Muy bien, mi rutina me está matando y les estoy subiendo un capítulo a las 12:24am, estoy realmente entusiasmada con la historia porque están llegando cosas nuevas a mi imaginación, he estado leyendo muchos libros últimamente y creo que tal vez mi manera de escribir sea un poco diferente pero para bien.
También quisiera recalcar que hago todo lo que está a mi alcance para escribir, así que les agradecería que no fueran tan rudos en los comentarios en lo que respecta a eso y a los que siguen esta historia y dejan comentario positivo; muchas gracias.
Espero tenerles el capítulo 5 lo más pronto posible.
Disfruten la lectura.
Capítulo 4b.
Su herida ardía a consecuencia de la mala postura, su brazo estaba por debajo de su cuerpo y la tela de la sabana rozaba contra ella, en algún momento de la noche/madrugada su vendaje se había aflojado y desprendido de su brazo dejándolo expuesto a cualquier toque malévolo y doloroso del exterior.
Kate estaba dormida a solo unos centímetros de él, recostada de lado dándole la espalda, un toque de luz entraba por la ventana haciendo más o menos visible su silueta, con su respiración tranquila y continua. Una sonrisa se había dibujado en su rostro al observar la calidez de la chica y al recordar cómo habían llegado a la conclusión de que unos simples colchones en el suelo serían más cómodos y amigables con su sueño, que unas camas en perfecto estado, sonrío aún más al recordar cómo es que la absurda y evidentemente excusa de Kate de dormir, no era más que eso una simple excusa, ya que estando ya en su habitación no durmieron hasta que los ojos se les cerraron del cansancio.
Eso había sido aproximadamente unas pocas horas antes, Kurt había quitado su mirada de la chica y ahora se posaba en su teléfono celular, tintineante y abrumadora luz led amenazaba sus ojos y por la sorpresiva incomodidad de la luz, recordó su brazo expuesto, se destinó al baño a encontrar alguna solución a su herida y tal vez poder dormir algunas horas más.
La habitación tenía su propio baño, pero por ningún lado encontró un botiquín y por supuesto no iba curar su herida con papel higiénico y agua, eso sería muy grotesco y después de ver que Janet tenía casi toda una farmacia en algún lugar de la casa, se atrevió a salir de la habitación hacia el baño principal, evitando hacer cualquier ruido que pueda despertar o alertar a la familia Smythe.
El trayecto desde la habitación hasta el baño parecía eterna y entre más caminaba por el pasillo, más largo se hacía, se sentía como Alicia en el país de las maravillas en el bosque de las flores cantoras y por un momento creyó estarse volviendo loco o estar aún dormido porque juraba poder escuchar a alguien cantar, su instinto de película de terror se activó mientras caminaba cauteloso a través de las sombras de la casa en penumbras, siendo un poco temeroso al principio pero mientras más se acercaba al lugar de donde provenía la voz menos temor sentía.
El porche solo estaba iluminado por la luz de la luna y algunas pequeñas antorchas artificiales alrededor de este, Sebastian estaba sentado en la parte ancha de la cerca que cubría el frente del porche, con sus piernas colgando hacia afuera y sus brazos a los costados tomando la cerca fuertemente haciendo que su espalda se ensanche y los músculos de sus brazos se tensen.
Kurt solo podía mirar su espalda por detrás del mosquitero de la puerta que daba hacia el porche, su camisa fina se apegaba tanto a él que le hacía recordar como lucía su torso sin nada encima, se retractó a si mismo frunciendo un poco el ceño y alejando el tonto pensamiento, dedicándose solamente a escuchar la muy afinada voz de Sebastian.
Sebastian cantaba una canción triste, de alguien lastimándolo, de una perdida amorosa y un corazón roto, la voz que emanaban sus labios no era más que de puro dolor y rencor, podía escuchar las bocanadas de aire en el estribillo y se sentía confundido, tan confundido que ni siquiera tuvo tiempo de considerar la situación, de él, él mirando a el chico que se supone que es rudo y a veces (muchas veces) ofensivo con las palabras a las que se refería a Kurt, pero ver como su espalda se ensanchaba a causa del aire que inhalaba cada vez que salía una palabra vocalizada en melodía de su ser, le hacía sentir algo diferente hacia el chico, algo que sintió en el momento de mirarlo preocuparse por su herida, de cuando lo salvaba de los pelotazos, cuando vio su mirada en la cena de la noche anterior.
La postura de Sebastian a como se acababa la canción más abajo se miraba, agachando su cabeza y sus hombros debilitándose, dejando de aferrarse a la cerca. Kurt estaba demasiado atento a los movimientos de Sebastian que para cuando el sonido del celular de Sebastian y el movimiento brusco de este al momento de bajarse de la cerca, sus pies se movieron casi inertes pegándose más a la pared y retrocediendo un poco tapando su boca para no dejar salir ningún ruido.
Sebastian se había acercado un poco a la casa, subiendo los escalones hacia el porche, Kurt estaba a punto de correr cuando escucho la conversación, el semblante de Sebastian había cambiado rotundamente y su voz sonaba dura cuando hablaba.
-Es un chupa pitos idiota, no tiene ni la más mínima idea de lo que es un daddy, solo bájale los pantalones déjasela ir hasta adentro y cuando te vengas te limpias y te vas, ya deberías de saberlo Tay, te juntas conmigo hermano, eso es obvio- La voz de Sebastian se escuchaba muy diferente a la que había escuchado antes, incluso con los insultos y el cinismo, ni siquiera con el ego a tope, era una voz tan rígida y fingida, rozando la credibilidad de cualquier ser humano y por lo poco que podía ver Kurt desde la oscura casa, podía observar que su rostro no concordaba con sus palabras, se veía tan desarmado.
Hubo una gran pausa en donde Sebastian no dejaba de dar gemidos en afirmación, frustrado y cansado. -Ya te lo dije, estoy atrapado aquí todo el fin de semana, así que no creo que haya acción hasta el fin que viene, tal vez podamos ir por unos powerbottoms hasta entonces- pausa –Si hermano- asentimiento –sí, adiós-. Kurt se dio cuenta muy tarde que esa despedida también era su despedida del lugar donde estaba, porque Sebastian no tardó mucho en abrir la puerta del porche, sin embargo la puerta del baño no estaba tan lejos y logró aproximarse a ella lo más que pudo.
Una luz tenue alumbró un poco el pasillo y la puerta del baño, Kurt no se volteó directamente, ni en ese preciso momento, solo se había parado en seco, cerrando los ojos mientras escuchaba los pasos de Sebastian detrás de él.
-¿Qué escuchaste?- la voz de Sebastian resonaba muy cerca detrás de él y a diferencia de cómo lo hubiera pensado Kurt, su voz sonaba baja y más que tranquila, sonaba meramente interrogativa.
Kurt se volteó, dando, literalmente vuelta en su propio eje, pero después de encontrar a Sebastian muy cerca se hizo para atrás un poco, evitando cualquier tipo de contacto visual con él. -Yo solo... ahmm... venía por... yo... mi brazo comenzó a doler y yo... no escuché nada- Kurt estaba haciendo ademanes con los brazos y las manos, tratando de unir sus entrecortadas frases, pero al final rindiéndose ante la mirada de Sebastian.
Sebastian lo miraba contemplándolo y debido a la casi inexistente iluminación detrás de él sus expresiones eran casi un misterio. Kurt había dejado salir un suspiro derrotado esperando el reclamo o la burla y se vio un poco embriagado cuando podía sentir la mirada de Sebastian en él tratando de no mirar a su dirección, pero cuando diviso la mirada de Sebastian directamente en su herida expuesta se sentía cálido y cuando miró la mano de Sebastian alzarse un poco como para alcanzar su brazo se sentía atrapado. No había más que eso, se convenció.
La mano de Sebastian volvió a su lugar ni siquiera cruzando la mitad del trayecto y su mirada hacia arriba por encima de la cabeza de Kurt a la oscuridad de la cocina. -Los vendajes están en el compartimiento inferior del lavamanos- dijo Sebastian en un carraspeo antes de pasar apresuradamente por un costado de él.
Kurt giró la perilla rápidamente, entrando y cerrando la puerta detrás de él. Se recostó por un momento en está dejando salir el aire contenido los pasados minutos, cerró los ojos por un momento y después se dedicó a buscar los vendajes donde Sebastian le había indicado, buscó una vez, dos veces y nada, solo había suplementos de higiene para el baño.
Salió del baño no tan sorprendido de que Sebastian le hubiese mentido pero cuando levantó la mirada a la esquina del comedor pudo distinguir un par de vendas y unos frascos. Se acercó a ellos con la mirada expectante y confusa a la vez.
¿Quién era este chico? Esta mañana Kurt hubiera podido darte la mejor definición con un par de malas palabras envueltas en la descripción, ahora no estaba muy seguro, se sentía confundido. Necesitaba dormir.
No supo en que momento de la mañana había despertado, el otro colchón no estaba ahí y por ende tampoco Kate, su reacción no fue más que levantarse e ir al baño, sentía ese calor inexplicable en la cara que sientes cuando no duermes lo suficiente, no sabía exactamente donde estaba Kate y tampoco sabía la hora, así que no podía adivinar, si estaba desayunando o ya estaba en el lago.
Decidió darse una ducha, 'por supuesto que no voy a salir así' pensó mientras se desvestía, se quitaba el vendaje y se convencía a si mismo de que necesitaba una ducha para sentirse más vivo.
Abrió la llave del agua caliente y después un poco a la fría para que así se nivelara el agua y pudiera sentir lo reconfortante del agua caliente en sus músculos y el toque de agua fría, para aclarar su mente. Sus ojos estaban cerrados mientras el agua caía en forma de pequeñas gotas continuas por todo su cuerpo, abrazando su cuerpo desnudo y dejando que el agua hiciera su trabajo.
Se sentía aun algo adormilado y ese sentimiento lo llevó a pensar en la madrugada de ese día, donde habían pasado tantas cosas y a la vez nada, solo descubrió que Sebastian era un bipolar o un doble cara, porque pasar directamente de un estado de animo a otro está considerado científicamente, como un trastorno '¿estaba Sebastian loco? Desde que lo conocí supe que lo está, pero ¿Por qué se comportó así anoche? ¿Cómo era que una simple llamada cambiara su tono de voz? Ya deja de pensar en el Kurt él es...´ los pensamientos de Kurt fueron interrumpidos por un sonido en la puerta.
-Kurt, el desayuno está listo- La voz de Kate resonó en el aire y Kurt solo se dispuso a responderle –En un momento salgo, Kate- su voz se alzó un poco para hacer que traspasara la puerta y el sonido de afirmación de Kate se alcanzó a escuchar antes de sus pasos al salir de la habitación.
Kurt enjuagó rápido su cuerpo sin retomar sus pensamientos.
Se había vestido lo suficientemente rápido, como para no hacer esperar a quien sea que este en el comedor, incluso cuando estaba saliendo de la habitación aún se estaba enredando la venda alrededor de su brazo, lo cual al llegar al comedor estaba finalizando.
Janet y Christian estaban en la cocina sirviendo platos, mientras que Kate servía un agua ligeramente verdosa en los vasos que estaban en el comedor. La escena lo hizo sentir cálido en afecto y pensó en las muchas veces en las que había servido el desayuno con su familia.
Kate le sonrió cuando notó su presencia y le hizo una señal con su cabeza para que se uniera a ella en el comedor, Janet y Christian les llevaron los platos y con la más grande sonrisa agradeció a Janet cuando le puso el plato frente a él.
Todos habían empezado a comer expresando sus cumplidos a Janet y a Christian, marchaba todo muy bien, preguntándole a Kurt como es que había dormido, a lo que Kurt había respondido que bien, mientras que Kate les contaba cómo es que habían bajado los colchones de las camas para hacer un mini campamento en el suelo.
Kurt se había perdido un poco mirando desde la esquina de la mesa a la puerta del baño, al pasillo y finalmente alzando su cabeza hacia el porche, en su mente podía ver claramente dos siluetas en la oscuridad contemplándose... -Kurt, Kurt- La voz de Christian atrajo su atención, mientras trataba de alejar el pensamiento y mostrando toda su atención al mayor. -Sebastian salió a correr temprano, no creo que vaya a entrar por ese pasillo en este momento- la voz del papá de Kate sonaba risueña, pero a la vez insinuante y eso confundió a Kurt, porque no quería dar el mensaje equivocado, eso era lo peor que podía pasarle a Kurt; que alguien lo malinterpretara ¿pero realmente era eso?
-yo... no era eso... yo no estaba pensando en eso- demonios tenía que dejar de balbucear a estas alturas debe de verse como un tonto, sin embargo la reacción de la familia fue otra, todos sonriendo y Kate se acercó a él susurrando 'está bien Kurt' son una sonrisa afectuosa en el rostro.
No sabía cómo reaccionar realmente a eso, así que solo puso su mejor cara y se convenció de no volver a pensar en la noche anterior.
Kate lo había convencido de que se tiraran clavados desde el muelle. Entusiasmada aplaudía saltando mientras Kurt asentía en afirmación después de unos minutos incesantes de súplica.
El lago tenía un agua tranquila y solitaria con ninguna persona alrededor, Janet y Christian estaban sentados en unas pequeñas sillas plegables debajo de los mangles cerca del lago y se reían cada tanto mientras que Kate y Kurt saltaban desde el pequeño muelle.
Eran alrededor de las 2 de la tarde y el sol estaba un poco fuerte así que decidieron tomar un descanso, caminaron hasta la cocina con las toallas atadas a la cintura y se aseguraron de estar lo suficientemente secos ante de entrar a la casa.
Estaban sumergidos en una plática acerca de lo mucho que les gustaba el sushi, cuando escucharon la puerta trasera abrirse y cerrarse y a los pocos segundos la presencia de Sebastian se hizo notar como si la sonrisa cínica y malévola en su rostro se sintiera con el solo hecho de gesticularla con sus labios.
Sebastian no vestía más que unos shorts deportivos y tennis, todo su torso estaba descubierto y cubierto en sudor, que hacía que sus marcas de bronceado debajo de sus ojos brillaran y reflejaran algo inexplicable, como algo irradiando calor y alrededor de sus ojos se miraban pequeñas pecas rojas debido a la exposición al sol. Su camisa colgaba de uno de sus hombros y mientras tomaba agua de una botella sacada directo del refrigerador Kate y Kurt hablaban entretenidamente acerca de lo mucho que la competencia de invierno importaba para las porristas.
-No creo que Kurt tenga mucho problema en ganar la competencia- dijo Sebastian cuando había retirado la botella de sus labios, enfocando su mirada en la botella aun en sus manos y sin hacer contacto visual con ninguno de los dos, su sonrisa poco a poco se fue formado como si las ideas en su cabeza la jalaran hacia arriba por las esquinas haciéndola aún más arrogante. Kurt y Kate habían parado de hablar automáticamente y solo miraban asombrados a un Sebastian arrogante que se postraba recostándose muy poco en el filo de la mesa. -Me refiero a que campanita puede ganar la competencia del más afeminado de Ohio que si mal no recuerdo se realiza en diciembre- Concluyó con la sonrisa más triunfante cuando Kate le dijo –Sebastian- como represaría de su comentario.
Kurt solo había volteado a ver a Kate sin la más mínima indignación y se aproximó a Sebastian -Sabes algo, tus tontos comentarios y apodos ya desgastados me están dando sueño así que cuando te inventes unos nuevos hablamos ¿Okay?- Kurt se había acercado tanto a Sebastian mientras que sus palabras avanzaban que Sebastian había terminado casi encima de la mesa.
Sin embargo la arrogante y cínica sonrisa permanecía ahí en esos labios que articularon y susurraron –No me sorprende que tengas sueño, cariño- tan bajo que Kate no alcanzó a escuchar desde donde estaba expectante y Kurt estaba tan sorprendido del tono y la intención del comentario de Sebastian, ya que siempre han sido hirientes sus palabras e incluso hicieron un efecto de retracto en los pies de Kurt que lo hicieron quitarse del camino de Sebastian mientras este caminaba hacia afuera, en su caminar triunfante.
Kate le había mostrado uno de los lugares más exquisitos y escondidos de la casa del lago, emprendiéndose camino a unos cuantos metros al oeste entre los árboles se encontraban dos hamacas las cuales estaban amarradas de los extremos a los árboles frondosos y llenos de vida, pareciera que hubieran entrado en otro tipo de ambiente e incluso el aire se sentía más ligero.
Kate sonreía mientras el viento mecía tranquilamente su hamaca muy despacio de un lado hacia otro, los pequeños rayos de sol que se infiltraban por entre las hojas le daban otro tipo de brillo a su rostro. Kurt la miraba de reojo y pudo notar las pequeñas pecas rojizas debajo de sus ojos, por encima de sus mejillas, tal como las de Sebastian y se preguntó si a su hermana mayor Sophia también le pasaba lo mismo o era un rasgo distintivo en peculiar de ellos dos.
Kurt se sentía estupefacto por la tranquilidad, entretenido con el sonido casi inaudible del viento rozando las hojas e hipnotizado por el cantar de los pájaros lejanos; era una tranquilidad que no había sentido en mucho tiempo, incluso llevando en el lago más de 24 horas, no había entendido el significado de paz hasta ese momento y con todo lo que había pasado ayer; la velocidad, lo pensamientos profundos, el casi choque con el tronco, el arrebato de insultos con Sebastian, su herida, la inesperada preocupación de Sebastian en ese momento y la madrugada de ese día, no se había puesto a pensar lo complejo del asunto.
Kate se había volteado para verlo, porque inconscientemente su entrecejo estaba fruncido y sus ojos ya no parecían contemplar la naturaleza alrededor de ellos -¿Qué piensas?- preguntó Kate, sus tono era bajo e interrogativo, cautelosa de no interrumpir con tono alto la maravillosa música de la naturaleza. -En lo mucho que tengo que agradecerte por traerme a este lugar, ¡es maravilloso!- y aunque no era una mentira del todo lo que estaba diciendo, tampoco era lo que estaba pensando y Kate se había dado cuenta de eso dejándolo pasar y solo agregando –No es nada, además yo soy la que debería agradecerte, este fin de semana hubiera sido muy aburrido sin ti- la pequeña sonrisa mostrando sus dientes se veía casi tan iluminadora como el sol que caía cada vez más por el horizonte.
-Creo que deberíamos irnos, aún falta mucho camino para llegar a casa- dijo Kate mientras se levantaba casi a regañadientes de la hamaca.
-Sí- contestó Kurt al comentario –Aún falta mucho-.
El capítulo es relativamente corto para mi gusto, pero siendo una adición al anterior me parece comprensible. Espero que les haya gustado y que haya valido la pena la espera.
La canción que canta Sebastian en el porche es 'What kind of fool' de Barbra Streisand y Barry Gibb. Tal vez la mayoría de ustedes la conozcan por su versión de los Warblers y Blaine, pero siendo sinceros como no salió en la serie podemos usarla.
Powerbottom para los que no saben es un pasivo con características muy positivas en lo que se refiere al sexo, ósea que es muy buen pasivo.
Déjame un comentario si te está gustando la historia y pásate por mi Tumblr kurtbastianfanfics (todo junto) donde he posteado unas imágenes inspiradas en este fanfic.
Hasta luego, A.
