¡Hola! Quería haber subido este capítulo antes pero con lo largo que es me ha costado mucho acabarlo.

Muchas gracias a todas las personas que siguen el fic, el final se va acercando y espero que sigáis leyendo hasta el último capítulo.

Personalmente a mí este capítulo me gusta, tiene algunas escenas que me encantan y que serán muy importantes para lo que pasará en los próximos capítulos.

¡Espero que os guste!


Capítulo 8: Nos han declarado la guerra

Tenten era arrastrada por Arata, ambos se hacían hueco entre la gente. Al moreno no le importaba empujar a los demás con tal de conseguir llegar a su destino y por eso mismo se había ganado más de una queja. Los dos habían decidido que estar en la barra no sólo era incómodo, si no que además llamaban mucho la atención y habían preferido buscar un lugar mejor. La solución había sido sencilla, buscar un sofá. Mientras era guiada por el chico Suou aprovechó para mandarle un mensajito a Karin, no quería que la pelirroja se librase de su reto, se lo perdería pero le bastaba con oír el relato de sus amigas.

El móvil de la Uzumaki vibró en el interior de su bolsillo, lo sacó con curiosidad. Al leer el mensaje frunció el ceño, se lo mostró a sus amigas, las cuales sonrieron con malicia al leer: "Tienes una hora para hacer el reto, disfrútalo". La muchacha bufó, se esperaría a que el sótano se vaciase un poco, así sería más fácil. Ella era una persona orgullosa y sabía que su reto consistía en tragarse su orgullo y montar una escenita patética. Lo que más le molestaba del reto era que tendría que humillarse ante Suigetsu, su enemigo número uno, aquel que la molestaba desde que se conocieron, con el que no podía intercambiar más de dos palabras sin insultarse. Sus amigas siempre le decían que se gustaban, como respuesta ella reía. Como si pudiera gustarme un pez pensó, su mirada se clavó en el chico en cuestión, el cual se encontraba con sus amigos, reía de forma despreocupada y escandalosa. Rodó los ojos, Hoizuki Suigetsu era vulgar, un insecto que ella podría pisar con su tacón sin ninguna dificultad. Pero a pesar de la relación que tenía con él no le odiaba, simplemente la exasperaba y molestaba.

Temari seguía en el jardín de los Uchiha, no sabía cuantas horas llevaba ahí, ya había perdido la noción del tiempo. Para su sorpresa desde que había salido fuera la presencia de Itachi no le había molestado para nada, por el contrario, ambos estaban teniendo una conversación amena y fluída. Al principio les había costado un poco, a él porque no estaba acostumbrado a abrirse a la gente y a ella porque no solía mantener una conversación natural con el joven, siempre era cortante e incluso borde. Esa noche estaba siendo diferente.

—¿Qué quieres hacer cuando acabes la carrera? — preguntó el moreno mientras la miraba de reojo.

Esa pregunta la sorprendió, hasta ese momento habían hablado de cosas banales, de sus amigos y habían tocado levemente el tema de la universidad. Hasta ese momento ninguno de los dos había hablado de sus propios deseos, es decir, habían evitado hablar de cosas íntimas. Era cierto que en todo ese rato conversando había cogido confianza con él, que había visto un lado del muchacho que le había cautivado, que había hecho que dejase de molestarse por su simple presencia. La rubia miró al cielo, pensativa. Lo cierto era que no estaba muy segura de la respuesta.

—Si soy sincera no estoy segura, me gustaría viajar aunque también quisiera regresar a Konoha para estar con mis hermanos, pero claro una parte de mí se ha enamorado de Tokyo. Así que no sé que haré, espero que el tiempo me dé la respuesta — al acabar de hablar se giró y lo miró con una pequeña sonrisa dibujada en su rostro.

Él tragó saliva, esa sonrisa le había cautivado. Temari era aún más especial de lo que él pensaba antes de pedirle que saliese al jardín con él. No sólo era una chica fuerte y decidida, también podía ser suave como el pétalo de una rosa, le gustaba que ella pudiera decir lo que pensaba sin dudar, con convicción pero también le había fascinado que era capaz de escuchar con mucha atención, como si lo que le estuviera diciendo fuera lo más interesante que había oído nunca. Sin duda alguna esa conversación, ese rato que estaban compartiendo, había provocado que sus sentimientos por ella fueran más firmes. Ahora más que nunca la deseaba, quería tenerla cerca, poder confesarle todos sus secretos. Sabaku no Temari aún no lo sabes pero un día serás mi novia pensó. Sí, lo había decidido, ella era la chica adecuada, era perfecta para él. Para sorpresa del moreno ella se acercó más a él, el chico sintió que su corazón comenzó a latir con rapidez, su cercanía le ponía nervioso.

—¿Sabes? Nunca me han gustado tus ojos, siempre me han parecido vacíos y distantes — ella hizo una pausa, le estaba mirando con intensidad a los ojos, él notó que le sudaban las manos — Pero ahora no opino lo mismo, tienes una mirada cálida, Uchiha — añadió y le sonrió.

La rubia volvió a su posición original para alivio de él. En esos momentos se sentía como un adolescente, nunca una chica le había puesto tan nervioso con sólo acercarse a él.

Por su parte ella jugaba con la hierba, ajena a los pensamientos que pasaban por la mente de su acompañante. No había dicho lo que acababa de decir por nada, realmente en el silencio que se había producido después de su respuesta había visto algo en los ojos de él que le había cautivado. Tal vez antes no había percibido su calidez por sus propios prejuicios, tal vez era ella misma la que le había atribuido vacío a su mirada. Pero le parecía más probable que fuera porque el chico se había abierto por primera vez con ella. Él siempre se centraba en ser amable y encantador, olvidándose de ser natural. Pero esa noche, en ese momento, en el jardín de su casa Itachi había retirado la máscara de su rostro. Por primera vez estaba siendo él mismo.

—¿Ha cambiado tu opinión sobre mí?

La voz grave y profunda resonó en el silencio sepulcral que gobernaba la noche. Miró al suelo y guardó silencio. ¿Había cambiado su opinión de él en el rato que llevaban fuera? Suspiró, claro que lo había hecho. Levantó la cabeza y le miró a los ojos. Y por primera vez en su vida entendió a las chicas que decían que te podías hundir en esos ojos negros.

—Claro.

Él sonrió, mostrando que la respuesta le alegraba. Había sido una buena decisión llevar a Temari al jardín y darle la oportunidad de conocerle de verdad, sin gente mirándolos.

—Espero entonces que ya no me trates como si fuera un insecto.

Ella rió y él notó que su corazón se había acelerado.

—¿Tan mal te trataba? —preguntó ella con diversión.

—Sí, dejabas mi orgullo por los suelos.

—Supongo que era la única que lograba esa hazaña.

—Supones bien y en el fondo te lo agardezco, me merecía que alguien me pusiera los pies en la tierra.

Ella sonrió complacida, sí, por ese motivo siempre había disfrutado del hecho de machacar el orgullo del moreno.

—Pues tienes que saber que aunque ahora me caigas bien seguiré poniéndote los pies en la tierra.

Esas plabras hicieron sonreír al Uchiha. Por cosas como esas era que ella le gustaba tanto.

—Así que te caigo bien, interesante.

Una sonrisa prepotente se dibujó en el rostro de él. Ella le miró con cierta molestia.

—No te lo creas tanto, eh.

El negro y el verde se encontraron, él sonrió y ella, sin poder evitarlo, también sonrió. La rubia se puso de pie, haciendo que él la mirase con curiosidad.

—¿Volvemos a la fiesta? Tengo unas niñas a las que cuidar y temo lo que haya podido suceder en mi ausencia.

Él se levantó también y se sacudió los pantalones, haciendo que pequeñas briznas de hierba cayeran al suelo.

—Estoy de acuerdo, regresemos.

Se notaba que ya era tarde porque la fiesta estaba comenzando a vaciarse. Al notar ese hecho Karin miró el reloj de su móvil, eran las tres y media de la noche, le quedaba menos de media hora para cumplir su reto. Frunció el ceño y buscó con la mirada a Suigetsu. Suspiró al verlo solo en la barra, esa era su oportunidad. Sin avisar a sus amigas se acercó al chico del pelo azul. Las demás la miraron extrañadas pero al ver hacia quien se dirigía sonrieron. El último reto de la noche iba a llevarse a cabo.

En el trayecto desde donde estaba con sus amigas hasta la barra la pelirroja fue preparándose mentalmente y a provocarse las lágrimas. Cuando llegó al lado de Suigetsu, algunas lágrimas ya recorrían su rostro, sabía que su nariz no tardaría en ponerse roja, de su boca salían pequeños sollozos. Cuando le tocó el hombro con suavidad, él se giró. Al verla fue a decir algo pero al notar el estado de la joven frunció el ceño frustrado. Hacía casi tres años que la conocía y jamás la había visto llorar. Daba igual que alguien le dijese algo hiriente, daba igual que se diese un golpe. Uzumaki Karin jamás lloraba. ¿Qué le podía haber sucedido para que las lágrimas cayesen por sus mejillas?

—Suigetsu — su voz sonaba suave y débil — Tengo algo que decirte.

Él la miró con el ceño fruncido, no entendía nada. ¿Qué quería? ¿Qué le pasaba? Todo era demasiado extraño como para que su mente encajase las piezas y diese con el motivo del estado de la Uzumaki.

—Habla — fue lo único que dijo.

—Desde hace un tiempo yo me he sentido extraña, sé que seguramente te reirás y te burlarás aún más de mí pero ya no lo puedo resistir más, de verdad necesito decírtelo — hablaba deprisa, trabándose en ocasiones, hizo una pausa y desvió la mirada — Tú me gustas, a pesar de ser un maldito tiburón, cuando estoy cerca de ti me pongo nerviosa y no puedo evitar pensar en ti — hizo otra pausa y lo miró fijamente. La cara del chico era un poema, la pelirroja tuvo que reprimir una carcajada — Creo que me estoy enamorando de ti.

Suspiró al terminar su discurso. El muchacho estaba tenso y parecía haber perdido la capacidad de hablar. Su mente estaba paralizada. ¿Eso estaba pasando de verdad? ¿La zanahoria se está enamorando de mí? Una carcajada lo despertó de su ensimismamiento. Miró a Karin, en su rostro ya no habían lágrimas, sonreía y lo miraba con diversión. Eso lo confundió aún más.

—Tranquilo tiburón, ha sido una broma, me retaron.

Y dicho eso ella se fue, dejándolo con la palabra en la boca. Pero ya no estaba confuso, ahora comprendía todo. Además recordó las palabras de Kiba "Nuestro querido Naruto ha sido utilizado para un reto, un reto que tenía Hinata y por cual ha tenido que besarle" Frunció el ceño ¿a qué estaban jugando las chicas? Molesto por haber sido utilizado para un maldito reto regresó con sus amigos. Se dejó caer en uno de los sillones. En seguida ellos notaron su mal humor.

—¿Qué te pasa? — le preguntó Chouji.

—Las chicas nos han declarado la guerra.

Todos lo miraron confusos. ¿Qué demonios quería decir Suigetsu? Ninguno lo entendía. Para sorpresa de todos Gaara fue el primero en hablar.

—¿De qué hablas?

—Hinata ha utilizado a Naruto para un reto, Sakura se enfrentó a Sasuke y Karin me ha utilizado para otro reto. Nos han declarado la guerra.

Todos guardaron silencio. Las palabras pronunciadas por Suigetsu quedaron suspendidas en el aire. Los chicos reflexionaron sobre esa fiesta, sobre las chicas. Chouji fijó su mirada en sus amigas, de los presentes tal vez él era el que mejor las conocía. Él era un chico observador y desde que las había visto llegar a la fiesta había notado algo diferente en ellas, no sólo por su aspecto, era algo más, tal vez la forma de comportase, de mirar a los demás. No estaba seguro de lo que era pero sí sabía que las chicas que estaban en ese sótano no eran las de siempre. Por su mente pasó una idea, tal vez ellas en realidad eran como se habían mostrado esa noche, tal vez las chicas que veía en clase todos los días eran sólo un papel. Con Ino ya lo había notado, la rubia no era la misma cuando estaban en la escuela o rodeados de gente que cuando estaban solos en casa, viendo una película o simplemente charlando, vale que eso le pasaba a todo el mundo, nadie es igual en clase que en su casa viendo la televisión con uno de sus mejores amigos pero el caso de Ino era algo exagerado. Entrecerró los ojos, la chica que había visto esa noche, tan natural y libre se parecía más a la que él conocía que a la que los demás veían. Si pasaba eso con ella seguramente sucedería lo mismo con las demás.

—Has sido utilizado ¿y qué? ¿Le vas a devolver el golpe a Karin? — Gaara rompió el silencio.

—No lo sé — murmuró Suigetsu.

—Yo quiero una explicación.

La seriedad con la que Naruto había pronunciado esas palabras sorprendió a los otros. No todos los días podías ver al rubio comportarse de esa forma, era algo que sucedía en contadas ocasiones. El Uzumaki estaba molesto pero no sólo por haber sido utilizado si no porque Hinata había demostrado el tipo de persona que era. La chica siempre le había parecido una chica sensible que tenía en cuenta los sentimientos de los demás, al parecer se había equivocado con ella. El beso le había gustado, no lo iba a negar pero su actitud al cortarlo no. Había actuado como una chica frívola, alguien diferente a quien él creía que era. No entendía nada, quería saber por qué ella había aceptado un reto como aquel y sobre todo por qué motivo había actuado de ese modo.

—Pues yo quiero que Sakura deje de ser tan prepotente.

Las palabras de Sasuke hicieron que todos lo mirasen. ¿En serio el chico más prepotente que conocían se estaba quejando de que Haruno Sakura era prepotente? Eso sí que era irónico. Suigetsu no pudo evitar soltar una carcajada, para él todo eso era estúpido, las cosas cada vez tenían menos sentido. ¿A qué estaban jugando las chicas?

—¿De qué habláis? — preguntó Shikamaru.

El moreno tomó asiento al lado de su mejor amigo. Todos lo miraron. El chico tenía la nariz y las mejillas rojas por el frío de fuera.

—De que las chicas están raras y Suigetsu dice que nos han declarado la guerra — esa fue la breve explicación de Kiba.

El Nara bufó. Genial ahora sus amigos se daban cuenta de la extraña actitud de ellas, eran realmente lentos y despistados, sin duda. Le dio un trago a su bebida y se quedó en silencio, no tenía nada que decir sobre el tema. Los demás se quedaron también en silencio, cada uno pensando en sus propios problemas.

Cuando Temari regresó a la fiesta vio a casi todas sus amigas bailando, se dio cuenta de que eran observadas por más de un chico, estaba claro que llamaban la atención y eso no le sorprendía. Estaba segura de que cuando sus amigas entrasen en la universidad esa primavera llamarían la atención de todos, se ganarían la fama que se merecían, no tenía ninguna duda al respecto. Se dio cuenta de que Tenten no estaba con las demás, así que paseó la mirada por la fiesta. Una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro al ver a la morena sentada a horcajadas sobre Arata, ambos se besaban apasionadamente. Vaya al parecer mi querida Tenten no pierde el tiempo pensó la rubia divertida. Giró el rostro y clavó su mirada en Itachi.

—Me voy con las chicas, ya nos veremos.

La Sabaku no se dispuso a irse pero él se lo impidió cogiéndola por la muñeca. La muchacha lo miró extrañada, sin comprender por qué había hecho eso. Itachi se puso algo nervioso al notar la mirada de ella sobre él, se inclinó levemente para que ella le escuchase sin problemas.

—Si quieres hablar conmigo, búscame.

Dicho eso le guiñó un ojo y la soltó, después de eso se marchó sin añadir nada más. Ella se quedó quieta en su sitio, la frase dicha por el moreno añadida al guiño la había alterado. Negó con la cabeza, esa noche estaba siendo demasiado extraña. Se acercó a sus amigas. Ino la recibió con un fuerte abrazo, sin dudarlo las demás se unieron. Genial, sus amigas estaban borrachas. Se separaron al rato. Todas parecían alegres, era la primera vez en mucho tiempo que Temari las veían tan libres, tan ellas. Y sonrió, estaba contenta de que sus amigas hubiesen sido capaces de quitarse la máscara en una fiesta como esa. También estaba orgullosa de si misma, de haber sido capaz de abrirse con un chico como Itachi, de haber dejado de lado los prejuicios que tenía con él y haber podido mantener una conversación sincera y sobre todo de haberse dejado llevar, de no haber tomado el control de la conversación en ningún momento. Esa fiesta les había venido bien a todas, sin duda.

Ino estaba eufórica, cuando bebía demasiado se ponía en plan hiperactiva, como una chiquilla que ha comido demasiado azúcar. A sus amigas esa actitud siempre les hacía gracia. Pero a pesar de haber bebido ella sabía lo que hacía, estaba feliz y animada pero era consciente de sus actos. Alguien la abrazó por la cintura, giró el rostro y sus ojos azules observaron un rostro masculino que no reconoció. Molesta, intentó soltarse pero él no cedió. La Yamanaka odiaba que la cogiesen, le ponía muy nerviosa y le agobiaba. Así que sin dudarlo y haciendo uso de toda su fuerza le pegó un codazo en el estómago al chico consiguiendo que la soltase. Corriendo se acercó a sus amigas. Todo el mundo miraba al chico que se tocaba el estómago y la miraba furioso, algunos más se acercaron a él, seguramente eran sus amigos.

—Maldita loca — se quejó el chico.

Al oír su voz tan clara las chicas se percataron de que la música había cesado. Sakura paseó la mirada por la fiesta, todos las miraban, se fijó en que los chicos se habían levantado y las miraban fijamente.

—Hey, niña, pídele perdón a mi amigo.

—Eso jamás, ese idiota me había cogido, lo único que he hecho ha sido soltarme no es mi culpa que sea un llorica.

Esas palabras molestaron a los chicos de forma notable. La tensión se palpaba en el ambiente, nadie parecía querer intervenir en el asunto, la gente prefería observar los acontecimientos. El chico que había sido anteriormente golpeado por Ino se abalanzó sobre la rubia, la cual lo miró sorprendida pero antes de que pudiera si quiera tocarla alguien le dio una patada en los gemelos haciendo que cayera de espaldas. A su lado estaba una triunfante Tenten, la muchacha había sido la que sin duda rlo le había pegado una patada provocando así que se cayera. Miró desafiante a los amigos del joven.

—Intentad tocar a alguna de ellas y os haré pedazos — su voz amenazante hizo que a los chicos les recorriese un escalofrío.

Cogieron a su amigo y se lo llevaron allí. La morena bufó, estaba molesta. Estaba pasándoselo bien con Arata cuando la música cesó, extrañada cortó el beso que se estaba dando con el chico, observó a su alrededor y al ver que estaba sucediendo algo con sus amigas no dudó en acudir. Ino la abrazó y ella le correspondió el abrazó con una sonrisa dibujada en el rostro.

—Gracias por intervenir, Ten pero no hacía falta.

—Lo sé, Ino pero ya sabes que no puedo evitarlo.

—Tenten es como una leona y nosotras sus cachorros — comentó Sakura sonriendo, sus amigas imitaron el gesto.

La música volvió a envolver el lugar, la gente siguió bailando como si nada hubiese sucedido. Ese suceso había sido extraño y había sorprendido a los presentes pero una vez finalizado el asunto no había motivo para dejar de divertirse. Por su parte la Yamanaka parecía incómoda, ese momento en el que no había podido soltarse le había agobiado demasiado. Suspiró y les dijo a sus amigas que saldría fuera a fumar, ellas le dijeron que tuviese cuidado, sabían lo mucho que le molestaba que la cogiesen y suponían que necesitaba estar sola.

Desde el otro lado de la estancia Shikamaru observó como su amiga salía fuera sola, extrañado decidió seguirla. Las chicas no solían separarse, y según él salir sola era una imprudencia. Cuando llegó a la entrada de la mansión vio a la rubia sentada en los escalones, el cabello bailando alrededor de su cuerpo lo embelesó por un momento, negó con la cabeza y se sentó a su lado, sorprendiéndola. Ambos se miraron durante unos segundos, el contacto visual fue interrumpido porque el chico se fijó en lo que había entre los dedos de su amiga, sin poder evitarlo frunció el ceño.

—No sabía que fumabas — comentó el moreno con indiferencia.

Ella lo miró, estaba algo ausente, fijó sus ojos en las manos de su amigo, el chico estaba sacando su cajetilla de tabaco. Le dio una calada a su cigarro, después de dejar que el humo flotase en el aire se relamió los labios, haciendo que la mirada del Nara se perdiera en ellos.

—Hay muchas cosas que no sabes de mí — dijo con total naturalidad.

—Hoy estáis muy raras.

La joven suspiró, no le extrañaba que a esas horas de la noche los chicos se hubiesen dado cuenta de que sucedía algo. Estaba segura de que el joven que le hacía compañía en esos momentos se había dado cuenta nada más verlas, porque él era el más observador de todos sus amigos. Se pasó una mano por el cabello rubio, apartando los mechones que le impedían levemente la vista.

—¿Por qué lo dices?

—Parecéis más libres.

El moreno había dado en el clavo, a la Yamanaka no le sorprendió. Apagó el cigarro y dejó que su mirada se perdiera en el cielo. Por su parte él la observaba embelesado, esa noche Ino le parecía más hermosa que nunca, tal vez era porque llevaba el pelo suelto o porque no parecía una muñeca. Shikamaru sentía que justo en ese instante estaba con la verdadera Ino, con la chica que se ocultaba tras esa pose de princesa, tras esa fingida superficialidad. Suspiró, la persona que era en ese momento le gustaba demasiado y eso era problemático.

—¿Cómo nos prefieres, como hoy o como siempre?

La pregunta hecha por la rubia le sorprendió, no tuvo que pensarlo demasiado, en su rostro se dibujó una pequeña sonrisa, una que ella no pudo ver, ya que seguía mirando el cielo.

—Como hoy, me gusta veros felices.

Ella le miró y le sonrió con amplitud. Shikamaru apartó la mirada del rostro de la rubia, esa imagen le había recordado a la de un ángel, un pequeño rubor apareció en sus mejillas, agradeció que estuvieran a oscuras y que su piel era morena, así ella no lo notaría. Ino apoyó la cabeza en el hombro de su amigo, sobresaltando al joven y haciendo que la piel se le erizara. ¿Desde cuando la cercanía de Ino me pone nervioso? Se preguntó el chico que no podía estar más confundido. Por su parte ella cerró los ojos, siempre le había gustado la cercanía del Nara, se sentía cómoda y siempre le invadía una gran calidez. Y así se quedaron, uno tenso y sin saber que hacer, la otra feliz y cómoda.

Volviendo al interior de la fiesta Tenten había regresado con Arata dejando a sus cuatro amigas bailando juntas. Hinata suspiró, le empezaban a doler los pies, les pidió a sus amigas que si podían sentarse un rato, ellas eran incapaces de negarle algo así que sin dudarlo le dijeron que sí. De esta forma las jóvenes se dirigieron a los sofás. La Hyuuga se dejó caer en un sofá que estaba vacío, a su lado se sentó Temari, en el sofá de en frente se sentaron Karin y Sakura.

—Mirad ahí están los chicos — dijo Temari mirando hacia su izquierda.

Todas miraron hacia esa dirección sin ningún disimulo. En efecto, en un sofá cercano a ellas estaban Gaara, Suigetsu, Naruto, Sasuke, Kiba y Chouji. Hacía unos minutos que Lee se había ido diciendo que al día siguiente tenía que madrugar para entrenar. Shikamaru y Neji tampoco estaban. Hacía ya un buen rato que sus amigos no veían al Hyuuga, suponían que estaría en una de las habitaciones con alguna chica o tal vez ya se había marchado, él solía ir a su rollo y no era raro que desapareciera en una fiesta. La mesa de los chicos estaba llena de vasos vacíos, desde la lejanía notaron que Naruto y Sasuke estaban borrachos, Gaara y Chouji mantenían una conversación, ambos parecían tan tranquilos como siempre. Por su parte, Kiba y Suigetsu hablaban a gritos, aunque eso no era nada extraño siendo ellos. Las chicas dejaron de mirarlos, preocupadas por que ellos se dieran cuenta y fueran a molestarlas.

—¿Qué tal con Itachi en el jardín?

Temari se sorprendió ante la pregunta de la Haruno, la joven sonreía con malicia. La rubia suspiró, se cruzó de piernas y sin poder evitarlo desvió la mirada para buscar al moreno, lo vio hablando con sus amigos y no pudo evitar sonreír.

—Oh dios dime que no te has colado por Uchiha Itachi.

Las palabras de la pelirroja hicieron que la mirase molesta, ella no se había colado por él.

—Vamos a ver Karin ¿has olvidado quien soy? Yo no me cuelo por nadie. He hablado con él y me he dado cuenta de que es más interesante de lo que aparenta, nada más.

—Yo no sé como te puedes resistir a sus encantos.

—Sakura, no exageres, es atractivo pero tampoco es para tanto.

—¿Qué no es para tanto? Si es perfecto.

La rubia rodó los ojos ante las palabras de su amiga de cabello rosa.

—Parece un dios griego — comentó Hinata.

Las tres chicas miraron a la Hyuuga con sorpresa, no era normal que ella opinase sobre el aspecto de algún hombre. Ella las miró con inocencia. Temari sonrió y la abrazó.

—Me encanta la Hina borracha — dijo la Sabaku no y le dio un beso en la mejilla.

Sakura y Karin rieron divertidas por la escena, por su parte Hinata no pudo evitar sonrojarse levemente y mirar con cierto reproche a la mayor de sus amigas. Cuando la chica bebía era más sincera que de normal y por eso en ocasiones soltaba comentarios como el anterior haciendo sonreír a sus amigas, la siempre formal y educada heredera de los Hyuuga jamás habría dicho que Itachi parecía un dios griego pero la verdadera, aquella que se ocultaba tras la timidez y la formalidad sí que decía cosas como aquella.

—Chicas.

Las cuatro clavaron la mirada en Tenten, la morena estaba despeinada, su blusa estaba desarreglada y ya no quedaba ni rastro de su brillo de labios. Sus amigas sonrieron al verla así. Hinata y Temari le hicieron hueco en el sofá y ellas se dejó caer, pronto notó las miradas pícaras que le dirigían tres de sus amigas, suspiró. Siempre que regresaba de uno de sus "encuentros" con Arata ellas la miraban de esa forma que tanto detestaba.

—Deberías haberte ido con él a su casa.

Suou miró molesta a la pelirroja, la cual la miraba divertida.

—¿Qué? No me digas que no te lo ha ofrecido porque no me lo creo.

Tenten suspiró y desvió la mirada mientras jugaba con un mechón de su pelo. Sabía hacia donde iba esa conversación y siempre la incomodaba.

—No quiero hablar del tema.

Hinata le acarició el brazo con cariño, ella sabía muy bien lo nerviosa y tensa que se ponía su amiga con ese tema, era algo delicado para ella y lo comprendía.

—Vale, no diré nada más.

Karin suspiró. Ella no entendía a Tenten y le frustraba que evitase el asunto. La pelirroja era una persona que podía hablar abiertamente de sexo y no tenía ningún problema en compartir sus experiencias con sus amigas. Pero en cambio Tenten era reacia a tocar ese tema, tal vez porque la incomodaba o la avergonzaba el hecho de ser virgen, eso era algo que la Uzumaki no comprendía, no le parecía mal ni raro que la morena no hubiese tenido sexo, bueno raro sí porque sinceramente podía haberlo hecho ya con Arata, con el que tenía confianza y con el cual sentía una profunda atracción. Sinceramente no sabia a qué demonios estaba esperando y el hecho de que evitase hablar de ello no ayudaba nada.

Sakura notó que el ambiente se había vuelto tenso. Había temas que provocaban eso y Karin había rozado uno muy delicado para la morena. Ella entendía a su amiga a medias, porque como la pelirroja ella tampoco entendía por qué demonios Suou no se había acostado con Arata, sabía que había estado a punto, que habían hecho mucho más que darse besos pero se podía decir que no habían completado el "acto" sexual, para ella no tenía sentido. Siempre había creído que estaba relacionado con Neji, deseaba equivocarse con eso. Según Temari Tenten ya había superado lo del Hyuuga pero ella no estaba del todo segura, quería creer a la rubia y deseaba que fuera cierto pero algo le decía que la morena aún no había pasado página y eso le preocupaba, no quería que ella siguiera sufriendo por un amor correspondido, sabía muy bien lo que era y no se lo deseaba ni a su peor enemiga.

El sótano estaba cada vez más vacío, eso le resultó evidente a Ino cuando regresó de fuera en compañía de Shikamaru. Ambos se acercaron a los sofás en los que estaban los chicos, la rubia se sorprendió al ver a Naruto y Sasuke borrachos. Suigetsu la miró con el ceño fruncido, algo que la sorprendió.

—¡El enemigo! — gritó el de ojos violeta señalando a la Yamanka, ella frunció el ceño.

—¿Y a este qué le pasa? — preguntó molesta.

—No le hagas caso — dijo Chouji intentando quitarle importancia al asunto.

—Dile a tus amigas que aceptamos el desafío.

La muchacha estaba cada vez más confundida, no entendía a que demonios se refería el de cabello azul claro. Miró a los demás, buscando alguna explicación. Kiba suspiró, se revolvió el pelo y clavó su mirada en ella.

—Es por lo de los retos, primero el baile de Sakura, luego el beso de Hinata y lo que ha colmado el asunto ha sido la falsa declaración de Karin — explicó el moreno trabándose en algunas palabras.

Ino soltó una carcajada, divertida con todo eso, no había pensado que a los chicos les podía molestar el ser utilizados para los retos. Miró fijamente a Hoizuki.

—Han sido simples retos, no me digáis que eso os molesta, es un simple juego, una tontería — sonrió divertida — Además sois unos exagerados, estáis molestos ¿por qué? ¿por un simple baile que ha cabreado al siempre feliz Sasuke? ¿Un beso magnífico que le ha dado Hinata a Naruto o la actuación de nuestra querida pelirroja? Son todo tonterías, que yo sepa algunos de vosotros nos habéis hecho cosas peores y no os hemos llamado enemigos — al decir eso último clavó su mirada en el Uchiha.

Los chicos se quedaron callados, en el caso de unos porque no tenían nada que decir, ese asunto no les podía importar menos. Suigetsu frunció el ceño y clavó la mirada en el suelo. Naruto se quedó con la mirada perdida mirando un punto fijo de la mesa. Por su parte Sasuke desvió la mirada, entonces sus ojos negos se fijaron en una chica de cabello rosa y ojos verdes. Bufó, para sorpresa de todos se levantó y se dirigió a los sofás en los que estaban las chicas. Sin dudarlo Ino, Chouji, Kiba y Shikamaru lo siguieron, ella, el Inuzuka y el Akimichi por simple y sana curiosidad, el Nara porque no pensaba perderse el numerito que iba a montar el moreno porque estaba seguro de que el Uchiha la iba a liar, no le cabía la menor duda. Pronto el chico estuvo ante la Haruno, ella lo miró fijamente, extrañada de su presencia, las demás lo miraban confundidas, sin saber qué demonios hacía él ahí. Ino se sentó al lado de Karin, observando la escena desde cerca, el Nara prefirió quedarse algo alejado, sólo se metería si era necesario, sus otros dos amigos se acercaron un poco más, no querían perderse nada.

—Dime algo malo que te haya hecho.

Sasuke se había inclinado levemente para hablar, quería asegurarse de que la Haruno lo escuchase a la perfección. La voz ronca del moreno tensó a la chica. Sus amigas se sorprendieron por las palabras que acababa de pronunciar él. Sakura se cruzó de piernas y lo miró desafiante. Ambos estaban bajo los efectos del alcohol y seguramente al día siguiente se arrepentirían de haber tenido esa conversación.

—¿Por dónde empiezo? ¿Por todos los insultos que me has dedicado? Porque me has llamado de todo, molestia, estorbo, inútil, torpe, pesada, escandalosa, insufibrel... y muchas cosas más. ¿O prefieres que hablemos de las miradas de superioridad que me diriges o de que me ignores hasta tal punto de que a veces te hablo y ni me miras? Podría decirte mil cosas, Uchiha pero creo que la que se lleva la palma es la de esta noche cuando me has tratado fatal y me has llamado zorra. Claro eso si paso por alto el día en el que me declaré y me trataste como si no valiera nada.

Las palabras dichas por la chica sorprendieron a todos los presentes. Al oír lo dicho por su mejor amiga Naruto, el cual acababa de llegar sin que los demás se diesen cuenta, se rascó la nuca y bajó la cabeza, sabía lo mal que su querida Sakura lo había pasado por culpa de su mejor amigo pero jamás imaginó que ella se lo diría directamente, sin cortarse. El Uzumaki no pudo evitar desviar la mirada de la Haruno y clavarla en Hinata, la muchacha lo miró de reojo, se puso nerviosa pero sacando todo su valor le sonrió de lado, coqueta y le saludó con la mano moviendo sólo los dedos, descolocando al chico, que parpadeó varias veces sin poder creerse lo que acababa de ver.

—La mayoría de cosas que has dicho las hacía antes no ahora, y lo de ignorarte lo siento pero no eres el centro de mi vida, Sakura — al oír su nombre la chica se estremeció, Sasuke tenía una forma tan sensualmente irresistible de pronunciarlo que la alteraba — Y lo de zorra, perdón pero esta noche lo has sido.

La muchacha no supo si fue por el alcohol o la rabia contenida pero se levantó de su asiento como un resorte, quedando frente a frente con él. Levantó levemente la cabeza, dado que el chico era más alto. Sus ojos, furiosos se clavaron en la mirada nublada del muchacho. Sin dudarlo movió el brazo con rapidez y clavó sus uñas en las costillas de él con tal fuerza que el moreno soltó un quejido. En esos momentos la mirada de la Haruno era amenazadora, algo que sorprendió a Sasuke. Se acercó más a él y muy cerca de su oído le susurró:

—Vuelve a llamarme zorra y te dejaré estéril.

Sin poder evitarlo el moreno tragó saliva y se quedó estático, como si estuviese pegado al suelo. Por su parte ella miró a sus amigas, las cuales notaron lo molesta que estaba la joven.

—¿Nos vamos? — preguntó paseando la mirada por las demás.

—Sí, será lo mejor — dijo la pelirroja.

Las chicas comenzaron a levantarse. Kiba tomó al Uchiha del brazo y lo sacó de ahí, Chouji se despidió de las chicas con una sonrisa. Por su parte Naruto estaba ahí medio atontado. Shikamaru suspiró y miró a la Haruno.

—Sakura — la llamó, ella miró al Nara con curiosidad — Mira no le hagas caso a Sasuke, últimamente está más irrascible que de normal y además ha bebido demasiado. Sé que se merece que lo desprecies pero como amigo suyo te pido que si un día se te acerca con buenas intenciones al menos le escuches.

—De acuerdo pero lo haré porque tú me lo has dicho no por él.

Shikamaru sonrió levemente y asintió conforme con la respuesta, al menos sabía que ella le escucharía. Él estaba preocupado por su amigo, vale que Sasuke era una persona difícil de tratar y que lo había criticado en incontables ocasiones pero después de todo eran amigos y él siempre se preocupaba y cuidaba de las personas que le importaban. Suspiró, si años atrás le hubiesen dicho que le iba a importar Uchiha Sasuke no se lo hubiese creído pero los años y algunos sucesos les habían unido. Que amigos más problemáticos tengo pensó mientras se rascaba la cabeza. Dirgió una mirada a las chicas y se despidió con un gesto. Sus ojos se fijaron un momento en Ino y no pudo evitar sonreírle.

Después de despedirse de los chicos salieron del sótano. Itachi se quedó mirando a cierta rubia pero decidió no acercarse, había decidido que lo mejor era que fuese ella la que se acercase, quería darle su espacio, no agobiarla como sabía que había hecho hasta esa misma noche.

Cuando se subieron en los coches Hinata se acurrucó en su asiento, esa había sido una noche muy larga y estaba cansada. Sabía muy bien que seguramente al día siguiente tendría que hacerle frente a su primo y el lunes a Naruto. El trayecto hasta la casa de Sakura fue silenciosa, cada una iba perdida en sus propios pensamientos. De esta forma las chicas se alejaron de una fiesta que tendría muchas consecuencias, unas buenas y otras malas pero lo que estaba claro era que las cosas no iban a ser como antes.


¡Gracias por leer!

Espero que hayáis disfrutado de este capítulo.

En el próximo capítulo será lunes y todos tendrán que enfrentarse a lo que sucedió en la fiesta. Algo que quiero añadir es que el tema de Tenten con su virginidad se tocará más adelante y veremos por qué se incomoda tanto y porque no lo ha hecho aún con Arata.

Anita: Muchas gracias por el review, me alegro mucho de que te gustase lo de Ino con Kiba. Me hace muy feliz que te guste Temari con Itachi, en este capítulo les he dado bastante importancia porque me encantan las escenas entre ellos. Es genial que te guste Tenten con Arata, a mí también me gustan juntos pero digamos que la cosa es complicada. Sakura y Sasuke hasta ahora sólo discuten,el problema que tengo con Sakura es que sólo me gusta con Sasuke, soy así de rara. Bueno aquí Suigetsu y Karin han tenido una buena escena y en los próximos capítulos seguirán discutiendo y veremos más sobre su extraña relación. Y sí Hinata tiene un poco de Ooc, no me quiero pasar con eso y aunque en unas cosas sea diferente intento mantener su esencia y su dulzura. Lo del Kibaino no lo sé, ya se verá XD Y bueno te he hecho caso y este cap es más largo. Gracias y espero que disfrutes de este capítulo.

Caro: Me alegro de que te gustara el capítulo y de que sigas esta historia, muchas gracias por el review y por leer, nos leemos!

El próximo capítulo: Y llegó el Lunes.

Nos leemos!