Perdón por haber tardado, la universidad me tiene muy ocupada, espero recompensar la espera con un capítulo largo. ¡A disfrutar!


Capítulo 9: Y llegó el Lunes

Unos ojos perlas examinaban su reflejo mientras se ataba el lazo verde de su uniforme. Ella siempre llevaba el uniforme perfecto, la falda gris unos centímetros por encima de las rodillas, los calcetines de un gris más oscuro con su cinta y lacito verde claro justo por encima de las rodillas, de esta forma la piel de sus piernas no quedaba expuesta, la camisa blanca algo larga y todos los botones menos el primero abrochados, el chaleco ajustado pero no demasiado y el lazo perfecto. Ese día había recogido su pelo en una trenza ladeada, le había gustado como le había quedado la coleta de la fiesta. La camisa y el chaleco resaltaban sus pechos y su cintura, Hinata no era consciente de ello pero vestida así siempre se ganaba la atención de sus compañeros de preparatoria. Su rostro estaba libre de maquillaje a excepción del brillo transparente que le daba un aspecto jugoso a sus labios, usaba un rizador de pestañas por lo que no necesitaba de rímmel para intensificar su mirada. Se dio una última mirada en el espejo, satisfecha con lo que veía. Cogió la americana gris con algunos detalles verdes y el escudo de la preparatoria, no se la abrochó, tomó su mochila y salió de su cuarto. Abajo, mientras se colocaba los zapatos negros vio aparecer a su hermana menor, Hanabi respetaba el uniforme mucho menos. Ella estaba en primero de preparatoria, al día siguiente cumplía dieciséis, los cumpleaños de las hermanas se separaban por dos semanas. Hanabi llevaba la falda más corta, los calcetines más bajos y no llevaba el chaleco ni el lazo, decía que eran incómodos. Se saludaron con un gesto de cabeza, ambas salieron juntas, en la puerta les esperaba la limusina de la familia. Hinata suspiró, odiaba la ostentosa limusina negra en la que le obligaban a ir. Se sentó al lado de la ventanilla derecha, dejando su mochila junto a ella y la bolsa con el bento sobre sus piernas. Fijó su vista en el paisaje, los árboles recuperaban su color verdoso, el cielo carecía de nubes, si no tuviera que hacerle frente a Naruto ese día sería perfecto. Por suerte cuando el domingo llegó a su casa su primo ya se había marchado de vuelta a Tokyo, donde estudiaba administración y dirección de empresas. Para ella eso fue un alivio pero para su mala suerte no podría librarse de Naruto y de Kiba, porque sabía muy bien que el Inuzuka le preguntaría sobre su actitud del sábado, era uno de sus mejores amigos y se preocupaba por ella, y la Hyuuga estaba segura de que su actitud en la fiesta le había sorprendido. Y Naruto, bueno no estaba muy segura de como se comportaría el rubio con ella después del beso y eso le preocupaba, temía que el la rechazara o dejara de tratatarla con amabilidad, en definitiva Hinata estaba aterrorizada.

A su lado su hermana era ajena a los pensamientos que pasaban por su mente. Hanabi tarareaba una canción, siempre aprovechaba los trayectos hasta la preparatoria para escuchar música en su mp4, eso le ayudaba a desconectar de todo y de paso evitaba alguna conversación con su hermana. No es que la adolescente tuviese algo en contra de Hinata pero sentía que eran tan diferentes que no tenían nada importante que decirse. Lo que la joven no sabía era que su hermana se moría de ganas de hablar con ella, de darle consejos y de compartir sus problemas. Pero a sus quince años la castaña sólo podía pensar que al día siguiente era su cumpleaños y que realmente sólo había en su vida dos personas con las que quería celebrarlo. Se alegraba de tener buenas amigas como las que tenía pero una parte de ella se entristecía al sentir que sólo le importaba a dos personas, los demás huían de ella y aunque la respetaban no le tenían ningún tipo de cariño, todo lo contrario que a su hermana y es que allá a donde fuera Hinata se hacía querer.

Sakura siempre llegaba temprano a clase, le gustaba esperar a sus amigas en el pasillo, justo frente a la puerta de clase. Le gustaba mirar por la ventana y ver a los demás llegar. Una de sus aficiones era observar lo que sucedía a su alrededor y le gustaba aprovechar las mañanas para observar a los estudiantes. Vio llegar a Ino con Karin, detrás de ellas iban Naruto y Sasuke. Se fijó en cómo los hombres de su alrededor observaban a sus amigas, sonrió, la pelirroja y la rubia juntas siempre causaban ese efecto, no sólo eran guapas, era también su actitud llamativa y provocadora. Rió al notar que su amigo rubio observaba a esos chicos con el ceño fruncido, defendiendo con la mirada a su prima y su amiga. Naruto era demasiado sobreprotector con ellas, a la pelirroja le molestaba pero en parte le adoraba por ese motivo. No pudo evitar fijar la mirada en el Uchiha, él caminaba con una mano en el bolsillo, con la otra sujetaba su cartera, la cual apoyaba en el hombro, pose parecida a la que tenía Naruto, sólo que el Uzumaki movía su mano libre mientras hablaba sin parar. Esos dos siempre llamaban la atención, se podría decir que en esos momentos ese cuarteto tenía toda la atención de los estudiantes que se dirigían a sus clases. Al ver al moreno no pudo evitar pensar en lo sucedido el sábado, sabía que ahora su relación sería más tensa que nunca y eso le molestaba pero más lo hacía el recuerdo de lo que él le había dicho. Se dio cuenta de que una limusina negra acababa de parar frente a la puerta de la preparatoria, llamando la atención de casi todo el mundo. Sonrió, primero bajó Hinata, con un movimiento ágil, su hermana la siguió. Las hermanas Hyuuga siempre conseguían llamar la atención nada más aparecer, en parte por su apellido, en parte por su fama pero sobre todo por su aspecto de princesas intocables que hacía que todos las admirasen. Hanabi se despidió de su hermana con un gesto y con paso rápido, con su porte orgulloso y seguro se dirigió a la entrada del lugar. Por su parte Hinata caminaba con paso tranquilo hacia Ino y Karin que la esperaban. Al oír un coche ambas se habían girado, ya que muy pocos estudiantes llegaban en coche y una de ellos era una de sus mejores amigas, además la Hyuuga siempre solía llegar a esa hora, diez minutos antes de que empezaran las clases. Los chicos se habían adelantado y seguramente ya se estaban cambiando los zapatos. Sakura frunció el ceño al ver como Karin e Ino empezaban a discutir con unas chicas de su mismo curso. Hinata había fruncido el ceño y dijo algo, provocando la furia de una de las chicas que fue a golpearla, pero con indiferencia la Hyuuga detuvo el golpe. Sin dudarlo la Haruno bajó corriendo las escaleras, chocándose con algunos estudiantes pero ninguno se quejó, nadie quería hacer enfadar a Haruno Sakura, su fama tenía ciertas ventajas. En el camino se cruzó con Naruto y Sasuke, el Uzumaki fue a decirle algo pero ella pasó de largo. En el patio había un gran jaleo, los estudiantes rodeaban a sus tres amigas y unas diez chicas de tercero. Empujando a todos se plantó en medio del numerito. Llegó justo para ver como Karin se abalanzaba furiosa sobre una de las chicas, eso le sorprendió, la pelirroja era impulsiva pero no solía agredir a nadie, a excepción de Suigetsu y Naruto, claro.

—¿Qué demonios está pasando?

Al decir eso separó a su amiga de la otra chica, pero ya era tarde para la otra, tenía un labio partido y el pelo desordenado. Suspiró, Karin tendría problemas por eso.

—Sólo les estábamos recordando a tus amigas lo zorras que son, Haruno — las palabras y el tono despectivo con el que habló una chica rubia la molestó.

—Pensaba que era algo serio pero ya veo que sólo es envidia.

Al decir eso Sakura sonrió con arrogancia, provocando que las otras chicas se molestasen.

—Será mejor que nos vayamos — dijo Hinata mientras tomaba a Ino de la muñeca.

—No sabía que los Hyuuga eran unos cobardes — una de las chicas intentó provocar a la morena.

Hinata ni siquiera la miró, si no que comenzó a caminar llevándose a la Yamanaka a rastras. Eso molestó más a las chicas, la rubia se giró y les sacó la lengua en un gesto de burla. Sakura también se llevó de ahí a la Uzumaki pero con algo de rudeza, haciendo que Karin se quejase. La Haruno le dirigió una mirada cargada de molestia.

—¿Cómo has podido ser tan idiota? Ahora te llamarán al despacho de la directora.

—Habían insultado a Hinata ¿qué otra cosa podía hacer?

Sakura suspiró, ahora lo entendía, cuando Karin se ponía agresiva era siempre para defender a sus amigas, en ese caso no podía reñirle, no cuando ella hubiese hecho lo mismo.

—Lo entiendo, sólo se más cuidadosa.

—De acuerdo.

—Esas chicas sólo nos tienen envidia, no es nuestra culpa que nosotras tengamos clase, seamos preciosas e inteligentes y ellas no — el comentario de Ino hizo sonreír a sus amigas.

Al llegar a la puerta principal del instituto se toparon con un preocupado Naruto y un indiferente Sasuke. El Uzumaki casi se abalanzó sobre su prima, quería asegurarse de que estaba bien.

—¿Qué ha pasado?

—Nada de lo que debas preocuparte, Naruto — la pelirroja sonrió para tranquilizar a su primo.

La chica siguió andando, evitando más preguntas por parte del rubio, el cual se resignó, cuando Karin no quería decir algo sabía muy bien cómo evitarle. Sin poder evitarlo su mirada azul se fijó en la pequeña figura de Hinata, la muchacha lo notó, sonrojada evitó su mirada. Este hecho no pasó desapercibido para la Yamanaka que sonrió con cierta malicia, al parecer ese beso había dejado tocado al Uzumaki. La rubia vio como el chico miraba a la Hyuuga fijamente mientras se rascaba la nuca, parecía confuso. Sin ningún percance todos llegaron hasta su clase, allí algunos interrogaron a las chicas sobre lo sucedido en el patio, algunos preocupados, otros simplemente curiosos. Ino los despachó a todos haciendo alguna broma sobre esas chicas. Las chicas se sentaron en sus respectivos asientos y esperaron a que la clase empezara.

Naruto se apoyó en la pared, mirando a Hinata sin intentar ocultarlo, poniendo nerviosa a la chica que evitaba mirarlo. Ino sonrió al ver eso y sin dudarlo se levantó de su asiento, se puso delante de la chica, tapándole la vista al Uzumaki. La Yamanaka parecía divertida con la situación.

—Al parecer cierto rubio ha quedado marcado por un beso.

Esas palabras hicieron que la Hyuuga se sonrojase y mirase a su amiga con reproche. La conversación de ambas hizo que sus otras dos amigas se levantasen de sus respectivos asientos. Las tres rodeaban a la pobre Hinata que miraba su pupitre avergonzada. El sábado había hecho añicos su máscaras y sacado todo su valor para besar a Naruto y decirle lo que dijo, estaba segura de que el alcohol había influido en su comportamiento. Al recordarlo el día anterior no había podido evitar sonrojarse. Y ahora encima él no le quitaba la mirada de encima, eso sólo hacía que se pusiera más nerviosa.

—¿Quieres que hable con él sobre lo que pasó el sábado?

Las palabras de la pelirroja hicieron que levantase el rostro y la mirase aterrorizada.

—No, por favor no hagáis nada.

Sakura suspiró ante la petición de su amiga, entendía la actitud de Hinata, era normal que estuviese avergonzada por lo sucedido. Esa situación le recordaba a cuando ella tuvo que besar a Sasuke, la siguiente vez que lo vio se quería morir de la vergüenza. Ino bufó desanimada, triste porque no podría divertirse con la situación pero sobre todo porque la Hyuuga iba a huir, algo que molestaba a la rubia y que no comprendía. Karin por su parte clavó la mirada en su primo, intentando averiguar si estaba confundido o de verdad el beso le había dejado tocado. Los pensamientos de las jóvenes fueron interrumpidos por un grito.

—¡El enemigo! — gritó Suigetsu mientras las señalaba.

Karin no tardó en reaccionar y le dio un golpe en la cabeza, molesta por el grito. Ino rodó los ojos ante la actitud del chico. Sakura lo miró con el ceño fruncido, algo molesta. Hinata simplemente lo miró con confunsión, no entendía por qué el Hoizuki parecía tan molesto con ellas.

—¡No somos el jodido enemigo, cara de pez!

—Joder zanahoria mira que eres bruta — se quejó el chico mientras se tocaba la zona dañada.

Otro golpe por parte de Karin y otra queja por parte del chico. Esa situación era común entre esos dos pero era demasiado temprano para que ya estuvieran peleándose. Empezaron a gritarse, bueno más bien Karin gritaba y él se burlaba, llamándola enemigo y provocándole, como siempre.

Señorita Uzumaki Karin acuda al despacho de la directora.

Todos miraron a la pelirroja al oír la voz que salió del altavoz. Sus amigos la miraron con preocupación, al igual que Naruto.

—Vaya parece que al fin te van a castigar por maltratarme.

Ella le dio un fuerte pisotón y con paso seguro se dirigió al despacho, el cual conocía demasiado bien sobre todo para el gusto de sus tíos. Karin era una buena estudiante pero solía meterse en problemas, la pelea de esa mañana no había sido la primera y tampoco la última. Tenía mala fama pero por suerte la directora no la juzgaba por los rumores, de hecho estaba segura de que a Tsunade le caía bien, siempre le daba la credibilidad en las discusiones, siempre se creía su versión pero a pesar de eso siempre le imponía castigos duros, como a todos. Porque si por algo era conocida su directora, a parte de por alcohólica, era por ser dura con los alumnos problemáticos como ella y su primo.

Por otra parte al irse Karin la clase se quedó en un silencio sepulcral. Kiba llegó justo antes de que llegase Kurenai y por eso Hinata se libró de una conversación con uno de sus mejores amigos. Por su parte Shikamaru había saludado a Ino con vaguedad y no le había dicho ni una palabra, la chica se extrañó por eso, vale que el Nara no era la persona más habladora del mundo pero al menos por las mañanas solía decirle algo, lo achacó al sueño. La clase de inglés comenzó. Naruto seguía perdido en sus pensamientos, con la mirada clavada en Hinata, intimidando a la muchacha, el chico estaba decidido a hablar con ella, estaba impaciente por aclarar lo sucedido el sábado, además había algo que quería preguntarle, algo que le había atormentado desde el sábado o mejor dicho el domingo por la mañana.

Por su parte Sasuke no prestaba atención a lo que decía la profesora, su mente vagaba por lo sucedido con Sakura el fin de semana, intentaba analizar la actitud de la chica, estaba molesto y más irritable de lo normal. Y es que no entendía por qué demonios estaba pensando en la Haruno, en lo que le había dicho y en lo que él había sentido con esa conversación. Estaba frustrado y un Uchiha frustrado era una bomba de relojería, no tardaría en explotar.

Karin esperaba frente a la puerta de la directora, sentada en uno de los sillones marrones que había. Se entretenía jugando a un juego de su móvil cuando la secretaria le indicó que ya podía pasar. La muchacha asintió y se dirigó a la puerta, la abrió sin llamar, total no hacía falta. Al hacerlo vio a la mujer rubia, con unos imponentes ojos pardos, pechos desproporcionados, maquillaje sobrio y ropa elegante, en frente de ella, al otro lado de la mesa oscura habían tres chicas sentadas, una de ellas tenía el labio partido, sonrió al ver lo que había provocado. El despacho era amplio, las cortinas estaban corridas por lo que la luz matinal iluminaba la estancia, aún era temprano así que se creaba una extraña mezcla entre la luz blanquecina artificial y la natural de la mañana. Ingresó en la estancia observando lo que había a su alrededor.

—Seré directa — habló Tsunade clavando sus ojos en los rojizos de ella — Estas alumnas dicen que le has partido el labio a esta chica — dijo señalando a la chica herida — ¿Me puedes justificar esto de alguna manera?

A Karin siempre le había gustado la forma de hablar de la Senju, era directa y autoritaria. Y siempre le daba la oportunidad de defenderse, no la condenaba automáticamente como harían otros.

—Ellas le faltaron el respeto a una de mis mejores amigas, Hyuuga Hinata. En ese momento no controlé mis acciones, soy impulsiva y me dejé llevar. No creo que sea la única culpable, también fue su culpa por provocarme, si no lo hubiera hecho no la habría golpeado y no habría sucedido nada.

Tsunade asintió con una pequeña sonrisa dibujada en el rostro. Esa chica le recordaba mucho a Kushina pero a diferencia de su tía Karin era mucho más analítica y sabía utilizar las palabras para defenderse. Por su parte Kushina siempre gritaba, cuando era una adolescente era difícil razonar con ella. Una de las chicas fue a hablar pero un gesto de la mujer la calló, dejándola con la palabra en la boca.

—Muy bien, vosotras — dijo mirando a las chicas — Limpiaréis la terraza esta tarde, ahora iros.

Fueron a protestar pero su mirada hizo que cambiasen de idea, sin perder ni un segundo salieron del lugar no sin antes mirar a Karin con furia, ella por su parte les dirigió una mirada arrogante y les sonrió con burla. Al marcharse las chicas la pelirroja miró a su directora, la cual observaba por la ventana, abstraída en sus propios pensamitos. La pelirroja bufó, no tenía ganas de perder el tiempo en el despacho de la directora, tampoco quería ir a clases pero ahí al menos estaba con sus amigas y las risas solían estar aseguradas. La rubia clavó sus ojos castaños en ella, como si acabase de recordar que estaba ahí, la Uzumaki se sentía como si la estuviera evaluando.

—Serás la tutora de Uzumaki Naruto.

Tsunade sonrió, Karin la miró sorprendida.

—Tsunade-sama no me puede hacer eso, darle clases a mi primo es el peor castigo que existe.

—Si consigues soportar a Naruto y enseñarle aprenderás más autocontrol, te vendrá bien.

La directora parecía divertida con la situación, por su parte la pelirroja estaba echa polvo. Durante los tres años que llevaba viviendo con su tía había visto a numerosos profesores intentar enseñar a su primo, todos fracasaban, ya fueran estudiantes universitarios o profesores ya formados. La única que había conseguido enseñarle algo había sido Hinata, la persona más paciente del mundo, Sakura también lo intentó pero acabó perdiendo la paciencia, lo mismo sucedió con Sasuke. En definitiva, ser la profesora de Naruto era el peor castigo posible.

Con los ánimos por los suelos la muchacha salió del despacho de la directora dispuesta a regresar a su clase, ya irían por la mitad por lo que tendría que esperar en el pasillo, en la preparatoria estaba prohibido interrumpir una clase, aunque tuviese un motivo.

Kiba odiaba las clases, detestaba estar sentado en una silla escuchando lo que decía otra persona. Él era un chico inquieto que disfrutaba haciendo ejercicio o cualquier otra cosa que implicase estar activo. Por eso su atención en clase era mínima, vale que Kurenai le caía bien y le parecía una buena profesora pero no podía evitar aburrirse y dejar de escuchar lo que la mujer estaba explicando. Su actividad favortia en clase era observar a sus compañeros, a veces veía cosas muy interesantes. Como por ejemplo Naruto mirando fijamente a Hinata, la chica estaba encogida, al parecer sabía que el rubio la mirada y se sentía avergonzada, típico de ella. Ino y Sakura estaban como siempre, atendiendo y tomando apuntes. Siempre le había extrañado que la rubia fuese tan responsable en clase, a su parecer no encajaba con su personalidad explosiva, sonrió de lado mientras paseaba su mirada por la rubia, la chica le gustaba, eso era evidente, después de todo se acostaba con ella con cierta frecuencia pero no estaba enamorado de ella, más de una vez alguien se lo había preguntado y desde siempre lo había tenido claro, la Yamanaka le atraía como nadie, le gustaba su personalidad y le parecía una chica interesante, además le tenía cariño pero nada más. Dejó de mirar a la chica y posó su mirada en Sasuke, para su sorpresa el moreno no estaba tomando apuntes, lo miró con más atención, eso era muy extraño, el Uchiha estaba mirando por la ventana, como perdido en sus propios pensamientos. Nunca había sido muy cercano a él, eran amigos y tal pero nunca había entendido demasiado bien a Sasuke, para él era más extraño que Shino. Si lo pensaba un poco el Uchiha llevaba unos meses actuando diferente, más irritable y como más ausente, no podía evitar sentir curiosidad por esto. Se encogió de hombros, la mente de Sasuke era demasiado complicada, dirigió su mirada a otro sector de la clase, ahí estaba Shikamaru, durmiendo Al menos él sigue como siempre pensó, Chouji atendía a la profesora, otro que seguía igual que siempre. Luego su mirada se fijó en Suigetsu, en la última fila como él pero en el otro extremo, entrecerró los ojos, confundido al ver al chico escribir sin parar ¿Hoizuki Suigetsu tomando apuntes en clase? Eso sí que era un suceso paranormal. Sin duda ese día todos estaban extraños, parecían los de siempre, sí, pero si prestabas algo de atención te dabas cuentas de los pequeños detalles y entonces te dabas cuenta de que algo pasaba.

El timbre sonó, dando por finalizada la primera clase. Kiba salió casi corriendo de clase, ya estaba agobiado de estar ahí, la mayoría de alumnos fue saliendo poco a poco, tenían cinco minutos de descanso. Las chicas salieron al pasillo, encontrándose con Karin, la pelirroja les contó el castigo que le había puesto la directora. Las reacciones fueron diversas, Ino se rió de su pobre amiga, recibiendo una mirada de furia por parte de ésta, Sakura le dio unas palmaditas en el hombro y le dijo que la compadecía, por su parte Hinata le deseó suerte y le dijo que tuviera paciencia.

Las clases pasaron, para unos fueron eternas, para otros como Shikamaru una buena siesta pero al final las clases hasta la ahora del almuerzo pasaron. Hinata y Sakura se dirigieron a la terraza con sus bentos mientras que Ino y Karin salieron corriendo a la cafetería a por su almuerzo. A las chicas siempre les había gustado almorzar en la terraza, eran las únicas allí así que podían hablar de lo que quisieran, sin preocuparse de que alguien las oyera. La única época del año en la que no salían allí era en invierno, entonces se iban al gimnasio o buscaban algún aula vacía. Habían cogido la costumbre de ir a la terraza en su segundo año, cuando su amistad comenzaba a ser más profunda.

La Haruno y la Hyuuga llegaron a su refugio pero no lo hicieron solas. Un ligero carraspeo hizo que ambas mirasen al intruso, una lo hizo con curiosidad, la otra con cierto miedo. Naruto miró a Hinata rascándose la nuca, ahora que había llegado el momento de hablar con ella se sentía un poco avergonzado. Por su parte Sakura observaba el intercambio de miradas entre ambos con curiosidad. Al fin Naruto habló.

—Yo quería hablar a solas contigo, Hinata.

La voz del Uzumaki había sonado suave, hablaba con delicadeza, sorprendiendo a las dos chicas. La Hyuuga no sabía que hacer o decir, tragó saliva y respiró hondo, la máscara se rompió en el suelo.

—Por mí no hay problema.

La seguridad con la que pronunció esas palabras sorprendió al rubio, la Haruno sonrió, al parecer Hinata habia decidido deshacerse de la máscara de nuevo, la cuestión era ¿se la habría quitado por completo o sólo parcialmente?

—Me iré a las escaleras a esperar a la cerda y a Karin, hablad tranquilos.

Con esas palabras y una sonrisa Sakura se despidió de sus amigos, dejándolos por primera vez solos. Fue entonces cuando la joven de ojos perlas comenzó a ponerse nerviosa, intentó recomponerse, en esos instantes más que nunca necesitaba estar segura. Naruto se dejó caer en el suelo, ella lo imitó pero se sentó con más delicadeza, con la elegancia de una princesa. El rubio la observó con detenimiento, nunca se había fijado en lo elegante que era ella, siempre le había parecido delicada y sueve pero nunca elegante, se sentía como si estuviera con una mujer, no con una estudiante de preparatoria. Bueno no nos queda demasiado tiempo como estudiantes pensó el rubio con cierta melancolía. El silencio era tenso para ambos, después de los sucedido la madrugada del domingo era algo lógico.

—El beso que me diste... ¿para ti besar a alguien es un juego?

La pregunta sorprendió a la chica. Él la miraba fijamente con esos ojos azules en los que una podía perderse, ella desvió la mirada, incómoda. No había pensado en la posibilidad de que Naruto se hubiese molestado porque el beso fuera por una puesta, no se le había ocurrido. No sabía qué decir, así que decidió no pensar demasiado y decir lo que sentía, por primera vez.

—No lo es, yo no beso a alguien si no lo deseo.

Sin poder evitarlo se sonrojó después de decir esas palabras. Él abrió ligeramente la boca, sorprendido por la confesión de ella. Avergonzada por sus palabras ella desvió la mirada, por dentro deseaba huir, salir corriendo pero al mismo tiempo se decía a si misma que tenía que ser valiente, que por una vez en su vida tenía que enfrentarse a los sucesos y no salir corriendo. El rubio estaba perdido en sus propios pensamientos, intentando asimilar las palabras de la muchacha y al mismo tiempo hacía esfuerzos por comprender lo que sentía en esos instantes. Sus ojos azules escrutaron la pequeña figura de la chica que estaba ante él, por enésima vez ese día ella se sintió examinada pero esta vez alzó el rostro. Las perlas se encontraron con los zafiros y sin poder evitarlo ambos se sonrojaron, avergonzados por la situación. Naruto respiró hondo y decidió romper el silencio que reinaba en esos momentos.

—Después de que me besaras, la forma en la que actuaste — hizo una pequeña pausa, la miraba con intensidad — Me pareciste una chica frívola que no le daba importancia a los sentimientos de los demás, me dejaste confundido, no me esperaba esa actitud por parte tuya y no acabé de creérmela — se despeinó, parecía nervioso — Y ahora me das a entender que deseabas besarme, te sonrojas y actúas como la chica dulce que siempre he creído que eres. Me estás vovliendo loco, Hinata. Ahora no sé qué fue para ti el beso, no sé cómo eres en realidad, si la chica frívola y valiente que fuiste el sábado o la chica tímida y dulce que tengo ante mí ahora mismo. Dime quién demonios eres.

Hinata abrió los ojos sorprendida, en la voz de él había notado que estaba desesperado y sus palabras, su mirada y sus gestos dejaban ver lo confundido que se encontraba en esos instantes. Apretó los labios, tenía dos opciones, seguir con lo que había empezado, es decir confesarle todo al rubio o echarse atrás, cerrarse a responderle, en otras palabras podía enfrentar la situación como una adulta o huir como una niña asustada. Cerró los ojos, intentando organizar sus ideas, necesitaba tomar una decisión y esa decisión lo cambiaría todo. Al abrir los ojos el rubio pudo ver la determinación reflejada en esos ojos claros que pocas veces lo miraban directamente. Estaba intrigado y deseoso de saber lo que iba a decir.

—Primero que nada, diga lo que diga no me interrumpas, por favor, lo que voy a decir es para mí un gran logro — hizo una pequeña pausa — El beso, bueno te lo di porque Temari me lo impuso pero si no hubiese querido no lo hubiese hecho, además ella no me lo hubiese dicho si no supiera que desde hacía tiempo deseaba hacerlo — al decir eso su cara se puso roja, no podía evitarlo — Así que para mí significó mucho, por una parte cumplía un deseo y por otra sentí tu calidez y dulzura — desvió la mirada, notablemente incómoda, al volver a hablar lo miró de nuevo notando que él la miraba con atención y sorpresa — En lo que respecta a mi personalidad digamos que soy ambas o tal vez ninguna, eso no puedo decírtelo, es algo que tienes que ver tú. Pero puedo decirte que la chica que soy ahora, la que está roja pero que es lo suficientemente valiente para decirte todo ésto existe de verdad, no sé si soy frívola, tímida sí pero no siempre. Como he dicho si quieres saber quien soy sólo hay una forma de saberlo y esa es conociéndome — hablaba más rápido que de normal — Ahora me iré y te dejaré pensar sobre lo que te he dicho, si quieres hablar estaré dispuesta, si prefieres evitarme no te lo impediré — dicho eso cogió su bento, se puso de pie y salió corriendo.

Al abrir la puerta de la terraza vio a sus tres amigas demasiado cerca de ésta. Sin poder evitarlo se avergonzó al recordar todo lo que acababa de decirle al Uzumaki. Sus amigas la miraban entre sorprendidas y admiradas por el valor, la seguridad y el temple que acababa de mostrar. Bajó las escaleras corriendo, quería evitar que Naruto la siguiera. Las chicas fueron tras ella. Llegaron al aula vacía, se sentaron juntando sus mesas y dejaron que la Hyuuga almorzara, aunque casi ni comió, ya que se le había ido el apetito con esa charla. Estaba nerviosa y aterrada, no sabía qué pensaba él en esos momentos, no sabía cómo actuar, se sentía pequeña, toda la seguridad que había sentido minutos antes se había ido con el viento.

Por su parte el rubio permanecía en la terraza, estaba tumbado en el suelo y su mirada estaba perdida en el cielo. Su mente seguía trabajando en el asunto de Hinata. ¿Le gustaba? No estaba seguro, por lo que ella le había dicho deseaba besarlo desde hacía tiempo, así que se suponía que debía gustarle pero nunca había notado nada que se lo diese a entender. Resopló frustrado, con todo lo del beso se le había olvidado preguntarle algo importante, podía buscarla y preguntarle pero prefirió reflexionar sobre lo sucedido y cuando su mente se aclarara hablaría con ella, no antes.

La campana sonó, el rubio soltó una maldición y salió corriendo hacia su aula. Todos los alumnos se encontraban ya en su clase cuando sonó la campana. El Uzumaki llegó después de que ésta sonara aunque para su suerte lo hizo antes que el profesor. Se dejó caer en sus silla y fijó la mirada en el paisaje. Sus amigos lo miraron curiosos, el chico había desaparecido durante el almuerzo y al llegar a clase no había dicho nada. Además parecía pensativo ¡Uzumaki Naruto pensativo! Eso era imposible, eso pensaban muchos. Sasuke no dijo nada pero la actitud de su mejor amigo despertó su curiosidad, sin duda hablaría con él después de que las clases acabaran.

Las horas pasaron y al fin nuestros protagonistas fueron liberados. Las chicas hablaban tranquilamente, comentando algo sobre lo que estudiarían esa tarde, después de todo el miércoles comenzaban los exámenes. Sakura las invitó a pasarse por su casa, Hinata e Ino aceptaron pero Karin dijo que tenía que ayudar al torpe de Naruto, así que no podía. Las chicas salieron juntas de clase, algo atrás de ellas iban los chicos. Al encontrarse en el patio de la preparatoria la Haruno reparó en que varios alumnos de primero cuchicheaban, eso despertó su interés ¿cual sería el cotilleo del momento? Vio pasar a Hanabi que caminaba deprisa, le sorprendió que muchos se callasen y se quedasen mirando fijamente a la Hyuuga, ella ignoró las miradas y siguió caminando con la arrogancia y superioridad que la caracterizaba. Las demás también se dieron cuenta de este hecho, Hinata sin poder evitarlo se preocupó. Ino que no conocía lo que era la vergüenza tomó a una chica de primero por el brazo, la chiquilla y sus acompañantes la miraron entre sorprendidas y asustadas.

—Decidme por qué todos los de vuestro año miraban de esa forma a Hyuuga Hanabi.

No estaba sonriendo, no se lo estaba pidiendo, la reina que Ino llevaba dentro acababa de depertar y les estaba demandando que le informasen de lo que sucedía en su reino. Las chicas parecían intimidadas, la que estaba siendo sujetada por la rubia miró a Hinata antes de hablar.

—El sábado fue a una fiesta que daba un sempai de segundo año y se fue al cuarto del dueño de la casa, todos sabemos lo que pasó ahí.

La chica se calló, nuestras protagonistas parecían sorprendidas por la información. Sin poder evitarlo Ino rió con suavidad, como si lo que le acababan de contar fuese lo más gracioso del mundo.

—Hay que ser idiota para creerse ese rumor. ¿Quién se cree que Hyuuga Hanabi se rebajaría al nivel de acostarse con un chico en una fiesta? Por dios es una princesa, está por encima de todo eso.

—Muchos piensan eso pero hay una foto que... — la chica se calló inmediatamente al recibir un codazo por parte de una de sus amigas.

Esas palabras alarmaron a Hinata que dio un paso al frente.

—Enseñadme esa foto. Ahora.

Las chicas dudaron pero al final una de ella sacó el móvil y se lo pasó a la Hyuuga. Hinata buscó la galería de imágenes y entonces la encontró, una foto de su hermana menor con un vestido desarreglado tirada en una cama, pasó a otra en la que salía besándose con un chico. Dejó caer el móvil al suelo y salió corriendo. Sakura y Karin la siguieron. Ino apretó el agarre de la chica.

—Ahora mismo vais a borrar esas fotos y diréis a todos que no os creéis esa historia. Decidme ¿se os ha ocurrido pensar que tal vez a Hanabi-chan la drogaron o algo por el estilo? Supongo que no, es lo que tiene la envidia, que ciega el razonamiento. Y ahora me vais a decir quien es el que organizó la maldita fiesta.

—Tachibana-sempai, clase 2-D.

—Buena chica.

Y dicho eso la soltó y se dispuso a salir corriendo detrás de sus amigas pero alguien la cogió de la muñeca. Se giró con brusquedad. Sus ojos azules se encontraron con los inexpresivos de Shikamaru.

—¿Qué sucede, Ino? — parecía preocupado.

La chica se percató de que los demás también la miraban preocupados, seguramente habían presenciado toda la escena. Suspiró.

—Corre un rumor sobre la hermana de Hinata, es fuerte. Esas chiquillas nos lo han contado, al enterarse de lo que había sucedido Hina ha salido corriendo, la frente y Karin la han seguido. Yo me he quedado para tener más información.

—¿Qué rumor? — Kiba parecía preocupado.

—Que se acostó con un sempai en una fiesta, hay ciertas fotos que dan a entender eso.

—Hanabi no haría algo así, está en una edad difícil y según Hinata está algo rebelde pero no es una chica descuidada, además tiene demasiado orgullo como para hacer algo así.

Ino asintió ante las palabras dichas por Shino.

—Pienso lo mismo por eso creo que tal vez le echaron algo a la bebida. Casi prefiero que haya sido una tontería a que la hayan dorgado, pero la segunda posibilidad me parece más cercana a la realidad.

Los chicos quedaron en completo silencio. No podía ser, no podían haber drogado a la hermana pequeña de Hinata. Sabían que había capullos que hacían cosas como esas pero no le podía haber pasado a Hanabi, eso era imposible. Ino desistió de seguir a sus amigas, así que le mandó un mensaje a Sakura diciéndole que la esperaba en su casa.

No muy lejos de allí Hinata tomaba a su hermana por el brazo, deteniéndola en su carrera. Sakura y Karin también habían llegado y estaban algo alejadas de las hermanas, preferían no intervenir. Hanabi clavó sus ojos en su hermana mayor, su mirada era fría y distante, como siempre. Hinata respiró profundamente tres veces antes de hablar, necesitaba calmarse.

—¿Qué pasó el sábado, Hana-chan? — la voz de Hinata era suave y dulce, acarició el brazo de su hermana con cariño.

La dureza en la mirada de la menor desapareció, su hermana era la única persona en el mundo que conseguía calmarla de esa forma. La adolescente desvió la mirada, sabía que tenía que contarle la verdad a su hermana, a ella no podía mentirle, no en eso, sabía que Hinata estaba preocupada y eso hacía que se sintiera culpable. Se pasó una mano por el pelo, apartando los mechones que caían sobre su rostro.

—No pasó nada de lo que estás pensando te lo puedo asegurar — su voz era firme pero se notaba que estaba algo agitada — El sábado me fui a casa de Mei, me iba a quedar ahí a dormir para aprovechar las máximas horas posibles de estudio, claro eso fue lo que les dije a nuestros padres. Lo cierto es que fuimos a una fiesta que daba un sempai y ahí la cosa se me fue de las manos. Me avergüenza decirlo pero me emborraché, nunca había bebido y me pasé, acabé en el cuarto del anfitrión pero no pasó nada, no sé cuando me hicieron esas fotos pero antes de que la cosa pasase de un beso Mei y Haruhi me sacaron de ahí. Así que no tienes nada de que preocuparte.

Al escuchar el relato de la Hyuuga las tres chicas se tranquilizaron, las palabras de Hanabi parecían sinceras. Hinata abrazó a su hermana, la menor se esperaba que le diese una charla típica suya por eso se sorprendió cuando recibió un abrazo, no se movió, dejó que la calidez de su hermana la invadiera.

—Hanabi-chan, la próxima vez vente con nosotras de fiesta, te lo pasarás bien y te cuidaremos.

—Gracias, Sakura-san.

—Tienes que tener más cuidado.

—Lo sé, Karin-san, ya he aprendido la lección.

La chica les sonrió levemente, con una suavidad que las sorprendió, su sonrisa era muy parecida a la de Hinata. Después de todo tal vez las hermanas no eran tan diferentes como todos creían.

—No te preocupes por los rumores, Hana-chan, si quieres alejarte de todos en el almuerzo sube con tus amigas a la terraza, allí estaréis tranquilas — Hinata le habló con cariño.

—Y si alguien se mete contigo no dudes en decírnoslo, si en algo soy experta es en cerrarle la boca a los idiotas — la pelirroja sonrió con arrogancia.

—Tranquila, yo también sé cerrarles la boca — Hanabi sonrió de lado.

Sakura sonrió por las palabras dichas por la menor de las Hyuuga, sabía que Hanabi era una chica fuerte y con carácter, sabía que ella podría manejar esa situación. Además al parecer tenía dos buenas amigas que la querían y eso era lo más importante. Porque sabía por experiencia que por muy fuerte que fuera alguien si estaba solo le costaba más hacerle frente a los problemas que si tenía a personas que le apoyan a su lado.

Las chicas se despidieron de la más pequeña que les aseguró que estaba bien y que se iría a su casa. La Uzumaki andó con ellas un rato pero al final también se despidieron con ella, ya que la pelirroja tenía que ir al matadero o dicho de otra forma, a su casa a darle clases a su primo. Las otras dos se dirigieron a la casa de la Haruno. Al llegar encontraron a Ino hablando con Shikamaru, Kiba y Chouji. El ambiente parecía tenso. Las chicas saludaron a los que estaban en la puerta con una sonrisa, nada más verlas la rubia les preguntó por lo sucedido con Hanabi, sus amigas le aclararon que la chica estaba bien, que en realidad no había sucedido nada. Tanto la Yamanaka como los otros parecieron más tranquilos, todos conocían a la Hyuuga por ser la hermana de Hinata, de los presentes los que mejor la conocían eran Ino y Kiba, ella porque pasaba mucho tiempo en la casa de los Hyuuga y porque además en verano Hanabi solía ir con ellas a la playa o a la piscina, el Inuzuka era amigo de Hinata desde primero de secundaria, conocía a su hermana desde hacía ya mucho tiempo. Por eso ambos habían estado muy preocupados por la chica, temerosos de que las sospechas de la rubia fueran ciertas, por suerte no fue así. Después de intercambiar algunas palabras los chicos se fueron y nuestras chicas entraron en la casa de la de pelo rosa. Una vez dentro se prepararon la comida, ramen instantáneo y comieron hablando sobre lo sucedido entre Hinata y Naruto, ella les contó lo que le preocupaba y sus amigas intentaron aconsejarla lo mejor que pudieron.

—Yo también quiero pediros consejo — la Hyuuga y la Haruno la miraron fijamente, expectantes — Algo raro pasa con Shikamaru.

Después de unos segundos de silencio la anfitriona decidió hablar.

—Cerda sé un poco más específica ¿A qué te refieres con raro?

Ino la miró molesta por el comentario pero no dijo nada, se quedó pensativa, buscando las palabras más adecuadas para expresarse.

—Actúa de forma distinta, me trata con más delicadeza y me mira como si me desease, él nunca me había mirado así. Además hoy estaba más callado que nunca y me miraba muchas veces sin decir nada, como si simplemente me contemplase.

Sakura asintió, sí, ella también se había fijado en algunas de esas cosas pero no le había dado importancia.

—Será que le gustas.

—Pero ¿cómo? Me conoce desde hace años y de repente le gusto, no lo entiendo.

—Es por la máscara — la Haruno y la rubia miraron extrañadas a Hinata, la Hyuuga suspiró — Me he dado cuenta que desde hace unas semanas actúas más natural con él, tal vez no te has dando cuenta pero con Shikamaru tu máscara se ha ido cayendo poco a poco, además el sábado él te vio tal cual eres y seguramente eso le gustó mucho. Y en lo que respecta al físico, bueno tal vez se ha dado cuenta de que eres una mujer preciosa y se siente atraído por tí, eso sería lo más normal del mundo.

—Muy observadora, Hina — Sakura le sonrió con calidez — Yo creo que deberías hablar con él a solas, tal vez así averigües si le gustas.

La rubia asintió, seguramente sus amigas tenían razón. Otra cosa que le preocupaba pero que había preferido guardárselo para si misma era que no sabía qué sentía por Shikamaru en esos momentos. Lo conocía desde que eran pequeños y nunca se había sentido atraída por él, era su mejor amigo y punto, eso era algo que se había repetido durante años. Pero si en esos instantes le preguntasen qué sentía por el moreno no sabría qué contestar, estaba confundida respecto a sus sentimientos por el Nara. ¿Se sentía atraída por él? Sí ¿Le gustaba? De eso ya no estaba segura, temía confundir el cariño que sentía por él con algo más. Chasqueó la lengua molesta consigo misma, de todas formas eso ya no importaba. Lo importante ahora era estudiar para los exámenes finales, tenía que asegurarse una plaza en la universidad de Tokyo y para eso no le bastaba con el examen de acceso, también necesitaba tener una buena media en la preparatoria, por ahora tenía un 94 de media, tres décimas menos que Sakura, una menos que Hinata y una más que Karin. Las cuatro eran grandes estudiantes. Temari se había graduado con una media de 96 y Tenten con una de 92. Si ellas habían entrado en la universidad más prestigiosa del país ella también podía.

A todos les esperaban unos días de estudio por lo que no podrían ocupar sus mentes en otra cosa que no fuera estudiar. Los problemas personales, los asuntos sin resolver deberían esperar al fin de semana, cuando al fin serían libres de los exámenes de la preparatoria. A las semana siguiente les darían las notas y dentro de dos harían el examen de acceso a la universidad además de que se graduarían. Ya no tendría más clases rutinarias, después de tener las notas de los exámenes tendrían algunas clases de repaso para la prueba de acceso, su etapa como estudiantes de preparatoria estaba llegando a su fin y no todos estaban preparados para este gran paso.


¡Gracias por leer!

En el próximo capítulo muchas cosas estallarán y también volveréis a saber de Tenten y Temari, en este capítulo me he querido centrar en la preparatoria. Espero que sigáis leyendo y disfrutando con esta historia que ya se está acercando al final.

¡Nos leemos!