POV RICK

Comimos charlando animadamente, conociéndonos un poco mejor aunque ya nos conocíamos bastante. Kate me contaba algunos momentos de su adolescencia, y cuando hablaba de su madre no podía evitar que la cara se le iluminara.

-Tenía que ser increíble.

-Lo era-dijo sonriendo tímidamente-sabes le hubieras encantando.

-Ya si era una fan.

-No me refiero a como… ya sabes cómo mi pareja-dijo bajando la cara avergonzada, no encontraba la forma de llamar a nuestra relación, había cambiado pero no sabíamos como llamarlo, le sonreí agarrándole la mano.

-A mí también me hubiera gustado-me miro extrañada-si como me has dicho era una mujer fuerte, integra y valiente como no iba a gustarme-como no iba a gustarme si su hija se parecía tanto a ella y la quería más que a nadie en este mundo junto a mi pequeña.

-Deberíamos ir a dar una vuelta, para bajar toda esta comida-dijo sonriendo.

-Espérame voy a por la chaqueta.

Me fui corriendo a por la chaqueta y cogí una cámara que había comprado mientras Kate estaba haciendo la compra para la casa. Aunque a Jordan no le pareciera necesario para mí sí lo era, necesitaba tener recuerdos gráficos de estos días aunque nunca podría olvidarme de ningún momento aquí con Kate. Metí la cámara y mi cartera, junto al móvil en una mochila y salí de la casa, Kate me estaba esperando en el camino sonriendo y ofreciéndome su mano, la cual me agarro como si fuera un salvavidas. Fuimos agarrados de la mano por todo el paseo del lago hasta llegar a la zona donde se encontraba el puente levadizo. Nos pusimos allí observando como los barcos pasaban surcando el lago a gran velocidad y pitando haciendo delicias a los más pequeños que allí se congregaban y como no a mí, me encantaban esas cosas.

-Has visto Kate, nos han pitado-dije señalando el barco.

-Dios Castle eres un crío-dijo riéndose de mí, le puse morritos y me soltó un pequeño golpe en el brazo sin dejar de reír me encantaba verla reír. La cogí en brazos y la levanté dándole vueltas, todos los niños empezaron a reírse de mis travesuras.

-Castle bájame-dijo sin dejar de patalear, la deje en el suelo y sin soltarla acerque mí frente a la suya y cerré los ojos.

-Eres increíble, Kate-me miró con cariño, con amor.

-Y tú eres un crío-le miré extrañado, y ella me sonrió-y me encanta.

Le devolví la sonrisa, giré a Kate y la puse mirando de nuevo al lago y yo me coloqué justo detrás de ella abrazándole por detrás y colocando mi cabeza en su hombro como dos turistas más enamorados.

-Espera aquí un momento-le dije tras unos segundos y salí disparado hacia unos turistas que estaban en el otro lado del puente.

-Disculpen, ¿hablan mi idioma?-le dije a una chica que no tendría más de diecisiete años.

-Sí…un poco.

-Puedes hacerme una foto con mi chica-le dije señalando a Kate.

-Ok-dijo mientras me seguía hacia donde estaba Kate.

-Kate ven-le dije agarrándole por el brazo.

-Castle ¿Qué haces?

-Quiero una foto.

-De donde has sacado… mejor no quiero saberlo-le sonreí y volví a colocar a Kate delante de mi en la misma postura en la que habíamos estado unos minutos antes, yo abrazándole desde detrás.

-Ok-dijo la chica, le asentí con la cabeza y la chica nos hizo la foto-has salido muy bien.

-Gracias-le dije y antes de moverme para ir a por la cámara le di un beso a Kate suave en sus labios, y luego fui a por la cámara.-Gracias.

-De nada-dijo la chica dándose la vuelta y salió corriendo hacia el grupo de chicas con las que se encontraban y todas se empezaron a reír y cuchichear.

-Las vuelvo locas-le dije a Kate sonriéndole.

-Si a las niñatas-dijo Kate un poco refunfuñada, girándose hacia la otra parte del puente.

-También a las detectives-dije abrazándola por detrás deteniéndola, la giré y la miré a los ojos-pero a mí solo me gustan las morenas, de ojos verdes, altas y fuertes-le dije sonriéndole-solo me gustas tú Kate-le dije lo más serio que pude. Kate se acercó más y me besó en los labios.

-A mí también me gustas tú.

Le cogí de la mano y seguimos paseando por la zona no nos queríamos alejar mucho. Cuando pasamos un rato más paseando dándonos besos, caricias y arrumacos. Nos fuimos a casa para descansar un poco.

-Kate tienes dos horas para arreglarte antes de que me pase a buscarte.

-De que hablas Castle vivimos en la misma casa-dije riéndose.

-Bueno me da igual me hace ilusión, así que en dos horas estaré aquí, ponte el vestido.

-Ok-dijo ella dándome un suave beso antes de alejarse metiéndose en el cuarto de baño, sabía que se tomaría un buen baño, antes de empezar a arreglarse así que tenía tiempo para conseguir arreglar mi problema. Le había comprado a Kate un traje muy elegante y ahora yo solo tenía unos vaqueros y unas sudaderas para ponerme, necesitaba conseguir algo de ropa. Decidí irme a ver a nuestro vecino Johnny, más o menos podía tener mi talla, crucé los dedos y me dirigí a casa de Johnny. Di en la puerta y me quedé esperando a que alguien me abriera.

-Hola-dijo Sophie abriendo la puerta.

-Hola, esta Johnny-no tenía mucho tiempo que perder aunque no quería ser grosero.

-Si claro, pasa voy a avisarle de que estas aquí- entre dentro de la casa y me hizo pasar en una sala un poco más grande que la nuestra y me senté en un sillón, no tuve que esperar mucho tiempo cuando Johnny apareció por la puerta.

-Hola Richard, ¿Qué te trae por aquí?, ya habéis discutidos-dijo riéndose a la vez que me estrechaba la mano.

-No pero necesito tu ayuda.

-Tú dirás.

-Verás le he prometido a Kate una cita romántica en casa, y bueno me preguntaba si tenías un traje para dejarme… yo…

-Claro, Johnny tiene mucho trajes, espera vamos a ver cuál te queda mejor.

-A estas chicas le dices algo de ropa y se vuelven locas-dijo y no pude evitar sonreír-bueno pues entonces te dejo con ella.

Estuve probándome un montón de trajes estaba ya cansado de tanta ropa y eso que me gustaba estar siempre bien arreglado pero nunca tardaba tanto. Elegimos un traje clásico azul oscuro con una camisa blanca sin corbata, quería ir arreglado pero no demasiado.

-¿Por qué no te duchas aquí?-le mire sin estar muy convencido-así podrás recogerla, como si estuvierais separados ya sabes, no sé me parecía bonito.

-Gracias, creo que aceptaré la oferta-dije sonriéndole.

Me hizo pasar a un cuarto de baño muy bien equipado en el que me duche rápidamente y me coloque el traje que me quedaba como un guante, estaba un poco nervioso, como si fuera mi primera cita, bueno en realidad era nuestra primera cita, la primera cita con la mujer de mi vida tenía derecho a estar nervioso. Cogí la ropa con la que llegué y se me calló algo del bolsillo, era una cajita de joyería. El día que salimos a comprar el traje pasamos por una joyería y mientras Kate estaba ocupada con algunas compras no pude evitar entrar y comprar nuestros anillos de casado, había estado muy emocionado a la hora de comprarlos aunque fuera una farsa. No sabía cómo dárselos a Kate pero pensé que durante la cena sería un buen momento. Salí del baño y allí estaban esperando nuestros adorables vecinos.

-Y bueno como me veo.

-Estás increíble Rick.

-Oye me voy a poner nervioso-dijo Johnny a lo que Sophie le contestó acariciándole la cara-tío te podías haber afeitado un poco.

-Yo…-en otro momento lo hubiera hecho pero Jordan me aconsejó que me la dejara y no quería correr riesgos-a ella le gusta.

-Am entonces me calló.

-Te he traído esto-dijo Sophie acercando un ramo de rosas.

-Oh es precioso que te debo.

-No nada estamos encantados.

-Pero te debo una Sophie.

-Disfruta de la noche y con eso me vale.

-Es una romanticona-dijo Johnny.

Le di la mano a él y un beso en la mejilla a ella y salí disparado a la puerta de nuestra casa, llegaba con cinco minutos de adelanto, al final había tenido que pedir comida para llevar y había puesto unas velas y encendido una hoguera cerca del porche pero poco más, ya otro día le haría una buena cena. Estaba muy nervioso a pesar de que no hacía el frío de los días anteriores aún la noche era fresca, pero yo sudaba como un cerdo. Levanté mi mano y golpee con ella en la puerta, y espere nervioso a que ella abriera la puerta. Me puse a mirarme los zapatos cuando Kate abrió la puerta levanté la mirada poco a poco subiendo desde sus pies hasta sus ojos y… estaba increíble.

-Yo…