Lo siguiente tiene lugar entre las 4:00 y las 5:00 de la madrugada del 5 de septiembre.
Los hechos ocurren en tiempo real.
Voy a buscar en todas las huellas de este suelo,
Voy a encontrar un mundo mejor que el que nos dieron.
Voy a buscar en todos los abrazos que nos demos,
Voy a encontrar todo el amor que siempre escondemos en algún lugar.
De pie frente a tu escritorio ocupándote de procesar datos tu mente se haya dividida en tres esferas: una está en piloto automático apretando teclas y escaneando cuadrantes; la segunda está repleta de toda clase de interrogantes acerca de los posibles paraderos de Jack y sus motivos de demora; la tercera y última está escuchando atentamente la conversación que Chappelle y Tony están manteniendo a escasos metros tuyos.
"Hace como una hora recibí el mensaje de que el presidente suspendió la ofensiva militar"
"¿Quién te dijo eso?" Chappelle está a la defensiva.
"Alguien de D.O.J" responde Tony "Alguien en quien confío"
"Yo no me preocuparía por eso" le resta importancia.
"¿Es verdad?"
"Sí" confirma Chappelle, receloso.
"¿Y lo sabías?" por el tono de voz te das cuenta que el hecho de que hayan estado ocultando información no le gusta para nada.
"Sí"
"Y no me dijiste. ¿Por qué estás tan determinado a mantener a mi gente procesando datos internacionales para una operación que fue suspendida?"
"Porque hay una fuerte posibilidad de que la Casa Blanca reinstale la orden de ataque"
El teléfono suena, y te distrae.
"Dessler"
"Michelle, soy Jack"
¡Jack! ¡Finalmente!
"Estoy en casa de Kate Warner y tengo el chip" anuncia antes de que tengas tiempo de formular cualquiera de las dos preguntas que quedarían perfectas con esas respuestas.
"Voy a ir a buscar a Tony" le decís, y depositás el auricular sobre el escritorio al tiempo que los ves tomando caminos diferentes después de su encuentro de opiniones.
"Tony" lo llamás mientas se aleja "Los teléfonos están funcionando otra vez." cuando llegás a su lado bajás la voz hasta convertirla en un susurro audible sólo para sus oídos "Y tengo a Jack Bauer en la línea dos"
"¿Dónde está?" te pregunta en un murmullo.
"En casa de Kate Warner"
"¿Qué está haciendo ahí?" reacciona sorprendido.
"No lo sé, pero tiene el chip"
"Pasa la llamada en modo conferencia a mi oficina" te pide.
Asentís con la cabeza y te dirigís a tu estación de trabajo. Pulsás un par de botones para conectar las tres líneas, le pedís a Jack que aguarde hasta que Tony llegue a su despacho y te dejás caer en la silla frente al monitor, sosteniendo el tubo con una mano.
"Jack, habla Tony. ¿Qué estás haciendo en casa de Kate Warner? Se suponía que ibas a traer ese chip hace como una hora" lo reprime entre dientes.
"Tuvimos un pequeño inconveniente" informa con voz queda, lo cual te sorprende. Y lo que agrega a continuación te deja helada aún más "Yusuf Auda está muerto"
"¿Qué pasó?" pregunta Tony de inmediato.
"No tengo tiempo de explicar, pero él es la única razón por la que seguimos teniendo este chip" probablemente alguien trató de recuperar esos datos y Auda los protegió con su vida "Estoy tratando de leerlo. Lo puse en un adaptador pero algo no está funcionando"
Es tu turno de intervenir:
"Jack, habla Michelle" mantenés un tono de voz lo suficientemente fuerte para que te oiga con claridad pero tan bajo como sea posible para no llamar la atención a tu alrededor "Dame un minuto" le pedís; estás sosteniendo el auricular sin usar las manos, ladeando la cabeza hacia un lado y subiendo un poco el hombro, porque tus dedos están ocupados tecleando "Podrías llegar a anular la función lectora manualmente. Voy a darte instrucciones"
"Okay, bien" seguís prestando atención a la conversación entre ambos mientras dejás correr los programas "Tony, mientras ella se prepara necesito que hagas un par de cosas para mí" le pide "Quiero que hagas un chequeo del nombre Peter Kingsley. Probablemente es un alias, pero podríamos tener suerte. Quiero que cruces referencia con cada jugador mayor de la industria del petróleo"
'Grandes peces petroleros' sumado 'Medio Oriente' da como resultado un motivo para querer que se desate un conflicto bélico de esa magnitud: si Peter Kingsley es el alias de un magnate de la industria, entonces una tercera guerra mundial le vendría como anillo al dedo, y un hombre sin escrúpulos sería capaz de preparar una emboscada para que Estados Unidos atacara a países inocentes basándose en una grabación falsa.
"¿Kingsley?, ¿por qué?" inquiere Tony.
"Voy a explicártelo después. Necesito que te pongas en contacto con el presidente" continua "Decile que tenemos la evidencia que necesita"
"Ya le dije. Y me acabo de enterar que suspendió los ataques militares"
"Bien, eso nos da algo de tiempo" comenta Bauer, animado.
"No necesariamente, Jack. Chappelle acaba de decirme que espera que la orden sea revertida"
"¿Por qué?"
"No fue específico, pero algo está pasando en Washington. Algo que no se supone sepamos"
Un breve segundo de silencio tiene lugar antes de que Jack lo rompa dirigiéndose a vos.
"Michelle, ¿estás lista?"
"Sí"
"Bien, adelante"
Comenzás a darle instrucciones, mayormente teclas que debe presionar, combinaciones, lugares a los que entrar. Cerca de las cuatro y veinte de la mañana, llegan al paso final:
"Control C.X, barra, cinco y después oprimí 'aceptar'"
"Listo"
"¿Sale algo?"
"Creo que está leyéndolo" pero pasado medio minuto, les cae un golpe de suerte esquiva "No, todo lo que salen son números y símbolos"
Esa es señal de que el chip podría estar dañado.
"Jack, saca el chip" le decís ", asegurate que las pestañas estén expuestas"
Lo siguiente que le oís lanzar es una maldición.
"¿Qué pasa?" interviene Tony, quien durante todo ese tiempo había guardado silencio mientras guiabas a Jack.
"El chip está dañado"
"¿Qué tanto?" te roba las palabras de la boca.
"No estoy seguro. Falta parte del microprocesador y las pestañas que van conectadas a él"
Dios, no. Esos son daños graves.
"Los datos que tengas, mandalos a mi pantalla" le pedís "Voy a hacerlo correr por el programa de recuperación"
"¿Podés acceder al archivo de audio completo?" te pregunta.
Siempre, desde chiquita, tuviste problemas para ganar seguridad en vos misma en ámbitos que no fueran aquellos relacionados con la inteligencia. Empezaste la escuela secundaria temprano porque eras brillante, ingresaste a la Universidad con sólo dieciséis años y te graduaste la más joven en tu clase porque tus capacidades para ciertas cosas sobresalen entre las de los demás. Nunca tuviste un autoestima alto en relación a tu belleza, pero si sos conciente de que lo que podés hacer con las herramientas necesarias y tu intelecto es mucho.
Por eso hace un tiempo tomaste la decisión de que querías ayudar a tu país y a sus ciudadanos, hacer un esfuerzo para lograr una diferencia, por más mínima que sea, para cambiar las cosas y quizá contribuir a que el mundo roto y desvencijado que les dieron sea un lugar un poco mejor.
Suena difícil y quizá hasta utópico, pero para vos es bastante lógico y racional. No estás diciendo que tu meta en esta vida es lograr la paz entre las naciones, acabar con el hambre, las guerras y el terrorismo; simplemente querés poner tu granito de arena para que las heridas de este planeta sanen.
"Sí está ahí, lo voy a encontrar" prometés, y sentís una oleada de auto confianza inundándote el pecho, dándote una sensación de confort que no sentís desde que estabas arriba con él en su oficina compartiendo esa taza de café mientras te besaba uno a uno los dedos de la mano lastimada.
"¿Estás recibiéndolo?" te pregunta, sacándote fuera de la burbuja de pensamientos en la que te hallabas.
Ves tu pantalla llenándose de los datos que está mandándote Jack, y no podés evitar el nudo que se forma en tu estómago: podrás ser muy inteligente y habilidosa con computadoras y aparatos electrónicos, pero hay cosas que ni siquiera un genio podría realizar.
"Me llegó, Jack, pero tenías razón: los datos están bastante destrozados"
Y decir 'bastante' en realidad es decir muy poco.
Ves a Tony acercarse hacia vos, dar la vuelta por detrás de tu silla y tomar el otro aparato telefónico que se halla al lado del que vos estás usando. Cuando se lleva el tubo al oído para hablar con Jack, por un breve momento tu cansada mente te sorprende con algo que no tiene nada que ver con lo que están haciendo: la escena en general, sacada de contexto – dos personas hablando por teléfono con un tercero, una al lado de la otra, cada cual con un teléfono distinto – te recuerda a Martha y Jonathan Kent, dos personajes de tu programa de televisión favorito, quienes tenían líneas separadas para poder hablar al mismo tiempo sin tener que esperar turnos con su único hijo que se había mudado a la gran ciudad.
Sí, totalmente raras las cosas con las que puede salir el cerebro de uno cuando llevás casi un día sin comer ni dormir y bajo niveles de presión inhumana: pequeños gestos o detalles se convierten en un océano de pensamientos que te distraen y te hacen divagar incluso cuando querés más que nada concentrarte en tu trabajo porque sabés que podría ser un granito más de arena en la búsqueda exhaustiva que emprenden algunos con el propósito de mejorar el mundo.
La voz de Tony te regresa a la realidad. Es como escucharla en estéreo: está a tu lado y a la vez lo oís a través del auricular.
"Jack, acabo de asignar dos personas de IT para que ayuden a Michelle con esto" les informa a ambos al mismo tiempo "Deberíamos poder terminar en unos quince o veinte minutos como máximo"
Si tenemos suerte.
"Okay, bien"
"Además" continua "tengo a tu hija Kim en la línea para vos"
"Gracias, Tony"
"Kim, tengo a tu papá en línea"
"¿Papá?" escuchás la voz de Kim e inmediatamente depositás el auricular sobre el escritorio otra vez. No te parece correcto escuchar una conversación privada; la chica está comunicándose con su padre por primera vez después de haber pasado horas pensando que había fallecido cuando ese avión se estrelló en el desierto, y probablemente tengan mucho que decirse.
Si vos estuvieras en la misma situación, si tuvieras la oportunidad de hablar con tu papá, no te gustaría que hubiera un extraño detrás de la línea siendo parte silenciosa de esa conversación.
Si tuvieras la oportunidad de hablar con tu papá... Otra vez el cerebro flotando en sitios donde no debería; en tu rostro se dibuja un gesto que es espejo de la angustia que de pronto te carcome por dentro ante este pensamiento.
"¿Qué pasa, Michelle?" lo escuchás preguntar suavemente, y cuando tus ojos se encuentran con los suyos ves preocupación en estado puro.
"Nada, estoy cansada" mentís a medias.
Lo sentís inclinarse hacia delante, y cuando susurra las siguientes palabras su respiración acariciando tu piel hace que te tenses de golpe y relajes rápidamente al perderte en el sonido de su voz:
"Necesito un abrazo" confiesa "Si pudiéramos escaparnos un ratito, ¿vendrías conmigo y me abrazarías?" pregunta inocentemente.
Sentís cada fibra de tu alma vibrando dentro de los límites de tu cuerpo, y no podés evitar la sonrisa suave y dulce que se forma en tus labios al tiempo que un tono rojizo tiñe tus mejillas.
"Qué tonto que sos" murmuras despacio; es una manera indirecta de responder sí.
"¿Lo harías?" insiste, espejando tu sonrisa.
Iría con vos al fin del mundo.
Mirás a tu alrededor para cerciorarte que no hay nadie cerca de ustedes.
"Te abrazaría y te llenaría de besos"
Tu propia sinceridad te sorprende. Veinticuatro horas atrás sólo habrías soñado con decirle a él estas palabras; en realidad, veinticuatro horas atrás no te hubieras animado a decirle eso a nadie, ni siquiera en broma. Siempre te caracterizó tu eterna timidez, sin embargo, el hombre que tenés ahí, a centímetros, y que podrías jurar está mirándote la boca calculando cuánto podría tardar en robarte un beso sin que nadie lo note, logra que te deshagas por dentro, que sigas impulsos, que te liberes.
Tal vez este día fue puesto en tu camino por el destino para marcar un antes y un después. Para hacer que aprendás a vivir cada día como si fuera el último, para abrirte la puerta que lleva a cientos de cosas que llevas años buscando exhaustivamente.
Lo más hermoso, increíble y mágico es que todas tus búsquedas exhaustivas terminan en Tony, como si el Universo hubiera conspirado para que las respuestas a tus plegarias y necesidades fueran encontradas en una sola persona, en una sola alma, en un solo cuerpo.
La búsqueda exhaustiva de un lugar al que llamar hogar termina en sus brazos.
La búsqueda exhaustiva de una medicina que cure tus males termina en sus caricias.
La búsqueda exhaustiva de un antídoto que calme tu sed termina en sus besos.
La búsqueda exhaustiva de un mundo mejor termina en el brillo de sus ojos.
La búsqueda exhaustiva de todo el amor que llevan meses escondiendo termina en su mirada.
La búsqueda exhaustiva del camino que te guía al lugar al que pertenecés termina en él.
Ayer a esta hora simplemente podías soñar con un mundo mejor que el que te dieron, pero durante el transcurso de las últimas veinticuatro horas el Universo conspiró y alineó las estrellas para que tus búsquedas concluyeran y tus deseos se hicieran realidad.
Y ahí están, sonriéndose el uno al otro.
"Creo que deberíamos volver a trabajar" señalás después de unos segundos, y ambos dejan escapar una risita.
Sanar el mundo entero es imposible, y siempre lo supiste, pero te gusta pensar que con lo que hacés día a día contribuís a que tengan lugar cambios.
Sanar tu mundo, sin embargo, hacer tu mundo un lugar mejor, sí es posible: él hace que sea posible.
Él, ese hombre que es tu hombre perfecto, al que no podés dejar de mirar mientras trabajan uno muy al lado del otro frente a la pantalla de la computadora, el que hace que incluso en esta tempestad te sientas protegida y no te hundas, el que hace que pierdas la noción del tiempo, el que te hace sentir más humana que cualquier otro ser sobre la faz de la Tierra.
La voz cargada de enojo e irritación de Ryan Chappelle irrumpe en la atmósfera que envuelve a ambos:
"Acabo de enterarme que pidieron a dos de IT para un proceso de recuperación. Estaban trabajando con milicias internacionales" agrega, aunque la aclaración no es necesaria: sabían que esos técnicos estaban ocupados con otra cosa, no los mandaron a llamar porque creyeron que estaban holgazaneando con un mazo de cartas.
Tony da un paso adelante, se acerca a él y expone las cosas como son:
"Jack Bauer tiene un chip. Contiene un archivo de audio que esperamos va a probar que la grabación de Chipre es falsa"
"¿Dónde está ese chip?"
"Ha sido dañado" explica.
"¿Dañado?"
"Jack nos mandó los datos pero su estado es bastante delicado. El archivo de audio necesita ser reconstruido, lo cual va a llevar un poquito de tiempo"
"¿Cuánto tiempo?"
"El tiempo que haga falta" contesta Tony, y te das cuenta que ha perdido la paciencia, por lo que decidís intervenir.
"Debería llevarnos unos quince minutos, señor" informás a Chappelle, quien asiente con la cabeza a regañadientes dándose por conforme.
Cuando quedan solos nuevamente, te dirigís a Tony:
"Se atrapan más moscas con miel que con vinagre"
Suspira, y ambos vuelven a concentrarse en el trabajo.
Pero las cosas no mejoran en lo absoluto.
No logran recuperar el archivo de audio. Ya probaste de todas las maneras posibles que se te ocurrieron, pero los resultados son nulos; el chip estaba demasiado dañado y es imposible reconstruir algo. Lo único que pudiste rescatar que valdría la pena investigar es lo que probablemente forme parte de la 'firma' del hacker o programador que contrataron para fabricar la grabación, pero no hay ninguna otra cosa.
Llamás a IT para hablar con Jason, el muchacho que está ayudándolos, pero él tampoco pudo conseguir nada.
Cuando colgás, Tony lee la decepción y frustración en tu rostro, porque enseguida dice:
"¿Él tampoco encontró nada?"
Negás con la cabeza, y antes de que puedas agregar algo un ansioso Ryan Chappelle vuelve a entrar en escena.
"Bueno, ¿qué consiguieron?"
Nada pensás amargamente porque no había nada que conseguir.
"El chip está mucho más comprometido de lo que pensábamos" Tony comienza a explicar.
"¿Tienen el archivo de audio?" al parecer Chappelle tiene prisa y no le sobran segundos para dar lugar a excusas o tecnicismos.
"Michelle pudo recobrar una información que vale la pena seguir"
"Son fragmentos de códigos que se repiten. Pueden decirnos quién programó la información" intervenís, esperando que Chappelle comprenda que si bien no es lo que esperaban obtener al menos es una nueva punta para desenredar la madeja.
Pero no causa en él ningún efecto. Es un hombre demasiado cuadrado.
"¿Encontraron el archivo de audio o no?" repite, fastidioso como un nene de cuatro años que no durmió su siesta "Eso es todo lo que necesito saber"
"No, no lo encontramos" respondés, aparentando más calma que la que en realidad sentís.
"Entonces Bauer desperdició nuestro tiempo" refunfuña furioso, con los dientes apretados y un gesto nada amigable contrayéndole la cara.
Cuando se pierde de tu vista, mirás el reloj: son las cuatro de la madrugada con treinta y siete minutos. Va a amanecer pronto, y ustedes dos están ahí adentro agarrándose las cabezas porque la pista que podría haber logrado se detuvieran los ataques militares a países inocentes resultó hacerse agua. Y de lo poco que pudieron exprimirle Chappelle ni quiere oír hablar.
Te dejás caer en la silla otra vez y exhalás fuertemente tratando de quitarte de encima la frustración que sentís.
"Ey, ey, ey, no te pongas así" trata de animarte Tony "Voy a ir a hablar con Chappelle y ver si entra en razón" promete.
Dudás que pueda llegar a hacer que cambie de opinión, pero lo amás por intentar. No es su fan número uno y viven teniendo entredichos, pero por vos va a ir a hablarle y aguantarse lo que probablemente será un sermón, sólo para darte la tranquilidad de que están haciendo todo lo que pueden.
Al regresar, obviamente, vuelve tensionado y con malas noticias:
"No quiere saber nada con rastrear al programador que hizo la grabación a través de los códigos que encontraste" anuncia "Me pidió que llamara a Jack y le dijera que quiere que sea parte de una conversación telefónica entre él" refiriéndose a Chappelle "y el Presidente Palmer"
Y de repente, una lucecita se enciende en vos.
"Tony, tengo una idea" decís "¿Qué tal si te demorás un poco y me das algo de tiempo para hacer un rastreo y ver si encuentro información sobre el programador? Si obtenemos un nombre o una dirección Jack podría ir a buscar a este tipo y hacerlo confesar"
Es arriesgado, pero es la mejor opción que tienen a mano.
Y además, ya llegaron demasiado lejos y hay demasiado en juego como para darse el lujo de frenar.
"¿Cuánto llevaría hacer un rastreo?" pregunta.
"Menos de diez minutos"
Con un leve asentimiento de cabeza te da luz verde.
Cinco minutos más tarde, sonreís triunfante mientras le señalás en tu pantalla el nombre, dirección y registro policial y clínico del tipo que contrataron para hacer una grabación que pasara por verdadera ante los ojos de los expertos.
"Voy a llamar a Jack" anuncia.
Toma uno de los teléfonos que hay sobre tu escritorio, y vos tomás el otro.
"¿Sí?"
"Jack, somos Tony y Michelle"
"¿Tienen el archivo de audio?"
"No" contestás.
"¿Cómo que 'no'?" se altera "¿Me estás diciendo que no había un archivo de audio en ese chip?"
"Si lo había, fue destruido con el chip" le decís.
"Jack" habla Tony ", Chappelle está llamando al presidente y te quiere en la conversación"
"Sí, me imagino" es la respuesta sarcástica de Bauer.
"Además, un poco de la información que Michelle logró recuperar podría valer la pena"
"¿Qué clase de información?"
"Fragmentos idénticos de códigos en la cola de varios extremos de los datos" exponés.
"¿De qué estás hablando?" se altera aún más. Habla rápido y en voz baja "¿Qué clase de fragmentos?, ¿para qué son los fragmentos?"
"Para nada. Ese es el punto. Es código basura. Los programadores y hackers algunas veces los ensamblan en sus programas como una marca, una firma"
"Michelle pudo rastrear la frecuencia y encontramos a un hacker llamado Alex Hewitt. Tiene un prontuario con el FBI" explica Tony, sin entrar en los detalles que incluyen que el tipo pasó varios meses en un psiquiátrico y ha sido dado de alta recientemente.
"¿Estás diciéndome que piensan que este es el técnico que creó el archivo del audio de Chipre?"
"Sí" afirmás.
"Chappelle no va a dejarnos seguir más pistas" continua Tony "Vas a tener que ir a hablar con este tipo por tu cuenta"
"¿Cuál es su última dirección conocida?"
"210 Laurel Canyon Boulevard en North Hollywood" dicta los datos que aparecen en pantalla.
"Okay, entendido. Los vuelvo a llamar"
Y esas son las últimas palabras de Bauer antes de cortar.
Tony y vos intercambian sendas miradas. Están metiéndose en terreno peligroso, hundiéndose en arenas movedizas, llegando más lejos de lo que quizá deberían en esta búsqueda exhaustiva de evitarle al mundo más tragedias, más catástrofes, de hacerlo un lugar mejor que el que les dieron, incluso si el trabajo de ambos no es más que un granito de arena.
Pero al menos están intentando. Al menos si nada funciona les quedará el consuelo de saber que hicieron todo lo posible.
La búsqueda exhaustiva está lejos de acabar, y vos no ves la hora de que finalmente las cosas se resuelvan y encausen.
