Siento haber tardado tanto en subir la continuación pero he estado de exámenes y antes de eso los trabajos de la universidad me quitaban todo el tiempo libre. Pero he vuelto y con un capítulo muy largo, espero que lo disfrutéis.
Quiero recordar que esta historia no trata de romance, no quiero que nadie se enfade si al final los personajes de la pareja que le gusta no acaban juntos. Lo más seguro es que la historia al final tenga quince capítulos. ¡A leer!
Capítulo 10: Conversaciones delirantes
Se dejó caer sobre la cama, estaba exhausta. Cerró los ojos unos instantes, le dolía la cabeza y sentía que todos los músculos de su cuerpo estaban agarrotados. Despacio comenzó a deshacerse la trenza que sujetaba su cabello, al quedar totalmente suelto se sintió libre e incluso más relajada. Giró y abrió los ojos. Su mirada chocó contra la verde de Temari, la rubia le sonreía divertida. Le encantaba ver en el estado en el que se quedaba Tenten después de pasarse una semana estudiando hasta el agotamiento. La Sabaku no se acercó a ella y se dejó caer a su lado. Ambas miraban el techo sin decir nada. Disfrutando de esos momentos de tranquilidad. Tenían una costumbre o mejor dicho una regla, los Viernes por la tarde y los Sábados eran sagrados y por lo tanto estaba prohibido estudiar. Así que a las cuatro de la tarde ambas habían lanzado sus apuntes lejos y habían decidido darles unas pequeñas vacaciones a sus mentes, el Domingo ya volverían a estudiar.
—Dentro de una media hora las chicas acabarán sus exámenes de preparatoria — la voz de Temari interrumpió el silencio.
La morena asintió ante sus palabras, giró el rostro y miró a su amiga.
—Dentro de poco las tendremos aquí con nosotras — una sonrisa apareció en el rostro de ambas.
—Le dije a Hinata que a las seis tendríamos una conferencia por skype. Al parecer Naruto no le ha vuelto a dirigir la palabra y está preocupada, además Ino necesita ayuda con Shikamaru — comentó Temari.
—Sí y Sakura autocontrol para no romperle la cara a Sasuke.
Las dos rieron ante esas palabras. Durante esa semana casi no habían hablado con sus amigas, solamente sabían lo imprescindible. Al parecer en los últimos días de preparatoria las chicas estaban viviendo un auténtico caos. Naruto no le hablaba a Hinata pero siempre la miraba, alterando a la Hyuuga. Karin no había asesinado a su primo pero pronto cometería algún crimen. Sakura y Sasuke se habían gritado el día anterior, al parecer cada vez se soportaban menos. Ino decía que Shikamaru estaba raro y que la trataba con delicadeza, además según todas la miraba como si la desease. Y según les habían informado los chicos estaban todos de mal humor, incluso Suigetsu y Kiba, algo que les sorprendía. Suspiraron, en realidad no les extrañaba todo ese caos, en su último año pasaron muchas cosas, la presión, los nervios, la incertidumbre... todo lo que se vivía en los últimos días de instituto llevaba a la gente al límite. Ellas mismas habían sufrido sus propias crisis pocos días antes de graduarse. Tenten estuvo a punto de acostarse con Arata por simple despecho y Temari no mató a nadie de puro milagro.
—Itachi me ha llamado antes — Tenten clavó los ojos en ella, interesada por el tema — Me ha dicho de quedar esta noche para charlar y tomar algo. Le he dicho que sí.
Suou aplaudió mientras le sonreía con amplitud.
—Así que tienes una cita con Uchiha Itachi, es increíble como cambian las cosas en una semana.
La rubia bufó y se pasó una mano por el pelo. Desde el sábado el moreno le mandaba mensajes todos los días. Había comido con él el miércoles y los rumores ya se habían expandido por toda la universidad. No le importaba lo que opinase la gente pero era molesto caminar por la facultad y ver que la gente cuchicheaba. Maldito Itachi y su maldita popularidad pensó algo molesta.
—¿Y tú qué harás?
Tenten se encogió de hombros, realmente no tenía ningún plan para esa noche. Seguramente se quedaría viendo alguna película o leyendo. Algo relajado, eso era lo que necesitaba.
—Llama a Neji y sal con él.
Fue decir eso y la Sabaku no sintió como si dos agujas se clavasen en su cerebro. No había forma más sencilla de molestar a la morena que mencionarle al Hyuuga.
—Sabes que hace tiempo que no me gusta.
—Pero también sé que fue tu primer amor, que te rompió el corazón y que eso influye en que te bloquees con los chicos y que es por eso que no has llegado a más con Arata.
Tenten la miró con reproche, no quería hablar del tema.
—Vale no diré nada más sólo quiero que sepas que algún día estarás preparada y estoy segura de que será con un chico en el que confies.
Dicho eso le dio un beso en la sien y se levantó de un salto.
—Voy a darme un baño. Y por favor Tenten haz un plan para esta noche que si no me sentiré culpable.
—Tú lo que quieres es que te deje la casa libre para traerte a Itachi — una sonrisa burlona apareció en el rostro de Suou.
La rubia la miró con odio pero la morena simplemente rió divertida. Cuando Temari salió miró el reloj, dentro de dos horas hablarían con las demás, mientras tanto necesitaba algo que hacer. Sus ojos oscuros se encontraron con sus zapatillas de deporte. Sonrió, podía salir a correr una hora, estaba segura de que eso le quitaría el estrés.
Sakura miraba fijamente la hoja de su examen, estaba dudando con una pregunta. Se llevó el bolígrafo a los labios, tratando de relajarse, de hurgar en su memoria hasta encontrar la información que necesitaba. Quedaban diez minutos para que el examen acabase, la clase estaba casi vacía. Suspiró y trató de concentrarse en el examen. Cerró los ojos, de repente algo en su mente se iluminó, abrió los ojos y una sonrisa victoriosa pareció en su rostro. Se levantó con la hoja del examen en la mano y la dejó en la mesa del profesor. Asuma asintió y ella sonrió. Se giró para recoger sus cosas y estuvo a punto de chocarse contra Sasuke. Ambos se miraron molestos pero no dijeron nada. El día anterior habían discutido, ella había gritado y él había alzado la voz más de lo normal, habían perdido el control. Pero hoy se estaban ignorando, a ninguno de los dos les apetecía discutir de nuevo.
Cuando la Haruno salió al pasillo se encontró con Ino y Karin que la recibieron con un abrazo. Las chicas empezaron a saltar, felices por haber terminado los estúpidos exámenes. Hinata seguía dentro de clase, repasando hasta el último segundo, siempre hacía eso y sus amigas la esperaban en la puerta de clase, alguna vez el profesor había salido para que se fueran, ya que sus voces se oían dentro de la clase y molestaban al resto de alumnos. Más de una vez les había tocado esperarla en el patio.
—¡Somos libres! — exclamó Ino feliz.
Cuando se separaron Sakura se dio cuenta de que los chicos no estaban ahí, eso le extrañó.
—¿Y los demás?
—Naruto, Kiba y Suigetsu han salido corriendo al patio gritando que necesitaban oxígeno. Chouji se ha marchado porque tenía que ayudar a sus padres en el restaurante. Sai ha dicho que no soportaba un segundo más en el instituto. Gaara se ha ido sin decir nada con Shino. Y bueno Shikamaru sigue dentro dormido. Ah y Sasuke ha salido detrás de ti pero nos ha ignorado — le explicó Ino.
—Nada fuera de los normal — comentó Sakura, la cual parecía divertida con las actitudes de sus peculiares compañeros — ¿Está todo listo para esta noche? — les preguntó con curiosidad.
—Sí, hemos preferido no decirles nada a los escanadalosos pero los demás sí que lo saben y se ocuparán de traerlos.
Sakura asintió ante las palabras de Karin.
—Hola chicas.
Las tres se abalanzaron sobre Hinata ante la aburrida mirada de Shikamaru, el cual bostezó. El Nara siempre se dormía en los exámenes, era contestar y quedarse dormido. Hinata siempre era la que lo despertaba. El moreno clavó sus ojos en Ino pero la chica no pareció notarlo.
—Ya nos veremos.
Y dicho eso se fue. Las chicas se separaron. Ino se quedó unos segundos contemplando la espalda de su mejor amigo, realmente no entendía a Shikamaru.
—¿Preparadas para una tarde de dulces y películas en mi casa?
La rubia sonrió ante las palabras de Sakura. De este modo las cuatro se dirigieron a casa de la Haruno.
Los exámenes habían acabado, sí pero en dos semanas estarían saliendo de su examen de acceso a la universidad de Tokyo. Todas menos Hinata, claro. La Hyuuga aún no les había dicho que ella no iría a la universidad, dentro de dos semanas estaría cogiendo un vuelo para ir a Londres, ahí se prepararía en una academia para pasar una prueba para entrar en la universidad de Oxford. Suspiró, no sabía cuando ni cómo decírselo a sus amigas, solamente sabía que no podía atrasar demasiado el momento.
—Dentro de nada estaremos en Tokyo viviendo una vida universitaria llena de diversión.
Hinata se sintió aún más culpable al oír las palabras cargadas de emoción de Ino. La rubia parecía muy entusiasmada por la idea de empezar de cero, lejos de su ciudad natal. La Yamanaka comenzaba a asfixiarse en Konoha, necesitaba libertad. Odiaba no poder fumarse un cigarro cuando le diese la gana por si sus padres o algún conocido la veía. Estaba harta de fingir, de ser una persona que en realidad no era. Sentía que ya no era capaz de seguir siendo la princesa que todos creían que era y sinceramente ya no quería serlo. En la universidad iba a ser ella misma, la princesa se quedaría en Konoha, la mujer iría a Tokyo.
—Sí, una de nosotras se irá al piso de Tenten y Temari y las otras vivirán en el mismo edificio. Va a ser muy divertido.
La pelirroja estaba deseando vivir en un lugar en el que su fama no la precediera, un sitio en el que los tíos no creyeran que ella se iba a abrir de piernas por un cumplido. Tal vez estaban idealizando la universidad pero a su edad era normal que estuvieran ilusionadas ante el cambio y la novedad, además serían libres no como en Konoha. Allí no tendrían que rendirle cuentas a nadie, solamente a ellas mismas y a sus amigas. Las palabras de Karin hicieron que se sintiera aún más culpable. Suspiró, no podía atrasarlo más. Esa tarde cuando tuvieran la conferencia con sus amigas tendría que decirles que no iría con ellas a Tokyo, que era una cobarde que no podía enfrentarse a su padre.
Llegaron al patio de la escuela y no pudieron evitar sonreír cuando vieron a Kiba, Naruto y Suigetsu corriendo por ahí, sin duda esos tres estaban llenos de energía. Shikamaru y Sasuke permanecían debajo de un árbol, en completo silencio. ¿Las estaban esperando?
—¿Aún seguís aquí? — Ino fue la primera en preguntar.
Shikamaru clavó sus ojos en ella pero fue Kiba el que habló.
—Hemos pensado en ir a algún bar a tomar algo, para celebrar nuestra libertad.
Las chicas se miraron durante unos segundos, sin saber muy bien qué hacer. Fue Sakura la que tomó la palabra.
—Lo siento chicos pero tenemos planes, hemos quedado con Tenten y Temari para tener una conferencia por skype.
Kiba pareció decepcionado por esas palabras. Todos los demás se habían ido, huyendo de eso, al parecer querían descansar. Habían conseguido retener a Sasuke y Shikamaru, todo un logro y ahora las chicas no querían ir con ellos. Ino se enterneció por la expresión del chico, estaba deseando decirle al Inuzuka que se verían esa misma noche pero no podía. La rubia se acercó a él y le abrazó. Shikamaru frunció el ceño, el Uchiha fue el único que se dio cuenta de la expresión de su amigo, sonrió. Así que a Shikamaru le gusta Ino, interesante pensó divertido. Por su parte Kiba envolvió los brazos alrededor de la cintura de la Yamanaka, alzándola unos centímetros del suelo.
—Ya tendremos tiempo de celebrar.
Dicho eso ella le dio un beso en la mejilla, ante lo que el chico sonrió. Por su parte el Nara chasqueó la lengua, por algún motivo sentía rabia.
—Hinata, quiero hablar contigo — todos miraron sorprendidos al Uzumaki.
Al oír esas palabras la Hyuuga se congeló. Era la primera vez desde el Lunes que el chico le dirigía la palabra, ya empezaba a pensar que jamás lo haría. Todos miraron a la joven que parecía estar en otro lugar. Ella parpadeó varias veces.
—Claro pero mejor en otro momento ¿si?
Y dicho eso miró a sus amigas pidiendo ayuda. Sakura suspiró y se apiadó de su amiga.
—Naruto tendrás que esperar, ahora nos tenemos que ir.
Ino soltó a Kiba, Karin rodó los ojos y la Hyuuga sonrió aliviada. Se despidieron con una sonrisa y se marcharon, caminaban tan rápido que casi parecía que estaban corriendo. En quince minutos estarían en casa de la Haruno. Por otro lado ellos se quedaron sorprendidos por su actitud.
—Yo quería hablar con ella.
Sasuke rodó los ojos ante la cara de pena que tenía el rubio en esos momentos. Suigetsu se quedó mirando fijamente por donde se habían ido ellas. Kiba le dio unas palmaditas en el hombro al Uzumaki, en esos momentos le daba pena. El Nara se apiadó de él y decidió hablar, total Hinata ya se había ido.
—No pongas esa cara, Naruto. Verás a Hinata esta noche — sus amigos lo miraron extrañados — Supongo que no os lo han dicho porque sois unos escandalosos y no querían que lo gritaséis por ahí y bueno Sasuke supongo que a ti no te han dicho nada porque prefieren que lo haga yo, de hecho Sakura me ha dejado un mensaje para ti. Esta noche habrá una fiesta para celebrar los cumpleaños de las hermanas Hyuuga. Cenaremos en el restaurante de Chouji y luego iremos a un local que han reservado las chicas, no sé más. De parte de Sakura os digo que como la liéis o hagáis algo que estropee la fiesta os romperá las piernas — todos tragaron saliva ante esas palabras — Ah y Sasuke, Sakura me ha dicho: "Dile al Uchiha que como se le ocurra hacer el idiota esta noche le sacaré del local de una patada. Y que no se le ocurra faltar, a Hinata le hará ilusión que estemos todos". Eso me ha dicho y espero que le hagas caso, no creo que quieras sufrir a manos de Sakura. Ahora vayamos a beber a algún bar y ya veremos lo que hacemos esta noche — dijo mientras se quitaba la molesta corbata.
Todos asintieron ante las palabras de Shikamaru y lo siguieron. Conocían un lugar en el que les servirían unas cervezas a pesar de llevar uniforme. Sasuke se quedó un poco sorprendido por el mensaje que le había dejado Sakura. Por su parte Suigetsu sonrió con malicia, las chicas le habían servido en bandeja la oportunidad de vengarse. Por su parte Naruto iba por ahí con una sonrisa bobalicona dibujada en su rostro. Kiba se alegró de tener una oportunidad para entregarles sus regalos a las dos hermanas. Y bueno a Shikamaru todo eso le daba igual. Solamente esperaba que esa noche fuese menos problemática que la de la fiesta en casa de los Uchiha.
Al llegar a casa de Sakura lo primero que hicieron fue quitarse los zapatos, dejándolos tirados de mala manera. Hinata fue la única que los dejó perfectamente puestos. Ino se deshizo la coleta dejándose el pelo suelto, en cambio Karin se lo recogió en una coleta alta. Todas se quitaron las americanas. Ino y Karin se quitaron los calcetines. Sakura subió corriendo para cambiarse de ropa. Cinco minutos después bajó con unos vaqueros oscuros y una camiseta de manga larga con escote de pico. Además se había echado el pelo hacia atrás con una diadema. Sonrió al encontrarse a sus amigas en el salón. Ino estaba sentada en un sillón haciéndose una trenza. Karin cambiaba de canal en busca de algo interesante para ver. Hinata se estaba quitando el lazo del uniforme.
—Queda menos de una hora para hablar con Tenten y Temari — comentó la anfitriona mientras dejaba el portátil en la mesa y se dejaba caer entre la pelirroja y la Hyuuga — ¿Qué queréis ver?
—Una película de miedo — dijo Karin.
—Lo secundo — comentó la rubia de forma distraída mientras acariciaba la trenza.
—Por mí no hay problema.
—Veré a ver que tengo.
La Haruno se puso de pie y comenzó a pasear su dedo índice por las carátulas de las películas que descansaban en la estantería. La joven era una amante del cine, le encantaban las películas americanas y francesas pero también adoraba las japonesas, sobre todo las que eran de miedo, en toda su vida habría visto casi quinientas películas. Muchas personas se extrañaban de que le gustase el cine, siempre pensaban que ella era más de leer libros, no se equivocaban del todo. Sakura adoraba leer, cuando se hundía en una historia, cuando las palabras se grababan a fuego en su piel, cuando sentía fascinación por la complejidad de un personaje, entonces era absolutamente feliz pero también adoraba el cine, una cosa no evitaba la otra. Le fascinaban las bandas sonoras, el como la música podía intensificar tanto un momento. Se podría decir que simplemente amaba el arte y las historias. Su casa parecía una bilbioteca por todos los libros que había pero también un videoclub por todas las carátulas que tenían en el salón. Su madre adoraba el cine, era ella la que le había inculcado esa afición. Por su parte su padre prefería los libros. Sonrió al encontrar lo que buscaba.
—Veremos el grito aunque eso será después de hablar con nuestras universitarias. Iré sacando los dulces mientras. Ino ayúdame.
La rubia asintió y fue con ella. Mientras las dos que quedaron en el salón se dedicaron a acomodar el sofá y encender el portátil.
—Hinata parece preocupada — le susurró Sakura a Ino.
—Lo he notado, además ha huido de Naruto. Pero estoy segura de que lo de esta noche la animará.
—Espero que todo salga bien.
—Será la fiesta del siglo.
Sakura sacó unas gominolas y las puso en dos boles, Ino rebuscó en los estantes y sacó unas galletas de chocolate. La rubia conocía esa casa como si fuera la suya propia. Ese fin de semana los padres de Sakura habían ido a Okinawa. La Haruno era feliz cada vez que sus padres se iban, los quería por supuesto pero cuando estaban en casa se sentía asfixiada, demasiadas responsabilidades, demasiada presión. En ocasiones sentía que tenía un collar en su cuello que cada vez se apretaba más y más hasta llegar al punto que le impedía respirar. Cuando eso pasaba se encerraba en su cuarto y escuchaba música rock o algo animado con lo que bailar. Otras decidía salir de casa y refugiarse en casa de Ino, antes siempre iba a casa de Tenten, ya que la madre de la morena les dejaba total libertad. Alguna vez había acudido a casa de Shikamaru o al restaurante de Chouji. Cualquier sitio era bueno con tal de huir de su casa.
Cuando Tenten llegó al piso que compartía con Temari estaba totalmente sudada. Sin dudarlo se metió en el baño, se deshizo de toda su ropa y dejó que el agua caliente relajase sus músculos y retirase el sudor de su piel. Para ella la ducha después de hacer ejercicio era uno de los placeres de la vida. De fondo podía escuchar las canciones de rock que escuchaba su compañera, sonrió, cuando conoció a Temari jamás pensó que a la rubia le gustase el rock. Lo cierto era que cuando se conocieron en su primer año de preparatoria chocaron con una fuerza demoledora. De hecho sus peleas durante esa época eran una leyenda en el instituto. No fue hasta las vacaciones de verano que empezaron a llevarse bien, todo por una casualidad. Ambas estaban en una fiesta y vieron que unos chicos empezaron a meterse con Rock Lee y sin dudarlo fueron a defenderlo. Y así comenzaron a ser amigas. La morena suspiró, ella y la rubia eran muy diferentes en cientos de cosas pero eso también las unía. Y si algo había aprendido con los años era que no necesitabas tener personalidades parecidas ni gustos semejantes para llevarte bien con alguien, a veces bastaba con que las personas encajasen, a veces eran las diferencias las que unían. Sonrió, su grupo era especial porque todas ellas eran diferentes, cada una tenía una esencia propia.
Cuando salió del baño se encontró a Temari en el salón del piso con el portátil encendido viendo unos videoclips. Charlaron un rato, haciendo tiempo hasta la hora acordada para la conferencia con sus amigas. Y por fin las seis de la tarde llegó. Las chicas miraron las pantallas de sus portátiles expectantes, al verse no pudieron evitar sonreír.
—¡Tenten, Temari! ¿Cómo lleváis los estudios? — la voz de Ino fue la primera en escucharse.
—Joder rubia no me amargues la tarde.
Todas rieron ante el comentario de Tenten. La Yamanaka le sacó la lengua a su amiga.
—¿Estáis todas bien?
Las chicas sonrieron ante la pregunta de Temari, a veces la rubia mayor se comportaba como si fuera su madre, en ocasiones se quejaban de esa actitud pero en esos momentos las reconfortaba.
—Yo estoy feliz de haber acabado los malditos exámenes. Ya no tendré que ayudar más a Naruto.
—¿Sigue vivo? Increíble.
Karin sonrió de lado ante el comentario de la Sabaku no. Sí, a todas les sorprendía el hecho de que la pelirroja no hubiese matado a su primo. Al día siguiente de su primera sesión de estudio el rubio apareció en clase con un chichón, al día siguiente con la mejilla ligeramente inflamaba. Pero después de eso la Uzumaki no volvió a golpearle.
—Hablando de Naruto, me ha dicho que quería hablar conmigo y yo he huido.
Las universitarias suspiraron.
—Hina sé que es difícil pero tienes que hacerle frente. Ya has hecho lo más difícil así que sé que podrás hablar con él como una adulta y averiguar qué es lo que quiere decirte.
Las palabras de Tenten fueron suaves, cargadas de delicadeza. La Hyuuga no pudo evitar sonreír con dulzura.
—Bueno dejemos a los chicos por un rato. ¡Ha llegado el momento!
Las palabras de Temari hicieron sonreír a todas excepto a Hinata que no sabía a qué se refería su amiga. Ino se levantó de un salto, gesto que imitó Sakura. Ambas desaparecieron en el piso de arriba. Minutos después aparecieron con dos bolsas. La de ojos perlas se llevó las manos a la boca. Sus amigas no le habían regalado nada pero suponía que querían esperar a la graduación. Miró con reproche a todas, habían planeado eso a sus espaldas. Pero al ver lo ilusionadas que estaban no pudo evitar sonreír, se alegraba de tener unas amigas tan valiosas como ellas.
—Que los abra en algún lugar que lo podamos ver.
—Sí, no te preocupes por eso, Temari — dijo Sakura mientras se acercaba a la cámara del portátil y le entregaba a Hinata la primera bolsa.
La muchacha la abrió con curiosidad. Primero sacó un pequeño paquete. Lo abrió con cuidado, tratando de no romper el papel. A la Yamanaka le faltaba ponerse a dar botes por ahí, odiaba que su amiga tardase tanto en abrir un regalo porque estaba deseando ver su cara cuando lo viera. De la cajita negra la muchacha sacó un colgante, era un lirio plateado, esa era la flor favorita de la joven.
—Me encanta, muchas gracias chicas.
Todas sonrieron al ver que realmente estaba emocionada.
—¡Ahora el siguiente!
Sakura le entregó un paquete rectangular. Lo abrió con tranquilidad. Una sonrisa amplia apareció en su rostro al ver un marco de color azul cielo con detalles plateados. Sus ojos quedaron fijos en la foto y no pudo evitar emocionarse. Era una fotografía que se sacaron durante el festival de verano. Sonrió, fue justo en el atardecer, de lejos se podían ver las montañas. Y no estaban solamente ellas, todos sus amigos salían también en la foto, incluso Gaara y Sasuke. Sus ojos se pusieron llorosos, les iba a echar tanto de menos. Pasó su mirada por todas ellas.
—Gracias.
Enternecidas por eso Karin y Sakura la abrazaron.
—Hinata nosotras te abrazamos en espíritu.
El comentario de Temari les hizo reír. Ino se acercó a ellas, aún quedaba un regalo por abrir. Se lo tendió a la Hyuuga que lo miró con curiosidad. Se acercó a la mesa, lo dejó encima y lo abrió con cuidado. Una sonrisa iluminó su rostro al ver un precioso vestido azul marino con algunos detalles dorados, era largo, la falda era vaporosa y no era muy escotado. Era precioso.
—Gracias chicas, de verdad.
Dicho eso abrazó a sus tres amigas presentes. Luego miró la pantalla del portátil y les sonrió a las mayores del grupo, las cuales parecían emocionadas. Pero la sonrisa se esfumó del rostro de la joven, había llegado el momento de decirles a sus amigas que no iría a Tokyo. Deshicieron el abrazo.
—Tengo algo que deciros — todas se sorprendieron por la seriedad con la que había pronunciado esas palabras — Por favor no me interrumpáis. No voy a ir a Tokyo — sus amigas no se podían creer lo que acababa de decir — Me iré a Londres, primero a una academia para preparar un examen y luego en Septiembre empezaré la universidad en Oxford.
El silencio reinó en el salón. Las chicas parecían estar en shock, no asimilaban lo que Hinata acababa de decirles. Por su parte la Hyuuga miraba el suelo, evitando así mirar los rostros de sus amigas. Tal vez debería haber esperado a la graduación, ese era su plan inicial pero había sido incapaz de lograrlo, la culpabilidad la había obligado a decírselo ya y eso era algo que ya no se podía cambiar.
—¿Por qué? — preguntó Ino.
La Hyuuga notó un deje de reproche en su voz. Levantó la mirada para encontarrse a las tres mirándola fijamente, se notaba que estaban confundidas. Algo lógico, ya que ninguna se esperaba algo como eso. Llevaban hablando sobre la universidad e ir a Tokyo desde finales de su primer año.
—Tu padre te ha obligado ¿no?
Asintió ante las palabras de Temari. Karin chasqueó la lengua, Sakura le pegó una patada al sillón e Ino bufó. Al parecer las chicas habían reaccionado por fin. En Tokyo Temari y Tenten parecían molestas. La morena soltó una maldición en contra de ese hombre, la rubia se limitó a apretar los labios y despeinarse el pelo. Hiashi nunca les había caído demasiado bien pero ahora encabezaba la lista negra, no iban a perdonarle que las separase de Hinata.
—Dile que no quieres ir — dijo Ino con simpleza mientras se dejaba caer en el sofá.
—Ya lo he hecho varias veces pero no me escucha, dice que es una orden de la que no puedo huir, es algo que estoy obligada a hacer, no tengo escapatoria.
Karin rodó los ojos ante esas palabras. En esos momentos estaba tentada a ir a la mansión Hyuuga y cometer un asesinato. La pelirroja caminaba por la sala como una leona enjaulada. Sakura por su parte estaba quieta, sumida en sus propios pensamientos. Suspiró y se pasó una mano por la nuca, no había encontrado ninguna salida. Estaba segura de que Hinata ya lo había pensado todo antes y había llegado a la misma conclusión que ella: no tenía opción.
—Tiene que haber algún modo de que te deje quedarte.
La voz de Tenten les hizo mirar a la pantalla del ordenador, las mayores del grupo parecían molestas pero al mismo tiempo preocupadas por la Hyuuga. Ninguna de las presentes podía creerse que Hiashi fuera a arruinarle la juventud a su hija. Sabían que era estricto, dominante y que siempre les estaba dando órdenes a sus hijas pero jamás pensaron que llegaría al extremo de obligar a su primogénita a asistir a la universidad en Inglaterra. Era algo demasiado cruel.
—No lo hay — dijo bajando la mirada.
Durante meses había fingido que todo estaba bien, que iría a la universidad de Tokyo, sabía que no sería así pero hasta ese mismo momento no había sido plenamente consciente de la sitaución. Al parecer había necesitado decírselo a sus amigas para asumir la realidad. Sentía un nudo en el estómago, la angustia recorría su cuerpo tensando todos sus músculos. Tenía ganas de llorar, de gritar hasta quedarse sin voz, de plantarle cara a su padre pero no podía, su cuerpo estaba congelado, en esos instantes era como una estatua por fuera y un huracán a punto de estallar por dentro.
—Me jode decirlo pero Hina tiene razón, no lo hay. Lo he pensado y estoy segura de que ella también lo pensó buscando alguna salida pero no la hay. Si se niega a irse a Londres es muy posible que su padre la desherede y la deje sin dinero como consecuencia no podrá pagarse la estancia en Tokyo. Y aunque pudiera, aunque nos pusiéramos todas a trabajar para que ella pudiese vivir con nosotras no querría porque al enfrentarse a su padre, al desobedecerle rompería su familia. No le dejarían ver a Hanabi por lo que su hermana se rebelaría y discutiría más con su padre, llegando al punto de huir de casa, su madre se pasaría los días llorando, sumida en una profunda tristeza al haber perdido a sus dos hijas y su padre viviría enfadado con todo el mundo, amargado por haber perdido control sobre sus propias hijas. Ambas quedarían desheredadas y por lo tanto Neji se tendría que hacer cargo de la empresa familiar quedando atado desde el primer momento a la empresa sin ninguna oportunidad de hacer algo diferente. Hina quiere evitar todo esto y por eso prefiere obedecer, pasar cuatro años fuera y volver con todo intacto. Se está sacrificando ¿me equivoco? — había hablado con rapidez, al finalizar su discurso sus ojos se clavaron en los perlas de su amiga.
Sus amigas estaban en silencio, asimilando las palabras dichas por la Haruno. Sin duda no era de extrañar que fuese la mejor estudiante de su curso, la chica estaba dotada con una mente analítica que muchos envidiaban. Acababa de analizar toda la situación y había deducido las posibles consecuencias en pocos minutos.
—Tienes razón en todo — le sonrió con dulzura. Posó la mirada en cada una de sus amigas — Mirad no es tan malo como nos parece ahora, podré venir en las vacaciones de verano y en Navidad. Sé que no será lo mismo pero nos veremos todos los años y dentro de cuatro estaré de vuelta. Todo saldrá bien — estaba tranquila, su mirada era transparente.
Las palabras de Sakura le habían ayudado a confirmarse a si misma que no estaba del todo equivocada. Que tenía motivos para actuar de esa forma, que no era por cobardía, que era por amor a su hermana, a su primo y a su madre. Trataba de aferrarse a eso para no ponerse a llorar como una niña pequeña. Porque si no lo hacía la tristeza invadiría su corazón y perdería la estabilidad que siempre reinaba en su mente. No podía permitirse ser débil ni decirse a si misma que era una cría cobarde incapaz de hacer frente a su padre. En realidad era una joven que estaba sacrificando una parte importante de su vida por el bien de su familia.
—Pero tal vez las que no estemos seamos nosotras — todas miraron a Karin, sorprendidas por sus palabras — No sabemos si estaremos en Konoha, Tokyo o en el extranjero. Nuestra oportunidad para estar juntas era la universidad y tú te la vas a perder así que sí que es malo, Hina — se notaba que estaba molesta con la situación, Ino creyó notar un deje de dolor en su voz.
—Si no hay ninguna solución nos tendremos que conformar, hablaremos a diario y nos veremos todos los años. Nada será lo mismo sin Hina pero no podemos hacer nada y lamentarse solamente empeorará las cosas. Tenemos que aprovechar el tiempo que nos queda juntas. Tenten y yo estaremos ahí para vuestra graduación y la despedida de nuestra Hinata — dijo Temari en un intento de subirles el ánimo.
Todas asintieron ante sus palabras, sabían que tenía razón pero eso no lo hacía más fácil. Las despedidas son algo que todo el mundo detesta. Pronto tendrían que despedirse de demasiadas cosas, su vida iba a dar un giro crucial en sus vidas. Tenten suspiró, el rostro de sus amigas no le gustaba nada, odiaba ver la tristeza en la cara de las personas por eso decidió cambiar de tema. Hacer que dejasen de pensar en lo de Hinata durante al menos unos minutos.
—Esta noche Temari tiene una cita con Itachi — la voz de Tenten acabó con el silencio que reinaba en el salón de los Haruno.
Ino se acercó corriendo a la pantalla del ordenador, Temari miró con reproche a Suou, Hinata se limitó a sonreír mientras se acercaba para enterarse de todo, Karin rodó los ojos y Sakura simplemente le sonrió con burla a la rubia. La Sabaku no odiaba que la gente se metiera en su vida y una de las cosas que encabezaba su lista de disgustos eran los interrogatorios de Ino, algo que estaba a punto de sufrir.
—¿Dónde vais a ir? ¿Te gusta de verdad o solamente quieres tontear con él? Ah y ni si te ocurra ponerte nada vulgar ni ordinario. Vas a salir con Uchiha Itachi, tienes que ir elegante, cuando elijas la ropa piensa qué me pondría yo, si lo haces irás perfecta — las palabras salían a gran rapidez de sus labios.
La Haruno soltó una carcajada cuando la Yamanaka acabó con su particular discurso. En Tokyo Temari bufó, Tenten parecía muy divertida con toda esa situación. Desde siempre a la morena le había encantado torturar a la rubia mayor. Además el ambiente había cambiado, ya no parecían tristes. Claro que el dolor de tener que despedirse de Hinata seguía ahí pero eso no significaba que fueran incapaces de sonreír y pensar en otra cosa.
—Hemos quedado a las once para ir a tomar algo en un bar cerca del piso. No me gusta, simplemente vamos a hablar — interrumpió su discruso al escuchar una carcajada por parte de la pelirroja del grupo — ¿Por qué te ríes, Uzumaki? — los ojos verdes de la rubia estaban clavados en Karin.
—Porque no me creo eso de que no te gusta. Por favor eres Sabaku no Temari no pierdes el tiempo con chicos que no te interesan, si vas a salir con él es porque te gusta. Trágate tu orgullo y reconócelo — sus ojos estaban cargados de superioridad, una sonrisa burlona se dibujó en su rostro.
—Ya empezamos — susurró Sakura mientras se pasaba una mano por el pelo.
—No todas quedamos con tíos para acostarnos con ellos — nada más decirlo Temari se arrepintió.
Tenten la miró sorprendida. Ino abrió ligeramente la boca y se quedó mirando fijamente a Karin, en esos momentos la joven se parecía a su tía cuando se enfadaba y eso no auguraba nada bueno. Hinata miraba preocupada a la Uzumaki, sabía que esas palabras le habían dolido. Por su parte Sakura rezaba por que a la pelirroja no le diese por romper nada. Todas sabían que era mejor mantenerse al margen, no era buena idea meterse en una discusión entre esas dos.
—Claro se me olvidaba que tú solamente quedas para hacer mamadas.
—No, no me confundas contigo, tú eres la zorra del grupo y eso lo sabe todo el mundo.
—¡Ya basta! — gritó Sakura.
Todas clavaron sus ojos en ella. Los de Hinata estaban levemente humedecidos.
—Sois amigas, no podéis deciros esas cosas tan horribles, cosas que no pensáis de la otra — Temari y Karin bajaron la mirada ante las palabras de la Haruno — Temari, lo que ha dicho nuestra pelirroja sobre Itachi sabes que es verdad pero no me meteré en ese tema. Pero sí que me meto en esta discusión porque no quiero que os hagáis daño así que ya os estáis pidiendo perdón.
Los ojos de Karin estaban húmedos, las palabras de la rubia le habían dolido. La pelirroja aparentaba ser fuerte, una mujer de hierro a la que nada podía herirle pero esa apariciencia formaba parte de su máscara. Ella era alguien sensible, a la que las palabras hirientes de una persona querida le podían herir de una forma difícil de imaginar. Temari sabía eso y por ese motivo estaba arrepentida por lo que acababa de decir. Ella sabía lo mucho que su amiga odiaba que le dijesen zorra o fácil, si era de un desconocido simplemente le contestaba de forma cortante e irónica pero cuando se lo decía alguien importante para ella podía llegar a destruirla. La gente no lo creería pero de las allí presentes la pelirroja era la más frágil de todas, tal vez debido a su infancia, a lo sola que había estado durante años. La Sabaku no suspiró, la había cagado pero esperaba que la Uzumaki la perdonase como ya había hecho en el pasado.
—Lo siento, Karin — la pelirroja la miró, su expresión les partió el corazón a todas. Se notaba que estaba dolida — Tenías razón. Itachi me gusta y todas sabéis que eso me da pánico. Sabéis que no me quiero perder a mí misma por culpa de que me guste un chico ni sentirme como una niña que no sabe qué demonios hacer. Estoy confundida, él no es como pensaba, es un hombre complicado y diferente a cualquiera que haya conocido antes y no sé qué hacer. Tengo ganas de salir corriendo, de decirle que mejor no quedar hoy pero estoy deseando verle. Estoy asustada y por eso he reaccionado así. Lo siento, pelirroja, sabes que no pienso todo lo que he dicho, que te quiero y que no te menosprecio de esa manera.
Todas callaron ante la confesión de la rubia. Tenten la miró sorprendida, desde que la conocía jamás la había oído decir que estaba asustada o que no sabía qué hacer con un chico. Temari era una chica segura de si misma que siempre intentaba mantener el control sobre todo pero que cuando lo perdía se aterrorizaba y no sabía cómo actuar. La morena la abrazó con cariño y la rubia apoyó la cabeza en la suya. Karin estaba con los ojos fijos en las universitarias. Aunque esas palanbras de su amiga le habían dolido sabía que ella no pensaba eso de verdad. Suspiró, sus inseguridades, el miedo a que la dejasen de lado provocaban que palabras como esas procedentes de una de sus amigas la hiriesen tanto como para darle ganas de llorar. Se sentía frágil y débil, algo que odiaba con toda su alma.
—Yo también lo siento, Temari — una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro, demostrándoles a todas que ya estaba todo olvidado — Déjame decirte que no deberías estar asustada, el Uchiha sí que debería estarlo. Eres una mujer inteligente, atractiva, con poderío, peligrosa y elegante. Recuerda todo eso cuando estés con él y creéme Uchiha Itachi se pondrá tan nervioso como un adolescente en su primera cita.
Sus palabras hicieron sonreír a sus amigas. La forma de hablar de la Uzumaki estaba cargada de un humor curioso.
—Vaya, pelirroja no sabía que estabas enamorada de mí — dijo Temari con burla provocando que Karin le guiñase un ojo divertida — Gracias por tus palabras, lo recordaré cuando esté con Itachi.
—Ponte un buen escote y se pondrá aún más nervioso — comentó Ino — Ah y déjalo sin palabras con tu ironía.
—Gracias, rubia — Temari parecía divertida por las palabras de la Yamanaka.
La tensión que se había generado momentos atrás había desaparecido tan de repente como había surgido. Sakura sonrió al ver que las cosas entre Temari y Karin se habían solucionado. Desde que empezaron a ir juntas esas dos habían discutido demasiadas veces y al final era ella la que siempre acababa interviniendo. Sus amigas decían que la Haruno era la mediadora del grupo, siempre que había alguna discusión la joven acababa metiéndose para que no se saliese de control y sus amigas se dijesen cosas de las que luego se arrepentirían. En esos momentos se arrepentía de no haber intervenido antes pero no pensó que la cosa iba a llegar hasta ese punto. Miró el reloj de su muñeca, sonrió al ver que ya eran las siete de la tarde, dentro de dos horas habían quedado con los demás en el restaurante de Chouji para la sorpresa que le iban a dar a Hinata. Estaba segura de que a la Hyuuga le iba a encantar verlos a todos juntos, incluso Hanabi estaría ahí. Las hermanas no sabían nada pero sus amigas le habían dicho a su madre que iban a celebrar su cumpleaños en casa de Sakura y se habían llevado algo de ropa. Hana era una mujer amable que adoraba a las amigas de sus hijas, era cariñosa y siempre las recibía con una sonrisa. La mujer sabía muy bien cuando las muchachas le mentían pero si lo hacían era para que ella no tuviese problemas con su marido.
—Aún no me habéis dicho lo que tengo que hacer con Shikamaru — Ino parecía desanimada.
—Pero dinos primero cual es el problema con él — dijo Tenten mientras apoyaba la barbilla en la palma de su mano izquierda, dispuesta a escuchar el discurso de la rubia.
—Está raro. Me mira mucho, si hasta creo que se duerme menos en clase porque me está mirando. Además parece que me desea, algo que él jamás ha hecho. Y también me he dado cuenta de que cuando estoy con Kiba parece molesto. No sé qué es lo que pasa con él, de verdad. He intenado hacer lo que me dijo la Frente pero cada vez que me acerco para hablar con él huye. No sé que demonios hacer, si sigue así acabaré atándole e interrogándole hasta que me diga lo que sucede — mientras hablaba la rubia no paraba de mover las manos.
—Bésale — sugirió Karin.
—Lo secundo. Mira los chicos callados como Shikamaru son complicados, no te dirá nada hasta que sea demasiado evidente. Pero antes de que vayas a besarlo quiero saber una cosa ¿te gusta? — al decir eso Temari sonrió de lado.
Todas miraron a Ino, expectantes por la respuesta. Jamás habían pensado en esa posibilidad. ¿Ino y Shikamaru? Les resultaba raro aunque si lo pensaban mejor no hacían mala pareja. Ambos se conocían desde siempre, ella se sentía cómoda en su compañía y no le costaba quitarse la máscara ante él. Además el moreno tenía mucha paciencia y estaba acostumbrado a los gritos y las órdenes de la rubia.
Ino se quedó callada. ¿Le gustaba Shikamaru? Nunca había pensado en él de esa manera. Siempre creyó que pasarían muchos años hasta que encontrase a alguien que le gustara de verdad porque hasta el momento ningún chico se había ganado su corazón. Ni siquiera Kiba y eso que muchas personas pensaban que ella estaba enamorada de él. Pero no, para ella el Inuzuka era un amigo en el que confiaba y que le atraía como nadie. Sinceramente no se imaginaba teniendo sexo con su mejor amigo, le parecía algo extraño. Pero sí que podía imaginarse yendo con él al cine o pasando la tarde en casa, dándose mimos. Sacudió la cabeza. ¿En qué demonios estoy pensando? Si seguro que el vago es asexual pensó frustrada.
—¡No, no me gusta! — gritó.
Sus amigas la miraron sorprendias. La rubia llevaba cinco minutos en silencio y ya comenzaban a preocuparse.
—Vaya no se ha quedado muda — comentó Sakura con burla.
Ino la fulminó con la mirada, como respuesta la anfitriona amplió su sonrisa, divertida con la situación.
—Si no te gusta entonces no le beses. Pero intenta acorrarle de alguna manera que te tenga que responder sí o sí — le aconsejó Temari.
La Sabaku no era la que mejor comprendía a los hombres y todas confiaban en sus consejos.
—Yo puedo dejarte unas esposas si quieres — le ofreció Karin.
—¿Esposas? Ay pelirroja, que loca estás — dijo entre risas Sakura.
—Que pervertida eres, pelirroja — dijo Ino abrazándola.
—Hala otra como Temari — comentó Tenten mientras negaba con la cabeza.
La rubia sonrió orgullosa, las demás no pudieron evitar sonreír.
—Sois todas unas pervertidas — la suave de voz de Hinata llamó la atención de todas.
La Uzumaki sonrió divertida.
—Hina no te hagas la inocente que seguro que has tenido pensamientos pervertidos con mi primo — al escuchar esas palabras la Hyuuga se sonrojó haciendo que la pelirroja soltase una carcajada.
—Menuda pandilla de pervertidas estamos hechas — dijo Sakura divertida con toda esa situación.
—La culpable es Temari, ella nos pervitió — habló Tenten señalando con el pulgar a la rubia.
—Perdona pero tú ya eras una pervertida cuando te conocí — le contestó la Sabaku no.
—Somo todo un caso, eh — comentó Ino.
—Y tú eres la peor de todas, Cerda — dijo Sakura.
La Haruno se lanzó encima de la rubia y comenzó a hacerle cosquillas, Hinata y Karin se unieron a ella. Las carcajadas de la Yamanaka se escucharon con fuerza. Desde Tokyo las universitarias sonrieron. Eran un grupo de amigas especial, eso sin duda.
Sakura se apiadó de Ino, la cual pataleaba, las lágrimas corrían por sus mejillas. La soltó, gesto que imitaron Hinata y Karin. Sus ojos se clavaron en el reloj, ya eran las siete y media. Luego miró a sus amigas universitarias. Tenían que acabar con la conferencia, ya que tenían que prepararse para la cena.
—Tenten, Temari ha llegado la hora de despedirnos, ya es tarde y todas tenemos cosas que hacer —les dijo y les guiñó un ojo.
—Sí, tienes razón. Cualquier cosa no dudéis en llamarnos — dijo Tenten, sus amigas asintieron ante esas palabras.
—Suerte con todo, mañana hablamos — habló Temari y se despidió con una sonrisa y un gesto con su mano.
—Sí y nos hablarás sobre tu cita — comentó Ino.
Las chicas se despidieron sonriendo. De la pantalla del ordenador desaparecieron los rostros de las mayores del grupo.
—Hina tenemos una sorpresa para ti — dijo Ino emocionada mientras abrazaba a su amiga.
—¿Una sorpresa? — preguntó la Hyuuga, se notaba que estaba confundida.
Sakura sonrió de lado al notar el nerviosismo de su amiga, le parecía tan tierna y adorable que le daban ganas de achucharla y llenarla de besos. Siempre había visto a Hinata como una hermana pequeña a la que mimar y cuidar, de hecho todas la veían de esa manera pero con los años esa chica les había demostrado que era fuerte y en muchas ocasiones era ella la que las cuidaba.
—Te encantará. Para empezar Ino se va a encargar de tu pelo y tu maquillaje. Y no te preocupes por tu ropa, ayer fuimos a tu casa y cogimos algunos vestidos. Estarás preciosa, Hina, tanto que harás que Naruto tartamadueé — dijo Sakura, se notaba que la joven estaba emocionada.
Karin soltó una carcajada por el comentario sobre su primo.
—Pagaría por ver a Naruto tartamudeando.
—Tú y todas — dijo Ino sonriendo. A las tres les encantaba meterse con el rubio — Ahora secruestraré a Hina en el baño durante un buen rato — dicho eso cogió a la de ojos perlas por la muñeca y la arrastró hasta el piso de arriba.
Karin y Sakura se quedaron solas en el salón. La Haruno sonrió, si cuando conoció a la pelirroja le hubiesen dicho que acabaría siendo una de sus mejores amigas seguramente habría soltado una fuerte carcajada y ahora ahí estaban, a punto de graduarse, sonriendo y con ganas de ir a la fiesta que les habían preparado a las hermanas Hyuuga.
—¿Qué crees que le dirá Naruto a Hina? — preguntó la anfitriona de la casa mientras se dejaba caer en el sofá.
La pelirroja se encogió de hombros, esa era una buena pregunta. Durante toda esa semana había tratado de sacarle algún tipo de información pero de la boca del rubio no había salido ni una palabra. Justo cuando tenía que hablar al escandaloso le daba por no abrir la boca, increíble. Se dejó caer al lado de Sakura y soltó un suspiro. Todas pensaban que Naruto era una persona transparente, que era fácil saber lo que pensaba y sentía pero en esos momentos no tenían ni idea. Aunque estaban seguras de que no tardarían demasiado en averiguarlo, sin duda esa iba a ser una noche interesante pero también muy larga y agotadora.
Muchas gracias por leer, espero que os haya gustado.
Próximo capítulo: Besos robados. Lo más probable es que lo publique la semana que viene!
Gracias a todas las personas que siguen el fic, que lo tienen en favoritos y en alertas. Pero sobre todo muchas gracias a todos los que dejáis reviews, a los que tenéis cuenta ahora os respondo, Maziixd a ti te respondo aquí:
Maziixd: ¡Muchas gracias por tu review! Bueno con las parejas sé que no puedo contentar a todo el mundo pero intentaré que nadie me odie XD Me alegro de que la conversación entre esos dos te dejase satisfecha, la verdad es que aún quedan muchas cosas pendientes entre ellos. A mí me encanta la relación que tienen Hinata y Hanabi en este fic, he querido hacerla especial, en el siguiente capítulo se verá más de la relación que tienen entre ellas. Gracias de nuevo y espero que te haya gustado este capítulo. Nos leemos
