aquí les traigo otro capitulo mas, antes del capitulo les dejo un extra que les explicará el que hace Chikane en el templo de la luna cuando no le toca estar dentro de la historia...
Omake 1.- Chikane conoce al conejo de pascua
Existe un templo sobre la luna del cual nadie sabe nada, pero en el, habita una sacerdotisa, específicamente la sacerdotisa de la luna…
- ¿Hasta cuándo estaré aquí?, ¿cuándo podre reunirme con Himeko? – Pensaba Chikane mientras caminaba dando vueltas alrededor de dentro del templo, pero algo interrumpe sus pensamientos - Mmm ¿que es eso que veo ahí? – dice Chikane muy consternada, al momento en que dirigía su mirada hacia un punto en una de las esquinas del templo.
- ¿Qué sucede sacerdotisa? ¿Has visto algo? – le pregunta el dios de la esperada en un tono de incredulidad, sabiendo que es imposible que pudiera haber algo mas ahí aparte de la sacerdotisa de la luna.
- No estoy muy segura, pero… me pareció ver a un lindo conejo – dice Chikane con un tono muy infantil y señalando hacia la esquina donde había visto ese algo, que según ella era un conejo.
Y en eso de la nada sale un conejo brincando al rededor de Chikane, el conejo se parecía al que sale en "Alicia en el país de las maravillas", el conejo una vez descubierto por la chica comienza a saltar a su alrededor.
- No me pareció…, es cierto es cierto!, he visto a un lindo conejo...! – y después de decir esto va detrás del conejo y ambos empiezan a saltar al rededor del interior del templo.
- ¿pero qué es esto? – Decía el dios, al ver saltar a Chikane de esa forma - ¿Qué se supone que estás haciendo? Así no vas a salir de este templo si es lo que intentas, y ¿qué es eso blanco que salta frente a ti?
- Pues estoy brincando si no lo habías notado. Y esto… - señalando al conejo – no es un "esto" es un conejo y me parece ser que… por su forma… y por la canasta que trae, debe ser el conejo de Pascua! – Dice una Chikane muy feliz por su deducción – además, desde que era niña siempre he querido conocer al conejo de Pascua, y bueno también al conejo de la Luna, pensé que estando aquí quizá por lo menos podría conocer a alguno de ellos, pero no creí que fuera el de Pascua. xD
- ¿has dicho el conejo de pascua? ¿no es ese tierno conejo que trae chocolates? Siempre he querido comer de esos chocolates – la voz del dios poco a poco se perdía en su imaginación de comer chocolates – y con respecto al conejo de la luna… pues eso es fácil… lo puedo trar cuando sea, lo tengo justo afuera del templo es mi mascota :3
- OH! ¿Es en serio?, pues entonces esta dicho, tu traes al de la luna y yo te doy de estos dulces. – y al termino de esa frase Chikane le ofrece la canasta que con anterioridad y con mucha dificultad le había logrado quitar al conejo de pascua, y así, el dios, el conejo de pascua, el conejo de la luna y Chikane empezaban a brincar alrededor del templo al mismo tiempo que comían esos dulces
Y así fue como en un templo del cual nadie sabe nada, una sacerdotisa aguarda el día en que pueda salir de ahí mientras la acompañan un par de conejos y un dios.
Capitulo 5.- Cruce de miradas
Era un día soleado, pero para cierta rubia este día parecía ser el día mas caluroso que había tenido desde que comenzó la primavera, pero aun así podía sentir la agradable brisa del ambiente que refrescaba su piel al caminar. Esa brisa fue la que la, la llevo a decidir caminar hasta su destino en lugar de tomar el autobús que normalmente abordaba por las mañanas.
Esa mañana Himeko había salido de su apartamento para dirigirse al centro de la ciudad, tenía que hacer una entrega de unas fotos que le habían pedido días atrás por parte de una agencia de modelos, generalmente los solicitantes eran los que pasaban por el pedido al estudio, por en caso de hacer algún cambio de última hora. Pero como los últimos días Himeko se había encontrado con mucho trabajo que hacer en el estudio, decidió llevarse ese trabajo a casa para poderlo terminar desde ahí, y ella misma entregar dicho trabajo en la agencia, así es como en estos momentos, la rubia se encontraba caminando por las transitadas calles de la ciudad rumbo a su destino.
Vistiendo de una forma muy fresca y luciendo una falda corta de color crema, combinándola con una blusa sin mangas de color verde claro, la misma blusa traía un gorro dándole un aspecto más casual a la vestimenta de Himeko.
No pasaban de las 11 de la mañana cuando la rubia llega a un cruce, el cual la llevaría a su parque favorito, y de ahí a la agencia de modelos a la cual había quedo de llegar al medio día, antes que ella pudiera llegar al cruce el semáforo cambia de color indicándole que pueden cruzar los peatones, pero a ella aun le faltan unos cuantos metros más antes de llegar, así es como se dispone a correr para alcanzar la luz verde, pero justo en ese momento la luz vuelve a cambiar a rojo y no logra cruzar a tiempo, pero en ese mismo instante, un auto que lleva exceso de velocidad pasa justo frente a ella, haciendo que la rubia retroceda un poco, si Himeko hubiera estado un paso más al frente o no alcanza a reaccionar a tiempo hubiera ocurrido un gran accidente (y esta historia sería muy corta). Después del gran susto que logró detenerle por un momento su corazón, de Himeko solo sale un gran y profundo suspiro.
Ya una vez regulada su respiración a consecuencia del incidente anterior, nuevamente Himeko espera el cambio de luz, mientras que la gente poco a poco se va juntando para poder cruzar de igual manera esa avenida. Una vez permitido el paso, Himeko empieza su andar con la vista al frente, y poco antes de llegar a la mitad de la calle, justo frente a ella logra distinguir un par de ojos azul zafiro, para ella los ojos más hermosos que jamás haya visto, o por lo menos ese era su primer pensamiento ante esa intensa mirada, que al darse cuenta también la miraban a ella, de forma muy detenida, pero a pesar de ese cruce de miradas ninguna de las dos dejaba de caminar rumbo a su destino, ambas en direcciones opuestas, era como si su mente y cuerpo se separaran, la mente solo podía pensar en los ojos que miraban, mientras que el cuerpo solo seguía con lo que tenía que hacer, que era caminar para poder llegar a su destino que se encontraba al finalizar esa avenida, por un momento para ambas chicas se convirtió en una calle muy larga de cruzar.
Así, las dos siguen caminando, sin desviar un poco su dirección, y mucho menos su mirada, y llega el punto en que las dos se cruzan, no se dirigen la palabra, y esa mirada que estuvo fija todo ese tiempo una a la otra, en el momento exacto de su casi encuentro se desvía nuevamente a donde desde un principio debían de estar mirando, que era el otro lado de la calle, frente al camino y hacia su destino. Pero una vez que cada una estuvo de cada lado de la acera correspondiente a su camino, sin pretenderlo ambas dirigen una mirada fugaz hacia atrás, esperanzadas una buscando a una peculiar rubia de ojos amatista y otra buscando a la chica de mirar azul. En el momento en que ambas reinician su camino, cada una de las chicas portaba una ligera sonrisa, que era ideal para iniciar ese medio día.
- Curioso color, ¿esos eran ojos color violetas? - se preguntaba la joven, de ojos azul – mmm bueno, siempre hay algo peculiar que ver cada día. – sin borrar su sonrisa de su cara.
Himeko dirigiéndose a su árbol preferido de ese parque solo podía pensar en la chica de ese cruce. – esa persona… esos ojos… se que los he visto antes, en algún lado, estoy segura de eso, ¿pero dónde? Si tan solo pudiera recordarlo, no estoy segura, ¿Dónde la he visto? Debo de admitir que ella seria perfecta como modelo, me encantaría tomarle algunas fotos. – esos eran los pensamientos divagantes de Himeko, su cabeza parecía un lio después de ese extraño encuentro, o por lo menos extraño para ella, y tomando una nota mental dice – Himeko, recuerda si la vuelves a ver, recuerda preguntarle si está dispuesta a ser modelo, y si quiere posar para que puedas tomarle algunas fotografías para alguna revista o alguna exposición… ¡pero por todos los dioses!, ¿¡en que estas pensando Himeko!? Es prácticamente imposible que la vuelvas a ver, sobre todo en esta inmensa ciudad. – Suspira - ¿Himekjo como se te ocurre pensar en semejantes sandeces? – Y negando con la cabeza, mira el reloj comprobando aun el tiempo que tiene – será mejor que me apresure si quiero entregar todo esto a tiempo.
En otro edificio de la ciudad…
- Buenos días señorita Himemiya – dice un hombre de traje, empleado del edificio al ver entrar a la hermosa joven.
- Buenos días, dime, ¿se modifico la agenda como te encargue?
- Así es señorita de hecho le informo que hace un momento llamaron para confirmar su junta de las 12 del día, les dije que usted venia ya en camino.
- Muchas gracias, y por favor cuando lleguen, hazlos pasar inmediatamente a mi oficina. – al termino de esa petición, se encamina hacia el elevador que la llevaría al último piso de ese gran rascacielos, piso en el cual se encontraba la oficina de Himemiya Chikane.
Himemiya Chikane, una exitosa joven, heredera de un inmenso imperio empresarial. Esta joven mejor conocida como Miya – sama es una estupenda artista y deportista; toca magistralmente el piano, así como el violín, y en el mundo de los deportes es campeona de tenis, además de practicar casualmente la equitación, y si a todo eso se le añaden sus encantos adquiridos como toda una señorita heredera de la gran importante familia Himemiya, familia que cuenta con una gran trascendencia histórica, no solo el reconocimiento deportivo, artístico y familiar es lo que hace que la joven se distinga de entre las multitudes, su belleza inigualable le ha dado el título de princesa, haciendo para algunos que la joven sea prácticamente inalcanzable, no solo hablando en el sentido económico – familiar, su ser inalcanzable se debe a su carácter, por lo tanto era un poco difícil tratar con ella con respecto a relaciones sociales se refiere. Solo pocos tenían ese privilegio.
Toda la belleza que Chikane podía tener, era un contraste ante su carácter, desde su infancia, ella se había caracterizado por poseer una personalidad fría, fría como el hielo, sus sonrisas expresadas en público eran frías, sin sentido alguno y en la mayoría de las ocasiones fingidas, fue así, como el hermoso apodo de princesa otorgada por sus admiradores, adquirió un calificativo mas, y dentro del medio artístico y empresarial, era normalmente conocida como la princesa de hielo. Todas aquellas personas con las que había tenido contacto de una forma simplemente laboral, lo habían comprobado, y aquellos que intentaron tener un contacto más personal, no pudieron hacer nada ante tal carácter.
Pero no siempre fue así, Chikane fue adquiriendo ese tipo de pensamientos y sentimientos fríos ante los demás, todo y gracias a la sociedad con la cual convivía, pues cuando era niña, las otras niñas con las que deseaba jugar, simplemente no la dejaban argumentando que "¿cómo ellas podían jugar siendo ella toda una Himemiya?", le guardaban distancia, cuando Chikane solo quería tener más contacto social; y cuando no era eso, sucedía lo contrario, aparecían niños y niñas queriendo estar con Chikane, por ser una Himemiya, interesándoles más el estatus social que poseía Chikane que por su misma persona. Fue así como, poco a poco, siendo que los sucesos se repetían con mucha frecuencia, Chikane empezó a endurecer su carácter y adoptar una mirada fría como el hielo.
Si bien la personalidad que Chikane demostraba ante los demás es de una persona carente de expresiones emocionales, por dentro no lo es, ella es alguien con una amabilidad impresionante y un gran corazón, alguien que simplemente le gusta vivir, disfrutar del contacto con las personas, salir y pasear, una persona la cual simplemente desea expresar lo que siente, pero… ¿Cómo hacerlo si nada mas, da un par de pasos y ya tiene a un mundo de gente de tras de ella intentando averiguar acerca de su vida y sus quehaceres? Y no precisamente por que en verdad le interesen sino para tener algo de qué hablar en su centro de información muy comunicativa en donde era distribuida por todos los noticieros, revistas, periódicos y programas de radio. Teniendo esto en consideración es fácil saber el por qué del carácter de Chikane.
Chikane no demostraba lo que sentía por los demás, pero eso no quiere decir que no pudiera expresar lo que sentía, pues todas sus energías y pensamientos los transmitía por medio de su música, cada melodía la interpretaba con el corazón, ahí depositaba todos los sentimientos que deseaba dejar fluir, sentimientos que deseaba que alguien pudiera entenderlos, y más aún, que los pudiera escuchar, en sus presentaciones no dejaba ver su propio ser, tal vez no sonreía de forma natural, pero la música que interpretaba definitivamente era un claro reflejo de su corazón, reflejo que nadie ha podido percibir hasta ahora, por el hecho de que se centran más en el lugar que ocupa esa interprete de forma social, que el lugar que pudiera ocupar en el corazón de alguien.
Así Chikane ha pasado el tiempo demostrando sus sentimientos de esa forma tan hermosa, pero a la vez triste, pues dentro de eso, ella siempre ha sentido que le falta algo, no sabe lo que es, pero no pierde la esperanza de que ese algo pronto se aparezca y haga sobresalir la verdadera forma de ser de Chikane, y poder comunicar esos sentimientos ya no de forma musical, sino de una forma más cálida y personal.
Este día, sucedió algo muy difícil de conseguir, Chikane sonrió, con plena sinceridad y gusto, el haberse cruzado con esa chica rubia de extraños ojos color violeta, le hizo formar una verdadera sonrisa por un rato, y no como las que solía expresar ante los demás.
No sabía por qué, esa chica le había hecho sonreír, tal vez le pareció simpática o linda, pero no lo podía saber, simplemente el verla le había provocado las ganas de sonreír. Pero eso ya no le importaba a la joven, ya que no la volvería a ver, y que mejor que disfrutar de ese sentimiento provocado en esa mañana mientras durara. Esos eran los pensamientos de Chikane mientras estaba sentada detrás de su escritorio.
Se escucha un llamado a la puerta de la oficina de Chikane – adelante – dice Chikane.
- Miya – sama han llegado las personas de su cita de las 12.
- Muchas gracias, puedes hacerlos pasar – mientras se levanta de su silla y se dirige hacia la puerta, para empezar lo que seria los últimos detalles de un proyecto que uniría a muchas personas.
