Lo siguiente tiene lugar entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana del 5 de septiembre.
Los hechos ocurren en tiempo real.
Si hay infierno para mí,
Y hay infierno para vos
Que nada nos separe,
Por favor.
Nunca, en toda tu vida, de ninguna manera, con ninguna mujer, bajo ninguna circunstancia sentiste remotamente lo que está devorándote ahora por dentro mientras sentados los dos en ese cuarto vacío, uno junto al otro, con a penas la mitad de un centímetro separando su cuerpo del tuyo, con los ojos cerrados imaginando el abrazo que no pueden darse.
Y por un puñado de segundos entrás en trance, olvidándote de todo: del lugar en el que se encuentran, de las nubes cargadas y eléctricas que se amontonan sobre sus cabezas listas para dejar el agua caer y empaparlos, de las consecuencias de sus actos, del futuro, del mañana, del audio de Chipre, de la guerra en la que el país podría estar a punto de adentrarse... Te olvidás de todo, hasta de tu propio nombre, perdés conciencia hasta de tu propio cuerpo, y sólo existen suspendidos en el espacio y en el tiempo tu alma y la suya, abrazándose.
Pero luego, como siempre, algo dentro tuyo se revela y quiebra el hechizo, rompe la calma, te arrastra de nuevo a la realidad, una realidad en la que los dos podrían estar enfrentándose a cargos graves, en la que tu país podría estar a punto de iniciar la tercera guerra mundial porque todos los intentos que ustedes hicieron para detener tremendo error fueron fallidos y vanos; una realidad en la que vos y ella podrían estar yendo directo al infierno y no hay nada que puedas hacer para salvarla, porque no quiere ser salvada.
No quieres que la cuides, que la protejas, al menos no en esto.
No quiere que la defiendas, quiere defenderse sola.
Ese pensamiento es lo que rompe con la tranquilidad traída por la absurda pero hermosa idea de abrazarse sin contacto.
"Si hay infierno para vos, hay infierno para mí. Estamos juntos en esto"
Esas palabras te dijo, y es su eco el que causa tu malestar e inquietud: querés cuidarla, protegerla, pero ella no va a dejarte.
"Michelle..." su nombre se cae de tus labios en forma de un susurro que destroza el silencio que a ambos envolvía. Tus ojos se abren, despacio, y la ves ahí, más hermosa y más tranquila que nunca a pesar de la situación, sin haber levantado los párpados aún.
"¿Qué?" es apenas un murmullo audible, más bien es tu concentración fija en leer sus labios la que hace que interpretes la palabra que acaba de decir.
"Van a venir en cualquier momento a interrogarnos, mi vida" susurrás, sin darte cuenta lo que acabás de decir, porque la llamaste así miles de veces en tus sueños que ya hasta se siente natural en la realidad "No creo que sea bueno que nos encuentren así"
Sus ojos se abren.
"Tenés razón" dice, asintiendo con la cabeza, poniéndose de pie, alejándose despacio hasta que se encuentra en una de las esquinas de la habitación "Me siento mucho más tranquila" confiesa, de alguna manera agradeciéndote, quizá.
"Yo también"
Una pausa tiene lugar, durante la cual ambos se miran el uno al otro sin decir nada. Te ponés de pie, aún sacudido por dentro después de haber compartido en medio de la tempestad una conexión tan hermosa como la que existe entre ustedes dos, y todavía intentando deshacerte de la sensación de que deberías insistir y convencerla de que te deje mentir por ella. Empezás a dar vueltas por el otro extremo de la habitación, pensando, buscando la manera de poner en palabras lo que acribilla a tu corazón.
"Michelle, por favor, dejá que les diga que vos no sabías nada" pedís
"Tony, ya hablamos de esto" te recuerda.
"Ya lo sé, sé lo que dijiste" estás hablando rápido y presa del estallido que acaba de tener lugar en tu pecho, pero tu voz se mantiene casi inaudible, sólo para ser alcanzada por sus oídos ", pero no estoy de acuerdo con eso de que si hay infierno para mí, hay infierno para vos, no cuando tengo en mis manos la posibilidad de evitarlo"
"Basta, Tony" te suplica "Estamos en esto juntos, y no voy a dejarte solo. No voy a dejar que me separen de vos"
Sentís como tu alma vibra dentro de los límites físicos de tu cuerpo, como el corazón se te deshace en las manos, como los nudos en tu estómago se aflojan y se convierten en mariposas, y cuando escuchás sus siguientes palabras te das cuenta de que, definitivamente y sin duda alguna, ya no quedan motivos para sospechar que necesitás alguna otra confirmación para saber que este mujer es, sin duda alguna, el amor de tu vida, tu alma gemela:
"Si estamos juntos, podemos con esto"
Antes de que tu cerebro tenga tiempo para elaborar algún pensamiento, se abre la puerta y Ryan Chappelle entra.
"Siéntense los dos" ordena.
Y el instinto, tu instinto por protegerla y mantenerla a salvo, es más fuerte que vos, y dejando de lado las conversaciones que han tenido al respecto, tu boca se abre y las frases se forman antes de que puedas darte cuenta:
"No necesitás a Michelle acá. Estaba actuando bajo mis órdenes" mentís.
"Puedo defenderme sola, Tony" Michelle te recuerda desde la otra punta de la habitación.
Ryan interrumpe la pequeña discusión:
"Dije que se sentaran"
A regañadientes, los dos se dejan caer cada uno en una silla, mientras Chappelle permanece de pie, con las manos sobre la mesa, apoyándose con los brazos. Los mira a ambos, primero a ella y después a vos, y luego procede a decirles el motivo por el que ha ido a 'visitarlos'.
"Necesito que me pongan en contacto con Jack Bauer"
En los ojos de Ryan podés ver que el tablero se ha dado vuelta. Siempre los tableros se dan vuelta, y ésta vez no ha sido la excepción. Es obvio que está ahí no para castigarlos, acusarlos o gritarles por haberlo dejado fuera de juego de manera sucia e ilegal; más bien te parece que ya sabés por dónde viene la mano. Es fácil de deducir, y no te extrañaría que a último momento en un giro sorpresivo las cosas hubieran alcanzado esta instancia. Después de todo, siempre supiste que tenían el viento a favor, te lo dijo la intuición, la misma intuición que te llevó a darte cuenta de que este día no sería como cualquier otro, la misma intuición que te dijo que era tiempo de que te dejaras guiar por ella, de que dejaras caer los muros.
"Ah, ya veo" comentás con suavidad "Jack consiguió apoyo de alguien que está por encima tuyo y te están apretando, ¿no?"
Conocés a Ryan, sabés que no permitiría que su error al no haber permitido que ayudaran a Bauer le costara la carrera, sabés que sería capaz de cualquier cosa con tal de enmendarlo a tiempo.
"¿Pueden hacerlo o no?" pasa por alto tu comentario, haciendo honor a eso de que el que calla otorga.
"¿Qué está sucediendo?" inquirís saber, más que nada porque te interesa torturar a Ryan un poco más y sacar ventaja de la situación complicada en la que se encuentra ahora que por algún motivo la Casa Blanca o cualquier poder superior decidieron estar del lado de Bauer y él tiene que corregir a tiempo la metida de pata que se mandó al ignorarlo y decir que 'ya era hora de dejarlo ir porque no todas las corazonadas funcionan'.
"La evidencia de Bauer podría tener cierta relevancia" admite, tragándose el orgullo.
"Lo que significa que nosotros teníamos razón" dice Michelle, mirándote.
"No" Chappelle estalla "Ustedes casi me dejan en coma" les echa en cara, exagerando las proporciones de las cosas, como es habitual en él "Eso es asalto" les recuerda.
Sí, eso es asalto pero vas a tener que quedarte con las ganas de complicarnos la vida debido a lo que tuvimos que hacerte pensás, antes de que la brillante idea que se te acaba de ocurrir sea expresada en palabras, mientras mirás a Ryan Chappelle directo a los ojos y le sonreís levemente con un dejo de autosuficiencia que rogás no se note demasiado.
"Voy a decirte que podemos hacer, Ryan" proponés "No presentes cargos contra nosotros, y nosotros vamos a ayudarte"
Ves en sus ojos dibujarse los engranajes que están moviéndose dentro de su cerebro, como si estuviera considerando sus opciones.
"Vamos, Ryan" lo apremiás "Sabés bien que es tu mejor movimiento, ¿no?"
"Bien" finalmente termina accediendo.
"Por escrito" agregás, aprovechándote de que las vueltas de la vida han hecho que ahora lo tengas en las manos, suave y blando como arcilla para ser modelada.
"Está bien, está bien" consiente "Por escrito. Simplemente contáctenme con Jack Bauer"
"Enseguida, señor" Michelle se pone de pie, y vos hacés lo mismo, recordando por primera vez en más de media hora el lacerante dolor de la pierna.
Si van a ayudar a Jack en lo que sea que esté haciendo ahí afuera para probar que el audio de Chipre es falso, tenés que ir y prepararte, ponerte al día, averiguar qué está sucediendo.
Antes de tomar caminos separados en dirección a diferentes áreas del piso central de la CTU, tomás a Michelle de la mano suavemente, sin que nadie lo note, y la retenés a tu lado por un segundo.
"¿Ves? Nada nos separó" susurrás, y la sonrisa tímida que te dedica es suficiente para hacer que mueras de amor otra vez.
Reanudás tus pasos, regresás a tu escritorio, y te encontrás con que la información de la que te perdiste mientras estuviste fuera del juego es mucha más de la que te imaginabas. Demasiada información toda junta, tratando de entrar en tu cabeza, ser procesada, digerida y entendida al mismo tiempo.
Para empezar, Alex Hewitt está muerto, Sherry Palmer estuvo involucrada desde el principio en todo esto, aparentemente 'engañada', Peter Kingsley – el responsable de todo – está buscando a Hewitt para matarlo porque es el único que puede probar que la grabación de Chipre es falsa. La única manera de llegar a Kingsley, hacer que confiese y obtener pruebas fehacientes para llevarle al presidente es a través de Sherry Palmer, y eso es lo que Jack tiene pensado hacer.
Por otro lado, cosas relacionadas con Kate Warner y Kimberly Bauer surgieron, por lo cual unos minutos más tarde cuando las ves entrando a la CTU no te sorprende su presencia.
Recibiéndolas se encuentra Carrie, pero debido a que no confiás en esa arpía en lo más mínimo decidís que es mejor que de este asunto te encargues vos en persona.
"Yo me ocupo de esto, Carrie" decís al encontrarte a escasos metros de ella.
Carrie, que está de espaldas a vos, se da la vuelta y al verte se queda de piedra, como si estuviera parada frente a un fantasma.
"Tony" murmura "... Pensé que estabas en custodia" comenta anonadada.
"Me liberaron" le decís con una pequeña mueca formándose al fruncir tus labios. Antes de que puedas agregar algo más y sabiendo lo que le conviene, Carrie se va, dejándote solo con Kate y Kim. Ambas lucen exhaustas, cansadas y, por qué no, aliviadas "Kim, me enteré de lo que te pasó" decís, dirigiéndote a la hija de Jack.
La pobre chica regresó a la casa donde vivía hasta la mañana del día de ayer luego de que los cargos por el asesinato de su jefa fueran levantados. Un policía la acompañó para que recogiera sus cosas. El dueño de la casa, el antiguo jefe de Kim, quien maltrataba a su hija y resultó ser el autor del crimen del que la acusaban, regresó para empacar rápidamente y fugarse, pero al encontrarse con Kim y con el policía ahí, mató a éste y luego intentó asesinarla a ella. Sin embargo, la chica supo cómo defenderse y le disparó en defensa propia con el arma que usó para amenazarla. Cuando llamó a su padre, éste le dijo que una persona de confianza iría a buscarla para llevarla a la CTU, y envió a Kate.
"¿Estás bien?" preguntás consternado al notar la mirada perdida en sus ojos, como si estuviera lentamente saliendo de un estado de shock.
No es para menos.
"Eso supongo" contesta con voz queda, mientras Kate le frota el brazo y la espalda para darle ánimos "Solamente quiero ver a mi papá, asegurarme de que está bien" te pide.
"No está acá ahora mismo. No va a volver hasta dentro de un par de horas"
"¿Sabe que estoy acá?"
"No, todavía no, pero voy a decírselo tan pronto como llame" prometés.
"Jack insistió en que lo llamáramos en cuanto llegáramos" interviene Kate, quien hasta el momento había estado en silencio.
"Lo entiendo, pero no está disponible ahora mismo. Voy a hacer que te lleven a un lugar donde puedas acomodarte. Voy a estar ahí en un minuto, ¿okay?" le decís a Kim "Va a estar todo bien" tratás de tranquilizarla, viendo lo confundida y aturdida que por momentos parece estar.
"Okay" asiente suavemente con la cabeza, y luego comienza a mover sus pies lentamente para adentrarse en la sala principal de la CTU, con Kate siguiéndola.
"Señorita Warner" la llamás suavemente.
"¿Sí?" pregunta al voltearse.
"No sé si está enterada de eso" de hecho yo me enteré hace unos pocos minutos "pero su padre regresó acá después de que lo soltáramos"
"¿Por qué?" inquiere extrañada.
"Quería hablar con su hermana antes de que se la llevaran" comunicás la información que te dieron a vos.
"¿Trajeron a Marie de vuelta acá?" tiene los ojos abiertos de asombro y expresión atónita.
"Sí. Si quiere, puedo hacer que alguien la conduzca hasta donde están" ofrecés.
No dice nada, al parecer la idea de que su hermana – quien resultó ser una maníaca fanática traidora a la patria que estaba dispuesta a colaborar para que la ciudad de Los Angeles volara en pedacitos – esté tan cerca, que tenga la posibilidad de ir a verla, de hablarle.
Por un momento simplemente te contempla, sin saber qué decir, insegura de qué decidir.
"Creo que voy a ir a pedir que me lleven" resuelve finalmente "Puedo pedirle al agente Baker que me indique el camino, no se preocupe, señor Almeida" sonríe débilmente "Gracias" agrega, y luego comienza a caminar pausadamente en dirección contraria.
Suspirás, pensando en cuántas vidas fueron arruinadas hoy, y cuántas todavía podrían ser salvadas.
"Tony, estamos listos para comunicarnos con Bauer" te anuncia Chappelle a lo lejos, haciendo señas para que te acerques.
Rengueando, recorrés el camino hasta la estación de trabajo desde la cual va a ser llevada la operación, donde también se hallan Michelle, tu jefe y otros técnicos y gente de División.
Sin necesidad de que lo indiquen, levantás el tubo del teléfono y te comunicás con Jack, presionando de antemano el botón para que la conversación se ponga en altavoz y todos puedan oírle y formar parte de ella.
"Jack, habla Tony" anunciás.
"Tony, ¿estás de vuelta en el juego?" pregunta.
"Sí, Jack. Kim está acá en la CTU" informás "Está a salvo"
Lo oís suspirar de alivio.
"Gracias a Dios. No le digas lo que está pasando" te pide "Solamente decile que voy a regresar tan pronto como pueda"
"Lo voy a hacer"
"Jack, soy Ryan" Chappelle interfiere "Necesitamos hablar"
La reacción de Bauer no es para nada amistosa, más bien todo lo contrario.
"Ryan, sos un desgraciado. Impediste que ese helicóptero nos recogiera a mi y a Hewitt" lo acusa "Hewitt está muerto. Te considero principal responsable"
"Escuchá, Jack" trata de conciliar al tiempo que se lava las manos en la culpa que le corresponde por no haber querido escuchar y desmerecer de entrada y sin más las evidencias que ustedes le dijeron Jack podía conseguir ", las cosas cambiaron. Tenés absoluto soporte. Dame el perfil de tu misión"
"Acordé una reunión con Kingsley. Voy a encontrarme con él en el Coliseo de Los Angeles, en la puerta 18. La señora Palmer accedió a llevar un micrófono inalámbrico. Va a encontrarse con él para confirmar que esos tres países del Medio Oriente no tuvieron nada que ver con la bomba"
"Quiero que no actúes hasta que tengas refuerzos" Chappelle le exige "Nuestra gente va a estar ahí pronto" agrega mientras hace una seña a una de sus secretarias para que vaya a encargarse de eso.
"No, no tenemos tiempo" Jack se rehúsa a aguardar "Kingsley está esperándonos ahora"
"Necesitás refuerzos" insiste.
"Ryan, si querés ayudarme, conseguí muestras de las voces de Peter Kingsley y Sherry Palmer cuando antes para usarlas como autentificación"
"Hecho"
"También necesito un canal de audio en vivo con la Casa Blanca"
"¿Querés una audiencia con el presidente?"
"Sí"
Estás de acuerdo con él: si el presidente escucha en vivo y en directo la conversación entre Sherry Palmer y Peter Kingsley durante la cual la ex esposa de David va a hacer que el magnate de la industria petrolera confiese su participación en los eventos del día anterior y sus intenciones de hacer que Estados Unidos entre en guerra basándose en una grabación falsa, se ahorrarían muchos trajines innecesarios y podrían cancelarse los ataques cuanto de inmediato, antes de que sea tarde.
"Muy bien, la vas a tener" Ryan accede "Por favor, que tu línea esté libre"
"Entendido. Estamos estacionando en el coliseo ahora" informa Jack.
Ryan te mira y dice:
"Necesitamos un Equipo de Armas Especiales en esa ubicación"
Con un asentimiento de cabeza te marchás hacia tu escritorio para asegurarte de que los refuerzos sean enviados y lleguen cuanto antes para ayudar a Jack en caso de que las cosas se pongan complicadas entre Kingsley y Sherry Palmer, y también para encargarte de conseguir ese audio en vivo para la Casa Blanca.
Mientras te ocupás de hacer esas llamadas y alistar todo para el golpe final de esta operación, pensás que finalmente están cerca de que todo acabe, que pronto van a ser libres de irse y de continuar con sus vidas, con la tranquilidad de haberse esforzado para prevenir esta crisis y la seguridad de que hicieron todo lo posible.
Falta poco y se acaba.
Y las cosas – en medio de este paisaje habitual que es la tempestad – van a haber salido muchísimo mejor de lo que uno podría esperar bajo circunstancias como ésta.
Porque finalmente comprendiste que la vida pasa en un segundo y cuando querés darte cuenta te la sacan de las manos, como le sucedió a George.
Porque finalmente comprendiste que no podés vivir con miedo, negándote, esperando siempre a que sea 'el momento oportuno', en lugar de ir y buscar que se den las cosas.
Porque finalmente el destino, el Universo complotando a tu favor, las vueltas que dan los caminos, Dios, o como quieras denominarlo hicieron que tu camino y el suyo colapsen y que se tomaran los pasos que tenían que ser dados para acercarse y admitir sus sentimientos sin usar más que la piel y las miradas.
Porque el sol se alzó sobre Los Angeles y brilló.
Porque los dos sobrevivieron.
Porque los dos resistieron.
Porque se salvaron del infierno.
Porque cuando hoy termine y mañana llegue, tu vida va a cambiar drásticamente.
Lo sabés, lo presentís.
Falta poco, muy poco, y ya va a haber acabado todo.
Cada vez menos, porque cada segundo los acerca más a la recta final.
En menos del tiempo estimado consiguen las grabaciones con las voces de la señora Palmer y Peter Kingsley para compararlas cuando ambos se encuentren dentro de escasos minutos para verificar que son ellos, eso escuchás con el oído que no tenés ocupado mientras hablás con la Casa Blanca para ultimar los detalles de la conexión en vivo que va a recibir el Presidente Prescott.
Antes que te des cuenta de ello, de repente no sabés cómo fue que el tiempo se les escurrió tan rápido de las manos, pero te encontrás con un par de auriculares puestos, escuchando los pasos secos que el micrófono inalámbrico que Sherry Palmer lleva puesto capta mientras la ex primera dama camina lentamente acercándose a Kingsley.
Todos están expectantes, escuchando, esperando.
Jack está comunicado con ustedes aguardando el momento en que le den la orden de interceder para atrapar a Kingsley, y la Casa Blanca entera está conectada recibiendo el mismo audio de que ustedes.
Quieto, sin moverse, atentos a cada palabra, a cada sonido, porque de esta conversación, de esta operación, pende todo. Ahora que el chip está roto, y Alex Hewitt muerto, solamente puede probarse que el audio de Chipre es falso si Sherry Palmer logra que Peter Kingsley caiga en la trampa y las palabras salgan de su propia boca, confirmando que desde el comienzo todo fue un plan macabro para hacer al país entrar en guerra con el Medio Oriente y así elevar sus acciones en el negocio del petróleo.
Peter Kingsley es el primero en hablar, demandando que se le entregue lo que le fue prometido cuando concretaron este encuentro por teléfono:
"¿Dónde está Hewitt?"
"Está a salvo"
"¿Dónde está?"
"Me mentiste. Siempre tuviste intenciones de que la bomba estallara. Usaste a Roger Stanton y me usaste a mi"
"Sí, así fue"
"Bueno, ahora estoy vinculada a vos y a la detonación. Quiero asegurarme de que voy a estar a salvo"
"Ese es tu problema"
"Acabo de convertirlo en tuyo, porque no vas a ver a Hewitt hasta que yo esté a salvo"
"No voy a intercambiar figuritas con vos"
"No insultes mi inteligencia"
"No vas a irte a ningún lado hasta que yo tenga a Hewitt"
"Eso no funciona para mí. Voy a llamarte para darte la ubicación de Hewitt después de que me encuentre lejos y segura. No necesitás saber a dónde voy a ir"
Hasta ahora el intercambio de información entre Sherry Palmer y Peter Kingsley se ha basado puramente en la primera tratando de cubrir su rastro, conseguir que Kingsley le dé cualquier información incriminadota que posea sobre su participación 'sin conocimiento de causa' en los eventos del día anterior, pero sobre el audio de Chipre y sus orígenes no se ha mencionado nada, y eso es lo que ustedes necesitan. Eso es lo que la Casa Blanca necesita para poder cancelar la operación militar.
No están consiguiendo lo que a ustedes les hace falta, la razón por la cual está siendo llevada a cabo esta misión.
"Jack, no estamos obteniendo lo que necesitamos" sale tu queja entre dientes apretados.
"Ya va a llegar ahí" contesta Jack con voz segura; está escondido en algún lugar del coliseo observando todo, listo para intervenir cuando sea preciso.
La voz de Sherry Palmer te distrae.
"Ahora está el asunto de las grabaciones"
"Acá están, cada una de las conversaciones telefónicas entre vos y yo"
"No, las quiero todas. Incluida la de Chipre"
"¿Por qué querrías la de Chipre? No tuviste nada que ver con eso"
"Para estar asegurada"
"¿Asegurada? Una vez que el país entre en guerra, el gobierno nunca va a dejar que esto sea expuesto. Hewitt es el único que puede perjudicarnos"
"Porque él falsificó el audio de Chipre"
Están llegando, acercándose al punto cumbre, al punto que va a hacer la diferencia, que va a probar que tenían razón al dudar de la veracidad de ese complot del Medio Oriente para atacarlos.
Contenés la respiración sin darse cuenta, a la par que tu cuerpo se tensa completo.
"Así es"
Ya está.
Lo confirmó.
De la boca de Peter Kingsley, de su propia boca salieron las palabras, y ambas voces ya habían sido autentificadas, por lo cual el presidente Prescott no tiene otra opción que suspender los ataques militares.
Se acabó.
Ya está, terminó.
Ya casi termina, ya casi se acaba, ya casi sos libre de este infierno que vivieron, este infierno que vienen viviendo desde hace veinticuatro horas, libre para salir fuera y dejar que te bañe la luz del sol, respirar el aire de la ciudad de Los Angeles, y comenzar lo que seguramente va a ser la mejor etapa de tu vida, el siguiente nivel de tu vida, nivel al que llegaste a los trompicones y abruptamente, pero lo importante es que estás ahí. Lo importante es que los dos están ahí.
Jack y su voz te quitan de la burbuja de pensamientos y euforia que te envuelve.
"Okay, Tony, ya tienen pruebas" Jack te apremia "Déjenme entrar, denme luz verde" les exige, temiendo que Kingsley se dé cuenta que todo es una trampa y trate de hacer daño a Sherry Palmer, temiendo que se escape antes de que puedan echarle las manos encima.
No sabés qué responder cuando Ryan Chappelle interfiere.
"Tony, conseguí una confirmación de la Casa Blanca" te ordena.
"Un segundo, Jack" le pedís, al tiempo que con la otra mano tomás un segundo teléfono para comunicarte con la asistente de Prescott y pedirle que den el visto bueno para proceder.
"¡No puede quedarse ahí por más tiempo!" Jack se queja, histérico y frustrado, pero no respondés.
"Habla Almeida" decís a la mujer que acaba de atenderte del otro lado de la línea "¿Con esto alcanza?" inquirís sin más rodeos.
Y durante los diez segundos que tardan en darte una respuesta, sentís como los nervios de tu cuerpo se colapsan, se juntan, te atacan, te comen. Están demasiado cerca, ya casi llegan, tan cerca que si fuera fuego se quemarían, tan cerca que sentís cada emoción dentro de vos palpitando, cada momento y sensación del día de las últimas veinticuatro horas pasando por tus ojos como una película de diapositivas viejas y grises.
"Sí, procedan" te llega como distante la voz de quien te hablan, y no llegás a articular palabra, porque Chappelle ha escuchado también y está él haciéndose cargo de dar instrucciones.
Vos simplemente te quedás ahí, tratando de volver a respirar porque en algún momento de todo esto te olvidaste de hacer entrar aire a tus pulmones, sintiendo el dolor de la pierna regresando con intensidad, comprendiendo que finalmente todo ha acabado para vos, que tu tarea está cumplida.
Sin embargo, quedan cosas de las que ocuparse, y eso te vuelve a invadir la mente cuando a través del auricular escuchás que Kingsley y Sherry siguen hablando.
"¿Así que esto es todo?"
"Sí. Cuando mi avión aterrice voy a llamarte"
"Estás mintiendo. No tenés a Hewitt, ¿o sí?"
"Sí, sí lo tengo"
"No, no lo tenés"
Kingsley lo describió, se dio cuenta de que era una mentira.
Y ahora probablemente va a tomar represalias, teoría que es rápidamente confirmada cuando vuelve a hablar, dando una orden:
"Scott, matála"
Al escuchar esto la CTU entera se queda de piedra, por un momento cada individuo conteniendo la respiración a la espera de escuchar a través del sistema de audio inalámbrico el sonido seco del disparo que indiscutiblemente Sherry Palmer estaba destinada a recibir.
Sin embargo, nada pasa.
Sólo silencio, tenso silencio extendiéndose en el tiempo por segundos que sin embargo se sienten como décadas, años, siglos, milenios que transcurren suspendidos en el aire, hasta que de pronto la atmósfera creada es rota por el sonido de una lluvia de balas que les llega a través de los auriculares y fuentes de audio.
Es evidente que Jack Bauer ha entrado en acción para rescatar a la ex esposa de Palmer de las manos de Kingsley y su gente.
"¡Corra, Sherry, corra!" se escucha gritar a Jack desgarradoramente a la par que siguen saliendo las balas.
Llegan gritos, llegan ruidos inteligibles, llegan gruñidos, y de pronto todo cesa.
De pronto el micrófono se corta, y todo lo que se escucha es interferencia.
"Perdimos señal" maldice Chappelle.
"¡El Equipo de Armas Especiales tiene que estar a punto de llegar!" decís, chequeando en la pantalla de la computadora las coordenadas y ubicación que están siendo dadas por satélite.
La Nación ya está a salvo de una guerra, esos tres países están a salvo de ser atacados injustamente... Ahora solo resta ayudar a Jack a atrapar a Kingsley, y la intuición te dice que ese paso final va a concretarse, que todo va a estar bien.
"Los refuerzos acaban de llegar a la ubicación" anuncia Michelle de pronto "Acaban de matar a Kingsley antes de que él pudiera atacar a Jack. La ambulancia va en camino para atenderlo, pero no está grave"
Las palabras tienen en vos el mismo efecto que una bala en el cerebro, o un tren arrollándote. Anonadado, perplejo, sin poder creerlo, sentís una emoción levantándose en tu interior, poseyéndote, abrumándote.
Se acabó.
Finalmente.
Llegaron a la recta final.
Se acabó.
Luego de veinticuatro horas interminables, luego de tanto dolor y tanta angustia, luego de preocupaciones y miedos, luego de besos y caricias prohibidos a escondidas, luego de temer un infierno como consecuencia de hacer lo correcto, luego de pasar por lo maravillosamente absurdo de abrazarse sin contacto, luego de temer que el mañana no llegara, luego de decidir que era tiempo de abrirse y entregarse como nunca antes, luego de dudar, luego de tantas miradas robadas, luego de tantas cosas dichas con el lenguaje de la piel, luego de tantas palabras, luego de tanta dulzura en el medio de ese océano de aguas amargas que quería tragarlos, luego de seguir a la intuición, luego de confiar, luego de ver desilusión y muerte, luego de contemplar traiciones y engaños, finalmente todo se acabó.
Se acabó.
Podés volver a respirar de nuevo sin dificultad, tranquilo, aliviado, sin ese peso encima, con los hombros relajados, con la sensación de que ahora que está larga pesadilla ha terminado y que ambos salieron casi ilesos y probablemente con más ganancias que pérdidas lo mejor debe estar por llegar.
Se libraron del infierno, y ahora que lo mirás con cierta perspectiva, ahora que tus sentidos están volviendo a acomodarse y la locura general afloja, por un lado el hecho de que no haya dejado que mientas por ella, el hecho de que se haya negado a que la cuides, a que la salves, el hecho de que te haya dicho que los dos iban a llegar juntos al final porque si había infierno para vos entonces tendría que haberlo para ella, el hecho de que te haya mirado a los ojos de esa manera y te haya dicho que nada iba a separarlos en ese tramo oscuro que atravesaban, es simplemente una prueba más, una confirmación más que demuestra que tu alma fue puesta en tu cuerpo para guiarte hasta encontrar a la suya, hasta encontrar a su otra mitad.
Qué ciego que fuiste, necio y testarudo, que bastó un día como el que dejás atrás para que te animaras a jugarte por lo que sentís, por esto que te mantiene vivo y hace que la sangre fluya por tus venas y alimente a tu corazón, que con cada latido susurra suavemente su nombre, con cada latido te recuerda que desde que el mundo es mundo y tu ser existe probablemente sólo viviste para llegar al instante en que la hallaras a ella.
El instante en que se hallaran los dos.
Todo eso ya pasó, y ahora están acá, en este casillero del tablero, después de haber sobrevivido a esto, después de haber luchado tanto el uno contra el otro y sobre todo vos contra tus miedos y trabas y muros levantados que te alejaban del amor por miedo a ser lastimado de nuevo.
Ahora todo eso se fue.
Desapareció.
Así como acaba de desaparecer esta crisis, te das cuenta de que sentís una libertad interior que es hermosa, producto del hecho de que ya no sientas miedo, de que ya no tengas que estar encerrándote, escapándote, hundiéndote en las heridas terribles del pasado, sin animarte a amar.
Ahora sos libre. Este día te liberó de muchas cárceles dentro de las cuales estabas, en algunas sin siquiera haberte dado cuenta.
Al final, el viento sopló a tu favor, y todo salió bien.
Para vos y para muchos otros, todo salió bien.
Acaban de avisar que tanto Jack Bauer como Sherry Palmer están sanos y salvos, si bien el primero va a tener que ser ingresado a un hospital para recuperarse de secuelas causadas por la tortura a la que – recién te enterás – fue expuesto por hombres enviados por Kingsley que trataban de recuperar el chip antes de que él lograra llevarlo como prueba a Palmer.
Palmer, también para él las cosas salieron bien: van a anular la votación que hicieron y devolverle su puesto como presidente de la Nación. Es lo justo, es lo que se merece. En realidad, pensás, jamás deberían haberlo sacado de su cargo, jamás deberían haber dudado de sus capacidades para decidir y manejar las cosas.
Para otros, como Paula y como George, las cosas no acabaron bien, y eso te duele. Sabés que esas memorias van a convertirse en el futuro en instrumentos de tortura, pero cualquier infierno que te toque transitar, cualquier infierno que haya para vos, a tu espera, vas a poder lidiar con él.
Hay cicatrices que te dejan estas últimas veinticuatro horas que no van a borrarse fácilmente, que no van a lavarse de la noche a la mañana, pero con el tiempo van a sanar.
Un poco de tiempo y otro poco de ella, y vas a sanar por completo.
Respirando hondo y caminando con dificultad pero ya sin realmente fijarte en el dolor de la pierna porque estás sumido en tus pensamientos y en tu contemplación de estos sucesos que a todos tomaron por sorpresa, subís la escalera que te lleva al que – quizá – de ahora en adelante sea oficialmente tu despacho.
Al llegar, encontrás a Ryan Chappelle sentado detrás del escritorio, depositando el tubo del teléfono en su lugar. Acaba de terminar una conversación.
Su humor hacia vos ha cambiado mucho, evidentemente, en especial ahora que fue probado que ustedes tenían razón y él no, y que por su culpa casi se arruinan muchas cosas. Es obvio que más allá de lo que hicieron, cualquier rencor que exista por su parte va a tener que ser tragado con dignidad y elegancia.
Conocés a Chappelle, sabés que así vas a ser.
Y la manera en que su voz suena y sus ojos refulgen cuando te habla indica que no te equivocás.
"Ese era Vaughn, el director de Distrito" comenta con una sonrisa de satisfacción mientras señala con un vago gesto el teléfono "Está tan feliz con el trabajo que hicieron hoy que no sabe por dónde empezar"
Sí, claro, podés evitar comentar que entorpeciste muchísimo nuestro trabajo pensás en un amargo arrebato de sarcasmo. Pero no vas a ponerte a perder el tiempo con eso, no vale la pena. Chappelle hizo lo que pensó que estaba bien, y se equivocó. Nada puede hacerse para remediarlo, simplemente esperar que aprenda de su error.
"Eso es genial" te limitás a comentar.
Un momento de silencio incómodo sigue, pero dos segundos más tarde es roto por el tono jovial y alegre que Chappelle trata de hacer suba junto con las palabras por su garganta y dé forma a lo que quiere decir:
"Así qué, ¿qué pasa amigo?"
Decidís no andarte con vueltas ni rodeos ni seguirle el juego. Dejarle las cosas claras, eso querés, para poder seguir con las partes de tu vida que de verdad te interesa atender.
"Bueno, la cosa es así" le informás con voz tranquila pero serie ": o me despedís, o salís de mi silla"
No es broma, estás hablando con total honestidad.
Ves cómo tomándose su tiempo recoge un par de cosas (su agenda, un bolígrafo), y se pone de pie, dejando libre la silla.
Te mira, sonríe, y anuncia:
"La silla es toda tuya"
Luego, comienza a mover sus pasos en dirección a la puerta, dejándote solo, pero no por mucho tiempo, porque exactamente media fracción de segundo más tarde ella, con aspecto cansado pero más hermosa que nunca, cruza el umbral y se queda de pie ahí, mirándote con esos ojos que jurarías son lo más exótico que viste en casi treinta y cinco años de vida.
"Hola" susurrás despacio.
"Hola" es su respuesta, como un espejo de la tuya.
"Ya llegó el turno nuevo" anuncia "Ya fueron puestos al día. Estaba pensando en ir a buscar a mi hermano y marcharme a casa"
No sabés cómo reaccionar a esto, a decir verdad. Querés pedirle que se quede con vos un ratito más, que hablen de todo ahora, que se escapen lejos de esta locura por un rato, se relajen y abran el corazón tranquilos, sentados a orillas del mar, en silencio.
Pero, por otro lado, sabés que necesita descansar, que todo esto fue mucho, que ha luchado contra demasiado hoy, que debe estar exhausta, y que para lo demás ya vendrá el tiempo apropiado.
Ahora, si le das un segundo pensamiento, te encantaría decirle que te morís por acompañarla y dormirte abrazado a ella, descansar los dos acurrucados como dos cucharitas, mimarse hasta finalmente caer extenuados sin darse cuenta, y después despertarla con tus besos.
Pero tampoco querés presionarla.
No.
Querés que las cosas tomen su curso, que se sucedan de manera natural. Pensás que sería bueno que los dos tuvieran algo de tiempo solos para poder balancearse por dentro, contemplarlo todo, tranquilizarse, entender, asimilar.
Va a ser lo mejor esperar hasta mañana para ir corriendo a sus brazos y decirle que tenés intención de no separarte de ella nunca más.
Sin embargo, hay cosas que necesitás decirle, que necesitás que sepa, un par de ellas, antes de que se vaya, antes de que surja en el futuro inmediato la oportunidad de hablar a fondo y profundamente.
"Michelle" comenzás, disfrutando lo dulce que su nombre sabe en tus labios ", hay un puñado de personas que hicieron una diferencia hoy, y vos sos una de ellas" ves sus mejillas teñirse de rojo, convirtiendo en aún más irresistible su ya tentadora imagen de muñeca de porcelana "Tomaste decisiones difíciles y te levantaste contra mí, y quiero que sepas que tenías razón"
"Gracias" susurra.
"Así que, ¿por qué no te vas a casa y descansás un poco?"
Asiente con la cabeza.
Se queda mirándote, como si esperara que dijeras algo más.
Como si esperar que comentaras alguna otra cosa.
Como si quiera que agregaras algo, algo que demuestre que las últimas veinticuatro horas no fueron un sueño, o una ilusión, o un espejismo, o hechos fruto de impulsos. Que fue real. Que cada palabra, mirada, beso, caricia, roce, fueron reales.
Pero no hallás las palabras, no encontrás la manera, no te sale nada, estás trabado, perdido, sin poder reaccionar, y te duele ver como sus pies comienzan a deslizarse por el suelo como si estuvieran cargados de plomo, alejándose despacio en dirección a la puerta, quizá sin prisa alguna porque guarda la ilusión de que no la decepciones, de que digas algo.
Algo, Tony, algo. Algo que haga que vea que mañana empieza el resto de tu vida junto a ella.
Esa, esa es la palabra.
Mañana.
Mañana es la palabra.
Mañana, mañana, mañana, en eso pensaste durante las veinticuatro horas que acaban de deslizarse de tus dedos como arena que se escurre. En eso pensabas: en llegar a mañana, en que el sol salga mañana y en las mañanas de los días que vendrán, en que mañana suprima al ayer y a todo lo que eso simbólicamente representa, en un mañana que haga que todos los infiernos que te lleguen – si te llega alguno – sean nada si se los compara con la felicidad que va a traerte estar a su lado.
Mañana, en eso pensaban los dos. Eso, en silencio, se prometieron los dos. Por eso lucharon los dos. Esa fue la razón por la cual desistieron.
"Michelle" llamás su nombre, y despacio se voltea, la esperanza de escuchar lo que sea que tengas para decir brillando en sus ojos con una fuerza terrible "Te veo mañana"
Son las simples palabras que salen de tu boca, y la sonrisa que le arrancan a sus labios es suficiente para que una vez más tu corazón se saltee un latido, para que una vez más tu pulso se acelere, para que una vez más compruebes que estás perdidamente enamorado y dispuesto a entregarte a ella. Esa sonrisa significa que entendió el mensaje, y que piensa lo mismo que vos respecto a qué va a pasar cuando llegue mañana.
Esa sonrisa, esa sonrisa que se dibuja en tu rostro también.
Ese sentimiento que hace que, mientras la ves marcharse aún con las mejillas teñidas de color rojizo, te muerdas el labio, recordando lo dulce y adictivo que fue besarla, y sabiendo que los besos que faltan venir van a ser aún mejores.
Cuando llegue mañana.
Cuando llegue mañana, vas a llamarla, a decirle que querés verla, vas a llevarla a la playa, al lugar más romántico de todos, a mirar el mar, a perderse los dos en el sonido del océano, a conversar – con palabras y con la piel -, a dejar en claro que sentís que ella es tu alma gemela, que los dos se pertenecen mutuamente, que jamás estuviste tan seguro de nada como – después de veinticuatro horas – estás de haber nacido para amarla.
Cuando llegue mañana.
Tu vida y la de ella, van a cambiar cuando llegue mañana.
Mañana, tu munda va a cambiar.
Mañana.
Y con ese pensamiento en la cabeza, empezás a bajar las escaleras, listo para dejar la CTU e ir a casa a descansar, a abrazar a la almohada y soñar con el amor de tu vida, sabiendo que esos sueños van a ir haciéndose realidad, uno a uno.
Y al dejar el edificio de la CTU atrás, sentís como a la vez estás apartándote de un infierno en el que venías viviendo desde que Nina entró en tu vida y destruyó todo, un infierno que ahora ya no importa, porque la tenés a Michelle. Y ustedes dos están juntos en esto, y nada va a separarlos.
Finalmente llegamos al momento en que concluyen los eventos que tuvieron lugar en la segunda temporada.
A partir del siguiente capítulo, todos los hechos van a estar relacionados a esos tres años que transcurrieron, en palabras propias de los personajes, 'los mejores años de sus vidas', y todo lo que podría haber acontecido durante ellos para que ambos los denominen así, con algo de drama salpicado en el medio para hacerlo más interesante, pero siempre manteniendo constante la historia de amor entre los dos.
Espero de verdad que dejen comentarios.
