Capítulo 12: En el que se roban más besos
—El primer beso nunca se olvida — los ojos de Sakura brillaban de la ilusión.
—Un beso robado sí que no se olvida — a Ino le encantaba hablar de estos temas.
—¿De qué hablas, cerda? — la Haruno no lo entendía.
—Dentro de dos años pregúntale a Sasuke si recuerda el beso que le darás esta tarde.
—¿Qué? — Sakura se levantó de un salto.
Y fue entonces cuando comenzó la mala relación entre Uchiha Sasuke y Haruno Sakura.
Si cuando tenía doce años le hubiesen dicho que acabaría detestando al Uchiha se habría llevado las manos a la cabeza y le habría dicho a esa persona que estaba loca. Bufó ante ese pensamiento. Era tan estúpida pensó con un deje de amargura. En su infancia y durante parte de su adolescencia Sakura fue una chica soñadora, una niña que miraba el mundo con ilusión, inocente. Pero eso se acabó y Sasuke tenía algo que ver en ese asunto. Temari decía que Sakura era una muñeca de porcelana que había decidido ser una guerrera. Solamente Ino, Tenten y la misma Sabaku No comprendían esa metáfora. Ni siquiera Hinata y Karin lo comprendían, tal vez porque ellas la conocieron cuando ya se comportaba como una chica dura y amenazante. Tal vez de todas ellas era ella la que más se escondía porque había días en los que la chica de pelo rosa ni siquiera sabía quién era. Se sentía tan diferente a cuando tenía doce años... Suspiró y sacudió ligeramente la cabeza, no podía pensar en esas cosas durante una fiesta.
La cena ya se había acabado y los jóvenes acababan de llegar al local que habían alquilado las chicas. Hinata estuvo a punto de llorar al ver todo lo que habían trabajado sus amigas estando de exámenes, tenía tanta suerte de tenerlas a su lado. Nada más llegar Kiba y Suigetsu atacaron la barra, donde las chicas habían dejado diferentes bebidas alcohólicas. Hanabi estaba charlando con Mei y Haruhi. Ino bailaba con Karin al ritmo de la música. Hinata y Sakura estaban en unos sillones tomándose una copa, cada una perdida en sus propios pensamientos. Sasuke estaba con Juugo y Gaara en la barra, bebiendo. Por su lado Shikamaru seguía sonriendo como un idiota, ignorando la conversación que tenían sus amigos y mirando de reojo a la Yamanaka. Shino, Sai y Chouji mantenían una conversación tranquila, ignorando al Nara. Por su lado Naruto estaba también en la pista montando su propio espectáculo. Hasta que Karin le pegó un empujón porque sentía vergüenza ajena de su primo. Ino se rió, esos dos eran únicos. Los ojos azules del Uzumaki se encontraron con los perlas de Hinata. Y todos los demás desaparecieron. Pero antes de que el rubio pudiera acercarse a ella Kiba apareció en escena y abrazó a su amiga con cariño. Ella simplemente sonrió, estaba acostumbrada a las muestras de cariño por parte del Inuzuka.
—¡Hinata, tengo un regalo para ti! — una enorme sonrisa blanca iluminaba el rostro moreno del chico.
Ella miró con curiosidad el pequeño paquete que él le entregaba. Lo tomó entre sus manos y con delicadeza abrió la cajita. No pudo evitar sonreír al ver un camafeo con una cadena de plata. Ahora era ella la que le estaba abrazando, haciendo que él riera feliz. Desde que se conocían Kiba siempre le hacía algún regalo bonito en su cumpleaños.
—¡Gracias, Kiba-kun!
—¡No es nada, voy a entregarle el suyo a Hanabi-chan!
Y el chico desapareció de la vista de la Hyuuga. Ella vio que Naruto se acercaba, todo su cuerpo se tensó. Y ante la mirada atónita de Sakura se bebió lo que le quedaba del vaso de un trago. Tosió un poco, la garganta le picaba pero realmente lo necesitaba. Pronto él estuvo delante de ella.
—¿Hinata-chan podemos hablar un rato fuera?
Fue decir eso y la Haruno desapareció de escena, prefería dejarlos solos. La Hyuuga se limitó a asentir, se levantó con la elegancia de una princesa. Sentía que las piernas le temblaban y de repente tenía frío. No dudó en coger su abrigo antes de salir a la calle. Todos vieron a esos dos salir juntos del local. Nadie dijo nada.
Sakura estaba bailando con Ino y Karin, las tres estaban deseando saber qué le iba a decir el Uzumaki a su querida amiga.
Fuera el tiempo era agradable pero Hinata sintió el frío en su rostro. De repente estaba helada, era como si se hubiera congelado. Para ella el tiempo se había parado el día que había hablado con Naruto, tal vez después de esa conversación podría volver a moverse o puede que nunca más volviera a estar en movimiento. Las palabras del rubio determinarían eso y por ese motivo ella estaba tan ansiosa, necesitaba saber qué era lo que quería decirle el Uzumaki.
Él metió las manos en sus bolsillos y siguió caminando, sabía que ella le seguiría. Los tacones de la Hyuuga resonaron contra el suelo y él no pudo evitar sonreír. Estaban tan cerca que podría cogerla de la mano si quisiera pero sus corazones estaban a miles de kilómetros de distancia. Naruto no era tan simple como todos creían, era tan alegre, tan escandaloso y tan cálido para tapar sus preocupaciones, sus problemas y ese sentimiento de soledad que le invadía a veces. Porque tenía a sus padres, a sus amigos pero a veces sentía que nadie le entendía, que nadie le apreciaba por cómo era. Todos siempre se quejaban de él, Sasuke el primero, y muchas veces recibía palabras hirientes de las personas en las que más confiaba. Era posible que la única que jamás le había hecho sentirse miserable fuese precisamente Hinata. Pero eso cambió el día de la fiesta, ella hizo que se sintiera utilizado, como un juguete que era fácil de desechar y eso le dolió, y los ojos le ardieron, los músculos se tensaron y su cerebro dejó de funcionar por unos segundos.
Y ahí estaban los dos, rodeados por un silencio que solamente era cortado por los pasos de la morena. Adentrándose en un parque que estaba completamente vacío. Ella paseó los ojos por los viejos columpios. Naruto se detuvo abruptamente, lo imitó. El silencio lo engulló todo. El rubio tenía la mirada clavada en el frente, ella se sentía pequeña, insignificante a su lado. Como una muñeca que brilla gracias a la luz del Sol, pero el astro rey es mucho más poderoso, más hermoso, más atrayente.
Por fin él se giró y ella sintió que sus pulmones se vaciaban, que a su corazón se le había olvidado cómo latir. Los ojos siempre alegres y brillantes del rubio tenían ese día una aspecto serio y tranquilo, como el mar cuando está en calma. Hinata supo que no le importaría zambullirse de lleno en ese mar, aunque se ahogase, aunque ya nunca más pudiese salir, no le importaba. Y lo supo con más certeza que nunca: amaba a Uzumaki Naruto. Y la sangre se acumuló en sus mejillas, dándole un aspecto adorable. Y para él ese detalle no pasó desapercibido. Esa noche ella estaba preciosa, como una princesa, delicada pero lejana. Sin pensarlo él alzó la mano y acarició su mejilla. Ella tembló y él sintió que el tacto de su piel era la mejor sensación que una persona podía tener. Y sonrió, y su sonrisa blanca iluminó la noche, dejando a Hinata deslumbrada, algo desorientada y más perdida que antes. La distancia entre sus cuerpos era mínima y él no parecía querer apartar su mano del rostro de la chica.
—¿Quieres salir conmigo?
Esa pregunta dejó totalmente descolocada a la morena. Parpadeó varias veces, tratando de asimilar la proposición que le acababa de hacer el rubio. Él estaba algo avergonzado, incluso se había sonrojado un poco. ¡Uzumaki Naruto sonrojado! Increíble. El silencio de ella le estaba destrozando por dentro así que decidió darle una explicación.
—Siempre me has gustado, Hinata. Eres dulce, lista, tranquila y leal a tus amigas — se rascó la nuca — Pero tengo que reconocer que fue a partir de ese beso que me empecé a sentir atraído por ti — Ella se sentía como en un sueño al oír esas palabras — Y tu discurso del otro día, joder me dejaste totalmente descolocado — sonrió con amplitud, dejándola embobada — Por eso te pido salir, podemos hacer lo que tú quieras e ir despacio. No me importa, sólo quiero estar contigo.
Y dicho eso dejó sus ojos anclados en los perlas de ella mientras bajaba su mano, acariciándole el cuello. La piel de Hinata se erizó, se mordió el labio inferior. Se había quedado sin habla, aún no podía creerse que eso le estuviese pasando a ella. Naruto se estaba impacientando, necesitaba una respuesta. Por fin ella sonrió y la noche se iluminó.
—Salgamos esta noche — dijo con suavidad.
Hinata sonrió con dulzura y le cogió de la mano. Avergonzada pero decidida. Naruto estaba nervioso y feliz. Londres había quedado apartado en la mente de la joven. En esos instantes solamente le importaba estar con el rubio, nada más. Esa era su noche y la iba a disfrutar al máximo.
—¡Genial! — gritó él con entusiasmo.
La muchacha tiró de él, haciendo que el rubio la mirase sorprendido. A ella la cara le ardía, sus labios estaban apretados, sentía cosquillas en el estómago y el calor de Naruto en su mano. Lo guió hasta los columpios. Él simplemente la miraba entre embobado y curioso. La Hyuga le soltó la mano y se sentó en uno de los columpios, le miró y sonrió con amplitud. El corazón del Uzumaki se aceleró pero como un niño pequeño se sentó corriendo en el columpio de al lado. Si ella se columpiaba despacio, alzando un poco los pies, él iba demasiado deprisa. Ella calmada, él impulsivo. Eran tan diferentes... pero ahí estaban, juntos, nerviosos pero contentos de estar juntos.
En la fiesta el ambiente era muy diferente. Hanabi estaba sentada en la barra, hablando tranquilamente con Shino y escuchando los gritos de Kiba. Consideraba a esos dos sus amigos, después de todo los conocía de toda la vida. Pero había estado evitando a uno de ellos desde hacía meses. ¿Por qué? Porque le atraía como ningún otro chico, porque tenía algo que hacía que no pudiese quitarle la vista de encima. Y se detestaba por eso. Él no era para nada su tipo, además se había prometido a si misma que no se distraería con chicos, que lo primero eran sus estudios y sus amigas. Pero no lo podía evitar. Y por eso su mandíbula estaba tensa. Evitaba mirarle a la cara. Sí, ella, Hyuga Hanabi era una cobarde. Eso le avergonzaba. Y le hacía sentirse molesta consigo misma.
—Hanabi-chan, Hanabi-chan.
Kiba llevaba un rato llamando a la chica pero ella no le hacía ni caso. El moreno suspiró, sabía que lo que iba a hacer le iba a traer problemas pero no le importó. Le dio un pequeño golpe en la frente a la joven haciendo que ella pegase un pequeño salto. Los ojos perlas se clavaron en los de él. Y el Inuzuka se sintió intimidado al ver la furia en los ojos de la pequeña Hyuga. Shino simplemente se quedó observando, sabía muy bien que su amigo era experto en hacer enfadar a Hababi. De hecho solamente la había visto molesta por culpa de Kiba.
—Inuzuka — susurró Hanabi.
Bastó la simple mención de su apellido para hacer que él saliese corriendo. Sin pensárselo dos veces ella lo siguió. Mei y Haruhi miraron a su amiga algo confundidas pero no le dieron demasiada importancia y siguieron bailando con Ino, Karin y Sakura. Los chicos aún no se animaban. ¿Y quién lo haría después de que Naruto fuera empujado por Karin? Pues el idiota de Suigetsu que se acercó demasiado a las chicas, ganándose un puñetazo por parte de la Uzumaki, una patada por parte de Ino y otro puñetazo por parte de Sakura. Y el pobre chico se quedó marginado en un rincón, lloriqueando y quejándose de lo brutas que eran. Sasuke sintió vergüenza ajena del chico, era tan estúpido como Naruo.
La mirada oscura del Uchiha se chocó contra la penetrante de la Haruno. Ella le miraba enfadada, él desafiante. Estuvieron así durante casi un minuto, hasta que Ino le habló a la de pelo rosa. El contacto visual se rompió. Y el moreno prefirió centrar su atención en su bebida.
—No me mates.
Eso fue lo único que dijo Ino antes de coger a Sakura del brazo y arrastrarla hasta Sasuke. Él centró su atención en la rubia, ignorando por completo a la otra. Esa noche Ino estaba preciosa, hasta Sasuke lo reconocía, lástima que tuviera esa actitud tan cargante. La Yamanka sonrió, feliz de que él ya no le gustase, porque el Uchiha podía ser el chico más guapo que había conocido en su vida pero era demasiado arrogante y frío para su gusto.
—Nee, Sasuke ¿Te acuerdas del beso que te robó Sakura hace dos años?
La de pelo rosa la miró, sin poder creer que le hubiera preguntado eso al chico. Quiso huir pero la loca de la rubia la estaba sujetando con demasiada fuerza. El chico se sorprendió por su pregunta y sin poder evitarlo miró a la Haruno de reojo. Claro que se acordaba de ese día porque fue su primer beso. Porque se puso nervioso y porque todo fue una jodida apuesta. Y desde ese día detestaba a la chica, lo había utilizado y eso no se lo iba a perdonar fácilmente. Sí, era un rencoroso.
—Sí.
Ino sonrió con amplitud por la simple respuesta del chico. Sakura dejó de asesinar a su amiga con la mirada y clavó sus ojos verdes en él. ¿Se acordaba de eso? Increíble. La Yamanaka soltó a la Haruno y se fue de allí. Ella fue a seguirla pero Sasuke la cogió de la muñeca y se lo impidió. Qué manía tiene la gente de cogerme para que no me mueva se quejó la joven mentalmente. Sus ojos estaban fijos en los de él. ¿Por qué tenía que mirarla de esa forma? Joder, se estaba poniendo nerviosa. Respiró hondo, tratando de tranquilizarse.
—¿Quieres algo, Uchiha? — preguntó con frialdad.
Tantos años escuchando hablar a ese chico le habían servido para saber muy bien cómo comportarse de forma fría e indiferente. Y gracias a eso se le daba de maravilla hacerle frente. Él frunció el ceño. Sin entender muy bien por qué demonios la había cogido, lo había hecho sin pensar y él nunca hacía las cosas llevándose por sus impulsos. Todos los miraban. Él odiaba sentirse el centro de atención. Así que sin pensarlo demasiado, al menos esta vez pensó, tiró de Sakura y la arrastró hasta la puerta.
—Uchiha, suéltame — le exigió.
Estaba poniendo resistencia, haciendo que a él le costase arrastrarla hasta la puerta. Todos miraban la escena pensando que era absurda. Pero les recordó a cuando hace una semana él la sacó de su sótano llevándosela a cuestas. Ese par tenía una relación muy extraña.
Por otro lado Hanabi acababa de alcanzar a Kiba pero antes de que pudiera decir algo él le tapó la boca y se escondió detrás de unos arbustos. Ella le miró molesta y le pegó un golpe en el costado, haciendo que el chico ahogase un quejido. Le señaló hacia un lado y ella miró. Abrió ligeramente la boca al ver a Naruto a escasos centímetros de su hermana. Ella estaba sentada en un columpio, él estaba con ambas manos en las cadenas del columpio, estaba agachado y su rostro estaba a la misma altura que el de Hinata. Kiba retiró la mano de la boca de Hanabi, dándose cuenta de que la chica estaba ligeramente sonrojada. Decidió ignorar eso y fijó su atención en la parejita. Desde donde estaban los veían de perfil. Hinata estaba sonrojada pero Naruto simplemente sonreía. Él se acercó más y ella cerró los ojos. Los espías contuvieron la respiración, la iba a besar. Y lo hizo, sus labios se encontraron con los de la joven y comenzaron a besarse. La Hyuga menor sonrió complacida, feliz de que el chico hubiese besado a su hermana por fin. Sí, la pequeña sabía muy bien de los sentimientos de su hermana. Miró al Inuzuka.
—Vámonos — le susurró.
Y gateando salió de esa zona. Y Kiba le miró el trasero. Y no pudo evitar ponerse rojo. ¡No podía mirarle el culo a una chica dos años menor que él, que además era la hermana pequeña de su mejor amiga! Hanabi que ya estaba de pie y a una cierta distancia lo miró confundida al verlo rojo y sacudiendo la cabeza. Pero recordó lo cerca que había estado de él y no pudo evitar ponerse roja. Porque sí, Inuzuka Kiba era el chico que más le atraía en el mundo. El impulsivo, algo idiota y escandaloso. Pero no podía negar que era guapo ni que tenía cierto atractivo. Por fin el moreno llegó hasta donde ella estaba, la chica le pegó un golpe en la cabeza.
—Bruta — se quejó y le hizo un puchero.
Ella se sonrojó de nuevo. El Inuzuka se acercó más a la chica, fijándose en su sonrojo. Hanabi se puso nerviosa y lo empujó para que se apartase.
—Respeta mi espacio personal — dijo ella cruzándose de brazos.
Entonces él sonrió de forma traviesa, ganándose una mirada confundida por parte de la Hyuga.
—Nee, Hanabi-chan ¿te gusto?
Ella se sorprendió por la pregunta. Y giró la cara. La sonrisa de él se hizo más grande y sin pensarlo dos veces se acercó a ella. Cuando la de ojos perlas se dio cuenta giró el rostro, se miraron fijamente, sus narices casi se rozaban. Y a Kiba no le importó su posible muerte al ver cómo le miraba. Siguiendo sus instintos la besó. Hanabi dejó caer sus brazos a ambos lados de su cuerpo y correspondió el beso. Al chico ella siempre le había parecido una niña a la que molestar. Pero desde hacía tiempo sabía muy bien que ya no era una niña. Seguramente lo supo desde la primera vez que la vio con el uniforme de la preparatoria. No estaba enamorado de Hanabi, pero le gustaba. A ella él le atraía aunque tampoco iba a negar que sentía algo por él pero jamás imaginó que Kiba la besaría porque siempre pensó que a él le gustaba Ino. ¿Y cómo iba ella a poder competir con la rubia más deseada de la preparatoria? La Yamanaka era preciosa, ella era guapa pero no llegaba a su nivel. Pero todos esos pensamientos quedaron olvidados cuando le besó. El chico la abrazó por la cintura y ella posó sus manos en su nuca. El beso se volvió más apasionado. Unos ojos jade observaban la escena, su dueña estaba sorprendida pero en su rostro había dibujada una sonrisa divertida. Hanabi-chan y Kiba ¿quién lo diría? Se preguntó a si misma mientras el beso entre los dos se volvía cada vez más apasionado.
—Uchiha no sé a que maldito lugar me estás llevando pero espero que no sea a ese parque, no pienso interrumpir a Hanabi-chan y a Kiba.
El moreno asintió y cambió el rumbo. Al salir de ese lugar le dijo que quería hablar con ella, que era importante. Y Sakura decidió calmarse, le dijo que la soltase, que iría con él. El chico le hizo caso. Ahora iban caminando por la calle, uno al lado del otro, siendo rodeados por un silencio absoluto.
Al final llegaron a una pequeña avenida, el Uchiha se dejó caer en un banco, ella se quedó de pie, mirándolo fijamente y con el ceño ligeramente fruncido.
—Habla de una maldita vez, Uchiha.
Él resopló. ¿Por qué tenía que ser tan molesta? Haruno Sakura era la persona en el mundo que más le irritaba. Sí, incluso más que Naruto. Porque al rubio lo podía callar con un golpe pero a ella no sabía cómo demonios cerrarle la boca. Además cuando ella lo miraba con esos ojos verdes que podían atravesarte el alma se tensaba, joder si hasta a veces se ponía nervioso. Odiaba perder el control sobre su cuerpo.
La paciencia de Sakura estaba llegando a su límite cuando por fin él decidió hablar.
—No me gustas — su voz era áspera y grave.
Ella frunció el ceño ante esas palabras que ya había escuchado mil veces en el pasado. Pero no entendía a qué demonios venía eso a hora. Se acercó más al chico. Sus ojos se encontraron como tantas otras veces y ella estuvo tentada a darle un puñetazo. Porque Uchiha Sasuke era la persona que más le irritaba en el mundo pero también quien más le atraía. Y jamás podría olvidar que él había sido su primer amor. Viendo que el chico no iba a decir nada más lo miró molesta. ¿Para esa tontería la había sacado de la fiesta?
—Dime algo que no sepa — comentó rodando los ojos — ¿Me has traído aquí para decirme eso?
Él sonrió de lado ante su comentario, recordando cuando le decía eso de niños, cuando la rechazaba cada cinco minutos. La última vez que se lo dijo fue cinco años atrás, cuando ella se le declaró en primero de secundaria. Y desde ese día no se lo había vuelto a decir. Frunció levemente el ceño ante su pregunta. ¿Se pensaba que era tan idiota como Naruto para traerla hasta ese lugar para decirle solamente eso? Se puso de pie y ella tuvo que alzar un poco la miraba, agradeció llevar tacones porque Sasuke le sacaba más de veinte centímetros de altura de normal, en esos momentos le sacaba poco más de diez. Así que no tenía que alzar tanto el rostro. Él sonrió, su altura en comparación con la de ella le hacía sentirse superior. Pasó su dedo índice por la mejilla blanca de la joven. Sakura no pudo evitar estremecerse por el contaco.
—Tonta — dijo burlón.
Y a ella se le hinchó una vena de su frente. ¿A qué demonios está jugando este desgraciado? Pensó molesta. Sus puños estaban apretados. Y él pudo ver la rabia en sus ojos. En esos ojos que lo decían todo, tan transparentes. Ella se giró y dio un paso dispuesta a irse pero la mano de Sasuke en su estómago y su cuerpo pegado al de ella hicieron que se detuviese. Su piel se erizó, sentía que le ardía. ¡Joder no podía tocarla así! Porque él le ponía, sí, lo reconocía y sentía como su parte íntima comenzaba a arder. Apretó los labios.
—Lo siento — susurró el moreno demasiado cerca de su oído. Ella se estremeció — La semana pasada en mi casa, no quería llamarte zorra, sé que no lo eres — su tono era bajo y Sakura supo que estaba siendo sincero.
Entonces ella recordó que antes de irse de la fiesta Shikamaru le había pedido que si alguna vez Sasuke quería disculparse con ella que le escuchase. ¿Es que acaso el Nara podía ver el futuro? Intentó tranquilizarse, le había pormetido a su amigo que lo haría y ella siempre cumplía sus promesas.
—¿Por qué me llamaste de esa forma si no lo piensas? — su tono también era bajo y su voz sonó suave.
—Porque me molestó que actuases de esa forma. No me pareció propio de ti.
Sasuke estaba siendo sincero pero ante sus palabras ella solamente pudo rodar los ojos. Idiota pensó cabreada.
—No me conoces — dijo mirándolo de reojo — No tienes derecho a opinar sobre mi actitud, Uchiha.
Él no pudo evitar sonreír ante su forma de hablarle. Lejos de molestarle le gustaba. ¿Por qué? Porque él odiaba el tono empalagoso que ella ponía antes cuando le hablaba. Luego pasó por la etapa en la que trataba de llamar su atención a pesar de que ya la había rechazado. Y en la preparatoria tendía a ignorarle, hablándole lo necesario. Hasta ese año. Porque Sakura había empezado a desafiarle, dirigiéndole comentarios cargados de ironía e incluso desprecio. Y él se lo tomó como un reto. Pero la semana pasada no había sabido controlar su boca y ahora se arrepentía. Sí, él también podía sentir culpa y arrepentimiento. Apoyó la barbilla en el hombro de ella haciendo que la chica se pusiera aún más nerviosa. Sabía muy bien el efecto que podía producir en la joven de pelo rosa y le encantaba, y lo mejor era que ella no sabía lo que podía provocar en él, jugaba con ventaja.
—Estás muy cerca — susurró centrada en que no le temblase la voz.
Él sonrió ante sus palabras.
—¿Y eso te pone nerviosa?
Sasuke parecía divertido con la situación. Sakura en cambio estaba cada vez más molesta. Maldito Uchiha pensó en su fuero interno, no pudo evitar chasquear la lengua.
—Me molesta más que otra cosa.
Él sonrió de lado y decidió separarse de la chica. Ella se giró para encararle pero antes de que pudiera decir algo el moreno la besó. Y así fue como Sasuke le robó un beso a Sakura. También él aprendió que podía callar a Sakura y que si era la persona que más le irritaba también era la que más le atraía. Y Sakura aprendió que no podía resistirse a los besos de Sasuke. Mierda fue lo único que pensó antes de corresponderle el beso.
En el local de la fiesta Shikamaru acorraló a Ino y la besó con una ferocidad que sorprendió a la rubia. Bueno a ella y a todos los presentes. Karin no pudo evitar soltar una carcajada al contemplar esa escena pero ésta fue acallada cuando Suigetsu la besó. Y para la gran sorpresa de todos los presentes el chico no fue golpeado sino que la Uzumaki le correspondió el beso con ganas. Haruhi y Mei observaron esa escena algo avergonzadas al ver como empezaba a tocarse, esos dos no tenían control. Luego estaban Ino y Shikamaru, pegados a la pared, besándose como si no hubiera mañana. Aunque al menos ellos tenían más control que los otros dos.
Mientras tanto en Tokyo una Temari con las mejillas sonrojadas entraba al piso que compartía con Tenten. Su cita con Itachi había sido simplemente perfecta, el moreno era todo lo que le gustaba en un hombre, joder si incluso le había ofrecido ir a su casa y él se había negado diciéndole que quería que fuera algo especial. ¿Quién se iba a imaginar que Uchiha Itachi fuera un romántico? Sonrió ante ese pensamiento. La había dejado en la puerta del bloque de pisos y se habían despedido con un beso dulce, suave y cargado de significado. Definitivamente me gusta pensó llevándose dos dedos de su mano derecha a los labios. ¡Necesitaba hablar con Tenten! Le daba igual que ya fueran las tres de la mañana y su amiga ya estuviera durmiendo, además estaba segura que al contarle todo eso a Suou se le pasaría el enfado. Se acercó al cuarto de su amiga y abrió la puerta y como supuso Tenten estaba durmiendo. Lo que no se esperaba para nada era ver a Neji a su lado también durmiendo. ¿Pero qué? Su sorpresa no podía ser mayor. ¿Cómo demonios había pasado eso? La rubia aún en shock cerró la puerta tratando de no hacer ruido y se fue a su cuarto.
Se cambió de ropa, poniéndose el pijama. Se llevó una mano a la boca y la bajó hasta llegar a su pecho. Estaba preocupada por Tenten, temerosa de que se arrepintiera de lo que había hecho con el Hyuga. Porque Temari no tenía ninguna duda sobre lo que había pasado ahí, estaba claro que esos dos había tenido sexo y eso era algo que le costaba asimilar. Suspiró, esperaba que la morena no se arrepintiera de eso, porque no sería la primera ni la última en cometer un error al acostarse con un tío por el que sintió algo en el pasado sabiendo que él no sentía nada. Apretó los labios y cerró los ojos. Tenía que dormir, el Lunes tenía que estudiar, el Martes ya tenía un examen y el fin de semana siguiente era la graduación de sus amigos. Sin duda alguna tendrían muchas cosas que hablar y eso que Temari ni siquiera podía sospechar todo lo que había sucedido esa misma noche.
¡Gracias por leer!
Perdón por tardar tanto con las contis!
Lo sé, lo sé, tendría que haber explicado mejor lo de Tenten, Temari, Ino y Karin pero no os preocupéis en el próximo capítulo me centraré mucho en lo que ha pasado con ellas en este capítulo.
En el próximo capítulo será la graduación. El título será: Hasta pronto
¿Merezco un review?
