Despertó, su pecho subía y abaja constantemente aterrada por aquella pesadilla tan lucida. Su cuerpo estaba cubierto de una delicada capa de sudor, mientras temblaba. ¿Acaso le seguiría aun en sus sueños?
Salió de la cama hacia la habitación de baño. Apenas llegar al lavado, abrió el grifo del agua fría para mojarse la cara, tratando de olvidar. Se mojó la cara varías veces, olvidado poco a poco lo que le hizo entrar en ese estado tan horrible.
Una vez que se sentía mejor, regreso a la cama, pero ahora sin poder conciliar el sueño. A su lado, estaba aquel chico de cabellos rubios, su cuerpo desnudo y vendado bajo las sabanas. Dormía como todo un bebe, y ella solo se quedó mirándolo unos segundos.
Era tan contradictorio… Naruto era un ser horrible, un ser que le había violado y a saber dios de que otras atrocidades haya sido capaz de hacer. Pero al momento de verlo dormir, era todo lo contrario. Pareciera que solo era un idiota que no le haría daño nadie que no se lo mereciera, un chico de bien.
Tantos sentimientos encontrados surgían en ella, desde el odio hasta el amor más puro. Sin entender bien su razón. ¿Por qué había pasado algo como eso? ¿Cómo es que se pudo enamorar de alguien así?
Quizá era porque muy en el fondo de su corazón, creía que había algo bueno en él. Pero el problema era… ¿Y si se equivocaba?
Se levantó de nuevo de la cama, saliendo de la habitación en la que Sebastián les preparo para que durmieran, emprendiendo un viaje por los pasillos. Recordado amargamente su pesadilla.
"Obito entrando a la alcoba con una pistola, ella gritaba pero su voz no se escuchaba. Naruto se levantaba tratando de protegerla, pero su Padre le dispara hasta matarlo. La observa con esos ojos sanguinarios y la mata a ella también."
Sus pasos le guiaron hasta la habitación de Kakashi, misma que tenía la puerta semi-abierta. En cuanto el nombre de su Padre se escuchó en aquella habitación, se quedó clavaba al piso.
-¿Entonces no murió?-la voz de Pain se escuchó también.
-No-respondió el líder.-La policía llego antes de tiempo… yo logre escapar por mi plan, y… alguien llego por Obito- Claramente no diría que le salvo la vida.
-¿Y qué haremos entonces?-
-Resistir hasta que estemos mejor… y después largarnos en cuanto nos sea posible tan lejos podamos-
Naemi negó con la cabeza, aterrada por escuchar aquellas palabras y el hecho de que su Padre no había muerto. Regreso por donde había venido, para llegar a la alcoba donde Naruto estaba despertando.
-¡Hola nena!-saludo este alegremente. Pero en cuanto sus ojos la analizaron completamente, se puso de pie gimiendo adolorido por aplicar fuerza en sus músculos para moverse. Ella reacciono a sus quejas y camino hasta él rápidamente.
-No te muevas… vas a lastimarte más-ella empujo sus hombros para hacerlo recostarse en la cama otra vez, aprovechando aquello, el Uzumaki le tomo por la cintura atrayéndola hacia él provocando que el cuerpo de Naemi quedase sobre el suyo.
-¿Por qué esa cara de ver a un fantasma, caramelo?- No reacciono completamente a su acción, lo único que hizo fue recostarse sobre su pecho, suspirando tristemente.- ¿Naemi?-
-No… no es nada… solo tuve un mal sueño-
-Eso pasa por no dejarme abrazarte mientras dormíamos-ttebayo-Sonrió alegremente.-Anda… hay que dormir hasta que tengas un bonito sueño…-
-¿Cinco minutos más?-
-Solo cinco minutos más.- Y de nuevo esa sensación de protección.
Era extraño como alguien que te lastimo y agredió tanto, podía hacer sentir también una protección impresionante de que nadie más te haría daño… claro, solo él.
En su respectiva habitación, una joven de ojos perlados miraba dormir al chico a su lado. No tenía demasiado que se debió levantar, por lo tanto, aprovechando que él aun dormía quiso admirarlo en silencio.
Sasuke lucia adorable dormido de esa forma tan tranquila, como si nada pasase a su alrededor. Como si la vida se tratase de descansar y dormir.
Mirándolo dormir, no pudo evitar que un mar de sentimientos se alojasen en su cabeza para después irse abriendo paso hasta llegar a su corazón.
Entre el odio, hasta el amor, entre la tristeza y la felicidad. Con rencor como perdón, ella no entendía ahora que era lo que pasaba.
Cuando lo vio llegar con todas esas heridas, lleno de sangre que era tanto suya como la de otros, no dudo nada en ayudarlo, en apoyarlo y obedecer cada cosa que decía. Pero ahora que estaban así, reconsideraba mejor cada sentimiento y el hecho del porque surgieron tan golpe, nublando y bloqueando el daño que le hizo.
¿Por qué le ayudo? ¿Por qué su mente se bloqueó de esa forma para estar a su lado sin sentir nada que no fuera preocupación y ese extraño cariño?
Una mezcla de odio, de amor, de desprecio, de rencor, de perdón… una mezcla demasiado compleja eran los sentimientos que expresaba en ese momento.
Era un monstruo, un demonio que no hizo nada más que corromperla. Llenándola de la misma porquería de la que él estaba lleno. Obligándola a cumplir hasta el más perverso de sus deseos, humillándola y violándola cada que tenía antojo.
¿Cómo era que se podía sentir todo eso? ¿Cómo es que sientes odio y apatía por un demonio como él?
Fruncía sus labios, y se contenía por no llorar. Había demasiada presión en su corazón, demasiados sentimientos revueltos en su cabeza.
No pudo más consigo misma, por lo tanto se obligó a salir de la habitación dejando al moreno solo, aun sabiendo que se molestaría por esa misma razón, pero necesitaba aire o terminaría por asfixiarse sola.
Con cuidado dejo la cama y camino hasta la puerta, misma que cerro con todo el silencio del mundo. Una vez fuera, tomo una larga bocanada de aire mismo que dejo salir lentamente.
Emprendió un camino sin rumbo por la mansión, pensando y tratando de analizar todo. Sus paso le guiaron sin saberlo a donde el mayor de los Uchiha descansaba. Su puerta estaba abierta y Hinata pasó por delante sin prestar mayor atención.
-¡Hyuga!-le llamo Itachi.- ¡Hyuga, ¿puede venir un momento?!-
Hinata salió de su letrado, y sin decir nada camino dentro de la habitación cabizbaja.
-¿Oh?, ¿Tu eres la novia de Sasuke? ¡Pero mira que eres muy bonita!-la alegre voz de Kiba le hizo posar toda su atención en él. Sus mejillas se tiñeron de un sonrojo muy habitual en ella.- ¡O! ¡Pero que adorable!- continuo el castaño.- ¡Das ganas de abrazarte!-
El sonrojo de sus mejillas se pasó a todo su rostro, y Kiba estaba por cometer su acción de abrazarla, de no ser por el Uchiha que interrumpió.
-Como te vea Sasuke, te arrancara los brazos-dijo con tranquilidad.
-¿Oh, tan benévolo seria conmigo? ¡Qué suerte la mía!-hablo sarcástico el castaño.
-Me gustaría hablar con Hyuga a solas, ¿te molesta?- Kiba negó.
-Iré por una cerveza… ¿quieres algo?- El Inuzuka comenzó a caminar hasta la salida.
-Pasa por el bar y tráeme algo de whisky-una pequeña sonrisa adorno los labios del pelinegro, Kiba afirmo y con ello salio cerrando la puerta tras él.
-¿D-De que quería hablar conmigo?-Hinata no había tenido ninguna especie de contacto con Itachi, solo la vez en la que estuvieron en la casa aquella noche que les sacaron de la comisaria y nada más. Dejando de lado cuando este le noqueo usando cloroformo en esa otra ocasión.
Itachi dejo un libro que mantenía en sus manos a un lado suyo. Con una sonrisa, invito a Hinata a tomar asiento en el espacio libre de la amplia cama donde descansaba. Nerviosa y con timidez, acepto aquella petición.
El Uchiha borro su sonrisa, dejando paso a un semblante más serio y con una mezcla de tristeza que sus ojos reflejaban.
-Supongo que sabes quién soy, ¿verdad?- Ella afirmo pausadamente, tratando de recordarlo bien.
-Eres el hermano mayor de Sasuke… Itachi- Él sonrió.
-Así es… y como tal… es mi deber informarte algunas cosas…- su mirada regreso a esa tristeza otra vez.
-¿C-Cosas?-
-Sobre Sasuke… y la razón de todo esto- Hinata abrió sus ojos más que sorprendía por las palabras del mayor.
"-Hace años, yo escape de casa. No con malas intenciones, sino, que era para huir de mi Padre y su constante maltrato.
Escape, con la idea de encontrar un lugar estable donde pudiera llevarme a Sasuke y a mi Madre conmigo para que viviéramos lejos de ese sujeto. Nunca imagine que las cosas serían tan complicadas y lo que era peor, que Sasuke sufriera por eso al grado de dejarle traumas que ahoga constantemente con alcohol y drogas.
Un día, no tenía nada que comer, y vi a Kakashi sentado en un pequeño café. Leía un periódico, se me hizo fácil ir y robarle aquel sándwich que estaba en su plato. Pero subestime a ese hombre, me atrapo y sujeto mi brazo con fuerza.
Dijo que en la antigüedad a los ladrones se les cortaba las manos. Temí por mi vida en ese momento, su mirada y esa forma de hablarme. Realmente pensé que iba a cortar mis manos. Pero en su lugar, me dio una oportunidad de redimirme.
Con ello, me convertí en uno de sus hijos, junto a Pain.
No negare que la vida después de eso fue… bien pagada, pero no era la clase de vida que te imaginas. Robar, asaltar, asesinar, secuestrar… entre otras actividades que te dan un pase todo pagado a las entrañas del inferno.
El tiempo paso, y cuando tenía el dinero para ir a salvar a mi hermano y Madre, Kakashi apareció con Sasuke y Naruto, diciendo que eran nuestros nuevos hermanos.
En cuanto Sasuke y yo cruzamos miradas, pude ver como sus ojos se llenaban de lágrimas y el odio que crecía en él, explotando contra mí.
Casi en cuanto me había acercado a él, estallo gritándome rabioso por qué lo había abandonado a su suerte en esa casa con ese hombre. Dejándome en claro que le había lastimado más allá de lo que pensé.
Pasaron años para que él quisiera perdonarme, no importaba lo que hiciera, lo que dijera o lo que tratara de demostrarle, simplemente él no quería escucharme.
Un día, llegue y los vi salir del despacho de Kakashi. A él y a Naruto, tenían sangre sobre sus uniformes, y sus miradas habían cambiado. Como si algo hubiese muerto en ellos… y yo entendía bien que era aquello que había muerto. Es extraño, cuando matas a alguien por primera vez, algo dentro de ti también muere, como si su muerte se llevase algo importante en ti. Ese día, vi nacer al nuevo Sasuke. Dejando atrás todo aquello que alguna vez fue… dejando atrás al niño bueno que solía ser, y ser un embrión de demonio.
Pero las cosas, solo empeoraron para él y para mí. En esta vida que nos eligió, de lo único que puedes estar seguro es que solo iras descendiendo cada vez más en la entrañas de la oscuridad, llena dote de porquería, de mierda, de la sangre de inocentes.
Que escucharas los gritos de las personas a las que les ha arrebatado la vida, los gritos de venganza y los sollozos.
Perdiendo a la persona que eras, para que un día que te veas al espejo, solo puedas ver a un monstruo reflejado en tu lugar.
Tenía doce años cuando mato por primera vez…
Catorce cuando probó a una mujer por primera vez…
Quince cuando se drogo y bebió hasta perder su conocimiento…
A los dieciséis años, perdí toda esperanza que se salvara y alejara de esta vida que no era nada más que dolor y sufrimiento constante. Había violado a una mujer, y matado a nuestro Padre.
Ese día, llegue hasta donde era nuestro antiguo hogar… el cuerpo de mi Padre estaba en la sala, su sangre aún estaba fresca, y tenía heridas de cuchillo en la cabeza y algunas partes de su cuerpo. Lo había apuñalado hasta la muerte.
Recuerdo que subí a la planta alta, donde al llegar a la alcoba de nuestros padres, mi Madre estaba tendida sobre la cama, una katana le atravesaba el pecho y su cuerpo se desangraba sobre esas mantas de color blanco. Recuerdo que esa katana se las habíamos regalado Sasuke y yo en uno de sus aniversarios, llevaba el emblema de nuestra Familia en el mango y teníamos la fiel idea de que serviría para protegerlos, ahora veo que no sirvió para eso.
La luz de sus ojos, la bondad y cariño con la que siempre nos miraba, ahora era simples ojos vacíos.
Vi a Sasuke, con su cuchillo en su mano que goteaba de sangre. Camine hasta llegar a él y quedarme a un lado suyo.
-Nuestra Madre se quitó la vida… Itachi…-
Sus palabras hicieron un hueco en mi corazón, no podía creer aquello. Ella siempre decía que existían razones para vivir, que siempre habrá algo que te haga aferrarte a la vida, era imposible que ella…. Cuando le pregunte por qué lo había hecho, el solo dijo:
-Ya no tenía motivos para vivir… porque había perdido a sus dos queridos hijos, y ahora solo le quedaban tres monstruos en casa.-
Quería llorar… quería gritar… pero solo pude quedarme a un lado de Sasuke, mirando el cuerpo de nuestra Madre.
Incendiamos la casa mirando como la misma quedaba hasta sus cenizas. Llevándose con ella, lo último que quedaba de nosotros, los recuerdos, los sueños y las pesadillas.
Demostrando así… que nos hundíamos más al odio y a la oscuridad."
Hinata lloraba por cada una de sus palabras, sin poder creer lo que paso. Una historia trágica, y llena de dolor.
-No espero que entiendas… o que perdones a Sasuke por lo que te hizo…- continuo el Uchiha.-Pero me gustaría que trataras de ayudarlo, que trataras de sacarlo de este abismo… yo no puedo hacerlo, porque aún sigo demasiado metido en todo esto… y lo único que terminaría por hacer sería hundirlo más.-
Las lágrimas goteaban dolorosamente por las mejillas de la Hyuga, si antes sentía apatía por él, ahora sentía lastima y una profunda necesidad por ayudarlo. No podía comprender el dolor por el cual Sasuke paso, ya no sentía que podía culparlo por ser la clase de ser humano que era… ¿Qué persona aun sería honesta y buena, si la vida se encargó de romperlo hasta el fondo?
"-Ser bondadosa como Mamá… y tan fuerte como Papá-"Aquellas palabras sonaron en su cabeza, como una promesa que se hizo a sí misma.
Quería ser bondadosa como su Mamá… y ser fuerte como su Padre para ayudar a las personas a su alrededor, y lo quisiera o no, el Uchiha ya era parte de su vida. Y ella parte de la suya.
Sasuke fue roto, y llenado con por la porquería de la que el ser humano es capaz, a diferencia suya que siempre tuvo a sus Padres cuidándola, llenándola del amor del cual el moreno nunca obtuvo.
Parte de ella negaba la ayuda a ese muchacho, pero otra parte quería ayudarlo. Dio un par de hipitos, limpiando sus lágrimas.
-H-Hare lo que pu-pueda…- dijo entre pequeños sollozos.
-Muchas gracias… Hinata-el contrario le dedico una sonrisa que aun entre sus lágrimas, ella fue capaz de responder.
Si su hermano veía algo bueno en él… ella también podría hacerlo… ¿verdad?
La chica rubia caminaba hasta la habitación de Kakashi, Pain venia delante de ella, puesto que por orden del líder ella fue llamada a su presidencia… aunque Naruto no lo quisiera del todo.
Dentro de la alcoba, Pain les dejo solos.
-¿Quería hablar conmigo de algo?-
El líder le dedico una sonrisa amable, y con ello le invito a sentarse cerca de él en el espacio libre de la cama.
-Naemi… quiero hablar contigo sobre tu Padre… ¿está bien?- La chica suspiro tristemente, ya sabía que eso pasaría. Sin decir nada, solo afirmo con un movimiento de su cabeza.
-Quiero preguntarte algo primero… ¿alguna vez te dijo como era tu Madre?-
-Solo decía que era una prostituta… que yo fui su error con ella, y que sería igual a ella en todo sentido- hablo de forma lastimosa.
-Entonces… voy a contarte una historia… de tu Padre, de mí… y tu Madre- Ella clavo sus ojos en los del líder. Confundida por aquellas palabras, afirmo de nueva cuenta sin decir nada, y espero a que comenzara.
"-Yo siempre fui huérfano… y como tal, siempre me tenían de un lado a otro en familias adoptivas. Hasta que llegue a manos de unas monjas.
Odiaba ese lugar, de hecho, odiaba todo a mi edad. Odiaba no tener familia, hermanos o hermanas, y ser siempre un "problemático", como decían.
Una noche, estaba rayando las paredes de un muro, una patrulla me arrestó y dentro estaba Obito, esposado y con un labio partido.
Al momento en que nos vimos, no evitamos sonreírnos. Fue extraño sonreírle de esa forma a un completo desconocido.
Mientras los oficiales que nos llevaban en su auto atendían una emergencia con un pleito familiar, él y yo charlábamos amenamente.
Me confesó que había robado algo de comer para unos niños que estaban mendigando cerca de su casa, el hombre de la tienda le agarro a golpes y los oficiales le creyeron a ese hombre en lugar de poder escuchar sus palabras. Me sorprendió conocer a alguien de tan buen corazón.
No evite preguntar; ¿Por qué de tu casa no llevaste la comida?
Él respondió molesto, que estaba huyendo de casa y que vivía con un vecino. No quiso decirme porque huía, estaba haciendo un amigo por primera vez, así que no quise incomodar ni insistir.
En cuanto llegamos a la jefatura, el oficial dijo que ya había mandado a llamar a los Padres de Obito y a las monjas que me cuidaban. Pero mientras esperábamos, nos metieron en una celda con otros más.
Obito se notaba asustado, y yo estaba molesto. No quería regresar a ese convento y seguir leyendo ese libro o haciendo rompope.
Un hombre en esa misma celda se quedó mirándonos con una sonrisa, no era muy viejo, pero tenía el cabello totalmente blanco y unas curiosas marcas en la cara que desceñían de sus ojos en color rojo. Más una verruga o algo así en su nariz.
Recuerdo que abrió poco a poco su saco, a la vez que nos decía con el movimiento de sus labios.
-No respiren-
Y después, un humo de color negro salió de lo que llevaba debajo de ese abrigo, Obito y yo aguantamos la respiración tanto como nos fue posible, mientras mirábamos a ese hombre escapar. Nos dirigió una sonrisa y tendió su mano hacia nosotros…
-Vengan conmigo-
Sin más que decir, y sin querer afrontar a nadie más, le seguimos. Aun sabiendo que nos podría matar… pero aquello, solo fue el inicio a nuestra libertad.
Su nombre era Jiraiya… un traficante y ladrón.
Nos unimos a él y su organización, con el afán de volvernos fuertes. Años más tarde, Obito y yo nos convertimos en criminales conocidos, ladrones y asesinos. Nuestra amistad se hizo más fuerte al grado de vernos como hermanos. En ese entonces, pude preguntarle por qué escapo de casa aquella vez.
Recuerdo la mirada que hizo, y ese sentimiento que expreso. Una profunda tristeza y un trauma que no imagine… pero al menos con ello comprendían ya en parte, su cambio tan drástico.
Su Padre lo maltrataba, golpeaba y gritaba que le estaba robando a su esposa. Su Madre… abusaba sexualmente de él a tal grado de… Bueno, a veces es mejor vivir en la ignorancia y no recabar más en ello.
Unos años pasaron, tendríamos veinte o veintiuno años, y conocimos a una policía. Su nombre era Rin.
Ella era una novata, trato de detenernos en un robo a una tienda de veinticuatro horas, Obito la noqueo con su arma y aquello dio inicio a su persecución contra nosotros.
Era divertido. Hasta que un día, nos atrapo. Jiraiya nos había entrenado bien, y mientras viajábamos en la patrulla, nos zafamos de las esposas, Obito decía que quería hacer del baño, Rin no hizo caso, no hasta que la insistencia de Obito colmo su paciencia.
Apenas abrir la puerta, nos avanzamos sobre ella. La raptamos y la llevamos hasta nuestro hogar. Obito insistió en que la violásemos y le dejáramos como nuestro secretillo sucio. Pero yo me negaba. Unos días después, charlando con ella para obtener información, nos dijo que envidiaba la vida de los criminales.
Alego que nosotros no llevábamos reglas, que éramos nuestros propios jefes y que podíamos tener lo que quisiéramos cuando lo deseamos. Ella dijo que quería esa libertad. Pero su familia le obligaba a ser policía aun cuando ella jamás lo quiso.
Con esas palabras, convencimos a Jiraiya de dejarla con nosotros. La entrenamos, nos hicimos un buen equipo… y como sucede en las películas… nos enamoramos de ella.
Rin se entregó a nosotros en cuerpo y alma. Pero Obito la quería solo para él, y no me molestaba, conocía a Obito, y sabía que podría darle una buena vida. Porque él era diferente… aun siendo un criminal, siempre mantuvo su buen corazón.
Una noche, caminaba buscando un lugar donde sería nuestro siguiente golpe, hasta que choque con una chica. Sus libros cayeron y ella se disculpaba miles de veces. Le ayude a recoger sus cosas, para toparme así, con los ojos más hermosos que jamás vi.
Esa noche conocí a tu Madre.
Me resulto extraño que una mujer como ella, no tuviese miedo de mí. Que al verme en lugar de salir gritando, simplemente me saludara con una sonrisa amable.
La frecuentaba en su casa donde pasábamos toda la madrugada hablando, y salía con ella. Jiraiya me dijo que me alejara de personas así, que no debía de poner en riesgo su vida. Pero la necesidad de tenerla cerca… de sentir esa bondad que sus ojos irradiaban y su amabilidad hacia mí, lo evitaban.
Obito la conoció, y me felicito diciendo que en algún futuro estaríamos los cuatro en una isla, viviendo felices, que tendríamos hijos a los que quisiéramos emparentar y ser familia.
Lástima que las cosa no salieron así…
Rin estaba molesta por ver la relación que llevaba con ella, un día, Rin dijo que me amaba y que no quería vivir sin mí. Yo acepte casarme con ella, creí que Obito se enfadaría conmigo… pero simplemente el día de la boda me dijo que cuidara mucho de ella. Con ello, se marchó lejos con su idea de encontrar su camino.
Años más pasaron, Jiraiya se retiró del negocio dejándomelo a mí. Justamente, cuando creía que mi vida iría para mejorar… todo se desplomo.
Obito regreso, y su cambio era para dar miedo. Más sanguinario, más malvado y lleno de odio, dejando aquel corazón bondadoso en el peor de los olvidos.
Trataba de quitarme a Rin… y lo conseguía durante unas noches. No me molestaba su infidelidad, bien me atrevería a decir que me daba exactamente igual. Porque yo aun solía buscar a tu Madre, no para serle infiel a Rin, sino… por el hecho de que me agradaba tenerla cerca.
Un día, ella llamo con grandes noticias. Acudí sin pensarlo a verla, para saber… que se casaría con Obito. La veía tan contenta en sus brazos, que me quede callado evitando confesarle que Obito podría lastimarla.
Rin la conoció y acepto ser su amiga.
Como un idiota… llegue a pensar que quizá ella podría cambiarlo para bien. Pero… la oscuridad y el odio que el llevaba dentro destrozo aquella frágil luz que ella tenía.
La violaba, la drogaba, maltrataba… y finalmente la dejo embarazada. Yo me preocupaba por ella al igual que Rin, quien se encariño con ella.
Tras tu nacimiento, ella estaba débil. Rin y yo pasamos sus últimos minutos con ella.
Aun sabiendo la clase de ser que fue Obito con ella… Me pidió que lo cuidara y que cuidara de ti. Decía que Obito estaba muy herido por la vida que tuvo, desde su infancia hasta esa edad, él no había dejado de sufrir.
-Ciegamente le he amado… con la esperanza de ayudarlo a sanar sus heridas, de ayudarlo a salir de su dolor, superar sus traumas… de sacarlo de las garras del demonio que lo posee… Sé que aún existe algo bueno en él… creo firmemente que así es-
Fueron algunas de sus palabras antes de morir. Lo más curioso es que murió sonriendo, mientras susurraba que los amaba y que cuidaría de ambos desde el cielo.
Las cosas no pudieron empeorar más… Rin se sentía culpable por su muerte, aun cuando yo insistía en que no lo era.
-¡Yo pude salvarla!... Obito… dijo que si yo elegía estar con él, dejaría esta vida para ser el buen hombre que debió ser… que sería una persona de bien… Pero… no quería perderte, no quería que me dejaras… fui egoísta pensando en solo en mí… y no pensar en las repercusiones de esto… pude haber hecho algo… pude evitar que Obito fuera lo que es hoy… yo podía cambiarlo…-
Aquellas eran las palabras que siempre me decía. Poco a poco, ella caía más en la depresión, dejándose llenar con la culpa de sus actos del pasado.
Un día… solo se colocó la pistola entre la cien y se disparó. No pude evitarlo, no pude hacer nada por ella. Trate de cambiar… juro que lo intente. Trate de salvarla, trate de hacerla olvidar… de trate e hice todo lo que estaba a mi alcance por ella.
Pero ella no pudo con el peso, no pudo soportar el dolor… y salió por la puerta falsa.
Obito cayó aún más hondo en la oscuridad, en la locura, llenándose de más odio.
Estaba deprimido… y no quería que tu vivieras esas cosas. Fue fácil para mí dejarte en brazos de una familia adoptiva… pero no conté con que tu Padre los mataría a todos, para llevarte consigo.
Yo caía en la depresión… en el dolor de haber perdido a personas importantes para mí, y solo hui de todo.
Hasta que años después regrese… para continuar con lo que mi Maestro dejo en mis manos."
Naemi estaba llorando por las palabras de Kakashi, ahora entendiendo… ahora sabiendo que su Madre no era una prostituta, sino, una mujer de bien que término por enamorarse de un monstruo como su Padre… Ahora le quedaba más claro el hecho de haber aceptado a Naruto muy rápido… era hereditario el amor por personas así.
-Rompí la promesa que le hice a tu Madre hace años de cuidarte… y te deje en manos de ese hombre.-continuo Kakashi.-Pero ahora ya estás aquí… y te prometo, no voy dejar que te haga daño otra vez-
Ella afirmo, aun llorando dolorosamente.
-Ve a esa cómoda, en el segundo cajón al fondo… habrá algo que te gustara.- Limpio sus lágrimas con la palma de su mano, e acatando la orden del líder, encontró lo que dijo.
Una pequeña caja de madera. La llevo con él nuevamente, y Kakashi la abrió, entregándole una fotografía.
Una mujer miraba por la ventana, dándole la luz del atardecer en su rostro y cuerpo. Su mentón estaba apoyado en su mano, mientras miraba. Sus cabellos eran largos de color dorado, ojos azules, y tenía una sonrisa pequeña dibujaba en sus labios. Como si algo le hiciese feliz.
-Ella… es tu Madre- dijo Kakashi.-Espero no te sorprendas con el parecido- una sonrisa apareció en sus labios.
Naemi solo pudo sonreír, y dejar escapar lágrimas por la felicidad… al fin la conocía.
-Era hermosa…-
-Tu eres su viva imagen…- hablo el líder.
Ella continuo mirando la fotografía, algunas lágrimas aun caían, pero la sonrisa no cedía.
-Tome-Naemi le entrego la fotografía, pero Kakashi negó.
-Consérvala… estoy seguro que será más importante para ti ahora que conoces la verdad- Ella afirmo. Apego la fotografía a su pecho, sin dejar de llorar, provocando que Kakashi se pusiese sentimental.-Aprovechando esto… también quiero disculparme por… secuestrarte y dejar que Naruto te… violara… no… no era mi intención.-
Ella soltó algunas risas. Dejando a Kakashi confundido por eso.
-Es algo tarde para disculparse por eso… ¿no cree?- Una sonrisa pequeña se asomó de entre sus lágrimas.-Si nada de esto hubiese pasado… mi Padre me habría vendido a un hombre, antes de violarme él… al menos, en Naruto he encontrado un lugar… o eso creo…-
Ahora fue el turno de reír de Kakashi. Bien dicen; No hay mal, que por bien no venga.
-Bien… ahora, regresa a tu habitación… tu hombre debe extrañarte-Ella se puso de pie, mirando la fotografía, y en un impulso arrancado, se lanzó a los brazos de Kakashi en un abrazo.
-Gracias- fue lo que dijo antes de separarse y salir dejando al Hatake solo.
No entendía bien por qué… pero con ese abrazo sintió un peso menos en sus hombros, como una liberación de una parte de su alma.
Lamento la demora en haber actualizado :( Pero mejor tarde que nunca (?)
¡Gracias por leer :D!
