El pequeño Goku surcaba los cielos en busca de su bola de dragón más preciada, la de 4 estrellas, aquel preciado legado de su abuelo que les había llevado a un sinfín de aventuras. El radar que Bulma le había entregado le había llevado hasta la isla Papaya, lugar donde se realizaban los torneos de artes marciales, un lugar que conocía de sobras. Una vez allí observó el entorno con cierta nostalgia, casi impacientándose por la siguiente celebración de artes marciales. Distinguió una figura tumbada en el césped, al parecer una niña con cabello rubio a la altura de las orejas cuyo pasatiempo era lanzar verticalmente la susodicha esfera una y otra vez mientras la observaba detenidamente. Al acercarse la miró con cierta curiosidad pudiendo advertir el tono azulado de sus ojos. Llevaba una peculiar vestimenta de color plata a juego con unos guantes y unas botas de la misma cromacidad, además de una capa púrpura cuyo extremo escondía el cuello de la niña por el enganche de la prenda.

—¡Vaya! ¡Pero si es Son Goku! —exclamó la rubia alzándose de un salto, sorprendiendo al saiyan. Éste inclinó la cabeza intentando ubicar el rostro de aquella desconocida. No hubo éxito.

—¿Nos conocemos? No me suena mucho tu cara... Además, ¿Cómo sabes quién soy? —Al fin y al cabo su aspecto físico no correspondía con su edad actual, por lo que la deducción de la joven había sido sospechosamente acertada. Ambos inclinaron la cabeza a un lado, uno confuso y la otra con actitud divertida y risueña.

—Tú a mí no me conoces, pero yo he oído cosas sobre ti. Historias de batallas, aventuras... y de dragones... —dijo socarrona mientras guardaba la esfera en una bolsa atada a su cinturón. Goku alzó una ceja en saber que conocía la existencia de Shenron y, en ver su gesto, hizo ademán de detenerla, pero al ser sólo una niña pequeña no quiso asustarla con su efusividad.

—Eres más guapo en persona, he de decir —añadió llevándose el pulgar a los labios, bajando levemente la cabeza pero sin perderle de vista.

—Esto... muchas gracias, supongo. Verás, me quedaría a charlar pero tengo algo de prisa y necesito esa bola naranja para mi amiga. ¿Podrías dármela, por favor? —preguntó con una mano extendida hacia ella y la otra en su nuca, algo ruborizado tanto por los cumplidos como por meterle tanta prisa a la niña.

—¡Oh! ¡Vaya! ¡Pero qué educación! Pensaba que los de tu especie seríais más salvajes, ¡Qué alivio!

Esa frase ya empezó a poner en tensión al saiyan, no sólo sabía del mágico ente de las esferas sino que sabía acerca de su raza, algo no terminaba de encajar.

—¿Pero cómo es que...? —Se vio interrumpido por Itazura. Ésta había alzado el brazo apuntando hacia el cielo, alzando también la barbilla y con los ojos cerrados pronunció:

—¡Me has caído bien! ¡Y ya que me has caído bien te daré la oportunidad de recuperarla! ¡Y a vuestra manera además! ¡Peleando!

Son Goku se rascó la cabeza, ¿Estaba hablando en serio? ¿Qué posibilidades tenía aquella pequeñaja de medirse ante él? Ni siquiera sentía un gran nivel de batalla, de hecho, su poder de pelea era el de una simple humana de su edad. "Querrá simplemente jugar." fue el primer pensamiento del joven aunque recordando sus palabras supo que se refería a una batalla en condiciones, ya que parecía saber hasta qué punto llegaba el poder de los guerreros del espacio.

—Si no hay otro remedio... —sentenció él adoptando una pose de batalla, alzando la mano izquierda y retrayendo la derecha casi a la altura de su cintura, a decir verdad con sus ganas de enzarzarse a golpes con ella como era de esperar por su parte. La extraña adoptó una distinta con ambos puños apuntando hacia él con uno de ellos más adelantado que el otro cual pose de superhéroe. Al hacerlo Goku echó un rápido vistazo a un colgante que se dejaba entrever bajo el cuello de su capa, el cual era un espejo con borde de joyas, y éste brilló un par de segundos para luego volver a la normalidad.

—También puedo quedármela y vuelves por donde has venido... —rió Itazura, después ambos, ni siquiera hizo falta una respuesta a la frase para sacar una conclusión.

—Adelante, cuando quieras —le instó él ya con ganas de descubrir sus habilidades.

—Ah, ¿Empiezo yo? Vale, entonces con permiso...


Con la velocidad del rayo, Itazura corrió hacia él y lanzó un puñetazo dirigido hacia la cara del contrincante. Éste, desconcertado por tan tremenda rapidez, se echó hacia atrás de un salto pero la de cabellos rubios ya estaba esperándole en la zona de aterrizaje y, de una patada en el costado, logró lanzarle contra la gradería provocando enormes destrozos.

—¡Gol! ¡Gol! ¡La niña preciosa y encantadora se anota un punto! ¡Bien! —gritó dando pequeños saltos de alegría envolviéndose las mejillas con las manos. Detuvo su acción en ver aparecer a Goku enfrente suyo y pudo desviar uno de sus puñetazos con la mano izquierda, lanzándole ella otro con su derecha que también fue parado por el saiyan. En verse en esa situación, ambos alzaron las rodillas chocándolas repetidas veces. Pese a estar bastante igualados, él dominaba más el arte del cuerpo a cuerpo y logró zafarse de la joven dando una vuelta sobre sí mismo y propinándole un codazo en el perfil izquierdo de su cara, haciendo que con ello recorriese el césped por el aire hasta chocar contra el perímetro del ring.

—Anótame otro a mí, ¿quieres? —dijo intentando despertar aquella fuerza que muchos adversarios mostraban al verse ofendidos. "No debo confiarme, quizás incluso debería transformarme de buenas a primeras, pero esperaré un poco a ver de lo que es capaz."

—¿No me vas a decir tu nombre? —quiso saber mientras esperaba que se disipase la columna de humo para luego ver que la pequeña no estaba tras ella, sin embargo pudo sentir su diminuto ki tras él.

—Itazura —murmuró una vocecilla en su oreja y, de todas las técnicas que podían habérsele pasado por la cabeza a Goku en aquel momento, no advirtió la que iba a recibir para poder evitarla. La que le había confiado su nombre se subió a la espalda del saiyan cual koala a un árbol y le tapó ambos ojos con las manos entre risas malvadas. Él, con una gota deslizándose por su cabeza por el bochorno, suspiró abatido.

—Oye, es triste que lo diga yo, pero tómate esto un poco en serio...

—¿Acaso no es tomarse en serio privarte de la vista? ¡Muahahah!... ¡Ayyyy! —Cortó por lo sano, se dejó caer de espaldas haciendo un sandwich entre él y el suelo, aprovechando para coger de la bolsa la esfera que buscaba.

—Ha sido divertido, pero se me ha acabado el tiempo para jugar. Si nos cruzamos otra vez ya jugaremos de nuevo, ¿vale?


Separó sus pies del terreno empezando a flotar. Voló en diagonal para salir por encima del estadio cuando notó que todo empezaba a temblar. Al girarse para ver qué ocurría notó que le agarraban el pie y con la misma velocidad que le había sorprendido antes la chiquilla lo hacía ahora para estamparle contra el suelo y llenarle la cara de golpes, la de cuatro estrellas mientras tanto rodaba por el césped. Su cuerpo se había rodeado de energía, quizás ahora empezaría a luchar en serio en verse sin la esfera de dragón en su poder. Atacaba con tal fiereza que Goku no pudo parar la mayoría de los golpes, por lo que optó por no esperar mucho más y transformarse en súper saiyan. Con el nuevo aumento de poder fue sencillo quitársela de en medio e intercambiar posiciones, quedando esta vez él encima y lograr que echase algo de sangre por la boca al golpearle el estómago.

—Te recomiendo que te rindas antes de que nos hagamos más daño, esto sólo puede ir a peor —le sugirió cesando la golpiza, aún manteniéndose encima de ella para aprisionarla.

Itazura frunció los labios y le miró con cara de enfado, molesta, sí, pero entretenida a partes iguales. Se rascó un ojo e hizo sonar su nariz antes de coger aire y mentalizarse para continuar la batalla. Esbozó una nueva sonrisa y miró fijamente los ojos del guerrero del espacio, quien en el fondo agradecía que la pelea no acabara tan pronto.

—Aún no has visto nada. —Tomó las muñecas de Goku y la energía que envolvía su cuerpo creció en tamaño a pesar de que su ki parecía ser el mismo en todo momento. El cabello de Itazura se tornó morado y se erizó de igual forma que ocurría con una transformación en súper guerrero. Sin dudarlo un instante le propinó un cabezazo en la sien al saiyan, lanzándolo después a metros de distancia con energía que había concentrado en su mano.

Goku respiraba agitadamente tumbado en el césped aunque no necesitó demasiado tiempo para recuperarse. Aún en el suelo pudo sentir a Itazura acercándose, después separándose del suelo, estaba saltando hacia él. Llevó sus dedos índice y medio a su frente evitando así ser pisado por aquella niña que logró destrozar el suelo. Apareció a un par de metros de ella y, rodeando sus puños con energía, le lanzó una lluvia de puñetazos en cara y estómago hasta hacer que cayese.

—No... no lo haces mal... pero parece ser... que este asalto lo gano yo... —afirmó en ver cómo Itazura volvía a su estado normal y le dedicaba una mirada algo despectiva por haberle derrotado. Ambos notaron que pronto dejarían de estar solos, por lo que en sentirse amenazada Itazura extendió el brazo hacia Goku, lanzándole el mismo poder con el que había convencido al dragón tiempo atrás.

—Ayúdame, saiyan —ordenó. Goku, con los ojos del mismo tono que los de Shenron, se acercó a ella y la ayudó a erguirse. Zura se sacudió el polvo y miró al cielo, sabiendo que se avecinaban más travesuras.


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Nota: Imagino a Itazura con el aspecto físico de la Hija del Héroe del videojuego Dragon Quest V, por lo que para ayudar a la hora de imaginarla la he descrito con la misma vestimenta, cambiando un par de cosas nada más. Aún así no es ningún tipo de crossover, ya que sólo es cómo imagino el físico del personaje, llamémosle un 'avatar'. (Además Dragon Quest también tiene que ver con Akira Toriyama, creador de Dragon Ball, so...)

Especial agradecimiento a Sole Cheney, tanto por tus historias, como por tu apoyo como por devolverme la inspiración. Recomiendo mucho que os paséis a leer sus historias, no tienen perdición.

¿Quién se añadirá ahora a la acción? ¿Lograrán vencer a Zura ahora que tiene a Goku de su lado? ¿Podrán volver a la normalidad o deberán quedarse pequeños para siempre? ¡No os perdáis el próximo capítulo!