Acosos

Los días pasaban con rapidez y con esto también crecían ciertas preocupaciones en los Slytherin, pues a pesar de que ninguno de sus padres se hubiesen pronunciado, sabían que el día en el cual recibirían la marca estaba a tan solo unos cuantas semanas.

-Entonces, ¿qué piensas hacer, Blaise?- preguntó Theo intranquilo.

-No lo sé- respondió con mirada perdida.

-¿Cómo que no lo sabes? Es obvio que tendrás que hacer lo correcto- declaró Pansy con rectitud.

-Y según tú, ¿qué es lo correcto?- preguntó Astoria rodando los ojos.

-Pues que debe recibirla, como cada uno de ustedes.

-¡¿Estás loca?!- exclamó el azabache aturdido.

-Loco estarás tú al no querer hacer lo que por deber nos toca.

-Tú lo has dicho, Parkinson… Por deber, no porque queramos.

-Habla por ti misma, Greengrass. Yo si portaré la marca con mucho honor y orgullo- respondió haciendo que la morena bufara.

-Yo sinceramente no entiendo que de bueno le ven a eso- manifestó Daphne.

-Muéstranos tu marca, Draco- pidió la azabache con una penetrante mirada.

-¡Por Salazar! ¡¿Cómo te voy a mostrar eso?! ¡No es algo del cual me enorgullezca tener!- exclamó el rubio completamente fuera de sí.

-Pues deberías…

Sí tan solo supiera todo lo conlleva…

-Definitivamente el que pasaras todo el verano junto con tú madre te ha hecho bastante mal- negó el azabache.

-En todo caso, ¿qué piensas hacer?- preguntó la rubia con mirada preocupada.

-Creo que será lo mejor- respondió luego de meditarlo.

-¡¿Qué?!- exclamaron las hermanas Greengrass y Theo al tiempo.

-No sabes en lo que te vas a meter, Blaise- opinó el rubio con seriedad.

-Claro que lo sé, estoy completamente consciente de ello, Draco.

-Si estuvieras tan consciente de eso, no quisieras unirte.

-Prefiero unirme que ser envenenado por mi madre en noche buena.

-Podrías quedarte en nuestra casa- opinó Astoria tratando de que su mejor amigo cambiara de idea, pero al parecer nada eso pasaría, pues sabía que sus padres esperaban lo mismo de ella y de su hermana mayor.

-No creo que quiera volver a casa esta navidad, Tori- informó su hermana pensando en los horrores que su padre les obligaría hacer.

-Yo ya he tomado una decisión- anunció el moreno saliendo de la Sala Común cortando cualquier otra negativa.

Blaise se encontraba caminando sin rumbo fijo por el castillo, pues lo único que pasaba en ese momento por su cabeza era tener un lugar en el cual pudiese estar en paz, sin nada de discusiones o preocupaciones que le hicieran querer arrepentirse de aquella decisión que hacía unos minutos había tomado. Si era lo correcto o no, no le importaba en ese momento, pues había vivido dieciséis años con una asesina; además, no existía algo más peligroso que no saber el día en cual puedas morir envenenado por la mujer que se hacía llamar tú madre.

Un poco de distracción no te vendría nada mal- pensó con una sonrisa pícara, disponiéndose a sacar su varita.

-Accio escoba- convocó, para luego tomar su rumbo hacia su más grande diversión.

Debo de estar demasiado loco para estar aquí otra vez- pensó al aterrizar en las habitaciones de chicas de la Torre de Gryffindor.

Al darse cuenta de que no había nadie más que una pelirroja profundamente dormida, abrió lentamente la ventana y se dirigió a su cama observando como su pecho subía y bajaba con tanta parsimonia. Como deseaba que su vida fuese igual a la de los leones, sin tantos problemas ni miedos de tan alta magnitud.

Blaise, aún no podía creer que hubiese tomado ese cuerpo sin haber estado consciente, pues a pesar de que días después lo hubiese recordado, siempre sería eso... Unos simples recuerdos, recuerdos de su subconsciente, recuerdos que cada vez que volvían a pasar por su mente le era difícil no preguntarse si habría disfrutado de ello, si la chica habría gritado su nombre como esperaba.

Verla en tan calmado estado hizo que el moreno tomara la decisión de acercarse más a ella y poder apreciar cada curva de tan exquisito cuerpo, y cada peca de su rostro tan angelicalmente endemoniado. ¿Cómo lograba esa chica verse tan inofensiva en aquel estado?; Sin poder evitarlo, acortó la gran distancia que separaba sus rostros para atrapar aquellos carnosos labios, haciendo que la pelirroja abriera rápidamente sus ojos y se pudiera encontrar con esa mirada tan penetrante que más odiaba ver.

-¡¿Es que acaso no conoces la privacidad?! ¡¿Qué demonios haces aquí?!- soltó molesta tratando de alejarse de él.

-Me divierto- respondió con una sonrisa ladina.

-¡¿Cómo puedes ser tan cínico?! ¡¿Acaso crees que soy una muñeca para que puedas jugar cada vez que te da la gana?!

-No es para tanto, pelirroja…

-¡Cállate y lárgate si no quieres sufrir serias consecuencias!

-Te recuerdo que nuestro trato aún no termina.

-¡Por culpa de tú estúpido tarto pasó todo lo que pasó!

-En realidad fuiste tú la que me retó, perdiste y ahora me tienes que complacer.

-¡No pienso hacer el papel de tu elfina doméstica para siempre!

-La caducidad la pongo yo, así que dedícate a hacer lo que te ordene o expondré ciertas tangas rosadas que tengo en mi baúl.

¡MALDITO!

-¿Qué quieres?- preguntó de mala gana haciendo que el moreno sonriera ampliamente.

-Te espero esta noche en la Sala de Menesteres cerca de las diez, más te vale no faltar- amenazó pícaramente antes de tomar su escoba.

-¡Eres un hijo de puta!- exclamó furiosa.

-Literalmente tienes razón- respondió con diversión antes de desaparecer por la ventana.

Mientras en las Mazmorras…

Luego de esa pequeña discusión la cual habían pasado, una rubia decidió salir a tomar un poco de aire fresco, tratando de olvidar las mil y una cosas que su padre le haría si se enterara que no estaba dispuesta a recibir aquella marca que con tanta ilusión sus padres la habían recibido años atrás.

-¿Daphne?- preguntó un chico de cabello claro, haciéndole parar su camino hacía el jardín.

La rubia no tardó en reconocer la voz del chico, pues pertenecía a su reciente ex novio.

-Sí, ¿Qué tal has estado?- preguntó con amabilidad, pues a pesar que las cosas no hubiesen funcionado de una buena manera, aún le sentía cierto aprecio.

-Supongo que bien- respondió levantando sus hombros.

-No quiero ser grosera, pero, ¿qué quieres?

-Me gustaría hablar contigo, si puedes claro.

-¿Sobre?

-Daphne, sé que todo entre nosotros no quedó del todo bien, y me gustaría arreglar un poco ese asunto.

-No te preocupes Terence, todo eso quedó en el pasado.

-No para mí, Daph… Yo todavía siento muchas cosas por ti, es más, nunca las deje de sentir.

-Terence, yo…

-Sólo vamos a hablar, ¿sí?- interrumpió penetrándola con sus ojos chocolates.

-Está bien- aceptó resignada, pues sabía que el chico haría todo lo posible para que tarde que temprano aceptara.

Terence Higgs tomó a la rubia de la mano y la llevó hacia un salón vacío para poder tener un poco más de tranquilidad.

-Daph, me gustaría que pudieras perdonarme, y que volvieras conmigo… Yo he cambiado, he cambiado por ti, quiero amarte y consentirte cada uno de los días de mi existencia, te amo linda y es algo que siempre haré.

-Terence, yo de verdad lo siento muchísimo, pero prefiero ser sincera contigo… Yo no siento amor por ti, te tengo un gran aprecio, pero ya no te amo.

-Hay otro, ¿verdad?- preguntó mientras rechinaba los dientes.

-No se trata de eso, Terence…

-¡Dímelo!

-¡Por ese motivo fue por el que rompimos! ¡Eres extremadamente celoso y posesivo!

-¿Quién es? ¡Dímelo, Daphne!- exigió furioso.

-¡Es algo que a ti no te importa!... Te pido por favor que me dejes en paz, lo nuestro ya terminó y no tiene arreglo.

-No, no, no princesa, créeme que esto apenas comienza… Volverás conmigo, eso te lo aseguro- sentenció antes de retirarse, dejando a una rubia bastante pensativa, ¿de verdad hay otro?

Mientras en la Biblioteca...

La castaña salió de la biblioteca dirigiéndose a buscar a cierto rubio, pues desde algunos días atrás le había dicho que su madre le mandaría aquel libro, pero lo que no sabía era cuando, y la verdad es que lo necesitaba con gran urgencia. Hermione imaginando los muchos lugares en los cuales Draco se pudiese encontrar, decidió ir a pedirle prestado el mapa a su mejor amigo.

-Harry, necesito que me prestes el mapa del merodeador un momento- anunció entando a la Sala Común haciendo que frunciera el ceño pero se encaminara junto con su amiga hacia la habitación.

-¿A quién vas a buscar?- preguntó con mirada inquisidora, mientras buscaba entre su baúl aquel mapa.

-A Malfoy- respondió con simpleza.

-¡AH NO! ¡ESO SI QUE NO!

-Harry…

-¡NO, HERMIONE! ¡YA DIJE QUE NO Y ES NO! ¡NO QUIERO QUE ESTES NI DIEZ METROS CERCA!

-Creo que exageras un poco…

-¡¿EXAGERO?! ¡NO SABES LAS COSAS QUE TE PODRÍA HACER MIENTRAS ESTAS COMPLETAMENTE SOLA CON ÉL! ¡DE NINGUNA MANERA!

-¡DEJA DE GRITAR!

-Yo… Lo siento.

-Ahora sí, dame el mapa.

-¡NO! ¡YA TE DIJE QUE NO QUERÍA VERTE CERCA DE ÉL! ¡ES MUY MALA INFLUENCIA PARA TI!

-¡Dame el estúpido mapa ahora mismo, Harry Potter!

-¡NO!

-¡Harry!

-Te lo prestaré pero con una condición…

-¿Qué condición?

-Iremos juntos.

-Está bien- resopló haciendo que Harry pusiera una sonrisa victoriosa y comenzaran a buscar su nombre.

Después de buscar al rubio en cada parte del castillo, dieron por hecho que Draco no aparecía en el mapa.

-¿Dónde demonios estará?

Ojalá que nunca aparezca…

-¡La Sala de Menesteres! ¡Dijiste que no aparecía en el mapa!

-¿Ah, sí?

¡Maldición! ¡Maldito Malfoy! ¡Más te vale que no estés ahí y te hayas largado del colegio!

-Sí, vamos rápido antes de que se vaya- anunció sacando al azabache de sus pensamientos.

Mientras en el baño de Prefectos…

Una azabache se dirigía con una amplia sonrisa hacia el baño para disfrutar de un delicioso y relajante baño de espuma. Sin importarle que ya no perteneciera al grupo de Prefectos, murmuró la contraseña logrando entrar sin problemas, llevándose una gran sorpresa, pues sin tener la necesidad de acercarse demasiado, pudo darse cuenta de cómo una cabellera pelirroja ya se encontraba dentro de aquella piscina.

Sigilosamente, la azabache se fue acercando hasta quedar lo más cerca posible, dándose cuenta de que el chico estaba completamente distraído.

-¡WEASLEY!- gritó haciendo que el pelirrojo se sobresaltara.

-¡¿PERO QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ?!- exclamó mientras trataba de juntar toda la espuma posible para cubrirse en vano.

-No pienso ver tu cosa, Weasley.

-¡¿ME HAS ESTADO ESPIANDO?! ¡¿QUE PORQUERÍA ME HICISTE?!

-¡Cállate! ¡Nos pueden escuchar, imbécil!

-¡¿QUE ME QUIERES HACER?! ¡AUXILIO! ¡ME VAN A VIOLAR!- vociferó al ver como la chica se disponía a quitarse las prendas.

-¡Cállate! ¡No seas idiota!

-¡UNA MANIATICA ME QUIERE VIOLAR! ¡AYUDENME, POR FAVOR! ¡HARRY! ¡HERMIONE!

-¡Maldición, Weasley!.. ¡Desmaius!- exclamó con desespero al no tener idea de cómo hacer callar al chico.

¡Maldición! ¡¿Y ahora que carajos hago con esta comadreja?!


-Mira Harry, la puerta está abierta- señaló a castaña jalando a su refunfuñado amigo.

-¿Malfoy?- preguntaron al tiempo mientras se adentraban a una sala con una gran cantidad de objetos.

-¡¿Qué demonios hacen ustedes aquí?!

-¿Qué haces con ese armario?- preguntó la castaña con interés.

-¡No te incumbe!- gruñó.

-¡No te atrevas a volver a hablarle así!... ¡Ves! ¡Te lo dije Hermione! ¡Nunca se sabe qué puede pasar y menos con él!- exclamó el azabache fulminándolo con la mirada.

-Cálmate Harry, debió pasar mal día- dijo Hermione con tranquilidad haciendo que las bocas de los chicos se desencajaran.

-¡¿Qué demonios le hiciste?! ¡¿Qué le diste?! ¡¿Armotentia?! ¡¿Se la diste?! ¡Responde, maldita sea!

-¡¿Pero qué diablos te pasa?! ¿Acaso consumiste esas sustancias extrañas de los muggles?

-¡No estoy drogado! ¡Tú drogaste a Hermione!

-¡Bueno, basta! ¡Nadie está drogado!- interrumpió Hermione molesta.

-No parece…- susurró el rubio mirando de reojo a Harry, haciendo que este se quisiera lanzarse encima.

-Emm… Malfoy, yo me preguntaba si ya tenías el libro…

-Sí, lo he recibido esta mañana.

-¡¿Por qué no lo dijiste antes?!

-¿Crees que me estoy rascando las pelotas todo el día como tú? Yo también tengo cosas que hacer.

-No hay problema- respondió la castaña cortando cualquier palabra que pudiera decir su amigo. -¿Me lo podrías dar?

-Está en mi habitación.

-¡¿Y qué esperas para traerlo?!- exclamó el azabache haciendo que le rubio le lanzara miradas asesinas mientras sacaba su varita.

-¡Petrificus Totalus!- hechizó la castaña haciendo que chico callera rápidamente al suelo- Te lo has buscado, Harry- añadió al ver la molestia de su amigo en sus ojos esmeraldas -Será mejor apresurarse, Malfoy- finalizó elevando el cuerpo de su amigo, haciendo que el rubio sonriera victoriosamente.


Holaaaaaa, lamento la demora peeeero aquí estoy de nuevo con un nuevo capítulo :)

patsmasen: Hahahahaha estoy de acuerdo contigo xD Juju Draco es un picarón, peero no lo aceptará tan fácil hahaha muy pronto tal vez se repita ;)

Pauli Jean Malfoy: No es nada, gracias a ti por seguir y comentar mi historia :) Hahahahaha si, la tensión entre ellos es bastante fuerte pero sus orgullos pueden más xD Siiii, Theo es lo más hermoso que puede existir *.* Kisses!

MARUVTA: Hahahaha al fin se reveló xD Esos chicos son de lo más celosos hahahaha Y sí, ojalá que Blaise pueda salvarse de no tener la marca :'( Deuuuus como amo el Thuna hahahahahaha se me hacen tan adorables :3 Hahahaha sí, Draco y Hermione cuadran a la perfección :') Espero que este nuevo capítulo te guste! Te mando saludos a ti también! Kisses!

wand: Sirius va a regresar! Hay que celebrarlo a lo grande como él lo haría :') Con Theo habrá un poco de salseo peeero si habrán más momentos Thuna :)