea que tumbarlo en el suelo, tomando nuevamente esos labios que desde que los probo en el motel, se habían vuelto tan adictivos. No tuvo que esperar para ser correspondido, sintió como ambas lenguas se entrelazaban. Era como si se volvieran a reencontrar, un cálido sentimiento comenzó apoderarse de su pecho…. Talvez la idea de amantes no era tan descabellada después de todo.
Una vez separados, Karamatsu pudo notar como los colores subían a la cabeza de Osomatsu, tenía que admitir que se veía adorable, más su momento fue interrumpido al percatarse como su ex-jefe se ponía de pie para apuntar a dirección donde se encontraban. Tuvo tiempo suficiente para mover al de rojo fuera de la dirección del disparo, hasta sentir como una bala atravesaba su cuerpo.
Para Osomatsu la escena en frente de sus ojos se le hacía tan familiar, ver a su hermano tirado en el suelo desangrándose hizo que imágenes del accidente que los separo volvieran a su mente, además del miedo de poder perderlo nuevamente calaba en su ser. De inmediato se acercó a su hermano para poder estrecharlo en sus brazos, rogando que por favor no lo dejara.
Pudo sentir como Tougo se le acercaba a paso lento, mientras gritaba que sabe qué cosa, de seguro venía a darle el tiro de gracia. En uno de los bolsillos de la chaqueta de Karamatsu pudo sentir lo que parecía ser un arma, no supo en que momento esta había llegado a sus manos, se encontraba absorto de todo a su alrededor. Sintió como su cuerpo se movía por su cuenta, pudo escuchar a los lejos como alguien gritaba que se detuviera, más lo último que escucho fue el sonido de un disparo.
N/A: De por si este capitulo se escribió solo, ya que gran parte corresponde al prólogo, adecuándolo para que se vea más bonito xD
Al parecer Kara y Oso se merecen un final feliz, de tanto que los hice sufrir :3...
Pregunta: ¿Quieren que Hayato (médico) pague por sus pecados pecaminosos? o le doy amor(?)
