¿Alguna vez te has levantado de la cama, con aquella sensación de que algo malo pasara?...

Pues justamente, Hinata se levantaba con aquella sanción en aquella mañana del viernes. Tomaba su desayuno, un tazón de cereales y un pan tostado con mermelada de fresa. Extrañamente, esa sensación de que algo pasaría había estado presente desde ayer, después de salir de clases e irse a casa en autobús.

Todo a causa de aquel Uchiha…

Su Madre la había notado muy distraída desde ayer que había llegado a casa, pero creyendo que quizá solo era alguna cosa juvenil, no hizo más caso. Pero ahora que la veía de esa forma, fue necesario intervenir.

-¿Ocurre algo cariño?-Llamo su atención con su mirada materna y una sonrisa cariñosa. Tanto Hiashi como Hanabi prestaron atención a lo que pasaba.

Hinata negó con la cabeza, a la par que sostenía una sonrisa falsa, no quería preocupar a su familia, y mucho menos contarles lo que sucedió, aquello solo traería problemas que ella prefería evitar.

-No pasa nada Madre, me… me preocupa mi amiga, Naemi-Odiaba mentirle a su Madre, pero "usar" a Naemi como excusa de no sentirse bien, era perfecto.

Si bien sus Padres conocían a esa chica, y sabían en donde vivía, cualquiera que llegara a encariñarse con aquella joven se sentiría mal por la forma en la que vivía.

-Oh, Cariño, tranquila…-Su Madre paseo su mano sobre su mejilla con cariño.-Tu amiga estará bien… sino, sabes que es bienvenida cuando quiera-

Hinata sonrió en respuesta a lo que su progenitora decía, valoraba que fuera así de amable con sus amigas, al menos aquello le sirvió para distraer sus pensamientos lejos de aquel endemoniado moreno.


Neji conducía su auto con su futura esposa rumbo a recoger a Naemi, una petición de Hinata era una orden que siempre se sentía contento de realizar. Sin embargo, por muy amigas que fueran ambas, a él no le agradaba para nada, y realmente no había un motivo muy claro.

Como su futuro Esposo, quería llevarse bien con sus amigas, pero honestamente aquella idea le resultaba absurda y nula. Dado que después de que ambos se casaran se mudarían de Konoha a Suna, donde se iniciarían la construcción de la siguiente empresa Hyuga, misma que él dirigiría.

El camino para recoger a la chica, fue silencioso como era costumbre entre ellos, de la única cosa que solían hablar era sobre cómo les había ido a lo largo de su día o en algunas veces hablaban sobre cómo sería su vida haya en Suna.

El joven Hyuga llego hasta una parada de autobuses donde estaba la chica rubia con unos auriculares, movía una de sus piernas al ritmo de la música, eso hasta que vio llegar el auto. Se puso de pie mientras Hinata salía del auto para saludarla con un fuerte abrazo.

Después de su saludo, ambas entraron de nueva cuenta al auto.

-Buenos días, Hyuga-san-Saludo Naemi sonriente.

-Buenos días-respondió.

Tras aquello, el viaje fue un poco más ruidoso, Hinata hablaba con Naemi sobre las clases y demás temas que se podían catalogar como cosas de chicas, mismas que Neji o no entendía, o prefería no saber.

Una vez llegado a la Universidad, Naemi salió del auto, agradeciendo por llevarla y dejarles solos unos minutos.

Debida la diferencia de edades, Neji ya había concluido con sus estudios y ahora solo se dedicaba a trabajar en la empresa Hyuga junto a su Padre. Por lo tanto, no solían verse sino hasta el final de la jornada laboral del castaño.

-Gr-Gracias por traernos…cariño…-Para Hinata, era extraño llamarle de esa manera a Neji. Era cierto que lo quería y demás, pero decirle "cariño" o "amor" era algo a lo que aún no se hacía a la idea.

-No tienes por qué- Neji le coloco una mano sobre la mejilla, acariciándola con suavidad.- ¿Quieres que pase por ti para irnos a comer?-

-Cl-Claro-ella sonrió.

El castaño comenzó a acercarse a ella para darle un pequeño beso, mismo que fue impedido cuando dos motocicletas pasaron a su lado haciendo ruido, Hinata miro aquellas dos motos, sintiendo la misma ansiedad y acoso que Sasuke provocaba. Neji carraspeo molesto, a causa de aquellos dos, y cuando estaba por besar a su prometida, esta estaba más atenta a lo que había pasado que a él.

-¿Ocurre algo?- Hinata negó, nerviosa y sumamente sonrojada.

-¡N-No!...yo… ¡Ya me voy!-le dio un beso rápido sobre la mejilla y acto seguido salió del auto dejando a Neji frustrado.

Una vez fuera del mismo, se quedó mirando a Naemi, y está a ella… Ninguna había comentado nada al respecto de lo que les había pasado la vez pasada a causa de los otros dos, pero se conocían desde hacía tiempo, y sabían bien que algo ocultaba la una de la otra.

Pero, viendo que no era el mejor lugar para hablarlo, ni el momento, simplemente emprendieron su camino hacia el interior de la Universidad.

Neji la observo entrar y una vez que se había asegurado de estaba a salvo dentro de aquel lugar, condujo hacia su trabajo.

Aun le costaba un poco de trabajo hacerse a la idea de que debía de casarse con ella, puesto que entre ellos solo había existido el característico cariño familiar y poco más, él tenía una novia, misma con quien tuvo que terminar a causa de los negocios, el futuro de la Familia y la empresa.

Extrañaba a Tenten… pero no había nada que pudiera hacer… Cuando se pertenece a una familia como la Hyuga, los sentimientos quedan en segundo plano.


Una vez dentro de la Universidad, y haber llegado al salón, ambas se percataron que los demonios no estaban en sus lugares. Hinata suspiro notoriamente aliviada, y Naemi relajo su cuerpo, no había mejor satisfacción que esa.

Tomaron sus lugares y empezaron a charlas de temas variados, todo gracias al hecho de que aquellos dos no estaban. Ese día empezaba a mejorar.


Las horas pasaron, y gracias a que ya no sentían ninguna pesada mirada contra ellas, gracias a que ellos no estaban, el día fue agradable y tranquilo, tanto así que incluso la última hora la tuvieron libre debido a que el profesor se había ausentado.

Todo apuntaba a que ese sería un maravilloso día. Con la última hora libre, Ino propuso irse a comer un helado, y ya con el mismo, fueron a caminar por el campus. Raramente estaba muy solitario, alguno que otro chico o chica caminando por ahí y poco más.

Mientras comían su helado, y charlaban de temas variados, el tiempo pasaba volando… hasta que la hora termino.

Caminaron rumbo a la salida por los pasillos solitarios, pero venían tan metidas en su mundo que no les había importado nada. Eso hasta que un grupo de chicos les impidió el paso.

-¡¿Pero que creen que hacen idiotas?!-grito Ino molesta a causa de aquello. Los chicos no les dejaban pasar y sus miradas estaban clavadas en el piso.

-No importa Ino, podemos irnos por otra parte-hablo Sakura tomando a su amiga del brazo.

Hinata miraba aquello a la par que esa sensación extraña surgía en ella otra vez, un escalofrió atravesó su cuerpo, paso saliva duramente y acto seguido se dio media vuelta, para tomarse con dos hombres. Ambos vestidos completamente de cuero negro, con máscaras que cubrían tanto sus cabezas como sus rostros, uno de ellos tenía una máscara en forma de águila y otro en forma de zorro.

Abrió sus labios dispuesta a gritar, pero si quiera intentarlo, un pañuelo llevo hasta ella, su respiración de acelero, lo que provoco que aquello que poseía el pañuelo le afectara más rápido, quedo inconsciente en pocos segundos.


Despertó… todo su cuerpo se sentía pesado, tanto piernas como brazos le dolían, se sentía mareada y con un fuerte dolor de cabeza. Trato de moverse, pero sus manos estaban firmemente atadas detrás de su espalda, sus piernas estaban dobladas debajo de ella, que al tratar de moverlas sintió aquella horrible sensación de que ambas estaban dormidas. Trato de gritar, de hablar, pero tenía un trozo de lo que, gracias a su nariz, supo que era cinta adhesiva. Mientras sus ojos se acostumbraban a la oscuridad, comenzó a moverse en su lugar para tratar de mover sus piernas, pero al hacerlo, solo provoco que algo se cayera sobre su hombro, grito ahogadamente y estuvo a punto de apartar con sus movimientos aquello que cayó sobre ella, pero al momento de percibir cierto perfume supo quién era. Ino estaba a su lado.

Movió su hombro, esperando a que su amiga respondiera, cosa que funciono, pero al igual que ella, estaba atada y sin poder hacer mucho.

La puerta se abrió, dada la luz que estaba detrás de esta y la oscuridad dentro de aquella habitación donde estaba, no pudo distinguir al que entraba.

-¡Arriba señoritas!-dio un par de aplausos.- ¡Les ha llegado la hora!-

Con aquello, otros dos hombres entraron a la habitación, donde no solamente estaban ellas, sino otras chicas, mismas que Hinata reconocía de su Universidad, y alguna que otra desconocida. Les hicieron ponerse de pie, algunas cayeron a causa de la mala postura en la que estaban, ella misma estaba a punto de caer, de no ser por aquel hombre que le sujeto del brazo evitando que se fuera de bruces al suelo.

Salieron de aquel lugar, caminando por un pasillo largo, paredes y piso de cemento, sin ventanas, y con solo la iluminación de unos cuantos focos.

No tenía ni idea de que pasaba, y solo deseaba desde lo más profundo de su corazón que todo fuera un mal sueño, del cual estaba a punto de despertar.

Ino le seguía, y se notaba tranquila, gracias a su hermano, Deidara, quien era policía, le había instruido que debía mantener la calma, y memorizar todo lo que fuera a pasar. Hinata iba delante de ella, su respiración amenazaba con entrar en un ritmo frenético sino se calmaba, pero nada más atravesar la puerta al final del pasillo, sentía como todo su mundo se venía abajo.

Aquella era una bodega, misma que recordaría de las películas de acción donde tenían secuestrado al protagonista y mismos que explotaban, pero… aquello no era una película.

Caminaron hasta lo que parecía ser el centro, donde estaban otras chicas más, entre ellas sus amigas, Sakura y Naemi.

En cuanto sus miradas se cruzaron, Naemi estaba por moverse hacia ella, pero Sakura se lo había impedido, y es que su amiga ya había intentado escapar, pero aquello fue detenido con brusquedad por un extraño peli naranja que sujeto dolorosamente a la rubia de sus cabellos, arrojándola contra ella.

Ya una vez todas en ese lugar, un hombre hizo su aparición, vestía un Armani blanco, impecable, una máscara en color negro, cabello gris y una cicatriz en su ojo izquierdo. Paseo su mirada por todas, sin poder evitar que una sonrisa de plantar debajo su máscara.

Seguido de él, entraban ellos… Sasuke entraba vestido con unos vaqueros ajustados color gris, una camisa negra y zapatos del mismo tono, y por ultimo Naruto, vistiendo unos jeans negros y una camisa naranja.

Las chicas se quedaron mirándolos con los ojos tan abiertos como platos a causa de aquella horrible y espantosa sorpresa.

-Bien, bien…-hablo Kakashi hacia ellas.-No importa como quieran verme… si me ven con odio, con desprecio o suplicantes, ustedes ahora son de mi propiedad, y he de hacer lo que quiera con todas… si quiero que se desnuden, lo harán, si quiero que se droguen, lo harán… y si quiero que vengan y me la chupen, espero que me hagan tener un final feliz- la forma en la que lo decía, era demasiado tranquila, tanto que ponía de nervios.

-Por mías ahora, yo puedo hacer lo que quiera… y eso será venderlas…-comenzó a pasearse, permitiendo que todas pudieran verlo.-Como se habrán dado cuenta, están divididas… una parte, y me refiero a las que ya no son vírgenes, trabajaran en mi uno de mis muchos prostíbulos… y la otra parte que vendrían siendo las afortunadas, las vírgenes… serán venidas-

Cada chica reacciono de alguna manera, algunas lloraron y sollozaron, otras se quedaron en shock, y otras más, rogaban porque todo fuera una mala broma. Pero no lo era… aquello era la realidad… su próxima triste realidad.

-Bien, como hoy me siento generoso… les permitiré, a mis humildes trabajadores comprar a alguna que quieran, eso claro, si tienen el dinero para pagar- Tras aquello, algunos de sus servidores empezaron a ver a las chicas.-Solo pueden ver… no tocar- sentencio el líder.

Algunos paseaban por ellas, y solo les miraban, Sasuke no había dudado nada en lo que quería, sin pensarlo dos veces, tomo a Hinata del brazo. La Hyuga estaba asustada, su respiración se aceleraba, la tensión la comía y el miedo reinaba todo su cuerpo. Miraba a Sasuke, quien parecía tan normal, su mirada serena, sus ojos inexpresivos.

La llevo con él y la dejo a su lado, mirando al resto, Hinata paseo sus ojos sobre sus amigas, quienes le miraban preocupadas, ¿Qué sería de ellas ahora?

Naruto se acercó hasta Sakura, mirándola con aquella sonrisa retorcida.

-¿No pensaste que esto pasaría, verdad?-Le tomo por el mentón, mirándola a los ojos, mismos que amenazaban con dejar llorar.- ¿Te gustaría que te comprara?, ¿Qué te salvara?... es una lástima… pero yo no estaría con alguien como tú, patética plana…-le soltó del mentón, dejando a la ojos verdes al borde de las lágrimas.

Ahora se había acercado a Naemi, ella en lugar de mirarle con miedo, le miraba con odio, mismo que extrañamente le excito.

-Tu vienes conmigo… tenemos algo pendiente, ¿lo recuerdas?- su sonrisa se amplió sobre sus labios, ella poso sus orbes en él, con odio.- ¡Compro a esta!-

Kakashi giro a ver a Sasuke, quien solo mantenía una sonrisa, había acertado.

-Hablare contigo sobre ella después-dijo Kakashi antes de que Naruto la llevase hasta su lugar.

El líder empezó a pasar su mirada por las mujeres… hasta que cierta pelirosa había llamado su atención. Camino hasta ella con la mirada de sus colegas mirándolo, una vez delante de ella, le tomo por el mentón, y empezó a mover su cara para observarla.

Si bien no era de un cuerpo llamativo, pero tenía los rasgos que más le gustaban, y sus ojos verdes, mismos que parecían esmeraldas.

-¿Quieres venir conmigo?-ofreció el hombre con una sonrisa. Sakura solo quedo mirándolo… no fue difícil decidir, era irse con el jefe o quedarse a su suerte y ser una prostituta. Afirmo con su cabeza, no había más elección.

Kakashi le tomo del brazo, para llevarla hasta donde estaba Hinata, dejándola encargada en Sasuke, cuando las dos chicas estaban juntas otra vez, se sonrieron aun con aquellos trozos de cinta sobre sus labios. Naemi estaba por acercarse a ellas, pero Naruto le freno todo movimiento no solo con el fuerte apretón a su brazo, sino por esa mirada que le sentencio.

-Bien… supongo que será todo así que…-estaba por dar la orden, eso, hasta que un hombre interrumpió.

-Quisiera comprar a una, sino es molestia, Kakashi- la voz de aquel hombre hizo torcer los labios del mencionado, y mirarlo con desprecio.

-Danzo…que sorpresa-

-Lo mismo digo… así que… ¿aquí es donde solo los VIP escogen a precio regular?- un grupo seguido de aquel hombre entro consigo, entre ellos, venia un joven, cabello negro, piel blanca y un traje negro que resaltaba aún más su pálida piel.

-No recuerdo haberte invitado- la mirada de Kakashi empezó a pasearse por sus subordinados, esperando a ver quién había sido la maldita sabandija embustera que le traiciono.

-Vengo a comprar a una mujer sino te importa- hablaba tranquilo, como si aquello fuera la compra de cualquier cosa.

-¿Traes el efectivo?- Kakashi estaba por pasar por alto aquello, siempre y cuando él le pagara con dinero en efectivo.

-Te mostrare el dinero a penas compre lo que quiero- El líder afirmo.-Bien… Sai, escoge tu premio.-

El mismo joven, comenzó a caminar por las filas de las chicas, mirando de pies a cabeza… buscando lo que necesitaba. Hasta que dio con ella… Ino.

Empezó a verla de pies a cabeza, piernas torneadas, un buen y cuidado cuerpo. Piel suave, cabello sedoso, y esa encantadora fragancia. La miro a los ojos, y a ella a los de él, aquellos ojos oscuros.

-Ella-dijo cortante.

-Buena elección-felicito no solo Danzo, sino Kakashi también.- ¿Cuánto por ella?-

-Bueno, su valor es alto, más que nada por tu intromisión y por ser virgen-explico.

Danzo dio un chasquido con sus dedos, haciendo que dos hombres llegasen hasta Kakashi con dos portafolios cada uno, llenos de dinero. El líder abrió los ojos con sutil sorpresa.

-¿Con eso alcanza?- hablo el contrario.

-Más que perfecto.-sonó contento.

-Bien, entonces nosotros pasamos a retirarnos… si es que no necesitas nada más-

-Ve con dios.-fue lo más que dijo el peligris.

Danzo emprendió su camino junto a lo que era su "hijo" y su nuevo juguete, Ino solo alcanzo a mirar a su amigas una última vez, sonriendo, para evitarles así un mal recuerdo de ella.

Sakura y Hinata retuvieron las lágrimas que podían, mirando a su amiga por lo que parecía ser la última vez que lo harían. No sabían qué clase de cosas les pasarían, y claramente no esperaban que fueran cosas buenas.

Kakashi dio la orden de que se llevaran al resto de chicas a los embarques, el resto podía regresar a lo que quisieran.


Caminaban por un pasillo para salir de aquel lugar, Sakura venía detrás de Kakashi, Hinata delante de Sasuke, y Naemi delante de Naruto, caminaban hasta que llegaron a la salida.

Una vez fuera, les esperaban una pequeña limusina y dos autos.

Kakashi tomo del brazo de su premio con cuidado y la subió a aquella limusina, mientras que él se quedaba fuera asegurándose de las cosas salieran bien. Sasuke había hecho lo mismo con Hinata al asiento del copiloto, mientras que él tomaba su lugar para conducir.

La miraba de reojo, esperando ver alguna respuesta o algo, pero no, ella se mantenía con la mirada clavada en alguna parte que no fuera él, su mirada triste y melancólica. ¿Qué sería de ella ahora?, ¿Qué pasaría con sus amigas?, ¿Neji le estaría buscando al igual que su familia?

Mientras que ella se sumía en lo más profundo de su mente, llena de tantos pensamientos como de ideas para escapar, Sasuke le miraba. ¿Tendría que decirle que sería solo suya y nada más?, ¿Qué ambos ahora serían una pareja lo quisiera o no?, claramente no sabía bien como debería de iniciar aquello, pero si sabía que era lo que quería hacerle apenas llegasen al prostíbulo y entrasen a aquella habitación exclusiva donde no importaba que tanto fuera a gritar pidiendo ayuda, nadie le escucharía gritar.

No distinguía si era amor lo que sentía o una enfermiza obsesión que había estado creciendo con el paso de los años, sea cual sea, él estaba contento con ella y mientras respirara, nada ni nadie la apartaría de sus brazos. En su vida no había conocido al amor como tal, si quería a una mujer la tomaba y listo, o al menos así fue como le educaron sus "hermanos" y su Tutor.

Ajenos a esto, estaban los dos rubios en aquel auto. Naemi forzaba la soga de sus muñecas para escapar, pero era inútil. Naruto simplemente se mantenía atento a lo que pasaba fuera de su auto, eso sí, sin dejar de tratar de percibir los sutiles movimientos de su regalo.

A diferencia de Sasuke, él no tenía un motivo para haber comprado a Naemi, quizá solo era su cuerpo lo que le llamaba, pero en su vida, ya había visto cientos de mujeres con mejores cuerpos que el de ella, pero extrañamente, la mayoría de esa mujeres tenían que hacerle un baile erótico o una oral para que este pudiera tener una erección "poderosa" como solía pensar, pero aquella chica no, solo basto un beso y rozar su piel para hacerlo.

Si Pain tenía razón con respecto a las mujeres, entonces él había encontrado su Santo Grial, y por nada del mundo le permitirá a nadie tomarla, y pobre de aquel que quisiera tocarla.

El forcejeo de sus manos era doloroso, pero si podía aguantar ese dolor, sería libre.

-Ni lo sigas intentando-dijo Naruto, sin si quiera mirarla.-Yo mismo te amarre, así que no podrás escapar tan fácil de mi-dattebayo- Tras eso, poso sus ojos sobre ella, recibiendo una mirada casi asesina como su respuesta.

Naruto se acercó a hasta ella, y empezó a ver su rostro, dejando que su mirada bajara por su clavícula hasta perderse en ese pequeño escote que tenía, se relamió los labios con la sola idea de imaginar lo que podría hacer con aquel par.

Pero así como su amigo, tenían que esperar a llegar a su destino.


Tras asegurarse de que todo hubiese salido bien, y que el embarque estaba listo, emprendieron su viaje hasta el Prostíbulo.

El camino largo y tortuoso no se hizo esperar, pero que tras algunos minutos de viaje habían llegado.

Algo curioso era el hecho de los caminos que usaron para llegar, todo y cada uno de ellos, eran alternos a vías directas. ¿Acaso la noticia de su secuestro ya se había hecho conocida?


Llegar… era quizá lo último que ellas querían, una vez en lo que parecía ser la zona trasera del lugar, los chicos las hicieron la bajar, claramente ambas trataron de poner resistencia, misma que era callada por ellos con miradas y tirones fuertes a sus brazos.

La única que no había bajado era Sakura.

-Bien, los dejare entonces… estoy cansado, así que me iré a mi casa junto a mi regalo.-dijo Kakashi desde su auto hacia sus "hijos".-¡Los veo mañana!- La pelirosa se había quedado mirando a aquel peligris que parecía todo menos un traficante de blancas. Aquel carácter tan extraño que se cargaba y su extraña aura misteriosa no hacían más que generar dudas en ella.

Subió el vidrio de la limusina otra vez, y le dedico una sonrisa por debajo de aquella mascara que usaba.

-¿Lista para tu nueva casa?-aquella sonrisa no se borró, ella solo le fulmino con la mirada antes de clavar su mirada hacia otro lugar que no fuera él.-Tomare eso como un si…- Dio la orden al conductor de que le llevara a su amada mansión tan pronto fuera posible, y claro, usando vías alternas. Después de todo, era sábado por la madrugada, y con la noticia del secuestro de Hinata e Ino, y las demás chicas, los policías estarían intentos a cualquier cosa que pasara. Y su limusina llamaría la atención, era demasiado, "delicado" como para andar en un auto cualquiera.


Entraron con ellas, Hinata después de haber recibido aquel apretón doloroso en su brazo se quedó quieta para seguir a Sasuke, pero a diferencia de ella, Naemi no hacia más que revolcarse y tratar de escapar, cosa que ponía más enfadado a Naruto.

-¡Ya basta!-le tomo del brazo para empotrarla contra la pared, enfadado por su rebeldía. Ella gimió dolorosamente al sentir el golpe contra su cuerpo, el rubio se colocó detrás de ella apretando su cuerpo contra el suyo, sintiéndolo tan íntimamente que su cuerpo solo se congelo.- ¡Tu no escaparas de mí!, ¡¿Entiendes?!, ¡Eres mía ahora!-

Le grito al oído, haciendo que la chica soltase algunas lágrimas a causa de su agresividad. Sasuke se quedó mirándolo al igual que Hinata, pero ella le miraba con miedo, con terror de que le fuera hacer algo a su amiga en ese momento.

-Calma…ya casi llegamos… recuerda que Kakashi no quiere más problemas con los clientes-dijo Sasuke, haciendo que Naruto solo gruñera. Se alejó de ella y le jalo por el brazo con fuerza, pero ahora a causa del miedo, ya no puso más resistencia.

Habían llegado a un pasillo amplio, mismo que al final tenía una puerta en color negro. Al atravesarla, Sasuke se giró a cerrarla con una llave, misma que dejo sobre una mesita de cristal que estaba a un lado y debajo de una lámpara de luz roja.

Las paredes eran de color rojo y el piso de madera, solo estaban dos puertas que guiaban a dos habitaciones especiales.

El Uchiha jalo con suavidad el brazo de la Hyuga para llevarla a la habitación de la izquierda mientras su colega hacia lo mismo pero hacia la habitación de la derecha.

Una vez dentro de aquella habitación amplia, piso de madera, paredes rojas aterciopeladas, algunos muebles como dos mesitas de noche en madera oscura a cada lado de la amplia cama matrimonial de sabanas negras y almohadas rojas del mismo tono de la pared, unas cuantas lámparas que daban una iluminación íntima y nada más.

Hinata se quedó mirando al Uchiha que no hacia más que mirarla con aquellos ojos que expresaban el deseo impuro, acompañados de esa sonrisa tan jodidamente sensual.

Empezó a acercarse a ella, mientras se retiraba su playera para lanzarla a su suerte. La Hyuga comenzó a alejarse de él, mirándolo aterrada por lo que tuviera planeado hacerle.

-No te preocupes…-dijo.-Nadie te escuchara gritar-


¡Gracias por leer! :D