Roses and Bullets
Capitulo: 7
Enjoy:
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La luna estaba en su punto más alto y en los jardines no se oía más que los grillos. Elizabeth miro a quien estaba conduciéndola atraves de los viejos senderos de piedras que ya con el tiempo fueron cubiertos con espesos arbustos, Elizabeth descubrió que algo Claude escondía en el cobertizo donde solía jugar de niña.
— ¿Es tuya? —pregunto mirando la motocicleta color negro y verde con curiosidad.
—Un pequeño pasatiempo.
Claude puso su mano sobre su preciado tesoro.
— ¿Y bien?, ¿sigue sin miedo?
Elizabeth debía de admitir que aún estaba algo asustada pero no podía simplemente decírselo.
—Pff, claro que no.
Claude tomo el casco.
—Entonces yo soy su persona de confianza.
Elizabeth se quedó hay queriendo negar esa autoafirmación, pero su corazón que parecía empeñado en recordarle su amor por el mayordomo le volvió a hablar de esa confianza ciega que tenía depositada en el sin que importase que le rompiera el corazón a cada momento.
—Claro que no, yo no necesito de ti para subir a una de estas cosas.
Para demostrárselo subió a la motocicleta.
—Vez. —mascullo señalándose a si misma y Claude se acercó con una sonrisa.
— ¿Que…que haces? —cuestiono nerviosa la rubia cuando el subió enfrente de ella.
Un tirón y el motor se puso en marcha provocándole a Elizabeth un susto que quiso ocultar sin lograrlo.
—desmentir sus palabras. —susurro quitando el freno.
— ¿Y sabes cómo conducir esto? —pregunto rodeando su torso con sus manos temblorosas.
— ¿Claude?
El no contesto mejor apretó el acelerador.
— ¡Claude!
Desde las ventanas con las cortinas corridas Hanna miraba a su supuesto amante coquetear con la señorita de la casa. Los celos eran obvios ya que ella conocía muy bien los detalles del enamoramiento de la señorita por su novio, Suspiro la batalla la había perdido pero la guerra a un no empezaba.
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Unos pisos abajo victoria miraba pensativa el cepillo que estaba bien guardado en una bolsa de plástico, ¿se atrevería a hacer esto?, ¿que tal y sus dudas eran ciertas? ¿Qué aria ahora? Se preguntaba.
—Señora, no hay por qué preocuparse. —El doctor murmuro mientras tomaba el cepillo.
Ella asintio lo mejor era de una vez enterarse de la verdad y no permitir que su verdadera nieta anduviera por ahí sin saber de su importancia.
—Mañana mismo le traeré los resultados.
El doctor metió sus pertenencias en su maletín y salió al pasillo donde después de una sonrisa burlona abandono por fin la mancion mildenfort
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Vincent por su lado miraba a la joven rubia.
— ¿Un cabello es suficiente? —pregunto mirando al pelinegro Cuestionante.
—Claro el doctor solo necesita algo que contenga tu material genético.
El anciano mayordomo, Tanaka tomo el cepillo.
—Bien Julie a partir de mañana serás la nieta de una rica viuda.
Julie levanto una ceja.
— ¿No es muy pronto?
Vincent suspiro.
—El doctor Rivers es muy eficiente.
Ella asintio.
—Mañana las pruebas serán cambiadas y la próxima semana tú serás llevada a la mancion mildenfort—Susurro Vincent sin perder su buen humor.
—Pero… ¿y la otra chica?
Vincent volteo a verla.
—Ella ya no será problema, tranquila.
Julie se asustó por su expresión.
— Lo único que debes de hacer es traerme esos diamantes, ah y Sebastián no debe de enterarse.
Ordeno después que Julie saliera de la habitación para que pudiera hablar con el pelirrojo que llevaba horas refunfuñando desde el sofá donde estaba sentado.
….
El viento, la velocidad, la adrenalina y el golpeteo salvaje de su corazón eran sensaciones fuertes que experimentaba con cada minuto que pasaba abrazada al torso del mayordomo que su abuela le impuso desde ya hace años.
No le importaba lo demás solo estar con él en este momento.
—Ya puede abrir los ojos.
Aviso Claude apagando el motor.
—Pero, ¿dónde estamos?
Elizabeth abrió los ojos y miro hacia todos lados.
—En la playa privada de su familia.
Elizabeth ladeo la cabeza confundida.
— ¿La playa?… ¿privada de mi familia?
El asintio.
—Es el regalo que su abuela tenía pensado darle cuando usted se case.
Conduciéndola a las playas de arena blanca le señalo la casa justo sobre las rocas de la bahía.
—Una casa en las costas de la playa privada de los Mildenfort.
Procesando la información no pudo evitar fantasear con un futuro color de rosa, donde todos sus sueños eran reales.
—Es muy…bonita.
Tropezó con una roca y callo contra el ojidorado que la miro a los ojos.
—Lo es. —Murmuro el ojidorado con sus ojos sobre ella.
—Cla…Claude…yo. —Empezó Elizabeth atrapada en sus ojos estando a milímetros de su cara—te quiero.
El hechizo se desvaneció de entre sus manos apenas sus sentimientos fueran confesados, su corazón se rompió cuando vio sus ojos y no vio nada de lo que esperaba.
—Señorita…yo…no.
Ella retrocedió.
— ¡No!, no digas nada…no hablaba enserio.
Claude frunció el ceño apenas ella rio nerviosa y se fue alejándose.
— ¡Señorita espere! —Grito Claude siguiéndola— Tenemos que hablar de esto.
Elizabeth se detuvo.
— ¡No!, no quiero que lo digas.
Con voz cortada por las lágrimas que se esforzaba en retener le rogo.
—llamare a Ash para que venga a recogerme.
Poniendo una gran distancia entre ellos se fue a sentar en una roca mientras buscaba su móvil.
(Más tarde)
Ash no estuvo muy contento con ver que Claude y Elizabeth estaban juntos, cuando llego a la playa miro con tristeza la expresión de la rubia.
—Paso algo?-
Aprovechando que Claude estaba metiendo su motocicleta en el remolque Ash le pregunto a la rubia.
—Nada.
Elizabeth se giró a ver por la ventana.
—No…paso nada. —repitió igual con la misma voz deprimida.
Claude la alcanzo a escuchar y dio un tembloroso suspiro mientras subía al lugar del copiloto sintiéndose como el peor de los hombres.
….
Los días continuaron después de esa noche y las cosas entre Claude y Elizabeth eran tensas-ninguno de los dos hablaban como antes, solo se compartían un frio saludo por la mañana y nada más.
Ash se convirtió en el chofer que le llevaba a la escuela solamente en las mañanas ya que Elizabeth normalmente salía con Ciel por las tardes y llegaba a la mancion hasta tarde casi al punto del amanecer.
Esta conducta preocupaba al ojidorado. Pero no podía interferir, porque cada vez que intentaba por lo menos iniciar una conversación con la rubia esta se alegaba de él, oh simplemente lo ignoraba.
Victoria por su lado ya había leído los resultados de los análisis de sangre y con gran pesar se enteró de que Elizabeth en verdad no era su nieta y que Vincent se había salido con la suya.
No se lo dijo a nadien aun porque no sabía cómo abordar la noticia. Mejor se dedicó a poner en las manos de una persona de confianza la búsqueda de su verdadera nieta pero esta búsqueda parecía tardar demasiado.
— ¿La abuela se siente mal aun? —pregunto Elizabeth cuando por quinta vez en este mes su abuela lo se reunió con ella para tomar el desayuno.
—Por qué lo pregunta.
Ash la miro mientras preparaba él té.
—Bueno el doctor ha estado viniendo con bastante regularidad, ¿acaso la abuela está enferma de gravedad Ash?
El peliblanco mayordomo suspiro. No podía ir y decirle la verdad, eso terminaría matándola de tristeza.
—La señora es una mujer ya mayor señorita, ella a veces tiene ligeros malestares que no deberían preocuparla. —mascullo Ash mientras le pasaba la taza de té caliente.
Elisabeth miro de reojo la figura sombría de Claude. Parecía querer llamar su atención con el simple detalle de mirarla, pero ella estaba tratando de superar su infantil enamoramiento y de-olvidar su rechazo, así que simplemente continúo a beber su té.
….
Las cosas con Ciel también habían cambiado. Elizabeth se volvió más apegada a él, fingió interés en su peligrosa afición al motocross y hasta subió con él a su motocicleta en cada carrera a la que asistía en vez de la escuela.
En varias ocasiones arriesgo su vida y callo varias veces gracias a le descoordinación del ojiazul,-cada noche regresaba a casa con una nueva lesión que cada vez era más difícil de ocultar de la vista afinada de Claude.
Pero aun así su espíritu rebelde estaba en pleno apogeo, quién podría culparla cuando ni su-abuela, la única familia que le quedaba no se preocupaba por ella.
—Esa idiota vera quien es Ciel Phantomhaive. —Ciel dijo después de beber su segunda lata de alcohol. —Vamos.
Elizabeth miro al ojiazul apenas lucido y luego a la motocicleta, una verdadera mala combinación en su opinión.
—Ok.
Contra lo más obvio Elizabeth se subió en dicho artefacto que la seguía aterrando y cerró los ojos mientras escuchaba el sonido del motor.
….
En la Mancion, victoria recién terminaba de arreglar las matas de rosas de su jardín cuando un dolor agudo le dio en el pecho.
—Elizabeth…—murmuro pálida hasta el punto de la preocupación.
— ¿Señora que pasa?, ¿está bien?
Ella miro a Ash.
— ¿Dónde está mi nieta? —pregunto con la voz y manos temblorosas, con un profundo dolor reflejado en sus ojos. Esa sensación, esa misma maldita sensación fue la misma que le aviso del dolor que pasaría después de saber la suerte de su hijo y su esposa.
—En el colegio mi señora.
Victoria negó.
—llámala, que venga inmediatamente.
Ash asintio, saco de su solapa su móvil que sin darle la oportunidad de marcar siquiera el numero comenzó a sonar.
— ¿Claude?... ¡QUE!
Ash pálido como Victoria se apresuró a llamar a un médico con urgencia.
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Ciel como se podía esperar había perdido el control y habían caído por una ladera bastante empinada. Ella fue quien termino recibiendo la mayor parte del impacto, que de no ser por el casco pudo terminar peor.
—Señorita me oye.
Abrió los ojos y vio los orbes dorados de Claude.
—No se duerma.
Pasando su mano enguantada por su rostro acaricio su mejilla tratando de mantenerla con él.
—Mama…papa…—susurro venciéndose a la pesada inconciencia poco a poco.
Claude desesperado miro con pesar su rodilla fracturada y supo sin temor a equivocarse que el dolor la sacaría del estupor de la muerte.
Ella grito fuerte saliendo de golpe de su fantasía de pastos verdes debajo de un cielo tan claro con sus padres juntos y felices.
—Perdón —susurro Claude sosteniéndola con fuerza ignorando al chico inconsciente a sus pies mientras sacaba a Elizabeth justo a tiempo para ser atendida por la ambulancia.
Desde lejos Sebastián simplemente se mantuvo recargado contra un árbol sonriendo ante la escena, no se había equivocado cuando fijo que Claude aun sin darse cuenta amaba a esa chica.
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Fin de este capítulo mis queridos lectores, enserio perdón por la larga tardanza pero necesitaba tomarme un tiempo para recobrar mi inspiración.
