¡Hola! Siento haber tardado tanto tiempo, vosotros dejándome reviews y yo sin actualizar. Pero ha sido por lo de irme de vacaciones además este capítulo ha sido realmente complicado de escribir, demasiadas emociones. Muchas gracias a todos los que siguen esta historia.
Leed las notas finales!
Capítulo 5: ¡No soy una muñeca de porcelana!
Lo peor que había después de una noche llena de alcohol era la mañana siguiente y eso era lo que estaban sufriendo nuestras chicas en estos momentos. Hinata estaba agonizando en su cama, al lado Tenten se tapaba la cabeza con la almohada y se quejaba de que le dolía la cabeza. Sakura estaba abajo preparando algo de desayunar mientras la Yamanaka acaparaba el baño, ganándose las protestas de Karin y Temari, las cuales ansiaban darse una buena ducha para despejarse. Aquella situación sólo machacaba más el cerebro de nuestra querida morena que simplemente apretaba más el agarre de la almohada. Si de todas ellas había alguien en quien el alcohol causaba estragos esa era Tenten, siempre que bebía, daba igual que sólo fueran dos cubatas, se despertaba con un dolor terrible de cabeza. Era una suerte para ella que no fuese de esas personas que necesitaba beber para divertirse. Bebía, sí pero no por necesidad ni por obligación, lo hacía cuando le apetecía, así de fácil. Ella siempre había sido una chica con iniciativa propia que no se dejaba influenciar por los demás, no le importaban las críticas ni los cuchicheos que su comportamiento levantaba, ella hacía lo que creía mejor y punto. Y era por eso que sus amigas la adoraban tanto, porque ella era única y genial. La más original y a la que menos le importaba lo que dijeran los demás. Por eso al principio sus amigas no entendían el motivo de ocultarse detrás de una máscara, aunque claro luego la comprendieron. Por fuera ella mostraba fortaleza y seguridad puras pero también rudeza y algo de brusquedad. Pocos imaginaban que debajo de todo eso se ocultaba una chica cariñosa y dulce, sí, la marimacho que todos conocían era una persona casi tan dulce como la propia Hinata, amante de las cosas adorables. El caso de Tenten era el más parecido al de Karin aunque también diferentes. Ambas ocultaban su lado más vulnerable y frágil por así decirlo detrás de su propia fortaleza, la morena con su seguridad y brusquedad, la pelirroja con su bordería y crueldad. Diferentes pero iguales en ese sentido.
Fue al saber lo sensible y frágil que podía ser que sus amigas empezaron a preocuparse más por ella. Y es que aunque fuera ella sonriera podía estar llorando por dentro, era díficil saber cuando le pasaba pero los años junto a ella les habían otorgado la habilidad para leer los sentimientos de ella y así poder apoyarla. Y era por eso mismo que la morena se ocultaba con los demás, no quería que la tratasen como algo que se podía romper, como si fuera una muñeca, desde niña había odiado eso. Tal vez por ese motivo se hizo menos femenina, por eso evitaba el maquillaje y las cosas adorables porque no quería ser tratada como alguien débil. Y es que aunque en la universidad se comportaba más como ella misma seguía sin abrirse por completo. ¿El motivo? El mismo que tenían todas, miedo. Miedo a ser tratadas de forma distinta o a ser rechazadas. Unas por ser más frágiles de lo que aparentaban, otras porque no eran tan santas como todos pensabas pero al fin y al cabo todas tapaban algo. Temari su inseguridad por medio de su obsesión al control, Tenten su sensibilidad por medio de no ser femenina y haciéndose la dura, Karin su fragilidad por medio de su bordería, Sakura su malicia por medio su papel de niña buena, Hinata sus ganas de ser libre por medio de su obediencia e Ino su astucia por medio de su coqueteo. Todas tenían cosas a las que temer pero al mismo tiempo estaban hartas de esconderse. Aunque como bien habían experimentado las dos mayores después de llevar las máscaras tanto tiempo no era fácil comportarse tal cual se es y menos cuando acabas de conocer a la gente aunque normalmente lo peor era con los que ya conocías.
El miedo es el peor enemigo de las personas, eso era algo que ellas estaban experimentando en carne propia. No había nada peor que el miedo a ser tú misma. Y lo peor era que ellas aún no podían superarlo, el miedo al rechazo les podía. La teoría de Temari era que todas habían sido rechazadas y que ese rechazo les había marcado de por vida. Tal vez ese era motivo, pero Ino discutía eso diciendo que a ella nunca le habían rechazado, eso era cierto, de todas ella era la que mejor relación tenía con sus padres. Pero aún así tenía que haber una razón por la que a la rubia le daba tanto miedo que la gente dejase de verla como a una princesita. Sakura dijo que la respuesta a eso estaba dentro de ella misma, que un día, cuando menos lo buscase, tal vez cuando ya ni siquiera le importse, lo descubriría. La propia Haruno había descubierto el motivo por el que ocultaba su lado irresponsable, su malicia y sus ganas de divertirse, la presión de sus padres, esa era la razón. Desde que tenía memoria le habían inculclado como debía ser, que tenía que ser una chica que se preocupaba por los estudios, sana y que no salía con cualquier chico. Ella creyó que ser así era lo más correcto y durante años acató esa forma de ser, cerrando su mente y no queriendo ver más allá. Pero entonces conoció a Ino que comenzó a cambiar su mundo, luego llegaron las demás y le iluminaron, le ayudaron a pensar por si misma, a ser crítica y a cuestionarse la razón de las cosas. Había aprendido a pensar, había descubierto que su cerebro servía para algo más que para memorizar lo que había en sus libros. Y con los años un mundo nuevo se abrió ante sus ojos y entonces su verdadero yo comenzó a crecer al mismo tiempo que la máscara se incrustaba más y más en su piel.
Pero ahora nuestras chicas no estaban para pensar en nada de eso. En esos momentos la anfitriona se encontraba en la cocina, ya duchada, preparando el café. Ino ya había salido y estaba soportando los gritos de sus amigas, las cuales comenzaron a discutir sobre quien iba primero hasta que un grito de Tenten detuvo la pelea. Nadie quería ver a la morena enfadada, ya que podía dar tanto o incluso más miedo que Sakura. Hinata seguía tirada en la cama intentando moverse sin demasiado éxito.
La Yamanaka bajó a la cocina dejando a las otras cuatro. El verde chocó contra el azul. Ellas eran las que mejor llevaban las mañanas siguientes a salir, eso era una suerte para ellas.
—Lo de anoche fue un éxito, eh.
—Fue mejor de lo que esperaba aunque algo me dice que esta noche será mejor.
—Oh sí, estoy deseando ver tu baile sexy — la de ojos azules sonrió maliciosa.
Sakura la asesinó con la mirada, haciendo que su sonrisa se incrementase.
—Y yo deseo ver como reaccionan todos al ver tu beso con nuestra pelirroja.
Y así comenzó su típica batalla de miradas pero al final las dos acabaron riendo. Sí, esa noche todas harían locuras. Pero a pesar de que una parte estaba emocionada otra estaba aterrada, no sólo por los retos, no, eso no era nada comparado con quitarse las máscaras. Querían hacerlo y la idea de hacerlo por fin les entusiasmaba pero ver sus reacciones les aterraba ¿y si las rechazaban? ¿Y si se reían de ellas? ¿Y si pensaban que eran ridículas? ¿O si se enfadaban por creer que los estaban engañando todo ese tiempo? Todas preguntas pasaban por sus mentes.
—Necesito café — dijo una voz ronca.
Ambas miraron a Tenten, la chica tenía un aspecto lamentable, su pelo estaba totalmente despeinado, algunos mehcones ocultaban su rostro. Su pijama estaba arrugado pero lo peor era su cara, sus ojos estaban algo nublados y unas profundas ojeras le daban un aspecto de alma en pena. La joven se dejó caer en una de las sillas.
—Ten ¿por qué no te duchas? Te vendrá bien — por esas palabras la anfitriona se ganó una mirada oscura por parte de su amiga.
—Ni me hables de duchas, esas dos locas se han pasado un buen rato discutiendo por eso he bajado.
Y con eso la conversación se dio por terminada. La de cabello rosa colocó un buen tazón de café en frente de cada una de ellas y se preparó otra para si misma. Las chicas bebieron ese líquido sagrado con ganas, como si bebiéndolo fuesen a recuperarse por completo. El café era acompañado por unas galletas. Nadie sabía el motivo pero en esa casa siempre habían galletas de todo tipo, para todos los gustos.
El día fue pasando y ahora nuestras chicas se encontraban dispersadas por la casa. Ya habían comido entre risas, gruñidos por parte de Tenten y miradas ausentes de la pequeña Hyuuga. Esas dos eran las que peor estaban así que después de comer regresaron a la cama a dormir felizmente. Una amenaza por parte de la morena bastó para que las demás supieran que si hacían ruído acabarían despedazadas sin piedad. Y por eso mismo en esos momentos las demás se encontraban en el sofá. Sakura leyendo, Ino mensajeándose a saber con quién, Temari y Karin jugaban una entretenida partida de ajedrez. ¿Quién en su sano juicio jugaba a un juego como ese con resaca? Fácil, ellas no tenían resaca, eran las que mejor llevaban lo de beber, todo lo contrario de sus dos amigas durmientes. Por su parte Sakura estaba cansada pero se encontraba bien y lo mismo pasaba con la rubia loca.
—Rei me está preguntando que si iré a la fiesta de los Uchiha — la voz ilusionada de la Yamanaka interrumpió las actividades de las demás.
—¿Quién es Rei? — le preguntó una confundida Sakura.
Una mirada asombrada de Ino se clavó en su amiga de pelo rosa, era como si hubiese dicho una auténtica barbaridad. Temari rió con suavidad, para no despertar a las morenas.
—Creo que se refiere a Kyoyama Rei, un año mayor que yo — fue la explicación de la Sabaku no.
Entonces la Haruno supo quien era y le dirigió una mirada molesta a la rubia menor, haciendo que la mirase con fingida inocencia. Ese chico había sido una de las obsesiones de Ino durante su primer año de preparatoria pero él nunca se fijó en ella, no hasta que meses atrás la vio en la universidad durante una de sus visitas a Tenten y Temari. Desde entonces se mandaban mensajes en los que él la elogiaba, diciéndole lo preciosa que era e Ino, con lo vanidosa que era quedaba encantada. Y es que la de pelo rosa sabía que si su amiga seguía comportándose como una muñeca perfecta era por miedo a que dejasen de alabarla. Chasqueó la lengua, eso tenía que acabar.
—Son los tipos como esos los que hacen que no puedas avanzar Ino, si sigues comportándote como una chica que necesita que le digan lo preciosa que es, una persona que teme mostrar su inteligencia, sus malas palabras y que no puede salir a la calle sin arreglarse. Si sigues así no podrás quitarte la máscara y seguirás siendo una simple muñeca de porcelana vacía.
Las palabras de la anfitriona hicieron que el silencio reinase en la sala. Temari y Karin la miraban sorprendidas, sus palabras eran ciertas pero muy duras, no se pensaban que ella fuese capaz de ser tan bruta con Ino, sabiendo lo frágil que podía llegar a ser. Por su parte la Yamanaka había agachado el rostro, su cabello suelto le ocultaba la cara por lo que era imposible ver su expresión. Empezó a temblar levemente, haciendo que la Haruno se mordiese el labio inferior, no quería hacerla llorar, sólo quería que se diese cuenta de que tenía que crecer. Pero cuando la rubia alzó la cabeza no había rastro de lágrimas en su cara.
—¡No soy una jodida muñeca de porcelana! Sólo soy una muñeca de trapo rota a la que nadie notaría si no fuera por mi seguridad, mis gritos y mi pose de princesa. Yo no soy tan inteligente como tú, ni tengo la capacidad de organizarlo todo como Temari, no sé hacer nada, sólo tengo mi físico, nada más.
Y dichas esas palabras la joven rompió a llorar. Sus palabras helaron a sus amigas, jamás pensaron que ella tuviese esa imagen de si misma, nadie lo pensaría de la siempre segura y arrogante Ino. Entonces se dieron cuenta de que su máscara era la más profunda, que ni con ellas compartía sus propios miedos. Y se asustaron, y pensaron que no conocían a la verdadera, que la persona que era con ellas era una simple actuación más. Pero un sonoro golpe las despertó de sus pensamientos y al mismo tiempo detuvo el llanto de Ino. Todas miraron asombradas a Tenten que aún tenía la mano con la que había abofeteado a la rubia muy cerca de ella. Ninguna reparó en la somnolienta Hinata que observaba la escena preocupada por la rubia.
—No me jodas, Ino. No estás vacías, tal vez eres la más sensible de todas pero no por eso eres frágil así que no te quiero ver llorando como una niña que no sabe quien es. Por dios eres Yamanaka Ino, la persona que mejor sabe leer a los demás, la segunda con mejores notas de este grupo pero sólo porque Sakura es una empollona — la Haruno gruñó por eso — No conozco a nadie que tenga mejor gusto que tú para la moda, ni tampoco a nadie más que tenga una voz tan dulce como la tuya. Si algo no eres es una simple muñeca, tienes tus propias ideas y tu forma de ver la vida. Pero tienes miedo, como todas nosotras, tienes miedo de que si dejas de ser una princesita perfecta y superficial los demás no te acepten. Pero no por eso tienes que decir todas esas burradas, no eres insegura, sólo estás asustada por lo de mañana, no eres una princesa, eres una chica con porte elegante y una presencia que hace que todos la miren. No eres una inútil, vales mucho, siempre has luchado contra las injusticias, has protegido a los demás y sobre todo has entendido los sentimientos del resto con mucha facilidad. Así que no quiero que vuelvas a decir todas esas barbaridades.
Y el silencio volvió a reinar en el lugar, éste fue interrumpido por los sollozos de la Yamanaka, la cual se lanzó a los brazos de Tenten. Todas sonrieron al ver como esas dos se fundían en un abrazo. Eran tan diferentes pero a la vez parecidas, además de siempre la morena era la que mejor había leído a la rubia. Tal vez Ino estaba más unida a Sakura, pero su relación con Tenten era algo más profunda. Todas se unieron al abrazo grupal.
La Haruno se golpeó mentalmente al pensar que por un momento había pensado que Ino no se quitaba la máscara con ellas, no había pensado que su amiga había dicho todas esas cosas por culpa de lo asustada que estaba. Y es que la arriesgada Ino, la que enfrentaba todos los problemas de cara se comportaba como una niña pequeña que acababa de tener una pesadilla cuando de su verdadero ser se trataba. El miedo a uno mismo es el peor, y es que la rubia no sólo temía que los demás la vieran la cual era y la rechazaran, el problema era que no sabía si estaba a gusto consigo misma, que una vez se mostrase tal cual era quedaría expuesta, que ya no habría solución. Demasiadas emociones para alguien de su edad, y más para alguien tan sensible como ella. Y es que si a primera vista Ino podía parecer una muchacha simple de leer pero en realidad era la más complicada de todas. Y tal vez por eso sus amigas no habían sabido como reaccionar ante sus palabras. Por suerte Tenten la oyó, entendió que era el miedo el que le hacía hablar así y la detuvo. Porque no era sólo el miedo a lo que pasaría esa misma noche, no era el miedo a quedar expuesta si no algo peor, miedo a que las palabras que ella misma había dicho fuesen ciertas. Porque ese era el verdadero terror de la rubia, que su comportamiento con los demás no fuese la máscara, si no que ese fuera su verdadero ser y la forma de ser que tenía con sus amigas fuera una simple actuación para poder encajar con ellas, para no quedarse de lado. Lo malo de llevar una máscara era que a veces no sabías cuando la llevabas y cuando no, que tu verdadero yo y el falso se mezclaran o se intercambiaran, logrando confudirte hasta a ti mismo.
—Después de este momento emotivo, será mejor que empecemos a adecentarnos, ya son las nueve de la noche. Yo por mi parte me voy a duchar — dicho eso la morena desapareció de la vista de sus amigas.
Hinata se dejó caer en el sofá, cuando Tenten saliese de la ducha iría ella, a ver si así de paso se despejaba. Ino la abrazó y ella se dejó. Y así se quedaron las dos mientras las otras tres se dedicaban a preparar la cena. La rubia ocultó el rostro en el oscuro cabello de su amiga.
—Hina ¿no te tienes miedo?
—Claro que lo tengo pero también estoy emocionada, creo que esta noche será genial, ya verás.
—¿No te asusta que ellos nos rechacen?
La risa suave y dulce de la Hyuuga sorprendieron a Ino, la miró con una ceja alzada, sin entender qué era lo que le causaba tanta gracia.
—Creo que tú eres la que menos debe de temer eso, eres una excelente actriz pero creo que con tus amigos eres muy parecida a como eres con nosotras. Puede que la mayoría se sorprenda, pero Chouji y Shikamaru te aceptarán tal cual eres, ellos te quieren y lo sabes.
La de ojos azules sonrió con amplitud y la abrazó. Eso era cierto, al igual que Sakura y Karin también eran más ellas mismas con Naruto, ella se quitaba un poco la máscara cuando estaba con sus dos amigos de la infancia.
—Creo que me reñirán por fumar y beber.
—Sólo imagínate la cara de Neji cuando me vea beber.
Y así lo hizo y emepzó a reírse.
—¿Podré garbarlo?
—Claro, para la posteridad pero sólo si me dejas grabar tu beso con Karin.
—Hina, me sorprende tu malicia, deberías pasar menos tiempo con malas influencias como la frente.
Un golpe en la cabeza de la rubia interrumpió la conversación, ambas alzaron el rostro y se encontraron con una Sakura algo molesta.
—Tú eres peor influencia que yo, cerda fumadora — Ino fue a rechistar pero no se lo permitió —Hinata, ve a ducharte que Tenten ya ha terminado — la joven asintió y se fue de allí — Ahora tú y yo hablaremos — esas palabras hicieron que la rubia se encogiese levemente — No te voy a reñir, mira siento haber dicho esas palabras tan duras, no quería hacerte daño, solamente quería que te dieras cuenta que tú vales más que todas esas tonterías, las palabras de Tenten no podían ser más ciertas. Así que no quiero verte en ese plan nunca más, tú eres la persona en la que yo me sostengo siempre ¿si tú caes que será de mí?
Y después de esas palabras ambas se fundieron en un tierno abrazo.
Las horas pasaron y las chicas comenzaron a prepararse para la fiesta de esa noche. En el baño se oían quejidos por parte de Tenten y gritos por parte de Ino. Haciendo sonreír a las demás mientras ellas se vestían. Sakura se colocó su blusa roja finalizando de ese modo su look, se miró al espejo que tenía en su cuarto y sonrió satisfecha. Gracias a una diadema roja todo su pelo quedaba hacia atrás dejando su rostro totalmente al descubierto. Sus grandes ojos verdes eran enmarcados por unas oscuras y voluminosas pestañas negras y delineados por sombra negra, que le otorgaba más profundidad y belleza a su mirada. Sus labios quedaban libres de cualquier maquillaje, sólo algo de cacao para que no estuviesen resecos. Luego contempló su ropa para asegurarse de que todo estaba perfecto. Su blusa roja medio transparente dejaba ver su sujetador negro e intuir sus curvas. Sus piernas eran cubiertas por unas medias negras y una falda vaquera, finalizaría el look con unos botines negros con tachuelas y algún complemento que Ino le obligara a ponerse.
La puerta del baño se abrió haciendo que todas clavasen sus miradas en la persona que salía por ella. Al instante aplaudieron, Tenten parecía una muñequita china aunque se notaba que la joven estaba incómoda con su apariencia. Se acostumbrará conforme vaya avanzando la noche pensó la Haruno. El cabello de la morena estaba totalmente suelto, algo raro de ver, y formaba pequeñas ondas, gracias al arte de la Yamanaka con el rizador. Su rostro no estaba casi maquillado, su amiga rubia no había querido pasarse, sus labios eran cubiertos por un brillo con tonalidad naranja, sus pómulos resaltaban gracias a unos coloretes color melocotón, y sus ojos sólo llevaban rímel y un poco de sombra rosaba. Ese maquillaje le daba un aspecto de muñequita, sus amigas sabían que era por eso mismo que la muchacha parecía tan molesta. Por otra parte su ropa no era demasiado, ya que era la suya propia, pero la rubia le había dado un toque diferente. Llevaba unos pantalones negros ajustados, una camiseta ancha también negra con algunas tachas que al parecer la rubia le había obligado a llevar de hombro caído, diciendo que así era más atractiva, además le había colocado un cinturó metalizado en la cadera. Al ver su look completo sus amigas entendieron todo. El maquillaje le daba un aspecto de niña buena, mostrando lo que ella quería ocultar pero su ropa le daba el aspecto de chica salvaje que mostraba ante todos. Formando un extraño conjunto, de chica adorable pero salvaje, a los chicos les iba a encantar. Esa noche Tenten tendría que librarse de más de uno.
—Ahora voy a maquillarme yo, aunque no creo que quede mejor que mi obra de arte.
La morena suspiró y se puso un brazalete plateado y una gargantilla también plateada con piedrecitas verdes, algo que la Yamanaka le había prestado para esa ocasión. Agradecía lo de la ropa, al menos con eso se sentía cómoda, aunque ese maquillaje que le daba un aspecto tan dulce no le acababa de convencer, le quedaba bien, sí, pero era demasiado cursi. Temari pareció adivinar sus pensamientos porque la abrazó por el cuello.
—¿A qué viene esa cara, Suou? — le preguntó con una sonrisa burlona dibujada en su rostro — Tu ropa significa tu lado fuerte y luchador pero tu maquillaje querida mía muestra lo dulce y adorable que puedes llegar a ser. Tu pelo te da un toque sexy y salvaje, así que está todo perfecto.
Esas palabras hicieron sonreír a las presentes, todas estaban de acuerdo. Con su aspecto Ino había logrado mezclar las diferentes características de Tenten que tan opuestas parecían ser. Todo una tontería, claro, porque fuera adorable no significaba que no pudiera ser salvaje y fuerte. Y con ese aspecto lograba darle armonía a su propio ser.
—Gracias, Tem — y dicho eso le abrazó con cariño.
—Hoy estáis todas muy sentimentales.
Todas las miradas se clavaron en la Uzumaki. Su aspecto era menos atrevido que de normal, para empezar su cabello estaba recogido en un coleta ladeada, dándole un aire diferente. Sus gafas, con las que siempre se protegía, habían desaparecido de su rostro, siendo reemplazadas por unas lentillas. Su maquillaje era suave, una lijera sombra plateada, algo de máscara de pestañas, un brillo color cereza y ya, suave y delicado como su verdadero yo. Su ropa era muy típica en ella, shorts negros y muy ajustados, medias grises caladas, con un extraño dibujo, una camiseta de media manga que dejaba ver un bonito escote, era algo larga y casi le cubría los pantalones. Sí, por fuera parecía la de siempre, aunque si te fijabas bien tenía algo distinto, unos bonitos pendientes y una pulsera completaban todo. Sakura sonrió con malicia y le abrazó por la espalda.
—¿Falta de cariño, Karin-chan?
Como toda respuesta obtuvo un gruñido por parte de la muchacha lo que la hizo reír. La puerta del baño se abrió dejando ver a Ino, todas la miraron sorprendidas, su precioso cabello rubio estaba totalmente suelto, libre, algo raro de ver en ella. Sus ojos eran resaltados por una suave sombra verde con toques azules, sus labios brillaban gracias a un brillo rosado, para sorpresa de todas no había rastro de colorete, asombroso sin duda. Llevaba una blusa suelta con un escote de pico, una falda de tubo grisácea, medias transparentes, un look típico de Ino, aunque a todas les sorprendió que la blusa fuese tan suelta, ella sonrió.
—Sé lo que estáis pensando, pero ya lo arreglo.
Dicho eso apretó unas cintas plateadas que llevaba su blusa haciendo que se le ajustase en la cintura, le pidió a Sakura que se las atase en un lacito. Y así su look quedó casi finalizado, se puso dos brazaletes, algún anillo y dos pendientes largos. Una vez se pusiera sus tacones de casi diez centímetros ya estaría lista.
—Ahora que la tardona de Ino ya está lista podemos irnos, nos esperan casi veinte minutos andando, señoritas.
Las palabras de Temari desanimaron un poco a todas, no les apetecía caminar. Pero la risa de las dos mayores las distrajo.
—¿Estáis tontas? Nos hemos traído los coches, tres en cada uno.
Sus amigas sonrieron aliviadas ignorando el insulto de la rubia mayor. Ahora ya muy felices se encaminaron a la fiesta. Cada una cogió su bolso y se calzaron en la entrada. Ino y Temari unos tacones de unos diez centímetros, siendo ahora las más altas, Karin se había puesto unos botines con un tacón de casi diez centímetros, las otras tres optaron por unos cómodos botines, negros y con tachuelas en el caso de Sakura y Tenten, pero más elegantes y con un pequeño tacón en el caso de Hinata. La menor de las presentes llevaba su típica ropa, aunque su pelo y su maquillaje eran diferentes. Llevaba el pelo recogido en una coleta de lado a mitad de cabeza, dejando que su rostro brillase más que nunca. Sus preciosos ojos perlas destacaban gracias a la sombra azul y la máscara de pestañas, sus labios parecían jugosos y tenían un toque rosado suave gracias a un brillo que Ino le había prestado, un suave colorete rosa le terminaba de dar ese aspecto de muñequita. Su vestido la convertía en una verdadera, de color azul cierlo con flores blancas, era de manga corta y el escote era como el de una camisa, no dejando ver pero sí intuir y lo que había ahí, se ajustaba en su cintura para hacerse luego más ancho, era un vestido de vuelo y le llegaba casi hasta las rodillas. Sus piernas eran cubiertas por unas simples medias transparentes. Podía parecer que iba muy arreglada pero la sencillez del vestido y sus complementos, como era la pequeña gargantilla y el gran anillo del mismo color del vestido, le daban un toque más juvenil.
Las muchachas se subieron en los coches, Temari, Ino e Hinata en uno y las demás en el de Tenten. Tardaron unos cinco minutos en llegar a la enorme mansión de los Uchiha. No les extrañó ver a un gran número de gente entrando al lugar. Sólo dos personas eran capaces de reunir a tanta gente y ellos habitaban en esa enorme casa. Las muchachas bajaron de los coches. Siendo protegidas del frío por sus chaquetas. Corrió una leve ráfraga de viento y Temari maldijo por haberse dejado el cabello suelto. Solía hacerlo en la universidad cuando salía y no le había parecido mala idea. Su ropa era muy parecida a la de Tenten. Lleva unos pantalones largos negros de cuero, una camiseta que se ajustaba a la cadera, quedando suelta en el resto del cuerpo, le llegaba un poco por debajo de los codos y se ajustaba al final de las mangas, era verde, haciendo juego con sus ojos, era de escote de pico, bastante pronunciado, como siempre.
Las chicas hicieron su aparición, captando más de una mirada, ellas eran populares en esa ciudad. Aunque no por ellas mismas si no por ir con ellos, o eso pensaban nuestras chicas porque en realidad todas ellas se habían ganado cierta fama. Eran guapas, algunas más llamativas que otras, sí, Karin con su mala fama se llevaba muchas miradas, seguramente la que más. Las muchachas se abrieron paso entre la multitud.
Había llegado el momento de ser libres y ellas no iban a desperdiciar esa gran oportunidad.
Gracias por leer!
Espero que os haya gustado y ahora entendáis mejor a Ino y Tenten. Sé que la mayoría estáis deseando que empiece la acción, bueno en el siguiente capítulo pasarán cosas muy interesantes, espero que sigáis leyendo la historia y disfrutéis del sexto capítulo
El próximo capítulo: ¡No intentes controlarme!
Contestaciones a reviews de gente sin cuenta:
Maziixd: Muchas gracias por el review, me alegro de que te gustasen los retos, van a provocar muchas situaciones interesantes. Espero que disfrutes de este capítulo y sigas leyendo esta pequeña historia.
Caro: Muchas gracias por el review y no pasa nada porque no dejases review en otro cap, lo importante es que lo hicieses en el cuarto y que sigas la historia. Sí, algunos son un poco suaves pero van a provocar muchas cosas. Espero que te guste esta capítulo.
Nos leemos!
