Dedicado a Rocío, que me ha acompañado pacientemente en esta tarea de escribir en castellano desde el comienzo de mi idea, y que mañana cumple años.


Lo siguiente tiene lugar entre las 4:00 y las 5:00 de la tarde del 4 de septiembre.

Los hechos ocurren en tiempo real.


Ahí va la tempestad,

Ya parece un paisaje habitual.

Vamos a sobrevivir a este día.

Si lo dijiste, si la miraste a los ojos y de tu boca se escaparon esas palabras, es porque así crees que va a ser.

No te gusta prometer lo que no sabés si podrás cumplir, y una vez hecha una promesa – sea a vos mismo o a cualquier otra persona -, no descansas hasta ver esa promesa cumplida. Es parte de tu personalidad, es parte de lo que te caracteriza, es parte de lo que sos.

En tu garganta se formaron las palabras, tu voz las hizo música y sus oídos las escucharon. La promesa ya está hecha, flotando en el tiempo y en el espacio, un pacto entre ella y vos, entre los dos...

Y se va a cumplir.

La intuición dentro tuyo lo grita desenfrenada y decidida, una y otra vez: vamos a sobrevivir a este día.

Mientras sigan surgiendo nuevas pistas, mientras sigan averiguándose cosas, no vas a perder la esperanza ni a dejar de creer en esa promesa que le hiciste. Porque es esa misma promesa la que está sosteniéndote a vos, la que está dándote las fuerzas para seguir en pie, para creer que mañana va a llegar y que el sol va a volver a alzarse sobre la ciudad de Los Angeles.

Todavía no sabés qué dirección van a tomar las cosas, pero al menos sabés que están tomando una dirección.

Quizá no estén a punto de llegar al fondo de todo esto, pero al menos con cada segundo que pasa están más cerca y cuentan con más información en sus manos.

Veinte minutos atrás Bob Warner dio vuelta el tablero cuando lo interrogabas: de su billetera sacó una tarjeta de contacto legítima que lo relaciona con agentes de Langley y confeso trabajar como consultor encubierto para la CIA, agencia que ha estado usando su corporación como conducto para pasar información de un punto a otro. ¿Qué clase de información y entre quiénes? Eso dijo no saberlo, y siguió insistiendo en su absoluta inocencia en cuanto a cualquier asunto relacionado con la posible conexión de su compañía con Syed Alí.

Bien, puede que Bob Warner trabaje para la CIA, pero eso no prueba nada. ¿Cuántos agentes federales se vuelven traidores? ¿Por qué después de todo lo que viste y oíste y sufriste durante el transcurso de tu carrera creerías en la palabra de Warner simplemente porque aceptó ser consultor externo de la CIA un par de años atrás?

Además, crees que Reza Nayieer es inocente. No sabés por qué, quizá se deba a tu tan preciada intuición, pero crees que dice la verdad, y si Nayieer no está mintiendo, entonces por descarte el mentiroso es su suegro.

Porque no puede ser que ambos estén siendo sinceros..., ¿o sí?

En eso está ocupada tu cabeza, pensando acerca de los nuevos halos de luz que han sido arrojados sobre el caso y en las impresiones que los sospechosos te valen, cuando un par de minutos después de haberle aconsejado ir a darse un baño y tomarse al menos un cuarto de hora para tratar de relajarse y aliviar las tensiones ves volver a Michelle.

Se cambió de ropa, y ahora viste una falda de fibra negra que le llega hasta un poco más arriba de la rodilla y una remera de algodón color uva oscuro; es una vestimenta simple, profesional y conservadora, pero a tus ojos no la hace menos atractiva, independientemente de su aspecto o de la ropa que lleve puesta: te pareció exóticamente hermosa la primera vez que posaste tus ojos en ella, y no hay manera de que deje de atraerte, no sólo en el sentido físico si no también en otros niveles. Es como si un magnetismo de fuerzas superiores a cualquier otras, incontrolables, inmanejables e imposibles de combatir los atrajera el uno hacia el otro.

Magnetismo, esa es la palabra.

Y en eso está ocupada tu cabeza – habiendo dejado momentáneamente de lado tu debate interno acerca de la posible culpabilidad de Bob Warner y la posible inocencia de Reza Nayieer – cuando George Mason irrumpe en escena preocupado, agitado, rompiendo así la burbuja de enamoramiento que por breves segundos te envolvió y acunó, llamándolos a los dos a una de las estaciones de trabajo para atender un asunto urgente y de relevancia extrema.

Aquí llega la tempestad.

Dios, ya es un paisaje habitual.

Un avión que se dirigía desde Visalia hacia la ciudad de Los Angeles ha sido víctima de algún tipo de altercado que aún no ha podido definirse.

Y está cayendo. En picada. Probablemente va a estrellarse. Y la única persona que tiene en su poder los conocimientos acerca del paradero de la bomba va en él.

El avión en que viajan Nina Myers, Jack Bauer y el cadáver de Mamud Faheen está a solo diez minutos de estrellarse y arder, llevándose el fuego consigo la que es probablemente la única pista concreta con la que CTU cuenta.

Sentados frente al monitor de la computadora con el canal de comunicación abierto, los tres escuchan atentamente la voz agitada de Jack Bauer, quien a los gritos y entre los diversos ruidos y la interferencia trata de comunicarse con ustedes.

"¿George?"

"Jack, ¿qué está pasando?"

"El avión está cayéndose" qué novedad, pensas, pero el fugaz instante de sarcasmo se esfuma enseguida "Los pilotos no saben qué sucedió... Fue como una especie de explosión. Estamos perdiendo toda la energía" habla rápido, porque sabe que el tiempo apremia y que quizá no le quede mucho "Piensan que pueden hacer un aterrizaje de emergencia en el lecho de un río en el sector J. Las coordenadas son 34-30-44 norte" Michelle arroja los dedos sobre el teclado y comienza a ingresar la información mientras Jack continúa dando especificaciones "119-0-9-0-5 oeste. ¿Recibieron eso?"

"Sí, Jack, lo recibimos" confirma George.

Las siguientes palabras del agente no van destinadas a ustedes, pero sus oídos las captan de todos modos.

"Nina, hay una posibilidad de que no sobrevivamos a esto..."

Nina.

Nina.

Sabías que tenía algo que ver con todo esto, te lo dijeron de pasada y decidiste no pensar en ello y mantenerlo al margen sin que se mezclara con tus ideas, y hasta el momento la estrategia venía funcionándote bastante bien. No habías tenido que estar en contacto con ella ni verla ni oírla cuando la llevaron a la CTU para ser interrogada porque te encontrabas en la mansión de los Warner y ya estaba con Jack camino a Visalia cuando regresaste una hora atrás, por lo cual seguía siendo simplemente un fantasma, algo etéreo, un nombre pronunciado en el contexto de la amenaza del día, pero nada más.

Ahora, ahora está cobrando forma, está volviéndose real. Está dejando de ser un nombre y una parte de los malos recuerdos del pasado para convertirse en una parte del presente. Está ahí, con Jack, en ese avión. Jack está dirigiéndose a ella, hablando con ella. Nina estuvo horas atrás en la CTU, en el mismo edificio donde estás vos ahora, en el mismo lugar donde se conocieron, en el mismo lugar donde desplegó sus encantos y sus artes maquiavélicas para engatusarte, engañarte y usarte.

Nina está de vuelta en tu vida y en la de Jack, y en la vida de todos.

Y le van a conceder el perdón presidencial.

Van a dejarla libre.

Recién ahora te golpea, recién ahora lo asimilas, recién ahora lo digerís.

Nina va, al fin de cuentas, a salirse con la suya.

Pero no hay nada que se pueda hacer, ¿no? Y no es buen momento para perder el tiempo y las fuerzas pensando en ella. Hay cosas de mayor importancia: tienen que ayudar a salvar la ciudad de Los Angeles, lograr que mañana llegue, cumplir la promesa que le hiciste a Michelle, empezar el futuro que pensas podés escribir con ella...

No vas a dejar que Nina se meta en el medio, te consuma la energía, te queme la cabeza, te limite y te lastime de nuevo.

No vale la pena, en lo absoluto.

Volvés a concentrarte en las palabras que Jack está diciéndole.

"Necesitamos saber la ubicación de la bomba ahora"

Nada. Silencio absoluto por parte de ella. Muda, ni una sola sílaba se cuela por entre sus labios.

"Nina" esta vez el tono es casi un ruego ", se te ha concedido todo lo que pediste. Por favor..."

"Jack, ¿podés oírme?" interviene Mason.

"Espera, George, voy a ponerte en altavoz"

¿Quizá Jack piensa que George Mason es capaz de convencerla, de surtir alguna influencia sobre ella?, ¿quizá piensa que si alguien más habla con ella va a sacudírsele el cerebro y va a cambiar de parecer?

"Nina, el trato que pediste está en marcha, tenés el indulto presidencial. ¿Qué más querés?"

A eso sí responde.

"Aunque les dijera lo que sé, Jack podría matarme igual" protesta, también gritando para ser oída entre los ruidos y la interferencia.

Y para tu sorpresa, escuchar su voz no te produce ninguna de las cosas que pensaste despertarían dentro tuyo llegado el momento de que hablara. Simplemente es una voz conocida, una voz de alguien que en un tiempo formó parte de tu vida, una voz que está guardada y archivada en el cajón de los recuerdos más amargos.

Pero es eso, nada más. Una voz, una voz que no te causa ninguna emoción.

Ya no es Nina Myers, la mujer que te hirió y te dejó con el corazón destrozado y desangrándote. Ya no es Nina Myers, la mujer que traicionó tu confianza y mermó tu capacidad para acercarte a la gente. No es nada de eso, ni siquiera es digna de ser considerada una antigua colega.

Es simplemente una terrorista, una criminal con la que están tratando para poder llegar a un acuerdo y encontrar esa bomba antes de que explote y se cobre la vida de cientos de miles de inocentes.

"Para eso hay otros agentes ahí, para protegerte" dice George, aunque ni siquiera a él lo convence eso. Después de todo, el agente que iría con Jack y Nina hasta Visalia fue expulsado fuera del campo de juego antes de siquiera tener tiempo de darse cuenta lo que estaba sucediendo, según escuchaste.

Si Jack quiere matar a Nina, va a hacerlo. Esperemos que sepa que no le conviene.

"¡No pueden protegerme de Jack!"

No, claro que no.

"Nina, lo único que quiero es la ubicación de la bomba. Te doy mi palabra: no voy a lastimarte de ningún modo"

Conocés a Jack, lo conocés bastante mejor de lo que crees y bastante mejor de lo que él cree: cuando ese hombre da su palabra – al igual que vos – es porque está seguro de que va a llegar hasta el final y a cruzar todas las líneas que sean necesarias con tal de que su promesa se cumpla. Si está diciéndole a Nina que no va a hacerle daño, entonces es porque realmente no tiene intención de matarla con sus propias manos... por ahora, al menos.

Una nueva voz, teñida de violencia, interviene en la conversación.

"¡¿Dónde está la bomba?!"

El agente oriundo de Visalia que va con ellos está amenazando a Nina.

"¡Rick, guarda tu arma!" se oye a Jack gritar, pero es ignorado.

"¡Haz una última cosa buena con tu vida antes de morir!"

"¡¿Phillips, qué demonios estás haciendo?!" la voz de George deja en claro que le preocupa la posibilidad de que - ante la perspectiva de morir al estrellarse el avión y teniendo la certeza de que esa muerte sería en vano porque Nina aún no había puesto en manos de la CTU la información - Rick Phillips perdiera el control absoluto y la asesinara.

"¡Phillips, es una orden, sentate!" vuelve a gritar Jack, y enseguida una cuarta voz entra en escena, la cual se escucha aún más lejana y turbia que las otras, ya que está llegando a la cabina del avión a través del altavoz y les llega a ustedes a través del teléfono por el cual se han estado comunicando con Jack.

"Habla el Capitán Richard. No creo que lleguemos al lecho del río. Todos asuman posición de choque y preparense para el impacto"

"George, nos vamos a estrellar" Bauer habla rápido y más fuerte que antes, incluso, a medida que la interferencia va en aumento y los sonidos se hacen más lejanos e inteligibles "No vamos a lograr llegar al lecho del río, las coordenadas que te di van a estar desviadas..."

"Jack..."

Pero Mason cesa cuando lo siguiente que se oye es un fuerte estallido seguido de toda clase de ruidos que indican que, indiscutiblemente, el avión se ha estrellado y toda vía de comunicación con Bauer se ha extinguido.

"Que ATC te dé las coordenadas exactas y envía a un Equipo de Búsqueda y Rescate" es la orden de George a Michelle, y ella enseguida levanta el auricular del teléfono y comienza a ocuparse de ello.

Pero vos no estás prestando atención a eso, no.

Estás demasiado inmerso en tus propios pensamientos.

Nina Myers iba en ese avión.

Nina Myers, quien sabe - o sabía, no se te ocurre en qué tiempo verbal pensar la oración - datos sobre la bomba de importancia clave.

Y ese avión se estrelló, y quizá con él también cayó en picada cualquier posibilidad de encontrar ese dispositivo nuclear a tiempo, detenerlo antes de que explotase en Los Angeles y cumplir tu promesa de sobrevivir a este día, cumplir tu sueño de ver el sol alzándose una vez más sobre esa ciudad californiana.

Por un momento todas tus esperanzas toman carrera y se arrojan por un precipicio, pero antes de que impacten contra el suelo y se hagan añicos captas la mirada de Michelle y, de alguna manera, a tus esperanzas le crecen alas, levantan vuelo y se salvan de la muerte trágica que hubieran recibido al golpear contra el pavimento.

Sí, ahora están navegando con una barquito de papel en medio de la tempestad, pero la tempestad es un paisaje habitual, y tanto ustedes dos como George y el resto de la CTU y de las agencias del gobierno están acostumbrados a ese paisaje.

Si Nina Myers conoció su final segundos atrás cuando ese avión se estrelló, en vez de lamentarse por no haber logrado que les dijera antes la ubicación de la bomba o cualquier otro dato relevante, tendrán que seguir remando contra viento y marea, usando todas sus fuerzas, para encontrar una nueva pista, un nuevo rastro, cualquier cosa útil sobre la cual trabajar y que los guíe hasta el fondo de este asunto.

Pero rendirse, jamás.

Podés resistir, lo sabés. Ella te pidió que resistieras, y eso vas a hacer.

Vos le prometiste que sobrevivirían a este día, y esa promesa va a cumplirse.

Aún si el camino a tomar para que eso suceda está destinado a ser cruzado en medio de ese paisaje tan habitual: la tempestad.


Pasados varios minutos de las cuatro de la tarde, vas a ver cómo andan las cosas con Warner y Nayieer, cuando te enteras que por orden de Mason han sido trasladados a la misma habitación.

Juntos, dos sospechosos que se contradicen el uno al otro, en la misma habitación, solos.

Esa combinación nunca puede dar como resultado algo bueno.

Vas en camino a la oficina de George, en su búsqueda, para decirle a la cara el concepto que te vale su 'brillante' decisión de enviar a Nayieer y a Warner a la misma sala de interrogatorios, cuando lo ves salir de uno de los cuartos de tecnología analítica y comenzar a caminar por el pasillo, un par de pasos delante tuyo.

"George, Richards me dijo que trasladaste a Warner y a Nayieer a la sala siete"

"Así es" ahora vas caminando a su lado.

"Yo los tenía separados por una razón" recriminas. Odias cuando George toma decisiones sin consultarte, sin preguntarte, sin al menos informarte de las medidas que ha tomado. Es tu jefe, es verdad, pero crees que te debe un poco más de respeto y consideración teniendo en cuenta que sos el segundo en comando y que fuiste vos quien trató con Reza y Bob en primer lugar y los trajo a la CTU.

"Sí, porque yo te lo dije, pero no está funcionando. Así que pongámoslos juntos y dejemos que discutan esto entre ellos"

Comienza a caminar más rápido para adelantarse y dejarte atrás, pero no vas a permitir que se escape. No vas a darle el gusto y permitir que te deje con las palabras en la boca ni que se salga de esta sin un rasguño. Lo alcanzas rápidamente, le haces frente, lo frenas y le escupís todo lo que tenés para decirle.

"No te entiendo, George. Primero de repente tratas de salvar tu propio pellejo" estás refiriéndote a cuando se fue a Bakersfield a seguir esa 'pista'. Nunca creíste que no estaba fugándose para ponerse a salvo yéndose lejos del radio de la explosión; volvió, es verdad, pero la razón de su vuelta sigue siendo una gran incógnita para vos, un gran enigma que no termina de cerrarse, que no termina de resolverse. Algo tiene que haber sucedido para que cambiara de parecer y regresara "Un minuto después tratas de actuar como si te importaran todos menos vos mismo" lo acusas, y esto hace que se quiebre su ya de por sí casi inexistente paciencia.

"¡Basta, Tony, dejame en paz!" trata de salirse, pero se lo impedís.

"No, no voy a dejarte en paz" tu voz es clara, porque querés que entienda que no vas a dar marcha atrás "Hoy no, George" no con todo lo que hay en riesgo, no con todo lo que está sucediendo. No es momento para ponerse a jugar al gato y al ratón; todas las cartas deberían estar sobre la mesa, y si Mason está guardándose algo, tenés que saber qué es, tenés que saber que no va a interferir con este caso "¿Qué está pasando?" lo increpas.

Y logras que te diga la verdad.

Con el tono de voz un poco más calmo y un dejo de algo en la mirada que podría ser considerado tristeza, comienza a hablar.

"¿Te acordas del almacén en Panorama City?" asentís con la cabeza. Es el lugar al que fue esa mañana, donde se encontraron las pruebas que vinculaban a la empresa de Bob Warner con Syed Alí y donde se presume se armó la bomba "Plutonio de grado militar para combate aéreo" te dice simplemente, y entendés todo.

Te golpea como una bala en el cerebro, como si te hubiera atropellado un tren: George Mason está muriendo de envenenamiento radioactivo. Ahora de pronto te cierran todos los cambios que has ido viendo en su persona a medida que las horas transcurrían: estados de ánimo cambiantes, sudor corriendo por su rostro, inexplicables escapadas al baño, probablemente para vomitar… Los síntomas cuadran, las piezas del rompecabezas encajan, y te sentís un idiota por no haber podido verlo antes.

"¿Estuviste expuesto?" preguntas, sólo para cerciorarte de que la conclusión a la que llegaste es correcta, y también – por qué no admitirlo – dándole el beneficio de la duda a esa pequeña parte dentro de tu ser que se niega a creerlo.

"Sí" silencio breve, durante el cual es como si el mundo se hubiera detenido "Dijeron que con suerte voy a vivir hasta mañana"

Son palabras tristes dichas por un hombre triste, un hombre que está más y más cerca de una muerte anunciada anticipadamente con cada sonido de las agujas del reloj, y aún así sigue ahí, en la CTU, mientras por dentro sus sistemas se rompen y caen a pedazos, dando lo mejor de sí mismo y tratando de ayudarlos a salvar las vidas de los habitantes de Los Angeles. Puede que en su momento, obnubilado por la necesidad de supervivencia, haya actuado egoístamente y tratado de escapar, pero al menos regresó, y eso es lo que cuenta, ¿no?

"No sé qué decir, George" escuchas tu propia voz llenando el aire, sentís tu boca articulando y tu lengua chocando contra tu paladar y tus dientes, pero es como si no fueras vos, es como si estuvieras fuera de tu cuerpo, presenciando la escena como un espectador que todo lo observa distante. Es que todavía estás demasiado golpeado, demasiado aturdido por lo que George acaba de decirte "Lo siento" musitas, pero no es suficiente. Nada que digas va a ser suficiente, y realmente no crees que se hayan inventado las frases adecuadas para llenar los silencios en momentos como este.

"Yo también lo siento" es la desgarradora respuesta de tu jefe, y por primera vez lo ves como a un ser humano y no como al tipo sarcástico que utiliza el humor negro para todo y que trata de hacer miserables a los que lo rodean porque su vida es – por algún motivo – miserable.

"¿Alguien más sabe de esto?" la curiosidad te lleva a preguntar.

"Solamente vos y Jack. ¿Podemos mantenerlo así?" te pide, y no podés negarte.

"¿Necesitas algo?, ¿hay algo que pueda hacer?" no es mucho lo que podés hacer, en realidad, porque nada va a cambiar el hecho de que George no va a ver la luz del día de mañana y que – en caso de ser afortunado y vivir lo suficiente para pasar la noche -, no va a contemplar otro atardecer, pero cualquier cosa que puedas hacer para ayudarlo, para sentir que estás haciéndole un último favor te haría sentir aliviado y en paz con vos mismo por esos años que pasaste discutiendo y llevándote a las patadas con él.

"Simplemente hace tu trabajo. Y dejame hacer el mío" lo dice de manera amable, como si él también quisiera – en estas últimas horas de existencia física que le quedan – hacer las paces con vos.

Tus pasos y los suyos se reanudan, y mientras se dirigen a la sala siete – donde están Warner y Nayieer – para ver y escuchar a ambos sospechosos a través de las cámaras y medir los niveles de ansiedad en sus voces y comprobar así cuál de los dos está mintiendo, te pone al tanto de un par de cosas, comportándose como si la conversación que acaban de tener jamás hubiese sucedido, como si nada anduviera mal, como si no estuviera muriéndose.

"Michelle estuvo mirando un par de las fotos tomadas por satélites en los momentos previos a que el avión se estrellara. Al parecer, fueron atacados por americanos, americanos que tenían acceso al plan de vuelo y que querían impedir que Nina Myers o Mamud Faheen dieran información sobre la bomba" no te sorprende: no sería la primera vez que traidores a la patria ayudan a terroristas "Sean quienes sea, si piensan que existe la posibilidad de que Nina haya sobrevivido después del accidente, van a buscar los restos del avión y a matarla. Los Equipos de Búsqueda y Rescate tienen que llegar ahí antes que ellos" asentís con la cabeza.

Están parados frente a la puerta que conduce a la sala de audio desde la cual van a escuchar y a observar a Warner y al que iba a ser su futuro yerno esta tarde cuando contrajera matrimonio con su hija Marie. Tu mano está en el picaporte lista para girarlo e ingresar, pero George te detiene.

"Tony, hay algo que podés hacer por mí, en realidad" comienza, y lo que te dice luego te deja totalmente perplejo, porque ni en un millón de años luz hubieras esperado que esas palabras salieran de la boca de George Mason, director de la CTU "Michelle es una buena chica y le tengo mucho aprecio. Es joven, pero tiene un futuro brillante como agente; por sobre todas las cosas, es un excelente ser humano" eso no es nada nuevo, George, no estás diciéndome nada que no sepa pensas, aún sin entender hacia dónde está dirigiéndose tu jefe con todo eso "En el fondo la considero algo así como la hija mujer que me hubiera gustado tener" las cosas están tomando un tinte sentimental al que Mason no te tiene acostumbrado en lo absoluto ahora que te ha confesado algo tan íntimo como eso y tan inpropio de un tipo como él, pero antes de que tengas demasiado tiempo para sorprenderte el sarcasmo y el tono agrio están de vuelta y a la carga, aunque esta vez lo que te dice más que una amenaza es un consejo que llevas bastantes meses necesitando escuchar "Como que sigas dando vueltas y lastimándola con tu teoría de hacer las cosas en cámara lenta, voy a maldecirte desde las profundidades del infierno" sonríe, dando a entender que simplemente estaba exagerando un poco "Dense una oportunidad; podría salirles mejor de lo que esperan" se produce una breve pausa durante la cual tu cerebro está debatido entre el asombro, la vergüenza y la curiosidad por saber cómo es que George se ha dado cuenta de lo que sentís por ella, lo cual debe haberse reflejado en tu cara, dado que lo siguiente que oís es una explicación "Es muy obvio para un viejo como yo lo locos que están el uno por el otro, y que algo tan lindo les haga mal es una pena"

Y una vez dicho eso, antes de darte oportunidad de articular palabra o de procesar lo que acaba de acontecer, ingresan los dos a la habitación. Vos te dejar caer en una silla frente a los monitores y te colocas los auriculares, mientras que George ingresa al cuarto para mantener una pequeña charla con Warner y Nayieer, quienes están sentados en sendas banquetas plegables, uno frente al otro, separados por una mesa de fórmica cuadrada. Reza luce abatido, cansado, nervioso, mientras que Bob mantiene el aire sereno y calmo de siempre, como si no se encontrara en la situación en la que se encuentra.

"Así que ambos niegan conocer a Syed Alí, ¿es así?" dispara George.

"No es una reclamación, es verdad" Reza es el primero en contestarle, al tiempo que se pone de pie, hecho una fiera.

"¡Sentate!" le ordena George, pero el joven hace caso omiso.

"Prefiero estar de pie" dice desafiante, pero a tu jefe no hay quien lo intimide, por lo cual lo toma de las solapas de la remera gris tal como hizo hace menos de una hora, y lo obliga a tomar asiento otra vez, por la fuerza.

"¡¿Dónde demonios te crees que estás?!" le grita, y luego se dirige a ambos hombres "Hace seis horas se encontró plutonio en un almacén de Panorama City. Creemos que ahí se armó una bomba nuclear que se supone va a ser detonada en algún punto de este día"

"¿Bomba nuclear?" pregunta Reza en absoluta sorpresa, horrorizado, como si no diera crédito a sus oídos, mientras Bob permanece inmutable.

"También encontramos esto en el almacén" prosigue, y del bolsillo del saco de su traje extrae un papel color amarillo, que deposita sobre la mesa. Bob, tranquilo como siempre, saca sus anteojos del bolsillo delantero de su camisa blanca, se los pone y toma el papel entre sus manos para echarle un vistazo "¿Qué dicen a eso, muchachos?" pregunta George en tono irónico, señalando dicho papel con un gesto de la cabeza.

"Es una boleta de embarque de nuestra compañía" el señor Warner anuncia en voz alta.

"Sí, de un contenedor a nombre de Syed Alí" confirma George "Lo cual significa que al menos uno de ustedes dos está mintiendo. Voy a dejarlos solos para que lo solucionen entre ustedes. Quien hable primero, recibe inmunidad" anuncia "Es un trato único y exclusivo de una sola vez y expira en" consulta su reloj al tiempo que comienza a dirigirse a la puerta "diez minutos" concluya la oración.

Luego, abandona la habitación para regresar adonde estás vos, sentarse a tu lado y ver cómo reaccionan Warner y a Nayieer a eso que acaba de ser puesto en frente de sus narices.

Para cuando el reloj marca las cuatro de la tarde con veintiún minutos, el ambiente se ha puesto bastante caldeado.

"Esto es una locura" Reza ha estado repitiendo sin cesar, con la cabeza entre las manos "¿Cómo puede ser que nos tengan detenidos así, sin dejarnos ver a un abogado?, ¿qué vamos a hacer?" salían esas frases de su boca constantemente, hasta que Bob se dignó a contestarle y a convertir el penoso monólogo del joven en una discusión.

"Nada, porque nada que digamos va a hacer una diferencia. Van a encontrar una manera de que parezca que estamos involucrados"

"¿Involucrados?" repite Reza las palabras de su suegro "¿Con una bomba nuclear? ¡Yo no hice nada malo!" el terror en su rostro y en su tono al hablar te convencen más y más de que, si alguno de los dos es culpable, entonces obviamente la flecha apunta hacia el señor Warner "Esto es una locura" dice por enésima vez "Yo no tengo nada que esconder. ¿Pero qué hay de vos, Bob?" ahora la forma en que se dirige a él es casi un acusación "¿Tenés algo que esconder?"

"Por supuesto que no"

"¿No?"

Las cosas definitivamente están a punto de calentarse, hervir y hacer que la caldera explote.

"Pero vos hiciste la autorización para enviar ese contenedor a Alí"

"No, no fui yo" Bob lo niega otra vez.

"¿No?, ¿entonces quién fue?" le pregunta con escepticismo.

"No me interrogues, Reza" lo previene con un dejo de cautela pero aún conversando la calma característica "porque eso es exactamente lo que ellos quieren" y con ese 'ellos' obviamente se refiere a ustedes. Es un tipo inteligente, sabe que los dejaron solos para observarlos tal como lo están haciendo y tratar de deducir algo con sus patrones de comportamiento.

"No estoy preguntando por ellos, estoy preguntando por mí"

Tu dedo señala la pantalla del ordenador, haciéndole notar a George algo en los gráficos que marcan la ansiedad en las voces.

"Los niveles de Nayieer están parejos, lo de Warner no"

Mason asiente con la cabeza, pero no dice nada más.

"También dicen que trabajas para la CIA" sigue Reza.

"Dejé un par de veces que la CIA pasara información a través de nuestra red de distribución" está diciéndole exactamente lo mismo que a vos, aunque con menos detalles. Al menos esa versión de su historia la mantiene.

"¿Por qué no me lo dijiste?" ahora Reza parece realmente herido, herido porque el hombre del cual es mano derecha lo ha dejado fuera de algo tan importante.

"Porque no era un asunto que te perteneciera"

"Creo que sí lo es ahora" Nayieer está empezando a ponerse un poco más alterado que lo recomendable para cualquier persona "Me parece que una bomba nuclear nos concierne a todos, ¿no?"

Bob se queda en silencio nuevamente, quieto, sin reaccionar. Arrodillado a su lado y mirándolo a los ojos, Reza continúa hablándole:

"¿Sabés qué pienso, Bob?" es una pregunta retórica, por supuesto "Pienso que toda tu generosidad y aceptación no son más que una montaña de basura"

"Sentate y quedate callado, Reza, antes de que digas algo de lo que te arrepientas por el resto de tu vida" lo amenaza para bajarle los humos, pero sus palabras tienen el efecto contrario y desatan un huracán.

"Me mentiste" es lo único que el joven susurra, y luego la tormenta estalla.

Reza se quiebra. Se abalanza sobre la cámara que se encuentra ubicada en uno de los costados de la habitación y comienza a hablar directo a ella, a los gritos, mientras Bob pierde el control y se tira encima de él para apartarlo de allí y hacerlo callar.

"¡Puedo rastrear la orden de embarque!"

Enseguida las puertas se abren, y George y vos ingresan junto con dos guardias armados para llevarse a Reza de allí y calmar a Bob Warner.

Reza afirma que puede llevarlos a las oficinas de la empresa, revisar las computadoras y buscar en los lugares adecuados para encontrar las pruebas necesarias para acusar a Bob Warner.

Y le crees. Crees que es así.

El paisaje habitual, la tempestad, empieza a clarearse un poco.

O al menos eso es lo que te decís a vos mismo, creyendo en cada una de esas palabras, sin dudar de ellas, sin saber lo lejos que distan de ser verdad.


Dejas a Mason a solas con Reza para arreglar los detalles de su traslado a la oficina. Necesitás tomar aire, despejarte un poco, destensarte antes de tener que volver a la carga con todo aquello, antes de tener que seguir corriendo a la par de un día que parece no tener fin.

En el piso principal de la CTU te topas con Michelle, y por un momento las palabras dichas por Mason resuenan en tus oídos. Por un fugaz momento, hasta que su voz te arranca del ensimismamiento y te arrastra de vuelta a la realidad.

"¿Dónde está George?" pregunta.

"Con Nayieer. Se quebró" informas.

Ambos empiezan a caminar en dirección a uno de los pasillos laterales. Michelle se detiene en cierto punto, y vos haces lo mismo. Ahora están frente a frente, mirándose a los ojos, y si bien la distancia entre un cuerpo y el otro es la esperada entre colegas el magnetismo que los atrae está ahí, y es imposible no notarlo.

"Quería que hiciera un seguimiento del Equipo de Búsqueda y Rescate. ¿Podrías decirle que están a unos veinte minutos del sitio donde ocurrió el impacto?" te pide.

"Seguro" asentís, y reanudas tus pasos, con la intención de adentrarte en el pasillo, cuando su voz te detiene una vez más.

"¿Tony?" te llama, y casi se te caen los párpados debido al placer que te produce escuchar tu nombre dicho por ella.

"¿Sí?" te volves sobre tus talones para verla acercarse a vos y, en susurros, atacarte con una pregunta que no sabés si estás listo para contestar y que concierne a un tema del que definitivamente no querés hablar.

"¿Qué está pasando con George?"

La forma en que esos ojos se clavan en los tuyos y la mirada con la que te fulmina dejan en claro que sabe que algo está ocurriendo, sabe que algo está fuera de lugar, y probablemente no haya mentira que la convenza de lo contrario.

Además, tampoco querés mentirle. No podrías mentirle a la mujer que amas. Le dijiste a George que no le contarías nada a nadie, pero si eventualmente las cosas llegan al punto en que para mantener eso tenés que mentirle a Michelle, entonces vas a verte obligado a romper la promesa.

Por primera vez en la vida romperías deliberadamente una promesa que podrías haber mantenido con una simple mentira: así de enamorado estás, tanto que serías capaz de doblar tus propias convicciones por ella.

Decidís tratar de evadir el tema y de llevar las cosas por un sendero más seguro.

"¿A qué te referís?" indagas inocentemente.

Pero ella no cae, no muerde el anzuelo, y tampoco se anda con muchos rodeos.

Va directo al núcleo de la cuestión, sin vueltas:

"Está enfermo, ¿no?" si eso te tomó por sorpresa, entonces lo siguiente te desarma por completo ": Tiene alguna especie de envenenamiento radioactivo, ¿no?"

"¿De dónde sacaste eso?" decidís averiguar la fuente de la que salió esa información. Quizá George mencionó algo y ella lo escuchó. Quizá Jack le contó a Michelle (después de todo Mason dijo que él sabía).

"Materiales Peligrosos tiene cubierto todo el perímetro del almacén en el que él estuvo esta mañana, así que tiene que ser peligroso, ¿no?" no decís nada, y dejas que continúe exponiéndote las pruebas de las que se sirvió para llegar a sacar la conjetura de que algo anda mal con su jefe "Hace un rato estaba trabajando con él y empezó a sangrarle la nariz, y Shipler me dijo que lo vio vomitando en el baño. No se necesita ser médico para deducirlo" concluye, y luego dice algo que hace que te enamores de ella una y mil veces más en medio segundo "Además, para este punto ya puedo leer tu rostro bastante bien"

Aprendió a leer tus gestos, tal y como vos aprendiste a leer los de ella.

Es muy obvio para un viejo como yo lo locos que están el uno por el otro.

Las palabras de George vuelven a repiquetear en tus oídos.

Admitir ante Michelle su enfermedad no sería faltar a la palabra que diste; después de todo, ella sola se dio cuenta de las cosas, ella ató los cabos sin la ayuda de nadie y ella descifró el enigma que tuviste dando vueltas en tu cabeza por horas y no pudiste entender hasta que el mismísimo George te contó lo sucedido en el almacén de Panorama City.

Es mucho más joven que vos, pero es mucho más brillante e inteligente.

"No quiere que nadie sepa de esto, ¿está bien?" le decís en vos baja, haciendo una pausa cuando un colega pasa por al lado de ustedes.

"¿Qué tan malo es?"

"Bastante malo" admitís, y Michelle entiende que eso significa que Mason está muriendo y que nada puede hacerse para evitar que eso suceda.

"¿Puede manejar las cosas en su estado?"

Eso también te lo preguntaste, incluso antes de saber que los cambios en George se debían al envenenamiento radioactivo. A decir verdad, si bien pusiste en duda por momentos las capacidades de Mason, llegaste a la conclusión de que es el más indicado para seguir en su posición de Director de la CTU.

"Sí, creo que sí" y el momento en que las palabras dejan tu boca te arrepentís. No deberías haber dicho 'creo', deberías haber dicho directamente que estás seguro de que Mason puede encargarse de las cosas sin problemas, sin que su estado de salud interfiera.

"No, eso no es suficientemente bueno" dice más para sí misma que para vos mientras mira hacia un costado, antes de agregar "Quiero decir" levanta la mirada para posarla en tus ojos "... Me siento mal por él, pero si está comprometido física o mentalmente..."

Tiene razón en preocuparse, y no podés negarlo, pero realmente tenés fe en George y en sus aptitudes como director.

"Puede hacer su trabajo, Michelle" insistís "Quiere hacer su trabajo con una intensidad que nunca antes le he visto. Está determinado a frenar esta bomba"

"Yo también, por lo cual pienso que debería dar un paso atrás"

"Voy a mantenerle el ojo encima" prometes, tratando de buscar una solución que deje a todos contentos "Y en cuanto dé un mal paso voy a asegurarme de que se retire"

"No, ya tenés suficiente que hacer sin tener que andar jugando a la niñera" protesta, y es este uno de esos instantes en que podrías llegar a sucumbir al deseo de partirle la boca con un beso, un poco para que se calle y otro poco porque te parece adorable y admirable la manera en que sigue de pie junto a sus creencias, dispuesta a defenderlas.

"No voy a jugar a la niñera, Michelle" pequeña pausa, y sentís como tu mirada y la de ella están devorándose la una a la otra, casi como si tuvieran vida propia "Vas a tener que confiar en mí con esto" susurras, y lamentas que no te contradiga, porque significa entonces que la conversación ha acabado.

Cuando te vas, sentís la tentación de mirar atrás y ver si todavía sigue ahí, de pie en el mismo sitio, o si sus pies al igual que los tuyos se pusieron en movimiento y la llevaron de regreso al trabajo.

No te das vuelta, pero algo te dice que está ahí, con sus ojos asiáticos y exóticos clavados en tu espalda, con una media sonrisa dibujada en la cara, una media sonrisa producto del nerviosismo que le provoca la situación en general y del nerviosismo que le provocas vos.

La misma sonrisa en la que se curvan tus labios.

Y ahí estás, sonriendo en medio de la tempestad, sintiendo que las aguas se han calmado un poco, al menos. Un poco se han calmado las aguas, en este paisaje habitual.

No se te ocurre pensar que cuando el río está calmo es porque la tormenta se avecina.

No se te ocurre pensar que esta es la calma anterior al diluvio.

Simplemente te vas por el pasillo pensando en Michelle, y en lo mucho que querés que mañana llegue para poder compartirlo con ella.


Tal y como George lo supuso, el grupo de personas que atacaron al avión en el que iban Jack y Nina para que se estrellase los encontraron en medio del bosque en que se produjo el impacto, decididos a matarlos a ambos.

Los siete acabaron muertos, asesinados en la operación por Bauer y Myers en defensa propia.

Eso les informa Michelle a vos y a George a las cuatro de la tarde con cuarenta y cinco minutos, cuando están preparándose para acompañar a Reza Nayieer hasta las oficinas de la empresa de su suegro para que busque en las bases de datos esas pruebas que dice puede encontrar.

Y luego, de su boca sale el 'pero' que agita las aguas otra vez.

"Pero hay una complicación"

"¿Qué?" reacciona rápidamente Mason.

"Nina Myers tomó a Jack de rehén y exige hablar con el presidente"

Trece palabras que desencadenan lo inimaginable.

"Que Richards y Maccabee se lleven a Nayieer a la oficina de Bob Warner" decide George rápidamente antes de desaparecer escaleras arriba en dirección a su despacho.

El corazón te late a mil por hora: de Nina Myers no se sabe qué esperar.

De alguna manera se hizo de un arma y tomó a Bauer de rehén. De alguna manera consiguió un teléfono para comunicarse, explicar cómo habían sido atacados nuevamente, dar a conocer la situación actual de Bauer y pedir que la comunicaran con David Palmer.

Esa mujer no deja de sorprenderte, y realmente no son sorpresas muy gratas.

Demasiada maldad junta. No es un ser humano, es un monstruo se te ocurre, pero la visión de Marie Warner sentada a un costado, con el rostro pálido enrojecido, los ojos irritados, hinchados y llenos de lágrimas llama tu atención, extirpándote de la cápsula de pensamientos en la que estabas a punto de adentrarte.

Reza, a tu lado, la mira fijo, con el amor que siente por ella reflejado en los ojos y la culpa provocada por haber delatado a su suegro allí, otra vez, carcomiéndolo, consumiéndolo.

Sentís pena por él. Realmente. Y se te ocurre que si la maldad convirtió a Nina en una bestia, entonces el amor a vos te convirtió en un ser humano más propenso a sentirlo todo en carne propia, porque nunca antes te había sucedido esto: sentir pena por un sospechoso; por mucho que éste tuviera a favor a la hora de demostrar su inocencia y estuviera dispuesto a colaborar con ustedes, sigue siendo un sospechoso. Y vos sentís pena por él y por como están saliendo de mal las cosas en su vida privada.

"Déjeme hablar con ella" pide en un susurro, refiriéndose a Marie.

"Va a estar acá cuando regreses" decís, pero es en vano.

"Se suponía que íbamos a casarnos en una hora" te mira a los ojos, rogando "Por favor, déjeme explicarle todo"

Sabés lo que ese 'todo' envuelve: las presuntas actividades de su padre con Syed Alí, las pruebas que tienen en contra de él, el hecho de que para obtener inmunidad les prometió llevarlos a su oficina y revisar sus archivos...

La chica merece una explicación, y Reza merece una oportunidad de explicarse.

"Muy bien, tenés un minuto" luego te volvés hacia los dos guardias que se encuentran a un costado "Vigílenlo" ordenas, y te vas a ultimar detalles antes de ser parte de una llamada teléfonica importantísima.

Cuando el minuto pasa y regresas, Marie está yéndose del edificio de la CTU, nuevamente sumida en el llanto, y Reza – sujetado por los guardias – está ahí, de pie, viendo como la delgada figura desaparece, susurrando su nombre una y otra vez, llamándola casi en silencio, rogando, pidiéndole desesperado que vuelva, aullando como un lobo herido.

No podés preocuparte por eso ahora, no podés ponerte a pensar en eso, ni gastar el tiempo y las energías dándole vueltas a asuntos ajenos, por mucha pena que te causen, porque David Palmer y el Jefe de Estado Mayor en representación del gobierno de los Estados Unidos de América, Nina Myers representándose a sí misma y George Mason, Michelle Dessler y vos representando a la CTU van a tratar de llegar a un acuerdo antes de que las cosas se pongan peor, y eso es en lo que tenés que centrarte ahora.


A las cuatro de la tarde con cincuenta minutos te colocas un auricular y lo anexas a la línea segura que van a usar Mason y Michelle desde el despacho del primero para escuchar la conversación entre David Palmer y Nina Myers e intervenir en caso de que haga falta.

Ciento veinte segundos más tarde, la voz de un hombre mayor que no conoces llena tus oídos mientras con pasos lentos comenzas a dirigirte desde el punto en que te encontras hasta la oficina del director.

"Señorita Myers, habla Mike Novick" anuncia, para luego pasar a una breve presentación formal "Soy el Jefe de Estado Mayor del presidente"

"Pedí hablar con el presidente" escupe.

"Él no está disponible"

Es obvio que David Palmer está disponible. Es obvio que si no lo hubiera estado en el momento en que le dijeron que Jack Bauer había sido tomado como rehén por Nina Myers hubiera dejado a un lado cualquier otra cosa que estuviera manteniéndolo ocupado para ir a encargarse del asunto personalmente; después de todo, Jack salvó su vida, y le tiene una estima terriblemente enorme. David Palmer le debe mucho, y no dejaría que un tercero se encargara de esto; seguramente está allí, con Novick, escuchando atentamente y dando indicaciones silenciosas con su mirada de acero y esperando un poco antes de empezar a tratar él mismo con una terrorista.

"¿Quieren detener esta bomba o no?" es lo que Nina suelta por respuesta, y es obvio que la pregunta es retórica.

"Por supuesto que sí"

"Entonces comuníqueme con el presidente"

"Estoy autorizado para negociar en su nombre" insiste Novick.

"Lo que quiero no es negociable"

Esto definitivamente no es bueno una vocecita cantarina dice en tu cabeza.

Claro que esto no es bueno.

Nada que envuelva a Nina y a actividades terroristas puede ser bueno.

"¿Qué quiere?"

"Le diré dónde está la bomba a cambio de inmunidad"

Esto último te desconcierta un poco, y al parecer a Novick también, porque lo siguiente que dice es exactamente la frase que hubieras elegido vos de haber estado en su lugar y tenido que contestar.

"El presidente ya le ha concedido el indulto total"

"Pero éste es un crimen que aún no he cometido"

No podés evitar reconocer que esto último te ha erizado la piel, porque ves venir lo que va a golpearlos a continuación.

"¿Qué crimen?" pregunta Novick, pero vos ya sabés la respuesta, ya te lo imaginas. La cabeza de Nina funciona de una manera bastante complicada de entender, pero esto era realmente predecible.

"El asesinato de Jack Bauer" dice, y no te sorprende en lo absoluto, porque era lo que esperabas escuchar "Añadan eso al indulto y voy a decirles dónde está la bomba"

Un momento de silencio cargado de tensión sigue a eso. Probablemente David Palmer esté allí, temblando de ira porque saber que va a tener que sacrificar la vida de Bauer a cambio de preservar las de otros miles de ciudadanos. Si el fin justifica los medios, entonces la vida de Jack va a parecer un precio pequeño que pagar a comparación de la de muchos otros habitantes de Los Angeles que perecerían si la bomba explotara.

Nina ha puesto a Palmer entre la espada y la pared, y al igual que vos, al igual que todos, sabe que el presidente va a terminar aceptando. Hasta sabe incluso que Jack va a estar de acuerdo en entregarse y morir en sus manos a cambio de que les dé la ubicación de la bomba y ésta pueda ser detenida a tiempo.

"¿Y si no cumplimos?" Novick rompe el silencio.

Quien interviene a continuación es Bauer, con tono decidido y sin que le tiemble la voz.

"Acepten, no tenemos alternativa"

"¿Es usted, señor Bauer?" pregunta Novick.

"Sí. Por favor, dígale al presidente que creo que no tiene otra opción que no sea aceptar"

El pitido electrónico que escuchas en tu oído al tiempo que comenzas a subir uno a uno los peldaños de la escalera que conduce al despacho de George te informa que Palmer ha cortado momentáneamente la conexión con la línea que lo comunica con Nina para que lo que va a decir a continuación quede sólo entre él y la CTU.

La voz profunda del presidente de los Estados Unidos de América es la próxima en entrar en escena en esta conversación.

"¿Está la CTU en una línea segura?"

"Sí, señor" responde Mason "Habla George Mason, estamos en un canal designado. También están conmigo Michelle Dessler y Tony Almeida" informa al tiempo que entras en la habitación y desconectas el pequeño auricular que llevas puesto.

"¿Tienen alguna alternativa a lo que está pidiendo?, ¿alguna debilidad que podríamos explotar?" quiere saber Palmer, y es obvio que con desesperación absoluta está esperando a que le digan que no será necesario sacrificar la vida de Jack, que no tendrá que ceder a la petición de Nina, que todavía queda otra opción, un plan B, algo más que llevar a cabo, lo que sea menos emitir el indulto por el asesinato de su amigo.

Pero lo que tienen para decirle no es lo que desea escuchar.

"Nada. Ella es una sobreviviente, señor" reconoce George "Tiene calado a Bauer y sabe que si no lo mata ahora él va a perseguirla y a encontrarla"

"Según usted" Palmer está tratando de no perder los estribos, pero está costándola bastante, según podés deducir ", ¿Nina Myers es nuestra mejor posibilidad para detener la bomba?"

"Señor, puede que sea nuestra única oportunidad" Mason admite, derrotado.

Luego de otros breves instantes de silencio, el canal de comunicación de Nina vuelve a conectarse con los otros dos, y el propio David Palmer se dirige a ella, tratando de contener la ira acumulada que debe estar sintiendo.

"Señorita Myers, habla el presidente Palmer"

"Estoy escuchando" es su única respuesta.

"¿Está Jack Bauer ahí?"

"Sí, señor presidente, acá estoy"

"Señorita Myers" comienza a hablar, y si bien su tono tiembla un poco de a momentos, no se quiebra y mantiene la compostura digna del señor que es ", si la información que nos da culmina en la intercepción exitosa del dispositivo nuclear, usted obtendrá todo lo que pidió" otra pausa, esta vez más larga ": será perdonada por adelantado por el asesinato de Jack Bauer"

"Puedo vivir con eso" es la respuesta sardónica de Nina, y por el sonido de su voz te imaginas que está sonriendo, lo cual hace que de pronto una oleada de ira te invada y salte en tu cabeza la duda de cómo alguna vez pudo importarte, interesarte o siquiera atraerte un poco ese engendro demoníaco. Pero lo ignoras, ignoras ese interrogante porque no vale la pena, no en este momento.

"Empezá a hablar, Nina" oís la voz de Jack, apremiante como siempre y sin una gota de emoción más que cruda rudeza en ella, ordenándole que comience a dejar de dar vueltas.

"La bomba será detonada por un hombre llamado Syed Alí"

"Sabemos sobre Alí" George le dice enseguida, apurándola, quizá hasta temeroso de que Nina no les diga nada que desconozcan y que aquel trato entre ella y Palmer haya sido en vano "Necesitamos saber dónde está"

"Está en una casa en Chatsworth, en Starling Court 18"

"Contacta a las autoridades locales, que establezcan un perímetro" Mason te ordena, y luego se dirige a Michelle "Coordina con las agencias relevantes"

Un segundo más tarde, ambos como flechas han salido disparados fuera de la habitación, cada uno a realizar la tarea que se les ha pedido.

Saben dónde está Alí, y están a un paso más cerca de encontrar esa bomba y evitar una catástrofe, pero el precio que tuvieron que pagar no fue justo. Jack merecía vivir, merecía otra oportunidad para estar con su hija, arreglar las cosas en su vida, quizá enamorarse otra vez o reconstruir lo que quedara de los restos de su familia... Aún después de todo lo sucedido Nina se las arregló para volver a entrar en el marco de la fotografía y seguir arruinando la existencia de la gente.

Suspiras con una mezcla de furia, frustración y resignación, pero enseguida decidís no dejar que más emociones que las que ya venís sintiendo desde temprano esta mañana se metan en el camino y nublen tu juicio y tus capacidades.

La tempestad, acá viene; es un paisaje habitual, y sabés lo fuerte que hay que remar para poder ir contra la corriente.

Tempestad, paisaje habitual, inmerso en ella esperas no ahogarte vos ni que se ahogue el amor de tu vida, no antes de que puedas decirle lo loco que estás por ella.