Cumpliendo deseos
-¡Largo de aquí sucia comadreja!
-¡Me quedaré y si es necesario dormiré aquí! ¡Tendrás que largarte tú!
-¡No me largaré hasta que te largues tú!
-¡Bien!
-¡Bien!
-¡De acuerdo!
-¡Ya cállate imbécil!
-¡Cállate tú! ¡Por si no te habías dado cuenta tú voz es un estruendo parecido al del huevo de oro del Torneo de los Tres Magos!
-¿Cómo te atreves a...?- pero en ese momento fue interrumpida por una fuerza en sus labios, pues Ron Weasley la estaba besando.
Pansy había quedado en estado de shock, aún no entendía que era lo que sucedía, pero pronto notó como inconscientemente abrió un poco su boca haciendo que la lengua del pelirrojo explorara cada uno de los rincones más oscuros de su boca. Por más que la azabache quisiera romper con la profanación de sus labios, no podía, pues sentía que necesitaba explorar con profundidad aquel sabor a miel que el chico le trasmitía; sin más espera y sin tener conciencia de lo que estaba a punto de hacer, correspondió a su beso con la misma intensidad y violencia con la que había comenzado el chico.
El pelirrojo no sabía porqué lo había hecho pero le gustaba, y mucho más ahora que le había correspondido. Ron complacido con la experiencia con la cual lo labios de Pansy se movían contra los suyos, tomó nuevamente el control de los balanceos mordiéndole levemente el labio inferior arrancándole un gemido... Nunca había sentido lo que estaba sintiendo en ese momento, ¡había besado una chica!, sus deseos se habían cumplido y lograba cumplir con sus expectativas, es más era aún mejor de lo que pudo haber imaginado, aunque no fuera con la chica que siempre había pensado que fuera, la experiencia con la cual le besaba le gustaba y no se arrepentía de ello; a pesar de ser su primer beso, sus labios se movían con tanta experiencia y convicción que hacían que no quisiera romper con ese vínculo que habían formado, pero por desgracia sus pulmones no podían más y anhelaban sentir nuevamente el aire.
-Yo...- trataba de balbucear Ron sin encontrar que decir.
-¡De esto ni una sola palabra, Weasley!- amenazó Pansy antes de retirarse.
El pelirrojo la siguió con su vista el camino que había cogido mientras estaba completamente anonadado, pues esperaba un insulto o algún golpe de su parte, pero nada de eso había sucedido y le hacía sentir ¿bien?
¡¿Pero qué demonios he hecho?! ¡Has perdido el juicio Ronald Weasley! ¡¿Cómo se te ocurre besarla de esa forma?! Y luego ¡¿gustarte?! ¡Estas demente! Será mejor seguir las indicaciones de Parkinson... No se debe enterar ¡nadie!- pensó tratando en vano de no escandalizarse.
Mientras en la habitación de chicos de Slytherin...
-Responde... Rápido... Pelirroja...
-Ya te dije... Que... No.
-Entonces será una prenda... Menos- dijo el moreno soltando una pequeña risa al ver a la pelirroja quitarse la corbata -Espero que el próximo.. Sea tú sostén.
-No es justo... Tú aún estás vestido... Y yo no tengo... Túnica, zapatos, medias, corbata...
-Y las tangas- continuó el moreno señalándolas.
-Esas... No cuentan... Pero sigue siendo injusto.
-No tengo la culpa de... Que seas mojigata- dijo soltando una carcajada -Pero no te preocupes... Yo te arreglaré...
-Eres un cerdo...
-Pero un cerdo sexy- dijo haciendo que nuevamente se juntaran en risas.
-Ganaste tú la pregunta... Continúa.
-Bien. ¿Alguna vez viste a un chico desnudo?
-Yo... No... Nunca.
-¡¿Tampoco?!... Pelirroja eres una aburrida... ¡Fuera el sostén!
-¡Maldición!- exclamó mientras se quitaba su sostén de encaje negro desde adentro de su camisa.
-Sabes... Deberíamos de hacer una lista y... Te ayudaré a arreglarte... Me estas dando lástima...
-Esta... Bien. ¿Tienes pergamino y tinta?
-Siempre- respondió buscando en la mesa de noche lo pedido.
-Bien empecemos...- dijo comenzando a escribir las cosas que aún no había hecho pero que muy pronto el moreno le ayudaría a cumplir.
-¡Maldición, pelirroja! Se nos ha acabado el Whiskey.
-¿Qué vamos a hacer?- preguntó una vez que había terminado su grandiosa lista.
-¿Crees que en tu... Sala común, haya alguien que tenga?
-No sé, habría que... Buscar.
-¿Y qué esperas?... ¡Vamos!
-¿Qué haces?- preguntó confundida al ver que el moreno tomaba el pergamino y recogía su ropa interior.
-No quiero... Que nadie... La vea... Es muy sexy... Y la lista es para cumplirla- respondió haciendo que la pelirroja se sonrojara y riera.
-¿Ginny?- preguntó Astoria con asombro al ver a la pelirroja tambaleándose al lado del moreno.
-Hola... Tori.
-Creí que ya te habías ido...
-Nou, estoy jugando... Un juego muy divertido... Verdad Zabini.
-Sí, no arruinen nuestra diversión.
-¿Están borrachos?
-No creo conveniente que lo preguntes Tori, mira el estado en el que están- respondió Theo desde el sofá.
-Cierra el pico... Nott... Hace mucho calor como para tus estupideces...
-Creo que esta haciendo sol...
-¡Pero si ya es media noche!- dijo Astoria
-Será mejor ir a dormir, Tori.
-Si creo que tienes razón, Theo- sentenció la morena antes de dirigirse a su habitación.
-Esto... Servirá de gorra- dijo el moreno poniéndose las tangas en la cabeza -¿Qué tal quedó?
-Excelente... Te quedan mejor que a mí...
-No lo creo... Pero me gusta- finalizó antes de salir de la sala común junto a la pelirroja.
-Busca rápido la maldita botella... No quiero contagiarme de su estúpido heroísmo- dijo una vez que habían llegado con gran dificultad a la Torre.
-Espera- respondió la pelirroja antes de subir sigilosamente a las habitaciones de los chicos.
Ginny sabía que ninguno de sus amigos esconderían una botella de Whiskey de Fuego en sus baúles, así que decidió entrar a la habitación de Cormac McLaggen. Una vez dentro, comenzó a hurgar cada uno de los baúles hasta encontrar con dicha botella, sin tanta espera, la tomó y se dirigió nuevamente a la sala donde el moreno se encontraba recostado en el gran sofá color carmín.
-¡Bingo!- gritó el moreno en forma de celebración mientras le hacia un espacio a la pelirroja y finalizaban el dichoso juego, hasta el punto de quedarse dormidos.
Mientras en alguno de los pasillos de Hogwarts...
-Vaya, vaya Granger... ¿Por qué tanto afán?
-Es algo que a ti no te incumbe.
-Cuida tus palabras, Granger, recuerda que le hablas a un superior.
-Si claro, un superior- respondió con ironía -Mira Malfoy, no me molestaría lanzarte otro calvario si no me dejas en paz.
-No te atrevas ni a pensarlo, ratón de biblioteca, porque las consecuencias serán muy graves.
-Ni creas que con tus sucias amenazas me vas a hacer cambiar de opinión... ¿Para qué demonios me seguiste? ¿Qué quieres?
-Sólo quería informarte que no me gusta que me comparen, además no hay nadie mejor que yo, así que ni te molestes en hacerlo...
-¿De qué me hablas hurón? ¿Estás loco?
-No estoy loco, Granger... Te hablo de mi trasero, ya que le has echado el ojo, te informo que no encontrarás uno mejor que el mío.
-¡Eres un maldito idiota, Malfoy!
-Puede ser... Pero el que tiene el mejor trasero de Hogwarts- respondió con una sonrisa pícara.
-Lo que digas, hurón.
-¡Ajá! Lo estás aceptando- dijo con burla.
-¡Claro que no!- exclamó Hermione molesta.
Sí, puede que tenga un lindo trasero, pero no le da derecho a pavonearse por ahí exponiendo su único atributo... ¡Hermione compórtate! ¡Ante todo la compostura!- se reprendió.
Draco... No olvides lo que tienes que hacer... Tienes 8 meses para arreglar aquel objeto que se oculta en la sala de Menesteres y cumplir con tú misión...
-¿Malfoy?- preguntó viendo como el rostro del chico palidecía más de lo normal.
Sin decir una sola palabra, Draco se fue dejando a la castaña anonadada por su cambio drástico de humor, pero ahora era mucho más importante hablar con su padrino que fastidiar a Granger, para eso tendría todo el tiempo... Aunque no era cierto, debía de dejar de hacer estupideces de adolescente y arreglar el armario evanescente antes de la fecha límite. Al llegar, el rubio comenzó a tocar desesperadamente la puerta del maestro de DCAO, esperando a que abriera rápidamente.
-Siempre vienes cuando se te da la gana, Malfoy... Ahora ni me interesa hablar- respondió el hombre cortante al abrir la puerta
-Es importante.
-Debiste de haberlo pensado antes...
-Creí que el adolescente era yo- interrumpió el rubio con sorna haciendo que el hombre cediera y le dejara pasar.
-Más te vale que sea importante Malfoy, porque de no ser así te arrepentirás de haberme despertado.
-Créame que es mucho más importante de lo que usted cree- respondió el rubio volviendo a su tono serio y frío haciéndole entender a Severus que el chico definitivamente hablaba en serio, esta vez no era una de sus típicas estupideces.
