¡Hola lectores! Siento haber tardado tanto en subir la continuación pero la universidad me quita mucho tiempo pero eso no significa que vaya a dejar mis historias sin acabar, eso nunca. Os dejo un capítulo importante y que a mí me ha gustado porque se ve la interacción entre muchos personajes. Espero que os guste
Capítulo 11: Beso robado
Sus ojos se pasearon por el espejo de cuerpo entero, escrutando su figura, intentando ver algo fuera de lugar. Una sonrisa arrogante apareció en su rostro al aprobar su vestuario. Se arregló un poco las medias y se estiró la camiseta. Desde la cama una chica de cabello negro y ojos del mismo color observaba los gestos de su amiga, no pudo evitar sonreír. Hanabi siempre hacía eso antes de salir, para ella era como un pequeño ritual. La Hyuuga se giró y observó a su amiga, su vestimenta era parecida a la suya, las dos chicas tenían un gusto similar a la hora de vestir.
—Hanabi, Haruhi — ambas se giraron ante el llamado — ¿Qué os parece? — les preguntó mientras daba una pequeña vuelta.
—Pareces una muñequita, Mei — comentó Haruhi mientras se levantaba de la cama.
Mei no llegaba al metro sesenta de estatura, era la más bajita de sus amigas. Su cabello era color miel y le llegaba un par de centímetros por encima de los hombros, siempre lo llevaba liso. Sus ojos eran color lima, de ella era lo que más llamaba la atención, su piel era blanca aunque sin llegar a ser pálida. Su ropa era muy distinta a la de sus amigas. Ella llevaba unas medias negras tupidas, una falda con volantes blanca que le llegaba un palmo por encima de las rodillas, una camiseta de manga larga roja que se ajustaba por completo a su cuerpo finalizaba el look. Estaba perfecta y parecía una muñequita. Sonrió ante las palabras de su amiga y se acercó a su joyero para ponerse unos pendientes largos plateados y un anillo con una piedra verde que hacía juego con sus ojos.
Hanabi sonrió al ver los gestos de su amiga, de las tres Mei era la más coqueta. Siempre llevaba complementos y ropa al estilo muñequita. Ella iba vestida de forma muy diferente, sus piernas eran cubiertas por unas medias grises caladas, encima llevaba unos pantalones vaqueros desgastados y cortos, una camiseta de media manga morada que era tan larga que casi no dejaba ver sus pantalones, era ancha pero se le ajustaba en el pecho. Su cabello estaba suelto, como siempre y el maquillaje era escaso. Haruhi iba muy parecida a ella, llevaba unas medias negras rotas, unos pantalones negros cortos y una camiseta blanca que casi dejaba ver su ombligo, era de hombro caído. Haruhi era la más provocativa del grupo, medía metro setenta, sus piernas eran largas y estilizadas, su largo cabello negro le daba un aire de elegancia y sus ojos oscuros un toque de misterio. Muchos las conocían como el trío intocable porque estaban por encima de la mayoría, muchas veces los chicos ni siquiera se atrevían a acercarse a ellas.
Mei le pasó un brillo transparente a la Hyuuga mientras que Haruhi se pintaba los labios de rojo. Ya estaban listas. La de ojos perlas no sabía muy bien a qué lugar la llevaban sus amigas. Lo único que le habían dicho era que tenían una sorpresa para ella, que esa noche dormirían las tres en casa de Mei y que habían cogido todo lo que iba a necesitar de su casa. Hanabi no era muy fan de las sorpresas, eso de no tener el control sobre lo que iba a ocurrir no le gustaba pero no se quejó, sus amigas parecían ilusionadas con la idea y no quería estropear eso. Conocía a Haruhi desde la escuela primaria y a Mei la conoció en el segundo año de la secundaria. Sabía desde hacía tiempo que ambas eran buenas amigas, confiaba ciegamente en las dos y sabía que siempre podía contar con ellas. Siempre había tenido esa certeza pero después de lo sucedido la semana anterior no podía evitar sentirse afortunada por tener a dos personas que se preocupaban por ella de esa manera.
Se dirigieron a la salida del piso de la familia Aizama, la cual estaba compuesta por Mei y su madre. En la puerta Hanabi se puso unos botines que estaban adornados con tachas y tenían algo de tacón , Haruhi optó por unos planos y algo más bastos y Mei se puso unos zapatos negros con tacón que la dejaban a la misma altura que Hanabi. Se pusieron sus chaquetas y salieron a la calle, en seguida notaron que el clima era agradable, algo que le sacó una sonrisa a la Hyuuga.
Eran las ocho y media y Chouji se encontraba preparando todo en el salón que ocuparían él y sus amigos esa noche. El restaurante Akimichi era uno de los más famosos de toda la ciudad. Tenían un gran salón con numerosas mesas en la planta de abajo, arriba había varios salones de diversos tamaños. Ese era uno de los más grandes, después de todo se juntarían unos cuantos. Chouji estaba feliz con esa reunión, Hinata era una de sus mejores amigas y se merecía algo como eso. Además no estaría mal estar todos reunidos como en los viejos tiempos. Y es que aunque sus amigos no lo reconocieran antes pasaban mucho más tiempo con las chicas, en los últimos dos años se habían alejado mucho de ellas y eso era algo que a él no le gustaba nada. Ino era su mejor amiga y solía pasar las tardes de domingo con ella viendo alguna película. Su relación no se había deshecho pero él notaba que se habían distanciado, no podía evitar sentir que la rubia no era del todo ella misma cuando estaba a su lado. Además siempre que la veía feliz, sonriendo con total naturalidad era cuando estaba con las demás. Entre ellas existía un vínculo muy parecido al que tenía él con Shikamaru y eso le hacía sonreír pero también le hacía sentirse desplazado, odiaba esa sensación.
—¡Hemos llegado!
Ese grito sobresaltó al castaño. Sonrió con amabilidad al ver a sus amigos. Naruto había sido el que había gritado, como siempre. Los chicos se habían arreglado para la ocasión, al igual que él.
—Podéis sentaros donde queráis — dijo señalándoles la sillas.
Kiba se dejó caer en una de las sillas, a su izquierda se sentó Shino y en frente suya Naruto. Suigetsu se sentó al otro lado de Kiba. Sasuke se sentó a la derecha del Uzumaki, Gaara a la derecha del Uchiha. Al lado de Shino se sentó Sai, quedando así en frente de Gaara. Shikamaru se sentó al otro lado de Naruto. De este modo los chicos habían dejado uno de los extremos de la mesa para que se sentasen las chicas. Chouji suspiró al ver eso, ya se lo había imaginado. Sakura se lo había comentado e incluso le había dicho que les dijese que no hicieran eso pero sinceramente no le apetecía estar diciéndoles a sus amigos donde se tenían que sentar aunque claro tampoco le apetecía recibir una bronca por parte de la Haruno. Fue a hablar para decírles que se cambiasen de sitio pero el sonido de la puerta al abrirse hizo que todos se girasen para ver a las tres chicas que acababan de aparecer. Kiba fue corriendo y se abalanzó encima de Hanabi haciendo que la joven resoplase. El moreno era siempre muy efusivo y ella le había dicho mil veces que se contuviese un poco pero él ni caso. Sus amigas sonrieron al ver la expresión en el rostro de su amiga. Sabían lo mucho que ella detestaba ese tipo de situaciones.
—Kiba-san, suéltame — le ordenó la Hyuuga.
El Inuzuka la soltó y le sonrió con amplitud haciendo que ella suspirase por su actitud. Fijó sus ojos en ese lugar y en todos los presentes. No le costó demasiado averiguar que era una fiesta sorpresa para ella y para su hermana.
—Hinata llorará al ver esto — comentó Hanabi con una pequeña sonrisa dibujada en su rostro — Gracias — dijo mirando a todos los chicos presentes — Ellas son Aizawa Mei y Ryuzaki Haruhi — dijo señalando a sus amigas.
Los chicos se levantaron y uno a uno fueron saludando a las chicas, algunos educados como Gaara y Sasuke, otros con mucha más efusividad como en el caso de Naruto, el cual abrazó a Hanabi. Shino felicitó a la Hyuuga y ella le sonrió con amplitud. Conocía al Inuzuka y al Aburame desde la escuela primaria, ambos eran amigos de su hermana desde hacía muchos años y tenía mucha confianza con los dos. Se llevaba mejor con Shino, ya que él era más tranquilo y ambos tenían gustos literarios parecidos. Con Kiba su relación era algo extraña, el moreno le caía bien y agradecía sus gestos de cariño pero en ocasiones le agobiaba.
—Oh — exclamó Hinata al ver a todos sus amigos y a su hermana en ese lugar.
Todos se giraron para observar a las recién llegadas. La Hyuuga cubría su boca con sus manos. Ino la abrazaba por la cintura, en su boca había dibujada una gran sonrisa. Karin y Sakura observaban divertidas la reacción de su amiga, se alegraban de haberla sorprendido. Hinata se merecía esa fiesta. El Inuzuka se abalanzó sobre su amiga, abrazándola con fuerza y haciendo que sus amigas se apartaran un poco. Los ojos de Ino se encontraron con los de Shikamaru, el moreno apartó la mirada haciendo que la rubia frunciese el ceño, molesta por esa actitud. Sakura miró con una sonrisa al ver como Kiba alzaba a la Hyuuga unos centímetros del suelo. Buscó con la mirada a Naruto. Al ver la mirada del rubio se sorprendió, una sonrisa divertida no tardó en aparecer en su rostro. Naruto celoso, increíble pensó aún sorprendida por la forma en la que el rubio miraba a Hinata y Kiba. Karin abanzó, saludó a los chicos y se dejó caer en una silla, esperando a que todos acabasen de saludarse. Hanabi y sus amigas imitaron su acción pero antes de que la menor de las hermanas Hyuuga pudiera sentarse Sakura la detuvo.
—Hanabi-chan, ponte en el medio de la mesa — le dijo con suavidad, sonriéndole con dulzura.
La chica la miró extrañada pero decidió no contradecirla y se sentó en el centro de la mesa rectángular. En frente de ella se sentó Haruhi, a la izquierda de ésta se sentó Mei. Sakura sonrió, complacida y se sentó al otro lado de Haruhi. Karin simplemente negó con la cabeza, ella se encontraba en uno de los extremos de la mesa, en el mismo lado que Hanabi y había quedado algo alejada de Sakura pero eso no le importó. Pronto todos fueron tomando sus lugares. Chouji salió para decirle a sus padres que ya podían servirles la comida. Las chicas le habían dicho el menú que querían y su familia se había esforzado para que todo estuviera delicioso. Al regresar todos estaban ya sentados, no pudo evitar sonreír. Al final Sakura había conseguido que los chicos no se agruparan. En el centro de la mesa estaban Hinata y Hanabi, una al lado de la otra. A la izquierda de la mayor estaba Shino, a su lado Ino, al otro lado de la rubia estaba Gaara. En frente de Hinata estaba sentada Sakura, a su derecha Shikamaru y el sitio que estaba al lado de su mejor amigo y en frente de Ino era el único que quedaba libre y por lo tanto el suyo, a su derecha estaba sentado Juugo. A la derecha de Hanabi estaba sentado el escandaloso de Kiba, a su lado estaba Karin, al otro lado de la pelirroja se encontraba Sasuke. En frente del Inuzuka estaba Mei, a la izquierda de ella se encontraba Naruto, el cual hablaba a gritos con Suigetsu. En la esquina de la mesa estaba Sai que miraba a todos con una sonrisa dibujada en su rostro. La pelirroja y el Uchiha empezaban a exasperarse por la actitud de esos tres, sí porque las sonrisas de Sai también les irritaban. La cena fue servida y todos comenzaron a comer con entusiasmo.
—¡Esto está delicioso, dattebayo! — gritó Naruto con la boca llena.
A su lado Suigetsu asintió con la cabeza. Karin y Sakura miraron al rubio con el ceño fruncido.
—Naruto no hables con la boca llena — le regañó su prima.
El rubio siguió comiendo sin ningún tipo de modales. Sasuke suspiró por la actitud de su amigo. Él comía con tranquilidad, con elegancia. A su lado la pelirroja comía tranquilamente. Naruto tiró sin querer su vaso, manchando el mantel. Sakura se levantó de su sitio y le pegó un capón, Karin una patada en la espinilla haciendo que el rubio comenzara a lloriquear. Suigetsu rió con ganas ante eso, una pequeña sonrisa apareció en el rostro del Uchiha pero al cruzar su mirada con la de la Haruno desapareció, ambos desviaron la mirada. Ino negó con la cabeza.
—Naruto no tiene remedio — comentó divertida.
Los de a su alrededor pensaban lo mismo. Hinata sonrió por la actitud del rubio, enternecida. Naruto le recordaba a un niño pequeño, inocente y alegre. Shikamaru tenía la mirada fija en la Yamanaka, la cual comía de una forma hipnotizante. Ino parecía una princesa incluso cuando hacía algo tan simple como llevarse la comida a la boca. Chouji era consciente de que su amigo no podía apartar la mirada de la rubia, disimuladamente le dio un codazo. El Nara le miró con el ceño fruncido. Si el Akimichi había hecho eso era para que dejase de mirarla antes de que ella se diera cuenta.
—Gaara ¿Irás a Tokyo como Temari o te quedarás en Konoha con Kankuro? — le preguntó Ino con curiosidad.
Los ojos aguamarina del pelirrojo se encontraron con los azules de ella.
—Me quedaré aquí — respondió tranquilamente.
Ella asintió con una sonrisa encantadora dibujada en su rostro y siguió comiendo en silencio. Era curioso que justamente ella hubiese quedado rodeada por los más callados y tranquilos de todo el lugar. Dirigió su mirada a Sakura, la joven comía tranquilamente mientras hablaba con Haruhi y las hermanas Hyuuga pero desde donde estaba la rubia no podía oír lo que decía, suspiró con resignación.
—Tú irás a Tokyo con mi hermana ¿no?
La pregunta de Gaara la pilló por sorpresa. No era normal que él quisiera iniciar una conversación. Tragó y le miró.
—Así es. Todas iremos a Tokyo.
Una preciosa sonrisa iluminó su rostro haciendo que Shikamaru y Gaara se quedasen embobados con ella durante unos segundos. Chouji sonrió al observar las reacciones de sus amigos. Ino era una chica preciosa y no era de extrañar que los chicos se fijasen en ella, además era una persona muy atrayente. Seguramente si no fuera su mejor amiga él también se quedaría embobado al ver esa sonrisa.
—Shikamaru y Sasuke también irán a Tokyo.
La rubia abrió los ojos sorprendia. Las palabras que acababa de pronunciar Chouji la habían dejado sin habla, algo que raramente sucedía.
—¿Qué? — preguntó poniéndose de pie.
El silencio reinó en la mesa. Todos estaban en silencio observando a la chica. En esos momentos la rubia estaba taladrando con la mirada al Nara. Shikamaru miró al Akimichi con reproche y chasqueó la lengua.
—Problemático — susurró mientras se pasaba una mano por la nuca.
—¿No pensabas decirme que ibas a ir a Tokyo? Y yo que pensaba que era tu mejor amiga — esas palabras estaban cargadas de indignación.
La única cosa que la chica les había ocultado a sus dos mejores amigos había sido el hecho de que fumaba. Desde que todas decidieron ir a la universidad de Tokyo ella se lo contó sonriente a los dos chicos. Ella confiaba en ellos pero al parecer Shikamaru no confiaba en ella. Se sentía engañada, dejada de lado y de ahí provenía su indignación.
El ambiente era tenso, hasta Naruto lo notaba. Shikamaru evitaba mirar a Ino a los ojos mientras ella seguía de pie, con las manos en las caderas y fulminando con la mirada al moreno. Sakura observaba la escena, comprendía que ella estuviese tan indignada, si Naruto le hubiese ocultado algo así ella también se habría enfadado.
—Vamos rubia no montes un escándalo. Ya deberías saber que ellos no te cuentan todo, nosotras hacemos lo mismo — comentó Karin con tranquilidad.
Ino le dirigió una mirada cargada de molestia pero ella simplemente se encogió de hombros y le mantuvo la mirada. La Haruno rodó los ojos, la Uzumaki no sabía controlar su lengua.
—Deja de mirarme así, joder. Y mírale mal a él — dijo señalando a Shikamaru — Tu supuesto mejor amigo no ha querido decirte que irá a la misma universidad que tú. Pregúntale por qué te ha ocultado algo así.
—Karin — Sakura clavó la mirada en la pelirroja.
Los ojos azules de Ino habían vuelto a asesinar al moreno. La pelirroja miró con una ceja alzada a la de pelo rosa, la cual parecía molesta.
—No hurgues en la herida — dijo la Haruno.
—Vale, vale, no diré nada.
Y dicho eso siguió comiendo tranquilamente. Sakura bufó y volvió a prestar atención a la situación que tenía al lado de ella. Chouji miraba preocupado a sus dos mejores amigos, él le había advertido a Shikamaru que tenía que decírselo a Ino pero él no quería. Ahora el Akimichi se había encargado de darle un escarmiento a su amigo, tal vez así aprendería que no era bueno ocultarle algo a Ino.
—Shikamaru, dile algo o no parará de mirarte así — le susurró Sakura.
El Nara bufó algo molesto. Sabía que Ino no le iba a perdonar con facilidad que le hubiese ocultado esa buena noticia pero es que para él no era tan buena. Con parsimonia se puso de pie. Todos lo miraban, masculló un problemático y miró a su amiga, a esa chica que ya no era una niña. Esa mujer que para él era una tortura porque la deseaba pero no quería desearla porque ella era Ino, la molesta, la irritante, la escandalosa, su mejor amiga, a la que conocía de toda la vida.
—Vamos — dijo con la voz un poco ronca.
Shikamaru se giró y se dirigió a la salida de la sala. Ino parpadeó algo confusa por esa actitud por parte del genio pero sin dudarlo lo siguió. El silencio duró unos momentos en el salón.
—Que callados estáis todos, ni que fuera un funeral.
—Cállate, dobe — le ordenó Sasuke.
Naruto le dirigió una mirada cargada de molestia. Sakura decidió intervenir antes de que esos dos iniciaran una de sus estúpidas peleas.
—Si os vais a pelear id a la calle a hacerlo, no pienso soportar una de vuestras peleas.
Sasuke la miró con el ceño fruncido. ¿Desde cuando Sakura les hablaba con esa dureza? Naruto asintió algo asustado por el tono amenazante que había usado su amiga. Ninguno de los dos dijo nada y pudieron seguir cenando tranquilamente.
Shikamaru había entrado a uno de los salones vacíos del restaurante. Al entrar Ino cerró la puerta. El chico se sentó en el alfeizar de la ventana, encendió un cigarro y le dio una calada. Ella observaba sus gestos en silencio, esperando a que hablara. Otra calada. Otro silencio. Y la paciencia se fue por la ventana para hacerle compañía al humo.
—Habla de una vez — le exigió la rubia.
Él no pudo evitar sonreír, cuando Ino perdía la paciencia le recordaba a cuando eran pequeños y siempre les estaba dando órdenes a él y a Chouji.
—Mira que eres impaciente, mujer — comentó.
Le dio otra calada a su cigarro. Ella lo asesinó con la mirada y él decidió que ya era hora de hablar.
—Vale, tranquila, ya te lo voy a explicar — se pasó la mano libre por la nuca — No seas problemática y no me interrumpas — Ino bufó pero asintió — Decidí irme a Tokyo hará un par de meses. Mis notas son buenas, no están al nivel de Sakura o Sasuke pero son lo suficientemente buenas como para que Tsunade llamase a mis padres. Les dijo que me animaran a ir a la universidad de Tokyo que tenía grandes capacidades y podía forjarme un buen futuro. Y bueno mi madre, ya sabes como es. Me dijo que tenía que ir a Tokyo a estudiar algo que me proporcionase un buen futuro. Yo no quería ir, eso significaba tener que estudiar mucho y me daba pereza pero me acabó amenazando, es más problemática que tú — un suspiro cansado se escapó de entre los labios del moreno — Así que iré para que me deje tranquilo. Para mí no es una buena noticia y por eso no te lo he dicho.
Desvió la mirada al cielo, temeroso de la expresión que podría tener la rubia en esos momentos. Sin dudarlo ni un segundo ella le golpeó la cabeza con los nudillos. Él soltó un quejido y la miró de reojo. La rubia estaba con ambas manos descansando en sus caderas. Algunos mechones de su cabello rubio de escapaban de su trenza, acariciando sus mejillas, su mirada era intensa y Shikamaru sabía que podía perderse en esos labios rosas para toda la eternidad. Ino no era tonta y se dio cuenta de cómo la miraba, el enfado se fue para dejar paso a la confusión. Se acercó más a él y se inclinó hasta que sus rostros quedaron a la misma altura. Él se tensó sin saber muy bien por qué, se suponía que estaba acostumbrado a la cercanía de la Yamanaka.
—¿Te gusto? — su voz sonó suave.
Shikamaru casi se cae por la ventana por la sorpresa, no se esperaba esa pregunta. Todos los músculos de su cuerpo estaban tensos y su lengua se había ido de vacaciones. Así que ahí estaba él, totalmente inmóvil y sin decir ni una palabra. ¿Le gustaba Ino? Tenía claro que le atraía y que le tenía cariño pero ¿eso era gustar? Estaba confundido, nunca le había gustado ninguna chica, para él todas eran demasiado complicadas pero Ino, era Ino, una chica especial y única en su vida. ¿Eso quería decir que le gustaba? No tenía ni idea.
La rubia se estaba empezando a hartar del silencio del Nara. Nunca le había gustado el silencio, por eso hablaba tanto pero el que se había generado entre ellos le estaba poniendo los pelos de punta. Estaba más alterada de lo normal. ¡Necesitaba una respuesta! Entonces la sugerencia de Karin apareció en su mente y no lo pensó dos veces. Acortó la distancia entre sus labios y le besó. Shikamaru estuvo a punto de caerse de nuevo por la ventana. ¿Ino le estaba besando? Sin duda era el fin del mundo. No supo muy bien por qué pero correspondió el beso, posó una mano en la cintura perfecta de la chica y la acercó más a él. El besó se hizo más intenso, sus lenguas no tardaron en encontrarse. La parte racional de los dos se había tirado al vacío. Pero para desgracia del chico ella se dio cuenta de lo que estaban haciendo y se separó. Las mejillas de la Yamanka ardían, durante todos esos años Shikamaru la había visto sonrojada muy pocas veces y no pudo evitar sonreír de lado. Ella se llevó una mano a los labios y salió corriendo. Sí, Yamanaka Ino estaba huyendo, algo insolito, sin duda. Él sonrió como un bobo, se encargó de apagar el cigarro que se había consumido casi por completo y volvió con los demás.
Tenten veía la tele mientras oía a Temari hacer ruido en su habitación. Sonrió, su amiga llevaba una hora preparándose lo que significaba que Itachi le gustaba. Si dos semanas atrás le hubiesen dicho eso la morena se hubiese reído con ganas pero a veces las cosas cambian demasiado rápido, tanto que te dejan desorientada y mareada.
—¿Qué te parece?
Tenten se giró para encontrarse a una Temari con el pelo suelto, rizado, tan salvaje e indomable como ella. Sus ojos destacaban gracias al eyeliner negro, sus labios eran jugosos gracias a un brillo rosa, nada de maquillaje ni colorete, a la rubia le gustaba dejar su piel al natural. Llevaba una falda negra de tubo, medias semitransparentes negras, camisa roja pro dentro de la falda, rió al ver que su amiga llevaba un buen escote.
—¿De qué te ríes? — parecía molesta.
—De nada, me sorpende que pidas mi opinión, sólo eso — comentó sonriendo, el rostro de la otra se relajó — Estas perfecta, vas a dejar al Uchiha sin habla. ¿Puedo ir en plan paparazzi sólo para ver su cara cuando te vea?
La morena parecía divertida con esa situación. Temari le sacó la lengua y volvió a su cuarto, aún le faltaban los tacones, el abrigo y el bolso.
—¿Al final no sales esta noche? — la Sabaku No había alzado la voz para que la escuchase.
—No, todo el mundo está ocupado hoy — respondió mientras cambiaba de canal.
—Eso hace que me sienta culpable.
Temari había vuelto al salón, esta vez llevaba el abrigo puesto, el bolso colgado del hombro y los tacones en la mano. Ya estaba lista, al menos físicamente.
—Tranquila, Tema, no me voy a morir por quedarme en casa una noche.
La rubia suspiró. Se acercó a su amiga y la abrazó.
—Llama a Neji, lo digo en serio.
Esas palabras hicieron que se ganase una mirada cargada de molestia por parte de Suou. Le dio un beso en la mejilla y ya en la entrada se puso los tacones. Cuando la puerta se cerró la expresión de Tenten cambió.
—Es como si estuviera viendo mi futuro — susurró — Me quedaré sola.
Sacudió la cabeza, no le apetecía ponerse pesimista, no era bueno. Así que se levantó en busca de algunos dulces mientras pensaba en qué película podría ver. Sus amigas no parecían entender que ella había superado ya lo de Neji. Y que no había llegado a más con Arata porque no quería, así de simple. Pero claro eso Temari no lo podía entender, ella era una persona muy segura y que siempre había sabido cómo comportarse con los chicos. Ella era algo más torpe en ese tema, Arata era el único con el que se sentía cómoda. Para ella el tema del sexo era algo importante y no quería hacerlo hasta conocer al chico indicado, tal vez el Inuzuka lo fuera pero si así era el momento aún no había llegado. Pero a veces se sentía algo presionada por parte de sus amigas. Karin, Ino y Temari habían tenido su primera vez años atrás. Y ellas no le daban importancia al tema, Sakura e Hinata eran más como ella pero ni siquiera la Haruno comprendía por qué no lo había hecho con Arata. Y estaba segura de que Hinata pensaba que era porque seguía enamorada de su primo. En definitiva, para ella el tema del sexo era una mierda.
Su móvil vibró, lo miró pensando que sería algún mensaje de sus amigas pero al ver de quién era no pudo evitar abrir ligeramente la boca. Se quedó mirando el móvil como una tonta.
—¿Qué demonios? — pronunció en voz alta.
Su cerebro no acababa de asimilar lo que sus ojos estaban viendo. Sin duda esa noche iba a ser una auténtica locura. Y si no que le preguntasen a Itachi.
El moreno se sentía como un adolescente torpe e inseguro, algo que nunca había sido, por supuesto. Pero es que no lo podía evitar, la mujer que tenía ante él representaba la perfección de la feminidad, era decidida, de carácter fuerte, sin pelos en la lengua, inteligente, divertida, de gestos suaves, miradas enloquecedoras y unos labios que le quitaban el aire. Nada más verse le había dejado sin habla. ¡Si hasta había tartamudeado al saludarla! Pero no lo podía evitar esa noche Temari estaba perfecta, preciosa y con una actitud rompedora.
—Itachi ¿estás bien?
La rubia estaba pasando una mano frente a sus ojos. El moreno llevaba callado desde que se habían sentado en la mesa del pub. El chico parpadeó un par de veces, saliendo de su ensoñación. Sus ojos negros chocaron con los verdes de ella. Y la Sabaku No estuvo a punto de sonrojarse al ver cómo la miraba. Nunca había visto esa fascinación con la que él la contemplaba en sus ojos, la miraba como si fuera una obra de arte.
—Sí — carraspeó un poco — Perdona, estudiar me deja el cerebro seco — una sonrisa ladeada apareció en su rostro.
Ella sonrió de una forma encantadora. Y él sintió que su corazón latía con más fuerza. Esa noche Temari llevaba su máscara de mujer fatal bien puesta. La rubia sabía cómo enloquecer a un hombre, ni siquiera el Uchiha podría escaparse a sus encantos. El chico le gustaba, no iba a negárselo a si misma pero eso no era suficiente como para librarse de su pose de mujer dura y rompecorazones. Porque si lo hacía tenía miedo de bajar la guardia y caer ante los encantos de Uchiha Itachi, algo que probablemente ya había sucedido.
El camarero llegó, ambos se pidieron unas cervezas y comenzaron a charlar. El ambiente era tenso, los dos lo notaban. Lo que pasó la semana anterior, la forma en la que conectaron no significaba que se sintieran totalemnete cómodos el uno con el otro. Pero el alcohol y el ambiente del local ayudarían a que la tensión disminuyese, a que Itachi no se sintiesen tan inseguro y a que Temari pudiese olvidarse un poco de su máscara.
Esa noche iba a ser una locura. Muchas cosas iban a cambiar, los sentimientos estarían a flor de piel y los cuerpos de los jóvenes estarían más cerca que nunca. La jueventud es una etapa única y especial, igual que esa noche.
¡Gracias por leer!
Sé que se han quedado muchos asuntos pendientes pero no os preocupéis, en el siguiente capítulo pasarán muchas cosas interesantes. Se sabrá por ejemplo de quien es el mensaje que ha recibido Tenten y por qué le ha sorprendido tanto.
¿Me merezco un review?
Próximo capítulo: En el que se roban besos
¡Nos leemos!
