aquí va el capitulo 2, corregido y aumentado! espero sus comentarios seran de ayuda para guiar esta historia! ;)
CAPITULO 2 EL TEMPLO DE LA LUNA
- Guardiana de la luna ¿Qué es lo que haces? Sabes perfectamente que las puertas del templo están selladas por mi poder y no hay forma de abrirlas. – una voz resonaba por todo el lugar, o ¿solo era en la mente de la sacerdotisa? Estando ahí no sabía cuál opción era, pero aun así… de que importaba saberlo, si desde el momento en que abrió los ojos se dio cuenta que seguía atrapada ahí, solo pensando, reflexionando, extrañando, hasta el momento en que sintió esa presencia...
- Pero… es que Himeko, ella está cerca lo puedo sentir. – Decía esto mientras se apoya contra la gran puerta que la tiene encerrada en ese templo, haciendo que sus insistentes e inútiles golpes para abrirla disminuyan cada vez más, después haber estado golpeando esa puerta durante… durante mucho tiempo según su percepción, estando ahí no tiene percepción alguna del tiempo, ni percepción alguna de nada, excepto…
- Eso es imposible, sabes muy bien que ella no se encuentra aquí, pero… no es que la sacerdotisa del sol se encuentre cerca, solo es su presencia que por alguna razón comienza a manifestarse aquí, y tu debido a su conexión con ella puedes sentirla como si estuviera a tu lado, la pregunta aquí no es si puedes sentirla o no, sino ¿Por qué puedes sentirla, porque ahora? Y en este momento en lo único que puedo pensar es que puede deberse a que si inconsciente está despertando. La sacerdotisa del sol está rompiendo las reglas, ella está luchando contra mí poder… vaya… sí que es persistente esa reencarnación… - el tono de esa voz inundando el lugar sonaba por momentos intrigada, pero con un toque de aceptación ante lo último dicho.
- ¿De que estas hablando? – dice la sacerdotisa levantándose de su lugar para ir al centro del templo, a pesar de que era la única dentro, se ponía de pie con la vista fija al techo, hacia una pequeña ventana donde podían verse las estrellas, esperando que su pregunta fuera respondida.
- Sacerdotisa… aunque tú no lo puedas ver o quizá entender, tu preciada sacerdotisa del sol en efecto, está rompiendo las reglas impuestas milenios atrás, ella está luchando con su propio poder o lo que pueda quedar de el contra el mio, me pregunto yo… ¿será que la sacerdotisa del sol se está negando a olvidar?, ¿acaso pretende adelantarse a su tiempo dictado desde tiempo atrás? – esto último lo decía más para sí que para responder a la pregunta hecha por la sacerdotisa lunar.
- ¿Qué quieres decir con eso?, es que acaso… ¿existe una forma de que Himeko me recuerde? ¿Es posible… que…. Nos volvamos a encontrar? – un tono esperanzador pero melancólico salía de esas preguntas.
- Sacerdotisa, - un tono de voz asombrosamente tranquilo se escuchaba en el templo - ahora estas confundida, te encontrabas en un proceso de meditación y con las sensaciones recibidas por parte de la sacerdotisa solar has despertado de tu trance antes de tiempo, tu mejor que nadie debe saber que deben pasar varias reencarnaciones antes de que tu o la otra sacerdotisa despierten.
- ¿Cuánto tiempo ha pasado realmente?
- Recuerda que el tiempo aquí no pasa, el tiempo no existe, este es absoluto, eso ahora no debe de importarte, solo debes saber que ha sido antes… mucho antes de lo esperado…
- Veo que de ti, no puedo obtener respuestas directas, quisieras entonces hacerme el favor de poder explicarme que es lo que está pasando en realidad, si dices que todo esto fue antes de tiempo, algo debe de andar mal, quiero saber cómo Himeko está rompiendo las reglas, ¿Por qué siento como si hubiera sido hace poco cuando me tuve que separar de Himeko? – diciendo esto se recarga en una de las paredes del templo y empieza a caer lenta y pesadamente en sintiendo la fría madera del suelo, esperando que la voz pudiera responderle. A pesar de sus preguntas su voz estaba calmada, no tenía como salir ni tiempo fijo, por lo tanto solo debía tomar las cosas de la mejor manera que pudiera.
La voz en el templo resonó imponente pero amable, no había signo de molestia alguna, pero si se escuchaba un cansancio, cansancio conseguido a través del tiempo. – Esta predicho que las sacerdotisas del sol y la luna reencarnaran cada vez que el Orochi haga su presencia en la tierra, este hecho se convierte en un ciclo que ha estado continuo durante milenios, en este ciclo la vida de quienes fueran las sacerdotisas del sol y la luna respectivamente continua, esto se ha hecho asi, para evitar que en caso de que el Orochi despertara antes de tiempo, las sacerdotisas se encuentren en la tierra, yo como el dios de la espada, cuido de las sacerdotisas y sus reencarnaciones, yo me encargo que el ciclo continúe como debería.
- No lo entiendo… si ese es el caso, ¿Qué hago aquí? No se supone que debería de estar en la tierra!? ¡Debí de haber reencarnado! ¿O no? – decía la sacerdotisa en un tono más molesto e inconforme con la situación.
- Cuando tú y la sacerdotisa del Sol, vencieron al Orochi, tuvo que haber un sacrificio de alguna de las dos para liberar todo el poder que les permitiera sellar al Orochi, al finalizar la batalla una parte de tu alma, fue encerrada en este templo, mientras que la vida de la sacerdotisa del sol fue llevada a la tierra, donde tu vida como mortal nunca existió, la sacerdotisa del sol debía seguir con su vida, mientras tu permanecías sellada aquí en el templo, esa vida de la que te hablo ya ha terminado, una vez que la sacerdotisa del sol fallece en esa vida, empezaba una nueva reencarnación donde ambas sacerdotisas pueden reencarnar.
- Entiendo lo que dices, pero lo que no logro realmente a comprender es ¿Por qué me encuentro en este lugar? Dices que estoy despierta antes de tiempo, entonces ¿no debería de estar en mi cuerpo en la tierra?
- Te encuentras en la tierra sacerdotisa, como dije, tu alma fue separada, la que está en el templo y la que vive en este momento en la tierra, tu que te encuentras aquí posees de todos los recuerdos de sus vidas anteriores y el conocimiento acerca del Orochi, en la tierra simplemente eres una persona normal. Asi mismo la sacerdotisa del Sol, a ella sus recuerdos fueron sellados desde el momento en que regreso a la tierra, asi de este modo cuando el Orochi llegase a aparecer, tu sacerdotisa de la luna deberías despertar e ir a la tierra y asi estarías en tu cuerpo mortal nuevamente, es por eso que mencione que has despertado antes de tiempo, pues es imposible en esta época que el Orochi despertase aun, para ello tendrían que pasar todavía algunos siglos más, la última batalla fue decisiva para un sellado más prolongado. Por lo tanto la única opción restante a tu despertar es que la misma sacerdotisa del Sol haya logrado despertar por su propia voluntad.
…Dime sacerdotisa ¿Qué piensas que es esto?
- Esto… esto es mi castigo, por lo que me has dicho, y lo que logro comprender, al sellar parte de nuestras almas Himeko y yo no lograríamos encontrarnos nuevamente hasta que el Orochi despierte, al tener yo los recuerdos de nuestras vidas pasadas quiere decir que mi yo mortal no tiene conocimiento de Himeko, y por lo tanto Himeko no me conoce a mí tampoco, ¿de qué ha servido el sacrificio, si estamos encerradas?
- Un castigo… ya veo… me parece sacerdotisa, que hasta que no seas capaz de entender y comprender tu situación, tu deseo mas anhelado seguirá siendo eso, solo un deseo…
- Pero… ¿Qué quieres decir…? ¡Vamos, explícamelo! – decía la sacerdotisa poniéndose de pie y levantando la cara hacia arriba, como encarando al dios de la espada, sabiendo que lo único que encontraría del dios seria su voz, y nada más, y eso si tenía suerte.
- Sacerdotisa, han sido ya muchas las reencarnaciones las que han pasado. Lo que tienes que hacer es recordar, medita tus acciones y principalmente recuerda el por qué estás aquí
- Pero… eso de… - interrumpida por el dios.
- ¿Te has preguntado alguna vez, el por qué es la sacerdotisa de la luna la del exilio? – y de pronto la voz del dios se dejo de escuchar.
- ¡Espera! ¿Qué es todo esto lo que me has dicho? Explícame… por favor… – Esto último dicho más como un susurro.
En el estudio de Himeko…
- Ni hablar tendré que sacar más fotos, estas no servirán para el trabajo que me encargaron hoy. – Himeko sale del estudio nuevamente con cámara en mano dispuesta a tomar más fotos y dejando las que acababa de observar sobre la mesa, que curiosamente la mayoría eran fotos de la luna en diferentes facetas-
Mientras que en la luna…
Hincada sobre el piso de madera del templo con las manos sobre su regazo, empieza a respirar de forma pausada y relajada, en estado de meditación.
- "¿Por qué es la sacerdotisa de la luna la del exilio?" – la pregunta hecha por el dios retumbaba en su cabeza - ¿Es que acaso solo ha sido la luna la que ha sido castigada? En la reencarnación anterior yo ataque a Himeko con el poder del Orochi, haciendo que ella… y en esta ocasión en mi intento de evitar que las cosas fueran igual solo término pasando algo similar, siendo Himeko la que atacara en esa vez. ¿Será acaso que ese es el destino? ¿Que la luna sea la responsable de aliarse con el Orochi? – y una vez más las palabras del dios de la espada vienen a su mente – "medita tus acciones… recuerda el por qué estás aquí…" "– Estoy aquí porque ataque a Himeko, porque me alié con el Orochi – se empezaba a exasperar – estoy aquí para sufrir lo que sintió ella al ser atravesada con la espada, estoy aquí en su lugar para que ella pueda vivir y ser feliz, estoy aquí porque la amo tanto que no soportaría el que ella estuviera encerrada en este templo. Himeko posee un corazón muy puro y bondadoso, ella es la que debe de encargase del destino de la tierra y el de nosotras, sé que ella siempre elegirá lo correcto, en cambio yo… soy tan egoísta que no me importaría nada con tal de que estuviésemos juntas. La sacerdotisa al final de la batalla es la que debe de poner orden nuevamente sobre la tierra…
- Veo que ya eres consciente de lo que has hecho… pero… ¿en verdad piensas eso de la sacerdotisa del sol? ¿Qué ella elige mejor la situación, de tal forma que solo este bien la humanidad?
- ¿Qué quieres decir con eso? ¡No te atrevas a hablar mal de Himeko!
- A pesar de todo este tiempo no eres consciente de las acciones de la sacerdotisa del Sol, la responsabilidad de ella siempre ha sido la de manejar la estabilidad de la tierra y sus reencarnaciones de forma que a ella le convengan siempre. Puede decirse que ella es más egoísta que tú, al elegir un mundo donde tengan que reencarnar y enfrentarse al Orochi. Ella puede decidir entre un mundo sin Orochi y uno con él, y al final ella siempre elige un mundo con Orochi. Un mundo donde existe la sacerdotisa de la luna.
- ¿pero no me habías dicho que tú eras quien controlaba todo? Y ¿por qué me dices esto?
- Yo controlo sus despertares, y reencarnaciones de acuerdo a su tiempo y forma, pero a ella desde un principio se le otorgo el privilegio de elegir y reconstruir el mundo futuro. Sacerdotisa creo que me juzgas mal, yo no soy precisamente tu custodio, ni mucho menos un vigilante de este que es el templo de la luna, tu templo, ya que así como tú, después de la batalla yo soy sellado, pero con algunas libertades que me permiten vigilar que nadie ajeno a este recinto sagrado perturbe tu descanso.
- Mi templo… será posible que…
