Todo su cuerpo se encontraba paralizado, no supo en que momento había apretado el gatillo del arma, más su vista estaba fija hacia adelante, en donde se encontraba el culpable de sus desgracias. Pudo apreciar cómo se sostenía fuertemente su mano, en donde anteriormente poso un arma, a la vez que veía como un líquido rojo salía de esta.
Sus brazos se encontraban alzados por un tercero, posiblemente fueron los causantes de que la bala se haya desviado en dirección a la mano de Tougo. Pudo sentir como alguien rodeaba su cuerpo en una forma tan protectora, además de obligar a sus manos en que soltara el arma.
-K-Kara…Matsu-, por fin pudo salir de su pequeño trance, fue su hermano el que evito que esa bala cayera en Tougo…. A pesar de todo, aún seguía protegiéndolo. Iba a protestar, pero sus palabras quedaron al aire al sentir como una mano se posaba en su boca, haciendo que se callara.
-No permitiré…No d-dejare que m-manches t-tus manos con sangre de ese sujeto -, decía con la voz entrecortada, en esos momentos se encontraba débil, había perdido una buena cantidad de sangre, pero aún era capaz de mantenerse de pie.
Por su parte Tougo, al ver como alguien más abrazaba lo que era suyo realmente lo enfureció, más aún al ver quien lo abrazaba era su estúpido hermano, -suéltalo…. No lo toques…. ¡NO VUELVAS A POSAR TUS SUCIAS MANOS EN LO QUE ES MIO! - decía ya fuera de sí… al ver nuevamente a esos dos comportarse como una pareja realmente lo sacaba de quicio.
Esas palabras hicieron enojar al de azul, ya no tenía por qué reprimir las ganas de golpear a su jefe, así que de un rápido movimiento tomo el arma que anteriormente había soltado Osomatsu, dando dos disparos justo en las rodillas del de traje marrón haciendo que este perdiera el equilibrio, además de hacerlo gritar por el dolor. Todo esto ante la mirada atónita del de rojo.
A paso lento se fue acercando donde se encontraba Tougo, pudo ver cómo le dedicaba una de sus peores miradas, - je… crees que me has acabado…. Soy Tougo maldito infeliz, unos de los peores criminales del país- decía mientras tosía algo de sangre, la herida en su abdomen ya le estaba causando problemas, - ten por seguro que cuando me recupere los cazare…. A ambos…. Esparciré tus entrañas por todo Japón y me hare posesión de ese lindo trasero que tienes…. Te hare mío hasta destrozarte por dentro- gritaba esto último fijando su vista hacia Osomatsu. Este solo pudo temblar por el miedo de esas palabras.
Karamatsu también vio el leve temblor que se apoderaba del cuerpo de Osomatsu, en ese momento había tomado una decisión. Se acercó un poco más hacia Tougo, levantando el arma mientras apuntaba la cabeza de este.
-Je je je… debí haberte matado cuando tuve la oportunidad- decía un ya resignado Tougo, siempre supo que terminaría muerto por uno de sus enemigos. Pero nunca paso por su cabeza que el causante seria el idiota que le arrebato a su pequeño niño.
-Pues, yo no desperdiciare la mía, recuerdas…. Nunca dejar al enemigo con vida-, recordó la frase que le había enseñado Tougo desde un principio, más nunca se imaginó que la usaría con él. Y sin más apretó el gatillo, acabando con la vida de quien lo cuido y enseño todo lo que sabía, de quien le hizo la vida imposible a Osomatsu… De quien le había arrebatado su vida.
Sentía como unas manos recorrían su cuerpo, trato de abrir los ojos, pero una fuerte luz lo molestaba. Un gran dolor recorrió por su cuerpo, recordó lo que le había hecho Tougo con sus rodillas, trato de dirigir su mirada hacia ellas para ver el daño. Más se sorprendió al ver ambas rodillas vendadas.
Fue en ese momento cuando se percató que se encontraba en lo que parecía ser una ambulancia, unos paramédicos se encargaban de estabilizar su cuerpo en lo que se preparaban para dirigirse al hospital. Uno de ellos se percató que su paciente había despertado e inmediatamente comenzó a realizarle las típicas preguntas que hacían para corroborar que no tenía algún daño en la cabeza.
Pudo ver como alguien se acercaba, el cual pudo identificar como al teniente de la cuarta comisaria de la ciudad de Tokio, les pidió a los paramédicos que los dejaran un momento a solas, con la excusa que debía de hacerle unas cuantas preguntas, antes que lo llevaran al hospital.
-Jajaja, pero mírate estas todo maltrecho…. Parece que tu querido jefecito se desquito de lo bueno-, decía mientras trataba de aguantarse la risa, ver a su amigo en esas condiciones les recordó los viejos tiempos.
-Maldito Takeshi…. Es que acaso no pudiste haber llegado antes de que casi me mataran-, se suponían que debían de haberlo esperado en la torre mientras él dirigía a Tougo hacia la trampa, a lo mejor los hermanos de Kara habían dado el mensaje tarde.
-Perdón por eso, mira que no es fácil reunir a un equipo tan rápido, menos con dar la ubicación de la dichosa trampa… ¡es que no pudiste haberme mandado un mensaje más claro!, pero no…. ¡El muy dramático tenía que salir con sus típicas frases! - decía ya enfadado, lo que más le molestaba era que saliera con una estúpida frase sacada de internet.
Después del pequeño regaño de dejo caer en la camilla, - dime… ¿Qué paso con Tougo? -, si se encontraba molestándolo, significaba que por fin habían atrapado al sujeto, ¿no?
-Mi equipo se prepara para subir, descuida lo tenemos rodeado… esta vez no se volverá a escapar- dicho esto se alejó de su amigo para que pudiera ser llevado al hospital. Esta vez se las cobraría todas al muy infeliz de Tougo, esta vez se vengaría de la muerte de su hermana.
Fue testigo en como Karamatsu le disparaba a Tougo, dudaba que el sujeto estuviera muerto… estaban hablando de Tougo, el diablo en persona. También vio como el cuerpo de su hermano se desplomaba de espaldas producto del cansancio, además de la perdida de sangre.
Quiso acercarse a él, pero su cuerpo no respondía…. Aun así, se obligó a si mismo ir donde se encontraba su hermano. Pudo apreciar como la respiración de este era lenta, además de la sangre que nuevamente comenzaba a salir de su cuerpo, trato de parar el sangrado, pero nada de lo que hacía resultaba. De repente sus fuerzas lo abandonaron, haciendo que cayera al piso, justo al lado de Karamatsu.
-Parece que tu cuerpo ha sucumbido al cansancio…. D-descuida, es normal…. Dado al e-estrés que e-estabas s-sometido-, decía el de azul recordando los momentos por lo que tuvo que pasar el de rojo.
Iba agregar algo más, pero se detuvo al ver como pequeñas lagrimas salían de sus ojos, -P-por q-qué…. ¿Lloras? -
-Tengo miedo…. tengo miedo de volver a perderte… tengo miedo de que nunca me recuerdes-
Una sensación similar comenzaba alberga en su interior, más ver al de sudadera roja llorar hizo que el dolor en su pecho aumentará. Lo único que paso por su mente fue en tomar su mano, como si a través de ella le digiera siempre estaría con el…. A pesar de no recordar nada, por nada en el mundo se apartaría de su lado.
Quiso decirle algunas palabras, pero comenzaba a perder la conciencia y de un momento a otro cerro sus ojos…. Quizás para no volverlos abrir.
-¿Karamatsu? …. ¡KARAMATSU! -
Sentía su cuerpo pesado, por más que tratara de abrir sus ojos estos simplemente no respondían. Cuando por fin pudo abrirlos se dio cuenta que se encontraba en un lugar oscuro, camino por un buen rato, la poca iluminación no ayudaba mucho en su camino, de cualquier modo, estaba preparado para cualquier cosa.
Más sus pies se detuvieron al escuchar unas pequeñas risas…. Trato de averiguar desde donde provenían, pero nada…. No veía a nadie en su alrededor, esto hizo que comenzara a preocuparse un poco. Más de repente unas imágenes comenzaron aparecer enfrente de él.
En ellas se podia ver a si mismo junto con sus otros hermanos, claramente se veía que disfrutaba de esos momentos…. Podia ver una sonrisa en su rostro…una sonrisa que nunca se imaginó que pudiera tener. Pero lo que más extraño fue que tan solo eran cincos, en ninguna de las imágenes salía el de rojo, el tal Osomatsu. No sabía la razón exacta del por qué su mente se negaba a recordarlo.
Vio como las imágenes comenzaban alejarse, de inmediato emprendió una carrera con tal de alcanzarlas, pero veía que era inútil. Un miedo comenzó apoderarse de su cuerpo, sentía que, si los dejaba ir, jamás recuperaría su vida…. La vida que le fue arrebatada.
Y nuevamente comenzó a correr, estiro su brazo lo que más pudo con tal de alcanzarlos…faltaba muy poco, estaba a punto de lograrlo, pero al momento de casi alcanzar uno, una mano sostuvo su brazo; impidiendo que este alcanzara el recuerdo.
-¿Dónde crees que vas…? Kara-kun- una sombra se había colocado en frente del segundo Matsuno, al momento de revelar de quien se trataba, hizo que el miedo que había sentido anteriormente aumentara. En frente suyo, se encontraba Tougo, mirándolo con esos ojos llenos de odio, además de una sonrisa torcida, pero lo que más le llamo la atención, era el agujero en su cabeza producto de un disparo… un disparo que el mismo realizo.
-estas muerto…. No eres real- trataba de sonar lo más tranquilo posible, no veía el caso de discutir con un muerto.
-de verdad crees que podrás ser el de antes…. De verdad piensas que puedes escapar de esta vida, de la vida que yo te di- con cada palabra que decía, el agarre se volvía más fuerte, causándole un gran dolor en su muñeca.
-Cállate…. ¿Tú qué sabes? - comenzaba a ponerse nervioso.
-Oh mi querido Kara-kun…. Se de lo que hablo- y de un momento a otro comenzó a reírse como un verdadero desquiciado, -Jamás podrás escapar…. ¡JAMAS! - decía mientras su sombra desaparecía, más aún se podia escuchar su risa.
-Cállate…. Cállate…cállate… ¡CALLATE, DEJAME EN PAZ! - empezó a gritarle al aire, un gran miedo comenzó apoderarse de su cuerpo. Con sus manos trato de tapar sus oídos para dejar de escuchar esa espantosa risa. Pero no tuvo suerte, aun podia oírla, fuerte y claro…. Ya comenzaba a exasperarse.
Trato de huir del lugar, pero no sabía hacia dónde dirigirse, tan solo sus pies comenzaron a moverse solos…. Estuvo corriendo por un buen rato, más pareciera que la risa no cesaba, cada vez se sentía más cansado, ya no sabía qué hacer, la risa lo estaba volviendo loco.
Se sentía derrotado, débil… por un momento pensó que se hundiría en esa oscuridad. Fue en ese entonces que sintió como alguien tomaba de su mano, sacándolo de ese oscuro lugar… llevándolo a lo que parecía ser una habitación bastante iluminada que lo cegaba, pero pudo identificar lo que parecía ser una sonrisa.
Nuevamente sentía los ojos pesados, cuando por fin pudo abrirlos pudo identificar que se encontraba lo que parecía ser una habitación de hospital. Trato de incorporarse, pero un fuerte dolor en su abdomen lo detuvo. Vio como lo que parecían ser intravenosas salían de sus brazos, pero lo que más le sorprendió, fue ver al de rojo recargando su cabeza en lo que era su cama.
Claramente estaba dormido, trato de moverlo para que se acomodara mejor, se percató que su mano estaba fuertemente sostenida por la suya… la misma mano por la que fue jalado para salir de ese oscuro lugar.
Iba a despertar al de rojo, pero escucho como la puerta era abierta, dejando ver a lo que parecía ser un teniente de policía.
-Veo que por fin has despertado…. Ya era hora- decía mientras que a la vez dirigía su mirada hacia el "bello durmiente", tenía que admitir que ver al chico dormir tan tranquilamente se le hacía lindo. Mirada que no pasó desapercibida por el segundo Matsuno.
-Si solo vino para eso, le pido que por favor se retire-, decía mientras le dedicaba una mirada retadora, el sujeto no le transmitía confianza, menos que se percató en como miraba a Osomatsu.
Takeshi tan solo pudo responder a la mirada, debía de reconocer que la mirada en verdad era aterradora, - tranquilo chico, no estoy buscando pelea si es lo que quieres…. Tan solo me quería asegurarme de que no hayas escapado-
-Pues ya vio que no me fui a ningún lado, así que ya no tiene nada más que hacer aquí-, el sujeto levanto sus hombros, restándole importancia a lo dicho y sin nada más que decir abandono la habitación…. En parte fue por su seguridad, ya veía que en cualquier momento el chico se le abalanzaba para matarlo. Y solo por ver al chico de rojo.
Por su parte, el Matsuno de azul solo pudo soltar un suspiro de frustración, aun se encontraba agotado y su cuerpo pedía a gritos un descanso, así que, sin hacer movimientos bruscos, tomo el cuerpo de Osomatsu, para acomodarlo en la cama, mientras que él se posicionaba al lado suyo, abrazo el cuerpo con sus brazos, tratando de acortar la distancia entre ellos, más le sorprendió que este lo abrazara, pareciera que lo hacia inconscientemente. Una sonrisa surco por sus labios, ver al chico dormir le hizo sentir una gran tranquilad, así que le dio un beso en la frente y se dispuso a descansar, rogando para que dicho sentimiento nunca se esfumara.
Ya había revisado la habitación de los hermanos, la única que le quedaba era la de su amigo. Al momento de entrar pudo ver como este seguía en sus estudios… "por dios es que nunca para".
-Se supone que deberías estar descansando, no de dártelas de nerd…. Es que no te aburres- decía con algo de fastidio, aun no sabía cómo alguien como él fuera su amigo.
-Nunca has oído el dicho "el conocimiento es poder", no porque este casi invalido dejare mis estudios a un lado, idiota-
-Ah quien llamas idiota, idiota…. En fin, solo pasaba para darte la buena noticia-
-¿La que dice que…? - ya sabía lo que estaba a punto de decir, más quería escucharlo de su boca.
-Eres libre…. una vez que te hayas recuperado podrás continuar tu vida como médico… eso sí, haznos un favor a ambos y no vuelvas a involucrarte con esa clase de gente, mira que ya no sé si podré salvarte el trasero una segunda vez-
-No quiero ni imaginarme lo que tuviste que hacer para que me dejaran en libertad. Pero descuida…. Creo que es momento de tomar un descanso… ¿Qué pasara con el chico? -, temía que las acciones de Karamatsu fueran a jugarle una mala pasada.
-Tranquilo, soy el mejor en mi trabajo…. Logre convencer a todos que el chico estaba siendo manipulado por Tougo, que no se encontraba en sus cabales, el que haya perdido la memoria me ayudo bastante…. Y por eso me debes una-
-En palabras más simples dijiste que se encontraba loco-, decía mientras alzaba una ceja en forma de regaño.
-Si lo ves de eso modo… bueno no te quitare más de tu tiempo, nos vemos-, y sin más hizo abandono de la habitación, ya fuera se quedó contemplando la puerta, si bien sabia de todas las cosas horribles que hizo su amigo, no era quien para juzgarlo… en parte se sentía culpable por no haberlo apoyado en ese tiempo.
Ambos compartían un pasado en común, ambos habían perdido a un ser querido a manos de ese moustro, con la diferencia que él tuvo a sus padres para acompañarlo en todo ese sufrimiento…. En cambio, Hayato no tuvo a nadie.
Emprendió camino a su hogar, ya había hecho todo lo que estaba al alcance de sus manos, más recordó a los hermanos… Y pensar que ellos hubieran terminado como su hermana y prometido, le hizo pensar algunas cosas.
Muchos cometían errores, hasta el…. Pero creían fielmente en las "segundas oportunidades" que podia otorgar la vida. Tan solo hacía falta que supieran como tomarlas.
Cuando abrió los ojos pudo percatarse que ya estaba atardeciendo, como a la vez sentía como unos brazos lo rodeaban de forma protectora, alzo su vista para percatarse que pertenecían a su querido hermano, "con razón se sentían tan bien". Sin despertarlo se escabullo de sus brazos, necesitaba hablar con Hayato-san.
ya fuera de la habitación y antes de ir a la que le pertenecía al médico necesitaba de algo para beber, su garganta se encontraba seca, así que emprendió camino a la maquina dispensadora más su sorpresa fue ver a Hayato en el lugar.
-Oh Matsuno-kun…. Veo que ya despertó… dígame, ¿Cómo se encuentra su hermano? -, la mirada que le ofrecía no se comparaba con la de hace unos días atrás.
-Ahora está dormido… creo que le hacía falta- dijo mientras tomaba asiento cerca de Hayato, este se encontraba en silla de ruedas producto de las heridas que le ocasiono Tougo en sus rodillas.
-Ya veo, me alegro que por fin esta pesadilla se haya acabado…. Pero más me alegro por usted-
-¿Eh, por mí? - la cara de confusión era clara, a lo mejor se alegraba porque ya no sufriría de los abusos de ese animal.
-Así es, me alegro que hayas recuperado a tu persona especial, bueno en retrospectiva, créeme que pasara mucho antes de que recupere su memoria completamente-
-Ah ya veo… ¿usted creer que podrá recordarme? -, podia sonar tonto, pero el mayor temor de Osomatsu era que Karamatsu no lo recordara, que no recordara las palabras de amor que le había dedicado hace un tiempo atrás.
-Para ser sincero, creo que su cuerpo ya te recuerda, solo hace falta que su dura cabeza reaccione… si no fuera el caso, él nunca te hubiera protegido de esa manera- recordó las palabras que le había dicho Takeshi cuando el equipo había encontrado a ese par.
Al parecer el chico de azul protegió al de rojo, tiene heridas graves y perdió mucha sangre, pero se pondrá bien…. El otro se encontraba inconsciente, pero no tenía ninguna herida, despertara en algunos minutos
-Bueno será mejor que me retire, fue un gusto haberlo conocido Osomatsu-san, ojalá nos volvamos a encontrar, pero en diferente situación- comenzaba a tomarle cariño al chico, era la viva imagen de su hermano, un flojo despreocupado, pero que daría todo con tal de proteger a los que ama.
-Fue un gusto Hayato-san… y muchas gracias por todo, en verdad se lo agradezco-, decía mientras le daba una pequeña reverencia, prácticamente le debía la vida al sujeto. Fue el quien planeo todo, arriesgo su vida para que él y Karamatsu pudieran ser libre de las manos de Tougo, puede que haya cometido un error al principio, pero esta acción lo remediaba.
Dicho esto, Hayato se retira del lugar. Mientras se alejaba pudo sentir como unas lágrimas comenzaban a escaparse de sus ojos, se encontraba tranquilo… Por fin tendría algo con que hacer sentir orgulloso a su hermano.
- Gracias a ti Osomatsu … por haberme dado esta segunda oportunidad. -
N/A: Y aquí esta el final para nuestro médico favorito, okey no fue el mejor, pero por lo menos fue perdonado... Y tranquilos volverá a caminar :3
