Nota de la autora: Acepto comentarios de lectores anónimos y de lectores con cuenta en el sitio. Ya que la única persona de las que leen esta historia y la comentan se halla de vacaciones y no va a volver hasta dentro de al menos dos semanas, me encantaría recibir al menos algún comentario de otros de los que vienen leyendo. Realmente significaría mucho para mí. Voy a seguir escribiendo de todas formas; de hecho, estoy a punto de empezar el capítulo 31, pero ver en los gráficos que hay gente de todo el mundo leyendo y que nadie comenta es a veces un tanto desalentador. Por favor, solamente dos palabras significarían muchísimo :)


Lo siguiente tiene lugar entre las 6:00 y las 7:00 de la mañana del 5 de septiembre.

Los hechos ocurren en tiempo real.


Acompáñame a lo absurdo

De abrazarnos sin contacto.

No sabés si son los nervios, la perspectiva de lo que va a suceder cuando descubran lo que hicieron, el hecho de que llevás veinticuatro horas despierta y casi sin un segundo de calma, o los efectos secundarios de las fuertes emociones que te tienen hecha su presa, pero sentís un malestar general tremendo: nauseas, picazón en la mano herida, temblores internos, temblores externos, dificultad para respirar.

Te recuerda a esas largas noches que pasabas despierta estudiando para tus finales en la universidad; cuando llegaban las cinco de la madrugada te sentías tan exhausta que apenas podías mantener los párpados levantados, era como si tuvieran voluntad propia, se te cerraban solos; las ganas de vomitar haciendo arder tu garganta debido a tanto café ingerido, el dolor en los hombros y en la espalda.

Estás sola en el inmenso cuarto de baño, inclinada sobre el lavabo de cerámica blanco salpicado del agua que acabás de dejar correr para mojarte el rostro.

El problema es que esta vez es distinto.

Todo es distinto.

Lo que hicieron... Dios, qué locura más grande. Qué locura más peligrosa. En qué problema están metidos. Pero si pudieras hacer que las agujas del reloj retrocedieran, volver el tiempo atrás y encontrarte de nuevo en su oficina, de pie frente a él, escuchándolo exponer su plan, le dirías que sí de nuevo, sin pensarlo dos veces, tal y como lo hiciste la primera vez.

Porque crees que lo que están haciendo es correcto.

Porque crees que es necesario llegar a extremos con tal de evitar este error garrafal. O al menos intentar evitarlo.

Porque las consecuencias que te toque enfrentar a vos, el precio a pagar, todo eso es pequeño comparado a las vidas que se perderían y los desastres que se causarían si ustedes no hicieran el intento de frenarlo, por muy arriesgados que sean los medios para llegar al fin.

Porque no podrías vivir en paz sabiendo que hubo algo que podrías haber hecho pero no hiciste para ayudar a Jack, al presidente Palmer y a cada habitante de los Estados Unidos de América y de los países que van a entrar en una guerra sin fundamentos creada por una mente macabra que sólo persigue intereses propios.

Porque sacrificarías todo con tal de ver la farsa fallar.

Porque a él serías incapaz de negarte.

Porque a él no podés negarle nada.

Porque con él irías hasta el fin del mundo.

Porque a él en algo como esto jamás lo dejarías solo.

"Se me ocurrió una idea... Es peligroso e ilegal, pero podría darnos algo del tiempo que necesitamos. Puedo ir al ala médica y conseguir éter y alguna droga de corto efecto, inofensiva, para sedar a Chappelle por una hora o dos. Así podríamos dar la orden de enviar el helicóptero a casa de Hewitt. Nadie más sabe que van a reasignarme, así que para todos seguiría siendo el director de la CTU. El problema es que no puedo hacerlo solo. Tendrías que llamarlo, decirle que algún técnico quiere verlo, llevarlo a algún lugar – la sala dos, por ejemplo – atacarlo, dormirlo y encerrarlo ahí"

Sí, una locura tremenda.

Una locura tremenda, y los dos están metidos en ella.

El vendaje de la mano está empezando a molestarte mucho, por lo cual decidís quitártelo y arrojarlo al cesto de basura.

Cinco minutos atrás estuviste en la sala dos, asegurándote de que Chappelle estuviera aún inconciente, como Tony te pidió.

Verlo ahí, desmayado, con los ojos cerrados, pálido, hizo que tomaras conciencia de lo lejos que tuvieron que llegar, y de lo lejos que probablemente lleguen ellos cuando se enteren de esto.

Tony prometió que iba a protegerte, lo dijo tan convencido, tan terriblemente preocupado por vos, com0 si cuidarte fuera su propósito en esta vida... En ese momento hubieras entregado todo con tal de poder abrazarlo por un segundo, acunarlo en tus brazos, susurrar en su oído que van a estar juntos en esto hasta el final. Porque por mucho que te deshaga por dentro saber que ese hombre sería capaz de cualquier cosa con tal de protegerte, no vas a dejar que cargue solo con la culpa de tus acciones, porque lo que hiciste lo hiciste sabiendo a qué consecuencias te atendrías, lo hiciste creyendo que era lo correcto.

Aún crees que lo que están haciendo es lo correcto.

Salís del cuarto de baño, respirás hondo, y comenzás a caminar por el pasillo.

Ves a Tony parado a unos cuantos metros, firmando unos papeles.

Y como siempre que lo ves, tu corazón se saltea un latido.

Al llegar a su lado, en susurros te pregunta:

"¿Cómo está Chappelle?"

Reanudan los pasos mientras hablan, completando así juntos el tramo que resta de corredor hasta llegar de nuevo al piso principal.

"Sigue inconciente, pero está empezando a moverse un poco"

"Sí, la droga que le dí es de corta duración. Voy a tener que inyectarle otra dosis pronto"

"¿Cuánto tiempo más podemos seguir llenándolo de eso?" inquirís, un poco asustada ante la perspectiva de que se les vaya la mano; confías en Tony, a tus ojos es perfecto, pero porque es el hombre que amás, y eso no significa que no esté expuesto a cometer errores, como cualquier otro.

"Tenemos que mantenerlo en hielo lo suficiente para que Jack pueda traer a Hewitt" contesta "¿Cómo va eso del helicóptero?"

Consultás el reloj.

"Debería aterrizar en lo de Hewitt en diez minutos. Hewitt debería estar acá dentro de media hora"

Media hora que deseás se pase cuanto antes.

"Bien"

"¿Qué hay de Carrie?" el medio ante la perspectiva de que esté acechándolos lista para aprovecharse de la primera oportunidad que surja para perjudicarlos no te deja en paz "¿Está preguntando por Chappelle?"

"No, todavía no. La puse a trabajar procesando imágenes. Eso debería mantenerla ocupada por un rato"

La breve conversación que hasta ahora no ha estado compuesta de otra cosa que no sean murmullos y miradas un tanto paranoicas es interrumpida por uno de los técnicos, quien desde su escritorio no muy lejano al punto en el que están parados llama a Tony, teléfono en mano:

"Disculpe, señor Almeida, Brad Hammond de División está en la línea para el señor Chappelle. ¿Sabe dónde está?"

Dios, no, Hammond no.

En los ojos de Tony puede verse reflejado ese mismo pensamiento que invadió tu mente.

"No, yo lo atiendo, gracias" responde, acercándose para tomar el teléfono. Permanecés a su lado, escuchando retazos de la conversación "Señor Hammond, habla Tony Almeida. ¿En qué puedo ayudarlo, señor?" trata de sonar como si todo estuviera marchando con viento suave "... No estoy seguro" te morís por saber qué está diciendo Hammond "... Debe haber salido... A mi no me dijo nada, señor, pero voy a avisarle tan pronto como lo encuentre... Señor Hammond" notás que el rumbo de la conversación debe haber cambiado, porque la postura de Tony se tensa y su tono de voz se transforma un poco ", lo lamento, ya le dije todo lo que sé, señor. Pero voy a asegurarme de que Ryan lo llame en cuanto retorne" sí, en cuanto retorne del estado vegetativo que le inducimos "... Gracias, señor" es lo último que dice antes de colgar.

"¿Qué está pasando?" te apresurás a inquirir en un susurro nervioso y desesperado a la vez que tratás de mantenerte en apariencia tranquila.

"División sospecha que algo ocurre" contesta, haciendo que las perspectivas negras que ya tenías se tiñan de un color aún más oscuro si eso es posible.

"¿Entonces qué vamos a hacer?"

Querés que él te guíe, que él decida, porque lo admirás profundamente y – aunque algunas veces como sucedió durante el transcurso de los eventos que vienen desarrollándose tus opiniones se crucen con las suyas - sabés que tomaría las decisiones correctas en momentos como estos en los que de repente te sentís invadida por el desasosiego, los nervios y una adrenalina rara que te corre salvaje por las venas porque sos conciente de que estás haciendo algo que se sale de la raya que separa la legalidad de la ilegalidad.

Querés que él te guíe, que él decida, porque eso te da seguridad, hace que sientas que tus pies están apoyados sobre suelo firme.

Ese hombre que tenés delante tuyo posee la extraordinaria capacidad de hacerte sentir algo absurdo como que está rodeándote con sus brazos sin siquiera tocarte, abrazándote sin contacto, solamente con su presencia, con lo que irradia, con lo que emana de su cuerpo, con esa misteriosa, mágica, pura fuerza que une tu alma a la suya.

Podrás estar con el agua hasta el cuello, pero te sentís más segura y protegida que nunca porque él está ahí con vos.

"Tenemos que traer a Hewitt acá tan rápido como sea posible"

"El helicóptero ya está en camino" le recordás.

"Pero si nos atrapan a nosotros antes de que llegue, van a dar la orden de hacer que regrese y no van a recogerlos" te recuerda.

Tiene razón.

"Lo mejor va a ser que salgas de la CTU" sugiere "Voy a conseguirte el acceso que necesitás para ir a trabajar a uno de los móviles que hay fuera. De ese modo, si nos descubren, voy a caer yo solo"

"Vamos a caer los dos" querés recordarle que estás con él en esto hasta el final.

"Michelle..." empieza.

Pero lo interrumpís.

"Tony, estamos en esto juntos. Voy a ir a trabajar fuera de la CTU para que si nos descubren tarden más en encontrarme a mi; de ese modo voy a poder seguir ayudando a Jack un poco más"

"Está bien" acepta a regañadientes, y se marcha caminando con dificultad, dejándote sola.

Te apresurás a ir a tu escritorio para buscar tu saco; seguramente el aire frío de las primeras horas de la mañana va a afectarte de manera especial en tu estado físico y psicológico, volviéndote más vulnerable a los temblores involuntarios y cosquilleos recorriéndote la espina dorsal de arriba abajo.

Cuando las agujas del reloj están posicionadas anunciando que pasaron quince minutos de las seis, ves a Tony a lo lejos buscando tu mirada, indicándote silenciosamente que está listo para que salgas.

Comienzan a dirigirse los dos a un punto en común al mismo tiempo, finalmente cruzándose los caminos, quedando tu cuerpo al lado del suyo, a solamente centímetros de distancia.

"Con esto vas a acceder a la camioneta" susurra en tu oído a la par que te entrega una tarjeta de acceso. El hecho de que lleves tu chaqueta puesta no evita el temblor interno que sacude a tu alma cuando tus dedos rozan los suyos al tomar lo que está dándote, el contacto de las dos pieles causando que te estremezcas.

"¿Cómo voy a traspasar el programa de protección?" preguntás cuando están a punto de llegar a la salida directa al aparcamiento donde están las camionetas equipadas.

"Esto tiene un alcance de unas pocas cuadras. Tiene un código Huffman, así que vas a poder entrar"

Frenan, sus cuerpos giran a penas, quedando frente a frente y es sólo un centímetro de espacio vacío el que yace ahora entre ustedes, separándolos físicamente. Podés sentir su respiración mezclándose con la tuya, y verte reflejada en sus ojos otra vez, mientras la luz del sol que finalmente se ha alzado sobre la ciudad de Los Angeles otra vez los baña a ambos. Si quisieras, podrías inclinarte y robarle otro beso. Si quisiera, podría inclinarse y robarte un beso él a vos.

"Llamáme cuando estés situada" te pide, y querés pensar que su tono de voz suena debilitado porque por dentro se siente igual de frágil que vos, igual de desesperado por el hecho de que teniéndote tan cerca tiene que limitarse a simplemente contemplarte sin poder hacer nada más.

Asentís con la cabeza antes de marcharte.

Pero a los pocos metros sos interceptada por Carrie.

"Michelle..."

"Hola" es la primera palabra que se te sale.

"¿Adónde estás yendo?" inquiere curiosa y con un toque malévolo en los ojos, notando que llevás puesta tu chaqueta y estás dirigiéndote a una de las salidas secundarias.

"Estoy yendo a mi auto" contestás.

"¿Te vas?" pregunta.

"No, solamente voy a ir a buscar algo y vuelvo. ¿Hay algún problema?"

Responde a tu interrogante con otro que, por supuesto, te hiela la sangre y hace que tu corazón deje de latir por un segundo.

"¿Viste a Chappelle?"

"No"

Comenzás a caminar otra vez con la esperanza de perderla de vista, pero ella te sigue.

"Busqué por todas partes y no puedo encontrarlo"

"Bueno, si lo veo le digo que lo estás buscando" contestás, rogando no haber sonado demasiado evasiva como para levantar sospechas, aunque es más que obvio que Carrie ya las tiene y está tratando de escarbar en ellas para encontrar la manera de perjudicarte.

"¿Y si no lo ves?"

Te detenés en seco, respirás hondo y te decís a vos misma que la manera en que juegues esta carta va a ser crucial en el resto del desarrollo del juego.

"¿Qué se supone que significa eso?" indagás con escepticismo.

"Mi trabajo es monitorear las conversaciones de este lugar" se jacta "¿Te pensás que no sé lo que está pasando?"

"¿Por qué no me decís vos, Carrie?" la provocás, queriendo crisparle los nervios un poco mientras tu cabeza repasa mentalmente los movimientos hechos por Tony y por vos durante las últimas horas, llegando a la conclusión de que nada importante fue dicho a través del teléfono, que todos los detalles y maquinaciones – por llamarlas de alguna forma – fueron arreglados a los susurros y en persona, principalmente entre los confines de su oficina "¿Qué está pasando?"

"Lo llamaste a Chappelle porque Rudin quería verlo"

Sí, lo llamaste a Chappelle porque 'Rudin quería verlo'. ¡Lo llamaste! Qué tontos que fueron los dos; deberías haberlo llevado a la sala dos vos, decirle que Rudin estaba ahí en persona en lugar de llamarlo.

"Acabo de hablar con Rudin" sigue Carrie "Él no sabe nada de eso"

Pensá rápido, Michelle. ¿Por qué fue que de todos los técnicos superiores elegiste a Rudin? Pensá, pensá.

Y de repente la razón te sacude con fuerza el cerebro.

"Claro que te dijo eso" sonreís con un dejo de ironía "Su sistema no estaba cargado correctamente y eso es tu culpa" le reprochás "Quería ver a Chappelle para quejarse de vos"

Se queda perpleja, y por un instante se te cruza por la cabeza que creyó la mentira que le dijiste.

Aprovechando que se encuentra en silencio, mirándote, sin saber cómo responder a eso, decidís que es hora de finalmente deshacerte de ella y seguir camino.

"No te metas en mis asuntos, Carrie, y vas a hacer un mejor trabajo" le aconsejás.

Cuando minutos más tarde te encontrás finalmente instalada, tomás el teléfono y llamás a Tony como lo prometiste, al tiempo que comenzás a conectar los cables que necesitás para poner tu computadora portátil en funcionamiento y conectarla a las redes de la CTU.

"Almeida"

"Soy yo. Ya estoy situada"

"¿Dónde estás?"

"En el lote norte. En la camioneta 15-A. Tony, Carrie viene tras nosotros" le informás "Estuve preguntando por Chappelle"

Baja la voz hasta convertirla en apenas audible:

"¿Qué le dijiste?"

"Que no sabía de qué me estaba hablando. Pero la necesitamos fuera del camino" insistís "Mantenela ocupada"

"Bien, yo me encargo. Terminá de conectarte y llamá a Jack. Tengo que irme, Hammond está acá"

Y acto seguido, cuelga.

Suspirás. Que Hammond esté ahí no puede significar nada bueno; más bien significa que dentro de poco van a enterarse de lo que le hicieron a Chappelle, van a buscarte, encontrarte y llevarte detenida.

Por eso tenés que apresurarte y ayudar a Jack a hacer lo que sea que necesite que hagas antes de que te dejen fuera de la partida.

Pero antes de que puedas llamarlo vos a él, tu teléfono suena.

"Dessler"

"Michelle, ¿qué demonios está pasando?" grita, sacado de quicio "El helicóptero no nos recogió"

"Suspendieron la orden" empezás a explicar "Hammond está acá..."

"¡No me importa!" te interrumpe "¡Que el helicóptero vuelva! ¡Hewitt está muriendo!"

¿Hewitt?, ¿muriendo? Dios, ¿por qué la suerte sigue esquivándolos?

No tenés tiempo para preguntar qué pasó, cómo es que de pronto ahora la vida de Hewitt pende de un hilo. Sin embargo, la curiosidad es más fuerte.

"Jack, ¿qué pasó?"

"Entró en pánico" explica, y recordás que en el informe que Tony y vos leyeron sobre Alex Hewitt cuando lo buscaron siguiendo los rastros en lo que quedaba del famoso chip decía que había pasado bastante tiempo rehabilitándose en un psiquiátrico por paranoia y depresión ", trató de escapar porque se asustó. Lo perseguí hasta la terraza, y corriendo se tropezó y golpeó la cabeza. Está sangrando mucho, está perdiendo la conciencia" sigue "Michelle, Hewitt es el único que puede probar que el audio es falso y el único que puede llevarnos a Peter Kingsley, el autor de todo esto" como si no lo supieras, como si no supieras la importancia que Hewitt juega acá.

"Jack, hicimos todo lo posible, pero Hammond debe haberse enterado que pedimos un helicóptero para vos y lo suspendió. No hay nada más que pueda decirte. Estoy fuera de la CTU, así que probablemente tarden en encontrarme" crees que Tony no le habló a Jack de lo que le hicieron a Chappelle, por lo que preferís no entrar en detalles "Puedo ayudarte en lo que precises, ya estoy instalada" tratás de consolarlo un poco y de consolarte a vos.

Por Dios, ¿y si todo lo que hicieron termina resultando en vano?

"Está bien, voy a volver a llamarte" dice Jack, y luego se corta la comunicación.

Y te quedás sola, en esa camioneta, en silencio, sola con tus pensamientos, con tus dudas, con tus miedos, con la adrenalina quemándote en las venas, con el corazón latiendo desaforado, con la necesidad de un abrazo suyo reconfortándote y consolándote en este instante en que es tan frágil depender de todo.

A las seis de la mañana con veintiocho minutos, Jack vuelve a llamar.

"Michelle, soy yo"

"Jack, ¿dónde estás?"

"Estoy volviendo al loft de Hewitt. Quiero que te conectes y te prepares para entrar a su computadora"

Enseguida tus dedos, como si tuvieran vida propia, caen sobre el teclado y empiezan a moverse.

"¿Qué pasó con Hewitt?" inquirís, temiendo que la respuesta sea la que no querés escuchar.

"No aguantó. Está muerto" contesta, y en su voz percibís el mismo abatimiento que te invade.

Es una oportunidad menos de detener todo esto.

"Jack, lo siento"

"Llamáme cuando estés lista" dice por toda respuesta.

Un puñado de minutos más tarde, ya estás en condiciones de volver a comunicarte con Jack.

"¿Sí?" contesta al levantar el llamado.

"Jack, estoy conectada a la computadora de Hewitt. Necesito que presiones la tecla de 'escape' y puedo tomar control"

"Hecho"

Sigue tus instrucciones, y enseguida en tu pantalla aparece la réplica exacta de los datos guardados en el ordenador de Alex Hewitt.

"¿Qué te dijo Hewitt?" preguntás, queriendo tener más información.

"Me dijo que inventó un programa que puede recrear la voz de cualquier persona siempre y cuando tenga un ejemplo de esa voz. Puede hacer que digan lo que quieran" así fue como creó el audio de Chipre "Me dijo que tenía todos los archivos guardados en el menú principal.

Insertando un par de combinaciones lográs acceder.

"Bien, creo que lo encontré" anunciás.

Te tomás unos segundos para observar con atención, y te sorprende la manera en que el programa está armado.

Hewitt era, sin duda alguna, un genio, o al menos alguien muy habilidoso y con un coeficiente intelectual lo suficientemente importante como para diseñar esta maravilla.

"Nunca antes vi algo como esto" murmurás más para vos misma que para tu interlocutor "Todos los ejemplos están conectados a través de un integrador"

"Todo lo que necesito es cualquier cosa con la voz de Hewitt" te apresura Jack.

"Bien, esperá" presionás uno de los cientos de archivos de audio al azar y lo dejás correr "¿Éste es él?" preguntás a Jack cuando la voz de un hombre empieza a sonar.

"No. ¡Maldición!" se queja "Hay cientos de archivos... Esperá un segundo" dice de repente, y por un instante lo único que escuchás es silencio, hasta que Jack vuelve a tomar el teléfono "Michelle, ¿podés filtrar los archivos de audio por día y hora?" pregunta.

"Dejáme ver... Sí"

"Okay, fijate si podés encontrar un archivo de audio que fue grabado anoche muy tarde o temprano esta madrugada cerca de la medianoche" te pide.

Ponés a trabajar el filtro, y segundos más tarde lo hallás.

"Debe ser éste" decís antes de pararte sobre él y darle al botón 'play'.

Dos voces, la de un hombre y una mujer, llenan tus oídos.

"Hola"

"Hola, Alex"

"¿Quién habla?"

"Ese es él" Jack anuncia triunfante.

"Sherry Palmer" continua la grabación.

"Tenemos que dejarlo correr" informás al notar que ha aparecido una barra que indica que el programa está recolectando la información sonora que necesita para poder después crear sus propias frases, y que es necesario que el audio se mantenga funcionando hasta que la barra esté totalmente llena.

"¿La ex esposa del presidente? ¿Para qué está llamándome?"

"Sé todo sobre tu vinculación con Peter Kingsley, Alex"

"No conozco a nadie llamado Peter Kingsley"

"También sé que tenés todas tus conversaciones telefónicas grabadas. Dejáme preguntarte..., ¿era para protegerte a vos mismo o para extorsionarlo a él?... No te preocupes, Alex, puedo ayudarte"

De pronto la sangre se te congela en las venas, tu corazón se detiene y cada músculo de tu cuerpo se tensa cuando tus oídos son alcanzados por los ruidos distantes de un grupo de policías revisando camionetas y gritándose los unos a los otros, buscándote.

Están buscándote.

Eso quiere decir que Hammond encontró a Chappelle.

Eso quiere decir que Chappelle probablemente haya hablado y dicho que Tony y vos lo engañaron para llevarlo a la sala dos y luego lo atacaron.

Eso quiere decir que deben tener a Tony en custodia ya.

Eso quiere decir que te queda poco tiempo hasta que te hallen a vos.

"¿Quién dice que necesito ayuda?"

"Peter pensó que ibas a morir en Los Angeles con todo el mundo hoy y ahora que seguís vivo él va a ir a buscarte. Así que oí lo que tengo para decirte: yo puedo protegerte"

La barra finalmente está cargada, lo cual es un alivio porque el tiempo del que disponés para seguir dándole instrucciones a Jack es escaso.

"Bien, el programa dice que ya tenemos suficiente material para crear sonidos"

"Okay, bien. ¿Qué hacemos?"

Seguís escuchando voces y pasos que se acercan; deben estar barriendo todo el perímetro.

"Todo lo que tenemos que hacer es abrir un archivo GEN y escribir las frases que queremos que digan las voces" tu cuerpo entero sigue tensando y hablás tan rápido como la lengua te lo permite.

"¿Qué significa un archivo GEN?" Jack pregunta desconcertado y preso de una histeria probablemente producto del hecho de que no tiene la más mínima idea de cómo proceder para manejar este programa, y en el estado casi catatónico en que te encontrás vos debido al pánico no podés serle muy útil.

Hacés un esfuerzo por olvidarte de los ruidos que escuchás acercándose más y más y concentrarte en ayudarlo.

"Creó un diferente programa para el módulo de reproducción" le decís, al tiempo que empezás a revisar el resto de los archivos "Tenemos que encontrar bajo qué menú está"

"¿Qué estoy buscando?" inquiere Jack.

No podés ponerte a explicar. Tu mejor carta en este momento es buscarlo vos sola, encontrarlo y enviarle un acceso.

"No está acá" murmurás "Probá con un sub programa llamado prólogo"

Y antes de que puedas decir algo más, la tensión te toma prisionera cuando los hombres que están buscándote llegan a la puerta de la camioneta dentro de la cual estás y comienzan a aporrear sus puertas.

"Me encontraron, Jack"

"Salga de la camioneta, agente Dessler" los escuchás decir.

Jack, obviamente, ignora la situación en la que caíste y pretende que sigas ayudándolo hasta que los policías entren a la camioneta por la fuerza y, también por la fuerza, te separen del teclado.

"Okay, está cargando, ¿qué busco ahora?"

"Algo que luzca como un gráfico de interfase sonora... Ya casi están acá, Jack" le advertís.

"Michelle, esperá" te pide.

Pero esperar o no es algo que sale del alcance de tus manos. Y un segundo más tarde, cuando la puerta de la camioneta se abre y te encontrás rodeada de un puñado de policías apuntándote con armas, no te queda más opción que quitarte los auriculares y dejarlo caer junto al ordenador, poniéndote de pie con las manos en alto y entregándote.

Te hacen salir del vehículo, te esposan, y agarrándote firmemente de ambos brazos te llevan de vuelta a la CTU, todo sin que opongas resistencia.

Sin embargo, por dentro, estás haciendo sobrehumanos esfuerzos por no dejar ver el ataque de nervios en colapso que te carcome y deshace, causando que sendos nudos se formen en tu garganta y estómago y la cabeza te duela con punzante intensidad.

Te llevan a la sala dos – qué ironía –, la misma sala en la que Chappelle estuvo inconciente por culpa de ustedes, y lo primero que ves al entrar es a Tony, de pie en un costado, con aspecto probablemente mucho más relajado que el tuyo.

"Michelle..." tu nombre es lo primero que se escapa de sus labios al reparar en tu presencia, y ambos ofuscados por las emociones del momento están a punto de lanzarse uno a los brazos del otro, pero se contienen a tiempo.

"La cámara está encendida de nuevo" susurra, advirtiéndote, como si hubiera leído en tu mirada que estabas a punto de echarle los brazos al cuello y buscar refugio acurrucándote en su pecho. La habían apagado antes de que Chappelle llegara ahí supuestamente para encontrarse con Rudin "Volvieron a encenderla cuando me trajeron"

Los dos se quedan mirándose, las ganas de abrazarse evidentes y claras en sus ojos, y la impotencia fruto de no poder dar rienda suelta a ese deseo frustrándote y poniéndote más nerviosa. Están metidos en algo muy grave y ahora entre esas cuatro paredes ya no te sentís tan segura de nada; tenerlo cerca, reconfortándote, acariciándote, eso te haría bien, pero no es posible. No pueden perder el control ahora y perderse en besos y mimos, lo cual vuelve aún más terriblemente cruel que te hayan encerrado con el amor de tu vida, con tu necesidad más grande, en una habitación y que estén vigilándolos a través de una cámara.

"Carrie nos delató" habla suavemente, apenas moviendo los labios "Llamó a Hammond a División y le dijo que sospechaba que nosotros dos le habíamos hecho algo a Chappelle para poder seguir ayudando a Jack. Hammond llegó, canceló el helicóptero que enviamos y Carrie lo guió por toda la CTU hasta que encontraron a Chappelle. Traté de decirles que vos no sabías lo que yo iba a hacer, pero no me creyeron, y Carrie les dijo que te había visto salir, que seguramente estabas trabajando fuera de la Unidad. Les explicó cómo rastrearte usando tu código de acceso a los servidores de la CTU"

Definitivamente esta vez se salió con la suya: en menudo problema estás metida.

No decís nada, simplemente das vueltas alrededor de la pequeña habitación, tratando de tranquilizarte, de hallar algo de calma, pero lo único que en este momento podría calmarte está fuera del alcance de tus manos, aunque físicamente se encuentra a unos pocos metros, sentado arriba de la mesa en el centro de la habitación.

Realmente esperás que todo esto valga la pena, que todo esto sirva de algún modo para que Jack pueda llevar al presidente las pruebas y detener esta guerra, atrapar a Kingsley y a los culpables y evitar una catástrofe.

Por favor, que todo esto no haya sido en vano.

Mirás a la cámara una vez más, para cerciorarte de que está prendida y de que no podés permitirte perder el control cuando probablemente hay al menos dos agentes vigilándolos. Sin embargo, necesitás hablar, desahogarte, romper el silencio, estar cerca de él. No aguantás más, ya aguantaste demasiado, y estás por encontrar tu punto de quiebre.

Dirigís tus pasos hacia donde está él, y muy suavemente te sentás en la mesa, a su lado, su hombro pegado al tuyo, imposiblemente más cerca. Sólo eso es suficiente para lograr que te sientas un poco mejor.

Los dos están de espaldas a la cámara.

"¿Qué cargos pensás que van a darnos?" preguntás con un suspiro débil, queriendo saber a qué vas a tener que enfrentarte como consecuencia de los medios empleados para llegar al fin, un fin al que no sabés si Jack Bauer va a poder llegar.

"Podrían presionar y llegar a traición si quisieran" te contesta con un murmullo.

No es la respuesta que te hubiera gustado escuchar, no es lo más tranquilizador del mundo, pero al menos te dijo la verdad.

"¿Crees que vayan a hacer eso?"

"Depende de qué tan grande sea el ejemplo que quieran hacer de nosotros"

Tiene razón, todo depende de cómo quieran Hammond y Chappelle llevar las cosas, todo depende de cómo quieran direccionar esto. Dios, te sentís tan frágil...

Estás a punto de ceder a las ganas y pedirle que te abrace, cuando su voz llega a tus oídos y rompe el triste ensimismamiento en que te hallas absorta.

"Michelle" lo mirás a los ojos. Cuando habla, lo hace apenas moviendo los labios, casi sin emitir sonido "Nadie puede demostrar que sabías lo que iba a hacerle a Chappelle. Voy a decirles que estabas ayudando a Jack bajo mis órdenes, ¿está bien?"

No, no está bien.

No está bien porque vos hiciste lo que creías correcto, lo que seguís creyendo que fue correcto, y no te arrepentís.

No está bien porque están juntos en esto y van a seguir juntos hasta el final.

No está bien porque seguís firme a la idea de que el castigo que te apliquen es un precio justo a pagar con tal de evitar tantos cientos de miles de muertes.

No está bien porque si bien fue su idea, vos sos la que empezó a ayudar a Jack a espaldas de los demás y vos sos la que aceptó ayudar a Tony con esto.

No está bien, no.

Y se lo decís.

"No" es la palabra que sale de tu boca, y la seguridad que sentís al decirla hace que tu voz suene inconmovible.

"¿Cómo que 'no'?" reacciona él.

"Hice lo que creía correcto. Aún creo eso. Y no voy a dejar que mientas por mi"

Y a continuación, sintiendo que no podés soportar más la necesidad de sentir su piel y la tuya acariciándose, sabiendo que los dos lo necesitan, que es lo único que puede hacerles bien en este momento, movés tu mano unos centímetros hasta que cae sobre la suya, donde permanece por unos segundos hasta que él entrelaza sus dedos con los tuyos, frotando suavemente tu palma con su pulgar y el dorso con el índice.

"Michelle, dejáme cuidarte" te pide en un susurro desgarrador, implorando que le permitas tratar de salvarte de esto.

"No" repetís "Si hay infierno para vos, hay infierno para mi. Estamos en esto juntos" murmurás, tu mano y la suya aún acariciándose, diciendo con el lenguaje de la piel lo que en palabras no puede ser puesto.

"Por favor, Michelle" ruega otra vez.

Te parte el alma saber que se muere por mantenerte a salvo y que tus propias convicciones no te dejan ceder. Te parte el alma no poder abrazarlo...

Físicamente no podés abrazarlo. Pero tu alma y la suya podrían abrazarse, abrazarse sin contacto. Es una idea absurda, probablemente los nervios y el cansancio estén causando que delires, pero se te ocurre que quizá podría funcionar para apaciguarlo un poco a él y apaciguarte un poco a vos, quizá sea cierto eso que leíste por ahí alguna vez, eso de que las almas gemelas pueden abrazarse sin necesidad de tocarse, conectarse la una con la otra y fundirse.

"Tony" llamás su nombre despacio, aún sin soltarle la mano"..., cerrá los ojos" le pedís.

No dice nada, simplemente te mira inquisidoramente, sin entender.

"No puedo abrazarte con el cuerpo, pero quiero abrazarte con el alma" confesás apenas moviendo los labios "Cerrá los ojos" pedís otra vez "e imaginá que estás abrazándome"

Y ves como sus párpados se caen, ves como sus ojos se cierran, sin que diga nada, sin que agregue nada, aceptando acompañarte a lo absurdo de abrazarse sin contacto.

Soltás su mano y cerrás tus propios ojos.

Jurarías que una sensación absolutamente maravillosa se ha apoderado de vos desde adentro hacia fuera, como si de verdad estuvieras en sus brazos, como si de verdad estuviera rodeándote con ellos y anidando tu cuerpo contra el suyo. Sólo tenerlo ahí, a tu lado, los dos con los ojos cerrados imaginando que están abrazándose...

Abrazarse sin contacto, es lo más romántico y lo más absurdo que alguna vez hiciste.

Pero funciona, porque de pronto se te va el medio, de pronto desaparecen las inseguridades, las dudas, la incertidumbre, de pronto sentís que las cosas van a salir bien, que nada va a sucederles, y que algún día no muy lejano tu cuerpo y el suyo van a sentir lo que es fundirse el uno con el otro, del mismo modo en que podrías jurar ahora mismo que tu alma y la suya están fundiéndose, convirtiéndose en una sola, gracias a tu absurda idea de abrazarse sin contacto.

Qué absurdo y qué mágico, abrazarse sin contacto, algo que solamente dos almas gemelas pueden hacer.

Y el tiempo se detiene, el Universo desaparece, el espacio deja de existir, y sólo existen ustedes dos, amándose sin siquiera tocarse.