Una fuerte luz comenzaba a molestarlo, no deseaba levantarse, pero tenía una reunión muy importante, así que debía prepararse.

Trato de incorporarse, pero un fuerte dolor en su parte baja le impidió colocarse de pie, fue en eso momento que recordó la actividad de la noche anterior, no se quejaba…. Es más, lo amaba.

Espero un poco a que el dolor apaciguara, se dirigió al baño para poder alistarse, podia sentir como una esencia tan familiar se escurría por sus muslos, incluso al momento de verse en el espejo podia ver como su cuerpo estaba cubierto de las marcas que le había dejado su amado.

Se metió a la ducha en donde dejo correr el agua, dejando que eta comenzara a limpiar su cuerpo, de repente pudo sentir como unos brazos lo tomaban por la cintura, atrayendo su cuerpo, como a la vez comenzaba a repartir caricias. Ya sabía a quién le pertenecían esos brazos…. Siempre era igual, se había vuelto su rutina desde hace un año. Aun así, su cuerpo se estremecía cada vez que Karamatsu tocaba su cuerpo

-Mgh… K-Kara… no, se nos hará tarde-, por más que quisiera quedarse a disfrutar del momento, tenía una reunión muy importante a la cual ninguno de los dos podia faltar.

-Bien, pero una vez que hayamos terminado tendrás que recompensármelo-, decía mientras salía de la ducha poder alistarse. En ocasiones Osomatsu creía su hermano tan solo pensaba en sexo, aunque el fuera igual.

-Je… como tú digas-, una gran sonrisa se había formado en sus labios, ansiaba a que llegara la noche.

El trato se había realizado sin mayores complicaciones y mientras esperaba a que Karamatsu fuera por el vehículo, Osomatsu se encontraba en el lobby del hotel donde se efectuó la dichosa reunión.

-Vaya, pensé que ya se había retirado a su hogar joven Matsuno-, la voz la podia reconocer perfectamente, más el que se haya sentado tan cerca suyo lo incomodaba

-En eso estaba Nakamura-san… solo estoy esperando a Karamatsu para poder irnos-, no le agradaba el sujeto, para nada, pero tenía que fingir hasta que el acuerdo fuera concretado.

-Ahh si… me olvidaba de tu perro, no has pensado en dejarlo y venir conmigo…. Lo pasaríamos tan bien los dos juntos-, decía mientras acariciaba la mejilla del menor. Desde que había fijado su vista en Osomatsu, ha hecho hasta lo imposible para que este dejara al idiota de azul y se fuera con él.

-Ya sabe mi respuesta a eso, así que con to…-, de un momento a otro su cuerpo se había estremecido al sentir como el sujeto lo tomaba por la cintura, mientras que con su mano libre tomo la mandíbula del rojo, alzándola con la intención de besarlo.

Nunca nadie se había resistido a sus encantos, simplemente no podían, ser un joven empresario que contaba con millones le ayudaba mucho, además de ser líder del grupo que se dedicaba al tráfico de armamentos, podia tener a quien quisiera, más al ver como el de mirada carmesí se resistía…. Lo hacía más que deseable.

La acción hizo a enojar a Osomatsu, iba a darle un severo golpe por el atrevimiento, el cual no pudo ser realizado ya que fue testigo de cómo Karamatsu, de un solo movimiento mandaba a volar al sujeto, mientras que sujetaba su cuerpo para que este no cayera al suelo.

-¡COMO TE ATREVES MALDITO DESGRACIADO!, ¡CONSIDERA NUESTRO ACUERDO CANCELADO! - gritaba a los cuatro vientos, nunca en su vida lo habían tratado de esa manera, más no dejaría que un simple sujeto lo avergonzara de ese modo.

-Oye, e-espera Karamatsu… ¿Qué hay con el trato? ... no me aguante su desagradable actitud por horas, para que vengas y lo arruines producto de tus celos-, decía mientras era arrastrado fuera del hotel.

-No son celos, tan solo le hacía saber que nadie toca lo que es mío-, se podia ver la sonrisa de malicioso que tenía en su rostro. - además el acuerdo se llevará a cabo sin ningún problemas-

-¿A qué te refieres? -, pensó que quizás el segundo estaba sordo… es que acaso no escucho que el acuerdo se había cancelado.

-Digamos que ahora eres el dueño de todo su capital, además de ser el nuevo líder en el mercado del armamento-, decía mientras le mostraba unos papeles, como a la vez subían a uno de sus vehículos.

-No me digas que el idiota como último recurso puso todo a mi nombre…. ¿es que tanto me quería a su lado? -, Osomatsu aún no podia creer la estupidez que había cometido el tal Nakamura…. A pesar de las tantas veces que le negó su invitación.

-Eso te pasa por ser irresistible-, y sin más, comenzó a devorar los labios del de rojo, tenía que agradecer que los espejos del vehículo fueran polarizados, además del espejo en el interior, que se encargaba de separar las cabinas.

Por su parte no se negó, aunque hubiera deseado reclamarle por la afirmación, tenía que admitir que últimamente lo llovían los pretendientes… más el solo tenía ojos para su amado Karamatsu.

Tuvieron que separarse por la falta de aire, pero sus rostros aún seguían muy cerca del otro que podían sentir la respiración de cada uno, - así que ahora es conmigo quien tienes que hacer el trato…. ¿y qué pasa si me niego? -, claramente se podia ver el coqueteo en sus palabras.

-Bueno… tengo mis métodos para hacerte cambiar de parecer-, y sin esperar respuesta nuevamente comenzó atacar los labios del primer Matsuno. Aunque tuvieron que separarse al ver que ya habían llegado a su hogar.

-Mmm… estoy ansioso por verlos-

Una vez en la habitación, no dudaron en continuar con lo que dejaron pendiente. Sin cortar el beso se habían encaminado a la cama.

Para Osomatsu esto ya era costumbre, aun no podía creer que en tan solo un año hubieran vivido tantas cosas. Como ya lo suponía, Karamatsu no dejo el trabajo de "pandillero" como él le decía, pero si ahora se había ablandado un poco, ya no mataba por matar.

Como también él se había unido al trabajo, aunque fuera solamente se encargaba de cerrar acuerdos, decían que nadie podia resistirse a esa personalidad extravagante que tenía. Y por mucho que el de azul no le agradara a idea, no dudo en entrenar al de rojo, para que tuviera la oportunidad de defenderse.

Se habían instalado a vivir en Londres, siempre que tenían tiempo se comunicaban con su familia, más Osomatsu, en ocasiones les compraba recuerdos de los lugares que visitaban para después mandárselos. Más habían hecho la promesa que irían a visitarlos en algún momento. Eso sí, Karamatsu se había encargado de dejar más que claro que nadie podia tocar a la familia de su amado, cualquiera que lo hiciera… se ganaba un boleto directo al infierno.

A pesar de que de a poco los recuerdos de Karamatsu volvían, este no los consideraba su familia, aun así, les había agarrado cariño… pero lo más importante era que por fin comenzaba a recordar sus momentos con Osomatsu, aunque fue el más mísero recuerdo, esto ponía feliz al de rojo.

Y así estaban la cosa por el momento, habían vivido tantas cosas en ese último año, que si se las contara a alguien lo tacharían de loco. Más nada importaba, él era feliz con la vida que tenía actualmente.

-Mgh… ah… p-por f-favor-, ya no podia aguantar que siguieran jugando con su entrada, necesitaba sentir en su interior a su hermano.

-Lo siento, pero es tu castigo por negarme esta mañana… además por dejarte tocar por ese sujeto-, decía mientras seguían metiendo y sacando sus dedos del interior de Osomatsu, mientras se encargaba de dejar marcas en toda su espalda.

-Ah… ya te d-dije que… no era m-mi intención... ¡Ah! -, habían llegado a su punto sensible.

-Si… creo que es mi culpa el haberte dejado solo en el lobby…. Está bien-, casi de inmediato intercambio sus dedos por su miembro, el cual ya se encontraba más que despierto.

Los gemidos no se hicieron de esperar, a pesar de haberlo hecho tantas veces, Karamatsu pensaba que el interior de Osomatsu se sentía como si fuera su primera vez.

Tomo al de rojo por los hombros para darlo vuelta, lo que más amaba era ver las expresiones que este hacia cada vez que embestía en su punto de placer. Pero al voltearlo pudo apreciar como por el rostro de su amado corrían gruesas lágrimas.

Preocupado se acercó a su rostro con la intención de limpiar dichas lágrimas, pero fue detenido al sentir como Osomatsu lo besaba de manera pasional, mientras que con sus brazos rodeaba su cuello. Al momento de separarse un hilito de saliva seguía juntando sus bocas, más el primero seguía llorando.

Preocupado, detuvo las embestidas, pensaba que talvez le había dañado o algo parecido, -¿Por qué lloras? -

-Estoy feliz… nunca me imaginé que, al momento de confesarme aquella noche en la torre, terminaría en donde estoy ahora-

-Mm… es algo loco el futuro, pero me alegro que a pesar de todo…. Estemos juntos. -

-Pienso lo mismo-, finalizaba para después fundirse en un profundo beso, más tuvo que córtale ya que al instante Karamatsu volvía a embestir con fuerza.

Cada vez aumentaba más la velocidad de las embestidas, como también los gemidos de placer por parte de Osomatsu y los gruñidos por parte de Karamatsu.

Ambos podían sentir que el climax estaba cerca, así que dando unas estocadas más, Osomatsu se había corrido entre los abdómenes de ambos, mientras que Karamatsu lo hacía en el interior de su hermano.

Agotados se dejaron caer en la cama rendidos, el de azul salió del interior del primero, mientras que se recostaba de espaldas, Osomatsu se acomodaba en su pecho, - ¿Qué opinas ir unos días a Japón?, creo que es momento de hacerle una pequeña visita a la familia -

-Por mí no hay problema…. Tengo tantas cosas que contarles, además de que debemos decirle de la pequeña sorpresa-, decía un emocionado Osomatsu.

-¿Pequeña?... yo diría que gran sorpresa, estoy seguro que cuando se enteren, mamá nos bombardeara con preguntas raras-

-Ya debes de conocerla… tranquilo, yo siempre estaré a tu lado-, decía el de rojo para poder dormir… el ejercicio lo había dejado agotado.

-Eso le se… my love-, finalizaba para poder apagar la luz, mientras se acomodaba también en dormir, mañana partirían a Japón a darle la pequeña sorpresa a su familia.

Nunca se les había pasado por la mente que dirigirían una de las mafias más peligrosas del mundo, pero eso no les importaba…. si las personas que amaban se encontraban bien ellos eran felices.

Aunque estuvieran dormidos sus manos se entrelazaban, dejando ver claramente unos anillos de oro en cada dedo anular…. Era la demostración del gran amor que se tenían, cada uno le pertenecía al otro, nada ni nadie los podría separar, no por todo lo que tuvieron que pasar.

Tan solo la muerte sería la única con el poder suficiente para hacer y aun así ellos se buscarían en el mismo infierno para poder estar nuevamente juntos.

Más, encima de unos de los muebles de la habitación, posaba la foto favorita de ambos…. La cual inmortalizaba el momento de su bella unión.


N/A: Y aquí esta el epilogo de la historia... Quiero agradecer a todas la personas que se detuvieron a leer mi historia, tambien a las que dejaron review en verdad que lo aprecio mucho :3

PD: Por si no se entendió, Karamatsu y Osomatsu al final se casaron :D

Bye Bye