Lo siguiente tiene lugar entre las 11:00 de la noche del 4 de septiembre y las 00:00 de la madrugada del 5 de septiembre.

Los hechos ocurren en tiempo real.


Evitar,

Resistir,

Tu hechizo de suave adicción.

Después de lo que acaba de suceder, sentís la necesidad de dirigirte al resto de la Unidad, de decir algo, algo que cierre el momento y les permite poder intentar dejarlo atrás junto con todas las emociones que ha despertado y volver a enfocarse en el trabajo, porque esto está lejos de terminar, y no pueden permitirse que la conmoción causada por haber visto esa bomba explotar los frene o desconcentre. Sabés bien que son seres humanos que acaban de ser fuertemente golpeados por lo acontecido, pero también son agentes y técnicos que deben servir a su país, ahora más que nunca, cuando éste se encuentra a las puertas de una posible tercer guerra mundial.

Mientras tus pies comienzan a moverse, notas a Michelle adentrarse en uno de los pasillos, en dirección a la sala donde tienen prisionero a Syed Alí, para interrogarlo antes de que lo trasladen a Guantánamo. En casos como estos lo más normal es que el director de la Unidad o un agente con más experiencia se encargue de llevar a cabo el interrogatorio, pero dado que hay muchas cosas de las que tenés que ocuparte y que los agentes mejor calificados para 'cruzar unas palabras' con Alí están allí fuera en el aeródromo Norton o muertos como consecuencia del atentado a la CTU está mañana, lo más natural es que la segunda en comando se ocupe del asunto.

"Todo el mundo reúnase, por favor" pedís en voz alta "Esto sólo va a llevar un minuto"

Subís a la pequeña tarima de madera detrás de la cual está la pantalla gigante por la que acaban de presenciar el desenlace de una misión con la que vienen lidiando hace dieciséis horas para comunicarles que una nueva misión debe ser emprendida.

"George Mason me pidió por adelantado que les agradeciera por su dedicación. Debido a su sacrificio y al trabajo duro de ustedes, millones de vidas fueron salvadas, y ese es un resultado del que podemos estar orgullosos. Ahora" continuas "decir que éste fue un día largo sería exageradamente modesto" ha sido más, mucho más que un día largo, y la noche larga que se nos avecina va a ser peor "Sé que están todos cansados, pero esto aún no terminó" y quizá no termine hasta dentro de un largo tiempo "Todavía tenemos trabajo que hacer. Ahora la grabación de Chipre es nuestro foco principal y es crítico para cualquier respuesta militar que Washington esté considerando. Así que volvamos a trabajar, ¿está bien?"

Con murmullos generales de asentimiento escapando sus labios, comienzan a dispersarse por todo el piso de la CTU, dirigiéndose de vuelta a sus puestos de trabajo.

Vos, por tu parte, tenés que ir a la sala de conferencias donde tendrá lugar una reunión con los especialistas que analizaron la grabación para autentificar su veracidad, quienes van a explicar lo que encontraron y darte la información que debés llevar al presidente cuanto antes posible.

Estás en camino allí cuando te intercepta quien está empezando a convertirse en un auténtico estorbo: Yusuf Auda.

"Señor Almeida, tengo que reportar a mi oficina ahora mismo" 'felicitaciones' pensás responderle sarcásticamente, y te das cuenta que eso es lo que George Mason le hubiera dicho. Te mordés la lengua y dejas que siga quejándose "Pero no tengo nada que reportar excepto que he sido excluido de esta investigación desde que llegué" continúa, con su marcado acento.

"Voy a decirle lo que pueda cuando pueda" repetís, impacientándote y queriendo dar por finalizada esta 'charla' de pasillo para poder ir al lugar en el que tenés que estar.

No se da por aludido, claro.

"Mi país permitió a sus operarios desvalijar el departamento de Syed Alí bajo las condiciones de que yo sería incluido en esta investigación"

Por el rabillo del ojo ves a Carrie Turner, la reemplazante de Paula que tanto 'agrada' a Michelle, acercarse a vos, probablemente porque ya en la sala de conferencias están esperándote para que inicie la reunión.

"Entiendo su frustración, señor Auda" seguís dirigiéndote a él, ignorando la presencia de Carrie ", y puede llamar a su oficina y decirles cualquier cosa que guste" francamente, me importa poco y nada lo que tenga para decir ", pero acá tenemos trabajo que hacer y usted simplemente no está autorizado a ser parte de él"

Tragándose el insulto que debe haber querido lanzarte, se va, refunfuñando, dejándote solo en compañía de Carrie, quien enseguida comenta en tono irónico y despectivo:

"No luce muy contento"

"Sí" musitas, no queriendo entrar en detalles con ella "¿La gente del audio está lista?" preguntas.

"Sí, están esperándote" comienzan a caminar en dirección al lugar al que tienen que ir "¿Dónde está Michelle?" dispara como quien no quiere la cosa, y el hecho de que esté tan visiblemente esforzándose por no sonar demasiado interesada hace que te des cuenta de que no es una duda despertada por simple curiosidad.

"Interrogando a Alí" contestas con la verdad, pero no agregas nada, y las palabras te salen neutras, tan neutras como la expresión en tu rostro.

"¿Por qué?" ahora disimular le sale peor.

¿Por qué le interesa a ella saber eso? Michelle es su superior, vos sos su superior, y no debería estar cuestionando las decisiones que se toman cuando se asignan tareas.

"Para ver si él puede echar luz sobre el audio"

Sabés bien que Carrie ya estaba enterada de que Alí sería interrogado antes de que fuera llevado a Guantánamo y que se le harían preguntas sobre la reunión que tuvo lugar en Chipre meses atrás; también sabés que Carrie estaba inquiriendo por qué Michelle fue enviada a interrogar a Alí, y no para qué, pero no vas a ponerte a explicárselo. No hay tiempo para eso, y tampoco es que sea algo de su incumbencia "Vamos a tener que empezar esta reunión sin ella" decís "El presidente está esperando la confirmación del audio"

Continúan caminando, hasta que llegan a la puerta de la sala de conferencias. La abrís, das un paso hacia adentro, y ves a unos cuatro o cinco técnicos ya sentados y acomodados. Carrie se ubica a un costado, y vos en la cabecera, dejando una silla vacía para cuando Michelle se les una.

Son las once de la noche con nueve minutos.

"Agente Gibson, tengo entendido que su equipo ha terminado los análisis del audio de Chipre" le decís al hombre de piel negra y corpulento que está a unos pocos asientos de distancia, sosteniendo un fajo de papeles en donde seguramente están las explicaciones de todos los procedimientos a los que fue sometido el audio hasta llegar a una conclusión sobre su fiabilidad.

"Sí, señor"

"¿Podría hablarnos de ello, por favor?"

"Empezamos obteniendo muestras de las voces de Syed Alí y de los tres oficiales gubernamentales de la grabación. Separamos las olas de sonido y las cualidades únicas que son la equivalencia a las huellas digitales en el caso de las cuerdas vocales. Nuestros estudios indican que las voces en el audio de Chipre son las de Syed Alí y las de esos ministros en cuestión" concluye.

Con eso no te basta. Estamos hablando de algo que podría hacer que el presidente dé luz verde a ataques militares contra estos tres países, lo cual empezaría lo que sin duda acabaría siendo la tercera guerra mundial. Tenés que estar total y completamente seguro de que ese audio es verdadero, no puede haber margen de error alguno, no pueden caber dudas ni en lo más mínimo.

"Ahora, esta grabación podría haber sido creada uniendo pedazos de diferentes conversaciones, ¿verdad?"

"Sí" coincide Gibson ", pero las reconstrucciones siempre dejan diferentes acústicas o cadencias alteradas. Y no encontramos nada de eso"

"¿Hay alguna posibilidad de que esta grabación pueda haber sido adulterada y que nosotros no podamos detectarlo?" es tu siguiente interrogante.

"Por supuesto, todo es teóricamente posible, pero puedo decir con absoluta certeza que los mejores expertos utilizando el mejor equipo disponible no pudieron encontrar evidencia alguna de que esta grabación sea algo más que una genuina y real conversación"

Va a sonar estúpido lo que vas a decir, pero debés asegurarte antes de llamar a David Palmer y decirle que esto es, en efecto, un audio que no ha sido falsificado.

"Una conversación en la cual estos cuatro hombres se sentaron en la misma sala y conspiraron para detonar una bomba nuclear en suelo norteamericano" elegís cada palabra con cuidado y pronuncias toda la oración muy despacio, marcando bien las partes importantes, asegurándote de haber sido claro.

"Sí, señor" confirma Gibson sin un atisbo de duda.

Antes de que puedas decir algo más, se abre la puerta y entra Michelle, quien con movimientos suaves y delicados procede a sentarse en la silla que está a tu derecha. Luce ansiosa, alterada, y no precisamente por lo que viene ocurriendo desde esta mañana: la intuición te dice que es evidente que hay algo nuevo.

"Acabo de terminar de hablar con Syed Alí" empieza a explicar con voz calma, y te imaginas que debe estar constándole bastante contener sus emociones para mantenerse tranquila a pesar de que hay un torbellino agitándose salvaje en su interior "Afirma que nunca ha hablado con ninguno de los hombres de la grabación. Dice que es una completa fabricación y que estaba en Berlín en esa fecha, no en Chipre" pequeña pausa, momento de silencio "Podría estar diciendo la verdad"

Por supuesto que no se alza un grito dentro de vos. Estos expertos acaban de confirmarte que la grabación es auténtica, y además, ¿puede esperarse que una alimaña como Alí diga la verdad?

Lo que te extraña es que Michelle le haya creído.

"Todavía piensa que matamos a uno de sus hijos" señalas, refiriéndote al montaje que le mostraron por video cuando Jack estaba interrogándolo en la mezquita para que les dijera dónde encontrar la bomba, en el cual le mostraron a su familia atada y apresada por soldados americanos y fingieron haber acribillado a su hijo menor para quebrarlo "Está tratando de salvar al resto de su familia negando que su país es uno de los tres detrás del dispositivo"

"Estoy de acuerdo: tiene un claro motivo para mentir, pero si hay cualquier posibilidad de que esté diciendo la verdad, creo que necesitamos investigar" dice Michelle, mirándote, inclinándose un poco hacia delante para mirarte directo a los ojos, y por un momento sentís el temblor que se expande desde la raíz del cabello hasta las puntas de los dedos de tus pies: es como un hechizo. Cuando está cerca de vos, cuando respira cerca de vos, cuando su perfume te intoxica, cuando sus ojos brillan como si fueran dos océanos negros iluminados por la luz de la luna, perdés las fuerzas y casi se podría decir que te aflojas tanto que estás más cerca que nunca de rendirte a tu adicción, romper con la abstinencia que venís manteniendo y probar una dosis.

La voz chillona y cargada de autosuficiencia de Carrie es una bofetada que te saca de los pensamientos que fugaces cruzaron tu mente y se robaron tu atención durante un par de segundos, pensamientos contra los cuales no peleaste porque ya decidiste que de nada sirve tratar de ser un robot.

"¡Pero no está diciendo la verdad!" todos la miran "Me refiero, es obvio"

Michelle le clava los ojos con fiereza y habla con furia contenida pero con tono suave:

"No es obvio para mí"

Siempre admiraste que defendiera sus ideas y se mantuviera firme junto a sus convicciones y creencias, pero no entendés cómo aún no se ha dado cuenta de la importancia de informar al presidente concisamente y sin la menor dubitación acerca de si la grabación es o no auténtica para que pueda proceder a enviar tropas miliares cuanto antes; si se sigue perdiendo tiempo, esos países van a tener oportunidad de preparase, y muchos soldados norteamericanos van a perecer bajo sus ataques. No pueden gastar minutos de los que carecen investigando la posibilidad de que Syed Alí haya o no dicho la verdad cuando ya hay un grupo de técnicos expertos que confirmaron que esa conversación sí tuvo lugar.

"En una competencia entre evidencia física y la palabra de un asesino de masas, está claro cuál gana" ataca Carrie, elevando la voz y perdiendo un poco el temperamento.

"Carrie..." la advertís, tratando de que se calme y de que se calle, pero hace caso omiso.

"Y sin ofender, Michelle" destila veneno ", tu experiencia como investigadora es muy limitada"

En esto tiene razón coincidís, pero tampoco tiene por qué decírselo así, tampoco tiene porque agredirla de ese modo y con tanta saña.

"¡Carrie, ya es suficiente!" la frenas en seco, elevando la voz por sobre la suya.

El silencio cae en la sala durante breves segundos, antes de que Michelle vuelva a hablar, con los dientes apretados y una seguridad en sí misma que nunca antes le habías visto desplegar:

"Me senté en frente de ese tipo, y yo creo que es un hombre roto sin las fuerzas ni la resolución para mentir"

Le cree.

Realmente le cree.

Cree que Alí está diciendo la verdad y que deberían seguir investigando acerca de la fiabilidad de esa grabación antes de comunicarse con el presidente.

El tema es que no tienen tiempo para ponerse a gastar, no pueden tener a Washington en espera, no pueden tener a Palmer en espera, para luego irle con teorías o conjeturas a probar, cuando ya ha sido científicamente comprobada otra cosa.

Eso te dice tu parte racional: ignorar lo que Michelle piensa, llamar al presidente, decirle que la reunión en Chipre sí tuvo lugar y dejar que envíen las tropas, dando comienzo así a la tercera guerra mundial. Pero tu parte adicta a ella, la que está bajo su hechizo, no puede simplemente darle la espalda a lo que está diciendo, por más que bien sabido es que el amor y las contiendas no deben mezclarse.

"Bien, miren" es un intento de calmarlos a todos y bajar un poco los humos y los muy altos decibeles ", voy a decirle al presidente lo que Alí dijo cuando lo llame para pasarle la información que el Agente Gibson me dio" sabés que tenés que ir a Palmer con pruebas concretas porque eso es lo que él quiere, pero no querés por nada del mundo que Michelle sienta que estás desmereciendo su opinión, por mucho que no la compartas y por muy seguro que estés de que al final va a valer nada, porque Palmer va a basar su decisión en lo que es sólido, más si está presionado por los grupos militares y por el Congreso para tomar la decisión de entrar en guerra lo antes posible "Ahora, si no tenemos nada más acá, creo que terminamos" anuncias, dando por finalizada la reunión "Gracias"

Te pones de pie y dejas la sala, no sin antes notar los miradas de furia que Michelle y Carrie se echan la una a la otra.

Me pregunto qué clase de agua habrá corrido bajo ese puente.


A las once de la noche con dieciocho minutos, ya has terminado de hacer varias llamadas telefónicas importantes, entre ellas una a la secretaria privada del presidente, y enviaste la copia escrita del informe de los análisis efectuados a la grabación por Gibson y su equipo, para que Palmer pueda leerlo y estar al tanto de los detalles y del ínfimo margen de error.

Ahora estás camino a su escritorio para informarle que la gente de División – más precisamente Chappelle – quiere echar un vistazo a su informe antes de que sea enviado al Pentágono.

Estás un poco nervioso porque la situación ha comenzado a incomodarte: generalmente, Michelle y vos siempre coinciden en todo cuando se trata de asuntos de trabajo (y esperás pronto confirmar si estas coincidencias también se darán en los aspectos personales de la vida), y siempre se respaldan el uno al otro en sus ideas y creencias. Sin embargo, esta vez no podés respaldarla, estar de su lado ni apoyarla en lo que piensa, porque crees firmemente que está equivocada al albergar dudas acerca de la veracidad de la grabación de Chipre. No entendés por qué elige creer en la palabra de ese homicida masivo en lugar de en la evidencia; quizá es un mecanismo automático e inconciente de auto-defensa que la lleva a pensar que todavía existe la posibilidad de que suceda algo que desmienta el complot de estos tres países y le evite a los Estados Unidos la guerra en la que se adentrará en las próximas horas cuando las tropas americanas desembarquen en el Medio Oriente para atacar, pero tampoco crees mucho en esta teoría porque no ves a Michelle como la clase de persona que se esconde de la realidad y evita enfrentarla o quiere dibujar las cosas como no son. Más bien todo lo contrario.

Así que no sabés qué hacer.

No vas a dejar de pensar lo que pensás respecto a las medidas que tiene que tomar Palmer; no vas a dejar de pensar lo que pensás acerca de ella estando equivocado. Pero no podés evitar que al estar bajo su hechizo te duela que entre ustedes esté levantándose una diferencia, un encuentro de opiniones.

Cuando llegas a su escritorio, la observar muy tensa, muy tiesa, de pie, inclinada hacia delante trabajando en la computadora. Se te ocurre que no es la mejor postura y que la espalda va a cobrárselo más tarde, pero no decís nada: simplemente te quedas de pie ahí por unos segundos, juntando fuerzas para hablar. Ella ya se ha dado cuenta de que estás a menos de medio metro, observándola, pero no dice ni hace nada.

Y te duele darte cuenta lo visible que es que ella tampoco está cómoda con esta situación.

"Chappelle quiere ver tu informa antes de que lo envíes el Pentágono" anuncias.

"Ordené más datos. Necesito otros quince minutos" te dice, de manera cortante y seca.

Dios, cómo odias esto.

Odias que de pronto entre ustedes dos haya algo así como una pared de humo que nada tiene que ver con tus imposibilidades para dejarla entrar y confiar en alguien otra vez.

Odias tener que tratar de evitar, de resistir lo que provoca en vos porque estás ocupando un cargo y calzando unos zapatos que te hacen el responsable de muchas decisiones que tienen que ser tomadas correctamente porque son millones de vidas las que están en juego.

Odias que – a menos que cambie su opinión respecto a la versión que Syed Alí le dio – van a empezar a surgir entre los dos varios entredichos.

Odias que en caso de que esos entredichos surjan tengas que ponerte firme y recordarle que sos el jefe y que los fallos finales recaen en vos y que en última instancia va a terminar haciéndose lo que vos digas.

Odias que te tenga tan hechizado.

Odias ser tan adicto a ella que jamás podrías imaginarte la vida sin tenerla (y ni siquiera la tuviste todavía).

Odias no poder dejar de amarla con locura ni por un segundo.

Odias no poder ser un agente robot porque ella con una sola mirada derrite el acero y te convierte en humano.

Odias tener la certeza de que hay un problema entre ella y Carrie, no saber de qué se trata y tampoco poder tomarte el tiempo de averiguar para ayudarla a solucionarlo.

Odias que sea tu debilidad.

Odias que te encante amarla.

Odias que te encante tanto que te encante.

Tratas de relejar los músculos del cuello, que ya están como de piedra.

"Bien" susurras, buscando el valor para luego preguntar ": ¿Estás bien?"

Es la misma pregunta que ella te hizo menos de una hora atrás por teléfono y minutos luego en persona después de que oyeras la devastadora conversación entre Jack Bauer y su hija Kim cuando estaba despidiéndose porque pensó que sería él quien estrellaría el avión, antes de que Mason tomara el control del aparato y diera a Jack la oportunidad de saltar en paracaídas para ir a refugiarse lejos de la depresión donde se produciría la explosión y esperara hasta que un helicóptero fuera a buscarlo para traerlo de vuelta a la CTU; pero vos ahora no te referís a cómo está físicamente o de ánimo, si no a cómo está respecto a lo que acaba de tener lugar instantes atrás entre ella y Carrie en la sala de conferencias mientras estaban reunidos con los técnicos que se ocuparon de analizar el audio.

"Sí, sólo estoy un poquito cansada, como todos los demás" responde, y una punzada dolorosa te ataca el estómago cuando te percatas de que en su contestación hubo dejo de ironía, como si le hubiera molestado que le preguntaras lo que según su juzgamiento es una obviedad.

"Me refiero a lo que pasó antes" aclaras "Sé que las cosas se pusieron tensas entre Carrie y vos..."

Levanta la cabeza y clava sus ojos previamente fijos en la pantalla del monitor en vos.

"Puedo manejar a Carrie" te asegura.

Odias tener que decirle lo que estás a punto de decir, pero hoy lamentablemente sos el director de la Unidad Antiterrorista de Los Angeles. Y hoy lamentablemente en la cadena jerárquica ella está debajo. Y hoy lamentablemente el país está a punto de entrar en guerra y cada maldito segundo cuenta.

Querés arreglar las cosas entre ustedes y dejar en claro que la respetas como agente y como profesional más allá de que en este punto en definitivo no coincidan para poder seguir trabajando tranquilo y con un peso menos lastimándote los hombros.

"La verdad es que no tenés el entrenamiento o experiencia para leer a un hombre como a Alí"

Pero sí podés leerme a mí a la perfección, que soy un hombre débil y vulnerable cuando se trata del amor, porque me tenés total y absolutamente bajo tu hechizo.

"Y esa es mi culpa" proseguís "No debería haberte puesto en esa posición"

"Eso no significa que no debamos presionarlo más fuerte" ¿no vas a darte por vencida fácilmente, no? Si no te diste por vencida conmigo, entonces probablemente seas lo suficientemente obstinada como para no darte por vencida jamás.

Si fuera otro día, si el tiempo no apremiara, si tuvieran al menos una hora más, le darías el beneficio de la duda, mandarías a traer a un experto en interrogatorios o esperarías la llegada de Jack y le darías la oportunidad a Alí de probar que es verdad que esa grabación es falsa, una trampa para hacerlos caer y que inicien una guerra contra tres países inocentes.

Pero no tenés tiempo.

No es otro día, es hoy.

Y se necesitan resultados ahora.

Las pruebas materiales son claras, ya han hablado por ellas mismas y dejado en claro que esa grabación de falsa no tiene nada. Ya le enviaste el análisis del audio al presidente, y en estos momentos debe estar con los jefes militares preparando un plan de ataque.

"Se van a ocupar de eso en Guantánamo" contestas.

"Pero podría ser muy tarde" insiste, y aunque esa mirada te puede resistís y no cedes.

"Lo vamos a enviar ahora" seguís encajándole excusa tras excusa, aún cuando sabés que no vas a ser capaz de cambiar su opinión, así como vos tampoco vas a cambiar la tuya "Estoy yendo ahora mismo a asegurarme de que el traslado salga como lo planeamos"

"Okay" es lo único que te dice, no muy conforme.

Amas y odias al mismo tiempo que Michelle te pueda en todos los sentidos, pensás cuando estás alejándote entre suspiros entrecortados para ir rumbo al pasillo por donde sacarán a Syed Alí de la CTU, pero en esto no podés ceder a sus hechizos, a su encanto, a la forma tan exquisita que tiene de dominarte sin proponérselo. La vida de millones de personas depende de esto ahora que están a las puertas de una guerra, y dentro de esas millones de personas están incluidos ustedes dos. Si le hacés caso, si te dejas llevar, si dejas que te convenza, van a perder tiempo del que no disponen, tiempo que es necesario ahorrar, tiempo que va a ayudarlos a ganar ventaja y que en el futuro va a ser más apreciado de lo que posiblemente pueda serlo ahora. No podés dejar que el hechizo bajo el que te tiene nuble tu juicio, simplemente porque esto que estás haciendo – mantenerte firme a tus creencias, las cuales estás seguro son las correctas en este caso – va a terminar salvando vidas, y entre esas vidas se cuenta la de ella.

Lo estás haciendo para proteger a tu país, sí, pero también para protegerla a ella y garantizar para los dos el futuro hermoso que tanto querés.


A las once de la noche con veintidós minutos estás terminando de firmar los últimos papeles para autorizar el traslado desde la CTU a Guantánamo, cuando ves a un grupo de guardias escoltando por el pasillo a un muy malherido Syed Alí lleno de sangre seca en las nudillos y en la cara, con los ojos hinchados, encadenado de pies y manos, escupiendo insultos en árabe que aumentan cuando se cruza con Jack Bauer, quien acaba de cruzar la misma puerta por la que se lo llevarán a él en dirección contraria.

"Jack, me alegra que estés bien" decís sinceramente cuando llega a tu lado.

"Gracias. Me voy a correr de tu camino" te promete ", sólo quiero saber cómo puedo contactarme con Kim"

Del bolsillo superior de la camisa negra que vestís sacas una tarjeta blanca pequeña en la que apuntaste un número de teléfono que sabrías Jack querría tener al alcance de su mano en cuanto llegara.

"Hablé con el Sargento Griggs del Departamento de Policía de San José" explicas tu idea de adelantarte y llamar a las autoridades de la ciudad a la que seguramente Kim está dirigiéndose, ya que desde el principio antes de que esa cantidad interminable de problemas se interpusieran en el medio la idea de la chica era ir a quedarse con su único familiar vivo hasta que la crisis pasara "Mandaron a alguien a la casa de tu cuñada para que se encuentre con Kim. Él va a llamarte cuando ella llegue, pero este es su número en caso de que quieras contactarlo"

Agradecido, toma la tarjeta en su mano.

"Gracias" pequeña pausa, pequeño silencio "George me dijo que te dejó a cargo" comenta luego con una sonrisa melancólica en los labios, que demuestra que a la vez que siente pena por cómo se desarrollaron las cosas para tu antecesor está contento de que hayas sido vos quien recibió el acenso.

"Sí" se te escapa otro suspiro, reís nervioso "¿Qué te parece, eh?" como hacés siempre en este tipo de situaciones, te rascas el costado de la cara y posas los ojos en tus pies "Una prueba de fuego, ¿verdad?"

"Lo vas a hacer bien" te asegura, tratando de tranquilizarte, y la verdad es que sí te calma saber que Jack tiene fe en vos como director de la CTU.

Te gustaría intercambia con Jack esas palabras que vienen debiéndose desde hace meses. Te gustaría sentarte y poder conversar las cosas bien: lo que pasó con Nina, lo que pasó con Teri, la forma en que te afectó, y quizá que él comparta también la forma en que fue afectado. Tenés mucho por decir, pero este no es ni el lugar ni el momento.

"Vamos a ponernos al día luego, ¿sí?" proponés, y de buena gana él acepta con una sonrisa.

"Sí"

Finalizada la pequeña conversación, los dos regresan al trabajo: Jack a terminar su declaración de los hechos junto con Kate Warner – a quien también han traído de vuelta a la CTU hace un rato – y vos a seguir encargándote de la montaña de cosas que amenaza con caerse arriba tuyo.

Tranquilo, Almeida, vamos con viento a favor.

Sí, claro, viento a favor.

Ni te imaginás lo que está por venir, ni su magnitud.

El viento podrá estar soplando a tu favor, pero las olas van a alzarse tan enormes y potentes que van a terminar tapando la embarcación.


Un comunicado urgente llegó anunciando que Syed Alí acababa de ser asesinado por un francotirador que disparó desde alguno de los altos edificios ubicados al sur de la CTU cuando estaba a punto de ser subido a la camioneta que lo llevaría hasta Guantánamo.

Son las once de la noche con treinta y un minutos, y un equipo forense está tomando muestras del cuerpo de Alí, que yace en el suelo de cemente, cubierto por una sábana blanca, mientras un grupo numeroso de agentes y policías deambula por el lugar, comunicándose con las distintas agencias, tomando nota, sacando fotografías.

Estás dirigiéndote de nuevo a la escena del crimen donde – por algún motivo que desconoces – está Jack, quien en teoría tendría que encontrarse dentro, terminando su informe para el Pentágono.

"Acabo de hablar con la policía de Los Angeles: el perímetro ya está cercado" te informa.

"¿Cómo demonios sabían que estábamos trasladándolo?" te preguntas en voz alta.

"La mitad de las agencias de inteligencia sabía que lo teníamos. Puede haberse filtrado por cualquier parte"

"Me figuro que el francotirador debe estar conectado con alguno de los países de la grabación de Chipre, ¿no?" compartís tu opinión con Jack, esperando que la respalde.

Sin embargo, te decepciona oír saliendo de su boca un escueto 'quizá'.

"¿Qué querés decir?" se te escapa enseguida, poniéndote a la defensiva "Son los que más tenían que perder si Alí hablaba. ¿Quién más podría haber sido?"

"No sé, pero después de esto estoy empezando a creer que Alí podría haber estado diciendo la verdad"

Jack acaba de llegar a la CTU desde el desierto hace menos de veinte minutos, y supuestamente iba a ir al piso principal a llamar al policía que enviaron a la casa de su cuñada en San José para cerciorarse de que estuviera ahí esperando la llegada de su hija, para después ir a otra habitación a terminar su declaración. Pero de repente aparece en la escena donde asesinaron a Alí; estaba allí antes de que lo asesinaran, incluso, no llegó después de que se esparciera la noticia. Y ahora resulta que sabe que Alí negaba que el audio fuera verdadero.

Todas las piezas cuadran, y no podés dar crédito a tus oídos, no podés creer que ella te haya hecho esto, que haya ido a tus espaldas a contarle su teoría a Jack y que haya tenido éxito en convencerlo de que Alí p0dría haber estado siendo sincero.

No podés creerlo.

Es una herida terrible para el ego, ese ego tuyo que tiene tendencia a alejarte de los demás.

Es una herida terrible para la capacidad de confianza que habías ido recuperando con el paso del tiempo.

¿Cómo podés confiar en Michelle si en cuanto no estuviste de acuerdo con ella en algo fue corriendo a buscar ayuda y aprobación en Jack? dice una vocecita cantarina en tu cabeza, pero decidís ignorarla, porque si la escucharas, definitivamente perderías el control.

"Hablaste con Michelle" no es una pregunta, es una afirmación.

Una afirmación que Jack decide negar:

"No, hablé con Alí"

Esa respuesta es fácil de leer: Michelle fue con sus dudas y Jack, como siempre sediento de meterse en la boca del lobo y buscar problemas en un mar donde ya hay cantidad más que suficiente de ellos, consideró por un momento que ella tuviera razón.

Ahora te cierra todo: siguió a los hombres que escoltaban a Alí, habló con él, intercambió unas palabras, Alí siguió con su versión de que la grabación es falsa, y luego lo mataron. Por eso Jack estaba allí fuera cuando sucedió.

Antes de que pueda responder a eso, un oficial se acerca a vos con un teléfono en la mano.

"Tengo al Capitán Raskind de la policía para usted" anuncia.

"Sí, un minuto, por favor" pedís educadamente, para luego no tan educadamente volver a retomar tu conversación con Jack "Deja que aclare esto: ¿estás eligiendo la palabra de Syed Alí por sobre la de nuestros expertos?"

No podés creer que el mismo Jack que un rato atrás te dijo que ibas a hacer un trabajo excelente como director de la CTU ahora esté saliéndote con su idea de que es verdad que ese asesino de masas nunca estuvo reunido en Chipre con esos tipos.

"Tony, Alí fue asesinado por una razón" te explica, como quien trata de hacer entender a una criatura de seis años que dos más dos son cuatro, lo cual te irrita, porque odias que te traten con condescendencia "Tenés que averiguar si fue o no porque podía probar que esa grabación es falsa"

"Nuestros mejores agentes ya verificaron esa grabación" insistís, haciendo hincapié en el hecho de que las pruebas físicas dejan rotundamente claro que el audio de Chipre es verdadero.

"Bien" Jack está dándote la razón como a los locos, se te ocurre, para calmarte "Pero mantén la puerta abierta" sugiere ", asigna a un par de hombres a eso"

Chasqueas la lengua en señal de molestia e impaciencia, y se te ocurre que realmente estás empezando a alterarte con todo esto.

"No tengo hombres para desperdiciar, Jack" decís, elevando la voz un poco más de lo necesario porque querés que de una buena vez por todas entiendan que no te sombran ni el tiempo ni los agentes para andar corriendo detrás de fantasmas "El Pentágono nos tiene procesando información de nueve países diferentes. Y francamente" agregas "creo que éste es un punto muerto"

El joven oficial vuelve a acercarse a vos con el teléfono en la mano, interrumpiendo una vez más el ambiente que con cada segundo se tensa y se tensa sin que puedas controlarlo.

"Señor, el Capitán Raskind..." repite, pero no lo dejas terminar.

Un estallido tiene lugar en vos.

Porque sos un ser humano.

Porque llevas dieciséis horas trabajando sin descanso en circunstancias cargadas de estrés y bajo presión absoluta.

Porque ya no te sale ser un robot.

Porque con alguien tenés que desquitarte la frustración que llevas dentro, y ese alguien resultó ser el pobre tipo que solamente está tratando de hacer su trabajo, así como vos estás tratando de hacer el tuyo.

"¡En un minuto, por favor!, ¡¿puede darme un minuto?!" gritas, y enseguida cuando lo ves retroceder y alejarse como pidiendo perdón lamentas haberte dejado llevar así por las emociones que venís sintiendo dentro.

"Tony, el presidente va a tomar algunas decisiones muy, muy serias basadas en la información que obtengamos de esa grabación" sí, claro, como si yo no lo supiera ya. Dios, te molesta tanto que te subestime "Si existe la más mínima posibilidad de que esa cosa no sea genuina" prosigue, y con cada sílaba que se sale de su boca tu rabia interior aumenta y aumenta ", vos tenés la responsabilidad..."

Y esa es la palabra que termina de sacarte de quicio.

Responsabilidad.

Jack Bauer acaba de hablarte de responsabilidad.

Él, hablándote a vos de responsabilidad, ¡pero por favor, que no te hagan reír!

"Dios" giras los ojos, irritado visiblemente, fastidiado, indignado "¿Vas a darme un sermón sobre responsabilidad?" preguntas con ironía y furia contenida "¡Por favor! Los dos sabemos cómo funcionas. ¡Consideras ir en contra de las normas una virtud!"

"¡¿Por qué estás hablándome así?!" trata de defenderse, aunque debe saber perfectamente que lo que acabas de decirle no es más que la simple y pura verdad.

"Porque tengo trabajo que hacer, y no me gusta que me digan cómo hacerlo"

"Solamente estoy tratando de ayudar"

"No necesito tu ayuda, Jack" te arrepentís de haber dicho eso enseguida. El pobre tipo hizo mucho por ustedes hoy, los ayudó a salir del paso en más de una ocasión "No me malinterpretes" corregís a las apuradas el error cometido ": aprecio todo lo que hiciste por nosotros hoy, de verdad, pero creo que es hora de que vayas a buscar a tu hija y nos dejes ocuparnos del resto, ¿está bien?"

"Está bien" contesta a regañadientes.

Luego, dando por finalizada la discusión, te das la vuelta para atender la llamada del Capitán Raskind, pero una sensación punzante en la base de la nuca no deja de molestarte.

Está bien te dijo.

No, claro que no está bien.

Jack Bauer nunca dice 'está bien', se cruza de brazos y se conforma con haberlo 'intentado'.

No, no. Cuando Jack Bauer te dice 'está bien', entonces eso debe ser leído como un 'está bien: voy a ir a romper las reglas para probar que tengo razón'.

Y eso, eso no está nada bien.


Casi son las doce de la noche.

Estás en tu despacho – ahora ya no te cuesta referirte a él como a tu despacho, es como si te hubieras acostumbrado a la fuerza – mitad trabajando y mitad pensando en los sucesos de la última hora.

Te molesta que Michelle haya acudido a Jack cuando vos decidiste no avalar su teoría. Te molesta mucho. Es como si te hubieran clavado una estaca en el ego y con cada segundo que pasas pensando y pensando en ello estuvieran revolviendo esa estaca dentro de la herida.

¿Va a ser así siempre que no estén de acuerdo con algo?, ¿va a ir y apuñalarte por la espalda? Porque eso de ir y contarle a Jack, envolverlo en el asunto, eso fue apuñalarte por la espalda. No te gusta pensar en nadie como en un empleado, mucho menos en ella con quien siempre trabajaste tan bien y en equipo, pero la realidad es que técnicamente ella es tu empleada: vos sos el director de la CTU, no Jack. Vos sos su jefe, no Jack.

Te molesta muchísimo que haya pasado por alto tu autoridad.

¿Quizá pensó que como te tiene bajo su hechizo, tan débil, tan abatido, tan dominado puede hacer lo que quiera con vos y va a salirse con la suya?

No, no podés creer que sea así. Nunca pensaste que Michelle fuera así, jamás. No podrías contemplar seriamente ni por un segundo la idea de que usara el efecto que tiene en vos para sacar ventaja.

Esto se trata de una cuestión de no dar el brazo a torcer, de no ceder, de mantenerse demasiado pegada a su idea. Te encanta esa cualidad de pelear por lo que opina y defenderlo, pero te parece que bajo estas circunstancias debería hacerse a un lado y aceptar que ya se tomaron medida en base a pruebas factibles y para nada erróneas, y que no hay tiempo para investigar puntos muertos.

Pero como te tiene tan hechizado, tan adicto a su ser todo, no podés ir y decírselo y echárselo en cara y culparla y gritarle que vos sos su jefe y que lo que decís no debe ser pasado por alto, ni que debe ir y hablar con Jack Bauer a tus espaldas. Porque te puede. Es tu única debilidad, tu talón de Aquiles, lo único contra lo que no podés luchar.

No podés evitarlo, no podés resistirlo: simplemente es así.

El día que la conociste, te convertiste en un ser humano propenso a sentir las emociones con una intensidad un millón de veces mayor.

Y lo odias.

Pero te encanta.

Te encanta.

Y te encanta que te encanta tanto.

Te carcome la duda acerca de qué va a hacer Bauer ahora, porque estás seguro de que va a hacer algo.

La respuesta a tu pregunta no se hace rogar, y viene en forma de una llamada telefónica.

"Almeida"

"Habla Carrie"

Bien, genial. Lo único que faltaba.

"¿Qué pasa?"

Usa un tono de voz malévolo, venenoso, dándose aires de secretismo y de misterio a la vez que trata de sonar inocente:

"A menos que esté entiendo mal la situación, Jack está tratando de llevarse a Kate Warner de la CTU"

Ahí está: Jack Bauer ha comenzado con el loco y probablemente lleno de agujeros por donde pueden filtrarse fallas plan de acción con el que seguramente se armó durante estos últimos diez minutos, y por algún motivo ese plan implica a Kate Warner.

"Bajo ya mismo"

Tus pies se deslizan veloces bajo los peldaños de las escaleras, y vas pasando a toda velocidad. Vas pasando por decenas de escritorios en los que hay técnicos y agentes trabajando en tu camino a la salida, rogando llegar antes para poder interceptarlos. Por el rabillo del ojo ves a Michelle hablando con alguien que no llegas a distinguir, probablemente algún otro técnico o agente. Tus pasos siguen acelerándose hasta que llegas al pasillo de salida por el que estás seguro Jack va a intentar escabullirse con Kate, justo a tiempo para dos segundos más tarde encontrarte con ellos.

Se detienen de golpe, sorprendidos por tu presencia. Kate luce asustada, alterada, más pálida de lo que estaba esta mañana cuando la conociste y muy ojerosa después de haber atravesado lo que seguramente fue un largo y doloroso infierno.

"¿A dónde demonios te pensás que estás yendo, Jack?" inquirís con los dientes apretados y una mirada en la que centellan la bronca y la furia.

"No tengo tiempo para explicar" te dice apurado e insolente, como si no explicarse ante el director de la Unidad Antiterrorista de Los Angeles fuera una opción (ahí está tu ego, arañándote, ganándose un lugar en los rangos de emociones que dominan tu comportamiento).

No te va a pasar por arriba.

No va a hacer lo que quiere, como siempre.

No va a hacer lo que a él se le antoje, como siempre.

No. Vos estás a cargo, no él.

No, no va a pasarte por arriba.

No hoy, con tantos problemas.

No cuando hay una guerra a punto de desatarse.

No cuando vos estás a cargo.

No.

"Encontremos el tiempo, entonces" sugerís sarcástico, y en un rápido movimiento desenfundas el arma para apuntar al pecho de Jack, quien en el primer segundo luce bastante sorprendido ante el hecho de que te hayas animado a hacer lo que acabas de hacer.

"¡Dios mío! ¿Qué está haciendo?" grita Kate desesperada, asustada.

"Kate, contra la pared" indica Jack, manteniendo un tono calmo, tranquilizador. Vos, mientras tanto, seguís firme a escasos pasos suyos, con el arma en la mano, apuntándole "Tony, baja el arma" te pide.

"No hasta que no me digas qué estás haciendo, Jack"

"Lo lamento, no puedo" y luego ": ¿A quién pensás que estás engañando acá, Tony? No vas a dispararme" no sabés eso. No querés dispararle, pero si se vuelve una complicación para la misión, si empieza a significar problemas, no va a quedarte otra opción que dejarlo temporalmente fuera de juego. Sabés que estás en todo tu derecho, sabés que nadie podría recriminártelo o señar que hiciste algo mal "Baja el arma" repite "Baja el arma" y lo próximo que sentís es un puñetazo que vuela a tu dirección sin previo aviso, sin que lo hayas visto venir.

Te tomó totalmente desprevenido, y mientras instintivamente tratas de reaccionar para defenderte – con la cara ardiéndote y todas las venas de esa zona latiendo con fuerza debido al impacto del golpe -, sentís como te empuja contra la pared con violencia.

Cuando querés darte cuenta, dos segundos más tarde estás en el suelo del pasillo, con un dolor en el pie que es insoportable, punzante, agudo: debés habértelo doblado cuando caíste debido al golpe.

Lo último que escuchas antes de cerrar los ojos y entregarte a la pérdida de conciencia causada por el dolor es a Jack apremiando a Kate Warner con susurros desesperados, y a los pasos que apresurados se alejan:

"¡Vamos, Kate! ¡Vamos, hay que irnos! ¡Ahora!"

Cuando tu reloj de muñeca emite un suave pitido anunciando que ya es medianoche, tus oídos no lo captan, ya que estás adentrado en los confines de tu cerebro, girando en un torbellino de fantasías raras y pensamientos encontrados que se mezclan y no acaban de tomar forma, pero hay una sola cosa que podés identificar entre los delirios provocados por el dolor: su voz susurra 'te amo' una y otra vez, sus ojos te miran con adoración, sus labios besan los tuyos, sus manos te acarician tu pelo.

Estás en el plano de la inconciencia, soñando.

El mismo sueño, ese sueño que vivís todas las noches desde que sos presa de su hechizo de suave adicción.


Nota de la autora: Sé que hay gente de varias partes del mundo leyendo, de países como Brasil, España, México, Venezuela, Uruguay, y realmente me siento halagadísima y feliz, en serio, porque jamás creí que alguien fuera a leer esto. Pero me sentiría aún más feliz si dejaran un pequeño comentario, aunque sea un 'estoy leyéndolo' o un 'leí este capítulo'. Me arrancaría realmente una enorme sonrisa y - si bien siempre digo que escribo porque amo al Español tanto como al Inglés y disfruto cada oportunidad de ponerlo en práctica y mejorarlo - los comentarios también son un muy lindo incentivo. Voy a seguir con esta historia hasta al final porque ya estoy perdidamente enamorada de la idea, pero algún que otro comentario de tanto en tanto me pondría contenta.