Lo siguiente tiene lugar entre las 00:00 y la 1:00 de la madrugada del 5 de septiembre.
Los hechos ocurren en tiempo real.
Yo daría hasta mi sueño
Por ver la farsa fallar.
Cuando viste a Jack Bauer regresar a la CTU, el instinto te dijo de inmediato que tenías que hablar con él, contarle acerca de cómo los resultados de los análisis hechos al audio de Chipre se contradecían con la versión que Alí daba acerca de las circunstancias envolviendo a la supuesta reunión con esos ministros, convencerlo de le preguntara antes de que se lo llevaran a Guantánamo y fuera demasiado tarde para detener los ataques militares a esos tres países que – desde tu punto de vista – podrían presumirse inocentes.
El Presidente Palmer probablemente esté considerando con seriedad enviar tropas al Medio Oriente para responder al ataque, y si no albergaras dudas acerca de la veracidad del audio en que están basándose estas decisiones, serías la primera en estar de acuerdo con embestir antes de que tengan tiempo de preparar sus defensas, pero no estás segura de que esa reunión en Chipre haya acontecido realmente. El desastre que se desencadenaría si atacaran a países inocentes fundándose en acusaciones falsas sería de una magnitud terrible, y no podés quedarte de brazos cruzados viendo como tu país se adentra en la tercera guerra mundial cuando existe la más mínima posibilidad de que esto pueda ser evitado.
Alí te dijo que la bomba nuclear había sido una operación pura y exclusiva de Segunda Ola: no recibieron ayuda de nadie, nadie compró la bomba para proveérsela a ellos ni realizaron ninguna clase de pacto con nadie.
Y le crees.
A pesar de que – como tan amablemente te recordó Carrie 'la arpía' Turner – tu experiencia como interrogadora es limitada y no tenés el entrenamiento necesario, sabés cuándo te están mintiendo (bueno, la mayoría de las veces), y apostarías lo que no tenés a que Syed Alí decía la verdad.
Crees que dijo la verdad cuando aseguró que estaba en Berlín en esa fecha y no en Chipre.
Crees que dijo la verdad cuando repitió hasta el hartazgo que esos políticos no tuvieron nada que ver con los atentados del día de hoy.
Pero cuando se lo dijiste a Tony, él prefirió respaldarse detrás de las pruebas concretas.
Entendés su postura, de verdad: Palmer pidió confirmación inmediata, y los expertos que se encargaron de autentificar la grabación concluyeron que era real. Obviamente al presidente debía informársele eso, pero también podrían haber esperado una o dos horas más hasta confirmar si Alí mentía o no: era un pequeño riesgo a correr, comparado con el riesgo enorme de atacar a naciones inocentes como consecuencia de un error y de medidas tomadas apresuradamente.
Podrá ser que para muchas cosas carezcas de autoestima, pero algo que te enorgullece es tener la capacidad de permanecer firme y defender hasta la muerte tus ideales y opiniones cuando no tenés motivos para dudar de ellos.
Por eso fuiste a hablar con Jack, para que él estuviera al tanto de cómo son las cosas y quizá persuadiera a Palmer para que reconsiderara profundizar en las investigaciones sobre los orígenes del audio.
Jack accedió, fue a ver a Alí antes de que lo subieran a la camioneta que lo transportaría a Guantánamo, y medio segundo después de que volviera a insistir con lo que te dijo cuando lo interrogaste, un francotirador le disparó directo en la cabeza, matándolo en el acto.
Es obvio que había alguien interesado en que Alí no cantara; la mayoría considera (Tony considera) que quien sea que lo eliminó trabaja para alguno de esos países, quienes lo querían fuera de juego antes de que confesara haber estado reunido en Chipre con ellos y consiguiera alguna especie de trato o alguna clase de inmunidad. En tu opinión, quien sea que lo mató lo hizo para evitar que de algún modo probara que ese audio es falso, y Jack opina lo mismo.
Jack llamó a Palmer y lo convenció de esperar, de poner algunos frenos a las tropas militares y darle así tiempo para seguir la pista que apareció (de la cual Bauer te dijo nada), reunir medios y probar que el audio fue fabricado.
Luego te llamó a vos y te dijo que tenía una manera de obtener material concreto para llevarle a Palmer y disuadirlo de iniciar una guerra, y permiso del mismísimo presidente para hacerlo, pero que para lograrlo necesitaba que lo ayudaras.
Accediste sin pensarlo dos veces. No tuviste mucho que meditar, en realidad: estamos hablando de una contienda que costaría la vida de miles de millones de personas en todo el mundo, porque la reacción en cadena haría que inevitablemente potencias aliadas de ambas partes cayeran involucradas en cumplimiento de pactos preexistentes; si está en tus manos hacer algo para ayudar a evitarlo, entonces no te importa a lo que te arriesgues, pero no podrías quedarte de brazos cruzados.
Por algún motivo que no explicó, el plan de acción de Bauer incluye a Kate Warner, quien una media hora antes había sido llevada de vuelta a la CTU para que prestara declaración de los eventos relevantes a la operación de la que fue partícipe durante el día. El Agente Baker iba a encargarse de hacer las preguntas y tomar nota de todo lo que dijera, tarea que llevaría más o menos una hora y media o dos. Jack, obviamente, no podía esperar tanto hasta que Kate fuera libre de marcharse a su casa (o, para el caso, libre de decidir si quería ir con Jack a donde fuera que él tiene necesidad de llevarla): tenía que actuar cuanto antes.
El plan era fácil: entrar a la pequeña sala en la que Baker estaba con Kate, decirle que necesitabas con urgencia que te asistiera con unos papeles que él redactó y que tenían que ser enviados a División, llevarlo hasta el otro extremo de la CTU y darle así a Jack tiempo para escabullirse, tomar a Kate y escaparse del edificio antes de que alguien lo notara.
Claro que no todos los planes salen a pedir de boca, especialmente con gente como Carrie dando vueltas, volando sobre tu cabeza como un buitre hambriento, siempre esperando la oportunidad de arrancarte los ojos con sus garras. Estuvo monitoreándolos a ambos – a vos y a Jack -, a cada movimiento hecho, cada jugada realizada, y le fue con el cuentito a Tony de que Bauer iba a tratar de sacar a Kate de la CTU, lo cual confluyó en Jack hiriéndolo cuando intentó frenarlos para que no se escaparan.
Ahora Jack está ahí afuera, con Kate Warner y Yusuf Auda, quien él cree podría ayudarlo de alguna manera a conseguir las pruebas. Mientras tanto, el presidente Palmer frenó cualquier posibilidad de ataque inminente hasta no recibir noticias de Bauer, y la CTU está a punto de comenzar a barrer cielo y tierra para buscarlo por haberse llevado a una testigo material sin autorización.
Y vos fuiste la que lo ayudó.
Y Carrie lo sabe.
No te importa lo que diga o a quien se lo diga, en realidad, porque estás haciendo lo que pensás que es correcto, y nadie va a lograr que cambies de opinión, ni siquiera Carrie con las posibles amenazas, cuentos o tácticas de extorsión con las que pueda llegar a salir.
Lo que de verdad te preocupa de todo este asunto son las consecuencias que tus acciones puedan traer a tu relación con Tony y a las posibilidades de que crezca y se transforme en otra cosa en el futuro. Tiene un ego terrible – lo cual, debés reconocer, te atrae muchísimo – y va a sentirse herido de muchas formas cuando sepa que fuiste con tu teoría a Jack y que estás ayudándolo cuando él ya había resuelto decir a Palmer que el audio era sin lugar a dudas verdadero.
Va a molestarle, y mucho. Te duele en el alma tener que haber hecho eso a espaldas suyas, pero no fue por cualquier motivo: una guerra mundial le costaría la vida a tantos, traería tantos problemas... Hiciste lo que creíste que había que hacer, y no te arrepentís en lo absoluto, aún si va a traerte problemas con él, aún si va a lastimarte en lo más profundo de tu alma y de tu ser.
Cuando se entere – si se entera -, ¿qué tanto va a destrozar la confianza que tiene depositada en vos, la confianza que tanto te costó ganar? Cuando al final se demuestre cuál de los dos está en lo cierto – sea para bien o para mal del país -, ¿va a perdonarte?, ¿va a seguir queriéndote?, ¿va a seguir interesado en construir algo, lo que sea, con vos?
Desde el fondo de tu corazón esperás que sí. Caso contrario, te morirías de dolor. Estás demasiado enferma de amor como para alguna vez encontrar la cura, y tampoco es que tengas ganas de curarte. No podés imaginarte el resto de tu vida tratando de olvidarlo, de sacarte de adentro lo que sentís, o tratando de sentir lo mismo por alguien más.
Jamás podrías sentir lo mismo por nadie más.
Sin haber tenido nunca más del contacto físico necesario, sin haber dicho nunca nada demasiado profundo (con palabras, porque con la mirada se han dicho miles de cosas), ya sabés que él es tu alma gemela, el amor de tu vida, que naciste para pasar cada segundo de tu existencia desde el momento en que lo conociste en adelante amándolo a él. En las últimas horas se despertó incontenible dentro de vos la sensación de que quizá él también nació para pasar cada segundo de su existencia amándote, que vos sos su alma gemela y el amor de su vida, y que cada piedra con la que se tropezó en el camino valió la pena porque finalmente llegó a donde siempre estuvo destinado a pertenecer, a tus brazos: pudiste verlo brillando en sus ojos, pudiste sentir con cada roce inocente e inesperado, pudiste escucharlo en su voz y leerlo en los pliegues de su sonrisa.
¿Pero qué si ahora todo este asunto lo lleva a pensar que no sos digna de confianza? Nunca se te ocurriría compararte con Nina, y sabés que a él tampoco, pero su capacidad de fiarse de las personas y de abrirse a otros estaba destrozada cuando lo conociste, y el hecho de que haya avanzado bastantes casilleros en el tablero no quiere decir que se haya recuperado por completo de los golpes que le asestaron la última vez. Si su ego es herido por tu comportamiento lo suficiente como para que decidiera alejarse, como para que te diera la espalda y cerrara las puertas a cualquier posibilidad...
No lo aguantarías, no.
Pero tampoco podrías vivir pensando que no hiciste lo que estuviera al alcance de tus manos para evitar que tu país y su pueblo atravesaran una guerra innecesaria y todo lo malo que ello acarrea por un motivo tan egoísta como lo sería querer preservar tu propia felicidad.
Quedarías hecha añicos y tardarías un millón de años luz en reponerte, probablemente morirías de pena porque tu enamoramiento hace rato que ya ha pasado ciertos límites y ahora bordea cualquier descripción apropiada para lo que sea que esté más allá de la dependencia absoluta y la locura más profunda. Nunca serías capaz de recobrarte, y te parte el alma pensar que quizá con esto sacrificaste cualquier posibilidad de ser feliz a su lado en caso de que sea incapaz de perdonarte.
Pero tampoco podrías vivir con la culpa de no haber ayudado.
Podrás tener muchos defectos, podrás carecer de autoestima, podrás no ser el crayón más brillante de la caja, podrás tener muchos agujeros en el corazón que necesitas sanar, pero si hay algo de lo que estás segura es que jamás, jamás serías egoísta. Jamás te pondrías a vos misma, a tu bienestar o a tu felicidad antes que a los demás, nunca.
Si este audio es falso, entonces debe ser comprobado antes de que David Palmer dé la orden de atacar al Medio Oriente y ya no haya vuelta atrás. No importa si como consecuencia de tus acciones perdés tu trabajo, vas presa (lo cual es una posibilidad, lo es) o ves caer al vacío con las alas secas y sin oportunidad de volar para salvarse a tu sueño de una eternidad con él.
La realidad es que estás convencida de que la grabación de Chipre es una fabricación, una trampa que les están tendiendo, y vas a ayudar a Jack para que quien sea el dueño de la mente perversa que está jalando de todos esos hilos no logre su cometido.
Darías todo, lo que sea, tu carrera, tu libertad, lo que haga falta con tal de ver la farsa fallar y que tu país no entre y cause la entrada de otros a una guerra.
Darías todo, lo que sea.
Darías hasta tu sueño por ver la farsa fallar.
Los rumores corren como reguero de pólvora: Jack Bauer se escapó con una testigo material de la CTU, agrediendo en el camino a Tony Almeida, causando que al caer como consecuencia del puñetazo que le lanzó se lastimara gravemente una de sus piernas.
Sabés que Jack tiene cierta tendencia a... resolver las cosas utilizando la violencia, por llamarlo de algún modo, pero jamás te imaginaste que – aún habiéndote dado ya cuenta que es de ir mucho a los extremos cuando trata de obtener resultados satisfactorios – sería capaz de lastimar a otro agente.
Al parecer, supusiste mal, porque lo último que lograste averiguar fue que Carrie Turner encontró a Tony malherido minutos después del escape de Jack, y lo acompañó hasta la unidad médica de la CTU.
Dios, si instintivamente tu sistema nervioso reaccionaba celosamente hacia Kim Bauer – a quien ni siquiera conocés en persona -, entonces mejor no entrar en detalles sobre cómo ardes por dentro de sólo pensar en la idea de esa arpía despiadada teniendo la oportunidad de llenarle la cabeza a Tony. Sabés bien de lo que Carrie es capaz, lo viviste en carne propia: siempre consigue lo que quiere, y para ella realmente eso de que el fin justifica los medios es una de las verdades más grandes. No tiene moral, no tiene escrúpulos, tiene la conciencia negra como un basural, y debe dormir enroscada o en un nido de ratas. Y, para frutillita del postre, te odia tan profundamente como vos la aborreces a ella.
Estás segura de que ya se dio cuenta de que estabas ayudando a Jack, y estás segura de que no va a perder la oportunidad de irle con el cuento a Tony. Te preguntas si durante las breves horas que lleva trabajando en la CTU ha notado lo enamorada que estás de él y si va a usar esa información a su favor.
En estos momentos en tu cabeza son tres las grandes preocupaciones que absorben tu atención: la primera de ellas es el estado de salud de Tony; la segunda es Jack y la misión secreta y – por qué no llamar a las cosas por su nombre – ilegal que está desplegando con ayuda de Yusuf Auda y Kate Warner en la que probablemente tengas que jugar un papel más amplio y más comprometido en el futuro si llega a llamarte para que lo ayudes ocupándote de alguna cosa técnica o haciendo alguna averiguación; la tercera es qué tanto sabe Carrie y qué tan lejos está dispuesta a llegar para lastimarte otra vez.
No podés con los nervios, no podés con la angustia, no podés con la ansiedad. Todo está convirtiéndose en demasiado, y demasiado es algo con lo que vas a tratar de lidiar, aunque no estás muy segura de qué tanto éxito vas a tener, especialmente cuando hay una voz que repite en tu mente como disco rayado que podrías o salvar millones de vidas o destruir tu mundo en millones de astillitas de cristal si das un solo paso en falso.
Quedarte sentada es imposible, no cuando tanta adrenalina te recorre entera de pies a cabeza. Te levantás, subís las escaleras hasta el despacho del director, y te quedás en el descanso, intentando que no parezca tan obvio que estás esperando a que Tony regrese.
Te restregás las manos, respirás hondo, pestañás unas veces, no parás de mirar el reloj cada medio segundo, hasta que finalmente lo ves venir, usando un par de muletas para ayudarse a caminar sin que la pierna herida tenga que soportar el peso del cuerpo. Luce alterado, frustrado, enojado, con bastante bronca encima, y honestamente no te sorprende: su ego herido y sentimientos de impotencia deben estar devorándolo por dentro después de que Bauer lo haya burlado así y además de todo le haya dejado un pie lastimado como souvenir.
"Tony..." tu idea era llamarlo suavemente, pero las dos sílabas que forman su nombre se te deslizaron por entre los labios y el sonido producido por tu garganta resultó ser el de una plegaria temblorosa y cargada de emoción.
"¿Sí?" contesta indiferente mientras sigue caminando en dirección a su despacho, sin prestarte atención, porque está demasiado absorto en sí mismo.
"¿Qué dijo el doctor?" te apresurás a preguntar mientras tus pasos siguen los suyos.
"No lo sé" contesta con desdén al tiempo que entra a la oficina "Piensan que me partí un ligamento o algo de eso"
No le importa tener un ligamento torcido, o un músculo desgarrado, o la pierna rota: está demasiado encolerizado porque Jack se escapó bajo sus narices y quebró las normas que el como director es responsable de hacer cumplir.
Entendés de dónde vienen su frustración y su furia, pero no hay nada que puedas hacer, y si bien te duele inmensamente verlo así, no te arrepentís de estar ayudando a Jack: estás haciendo lo que crees es correcto, aún a costa de tus propios intereses personales.
"Carrie me dijo que te vio hablando con Jack" suelta de repente, con el tono de voz un poco más suavizado.
Carrie, no me sorprende pensás amargamente.
Te das cuenta de que tiene intención de dialogar, de que vos misma le cuentes cómo fueron las cosas, si colaboraste con Jack por voluntad propia, si te obligó o te engañó de alguna manera para conseguir lo que quería.
"Sí" no vas a mentir: otras personas te vieron hablar con él, y además no pueden verle nada de malo a que hayas sostenido una conversación con un agente de la agencia en la que trabajas "¿Es eso un problema?" vas a mantenerte calma y tranquila, relajada, sin aparentar miedo, sin mostrar de ninguna forma que tenés algo que ocultar.
"Bueno, depende de qué hayan estado hablando" ahora el tono que usa te gusta un poco menos "¿De qué estaban hablando?" inquiere.
"¿Me estás interrogando?" preguntás inocentemente, con una sonrisa producto de los nervios cruzándote el rostro, mientras él deja las muletas apoyadas contra el borde del escritorio y toma asiento en la silla forrada de cuero negro.
Contesta a tu pregunta con otra. O, mejor dicho, decide ignorar tu pregunta y formularte otra, como para dejarte en claro de manera indirecta que sí: te está interrogando.
"¿Ayudaste a Jack a sacar a Kate Warner?"
Vas a tener que mentir, no te queda otra opción. Va a dolerte terriblemente, va a hacer como una cuchillada en el estómago, pero no tenés alternativa. Hay demasiado en juego, y tu propia felicidad es un precio pequeño a pagar cuando del otro lado de la balanza están las vidas de miles de soldados americanos y las de los ciudadanos y habitantes de este país.
"Por supuesto que no"
Por fuera no te tiembla ni un solo músculo que pueda ser captado por el ojo humano, pero por dentro estás sacudiéndote con violencia, casi como si tu alma estuviera convulsionando de dolor.
"¿Eso es lo que Carrie te dijo?" preguntás ", ¿que estoy en una colisión con Jack?"
"Sí" contesta, y a él tampoco le tiembla la voz.
"Bueno, no sé qué decirte" seguís jugando la carta del desconcierto y la inocencia "Ella no sabe de lo que está hablando"
"Mirá, Michelle" comienza, y ves venir un sermón, un reto o una exposición de lo muy inflado y herido que está su ego ", no importa si pensás que Jack está en lo cierto o que está equivocado. El hecho es que éste es mi comando" sí, ahí está: el ego de Tony Almeida "y lo que pasa acá es mi responsabilidad"
Asentís con la cabeza.
"Sé eso"
Pero espero que no te importe mucho que hayamos pasado por alto tu cargo cuando te des cuenta de las pérdidas y catástrofes que podríamos ahorrarnos.
"Así que necesito que seas honesta conmigo ahora: ¿te llevaste intencionalmente al agente Baker lejos de Kate Warner"
Con él siempre serías honesta, con todo, sin pensarlo dos veces. Serías honesta si le dijeras que lo amas, que es con quien querés pasar cada segundo que te quede de vida, que es el centro de tu Universo y el eje sobre el que gira tu mundo, que de sólo pensar en un futuro en que no esté escrito su nombre junto al tuyo se te marchita el corazón. Pero ahora mismo y en lo que a este asunto refiere, no podés ser honesta. No podés poner tu felicidad primero, no podés proteger su ego, no
Haciendo acopio de cada gramo de la fuerza que te queda diseminada en el cuerpo después de las dieciséis horas de locos que llevás dentro de este edificio, lo mirás a los ojos y de tus labios se cae una mentira pronunciada muy despacio, muy suavemente, quizá porque en el fondo hay una parte de tu ser a la que le gusta autotorturarse.
"No, no lo hice"
"¿Entonces por qué Carrie me diría lo contrario?"
Para esa pregunta sí que tenés una respuesta que no implica decir mentiras.
"Porque a ella le encantaría verme de patitas en la calle"
Cuando trabajaban en Distrito y era tu jefa las cosas se habían desenvuelto de manera similar, obligándote a pedir a Chappelle una recomendación para entrar a ocupar un puesto en la CTU.
"¿Por qué?"
No querés entrar en detalles, no ahora. Jamás le contaste a nadie el infierno en que desembocó la sarta de maldades de Carrie, y te gustaría poder desahogarte con Tony y compartir con él cosas que jamás confiaste a ninguna otra alma, pero este no es el momento, definitivamente.
"Porque no me agrada, y lo sabe" resumís, esperando que se dé por vencido y deje el tema de lado de una buena vez por todas.
Sin embargo, no es así.
"¿Querés contarme sobre esto?" ahí está de nuevo, el Tony al que adorás, al que le brillan los ojos de preocupación y amor por vos.
Sí. Quiero contarte todas las cosas que alguna vez me hicieron mal. Quiero que me abraces mientras lloro. Quiero que me digas que no fue mi culpa, que hice lo que pude, que todo va a estar bien. Quiero que me acunes hasta que me quede dormida. Quiero que seques mis lágrimas con tus besos. Quiero que me calmes si tengo pesadillas. Quiero quitarme de encima toda esta angustia que tengo adentro.
"No, realmente no"
Mentirosa.
"Si tenés un problema que está interfiriendo con tu trabajo..." retoma el sermón.
"No está interfiriendo con mi trabajo" lo interrumpís, antes de que siga hablando y termine convenciéndote de que te quiebres y le cuentes por qué Carrie y vos se odian tanto "En serio" le asegurás.
"Okay, gracias" son las dos palabras frías y carentes de expresión que elige para dar por finalizada la conversación, discusión, interrogatorio o lo que sea que haya tenido lugar entre ustedes, antes de volver a fijar la atención en su trabajo.
De pie ahí lo contemplás durante segundos que se te hacen eternos milenios, muriéndote por dentro.
Estás rompiendo la confianza que te ganaste, estás apuñalándolo por la espalda, estás arriesgándote a mucho, y duele, duele demasiado.
Pero crees que estás haciendo lo correcto, y nada ni nadie podrá disuadirte y convencerte de lo contrario.
Te vas, bajas los peldaños despacio, con los ojos fijos en el suelo, en tus pies, tan cansados y tan adoloridos que sentís que en cualquier momento comenzarán a sangrarte, quizá tanto como está sangrando de pena tu corazón.
Llegás a tu escritorio, te sentás, mirás el reloj. Son las doce de la noche con doce minutos.
No hace falta que te des vuelta para cerciorarte de lo que tu cuerpo siente gracias al sexto sentido que has desarrollado: desde su oficina, a través de los ventanales de vidrio, está observándote, y esa mirada que siempre te gustó sentir recorriéndote la espalda ahora te causa espasmos que no son precisamente de placer.
Decidís concentrarte en el trabajo y olvidarte de Tony (¡ja!, como si eso fuera posible), de Carrie, de todo. Lo que estás haciendo es lo que debés hacer, era la única opción válida para poder vivir en paz con tu conciencia, e hiciste bien al escogerla.
La farsa debe fallar.
Pasás los siguientes veintiún minutos totalmente avocada a lo que tenés que hacer, atenta al teléfono en caso de que Jack trate de comunicarse con vos. Ni noticias has tenido de él, lo cual no sabés si debería preocuparte o no. Les avisaron al Departamento de Policía de Los Angeles y al FBI que el agente Bauer ya no está trabajando bajo el mando de la CTU y que se llevó a una testigo material sin autorización, y están buscándolo, aunque crees que esos intentos no van a traer resultados fructíferos.
A las doce con treinta y tres minutos ves por el rabillo del ojo a Carrie contestar el teléfono, intercambiar unas palabras en voz baja con su interlocutor para luego colgar, ponerse de pie y dirigirse al despacho de Tony.
Genial, genial, genial, lo que te faltaba: Tony interrogando a Carrie acerca de tus problemas con ella, o Tony y Carrie hablando de tus motivos para ayudar a Bauer, o Tony y Carrie tratando de buscar la manera de atraparte infringiendo las normas. La realidad es que si bien no sabés cuál de las alternativas es peor, la simple idea de Carrie acercándose a Tony y quizá logrando que él la considere digna de confianza en lo que al plano laboral se refiere es suficiente para que se te revuelva el estómago y te suba la bilis a la garganta.
No podés evitar instintivamente hacer girar la silla sobre sus ruedas y dar vuelta la cabeza para observarlos. Los ves ahí, él sentado detrás del escritorio y ella de pie, hablando. Hablando de vos, seguramente.
Que digan lo que quieran: vos vas a mantenerte firme en tu postura con tal de ver la farsa fallar, por más arriesgado que sea.
Minutos más tarde Carrie regresa a su escritorio. Algo te dice que van a estar vigilando tus movimientos bien de cerca y que probablemente vaya a tratar de buscar una manera de ingresar a tu sistema para controlar tus llamadas y los flujos de información que ingresen y egresen, sospecha que es confirmada cuando segundos luego recibís un mensaje de falla, falla que no te caben dudas Carrie provocó en tu router.
Dubitás durante un par de segundos.
¿Quiere guerra? Bueno, bien, aquí vas entonces.
Tomás el auricular en tu mano, marcás su número de interno y esperás hasta que del otro lado te contesta esa voz que tanto despreciás:
"Turner"
Trata de sonar como si no supieras.
"Tengo el servidor de refuerzo con una condición de alarma. ¿Vos también tenés una?"
"No. Debe ser de tu lado del router. ¿Querés que entre y revise las conexiones?"
"No. Necesitás un nivel de autorización C para eso" generalmente no sos de competir con las otras personas a ver quién es mejor o quién tiene más poder, pero en este caso te encanta aprovechar para recordarle que hoy, a diferencia de en el pasado, la jefa sos vos "Voy a tener que hacerlo yo"
Y probablemente mientras lo haga vengas hasta mi máquina y toques un par de cositas en las configuraciones para poder controlarme. ¿Acaso crees que nací ayer?
Te leventás, le echás un vistazo, echás un vistazo al despacho de Tony sólo para verlo con aspecto pensativo y el ceño fruncido, y te dirigís a IT para encargarte de arreglar el problema que Carrie usó como distracción para sacarte del medio por un rato y poder preparar todo para vigilarte.
Te demorás un poco más de lo normal, aunque por un momento te tentó la idea de ir y agarrarla con las manos en la masa.
Cuando regresás a tu escritorio para seguir trabajando, tratás de que tus facciones no delaten lo nerviosa que estás ni las cantidades de ansiedad y adrenalina que están corriéndote por las venas y seguís haciendo lo que tenés que hacer como si nada, mientras por dentro sentís las costillas a punto de quebrarse debido a los latidos desaforados de tu corazón, que también los escuchas en los oídos como el eco lejano de pasos rítmicos que se pierden en la oscuridad de la noche.
Las cosas se desarrollan con normalidad durante los siguientes quince o veinte minutos, pero cuando el reloj marca que faltan siete para la una de la madrugada y suena el teléfono, un presentimiento te dice que probablemente esta llamada no tenga nada que ver con el trabajo.
"Dessler" contestás.
Y cuando la voz del otro lado habla, te das cuenta que la intuición no te falló.
"Hola, soy yo"
No. No, hoy no. De todos los días, hoy no, por favor.
Hoy sí. Es él. Los oídos no te engañan. Es él. Llamándote, hoy, ahora, en el momento menos oportuno, bajo las circunstancias menos indicadas.
Qué suerte la tuya, eh.
"Danny, ¿qué estás haciendo despierto?" preguntás, tratando de sonar más preocupada que irritada.
Se te ocurre que si sigue levantado cuando son casi la una de la madrugada probablemente se haya salteado la última toma de la medicación, pensamiento que está lejos de ser reconfortante. De verdad necesita tomar esas pastillas, es por su propio bien. Ya lo hablaste con él a solas, lo hablaron los dos juntos con su psiquiatra, y pensaste que había logrado entender que es importante que las tome, por mucho que piense que no van a hacerle efecto, porque lo cierto es que sí lo ayudan a calmarse.
"No puedo... no puedo dormir" está nervioso, alterado, tiene problemas para hablar coherentemente. ¿Habrá estado bebiendo otra vez? "¿Estás segura de que no va a pasar nada malo?"
Paranoia, de seguro despertada por la noticia de la bomba nuclear que explotó en el desierto y que ya ha empezado a propagarse entre los ciudadanos, que deben estar comenzando a entrar en pánico.
Problemas para gesticular y modular, de seguro ocasionados por el cese en el consumo de la medicación.
Sí, definitivamente se salteó la última toma de la pastilla, y la anterior a esa, y la anterior a la anterior, y así sucesivamente por quién sabe cuántos días, lo cual te lleva a reprocharte mentalmente no haber pasado desde el domingo a verlo y a asegurarte de que estuviera siguiendo las indicaciones del médico. Esos son cuatro días, y Danny sin alguien que lo vigile de cerca durante más de veinticuatro horas puede desembocar en problemas.
"Según lo que sé, no"
Te arrepentís en el acto de no haber dado una respuesta más firme, más concreta, una respuesta que no dejara lugar a dudas, porque el hecho de no haber contestado a su pregunta con un rotundo 'sí' hace que sus preocupaciones se desborden y que reaccione con un poco de violencia.
"¿'Según lo que sé'?" repite tus palabras, imitando tu tono de voz, sarcástico, irritado "¿Qué demonios significa 'según lo que sé'?"
No podés decirle más que esto, no podés dar más información.
"Danny, conocés mi situación" intentás hacerlo entrar en razón.
"Sí, bueno, ¿sabés qué?: tu situación es una porquería. ¡Estamos hablando de mi vida!" se altera aún más "Lo menos que podés hacer es decirme lo que sabés"
¿Qué vas a decirle?, ¿que probablemente estén a punto de entrar en una guerra innecesaria porque el presidente va a tomar decisiones militares basándose en una farsa montada por macabros seres que en búsqueda de satisfacer sus propios intereses planearon timarlos a todos?, ¿que estás mintiéndole a tu jefe, quien además resulta ser el amor de tu vida, y colaborando a espaldas suyas y fuera de las normas de la unidad con Jack Bauer, un tipo a quien la policía de la ciudad y el FBI están buscando por secuestro de un testigo? ¿Eso vas a decirle?
"No hay nada que saber" mentís, y a continuación hacés nuevamente el intento de tranquilizarlo "Quedate donde estás" que espero que sea tu casa y no algún bar ", dormí un poco" sí, claro, como si fuera a hacerte caso "Voy a ir a verte mañana" prometés.
"¡Dios, Michelle, no me menosprecies!" se saca de quicio "¡No me menosprecies, porque quiero respuestas!" respuestas que no puedo darte, Danny "¡Acaba de explotar una bomba nuclear, y quiero saber si es seguro quedarme en Los Angeles! Además, ¿qué hay de los chicos?, ¿no te interesan los chicos?"
Claro que te interesan. Claro que los amas. Claro que te importan, mucho. Adoras a Nicholas, a Allison y a Krissy y jamás querrías que algo malo les sucediera. Si hubieras podido avisarle a Danny antes de que las cosas pasaran a mayores, lo hubieras hecho.
Es a él a quien no le importan esos tres angelitos te susurra al oído una vocecita interior que tratás de ignorar.
"Esto está convirtiéndose en demasiado, Michelle. No puedo. Traté, pero no puedo quedarme. Tengo que irme. Me parte el alma, pero no soy feliz, es la verdad"
"¡Claro que me importan!" decís entre dientes apretados y con furia contenida despertada por el recuerdo de esas palabras "Si hubiera algo para saber, te lo diría"
"Lo siento tanto. ¡Tanto! Si hubiera sabido... De haberlo sabido te lo hubiera dicho, habría hecho algo para que las cosas no se desbordaran. Te lo aseguro. Te aseguro que de haber sabido..."
Cuánto daño se habría evitado de haber sabido, ¿no?
Te decís a vos misma que no podés estar pensando en eso ahora, que no podés dejar que esas memorias floten en la superficie.
"¿Ah, sí?" te pregunta escéptico, irónico, eligiendo no creerte "Bueno, no me dijiste sobre la bomba" te encantaría gritarle para que se le grabe en el cerebro que no le dijiste nada porque tenían orden de no comunicarse con nadie que estuviera fuera del núcleo privado para no empezar una ola de pánico, pero sabés que sería en vano y una pérdida de tiempo porque tampoco te creería, seguiría pensando que son todas mentiras, seguiría pensando que hiciste las cosas a propósito para perjudicarlo "¿Qué pasó ahí?" sigue presionando los botones de tu paciencia, que ya está alcanzando el final del tarro "¿Se te escapó?"
"Ya te lo expliqué: no estaba autorizada a decirle a nadie" ¿para qué seguís excusándote, si va a importarle poco y nada lo que tengas para decir? Solamente quiere pelear. Pelear, como siempre. Desquitarse con vos, como siempre. Echarte la culpa por todo, como siempre.
"¿Sabés qué?" comienza en tono de amenaza "Quizá debería llamar a Carrie" se te congela la sangre en las venas cuando menciona ese nombre "Ella me diría"
Dios mío, no. Pensé que ya no se hablaban. Pensé que habían dejado de hablarse. ¿Llamar a Carrie?
"Pensé que ustedes no se hablaban" se te escapa antes de que puedas morderte la lengua y mantener los labios sellados, porque de pronto te ha invadido el pánico ante la perspectiva de que esa víbora venenosa quiera seguir metiéndose donde no la llaman, donde no le corresponde estar, donde sólo va a provocar más daño.
Las memorias siguen surgiendo, y no podés evitar que resuenen en tus oídos frases dichas hace meses, frases que deberían haberte indicado la tormenta que se avecinaba.
"La verdad es que nos amamos, Michelle. Nos amamos. Hacía tiempo que me había resignado a ser infeliz, pero ahora encontré algo que hace que muchas cosas valgan la pena. Lo lamento, de verdad, pero mi decisión está tomado: voy a enviar los papeles de divorcio mañana"
En el momento no se te ocurrió decirle que eso no era amor, porque todavía no conocías al amor de verdad. Ahora, ahora que lo conocés, te das cuenta lo equivocado que estaba.
"No nos hablamos" te tranquiliza, y le crees "Es una perra" agrega luego.
"¿Sabés lo que hizo tu amiguita? Me dejó. ¡Me dejó, Michelle, se fue!. !Dijo que se aburrió de mí, que no era lo que esperaba, que mejor terminemos las cosas antes de que la haga perder más tiempo! ¡¿Y lo que ella me hizo perder a mí!?, ¡¿lo que ella me hizo perder a mí?!"
De pronto una oleada de culpa te invade y hace que te sientas asqueada, con náuseas. Muchas cosas de las que le pasaron a Danny fueron (y muchas de las que le pasan como consecuencia de ellas son) en tu opinión culpa tuya.
"Danny" le decís en un tono más suave, queriendo de verdad calmarlo para que recobre un poco la tranquilidad y no solamente porque querés terminar la comunicación pronto ", voy a tratar de..."
"Olvidate" escupe con enojo antes de cortar, dejándote con las palabras en la boca, y con imágenes de uno de los días más trágicos de tu vida desarrollándose ante tus ojos en la pantalla de cine gigante que tenés en la cabeza, donde se proyectan los recuerdos, recuerdos que en este caso no son para nada gratos.
Si seguís pensando tanto, maquinando tanto y a tal velocidad, el cerebro va a estallarte.
El trabajo, la operación ilegal que Jack está llevando en contra de la voluntad de la CTU y de la que sos partícipe, Tony, cómo vas a hacer para que te perdone esta traición a su confianza, Carrie, cómo vas a mantenerla a raya para que no siga lastimándote y arruinándote la vida, Danny, las consecuencias que pueden acarrear los actos que emprendiste y que estás dispuesta a emprender con tal de ver la farsa fallar, lo que sea que te espere detrás del velo en el día de mañana.
Todas esas cosas comiéndote la cabeza.
Pero él (y ese él encierra la forma en que te mira, la forma en que te toca, la forma en que sus labios se curvan en esa sonrisa hermosa, el sonido de su voz, la forma en que te habla) y esa locura absoluta, profunda y extrema son las únicas dos cosas que te comen el corazón.
Todas esas cosas comiéndote la cabeza, él comiéndote el corazón y la rotunda certeza de que la farsa debe fallar, aún si para lograr eso te ves obligada a sacrificar tu sueño.
