Lo siguiente tiene lugar entre las 7:00 de la tarde y las 8:00 de la noche del 4 de septiembre.
Los hechos ocurren en tiempo real.
Tus ojos me queman
Con tanta ansiedad.
Una nueva pista ha aflorado a la superficie: entre las ropas que llevaba Syed Alí antes de que se las pusiera el hombre que Jack encontró inmolándose en uno de los cuartos de la mezquita, se ha hallado un trozo de papel, un documento que Alí probablemente llevaba consigo. Está carbonizado y apenas quedan unos pocos restos, pero algo es algo, y puede que con alguna herramienta tecnológica en manos del experto indicado se descubra qué estaba escrito en ese papel antes de que se prendiera fuego.
Por otro lado, gracias a Dios la persecución ha terminado: Syed Alí fue encontrado y apresado mientras intentaba escabullirse de la mezquita abriéndose paso entre sus túneles subterráneos. Kate Warner lo reconoció como a uno de los hombres por el que había sido mantenida en cautiverio en ese cuarto de baño, y procedieron a su arresto, luego de violentamente quitarle la pastilla de cianuro de la boca para evitar que la ingiriera. Jack debe estar ahora mismo interrogándolo, presionándolo para que les diga dónde esconden la bomba, quién la tiene en su poder y cuándo será detonada.
Los enigmas van revelándose, pero el rompecabezas nunca termina de armarse, se ensancha más, se expande más, se vuelve enorme, gigante, porque cada vez que dos nuevas piezas encastran, diez piezas más aparecen desperdigadas por ahí, y la historia deja de tener sentido; sólo cesará de carecer de él cuando esas nuevas piezas sean puestas en el lugar que corresponde, pero cuando eso suceda, seguramente otras piezas aparecerán. Y así se repite el círculo vicioso.
Mientras aguardas que envíen la imagen escaneada del papel para que la eminencia que van a enviarles desde las oficinas de San Diego comience a trabajar en su análisis, permaneces detrás del vidrio opaco de la sala siete, donde George Mason está conversando con un consternado y abatido Bob Warner acerca de su hija menor, Marie, tratando de averiguar cómo fue que una joven americana de raza blanca acabó envuelta en una organización terrorista como la de Syed Alí y qué clase conexión tiene con ella.
Los datos aportados por Warner coinciden con los patrones habituales en casos de reclutamiento de jóvenes occidentales para lavarles el cerebro, insertarlos en la sociedad y utilizarlos como chivos expiatorios para llevar a cabo planes macabros como al que se están enfrentando en el día de hoy: Marie pasó una temporada en Londres durante sus primeros años como estudiante universitaria, y fue en esa época que su madre falleció, afectando a la familia en general pero a ella en especial. Huyó durante un par de semanas, diciendo que necesitaba estar sola, tener su propio espacio, y cuando regresó su padre estaba tan agradecido de tener a su hijita de vuelta a su lado que no se interesó en preguntar o indagar acerca de qué hizo en esas semanas que estuvo lejos de su hogar.
Cuando George le pidió que hiciera memoria y tratara de recordar si algún cambio de actitud o de personalidad había tenido lugar en Marie, Bob reconoció que se convirtió en una persona mucho más introvertida y menos interesada en causas que antes le apasionaban, como la abolición de la pena de muerte o las cruzadas para salvar a las ballenas, pero que lo acreditó simplemente al hecho de que el fallecimiento de su madre la había transformado en alguien más reservado; quitando ese pequeño detalle no se percató de ninguna otra rareza. O quizá no quiso percatarse de ellas.
Ladeas la cabeza de un lado al otro, mientras largas un suspiro suave. La pobre e inocente chica debe haber estado tan destrozada luego de la muerte de su madre... Cayó en las manos equivocadas en el momento equivocado; los reclutadores vieron en ella a un chivo expiatorio potencial: jovencita, de raza blanca, acaudalada, fácil de manipular, emocionalmente inestable y llena de dudas, rencor y odio hacia la vida en general porque su mamá ya no estaba... La moldearon como si se hubiera tratado de arcilla en sus manos, le lavaron el cerebro y la convirtieron en esto que es ahora: una asesina, una criminal trabajando bajo las órdenes de la agrupación de Syed Alí, creyendo que está haciéndole un bien al mundo ayudando a sembrar el pánico y acabando con la existencia de millones de personas, creyendo que el sufrimiento interno que la atormenta va a aplacarse.
Un segundo suspiro se te cuela por entre los labios casi sin que te des cuenta, y recuerdos del pasado comienzan a proyectarse en tu memoria, como viejas diapositivas en sepia. Sabés bien lo que la muerte de un ser amado puede hacerle a cualquier humano, sabés bien cómo te destroza, cómo te desfigura, de tal manera que tanto por dentro como por fuera quedas irreconocible. Lo viste con tus propios ojos, lo viviste en carne propia.
Cuando tu papá murió prematuramente, el corazón de tu mamá se astilló de tal manera que el dolor fue lo suficientemente agudo como para hacer que perdiera la razón y no la recuperara jamás. Desde el momento en que perdió al amor de su vida en adelante, las cosas empeoraron...
No, Michelle, no pienses en eso. No vayas ahí, no pienses en eso.
El pitido que emite tu computadora de mano anuncia que han llegado las imágenes escaneadas que estabas esperando. Necesitas que George las vea, necesitas que hable con el experto que han enviado desde la CTU de San Diego para que éste le explique qué procedimientos serán llevados a cabo.
Abrís la puerta, asomas la cabeza y lo miras a los ojos, indicándole que necesitas que salga un momento.
"¿Podemos seguir más tarde?" es una pregunta retórica dirigida al señor Warner. Sin esperar respuesta, George se levanta de su asiento y se dirige hacia la salida de la sala, dejando al pobre tipo solo con sus miserias.
Comienzan a caminar de regreso al piso principal de la CTU mientras la conversación se desarrolla:
"Acabamos de recibir esto" le señalas en la pequeña pantalla las fotografías escaneadas "Son fragmentos quemados del papel encontrado en las vestimentas de Alí. La única cosa perceptible a simple vista está en la esquina inferior izquierda del cuadrante" con el pequeño lápiz metálico redondeas la zona "Luce como el pedazo de un número, un 6 o tal vez un 8"
"¿Todos nuestros equipos forenses están fuera?" pregunta George.
"Sí, pero la gente de San Diego nos presta a Murdoch" cuando llegan a escasos metros de la estación de trabajo para visitantes en la que Randy Murdoch ha sido acomodado, se detienen George y vos, quedando frente a frente "Es un experto en imágenes computarizadas" continuas explicando "Si alguien puede descifrar esto, es él"
George asiente con la cabeza en señal de aprobación y ambos reanudan el camino hasta llegar junto al escritorio, donde un joven de no más de treinta y cinco años, calvo y de aspecto juvenil está terminando de instalar sus 'juguetes electrónicos' y configurar los programas que necesita para poner manos a la obra.
"¿Cómo le va?" saluda Mason, extendiéndole una mano que el muchacho toma enseguida "George Mason" se presenta.
"Randy Murdoch"
"Encantado de conocerlo" continua con las formalidades.
Randy toma asiento. Mason y vos se apostan uno a cada lado de la silla, vos a la derecha y él a la izquierda.
Una vez finalizadas las presentaciones de rigor, tu jefe se lanza directo al punto que les interesa. Señalando con un gesto de la cabeza las tres pantallas de diferentes medidas en las cuales aparecen fotografías tomadas desde distintos ángulos al dichoso papel que están siendo sometidas a diversos chequeos, inquiere:
"¿Hay alguna manera de acelerar el proceso?"
"Mi CPU es muchísimo más veloz que cualquier tecnología que ustedes tengan, y un proceso paralelo llevaría demasiado tiempo de instalación" explica, y luego gesticula con la cabeza hacia las pantallas "Pero miren, está funcionando. Si hay algo oculto acá, voy a encontrarlo" promete, seguro de sí mismo y de sus habilidades.
"Genial" Mason da la conversación por terminada con esa palabra de aprobación antes de darse vuelta, volverse hacia vos y llevarte a un costado "¿Tony está trabajando en la instalación de ese canal vía satélite que Jack quiere?"
"Está en progreso" confirmas.
"Bien" se vuelve a Murdoch "Gracias, siga así" le dice, y alza uno de sus pulgares antes de posar nuevamente su atención en vos e indicarte que sigas sus pasos hacia la estación de Tony.
En el camino hacen varias paradas en distintos puntos para chequear datos y coordinar estrategias con agentes y técnicos. Cuando finalmente llegan al sector y él entra en tu campo de visión, no podés evitar morderte el labio: está demasiado concentrado hablando por teléfono con alguien, quizá ultimando detalles sobre la conexión de ese canal satelital que Jack necesita. Pero cuando te hallas a menos de un puñado de baldosas de distancia y tus oídos captan lo que está diciendo a su interlocutor, no podés evitar que los celos se enciendan de nuevo – aún cuando sabés que son innecesarios -.
"De acuerdo con lo que sabemos se adentró en el bosque por algún lugar entre A-3 y A-4 del mapa topográfico" lo escuchas decir. Luego, hace una pequeña pausa y continua "... No, no tengo ni idea de adónde podrá haberse dirigido" otra pausa y otro par de palabras antes de volver a depositar el auricular en su lugar "... Manténganme informado, por favor. Gracias"
Sentís la boca seca y la garganta hirviendo, y aunque sabés que careces de motivos para dar paso a ello, una nueva oleada de celos está picándote por dentro, carcomiéndote.
Basta, Michelle te retás a vos misma, pero por algún motivo desconocido los celos son más fuertes que vos.
"¿Qué estás haciendo?" no sos la que dispara la pregunta, es Mason, y es retórica, porque al igual que vos sabe bien qué estaba haciendo Tony. Y es evidente que no le gusta para nada, no porque se sienta celoso si no porque lo ha encontrado desobedeciendo sus órdenes.
"Encargándome de que más hombres salgan a buscar a la hija de Jack" contesta de manera natural, como si ignorara que a George su respuesta no va a hacerle gracia en lo absoluto.
A vos tampoco te hace mucha gracia que en un día en el que la ciudad de Los Angeles está bajo amenaza y al borde del risco el hombre que amas y con el que querés pasar el resto de tu existencia esté desperdiciando algo tan valioso como lo es el tiempo tratando de localizar a Kim Bauer.
Sabés que le prometieron a Jack que pondrían a su hija a salvo, y te parece bien que en su momento hayan intentado cumplirlo, pero la chica ya se encuentra fuera de Los Angeles, lejos del radio de explosión y es obvio que ha logrado huir de las autoridades locales. Ya está, ya todo el asunto escapa a ustedes, y Tony no debería seguir tratando de ubicarla; si la chica huyó del lugar del accidente del coche patrulla, entonces debe encontrarse en buenas condiciones físicas y en conocimiento de lo que hace. No es una nena de pecho, es bastante grande y puede valerse por sí misma, especialmente si es cierto eso de que la manzana no cae lejos del árbol.
Te da bronca, mucha bronca, y no podés controlarlo. Ya no se trata de celos solamente (aunque es cierto que están consumiéndote), se trata del hecho de que las prioridades de Tony deberían estar centradas específicamente en ayudar a encontrar la bomba antes de que sea demasiado tarde, antes de que el mañana se extinga.
Creí que como yo querías luchar hasta el cansancio para que mañana llegue.
Es obvio que algunos de tus pensamientos y los de George coinciden, porque cuando de dirige a él está irritado y casi al borde de un enojo explosivo:
"Después de que te ordené específicamente que enfocaras todos nuestros recursos en la bomba" es una oración afirmativa, dista bastante de ser cualquier clase de pregunta.
"Ya me encargué del canal del satélite" se excusa Tony, y te percatas de cómo poco a poco él también está al borde de perder el temperamento "No estoy usando nuestros recursos" aclara "Estaba pidiéndole al comisario de la zona que la busque".
Mason se encoleriza, y las mismas palabras que se dibujan en tu mente pero que no pronuncias en voz alta son dichas por él en un tono ya para nada calmo ni amistoso.
"¡Tony, vos sos un recurso, y no quiero que dividas tu atención!"
"¡Le prometí a Jack que iba a hacer todo lo que estuviera en mi poder para buscar a Kim, y vos también lo prometiste!" le echa en cara.
Le prometieron a Jack hacer todo lo posible para asegurarse de que Kim estuviera fuera del radio de la explosión, y lo está. Le prometieron que la ayudarían con ese problemita que tuvo con la policía, pero evidentemente la chica decidió encargarse de eso sola en cuanto vio la oportunidad de huir después de que el patrullero se accidentara.
Nuevamente, en la boca de George se forman las palabras que están en tu mente:
"¡Kim ya se encuentra a salvo de la explosión, pero el resto de Los Angeles no!" grita "¡Concéntrate en el trabajo, Tony!" eleva la voz aún más para que todos los que están en la oficina lo escuchen "¡Y eso va para todo el mundo!" luego, apresura sus pasos hacia la escalera que conduce a su despacho y una vez que llega a ella echa a correr hacia arriba. Lo notaste bastante agitado, así que probablemente necesite unos minutos de tranquilidad, silencio y soledad para reponerse antes de volver al trabajo, especialmente dado que es muy probable que en las últimas horas su condición de salud se haya deteriorado bastante.
Quedan los dos solos, Tony y vos, él sentado en su escritorio y vos de pie, ahí, mirándolo, observándolo, mordiéndote la lengua para no decirle unas cuantas cosas que le dejarían bien en claro lo mucho que respaldas a Mason en todo lo que le ha dicho.
Aparentemente lo comprende, o al menos eso te parece ver en sus ojos.
Sí, lo comprende, pero no le importa.
Levanta el auricular del teléfono nuevamente, marca un par de números y continúa con lo que estaba haciendo antes de que Mason y vos lo interrumpieran:
"Hola, habla Tony Almeida de la CTU... Estoy intentando seguirle el rastro a alguien que entró al bosque de Los Angeles hace más o menos una hora..."
La indignación que sentís, que te golpea por dentro, que te martilla en la cabeza, no dura mucho, y se evapora de inmediato cuando sus ojos encuentran los tuyos. Sus ojos te queman con tanta ansiedad, te ruegan en silencio que no lo delates, que no lo sermonees, que no vayas corriendo a decirle a George que ha desobedecido sus órdenes; te dicen que para él hacer esto es importante, no porque Kim le interese de algún modo si no porque siente que es lo menos que le debe a Jack.
Eso es lo que lees en su rostro.
Permaneces en silencio, inmóvil. Tan en silencio y tan inmóvil como lo estuviste durante el pequeño argumento entre tus dos jefes minutos atrás. Aparta el teléfono por un momento, se vuelve hacia vos y te habla en susurros; la misma ansiedad que de pronto vos sentís materializándose también en su voz. Y te quema, te quema tanto como te queman sus ojos, esos ojos que siguen fijos en los tuyos, como si estuvieran desnudándote el alma.
"Michelle, quiero darle a Jack la tranquilidad de que su hija está a salvo" ¿es una explicación? "¿Puedo pedirle a los de la oficina del guardabosque que se comuniquen con vos en caso de que sepan algo? Probablemente George monitoree mis llamados, pero no los tuyos"
Lo que te está pidiendo es mucho, demasiado. En un día como hoy, luego de que Mason dejara tan en claro cuáles son las reglas del juego, cuando es necesario que tus capacidades estén enfocadas en el trabajo en un cien por ciento... No puede estar pidiéndote que te distraigas, que te apartes un poco del camino, que dividas tu atención, que desacates una orden de tu jefe.
No puede estar pidiéndote eso.
Pero lo está, en efecto. Porque sabe que te puede. Porque se ha dado cuenta de lo mucho que te puede, de que a él no podrías negarle absolutamente nada. Porque sabe que te mira a los ojos con tanta ansiedad ardiendo en ellos y te queman a vos también.
Sabe que te puede, sí, parece que ya se dio cuenta del efecto que tiene en vos, de cómo puede doblar tu razón. Te consuela tener certeza de que jamás se aprovecharía de eso para su propio beneficio, de que jamás lo usaría para hacerte mal a vos o para llevarte a cometer acciones de las que luego te arrepientas; encontrar a Kim es importante porque se lo debe a Jack, y si está pidiendo tu ayuda es porque confía en vos. No, Tony jamás sacaría ventaja del poder de influencia que tiene, de eso estás segura.
No deberías decir que sí a su petición, pero te puede.
Dios, cómo te puede.
Asentís con la cabeza ligera pero notablemente, y sin haber emitido una sola palabra regresas a tu escritorio.
No sólo tenés trabajo en el cual enfocarte, ahora también tenés que estar atenta al teléfono por si la oficina del Guardabosques llama para informarte sobre el paradero de Kimberly Bauer. ¿Y cómo fue que terminaste metida en esto?: la única persona sobre la faz de la Tierra capaz de moverte el piso clavó su mirada en la tuya, sus ojos de perrito mojado cargados de ansiedad hicieron que te quebraras y así fue como acabaste aceptando ayudar a rastrear a la hija de Jack Bauer cuando Mason les dijo expresamente que no debían desperdiciar en eso ninguna clase de recursos mientras tuvieran que estar alertas a la amenaza de la bomba.
Pero él te pidió ayuda, y él te puede, en todos los sentidos posibles, por lo cual decirle que 'no' jamás fue una opción.
Decirle que 'no', se te ocurre, a esta altura jamás será una opción.
El flujo de información se mantiene constante entre las redes, entrando y saliendo los datos a cada minuto.
Ahora sobre la mesa hay pistas que señalan que la persona con la cual Syed Alí estaba manteniendo una conversación telefónica con su celular antes de que Jack lo capturara en los túneles subterráneos de la mezquita era, nada más y nada menos, que Marie Warner. Para rastrear la llamada, encontrar a la joven e interrogarla a ella también, Kate Warner va a tratar de comunicarse con su hermana menor utilizando el pretexto de que está preocupada porque no sabe nada de ella desde hace horas; con equipos especiales, tratarán de seguirle los pasos hasta poder capturarla.
Pasados unos cuantos minutos, recibís un comunicado privado de la oficina del Guardabosques: hay varios oficiales buscando a Kim, pero tampoco puede hacerse mucho dado que es difícil cubrir gran cantidad de terreno de noche.
Realmente espero que la pobre chica esté bien pensas cuando tomas conciencia de que es una criatura, una adolescente, sola y asustada después de haber vivido horas agitadas y llenas de emociones fuertes, de noche en el bosque de Los Angeles... ¿Cómo pudiste mostrarte indiferente antes, y respaldar a Mason en su decisión de no gastar recursos en encontrarla? Es un día especial, sí, pero haciendo un pequeño esfuerzo puede cubrirse la búsqueda sin descuidar los asuntos prioritarios. Después de todo, Tony lleva casi una hora haciéndolo y no por eso dejó de cumplir sus tareas como agente.
Tony. Es en su presencia que se te escurre como arena entre los dedos la noción de todo; te transformas, dejas de pensar, dejas de ser coherente, y en vez de sentir pena por esa pobre chica te pones a la defensiva, te atacan los celos y la bronca y no podés controlar el huracán que se desata dentro de vos. Es Tony, es por él que se nublan tus sentidos, es por él que se dobla tu razón, es por él.
De repente sentís la ansiedad transformándose en acidez y quemándote la garganta y el estómago.
Dentro tuyo hay miles de millones de emociones todas juntas, mezcladas, enredadas, y ni vos podés entenderlas. Alcanzaste el punto en que ni vos podés comprender lo que te pasa.
Entendés algunas cosas, sí: entendés que estás enamoradísima hasta los huesos, que la idea de cualquier mujer – sea quien sea y bajo las circunstancias que sean – ocupando al menos una pequeña porción de sus pensamientos te encoleriza, que te obsesiona que sea tuyo y de nadie más, que querés poseerlo, pero el resto es todo una gran confusión para desmenuzar y analizar. Y ser conciente de que una vez que esta crisis acabe vas a tener que hacer eso antes de poder avanzar y pasar de nivel te genera mucha ansiedad, tanta ansiedad que de pronto te sentís inquieta y nauseosa.
La ansiedad que venís acumulando desde esta mañana, ahora que anochece se juntó toda y se hizo presente. De golpe, de pronto, sin previo aviso, empieza a comerte desde adentro, causando síntomas físicos.
Estás a punto de levantarte para ir al baño a mojarte la cara y tomarte al menos dos minutos de descanso cuando te llega un mensaje desde la estación de trabajo para visitantes en la que se encuentra Randy Murdoch, avisándote que necesita tu presencia allí.
Tus planes de desenchufarte por un par de minutos han sido cambiados.
En tu camino hacia donde está Murdoch te cruzas con Tony.
"¿Volvieron a llamar de la oficina del Guardabosques?" te pregunta casi en un susurro.
Y casi en un susurro le contestas:
"Todavía no. Iniciaron una búsqueda, pero no pueden cubrir mucho terreno de noche"
Cuando llegan a Murdoch, los recibe con noticias. Te quedas de pie a escasos centímetros de Tony, detrás de él, tan cerca que si te inclinaras un poco hacia delante podrías posar tu cabeza en su hombro, lo cual es bastante tentador. Te contentes, por supuesto, y escuchas atenta lo que Murdoch tiene para decirles:
"Tony, envié esto a Jack. Miren" señala con un gesto la pantalla, donde aparecen ampliados pedazos del papel carbonizado que podrían contener datos escritos en ellos "... Este papel tiene un patrón de pulpa muy regular" realmente no entendés qué significa eso porque no sos experta en el tema, pero obviamente Murdoch sabe de lo que habla, así que te limitas a seguir prestando atención "El paso final del proceso es tomar muestras de varios puntos para poder crear un algoritmo que nos indique cómo luce el papel sin ninguna escritura o impresión sobre él. Luego sustraemos eso" comienza a deslizar su dedo por el panel de control dactilar, bordeando una zona en particular para recortarla "y finalmente conseguimos una representación de cualquier cosa que interrumpa el patrón"
A continuación, aparece en la pantalla una letra y dos números: N34.
"Ahí está" Murdoch señala su descubrimiento, orgulloso y satisfecho de sí mismo "Esto es solamente parcial" adelanta "Hay unas letras o números a la derecha, pero voy a necesitar más tiempo porque están muy oscurecidos"
"¿Tenemos algún contexto, sea cuál sea, en el que puedan encajar estas letras y números o alguna idea de a qué podrían referirse?" pregunta Tony de inmediato.
"No. Fotografiaron ambos lados del papel, y ésa es la única área, justo ahí" señala con el dedo "con cualquier información en ella"
"Muy bien, buen trabajo" es una felicitación breve la que Tony le da antes de dejarlo tranquilo para que siga trabajando y llevarte a vos aparte para darte instrucciones "Michelle, quiero que consigas alguien que pueda asociar esa secuencia de letras y números" de repente está ansioso, casi alterado. Tan ansioso como lo estás vos "Quiero que revises números de seguro social, matrículas, licencias, embarcaciones... También llevalo a criptología para que lo estudien y vean si es alguna clase de código, ¿está bien?"
"Ya mismo lo hago" decís, y te lanzas de vuelta de lleno al trabajo.
Y mientras, la ansiedad crece y crece y crece. Porque sabés que están cerca de algo. Porque sabés que el reloj ha empezado a correr hacia atrás, arrimándolos cada vez más al fondo de este asunto. Porque sabés que se encuentran tan sólo a centímetros de arañar el objetivo.
Pasas el resto de la hora sentada frente a la computadora, buscando en todos los registros existentes en la base de datos de la CTU algo que coincida con ese N34 parcial que Murdoch obtuvo, mientras esperan a que los programas y sistemas del experto encuentren el resto del código entre los pedazos quemados de papel.
Hasta ahora, no hallaste nada.
Y eso te frustra, te pone aún más ansiosa.
Tratas de relajarte, de calmarte, de bajar un poco los nervios, pero ni todo el café que puedas ingerir va a ser útil. De tanto en tanto te informas acerca de cómo van las cosas en el interrogatorio a Syed Alí que Jack Bauer está llevando a cabo en uno de los cuartos de la mezquita donde lo apresaron, y lamentas que el pronóstico no luzca muy alentador: dice que no teme morir, que desde el comienzo de este día supo que compartiría su destino con las millones de vidas que esa bomba va a extinguir, que lo que está haciendo forma parte de un plan divino, que hay que tomar medidas drásticas para lograr cambios drásticos...
No muestra señales de quebrarse, y es por eso que Jack decidió recurrir a medidas un poco más extremas para 'persuadirlo', por ponerlo de algún modo: un grupo de soldados americanos invadió la casa de Alí y tomó como rehenes a su esposa e hijos. Gracias al canal de video satélite que Tony puso a disposición de Jack, pueden mostrarle a Alí en vivo y en directo a su familia atada, amordazada y con armas apuntándoles al medio de la frente.
Si eso no lo quiebra, entonces definitivamente es un monstruo y no un ser humano.
Antes de que puedas hundirte en ese pensamiento y escarbar en él, suena el teléfono, distrayéndote de tu tarea de observar en la pantalla de la computadora cómo no aparece ningún resultado coincidente con ese N34 que podría ser la punta del hilo a desovillar.
"Dessler" contestas automáticamente.
"Soy Jack" habla deprisa, apremiante, y con la voz tan cargada de ansiedad como lo está el resto de tu cuerpo, como lo está el resto de la CTU. Es evidente que tiene novedades, lo cual queda confirmado cuando lo siguiente que te dice es ": Comunícame con Mason"
Giras en tu asiento, buscas a George con la mirada entre los que se encuentran en el piso principal y en menos de un segundo tus ojos lo hallan.
"Señor Mason, es Jack"
George cruza a zancadas la corta distancia que lo separa del escritorio, al tiempo que Tony se acerca también desde su puesto para escuchar. Presionas el botón de 'altavoz':
"¿Qué averiguaste?" dispara Mason.
"La bomba está en el aeródromo Norton"
La bomba.
Encontraron la bomba.
Saben dónde está.
Dios, los niveles de ansiedad te suben tanto que más que quemarte están destrozándote por dentro, y el corazón te late tan fuerte en anticipación que apenas podés respirar sin dificultad. Tus dedos reaccionan primero que el resto de tu cuerpo y ya están deslizándose sobre el teclado, ingresando el nombre del lugar que Jack acaba de darles para obtener datos más precisos, mientras tus oídos no se pierden palabra del resto de la conversación.
"Van a ponerla en un avión para volarla sobre el centro de la ciudad"
"Norton es un aeródromo de tamaño mediano" explicas, mientras tus ojos se pasean rápidamente por la pantalla de la computadora, leyendo lo que ha aparecido como resultado de tu búsqueda "Se ocupan de transportes y de aviación privada" vas resumiendo rápidamente los párrafos y párrafos de seguimiento sobre las actividades de Norton "Los códigos de identificación de cada avión comienzan con N" casi das un respingo de emoción al encontrar ese dato: es evidente que N34 hace referencia al avión que van a volar sobre el centro de Los Angeles para dejar caer la bomba en él "A eso probablemente se refiere. Sigue siendo parcial, pero reduce la búsqueda" quizá no se note, quizá escape a los ojos del resto, pero por dentro estás más ansiosa que nunca.
"Okay, vamos hacia allá" George informa a Jack, y luego pulsando un botón finaliza la comunicación, para luego dirigirse al resto de la CTU en general y dar órdenes acerca de cómo van a proceder ahora.
En el ambiente reina un clima de tensión general y cada cuerpo vivo se mantiene expectante
"Bien, vamos a poner en movimiento las unidades Bravo, Echo y Lima, vamos a llevarlas al aeródromo Norton donde tenemos razones para creer que se encuentra la bomba. Vamos a llamar a Aviación para que detengan todos los vuelos que van hacia Norton y los que van a salir de Norton. En caso de que sí logren despegar" Dios nos libre ", tenemos que tener dos F-16 listos para interceptarlo en el aire. También vamos a llevar una unidad de escuadrón antibombas y varios Equipos de Ataque de Armas Especiales al lugar. Así que todos a trabajar" concluye, y mientras los técnicos y agentes comienzan a preparar cada quien la parte del plan que le corresponde, Mason agrega: "Recuerden que la regla de evitar contacto innecesario sigue vigente" y se te ocurre que esas últimas palabras van dirigidas especialmente a Tony y a su 'desperdicio de recursos y atención'.
No podés estar pensando en Tony ahora, no podés estar pensando en Tony cada dos segundos, no podés depender de él de esta manera, o por lo menos tenés que controlarlo durante un rato: en estos momentos, la crisis podría estar a punto de alcanzar su punto de clímax antes de finalizar, y vos sos un recurso necesario que no puede estar dividido.
Regresas la concentración al trabajo, con el corazón aún acelerado debido a la ansiedad que te devora. Tanta ansiedad... Con cada movimiento de las agujas del reloj se incrementa.
Tanta ansiedad, ansiedad que crece y crece porque sabés que mientras vos estás tratando de mantenerte enfocada en tus tareas y en ninguna otra cosa que no tenga que ver con encontrar y frenar esta bomba antes de que sea detonada, él está observándote.
Lo sentís, sentís sus ojos. No sabés cómo, pero tu anatomía entera ha desarrollado algo así como un sexto sentido que hace que percibas cuando él está mirándote.
Sus ojos te queman con tanta ansiedad.
