Sentía que se había sacado un peso de encima, haberse despedido de Hayato hizo que deseara poder reencontrarse con su familia.
Había solicitado ser el quien avisara a su familia sobre la situación, pero necesitaba algo de tiempo, en parte era porque quería preparar a Karamatsu para el próximo reencuentro. Se dispuso a dirigirse a la habitación de su hermano, una vez adentro pudo percatarse que este se encontraba despierto.
-Hola…- fue lo único que pudo decir, más Karamatsu no respondió, pareciera que estuviera en una especie de trance. Preocupado comenzó acercársele, pero al momento de posar su mano en el hombro del segundo, este de un rápido movimiento lo estampo contra la cama. Impidiéndole cualquier movimiento.
- K-Karamatsu…. Me e-estas lastimando-, podia ver como la mirada de su hermano se encontraba perdida, no reaccionaba a sus palabras.
De repente este había salido del trance, más su mirada se volvió una de terror -Eh… lo siento… yo no… ¡tsk! - dicho esto salió prácticamente corriendo de la habitación.
- ¡Espera Karamatsu! - de inmediato su puso de pie para poder dar alcance a su hermano, pero ya le había perdido el rastro, de verdad que era rápido.
Preocupado emprendió una búsqueda por todo el hospital, tenía que encontrarlo a como dé lugar.
Ya habían pasado algunas horas desde que comenzó su búsqueda, sin obtener resultados positivos. Ya no sabía dónde más buscar, prácticamente se había revisado todo el hospital, la idea de que haya escapado de este fue totalmente descartada…. Había oficiales por los alrededores, por mucho que no le gustara la idea, su hermano estaba siendo vigilado, hasta que se pudiera determinar que ya no sería un peligro para la sociedad.
Se encontraba frustrado, ya no sabía que hacer…. De pronto fijo su vista en lo que parecía ser una pequeña bóveda abandonada, como era posible que se le saltara ese lugar. Se dirigió a dicha bóveda, se podia apreciar que se encontraba abandonada, seguramente el hospital lo usaba para guarda equipos que ya no le fueran útil.
Abrió la puerta de esta, efectivamente pudo ver alguno que otro equipo, pero ni rastro de Karamatsu… comenzaba a darse por vencido a no ser por unos brazos que lo adentraron a lo más profundo de la bóveda.
-¿Porque estás aquí? -, más que una pregunta parecía una especie de interrogatorio.
-¿De qué estás hablando?, estuve buscándote por horas… me tenías preocupado- la actitud que estaba tomando su hermano comenzaba a molestarlo.
-Bien pues despreocúpate…. Mírame estoy bien- decía mientras alzaba sus brazos en forma dramática, más su rostro demostraba todo lo contrario.
-Karamatsu, ¿Qué te sucede? Sabes que puedes contarme lo que sea-, decía mientras trataba de acercarse de a poco a su hermano. Algo lo estaba atormentando, quería hacerle saber que él estaba para él.
Más de un golpe alejo la mano que venía hacia él, -¡Aléjate!... no me toques…no te me acerques, no quiero…. Ellos-, ya no sabía lo que estaba diciendo, en su mente podia oír perfectamente la risa maniática de Tougo…. Podia oír como este se burlaba, al parecer nunca lo dejaría en paz.
Osomatsu comenzaba asustarse, el rostro de su hermano no era el mejor de todos, comenzaba a decir incoherencias…. Tenía que hacer algo, lo que fuera.
Sin pensarlo mucho se acercó lo suficiente para poder tomar su rostro entre sus manos, y al instante sello sus labios con los de Karamatsu.
Más Karamatsu se sorprendió por la acción del de rojo, su cuerpo entero se congelo, casi al instante dejo de escuchar la espantosa risa. No pudo responder el beso, ya que fue cortado para ser reemplazado por un fuerte abrazo.
-Sea lo que te esté pasando, no estás solo… me tienes aquí, soy tu hermano mayor, puedes contarme cualquier cosa yo siempre te apoyare-, podia sentir como las lágrimas salían de sus ojos, nunca le gusto ver a sus hermanos sufrir, más ver como su amado sufría de esa manera se le partía el corazón.
Dicho esto, el de mirada azulina correspondió al abrazo, sentir la presencia del mayor en verdad lo tranquilizaba. A pesar de aun no poder recordar absolutamente nada de él, sentía que había vivido tantas cosas con él. Cerro sus ojos, aspirando el aroma que su cuerpo desprendía, tratando de guardarlo en su memoria, extrañaría esa fragancia.
Estuvieron un par de horas abrazados, al momento en que Karamatsu cerro sus ojos se había quedado completamente dormido. Más el de mirada carmesí trato de acomodarse en unas colchonetas que había en el lugar.
Sabía que ya era de noche, quizás ya era de madrugada, no lo sabía en realidad, tan solo le importaba su hermano…. verlo de esa manera le partía el corazón, además de cuestionarse severamente si presentarlo ante la familia. Por lo que pareciera podia incluso llegar a lastimarlos.
-Debemos separarnos- dijo Karamatsu, sorprendiendo al de rojo, desde cuando estaba despierto.
Este de inmediato se incorporó, lo había pensado desde que se libraron de Tougo, no quería ser una carga para Osomatsu, sabía perfectamente que nunca encajaría en su familia, a pesar de que también era la suya… él no lo sentía de esa manera.
Sin esperar respuesta de Osomatsu, se levantó con la intención de abandonar la bóveda, no había nada más que decir…. Ya había dicho su última palabra. Más sintió como agarraban su brazo para que no se fuera, fijo su vista en su "hermano", claramente se podia ver la confusión en su cara.
O quizás no, ya que inmediato comenzó a regañarlo, - No puedes…. No puedes pretender que nada ha pasado y largarte, así como así-, estaba furioso, no permitiría que después de todo lo que vivieron, simplemente lo dejara.
-Entiende…. Yo ya no soy ese hermano que recuerdas… no quiero causarte más problemas, ni a tu familia- decía con un nudo en la garganta, realmente decir esas palabras le dolía.
-También es tu familia idiota…. Ellos nos esperan, t-todos están e-esperando tu regreso, n-no puedes…-, no podia hablar producto del nudo en su garganta. Nuevamente las lágrimas salían de sus ojos, no podia creer que después de todo, él se quería ir.
Verlo llorar realmente le partía el alma, sobre todo al saber que era por su culpa. Talvez sería la última vez que se vieran, misma razón para saciar este deseo que tenía hace mucho. Se agacho para estar a la altura de Osomatsu, tomando su rostro con ambas manos, depositando un suave beso en sus labios.
Al momento de separarse pudo ver como las lágrimas seguían saliendo de sus ojos, beso sus ojos tratando inútilmente de que dejaran de llorar, - no llores… por favor-
-No te vayas entonces…. No me dejes solo… no de nuevo-, no sabía porque le decía estas palabras, se suponía que volverían con su familia, los dos…. Juntos.
-Lamento decepcionarte…. y discúlpame por esto-, de inmediato comenzó atacar el cuello de Osomatsu, lo lamia y a la vez repartía besos y mordidas, más el de rojo no lo aparto. Hace bastante tiempo que no sentía las caricias de su amado, que su cuerpo pedía a gritos ser tomado.
Karamatsu nuevamente tomo los labios del de sudadera roja, esta vez era un beso lleno de lujuria y pasión, prácticamente se devoraba la boca de quien decía ser su hermano.
Por su parte Osomatsu rodeo el cuello de Kara, con la intención de intensificar aún más el beso, sentía como la ropa comenzaba a ser una gran molestia. No tuvo que esperar mucho a que el de mirada azulina, lo despojara de su sudadera, como a la vez él también se deshacía de la parte superior de sus ropas. Con el abdomen completamente descubierto, un escalofrió le recorrió todo el cuerpo al sentir las manos de su amado recorrer en él.
Cada toque, cada caricia se le hacía tan familiar…. Quería seguir fundiéndose en el cuerpo del mayor, deseaba poseerlo de una buena vez por todas. Nuevamente devoro los labios de este, mientras que una de sus manos se dirigía adentro de su pantalón hacia la parte baja de Osomatsu, pudo sentir como la hombría de este exigía atención, la suya se encontraba en las mismas condiciones… pero ahora se dedicaría en complacer a su amado.
Con su mano libre se deshizo del pantalón del primero, incluyendo sus boxers, y de inmediato comenzó a masturbarlo, mientras succionaba uno de sus pezones.
-Ah…ah…mgh, Kara….m-matsu-, los gemidos de Osomatsu comenzaron a llenar la bóveda, había pasado bastante tiempo desde que se sintió completo, porque eso era Karamatsu para él, su complemento, ambos se complementaban mutuamente. De repente una sensación bastante conocida le recorrió el cuerpo entero, y soltando un gran gemido se corrió entre ambos.
Karamatsu ya se encontraba más que excitado, utilizando el mismo semen de Osomatsu, adentro dos de sus dedos en la entrada de este. Cabe decir que esto hizo que el mayor arqueara la espalda, ya no podia aguantar más, necesitaba sentir nuevamente a su hermano en su interior, sus dedos ya no eran suficientes, -Ah… ah, p-por favor…. Tómame, hazme t-tuyo K-Kara-
El mencionado no espero más, de inmediato reemplazo sus dedos por su miembro, sentir el interior de su hermano hizo que nuevas imágenes surcaran por su cabeza, nuevamente veía como alguien tomaba el cuerpo que tenía encima suyo. Y otra vez no pudo reconocer el rostro de la persona, pero se sorprendió al ver como esta vez el rostro no estaba cubierto por una mancha negra, tan solo, tenía una sonrisa en su rostro.
Unos celos comenzaron apoderarse de su cuerpo, e inmediatamente aumento la velocidad de las embestidas, mientras que a la vez tomaba nuevamente esos labios que lo volvían loco.
Se sentía nuevamente amado, nunca se imaginó que lo harían en un hospital, pero nada le importaba, de repente sintió como Karamatsu daba en su punto de placer, haciendo que soltara gemidos más fuertes. Su vista comenzaba a nublarse por las lágrimas que salían de sus ojos, aunque no sabía si estas eran de placer o de tristeza. Sentía que ya estaba llegando a su límite, presentía que su hermano igual, ya que nuevamente aumentaba la velocidad de las embestidas.
Fue cuando sintió como una esencia lo llenaba en su interior, mientras que él se corría otra vez entre ambos, terminaron dándose un beso, en el cual se transmitían tantos sentimientos que ni ellos mismos sabrían cómo interpretarlos. Más Karamatsu hundió su cabeza en el espacio que existía entre su cuello y hombro una vez que sus bocas se separaron. Seguía abrazándolo, sin salir de su cuerpo.
Pudo sentir como su hombro comenzaba a humedecerse, quiso ver el rostro de su hermano, pero este no se le permitió, -No llores por favor… Karamatsu-
-Lo…. siento- decía entre cortado, el llanto no lo dejaba hablar con claridad… nunca pensó verse en una situación como esa. Pero Osomatsu sacaba su lado sensible.
-No hay nada de que lamentarse, siempre estaré esperando por ti, tan solo no te tardes ¿quieres? -, decía mientras sentía como el de mirada azulina le daba un pequeño golpe en su nuca que hizo que perdiera la conciencia.
Con Osomatsu inconsciente, salió de su interior, tomo sus ropas y comenzó a vestirlo, no dejaría que nadie viera ese cuerpo, que solo le pertenecía a él. Mientras comenzaba su labor de vestirlo, gruesas lagrimas escapaban de sus ojos, no quería dejarlo, pero sabía que terminaría causándole problemas, posiblemente le causaría daño a las personas que eran importantes para él… y eso era lo que menos deseaba.
Ya completamente vestido le dio un último beso en la frente del primer Matsuno, y se dispuso a hacer abandono del lugar. No sin antes dedicarle unas últimas al de rojo, -Te amo… Osomatsu-
Se despertó completamente solo, pudo reconocer que se encontraba en la bóveda del hospital, trato de colocarse de pie, pero un fuerte dolor en su parte baja hizo que nuevamente se sentara, además de sentir como un líquido espeso bajaba por sus piernas.
Así que de verdad no había sido un sueño, lo que significaba que Karamatsu en verdad se había marchado… dejándolo completamente solo, otra vez.
Trato de contener sus ganas de llorar, pero estas le ganaron…. No podia entender por qué su hermano los abandonaba, si tenía un hogar que esperaba su regreso.
Nuevamente trato de colocarse de pie, y aunque el dolor era insoportable, no se comparaba con el que sentía en el corazón. Así que se dispuso abandonar la bóveda, para dirigirse a la recepción, debía de llamar a sus padres para avisar que se encontraba con vida.
En el camino se encontró con el teniente Takeshi, - así que se fue…. ¿Vas a decirle a tu familia sobre él? -, antes de dar cualquier declaración, debía de solucionar el dilema del chico a quien llamaban Karamatsu.
-Yo… no sé...-, decía mientras le dedicaba una mirada llena de dolor, no sabía que hacer realmente sobre su hermano. Pero sus pensamientos se vieron interrumpidos al escuchar como alguien gritaba su nombre, más la voz podia reconocerla perfectamente.
-S-Sakura-chan-, fue lo único que pudo decir al sentir como la chica prácticamente se lanzaba hacía su persona, abrazándolo con una fuerza que ni él conocía. - Sa..kura-chan…. Me a-aplas..tas-
-Lo lamento mucho… no medí mi fuerza- trataba de excusarse, pero la emoción podia más que su razón…. Su amigo se encontraba en perfectas condiciones, estaba feliz por eso, más aún al saber que fue de ayuda en el plan que lo libero.
Más su alegría se esfumo al ver la cara de dolor que tenía su amigo, supuso que se trataba de Karamatsu, pero al momento en que le iba a preguntar fueron interrumpidos por un fuerte -¡OSOMATSU-NISSAN! -
El mencionado giro su cabeza para ver como a lo lejos corrían unas cuatro caras exactamente iguales a la suya, eran sus hermanos. Sus odiosos y queridos hermanos.
El primero en llegar fue Jyushimatsu, el cual no dudo en tirarse encima de su hermano mayor, - Nissan… N-nissan… te e-extrañamos m-mucho-, las lágrimas no se hicieron de esperar. A los pocos segundos se les habían unido Todomatsu, Choromatsu e incluso Ichimatsu se había abalanzado sobre su hermano mayor, pidiéndole perdón por todo lo que le dijo, por haberlo culpado por la muerte de Karamatsu.
Osomatsu no podia responder, es más, ni siquiera sabía porque ellos estaban en este lugar, pero se alegró de verlos nuevamente, más su vista se dirigió hacia donde se encontraban sus padres, no lo pensó ni dos veces y se abalanzo inmediatamente sobre ellos, no le importaba si sus hermanos menores lo veían llorando… la situación lo ameritaba, según ellos.
-Pensábamos que nunca más te volveríamos a ver- decía su madre entre lágrimas, no podría haber soportado la perdida de otro de sus ninis.
-D-descuida… no pienso irme a n-ningún lado-, quizás le estaba diciendo una mentira, ni el mismo lo sabía… tan solo le importaba hacer feliz a su familia por ese momento.
Más sus lágrimas no eran de felicidad, sino de impotencia… impotencia al no poder decirle la verdad sobre el segundo hijo de la familia.
Tanto Sakura como Takeshi contemplaban la escena familiar, ambos se sentían un sentimiento de orgullo que nacía en su pecho, habían sido capaces de reunir a una familia.
-Fue usted quien los llamo, ¿no? - preguntaba la chica.
-Así es, el chico estaba un poco triste y quise darle una pequeña sorpresa… así que ¡SORPRESA! -, decía mientras movía sus manos en forma de abanico. En ocasiones podia llegar a ser un poco inmaduro. Esto hizo que a Sakura se le escapara una pequeña risa.
Muy a lo lejos de donde se efectuaba el reencuentro familiar, se encontraba Karamatsu… Podia reconocer a cada uno de los integrantes de esa familia, más sentía que nunca podría encajar en ella.
Alguien como él, que se ha manchado sus manos con sangre de otros nunca podría encajar en algún lugar… Una pequeña lágrima recorrió su mejilla, y emprendió camina a quien sabe dónde.
N/A: Okey si consideran que el capitulo es triste... es por que estaba escuchando música triste, no me culpen... al fin tenemos el pre-reencuentro, si dije "PRE"... :)
Ademas aclarar que estamos a un capitulo por terminar la historia... pero si contamos el epilogo, serian dos xD
