Y después de siglos os traigo el final de esta historia a la que le tengo tanto cariño.
¡Mirad las notas finales!
Y el final comienza
Capítulo 13: Hasta pronto
—Algún día le olvidaré, lo sé — sus ojos oscuros brillaban con determinación.
La rubia le sonrió con dulzura, tenía ganas de que su amiga superase a ese chico. Odiaba verla así de débil, tan perdida y rota por culpa de él. Quería verla sonreír.
—¿Qué te parece si mientras le olvidas salimos a beber un rato? — preguntó guiñándole un ojo.
La morena asintió. Iba a olvidar a Neji, sería una mujer nueva sin ataduras con un chico que jamás le había correspondido. Porque los días de pensar en él, de babear, de besar el suelo que pisaba, todo eso, se había acabado.
Ese día nació una neva Tenten que ignoró a Neji hasta el día que se acostó con él.
Un suspiro se escapó de entre sus labios. Aún no podía creerse que hubiera hecho eso con él. Sacudió la cabeza, queriendo deshacer esos pensamientos, esos malditos recuerdos. No se arrepentía de lo que había hecho, simplemente no quería pensar en ello. Y es que cuando quería era una experta evadiendo sus problemas y cualquier cosa que fuese problemática, como diría Shikamaru. Se colocó las gafas de Sol, era eso o ir con los ojos medio cerrados y no quería acabar matándose por culpa de su poca visibilidad. Arrastraba la maleta roja sin mucha dificultad. Su andar era tranquilo pero sin llegar a ser igual al de una anciana. A su lado Temari caminaba con la elegancia de una reina, haciéndose notar, ganándose varias miradas. Sonrió al recordar cuando se odiaban. Eran opuestas en muchas cosas pero ambas poseían un carácter fuerte e indomable, por eso no fue de extrañar que chocasen nada más conocerse. Pero al final ahí estaban, siendo amigas del alma. Con mil historias sobre sus hombros, con cantidades inhumanas de información sobre la otra. Eran amigas y nada cambiaría ese hecho, nada.
Ese día sus amigas se graduaban y ellas no podían evitar sentirse melancólicas. Estaban felices porque por fin estarían juntas pero tristes porque les faltaría Hinata. Hiashi le estaba quitando la libertad a la mayor de sus hijas. Y lo odiaban por eso. La necesitaban, a ella y a su dulzura. Y ella las necesitaba, temían lo que le pudiera pasar estando sola en un lugar en el que no conocía a nadie. O la devorarían o se convertiría en una persona que no era ella misma. No sabían cual de las dos opciones les daba más miedo. Estaban asustadas y preocupadas por su amiga, no lo podían evitar. Y sabían que las demás se sentían de la misma forma. Pero ¿y ella? ¿Cómo se sentiría Hinata en esos momentos? Llevaba años soñando con irse a la universidad de Tokyo con todas sus amigas, como las demás ella también ansiaba libertad. Pero no, su padre la mandaba a Londres, lejos de todos, lejos de ellas, lejos de su hermana, de su madre, de su primo y de Naruto. Sin duda la despedida iba a ser muy dolorosa para la Hyuuga y más ahora que por fin el rubio correspondía sus sentimientos. Todo parecía una maldita broma cruel.
Naruto estaba tirado en el sillón de su salón. Su uniforme estaba perfecto, como nunca antes. Y es que para la graduación la preparatoria exigía que los alumnos llevasen el uniforme impecable. Kushina se había ocupado de que su hijo fuera mejor vestido que de costumbre. El joven clavó la mirada en el reloj. Iba a llegar tarde por culpa de Karin. ¿Qué demonios hacía su prima? Bufó, quería irse ya, quería estar con todos sus amigos y con Hinata. Se sonrojó levemente al pensar en ella. Se arrepentía de no haberse fijado antes en la chica, había estado ciego durante toda su vida. Esa noche le iba a pedir que fuera su novia. No podía evitar estar nervioso por eso. Ahora sabía que sus sentimientos por Sakura nunca fueron amor. No negaba que le hubiese gustado ni atraído pero no sentía por ella lo mismo que por Hinata, eso lo tenía claro. Quería estar con ella, poder decir que era su novia, abrazarla y besarla siempre que quisiera. E incluso en un futuro poder formar una familia con ella.
Karin bajó por fin. Llegó al salón y se encontró a su primo sonriendo como un bobo y con la cara toda roja. Sonrió con malicia.
—¿Pensando cosas pervertidas con Hinata, primito? — preguntó con burla.
Naruto despertó de su ensoñación al escuchar las palabras de su prima. La miró sorprendido y aún más sonrojado. Se levantó del sillón con brusquedad, algo que hizo reír a la pelirroja.
—Yo no pienso en esas cosas
Ella sonrió de lado. Le encantaba meterse con él, era tan inocente y puro que no lo podía evitar.
—¿Entonces Hinata no te atrae? ¿Prefieres pensar en Sasuke?
Y eso le hirió el orgullo al Uzumaki. Y ella sonrió victoriosa, sabía muy bien que eso fastidiaba a su querido primo.
—¡No me gusta el teme! — gritó, furioso.
Karin soltó una carcajada. Se acercó a su primo y le revolvió el pelo.
—Ya, tampoco te enfades.
Él se relajó pero siguió mirándola molesto. Ella le sonrió con arrogancia.
—Vamos o llegaremos tarde.
Y dicho eso salió del salón. Naruto la siguió. Ambos se pusieron los zapatos y se marcharon, cerrando la puerta con llave, por supuesto no querían ser asesinados por cierta pelirroja. Vivían a media hora andando por eso solían coger el autobús, así tardaban mucho menos, a veces si Kushina tenía clase a primera hora los llevaba en coche. Pero la mujer ya estaba en la preparatoria y Minato iría por su cuenta.
Ambos vivían en la zona Norte de la ciudad, también conocida como la zona rica. Vivían cerca de la mansión Uchiha y de la mansión Hyuuga pero su casa no podía compararse con esas dos ni con muchas otras de la zona. El matrimonio Uzumaki había preferido algo más humilde, aunque se correspondía perfectamente con la casa del alcalde, por supuesto. Al menos por fuera, ya dentro era una casa muy normal y acogedora, aunque grande. A Kushina no le gustaban los lujos, en realidad a nadie de esa familia tan peculiar.
—¿Crees que él vendrá? — preguntó en un susurro.
Naruto la miró sorprendido, sabía muy bien a quien se refería. Era extraño que lo mencionara. Ya estaban en la parada. Ambos de pie, uno al lado del otro. Él mirándola, ella mirando al frente, algo perdida. Ni siquiera sabía por qué había hecho esa maldita pregunta. El rubio se rascó la nuca, sin saber muy bien qué decir.
—No lo sé — reconoció.
Ella asintió. Sabía que lo más probable era que él no fuera a su graduación pero siempre quedaba la esperanza de que se equivocase.
La limusina se detuvo justo en frente de la entrada de la preparatoria. Hinata suspiró, no podía creer que esa sería la última vez que bajaría de la limusina para entrar al instituto, parecía irreal. Los años habían pasado demasiado rápido, su adolescencia se había esfumado antes de que ella pudiera darse cuenta. Respiró hondo tres veces antes de salir. Lo hizo con gracia, con la elegancia que tanto la caracterizaba. Al bajar se encontró con su hermana y su primo. Neji había ido desde Tokyo solamente por ella y la chica no podía estar más agradecida. Observó a Hanabi, con ropa formal parecía de su misma edad. Tuvo ganas de llorar, su hermana ya no era tan pequeña y ella ya no era una niña. El tiempo había pasado sin pedirles permiso, sin que pudieran evitarlo. Juntos se adentraron en el instituto y entonces supo que jamás volvería a cruzar la puerta de entrada, que no volvería a llevar su uniforme. Se mordió la mejilla derecha para evitar llorar, la ceremonia ni siquiera había empezado y ella ya se ponía sentimental.
—¿Se sabe algo de papá y mamá?
La pregunta de Hanabi no le sorprendió.
—Papá no vendrá y mamá estará por aquí. Quería ayudar a organizar la ceremonia, ya sabes que estas cosas le encantan.
Finalizó de hablar con una pequeña sonrisa adornando su rostro. No le importaba que su padre no estuviera o al menos eso quería aparentar. Esa actitud por parte de su progenitor le dolía, le destrozaba el orgullo porque entonces se daba cuenta de lo poco que le importaba a su padre. Pero prefería no pensar en ello, tenía a su hermana, a su primo, a su madre y a todos sus amigos. No necesitaba más. Mentira pensó. Sacudió la cabeza y se centró en buscar a sus amigas.
Sonrió al ver a Sakura con sus padres, sus abuelos, sus tíos y su prima Ran, que era dos años mayor que ellas. La Haruno parecía feliz, riendo con su familia. La envidiaba. Envidiaba lo fácil que era su vida. Aunque sabía que eso era mentira, Sakura también tenía que soportar mucha presión por parte de todos.
De repente sintió un peso sobre su espalda, no necesitó girarse para saber quien era. Solamente una de sus amigas era fan de ese tipo de escenas. Giró levemente el rostro para encontrarse con una sonriente Ino. La Yamanaka la soltó y quedaron frente a frente. Ino llevaba su típica coleta alta pero no el flequillo que tanto la caracterizaba, supuso que querría que se le viera bien la cara en las fotos.
—Hola, Hanabi-chan, Neji-san — saludó la rubia.
Tan sonriente como siempre. Hinata supo que siempre la recordaría así, sonriendo, llena de energía, transmitiendo felicidad a los demás. Los Hyuuga la saludaron con educación.
—¿Has visto a las demás, Hina?
—A Sakura.
Desvió la mirada hacia donde estaba su amiga de cabello rosa. Ino sonrió de forma traviesa y salió corriendo para tirarse encima de su amiga. Sakura se molestó y empezaron a discutir, como siempre. El matrimonio Yamanaka, el cual había sido abandonado por su hija, se quedó sin hacer nada, acostumbrados ya a los numeritos que montaba su hija.
—Y pensar que esta hija nuestra tiene la tercera mejor nota de su curso — murmuró Inoichi.
Hinata sonrió. Sí, Ino la había superado en las notas aunque tampoco le sorprendió demasiado. La rubia siempre había sido muy inteligente, sus notas eran casi perfectas.
—¡Los Uzumaki han llegado!
Todos se giraron hacia la puerta al escuchar ese grito. Karin simplemente suspiró, acostumbrada a la forma que tenía su primo de llamar la atención. Hinata se sonrojó totalmente al ver al chico que le quitaba el sueño, el mismo con el que había tenido ya una cita. Ese chico que aún no sabía que ella se marchaba a la mañana siguiente. Suspiró, tenía que decírselo, en toda la semana no había reunido el valor suficiente como para hacerlo. Naruto parecía muy feliz de estar con ella, y la joven no quería arruinarle esa felicidad.
—¡Naruto no montes un escándalo!
Todos sonrieron al escuchar el grito de Kushina. Esa mujer pelirroja era una de las profesoras más temidas de todo el instituto, tenía un carácter terrible. Pero a todos les hacía gracia las peleas que tenía con su hijo.
—Problemáticos.
La Hyuuga se giró al escuchar esa palabra tan cerca de ella. Shikamaru, Chouji y Sai estaban a su lado. Se saludaron con educación, como cuando se veían cada mañana en clase. Y pensar que todo eso dejaría de ser tan familiar. Suspiró, aún no podía asimilarlo.
Poco a poco todos fueron llegando. La directora les pidió que se sentaran en las sillas que había ante el escenario. Los familiares estaban sentados más atrás. Era sábado por la mañana. 20 de marzo, un día que los graduados jamás olvidarían. Eran las seis de la tarde. El sol brillaba con fuerza, hacía demasiado calor para ser primavera. El viento soplaba con suavidad. Era un día agradable y el último que vivirían como estudiantes de preparatoria. La nostalgia estaba presente para todos pero más para Hinata. Ese era su último día en Japón, después de eso se marcharía a Inglaterra y a saber cuando volvería.
La ceremonia fue un éxito, nadie se cayó. Se hicieron fotos por clase y luego una de todos los graduados. Recuerdos para cuando fueran adultos y recordasen esa época con una sonrisa en el rostro, queriendo volver a ese momento, cuando eran inocentes, cuando estaban llenos de ilusiones.
Cuando todo eso acabó Tenten y Temari abrazaron a sus amigas. Las seis se unieron en un fuerte abrazo. Ese sería el último día que estarían todas juntas, al menos el último hasta dentro de mucho tiempo.
Las cosas jamás volverían a ser como antes.
Karin no pudo evitar suspirar al darse cuenta de que él no estaba ahí. Su tía la abrazó con una fuerza excesiva y se sintió mucho mejor. Le debía tanto a esa mujer... Si ella no la hubiese llevado a Konoha esos últimos tres años no habrían sido ni la mitad de felices, jamás habría conocido a sus amigas y nunca habría sabido lo que era una familia. Kushina era su tía pero la trataba como si fuera su madre, Minato era como un padre y Naruto, por muy idiota que fuera, era su querido hermano. Ella no sería la persona que era en la actualidad de no ser por ellos. Por eso era capaz de sonreír ese día. Una etapa de su vida se acababa y sabía que siempre recordaría la preparatoria con una sonrisa en el rostro. Iba a dejar atrás a su querida familia pero iba a estar con casi todas sus mejores amigas, que eran también parte de su familia.
Los padres hablaban entre ellos, algunos en compañía de sus hijos y otros teniendo sus propias conversaciones. Hana charlaba animadamente con la madre de Ino. Mikoto reía por los comentarios de Kushina, Fugaku discutía con la pelirroja y Minato no podía evitar observar a su hijo peleando con Sasuke.
De repente Itachi hizo su aparición, llevaba a Temari de la mano. La rubia parecía molesta pero el moreno estaba feliz. Todos los miraron con extrañeza. Mikoto sonrió enternecida al ver la felicidad que irradiaba su hijo mayor.
—Mamá, papá, Kushina-san, Minato-san. Ella es Sabaku no Temari y algún día me casaré con ella.
Silencio.
Temari miraba al chico con los ojos muy abiertos. Este tío está loco pensó totalmente sorprendida. ¿De qué demonios iba Itachi?
Pronto una sonrisa se dibujó en el rostro de Mikoto que abrazó a su hijo con fuerza haciendo que él soltara la mano de la rubia para abrazar a su progenitora.
Los demás seguían confusos. Hasta que Karin soltó una carcajada.
—Temari te han cazado pero bien.
La de ojos verdes la fulminó con la mirada. No le sorprendía que la pelirroja se burlara de ella. Sus demás amigas hicieron su aparición, todas habían oído las palabras del Uchiha y estaban tan sorprendidas como la propia Temari.
—Temari-chan no sabía que estabas comprometida con Itachi-kun — dijo Kushina mientras la miraba divertida.
La pelirroja la conocía muy bien, ya que la joven iba a menudo a su casa, sobretodo el año pasado.
—No estamos comprometidos. Lo que pasa es que Itachi tiene la loca idea de que algún día nos casaremos — explicó la joven.
Sus amigas se tranquilizaron. Eso tenía sentido.
—Oh ya veo. Bueno si acabas casándote con mi hijo me harías muy feliz. Y seguro que mis nietos serían preciosos.
Itachi no pudo evitar sonrojarse por el comentario de su madre. Temari pensó que esa situación era demasiado surrealista para su gusto.
—Bueno sintiéndolo mucho nosotras nos llevamos a Temari. Tenemos que hablar.
Y dicho eso Ino cogió a la mayor del brazo y la arrastró. Hinata y Naruto intercambiaron una mirada, que hizo sonrojar a la chica y sonreír al rubio. Cosa que no pasó desapercibida para su madre que sonrió divertida.
Las chicas desaparecieron de escena. Mientras tanto Mikoto se encargó de interrogar a su hijo mientras Kushina hacía bromas. Naruto y Sasuke ya estaban con el resto de sus amigos, hablando tranquilamente. Bueno mejor dicho Naruto les contaba a gritos lo que acababa de pasar mientras Gaara lo miraba sorprendido. ¿Su hermana con un Uchiha? Eso tenía que verlo.
—¿Y las chicas? — preguntó Sai.
—Han desaparecido.
—Voy a mandarle un mensaje a Ino para decirle lo de esta noche — dijo Chouji mientras escribía en su móvil.
—Siempre que nos reunimos todos acaban pasando cosas extrañas.
Todos miraron a Kiba. El moreno suspiró.
—La última vez Naruto desapareció con Hinata y Sasuke con Sakura. Shikamaru besó a Ino y Suigetsu a Karin. ¡Y ellas no les rechazaron!
—¿Cómo sabes todo eso si tú desapareciste con Hanabi?
Neji miró fijamente al Inuzuka al escuchar la pregunta de Shikamaru.
—Shino me lo dijo.
—¿Y tú le has contado que besaste a Hanabi?
Todos miraron a Sasuke sorprendidos. Para luego mirar a Kiba, el cual puso cara de terror al ver la forma en la que lo miraba Neji.
—¿Que le hiciste qué a mi prima?
—¡Mamá! — gritó Kiba.
El chico salió corriendo siendo perseguido por Neji que le pedía explicaciones. Sus amigos observaban la escena divertidos.
—¡La llama de la juventud arde en ellos! — exclamó Lee.
—Sasuke eres un cabrón.
Todos asintieron ante el comentario de Naruto.
—Se lo merecía, por cotilla. Aunque no sé si Shino es peor.
Ahora todos miraban al moreno de gafas que se limitó a encogerse de hombros.
—Kiba es muy cotilla, no paró hasta que le conté todo.
—Oye teme ¿qué pasó entre Sakura-chan y tú esa noche? — preguntó el Uzumaki curioso.
—No es asunto suyo.
—¡Eso es que se besaron!
Y con ese comentario Suigetsu se ganó una mirada cargada de odio por parte de su querido amigo Sasuke.
—Pero si Sasuke es homosexual.
Ahora fue Sai el que se ganó una mirada oscura por parte del Uchiha.
—Me voy, no quiero que se me pegue vuestra estupidez.
Dicho eso se metió las manos en los bolsillos y se marchó.
—¡No te olvides de lo de esta noche! — gritó Naruto.
Sasuke no hizo nada, simplemente siguió caminando hasta estar con su familia.
Las chicas estaban en la casa de los Sabaku No aprovechando que Kankuro estaba trabajando esa tarde. Además el joven le había dicho a sus hermanos que esa noche tendría fiesta en la casa de Sasori, su primo. Y encima su casa era la más cercana al instituto. Estaba cerca del centro, por lo que estaba cerca de la universidad y también del instituto. Era perfecta.
—Creo que tenemos muchas cosas de las que hablar — Sakura fue la primera en hablar. Sus amigas asintieron — Temari será la primera.
—¿Por qué yo?
—Porque Uchiha Itachi ha declarado que algún día se casará contigo.
La rubia mayor suspiró al escuchar las palabras de Ino.
—Me dijo que está enamorado de mí — al decir eso Ino soltó un pequeño grito y Karin se carcajeó. Las ignoró — A mí me gusta y se lo expliqué. Pero eso no le desanimó, me contestó que conseguiría que me enamorase de él. Que un día yo llevaría su mismo apellido.
—Supongo que no me sorprende eso de él, se nota que lo tienes loco. Pero me sorprende que no hayas salido corriendo.
Las demás asintieron ante las palabras de la Haruno. Temari suspiró.
—De hecho cuando me lo dijo salí corriendo — sus amigas no pudieron evitar reírse al imaginarse la escena — Pero luego me di cuenta de que no conozco a nadie como él, es un gran chico, me gusta. Puedo tener conversaciones muy interesantes con él y sabéis lo difícil que es eso — Todas sus amigas asintieron. Temari era muy exigente con los chicos y siempre se quejaba de que la mayoría no sabía darle conversación — Además no puedo negar que está como quiere — sonrió de forma traviesa al decir eso.
—Vaya me sorprendes, Temari. Se nota que te gusta de verdad y se ve que es un buen chico. Así que tienes mi bendición — comentó Sakura divertida.
—Me alegro mucho por ti, Temari-chan. Espero que él te haga feliz.
Hinata abrazó a su amiga que correspondió el abrazo con una sonrisa en el rostro.
—¡Un momento! No has hecho ninguna referencia a cómo es en la cama.
Ino parecía indignada. Sakura negó con la cabeza, su amiga no tenía remedio. Tenten sonrió divertida mientras Hinata la miraba confusa. Karin miró a Temari, ella estaba pensando lo mismo.
—Aún no nos hemos acostado.
—Increíble. No sé cómo puedes controlarte con un chico así.
Ino asintió varias veces apoyando el comentario de la pelirroja.
—Hace nada que empezamos a quedar. Además esto es serio, no es un simple rollo.
—Nunca pensé que te escucharía decir eso — comentó Tenten.
—Hay tantas cosas que una jamás pensó que vería pero ya ves la vida es impredecible.
Todas observaron curiosas la mirada que intercambiaron las dos mayores.
—¿A qué te refieres, Temari? — preguntó Sakura con curiosidad.
Pero la rubia se limitó a mirar a Tenten sin decir nada. Suou suspiró, sabía que tenía que contárselo a sus amigas.
—Me acosté con Neji.
Un segundo, dos segundo, silencio, tres segundos más, silencio. A los diez Ino gritó. Las demás seguían con la boca abierta. ¿Tenten y Neji? ¿Cómo demonios había pasado eso?
—Habla — le exigió Ino.
Tenten suspiró, sabía que tenía que contárselo.
—Vale, os lo contaré todo pero no quiero interrupciones — dijo clavando su mirada principalmente en la Yamanka y la Uzumaki. Todas asintieron — El viernes de la semana pasada Temari quedó con Itachi y yo me quedé sola en casa. Estaba tirada en el sofá, aburrida cuando mi móvil sonó. Tenía un mensaje de Neji — hizo una pausa — Podéis imaginaros mi cara al verlo, hacía mucho que él no contactaba conmigo y tener un mensaje suyo me sorprendió. Su contenido me dejó con la boca abierta. Solamente ponía que en quince minutos estaría en mi casa. Me quedé helada. ¿Para qué iba a venir Neji a mi casa? Nada tenía sentido — Observó a sus amigas, todas la miraban expectantes — El timbre sonó y por fin reaccioné. Le abrí intrigada por saber qué quería. Todo pasó demasiado deprisa. Sus labios chocaron con los míos y seguimos hasta el final. Cuando me desperté lo hablamos. Eso solamente había sido algo de una sola noche, nada más. Decidimos seguir siendo amigos y ya está.
—¿Te arrepientes? — preguntó Sakura preocupada.
—No.
La respuesta fue contundente. Sus amigas se aliviaron al ver la seguridad y la sinceridad con la que había respondido la pregunta que se estaban haciendo todas. Porque la primera vez era importante. El sexo era un aspecto de la vida muy importante y con ciertas edades podía representar un peligro. Karin lo sabía mejor que ninguna, su primera vez no fue para nada buena y la había marcado durante años. La pelirroja a veces se maldecía a sí misma por haberse acostado con ese chico, por no haber esperado a estar preparada, por no haberle dado la suficiente importancia a ese tema. A veces Sakura se decía a sí misma que no debería estar esperando tanto, que debería acostarse con un chico cualquiera pero simplemente no podía, necesitaba confiar en alguien para llegar hasta ese punto.
—Me besé con Shikamaru, no sé si me gusta pero he decidido olvidarme de ese tema. Tengo dieciocho años, voy a empezar la universidad, ahora solamente me importan mis amigas y mi futuro, no quiero nada de romance. Si de verdad lo mío con él puede llegar a funcionar no es ahora, no estoy preparada para una relación y mucho menos con ese vago que me saca de mis casillas.
Ino habló deprisa pero con decisión, sabiendo que sus palabras eran ciertas. Llevaba meses confundida con el tema de su mejor amigo pero después de reflexionar, después de todo lo que había sentido en el acto de graduación le había quedado muy claro. Era joven y no estaba preparada para atarse a nadie. Además desde hacía tiempo sabía que era incapaz de tener una relación, algunos la llamarían egoísta pero eso no le importaba. Notó la mano de Sakura en su hombro, la miró. La Haruno le sonrió con amplitud.
—Te apoyo en tu decisión, cerda. Y creo que te entiendo muy bien. Yo por mi parte me he dado cuenta de que Sasuke es mi pasado, puede que en el futuro llegue a ser alguien importante, no lo sé pero ahora no tiene sitio en mi vida. No le amo, me atrae sí y creo que podría llegar a apreciarle como amigo pero sinceramente no le entiendo y parece que mi relación con él jamás dejará de ser tensa. Planeo vivir la vida y si surge algo con él que surja pero no voy a torturarme pensando en él ni soñando como hacía años atrás. Ya soy mayorcita, sé que no necesito un novio para poder vivir. Vosotras sois mi verdadero y único amor.
Y con esa última frase todas se abrazaron. Sakura había sido sincera, había hablado con el corazón y todas lo sabían.
Hinata no dijo nada, aún no le había dicho a Naruto que al día siguiente se iría, tampoco a Kiba ni a Shino, sus dos grandes amigos, a los cuales conocía desde primaria. No estaba preparada pero no tenía otra opción, tenía que hacerle frente a la situación, además no estaba sola.
El sol se ocultó tras las montañas que rodeaban la ciudad. Las luces de las farolas alumbraron las calles, las casas iluminadas y los carteles luminosos le daban un aspecto cálido en la ciudad. Hinata quería absorber esa sensación de calidez, al día siguiente viajaría a un país diferente, estaría lejos de sus amigos y su familia. Un etapa de su vida acabaría esa noche, era consciente de ello y por extraño que parezca no estaba asustada. Por primera vez se sentía preparada para ese cambio. Ya era hora de crecer.
Cuando llegó al mirador no pudo evitar sonreír al ver esa estampa. Supo que pasaría mucho tiempo hasta que todos se volviesen a reunir pero lo harían, de eso estaba segura. Ino estaba apoyada en la barandilla y charlaba animadamente con Chouji y Sakura. Sasuke permanecía apoyado en el tronco de un árbol, ajeno a todo pero al menos había acudido. Shikamaru se encontraba sentado en un banco, mirando fijamente el cielo estrellado, a su lado estaba Sai dibujado algo, se imaginó que sería el paisaje o sus amigos. Gaara permanecía tranquilo apoyado también en la barandilla, cerca de las chicas pero sin intervenir en la conversación. Suigetsu y Kiba jugaban con Akamaru. Juugo se encontraba sentado en el suelo con un pájaro en su regazo. Shino estaba entretenido observando el comportamiento de un escarabajo. Sonrió, todos ellos eran únicos, a simple vista no tenían nada en común pero la vida los había unido y por mucho tiempo que pasara su pasado les seguiría uniendo por medio de un lazo irrompible.
Notó un pellizco en el costado y se sobresaltó. Se giró para encontrarse con su amiga pelirroja, le sonrió. Ahora ya estaban todos. Su mirada se detuvo unos instantes en los ojos azules de Naruto, el rubio le sonreía con amplitud, se notaba que se alegraba de verla.
Echó en falta a Temari, Tenten, Neji y Lee pero esa noche era sólo de ellos. Porque se habían graduado en el instituto. Porque iban a empezar su vida adulta. Cada uno seguiría su camino, algunos permanecerían unidos un tiempo para al final cada uno haría su vida. Pero jamás estarían solos, porque su amistad no dejaría de existir, cambiaría, sí pero no se esfumaría.
—¡Ya puede empezar la fiesta!
Todos observaron a los recién llegados al escuchar el grito de Naruto. Él era el que los había unido, le debían demasiadas cosas. Su prima sabía que le debía sus mejores años, sin él jamás habría conocido a sus amigas, sin él jamás se hubiese quitado la máscara y seguiría fingiendo ser una persona sin sentimientos.
Karin se apoyó en la barandilla, justo al lado de Sakura. Por su parte Naruto puso las manos en su nuca y se quedó sonriendo a todos. Hinata permaneció inmóvil un momento, indecisa. Intercambió una mirada con Sakura, la Haruno le sonrió y entonces supo que podía hacerlo, ya no era una niña asustadiza.
—Yo — habló lo suficientemente alto como para que todos le prestasen atención — Mañana me voy a Inglaterra — la voz se le rompió al decir lo último.
Trató de seguir pero no pudo, simplemente no podía. La garganta se le había cerrado. Quería llorar, los iba a echar tanto de menos. Antes de que alguna lágrima pudiese acariciarle la cara sintió el cálido abrazo de Naruto. Sus amigas sonrieron enternecidas al ver la escena, el Uzumaki se les había adelantado. La Hyuuga se abrazó con fuerza al chico y ocultó el rostro en su pecho. Estaba triste pero estaba bien, el rubio le aportaba tal sensación de calidez que había evitado su llanto.
Un par de minutos después se separaron. Entonces la joven recibió el abrazo de Kiba quien estuvo a punto de tirarla al suelo.
—¡Un abrazo grupal! — gritó la Yamanaka.
Sasuke la miró con mala cara pero entre ella y Karin consguieron arrastrar al chico. El moreno simplemente le acarició la cabeza a Hinata pero se negó a a abrazar a nadie. Todos los demás se unieron en el abrazo, algunos algo incómodos como Gaara y Shikamaru pero después de todo era una despedida. Naruto abrazó a Sasuke.
—¡Teme no seas antipático!
El Uchiha le dio una patada al rubio haciendo que empezase a quejarse y a lloriquear. Ante la escena Hinata no pudo evitar soltar una pequeña carcajada. Se sentía aliviada al notar que algunas cosas no cambiaban.
—Te echaremos de menos, Hinata.
—Yo también os echaré mucho de menos, Shino-kun.
Y sonrió. Y Naruto la miró embobado. Maldijo su desgracia, se daba cuenta de lo que sentía por la chica, una mujer amable, dulce, fuerte, complicada... La mujer de su vida, lo supo desde que la besó en aquel parque una semana atrás. Y ahora ella se iba. Sentía que la felicidad se le escapaba de las manos. El destino era un cabrón.
Quería hablar con ella pero sabía que la joven quería estar con todos, disfrutar de sus últimos momentos en Japón rodeada de todos sus amigos. No era tan egoísta como para separarla de los demás.
Las horas pasaron entre anécdotas y risas. Esa era la mejor forma de despedirse, nada de lágrimas, todos querían conservar un buen recuerdo de esa último noche, uno cargado de felicidad y no de tristeza. Ya pasaba de medianoche cuando Ino tuvo una idea:
—¡Hagamos un pacto!
La miraron, esperando a que la Yamanaka explicase lo que se le acababa de ocurrir.
—Ay, no me miréis así — dijo haciendo un gesto suave con la mano — Da igual el tiempo que pase, no importa que nos separemos, que cada uno siga con su vida. Siempre seremos amigos.
Dichas esas palabras extendió su mano.
—Cerda creo que eso no hacía falta pactarlo pero que se le va a hacer — dijo Sakura negando con la cabeza.
Pero al final puso su mano encima de la de la rubia. Uno a uno las imitaron hasta que todas sus manos estuvieron unidas.
Sus vidas quedaron unidas para siempre porque como había dicho Ino pasara lo que pasara siempre serían amigos.
¿FIN?
¡Hola!
Gracias por haber llegado hasta aquí, espero que hayáis disfrutado con esta historia y que os haya hecho pensar sobre ciertos temas.
Sé que el final se queda muy abierto pero eso es porque no descarto hacer una continuación. Sería diferente pero siguiendo esta historia y el estilo sería muy parecido. Aunque sería una historia más madura y también le daría más importancia a los chicos. No sé si lo haré pero acepto sugerencias, si queréis una continuación no dudéis en decírmelo por medio de un review o un mensaje privado.
¿Por qué he tardado tanto en terminar esta historia? Fácil algo en mi interior no quería hacerlo porque a la hora de la verdad los finales dan miedo y mucha melancolía.
Pero al final lo he hecho y espero que os haya gustado.
¡Nos leemos!
