-Vamos a divertirnos…-hablo contra la piel de su cuello causando que la misma se erizara. Pero antes si quiera comenzar con lo que su pervertida mente no dejaba de imaginar. Tsunade hizo su aparición con Kakashi detrás de ella.
-¡¿Pero que carajo están haciendo?!-casi grito al verlos.- ¡Naruto baja de ahí con Naemi!-
Sasuke chasqueo molesto con la lengua mientras apretaba sus puños a cada lado de su cuerpo. Hinata suspiro aliviada y sintió como el alma le regresaba al cuerpo.
Sin embargo Naruto no se movió.
-Que bien que ha llegado…-el rubio le dedico una sonrisa, esa sonrisa que provocaba miedo, esa sonrisa tan demoniaca que era capaz de poner nervioso a cualquiera.- ¿Por qué no se va a dar una vuelta por ahí?-
Tsunade paso saliva. Sasuke se quedó mirando a su amigo, reconocería esa sonrisa donde fuera. Esa sonrisa que incluso a él le llego a poner nervioso más de una vez. Era esa sonrisa la que tenía aquel día…
-Haz caso… Naruto-la voz de Kakashi autoritaria como siempre resonó en la habitación. Pero el rubio no tenía la intensión de frenarse… después de todo, se había abstenido del sexo todo ese mes.
-No lo creo, Sensei- clavo sus ojos azules en el peligris como dagas.
-Hazlo… o te mando a trabajar ahora mismo- Incluso al líder le tomaba trabajo controlarlo.
-No lo vale, Naruto-Ahora su atención estaba sobre su amigo.-Ya sacaras todo en la casa-
Y como era siempre, Sasuke podía controlarlo. Al menos esta vez… Apretó sin querer las muñecas de Naemi antes de separarse de ella y bajar casi de un salto del mueble. Tras eso, tiro del brazo de la rubia para levantarle sin el menor de los cuidados.
Una vez calmadas las cosas, Sebastián y Sakura aparecieron, la pelirosa estaba disfrazada al igual que Hinata y Naemi, sin embargo ella tenía una peluca castaña. Vestía unos vaqueros ajustados y una blusa blanca.
-¡¿Hinata!?-Sakura no evito la alegría en su voz cuando la vio. Vio a Kakashi, quien con su sola mirada le dejo ir por su amiga para estrecharla entre sus brazos.
Tanto Kakashi y Sasuke se intercambiaron una mirada, misma que el pelinegro doblego ante la de su mentor y poder permitirle a Hinata abrazar a Sakura.
Ambas se abrazaron, dejando escapar lágrimas. Mismas que a Hinata le habían dolido por las lentillas que usaba. Pero aquel dolor no le importaba, no porque sentía el cálido abrazo de su amiga, un abrazo que pudo juntar las pequeñas partes de su corazón que Naemi no podía juntar. Y hablando de ella.
-¿Por qué no dejas que se abrace con sus amigas?-hablo Kakashi. Pero, el Uzumaki apretó su agarre hacia ella contra su cuerpo, mirando más que irritado a su Mentor. Chaqueo molesto, y sin soltar a Naemi, salió de la estancia sin mirar a nadie más.
Un silencio reino entre los presentes, mismo que se rompió cuando el móvil de Kakashi empezó a sonar.
-¿Diga?-contesto.-Oh… Obito… ¿Qué te hizo el diablo para que quisieras hablar conmigo?- Sasuke miro a su maestro.- Si eres tan amable de esperarme unos segundos…- El líder coloco el móvil sobre su pecho, le dedico una sonrisa tanto a Tsunade como a Sakura.- Quiero que la revises, y hagas lo que debas para evitar cualquier embarazo, ah… Sasuke, lleva a Sakura contigo y Hinata unas horas… al parecer el diablo cambio de ideas-
Salió despidiéndose solo con el movimiento de su mano seguido de Sebastián.
Hinata miro a su amiga y sin evitarlo volvieron a abrazarse, esta vez dando pequeños saltitos por su alegría. Sin embargo, Sasuke no estaba muy contento con aquella idea, su plan de llegar a casa e hacer cuanta posición sexual se le ocurriera con su amada, deberían de posponerse.
Tras que Tsunade hubiera terminado de revisar a Sakura y realizar el mismo tratamiento que en las otras dos, salieron del complejo para abordar el auto del moreno.
Sasuke ya se hacía a la imagen de ver su amado automóvil moviéndose a causa de su colega, mismo al que mataría después por arruinar su tapicería. Hinata y Sakura le seguían el paso desde atrás, entre un intercambio de miradas y sonrisas, tratando se darse un apoyo mutuo.
Pero una vez que llegaron hasta el estacionamiento, se llevó una gran sorpresa al ver a su amigo recargado a un costado del auto, fumando tranquilamente. Naemi estaba a su lado, tosiendo bruscamente mientras hacia lo posible por no soltar el cigarro que poseía en su mano.
-Vaya… ¿no estás haciendo nada sucio?, ¿Eres tu Naruto?- se burló Sasuke con media sonrisa haciendo que el ojos azul le clavara la mirada bastamente molesto. Pero aquella mirada lleno de muchas dudas a su amigo.
-Tengo hambre-gruño el Uzumaki. Pero antes si quiera continuar, reparo en detalles sobre Sakura, provocando que su ceño se frunciera.- ¿Y ella que está haciendo aquí?-
-Kakashi salió… recibió una llamada de…-antes de continuar vio a Naemi.-Bueno, salió y dijo que me llevara a Sakura a la casa-
El rubio apretó la mandíbula con fuerza. Sakura trago saliva duramente mientras soportaba esa mirada de repudio por parte del rubio, Hinata le sujeto del brazo dedicándole una sonrisa. Para después ambas entrar al auto.
Naemi les siguió. Dejando a los dos hombres fuera.
-¿Pasa algo?- pregunto Sasuke al ver esa extraña seriedad en su amigo, y ese semblante de molestia. Lo conocía de años, bien se diría que podía leerlo como un libro abierto.
-No es nada, teme-Naruto arrojo el cigarro hacia el suelo y después lo piso para acto seguido abordar el auto, dejando aun con más dudas a Sasuke.
El moreno conducía pacíficamente en aquel auto negro de lujo, con vidrios espejo. Se detuvo en un semáforo mientras bajaba un poco su vidrio. Un auto llego a su altura, haciendo que él le mirase por el rabillo del ojo, y después posar su atención completamente al propietario.
Sin evitarlo sonrió con malicia, para después atraer la atención de su colega. Quien acompaño la sonrisa a la par que miraba al propietario.
-Esto será divertido…-susurro Naruto.
Las chicas que dejaron su plática al escuchar ese audible susurro, miraron por el vidrio. La adrenalina les subió por todo el cuerpo, intercambiándose miradas. Estaba cerca, el único que podía salvarlas, las puertas no tenían seguro, solo bastaba con abrirlas y serían libres.
La adrenalina les bombeaba frenéticamente todo el cuerpo, y después, solo dejaron que sus cuerpos reaccionaran. Fue todo por mero impulso.
Sakura abrió la puerta al igual que Naemi la de su lado, en cuanto los dos se dieron cuenta las chicas habían salido del auto. Hinata se acercó hasta el lado del piloto del auto de Neji.
-¡HINATA!- grito el Hyuga al verla fuera de su auto. Sin pensarlo salió del mismo abrazando a Hinata con fuerza, Sakura y Naemi se colocaron de su lado, atentas a los movimientos de los otros dos.
Hinata parecía desbordarse de lágrimas cuando Neji le abrazaba, haciendo que la sangre del Uchiha ardiera.
Neji se colocó a la defensiva, mirando a los otros dos, obteniendo la misma reacción que la de Hinata cuando les vio.
-Imposible… ustedes…-señalo.
-¿Has visto a un fantasma… Neji?- Sonrió Sasuke saliendo del auto. Sin embargo, cuando lo hizo, llevaba puesta la misma mascara que uso el día que secuestro a Hinata, esa mascara de águila. –Quita las manos de mi juguete o voy a volarte los malditos sesos-
Hinata se cubría detrás del cuerpo de Neji, quien hacia lo posible por mantenerla segura.
-Hinata, ven a aquí ahora mismo- ordeno. Pero la Hyuga no hizo el más mínimo caso.
Otros autos llegaron detrás de ellos, empezando a hacer escandalo con el sonar de sus bocinas. Y eso ponía de muy malas a Sasuke. Los peatones que andaban cerca se detenían al ver aquella escena. Pero sobre todo cuando miraron la máscara del Uchiha, esa misma mascara que reconocerían de las noticias.
Era uno de los integrantes de la banda, "Unhealing".
-¡Hazte a un lado estorbo!- grito un hombre que salía de su auto. Sasuke rodo los ojos por debajo de su máscara.
-Toma, teme-dijo Naruto mientras salía del auto y le arrojaba a su amigo un arma. El rubio salió del auto con su máscara puesta. Apuntando a Neji con su propia arma.
-Ven aquí caramelo, prometo no hacerte daño-dijo Naruto, pero al hacerlo, solo provoco que Neji sujetara la mano de la chica atrayéndola detrás de él como a Hinata y trayendo por cociente a Sakura también para mantenerlas a salvo.- No debiste hacer eso- Nadie tocaba lo que era por derecho su propiedad. Nadie.
-¡¿Que no escuchan que se quiten del camino?!-grito el hombre de hacía unos instantes. Sasuke solo giro su arma hacia él disparando justo a su pierna.
Los peatones y conductores de los otros autos se alejaron gritando mientras el sujeto caía al suelo. Algunos llamaron a la policía para reportar a aquellos dos.
-Imbécil- chasqueo el moreno.-Hinata… haz caso, y vuelve al auto-
Pero Hinata negó con la cabeza, mientras más lagrimas salían.
-¿No quieres hacer caso?... bien…- Sasuke estuvo a punto de dispararle a Neji entre la cien, pero, las sirenas comenzaron a sonar cerca de su posición. Si bien Kakashi les había advertido que desde el incidente del embarque, aquellos "Chicos buenos" andarían muy atentos a cualquier cosa que sucediera. No pensó que llegarían tan rápido.-Esto no va a quedarse así-
-¡Volveré por ti, caramelo!- grito Naruto, haciendo que Naemi temblara.
Ambos abordaron el auto mientras emprendían una rápida huida, al hacerlo dos patrullas que ya estaban cerca les empezaron a dar caza. Otras dos llegaron hasta donde estaban las chicas, entre esas patrullas estaba el Jefe de Policía, Nagato.
-¡¿Están todos bien?!- El pelirrojo bajo de su auto con la pistola en manos. Su voz hizo que las chicas y Neji volviesen a la tierra.
El Hyuga se giró hacia Hinata abrazándola con fuerza, mientras que ella lloraba contra su pecho, aliviada por sentirse libre.
Pero, tanto Sakura como Naemi se intercambiaron miradas, sin poder evitar sentir que lo único que provocaron fue enfurecer a la bestia.
Una vez que logaron engañar habilidosamente a los policías, emprendieron el viaje al Prostíbulo, sabiendo la tremenda regañada que se llevarían. Eran de los mejores, eran expertos y cometieron el estúpido error de dejar las puertas traseras sin seguro.
No habría duda alguna de las burlas que les harían por cometer tan estúpido error.
Entraron al despacho con la cola entre las patas, haciéndole saber a Kakashi, que habían metido la pata bien a fondo. El peligris suspiro, mientras dejaba de lado las hojas que revisaba. Itachi junto a los demás estaban ahí, haciendo el momento "mucho mejor" para ellos.
-¿Ocurrió algo?-hablo el líder al verles de esa forma.
-Escaparon…-susurro Sasuke. Kakashi fingió no escuchar nada.
-¿Eh?... No te escuche, habla más fuerte Sasuke-
-Escaparon-dijo Naruto en voz baja. Y de igual forma fingió lo mismo.
-¿Escuchaste algo Itachi?- hablo hacia el pelinegro, quien era el más cerca a ellos. Itachi negó.
-¡Que las dejamos escapar!- gritaron los dos a la par, mientras sus mejillas ardían por la vergüenza.
-¡SERAN IDIOTAS!- regaño Kakashi, dándoles dos buenos golpes a con el puño a la cara. No cavia duda sobre la fuerza del líder.- ¡¿Cómo mierdas se les escaparon?!-
El silencio de la estancia reino completamente; Pain pidió a las chicas que estaban en la habitación que salieran y así poder hablar un poco más en calma. Y de paso evitar que presenciaran más violencia de la necesaria.
Los dos chicos le miraban desde el suelo que fue el amortiguador de su caída al recibir la reprimenda del líder.
-¿Cómo escaparon?- hablo Itachi. Mientras Kakashi se llevaba ambas manos a la cara y después por su cabello.
-No…-Sasuke dudo.-No colocamos los seguros en las puertas traseras-
-¡¿Es que acaso debo mandarles al extranjero?!- dijo Kakashi mirándolos seriamente.- ¡¿Acaso tengo que enseñarles todo de nuevo?!-
Los menores se pusieron de pie mientras mantenían la mirada clavada al suelo. Kakashi sin duda podía llegar a ser muy estricto cuando quería; Y una de esas maneras era la forma en la que educaba. Golpes, insultos, maltrato… aquel hombre era demasiado cruel si así lo deseaba.
-¿Dónde están ahora?-hablo Pain. Usualmente se estaría burlando de ellos por lo que la idiotez que hicieron, pero la mirada de Kakashi y la situación que enfrentaban, sabía que no era apropiado burlarse.
-Deben de haberlas llevado a la comisaria- dijo Naruto.
El resto de integrantes miraron al líder. Quien suspiro pesadamente.
-¿Qué tanto me miran?-soltó el mismo.- ¡Muevan sus culos a trabajar o les hare otro maldito hoyo!- grito haciendo que el resto afirmara, y sin más que decir emprendieron marcha a generar el plan para entrar a la comisaria.
-Yahiko…-dijo Kakashi. El mencionado se acercó hasta él.-Pase lo que pase… haz lo que sea necesario para protegernos… si es necesario matarlas… hazlo-
-Haré lo necesario- respondió. Y tras aquello salió de la habitación dejando al Jefe solo.
Las cosas no andan bien, y eso lo sabía desde el ataque al embarque. Haberle robado la hija a un traficante de armas, a un empresario… podía haber sido la mejor inversión de su vida, pero al parecer solo habían sido una mala decisión empresarial.
-¿Entrar a una comisaria?-hablo un chico. Coleta de caballo alta, y una expresión de pereza en su máxima gloria.- ¿Qué les ha picado para hacer semejante locura?-
-A estos dos idiotas, que dejaron escapar tres buenos juguetes- Dijo Hidan.
-Sigo sin creerlo-soltó Kakuzu.
-¿La idiotez de ambos?-dijo Itachi.-Hasta me atrevería a decir que no los conoces, Kakuzu-
-¡¿Pueden callarse ya?!- grito Naruto enfurecido.- ¡Solo fue un maldito error!-
-Si… un error…-dijo Shikamaru.-Un error estúpido-
-Como sea-bufo Sasuke.- ¿Alguna idea?-
Si bien, Shikamaru era el más inteligente de todos, no por nada él era el que organizaba los golpes a las instituciones, bancos, joyerías, entre otras cosas más.
-Veamos…-pensó el chico. Si bien su equipo se conformaba de la siguiente forma; Kakuzu y Hidan, amos de las explosiones y salidas improvisadas; Itachi, dueño del armamento; Pain, el segundo al mando; Sasori, informática; Kiba, rastreo; Naruto y Sasuke, los del trabajo sucio.
Usualmente personas como ellos evitarían a toda costa entrar a una comisaria, porque claramente para ellos entrar no era complicado, lo complicado sería salir.
-Bien… más les vale escucharme atentamente, no pienso repetir o explicar… y esto va para ti, Naruto- Una palabra vulgar salió de los labios del rubio al escuchar su nombre en la advertencia de Shikamaru.
El resto solo río.
-¿Puedes responder unas preguntas… Hinata?- hablaba una hermosa mujer alta, vistiendo un bello atuendo que constaba de una falda larga hasta las rodillas, una blusa blanca; que adornaba su hermoso cabello con una flor de papel.-Prometo que nadie volverá a lastimarte… ¿está bien?-
Hacia horas que estaba en la comisaria, sus ropas habían cambiado a unas más cómodas que les proporciono las autoridades; una clásica sudadera en color gris, pantalones deportivos y unos tenis sencillos en color negro. Le privaron de ver a su Familia unas horas para que pudiera responder a las preguntas.
En ese mismo momento estaba en una habitación, misma que podría recordar de programas de televisión. Esa habitación de interrogatorio, tan triste como los colores que usaba en ese momento.
-¿Crees poder responder a mis preguntas?- hablo de nueva cuenta esa mujer.
-S…Si…-susurro. Ella no quería estar ahí, ella solo quería irse a casa a brazos de su Madre, ducharse y dormir. Solo eso…
-Bien… en caso de que ya no te sientas cómoda, podemos parar… ¿está bien?- Hinata afirmo con su cabeza sin mirarla.-Hice unas preguntas a Neji Hyuga… ¿es tu prometido, verdad?-
-Si- de nuevo, ese susurro apenas audible.
-Él dijo que las personas que te secuestraron se llamaban…-movió un poco las hojas que tenía en sus manos.- Uchiha Sasuke… y Uzumaki Naruto… ¿es correcto?-
-S…Si…-
-Sin embargo… nuestros informes dicen que ellos murieron hace… trece años… ¿estas segura de que fueron ellos?-
-Si-respondió, al par que levantaba su mirada para poder verla a los ojos. Konan suspiro. Antes de continuar con su siguiente pregunta, Nagato abrió la puerta de la habitación, solicitando a Konan su presencia con él.
-Un momento- le dedico una sonrisa amable y después salió de la estancia.
Una vez ambos en otra habitación, misma donde podían ver a Hinata a través de ese vidrío espejo comenzaron a hablar.
-¿Crees que realmente sean ellos?- pregunto ella.
-Las otras dos chicas también afirman lo mismo…-soltó Nagato mientras se paseaba una mano por sus cabellos.-Envíe a que revisaran la institución… no hay ningún nombre que sea suyo, los alumnos no saben nada de ellos, nada que nosotros no sepamos y el profesor que impartió clases ese día al igual que los otros, tampoco saben nada…-
-Eso o nos están ocultando algo-Konan se cruzó de brazos, mirando a Hinata quien parecía una estatua al no moverse.
-Advertimos que eso era complicidad, y de ser así los años de condena podrían ser tan graves como si ellos hubiesen cometido el crimen-Konan se encogió de hombros.-Los Unhealing son demasiado cuidadosos… No dejaran cabos sueltos-
-¿Crees que vengan por ellas?- Nagato clavo sus extraños ojos en Konan.
-¿Tú crees que lo hagan?- Su compañera suspiro.
-Si las chicas están así como ella… saben algo que nosotros no… y lo más seguro es que si lo hagan- Nagato miro hacia la chica.
-Si lo hacen… los atraparemos.- Coloco una mano sobre el hombro de su amiga.-No te preocupes.-
Ella le correspondió a la sonrisa.
Hinata siguió apretando las mangas de la sudadera que le habían dado con fuerza, las miradas de sus amigas aún seguían grabas a fuego en su mente. Pero sin duda alguna, no podía dejar de recordar las palabras que Sasuke le había dicho tiempo atrás y esa mirada que le dedico.
"-No habrá lugar en la tierra que te sirva para esconderte de mí-"Su mirada oscura clavada sobre la suya, le hacían saber que él hablaba muy enserio.
Naemi tenía razón cuando le dijo que lo único que hicieron fue enfurecer a la bestia, porque ellos llegarían por ellas.
Aquella libertad que saboreaba, solo era libertad condicional.
¡Gracias por leer! :D
