Recuerdos De Un Soldado
Piers
Solamente han pasado dos días desde que se graduó de la Academia Militar de los Estados Unidos donde estuvo alrededor de 2 años recibiendo entrenamiento para poder seguir la tradición de la familia Nivans, en dicha familia se acostumbra que los varones estuvieran en el ejército sin embargo eso si realmente deseaban seguir los pasos de sus antepasados y Piers no fue la excepción también quiso continuar con la costumbre, además él siempre ha querido poder salvar al mundo de alguna catástrofe y servir a su país.
Caminaba con una sonrisa en su rostro al entrar a la base donde iba a estar haciendo su trabajo, le emocionaba estar aquí y poder hacer algo por el mundo; a lo lejos pudo ver varios soldados trotando por el campo, pronto él estaría ahí siendo los ejercicios de rutina, solo esperaba poder encajar con la unidad que le asignaron. Reviso la hoja que le dieron en la academia, busco su dormitorio y estaba en el edificio número B-410, el cual se encontraba a la izquierda de la base, era un poco complicado buscarlo por lo enorme que estaba el lugar. Debía preguntarles a algunos de soldados que estaban por la zona, pero un poco de pena le invadió hasta que un soldado de cabello negro se le acerco.
—Eres nuevo ¿Verdad? — pregunto el soldado.
—Sí lo soy. — contesto Piers.
—Seré tu guía por ahora porque no veo a nadie ayudarte para conocer el lugar. — Mi nombre es Dylan Collingwood. — dijo extendiendo su mano.
—Mucho gusto, soy Piers Nivans. — dijo mientras estrechaba su mano con la de Dylan.
El joven soldado le dio un pequeño recorrido a Piers, le indico donde se encontraba el comedor, las aulas de captación, los baños y por último las habitaciones, lo cual fue una verdadera sorpresa porque serían compañeros de unidad. Piers no dejaba de mirar aquellas literas donde iba a pasar cada noche cuando tuviera oportunidad de conciliar su sueño, estaba sorprendido porque lo había logrado, pero eso no quería decir que ya cumplió su objetivo solamente quedaba sobrevivir en cada de las misiones que le asignaran.
—En la litera donde duermo, nadie la ocupa más que así. — dijo Dylan.
Piers asintió.
Camino para dejar su equipaje sobre la cama de abajo dado que Dylan ocupaba la cama de arriba, no le molestaba en lo absoluto prefería dormir en la parte de abajo para evitar cualquier accidente mientras dormía, él acostumbra estando dormidor a moverse demasiado.
Ese había sido su llegada a la base.
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El despertador suena a las 4:00 de la mañana, Piers estiro su mano para apágalo, se iba a volver a dormir cuando escucho a sus compañeros levantarse, ya no se podía dar los lujos de antes de engañarse mentalmente para descansar un poco más las cosas eran distintas ahora que estaba en este lugar; se levantó de la cama de una manera perezosa, sentía sus ojos que se cerraban automáticamente, pero rápidamente acciono, cogió su kit de aseo para darse una ducha como lo hacían los demás.
Miro a ver la cama de Dylan y se quedó un poco sorprendido porque no lo encontró probablemente se adelantó para hacer sus cosas con calma. Sigo su camino para hacer la típica rutina de las mañanas, cuando llego a las duchas fue un momento incomodo al ver a los hombres desnudos bañándose, se sonrojo de vergüenza no quería ducharse enfrente de otras personas era bastante incómodo. Busco un lugar un poco lejos de aquellas personas, no iba a ducharse cercas de ella y mucho menos iba a estar desnudo enfrente de otras personas, encontró uno hasta el final del pasillo donde no había nadie.
Posteriormente de terminar su rutina típica de las mañanas, Piers se dirigió al salón donde iba a conocer a su unidad de trabajo, tenía una ventaja conocía a Dylan Collingwood, quien ahora era su amigo. Abrió la puerta y encontró a Dylan sentado en un pupitre, hizo una ligera sonrisa al verlo.
— ¡Al fin te encuentro! — exclamo Dylan. — ¿Cómo te has sentido hasta ahora aquí?
Piers recordó su experiencia en las duchas y no quería hablar de eso en estos momentos, además no seguiría pensando en eso, es lo mejor que puede hacer.
—Sin comentarios. — afirmo Piers.
— ¿Tan mal te fue? — pregunto curiosamente Dylan.
—No me fue mal, es decir no esperaba ver a los chicos desnudos.
—Oh ya veo, todos pasamos por esto en los primeros días en que nos adaptamos, como yo tengo un año ya aquí se ha vuelto algo normal.
Al parecer Dylan tenía un poco de razón con eso, seguramente cuando tenga más tiempo en la base todo se volverá normal y natural, pero ahora solamente queda acostumbrarse a un nuevo estilo de vida, el cual no puede ser difícil dado que sus antepasados han logrado superarlo.
Varios minutos después llegaron el resto de la unidad al aula de clase, donde después entro un hombre alto, cabello un poco canoso, su vestimenta era diferente al resto, se sentó en su escritorio a revisar unos folder que traía en sus manos.
—Al parecer tenemos un soldado nuevo, en esta unidad. — Comentó el general. — ¿Se encuentra Piers Nivans? — pregunto.
El joven de cabello castaño asintió. Se levantó de su pupitre para presentarse enfrente de sus compañeros.
—Aquí estoy. — dijo Piers.
—Vaya, vaya, otro miembro de la familia Nivans. — afirmo el general. —Me da gusto saber que otra generación está con nosotros, puedes contar conmigo si necesitas cualquier cosa, por cierto soy el general Nell.
Así era otra generación más en el ejército, debía superar las expectativas que esperaban de él no iba ser para difícil hacerlo.
—Hoy tienen trabajo por hacer, van a hacer una misión de cálida para las víctimas de Sheffield, Inglaterra. Les llevaran lo recaudado en la ciudad. — comentó el general. — Vayan a listarse para partir que nos vamos en veinte minutos.
Antes de seguir hablando Chris interrumpió a Piers.
—Piers, yo quiero saber sobre tu relación con ese estúpido, no de tu primer día en el ejército. — comentó Chris un poco molesto
Piers suspiro.
Sinceramente no estaba listo para hablar sobre ese tema controversial en su vida, sin embargo debía hacerlo ahora porque Dylan estaba asechándolo ya que ahora estaba aquí para decirlo y lo prometió hacerlo.
—Vale, capitán. Pero es un poco difícil de decirlo. —afirmo Piers
Pasaron alrededor de un año y seis meses que duro su amistad. Era fácil recordar como comenzaron a salir diversos sentimientos, todo fue un día en la noche que ambos jóvenes se encontraban solos en el dormitorio, el resto se encontraba festejando la victoria de operación rescate, pero ese día Dylan y Piers optaron por descansar después del todo fue un día difícil.
—Siento un gran alivio porque hemos regresado con vida. — comentó Dylan
—Pensé que no lo iba a lograr, gracias por salvarme. — dijo Piers.
—Ven dame un abrazo.
Piers asintió.
Le dio un abrazo cálido a Dylan, pero en ocasiones cuando solían abrazarse dado que solamente era por las victorias obtenidos en cada misión; sentía una sensación extraña era como si necesitará más de Dylan era imposible pensar aquellas cosas no podía estar enamorando de un hombre ¿o sí? Solo es su mente porque no ha estado con una chica desde hace dos años, cuando termino con Amelia fue ya que no aceptaba su decisión de unirse al ejército. Se separó de Dylan un poco rápido sin que el sospechara de algo extraño.
— ¿Sucede algo? — pregunto Dylan preocupado.
—No. — respondió mintiendo el joven.
Dylan suspiro.
El joven de cabello castaño se percató que estaba algo mal con Dylan, ahora era él quien actuaba de una manera tan extraña.
—Debo de decirte algo. — dijo seriamente Dylan. — Con lo que acaba de suceder, en la forma que tratamos de mantenernos con vida, he comprendido que la vida no la tenemos comprada, me ha hecho reflexionar sobre una cosita personal. — Sinceramente no sé cómo lo vayas a tomar, pero… es muy importante… — Nivans, me he percato que tengo ciertas emociones hacia ti.
Piers parpadeaba una y otra vez, ¿Qué clase de sentimientos tenía Dylan? Ahora realmente estaba asustado.
— ¿Cuáles son? — pregunto curiosamente.
—Estoy enamorado de ti. — respondió Dylan sonrojándose.
Estaba boquiabierto en aquel momento, no sabía que responder, pero él también tenía unos sentimientos raros hacia Dylan ¿Serían los mismos? ¿Estará enamorado de otro hombre? Tantas preguntas atormentaban a Piers, debía de hacer algo, aunque no estaría mal descifrar aquellas emociones.
—No me lo esperaba, me sorprende. — dijo Piers atónito. — Pero, te daré una oportunidad porque todos merecemos una.
Dylan abrazo a Piers.
Chris trataba de levantarse de la cama del hospital, pero un leve dolor agudo se lo impido, estaba cabreado por lo que estaba escuchando decir a Piers, al parecer no esperaba que fuera eso lo que Dylan le quería decir ¿Cómo pudo ser posible? Por otro lado Piers se encontraba asustado por la reacción de Chris.
— ¡Chris! ¡Por favor tranquilízate! — exclamo Piers asustado.
— ¿Cómo quieres que lo haga? Si Dylan y tú… Fueron más que amigos, estoy molesto porque no fuiste honesto en decírmelo, pensaba que confiabas en mí, pero ahora me doy cuenta que no es así. — dijo Chris en un tono molesto.
—Entiendo, pero no es para que reaccione de esa manera. Siempre estaré a su lado pase lo que pase y daría mi vida por ti. — No se comparan mis sentimientos que tengo por ti con los de Dylan.
— ¿Qué quieres decir con eso?
Piers rodo los ojos.
Sabía perfectamente que esto iba a suceder cuando hablara con Chris, muchas preguntas por responderlas y dar explicaciones del porqué, ese era un motivo por lo cual no hablaba de ese tema.
—Contigo no dejo de sonreír, al principio que me enamore de ti me ponía nervioso y me sonrojaba cada vez que te veía semi desnudos en los vestidores. Pase algo similar en el ejército, es decir no se compara contigo mi corazón late demasiado y con ellos sentía una vergüenza. — Con Dylan no sonreía, aunque él trataba de hacerlo, nunca lo logro, pero tu Chris lo hiciste. Haz cambiado mi vida y me enseñaste a amar de otra manera y sobretodo en aceptar esta parte de mí. — dijo Piers tratando de no sollozar.
Chris al parecer sentía un poco de culpa por ver a Piers de esa forma, debía de comprender que ya no está con Dylan sino con él, lo cual es lo más importante su honestidad y fidelidad que tiene Piers hacía él, además de que lo respeta por la gran admiraron que siente.
Chris suspiro.
—Acércate, quiero darte un abrazo de disculpas. — dijo Chris.
Piers asintió.
El joven de cabello castaño abrazo al capitán, ahora sentía una paz en su corazón por hablar de esto; Chris le dio un beso en la frente a Piers y este se sonrojo un poco.
— ¿Por qué te saliste del ejército? — pregunto Chris curiosamente.
—Comenzaron a humillarme de la peor manera que pudiera existir. Ellos se dieron cuenta una noche donde tenía un momento romántico con Dylan. — contesto Piers.
Su estancia en el ejército se convirtió en la peor, su padre estaría decepcionado por tirar la toalla en este momento, debía ser fuerte y soportarlo. Nunca se esperó que lo siguieran aquella noche donde tenía un momento privado con Dylan, desde ahí lo empezaron a molestar con el tema de su preferencia sexual, al parecer eran de mente cerrado y no aceptaban este tipo de cosas, pero hoy en día era algo común de ver, bueno todavía no se legalizaban algunas cositas, aunque ya las personas pensaban de una manera diferente.
Las burlas, los golpes y humillaciones fueron durante seis meses que Piers estuvo soportando, esto no debía de suceder porque eran adultos y razonaban, pero al parecer estaba equivocado. Dylan se alejaba de él cada vez que esto sucedida hasta el punto de terminar, una vez sucedido esto Piers hizo una carta de renuncia ya no quería estar más en ese lugar, pero ¿Cómo iba a decírselo a su padre? El estará decepcionado con él debía de buscar algo similar a esto, además de superar sus habilidades.
—Me sorprende el comportamiento de los soldados, pero bueno entiendo tus motivos. — dijo el general Nell. — Tu padre se va a decepcionar de ti, pero conozco algo similar al ejército. — Puedes unirte a la BSAA, ellos se encargan especialmente del bioterrorismo y de salvar vidas, algo parecido a lo que quieres hacer Nivans.
—Gracias, general, si he escuchado de ellos, pero no estoy seguro. — dijo Piers.
—Te irá bien, tendrás un excelente ambiente, puedo hacerte una carta de recomendación para que tengas acceso rápido.
Piers estaba boquiabierto nunca espero que el general Nell, lo fuera ayudar de esta manera.
—Por supuesto. ¬— dijo Piers. — Muchas gracias por todo.
—No hay problema, ve a empacar tus cosas mientras hago la carta. — dijo el general.
Piers asintió.
Una vez con la carta de recomendación por parte del general Nell estaba dispuesto a comenzar un nuevo camino y una aventura más en su vida.
Piers ahora sentía demasiada paz en su interior, no había hablado de esto con nadie ni con sus padres hasta ahora con Chris Redfield que le hizo tener la confianza suficiente; aunque fuera difícil de decirlo.
—Te fue mejor en la BSAA. — dijo Chris.
—Aparentemente sí. — dijo Piers.
—No voy a permitir que algo así te suceda otra vez, además soy uno de los fundadores de la BSAA.
—Si lo sé, lo leí en el periódico.
— ¿Qué paso con Dylan?
—No supe nada de él hasta ahora.
Las cosas salieron al parecer bien, lo quedaba esperar a que todo siguiera tranquilo.
