Balas de un lado, balas por el otro, balas lloviendo de aquí para allá. El humo negro que desprendían las llamas de las puertas del infierno se olía perfectamente, al igual que el olor a sangre que poco a poco se mezclaba con esa fragancia.

-¡Necesitamos refuerzos y una ambulancia! ¡Rápido!—Ordeno Konan por la radio. Apenas llegaba a la escena, con su traje de S.W.A.T. listo, atendiendo a los que podía y disparando para matar a los desgraciados que estaban acabando con sus amigos y colegas.

Nagato al igual que Deidara, Lee y el agente Gai, luchaban de más cerca junto a otro equipo de los S.W.A.T, erradicando a los que estaban detonando minas terrestres. Sin embargo no la llevaban fácil debido a los perros maestramente adiestrados en atacar a todo aquello que su dueño ordenara.

-¿Alguna idea más, Agente Gai?—Cuestiono Deidara, quien se ocultaba nuevamente detrás de los caminos de la S. ., que llevaron.

-No es fácil acercarse, tiene francotiradores en la azotea—Dijo. —Pero, he notado que solo son cinco… Jefe Nagato, ordene al helicóptero que ataque la azotea, eso deberá bastar para distraerlos, necesito que Deidara y Konan ataquen a la vez a los que están debajo, he notado la buena puntería de ambos, abra un punto ciego entonces, donde usted, Lee y el resto del equipo podremos entrar y atacar—

Nagato afirmo ante la orden. Usando la radio, dio la orden al helicóptero que atacara hacia la azotea y dejara de cubrir a los oficiales. Deidara por su lado, le informo a Konan que estuviera lista para atacar.

Dicho y hecho, el equipo de Itachi fue forzado a atacar al helicóptero. Konan y Deidara vieron su oportunidad y dispararon certeramente a Hidan y Kakuzu con granadas de humo, que nublaron su visión.

-¡Ahora!—Ordeno Gai, haciendo que su grupo se moviera hacia la entrada principal.

-¡Mierda!—Itachi bajo tan pronto pudo la mira de su rifle, pero solo pudo dispararle a dos del grupo. —Han entrado—Informo.

-Los tengo—Dijo Sasori, mirando por las pantallas de la entrada principal. —Sasuke, Sai, estén atentos—

Ambos pelinegros se ocultaron junto a otros lacayos, esperando el momento de atacar.

-¡Hidan, Kakuzu! ¡Que nadie más cruce!—Ordeno Kakashi.

-¡Qué fácil es pedirlo!—Se quejó el seguidor de Jashin, quien trataba de ver a través del humo.

-Pagaran por esto—Susurro Kakuzu. Tomo su preciada lanza granadas, que uso sin restricción alguna contra el helicóptero. —Dejemos de contenernos, Hidan—

-Por fin estamos de acuerdo en algo, Kakuzu—Sonrió ladinamente el albino. —Es hora de la pirotecnia—

Su sonrisa no podía ensancharse más.

-¡Debieron ponerse serios desde hace quince malditos minutos!—Regaño el escorpión rojo.

-Concuerdo con Sasori—Dijo Itachi, quien enfocaba al piloto del helicóptero. —Ya es hora de ponerse serios

Tras ello, presiono el gatillo matando al piloto con una bala que traspaso su cabeza.


-¡Sasori, necesito visión en el jardín trasero!—Solicito Pain.

-Estoy en ello—Tecleo con velocidad cambiando las imágenes de su computadora a las de las cámaras del jardín. —Listo

La imagen mostraba un gran incendio que acaba con toda planta que alguna vez haya sido cultivada en ese lugar, dejando solo cenizas y sangre en su lugar. Debido al humo, no se podía ver con claridad a los enemigos, solo sombras que se movían para ocultarse.

-¿Puedes ver a Kuro?—Hablo Kakashi hacia el pelirrojo de la computación.

-Negativo, encenderé las luces—Otros tecleos más, y las luces del jardín se encendieron, dando una mejor visión.

Debido al fuerte ataque que recibían del jardín, Kakashi se vio forzado a dejar de lado su puesto en la entrada principal, y ayudar.

-Solo está mandando a sus lacayos—Dijo Kankuro, quien seguía disparando al igual que su hermano.

Y eso bien podría significar un peligro inminente. Si el grandioso Kuro no estaba entre los lacayos que asesinaban en el jardín, ¿Dónde podría estar?

-¿Seguro que atrajiste a Kuro a todo esto, Pain?—Cuestiono el líder.

-Claro que sí, hice lo que dijo Shikamaru para atraerlo… y mira que fue vergonzoso—Susurro lo último. La idea era hacer que Pain se disfrazara de Naruto e ir hasta el hogar del albino y confirmarle que ellos tenían a Naemi.

Pain había visto al albino, lo vio. Y se aseguró de que le siguiera.

-Sasori, ¿ves algo raro en las pantallas?—Dijo Kakashi.

-No… no se ve nada fuera de lo usual… un momento, veo algo—Hubo silencio después de eso. — ¡Esta dentro de la mansión!—

-¡¿Cómo mierda entro?!—Soltó el líder.

-No pudo pasar por aquí, nadie lo ha logrado—Dijo Pain.

-¿Shisui se te ha pasado algo?—Volvió a hablar el líder.

-Nada se escapa de mí—Respondió el Uchiha.

-¿Entonces como pudo entrar?—Dijo esta vez Gaara.

-Porque el bastardo no entro como tal—Interrumpió Sasori.

-¿De qué hablas?—Cuestiono Pain.


-Bien, debemos dividirnos—Ordeno Gai. —Jefe, y ustedes tres vayan por los pasillos superiores. Lee, tu y Yo iremos por los pasillos de abajo, ¿todos listos?—

El resto afirmo.

-¡En marcha!—Dio la orden y todos se separaron como él había indicado.

Comenzaron avanzando por los pasillos indicados, en completo silencio.

El piso superior de la mansión era cuidado por subordinados simples, mientras que en los pisos inferiores estaban los menores de la familia.

Gai dirigía a su pequeño grupo por los pasillos en pleno silencio. Parecía que se orientaba bastante bien en aquella mansión. Como si alguna vez hubiese estado en ese lugar.

-¿Cómo es que puede orientarse tan bien, señor?—Cuestiono en un susurro Lee.

-No es la primera vez que entro a una mansión de algún mafioso… si ya conoces una, las conoces todas… todas son iguales—Respondió de igual forma en susurro.

-¡Oh! ¡No imagino a cuantas mansiones como esta ha entrado!—Dijo en susurro bastante sorprendido. — ¡Cada cosa nueva que voy conociendo de usted es sorprendente, Agente Gai!—

-Me sonrojas, muchacho—Ambos parecían meterse mucho en sus propios mundos, dejando de lado al pobre oficial que les seguía.

-Alto—Gai se detuvo casi de golpe en la esquina de un pasillo. —Escuche algo… deben ser lacayos—

-¿Cómo vamos a atacarles, Señor?—Dijo el Oficial.

-Bien… Lee, y yo atacaremos, y tu deberás cubrirnos, ¿entendido?—Indico.

-Entendido, Agente Gai—Acato perfectamente la orden el joven muchacho, con una sonrisa.


Mientras todo eso ocurría las chicas estaban cada una nerviosa, asustada y muy preocupada. Las cosas que escuchaban por los comunicadores les ponían tensas.

Ino sostenía su arma firme y apuntando al suelo, respiraba profundamente para mantenerse en calma. No era la primera vez que dependería de un arma para mantenerse a salvo, pero si sería la primera vez en donde estaría sola para usarla. Otras veces estaba con Temari, con Sai, o con algún otro miembro de la organización que le ayudaba… esta vez, debía ser ella quien ayudara a sus amigas.

Por su lado, Sakura hacia lo posible por evitar que sus manos temblaran como maracas. Estaba asustada, pero de igual forma, sentía valor. Era extraña esa mezcla de emociones que llevaba dentro, miedo, valor, coraje, temor. Era la primera vez que llevaba un arma de fuego en sus manos, un arma que podía matar en el menor error. Aun sabiendo que estaba con Sebastián e Ino, que ya eran más experimentados que ella, no dejaba de sentir ese miedo.

Hinata por su parte, no lograba controlar el temblar de sus manos. Tanto era así que dejaba la pistola en el piso cada determinado tiempo, para poder controlarse. Nunca, jamás de los jamases se hubiese imaginado en una situación como esa. Bueno, nadie se lo imaginaria. Esta vez no contaría con que Sasuke la salvaría, esta vez estaba por su cuenta. Podía confiar en Ino, o en Sebastián, pero si una de las muchas cosas que había aprendido en toda su vida, era que todo es inesperado. Bien ellos lograrían ayudarla o morirían delante de sus ojos. Esa sola idea del creaba un nudo en el estómago, obligando a su corazón a bombear con mucha más fuerza, aumentando así su respiración.

Estaba el doble de lo que sus amigas estaban, trataba de mantenerse firme, realmente lo hacía, pero era muy difícil. Para cualquiera lo sería…

Naemi mantenía el arma al igual que Ino, pero igual que Sakura, había momentos donde sus manos temblaban.

Sebastián se daba el lujo de mirarlas de reojo. Sabía que todas estaban asustadas, que temían no solo por sus vidas, sino también por las de sus parejas a quienes podían escuchar si morían a través de esos comunicadores. Había mucho miedo en ellas.

Pero no dejaría que a ninguna le sucediera nada. Cumpliría sus órdenes hasta su muerte.

-Sebastián… ¿me escuchas?—Aquella voz era de Sasori. —Corte la comunicación con las chicas, así que ellas no escucharan, ¿ok?—

-Si—Hablo en voz baja.

-Kakashi dio la orden de que se encierren en la habitación—Continuo. —Kuro y el agente están dentro de la mansión—

Fue difícil ocultar la sorpresa. Pero por suerte para él que las chicas estaban tan metidas en sus propios mundos que no le prestaron atención. Acato la orden sin más que decir, y cerró la puerta como fue ordenado.

-¿Ocurre algo, Sebastián?—Dijo Ino.

-El señor Kakashi dice que harán estallar algo cerca de aquí, así que ordeno que cerrara la puerta—Dedico una sonrisa amable a las chicas para que evitaran hacer preguntas. De nueva forma, gracias a que estaban tan nerviosas no quisieron recabar en detalles.


-¡MALDITO!—Gai trato de encestarle un golpe con fuerza al aquel supuesto oficial que les había seguido.

Apenas entrar en acción con los lacayos del grupo de Sasuke y Sai, disparo contra Lee en la pierna y el hombro, mato habilidosamente con disparos certeros a los lacayos y ahora se encontraba luchando contra el Agente a golpes.

-Oh~… ¿Es acaso todo lo que puede hacer un súper agente, Señor Gai?—Eludía cada golpe, aun manteniendo esa sonrisa ladina en sus labios. El albino de sonrisa angelical y ojos endemoniados, estaba dentro de la mansión, con un disfraz de policía. Su habilidad le permitía burlarse del agente y esquivar sus golpes.

Sasuke y Sai se habían mantenido ocultos, mirando cada poco lo que hacía el albino. Hasta ese grito proveniente de Gai.

-Oh~… ¿Le dolió?—Aun continuaba burlándose de él, incluso después de enterrarle una navaja sacada de uno de los muchos bolsillos que su traje tenía, y enterrándola con fuerza en la palma de la mano de Gai. —Creía que ustedes no sentían nada… después de todo, su gobierno los tiene en estima por ser más duros que las piedras, ¿o no?—

-Eres un… ¡Desgraciado malnacido!—Grito bastante enfurecido. Se retiró la navaja de la mano, y la hizo puño, sintiendo la horrible punzada de dolor y la sangre que escapaba de la herida. —Has manchado el uniforme de un oficial, ¡No voy a perdonarte jamás!—Sin importar su herida, y lo mucho que le doliera, siguió luchando a golpes contra ese albino.

-Vaya~… Ahora veo, posee una gran resistencia… ¿Cuánto más resistirá?—Y esta vez, dejando de eludir golpes, decidió atacar.

Fuerza, certeza, y una malicia increíble se mezclaba en aquel albino al momento de estar luchando contra él. Más el juego sucio, y las constantes burlas hacia su oponente, Gai no pudo sostenerse mucho tiempo contra ese demonio.

Un golpe a la cara para aturdirlo usando ambas manos, una navaja que enterró en el muslo del Agente, y una patada para enterrar aún más esa navaja, y que peor, torcer la navaja estando tan enterrada para que la herida no cerrara y el dolor fuera mucho, pero mucho peor.

Una punzada tan horrible le hizo caer al suelo, a los pies de Kuro.

-Vera… Agente Maito Gai… esta noche, me siento generoso porque voy a asesinar a los que tienen a mi querido ángel, y devolveré otro a un amigo mío. Por dicha razón me siento generoso… Le dejare vivir a usted, y al joven oficial que esta allá, siempre y cuando haga algo por mí—Señalo a Lee.

-¡Jamás haría un trato con alguien como tú!—

Kuro mantuvo su sonrisa.

-¿De verdad?... Quizá deba pensarlo mejor, delo contrario matare al chico que esta allá sufriendo por sus heridas y su culpa al no poder protegerlo—El albino avanzo hasta donde Lee estaba, con su pie, pisaba fuertemente la herida de la pierna, haciendo a Lee sollozar de dolor y maldecir. —Usted decida… antes que mi buen humor se agote—Eso ultimo lo dijo con una seriedad en su voz y una mirada sería que pudo congelar.

Tanto Gai, como Lee se intercambiaron miradas. No tuvo el valor suficiente de dejarlo morir…

-¿Qué quieres?—No existió momento tan horrible para el agente Maito Gai que ese, no solo por ser derrotado por un simple criminal, sino porque ahora se estaba rindiendo a sus exigencias. No hubo palabras más horribles y acidas que esas.

-Aleje a la policía de aquí—Ordeno sencillamente.

-Sabrán que algo está mal—

-Entonces mienta… diga lo que deba decir para alejarlos, pero quiero a todos esos hombres fuera—Saco un arma de su bolsillo. Y le apunto a Lee, incluso quito el seguro. —Empiece, Agente… o lo matare—

Gai hizo crujir sus dientes debido a la forma en la que estaba cayendo a manos de ese bastardo de cabellos blancos. Como pudo, logro sentarse sobre y e hizo uso de la radio que llevaba para comiscarse con los oficiales de afuera.

-Jefe Nagato—Hablo. —De la orden de que todos los oficiales se retiren ahora mismo—

Pasaron algunos segundos antes de que Nagato respondiera, tiempo suficiente para que tanto Sai como Sasuke se cuestionaran aquella petición por parte de Kuro.

-¿Qué? ¿Por qué? ¿A pasado algo?—Inmediatamente se notó extrañado por esa petición.

-Confíe en mí, y ordene que se alejen—Insistió de nueva cuenta.—Deben alejarse, acabo de ver un mapa con las minas y la gran mayoría están rodeando la mansión dentro y fuera, sino salen esos oficiales, morirán—

De nueva cuenta, paso un tiempo antes de que Nagato respondiera.

-Bien… ordenare que se retiren—Con ello, después se escuchó en las radios de los Oficiales, tanto en las patrullas como las que venían en sus trajes, la orden del jefe de policía solicitando que se retiren. —El resto de nosotros seguiremos aquí, y continuaremos con nuestra misión. ¿Ok?—

-Entendido—Gai mantenía su mirada clavaba en los ojos rojos del albino.

-Parece que si miente muy bien Agente—Sonrió complacido.

-Eres un desgraciado… ya obtendrás… tu merecido—Escupió con odio aquellas palabras.

-Ya lo obtuve—Se inclinó hasta la altura de Gai, pero esta vez, aquella sonrisa desapareció dejando paso a un semblante bastante serió. —Ya obtuve mi merecido hace mucho tiempo… y es por eso, que ahora, me toca ser feliz—Una sonrisa, solo una sonrisa apareció. Una sonrisa forzada. —Y seré feliz, cueste lo que cueste… muera, quien muera—Y así tal cual, disparo hacia la cabeza de Lee sin vacilación alguna, causando su muerte inmediata.

-¡ERES UN BASTARDO! ¡DIJISTE QUE NO LO MATARIAS!—Grito Gai bastante encabronado.

-¿Acaso no recuerda lo que soy, Agente?... Soy un criminal… y no dejaría a ningún oficial vivo… solo a usted… por ahora—Sonrió hacia él.

Kuro retomo su compostura, mirando hacia todos lados. A la cámara de la estancia y después hacia donde suponía debían estar ocultos Sasuke y Sai. Sonrió, de nueva cuenta de esa forma tan característica suya.

-Vamos a jugar~-Dijo. —Podemos jugar a Hide and Seek, o pueden salir y evitar la pena de la derrota, cachorros de Kakashi—

Sasuke apretó su arma con fuerza, sentía tanta rabia hacia ese sujeto. No solo por el hecho de que se hubiese llevado a Hinata hace tiempo, sino, porque se creía demasiado bueno y que estaba muy seguro de poder ganar otra vez. Sus dientes crujieron, por el coraje que llevaba. No iba a perdonarle todo el daño que les había hecho.

-No somos unos malditos perros, hijo de puta—Hablo Sasuke, dejando salir el odio en sus palabras.

-Ah~, lo siento, lo siento—Una de las disculpas más fingidas que en su vida pudo escuchar. —Esperaba escuchar un ladrido, pero veo que si son humanos—Una ladina sonrisa se dibujó en sus labios, al igual que ese tono de burla.

Tanto Sai como Sasuke se intercambiaron una mirada. Ellos lucharían contra aquel tipo, y lo matarían de una vez por todas.

-Sasuke, Sai, Kakashi ha ordenado que no le ataquen solos, esperen a que lleguen él y Pain para reforzarlos—Escucho la voz de Sasori en su comunicador. Pero él no quería esperar.

Se sentía seguro de que ganaría, más que nada porque él no era un agente que se contenía para no matarlo, él dejaría salir todos y cada uno de sus impulsos hasta matarlo.

Sai se quedó mirando al Uchiha, se notaba que se lanzaría a él. ¿Qué debería hacer?, ¿Apoyarlo o no? Ambos estaban en una tregua, y debían apoyarse…

Antes de continuar con su debate interno, Sasuke salió del escondite con el arma en alto y dispuesto a disparar, pero apenas salir no vio al albino.

Giro dispuesto a buscarlo, pero apenas hacerlo, el albino le ataco, provocando que el arma de Sasuke cayera de sus manos. Lucharon a golpes unos minutos antes de poder separase y mirarse.

-Al fin puedo luchar contigo, Sasu-chan—Aquella sonrisa amplia, le hizo hervir la sangre al Uchiha.-Aun con tu mascara puesta, sé que estas enfadado… y puedo sentir tu mirada llena de rabia contra mí. —Esa sonrisa y su tono alegre no hacían más que poner al Uchiha más furioso.

-No olvides tu espalda—Kuro levanto las manos al momento de sentir el cañón del arma de Sai en su nuca. —Es de mala educación—Kuro mantuvo ambas manos levantadas, pero algo andaba mal. ¿Por qué continuaba sonriendo?

-¿Qué es lo que te está causando gracia?—Dijo Sasuke acercándose a él.

-Por donde empiezo—El albino rodo los ojos, aun sin dejar de sonreír. —Aún son solo unos chiquillos… Sasuke—La sonrisa se borró.

Todo sucedió tan rápido que apenas si el Uchiha pudo reaccionar. Kuro soltó un codazo hacia la zona del estómago de Sai, la fuerza suficiente para sofocarlo y hacerlo perder el control del arma. Aun que trato de disparar, el albino se movió ágilmente hacia un lado, golpeo la muñeca de Sai con fuerza para que soltara el arma, en medio de esa distracción, golpeo usando su rodilla de nueva cuenta el estómago del pelinegro un par de veces más, volvió a sofocarlo, lo suficiente para que tuviera que caer de rodillas al suelo, para que una vez en esa posición, una patada al rostro le dejara fuera de combate.

-Solo faltabas tú—Y esa sonrisa fue retomada, incluso con más alegría que antes. —Solo quedaba el pequeño adoptado de la organización de Danzo para concluir con mi pago—

Si la rabia del Uchiha ya era incontenible, ahora mismo paso a ser irrefrenable. Se lanzó hacia él, logrando dar contra la mejilla del albino a quien hizo retroceder.

-Y solo faltas tú… para concluir y terminar esta mierda de una vez—Soltó Sasuke, quien había arrojado su máscara lejos suyo, aquella mascara era muy estorbosa a la hora de la lucha cuerpo a cuerpo, y tampoco le importaría que el Agente le viera. Dado que después de eso, todo terminaría y se iría tan lejos como su dinero pudiera pagar, y ser feliz de una buena maldita vez.

Kuro soltó algunas risas antes de retomar su compostura.

-Estoy seguro de que me divertiré mucho contigo… Sasu-chan—Tras ello, su lucha había iniciado.


-Los oficiales se están retirando—Dijo Sasori a Shikamaru. — ¿Qué habrá pasado?—

-No estoy seguro, pero no me agrada nada—Respondió.

-Lo comunicare—Continuo el pelirrojo. —Atención, la policía se está alejando… ¿alguno sabe porque?—

La mayoría negó, solo dos fueron los que no respondieron. Y eso era una mala señal.

-Sai, Sasuke, respondan—Insistió el pelirrojo. —Sai, Sasuke—

Pero de nueva cuenta no respondieron.

-Revisa las cámaras, Sasori—Pidió Shikamaru. Colocándose cerca de su hermano. Tecleo un poco, para cambiar la imagen de la cámara hasta dar con la escena de la lucha entre el albino y el moreno.

-Kakashi, Pain, ¡Deben darse prisa, Sasuke está luchando con Kuro!—Advirtió Shikamaru a los dos que según las cámaras se apresuraban tanto como podían.

-¡Creí haber ordenado que no lo atacaran!—Reprocho Kakashi. — ¡¿Qué no lo dije?!—

-Claro que lo dijo, y dimos la orden como lo especifico—Respondió Shikamaru. —Que Sasuke no haga caso no es cuestión mía—

Kakashi blasfemo sonoramente, antes de que seguir con su carrerita junto a Pain para llegar hasta donde estaba la lucha entre "Ying & Yang"

Sasori continúo mirando por las demás cámaras para notar que Naruto, Kiba y su equipo estaban junto a los de la arena terminando de alejar a los secuaces de Kuro. Itachi y Shisui luchaban con los oficiales y el jefe de policía Nagato, todos estaban cumpliendo con las partes de su papel, incluso Hidan y Kakuzu que se encargaron de alejar a la policía restante.

La guerra ya se libraba dentro…


-¡SEBASTIAN!—Grito Ino al verle caer delante de ellas. Todo gracias a un disparo a la pierna y varios golpes que recibió por tratar de protegerlas a todas como había sido su orden.

Delante de ellas estaba un hombre, llevaba un traje de S.W.A.T, su traje completo que evitaba que reconocieran quien era ese sujeto que había dado tremenda paliza al mayordomo.

Ino y Naemi se pusieron a la defensiva protegiendo a Hinata y Sakura… Recordando cuando eran pequeñas, donde ambas rubias siempre les protegían. Solo que esta vez, no las protegían de otros niños…

La Yamanaka apunto su arma en alto, sin titubeos y su pulso firme. Naemi le imito, pero sus manos temblaban de un segundo a otro. Hinata mantenía el arma en sus manos al igual que Sakura, las cuatro dispuestas a disparar a ese sujeto si trataba de acercarse a cualquiera de ellas.

-No esperaba tener que entrar así… mucho menos vestido de esta forma—Naemi se paralizo en ese mismo momento, incluso se podría decir que paso de ese tono rosa claro de su piel a uno totalmente blanco.—De saber que me estarías causando tantos problemas… no te habría conservado—

Las chicas no reconocieron completamente la voz de ese hombre, pero debía ser alguien demasiado malo como haber dejado a su amiga en modo fantasma.

-No… tú… dijiste… el dinero que te dio… no—Balbuceo Naemi.

El sujeto se retiró el casco de ese traje, al igual que la máscara que llevaba debajo, para dejar relucir su auténtico rostro.

-Papá—Susurro Naemi. No, ese hombre no debería estar ahí, no debería de ir por ella, no debería. Kuro le dio todo ese dinero para que se alejase de ambos por siempre, que se consiguiera su añorada libertad. ¿Qué estaba haciendo ahora?

-Dejen de apuntarme con esas armas, niñas estúpidas—Rechino entre dientes. —La única razón por la que vengo es por mi hija y la Hyuga—

Por primera vez… en tanto tiempo veían a aquel sujeto que tanto miedo les daba a las tres. El Padre de Naemi, Obito Uchiha, disfrazado habilidosamente como un policía, estaba con ellas y si había logrado vencer a Sebastián sin rechistar, ¿Qué no les haría a ellas?

-La Hyuga y tú, vendrán conmigo ahora mismo, o las llevare a la fuerza—Dio dos pasos hacia ellas. Ino disparo a los pies.

-¡Aléjate ahora mismo de nosotras o-¡-

-¿O qué? ¿Vas a matarme?—Una sonrisa ladina se formó en los labios de Obito. —Solo eres una niña estúpida que solo por aprender a sostener un arma ya te crees el suficiente para matar a un hombre sin miramientos—La sonrisa se borró después de eso.

Las manos de la Yamanaka temblaron.

-Camina ahora Naemi… igual tú, Hyuga—Ordeno de nueva cuenta. Pero ninguna se movió. Naemi estaba paralizada por el miedo de verlo, y saber que ahora ella estaba dentro de los terrenos donde su Padre había vivido toda su vida. Ella era un blanco vulnerable para él.

Las miradas de Padre e Hija se encontraron. La del Uchiha se afilo provocando que su hija reaccionara bajando el arma. Parecía y ella misma se sentía como aquella niña de seis años que nunca pudo oponerse a él, una niña que obedecía a su Padre en cualquier momento.

-Más les vale moverse, o matare a sus amigas y a este bastardo del suelo—Apunto, ya no solo un arma a Sebastián, sino con otra arma apuntaba a Ino.

Veinte años… le sirvieron para saber que nunca bromeaba. Se inclinó para dejar la pistola sobre el suelo y caminar hasta él lentamente.

-¡Naemi no lo hagas!—Ino quiso detenerla, pero una bala roso su brazo, para colisionar contra pared.

-Inténtalo de nuevo, y serán tus sesos los que se estrellen en la pared—Dijo Obito quien mantenía el arma apuntada hacia ella, firmemente y sin ninguna clase de titubeos. La mirada oscura afilada que se clavaba en ella, a quien le advertía que en cualquier intento por salvar a su amiga resultaría la muerte.

Una vez cerca de él, le sujeto del brazo con fuerza para atraerla hacia él de espaldas y apuntar con un arma a su cabeza.

-Tu turno Hyuga… o veras morir a tu amiga—Esa forma de decirlo le hacían saber a las chicas que ese hombre no consideraba a Naemi como su hija, sino como una mercancía más que estaba en sus manos.

Hinata había visto ese disparo, si él hubiese querido habría matado a Ino sin rechistar al igual que a Sebastián… las podría matar a todas si así lo quisiera. Dejo la pistola sobre el piso al igual que su amiga, y avanzo lentamente hacia él.

Sakura e Ino se sintieron tentadas a detenerla, a ayudarla… pero Obito tenía razón, ellas no poseían la sangre fría para matar sin miramientos. Solo pudieron ver como sus amigas caminaban hasta ese sujeto.

Sebastián miraba la escena sin poder hacer algo, había perdido contra ese hombre y estaba seguro que de hacer cualquier cosa las tomaría contra Ino y Sakura.

-Avancen… y no se separen—Señalo Obito con la mirada para que ambas empezaran a caminar, con el apuntando a sus nucas con aquella pistola.

En cuanto salió de la habitación, Ino y Sakura se acercaron hasta Sebastián. Sakura aplico parte de su conocimiento medico adquirido en un curso a la pierna del hombre. Ino por su lado se encargó de comunicar su situación.


-¡¿Qué demonios es esa cosa?!—Grito Kiba al ver a un hombre que bajaba de una camioneta, era demasiado grande, robusto y bastante aterrador. Un hombre de ese calibre llevaba una caja en su espalda de metal, que se conectaba a esa ametralladora que poseía en sus manos.

-¡AL SUELO!—Grito a los pocos segundos Kankuro. Aquellos que no reaccionaron a tiempo murieron a base de esa lluvia de balas que llego en menos de lo que este párrafo se terminó de escribir y en menos de lo que has tardado en terminar de leer.

-¡¿Cómo mierdas vamos a matar a un tipo así?!—Hablo Kiba en medio de la lluvia de balas.

-¡¿Están bien?!—La voz de Shikamaru se escuchó en los comunicadores. —Estamos viendo a ese mastodonte en cámaras—

-¡La única forma de matarlo es desde arriba!—Dijo Gaara.

-Shisui e Itachi bajaron de la azotea, el equipo del Jefe de policía llego hasta ellos y ahora están algo ocupados… aclarando que solo quedaban Itachi, Shisui y dos… corrección, un chico con ellos—Decía el Nara mirando las pantallas.—Mandaremos a Hidan y Kakuzu a reforzar… la policía ya no está, así que todo estará bien por delante—

-¡Pues diles que muevan el culo rápido o terminaremos siendo queso chédar!—Dijo el Inuzuka.

-¿H-Hola?, ¿me escuchan?—La voz de Ino intervino en aquella platica.

-Te escuchamosDijo Kiba.

-T-Tenemos un problema muy grave… Obito… el Padre de Naemi, ha entrado a la mansión y se la acaba de llevar—Su voz sonó ahogada, como si apenas pudiera hablar. Y es que la Yamanaka tenía tantas emociones en ese mismo momento que no tenía idea de cómo manejarlas, desde el hecho de que Sai no la escucho, hasta que sus amigas fueran raptadas por casi tercera vez.

Sin embargo, las miradas en ese mismo momento se fueron hacia Naruto, quien pareció reaccionar de mala manera por aquella orden.

-Naruto—Hablo el castaño hacia su hermano que parecía tener la idea de irse a rescatar a su dama en apuros.

-No dejare que me la quiten otra vez—Aunque la máscara no le dejara ver su rostro, supo de inmediato la clase de mirada que tenía en ese momento. Una determinación increíble al igual que su terquedad.

-Ve por ella—Gaara hablo, atrayendo la atención de ambos. —Resistiremos aquí hasta que los otros dos lleguen—

Naruto afirmo, con una sonrisa.

-Un momento, tu no das las ordenes a nosotros, Kakashi es quien—Había dicho Kiba, quien fue interrumpido por el pelirrojo.

-No… antes de iniciar con todo esto, Naruto acepto ser parte de mi organización, y dejar a Kakashi—Expreso el chico de ojos aguamarina seriamente.

Kiba confronto a su hermano.

-¿Cuándo…?—Soltó el castaño.

-No era un buen momento de decirlo… quería esperar a que todo terminara, pero veo que no—Respondió.

-Te daremos unos segundos para que puedas entrar a la mansión otra vez—Dijo Kankuro hacia el nuevo integrante. Naruto afirmo, y espero a que ese momento llegara.

Mismo momento que fue dado gracias a dos granadas lanzadas por los hermanos de la arena, dos granadas que distrajeron a ese sujeto que dejaba llover balas. Le dio el tiempo para regresar a la mansión seguido de Kiba, quien seguía en disgusto por lo que escucho de su hermano.

-Tiene que ser una broma—Hablo de nueva cuenta el Inuzuka, mientras seguía a Naruto por los pasillos de la mansión.

-No tengo tiempo para ti, tengo que salvar a mi novia—Hablo Naruto. —Sasori, ¿Dónde van Obito y Naemi?—

-Van… cerca del gimnasio—Dijo el pelirrojo. —Avisaremos a Kakashi sobre…-

-No, no lo hagas… yo me ocupare de mi Suegro—La respuesta de Naruto dejo sorprendido a Sasori, quien en ese momento se intercambió una mirada con Shikamaru.

-Solo podemos darte unos minutos antes de tener que decirle a Kakashi—Hablo el Nara. — ¿Te bastaran?—

-Desde luego que si… GraciasY sin más, puso aquel rumbo hacia donde debían estarse llevando a su amada.

-¿De verdad te has unido a los de la Arena?—Insistió Kiba. Pero Naruto no respondió. —Naruto, ¡respóndeme ahora mismo!—

-Estamos en medio de una guerra ¿y tú quieres jugar a las veinte preguntas?, ¿estás loco?—Naruto avanzaba incluso a paso más rápido.

-No, no estoy loco, estoy preocupado por mi hermano—El Uzumaki se detuvo. —Digo… hemos estado en esta banda por muchos años, somos una maldita familia... y tu… ¡¿Quieres dejar todo eso de lado?!—

Naruto giro un poco su cabeza para verle de reojo.

-¿Crees que no fue difícil para mí decidir esto?... Estoy harto de las mentiras de Kakashi, de Sasuke, estoy cansado de esta vida de mierda—Respondió elevando un poco más su tono de voz, dejando relucir sus sentimientos de odio en cada palabra.

-¿Y crees que nosotros no?, ¿Qué no estamos hartos de todo esto? ¡Claro que ya estamos hartos de tanta maldita sangre y muerte! ¡Pero no por eso dejaría a mi Familia!—

-Bien por ti entonces—Naruto dejo de mirarlo por encima de su hombro para darle la espalda nuevamente. —Todos en algún momento deberemos dejar el nido… y yo lo dejare para buscarme un mejor futuro… por mí y por ella-ttebayo—Dijo el Uzumaki.

Kiba se quedó mirándolo, es cierto lo que decía, en algún momento todos debemos dejar el nido para buscarnos nuestra propia vida… no siempre es fácil, pero se debe hacer.

-¿Y dejar la banda te dará lo que buscas?—Kiba buscaba apelar la decisión de su hermano, pero lo conocía y sabia lo cabeza dura que era.

-Kakashi me mostro la razón por la cual hacerlo—Continuo sin mirarlo. —Que con él, solo yo estoy seguro… pero ella no. —

-Naruto… si es por lo de la mentira—Fue interrumpido por el rubio.

-Esa mentira me abrió los ojos… y ahora sé que Gaara tenía razón. Con Kakashi solo yo estoy seguro…—

-¡Entonces habla con él y dile lo que piensas!—Insistió.

-¿Y crees que con eso va a solucionarse todo?—Naruto esta vez se dio media vuelta para afrontarlo mascara a mascara. — ¡Desde luego que no! ¡Me mentira como siempre lo ha hecho para "protegerme"!—Acompaño aquellas comillas con el movimiento de sus manos. —Estoy harto de eso…-

-No eres el único al que le ha mentido, a todos nos ha mentido alguna vez, Naruto—

-Entonces allá ustedes… yo no voy a soportar más mentiras suyas—Emprendió camino nuevamente, dejando el tema como "zanjado"

Kiba se quedó mirándolo irse por el pasillo. Una vez que la "guerra" terminara, nada sería lo mismo.

-¿A qué esperas?—Escucho la voz de Sasori en su comunicador. —Ve tras él—

-Si… ya voy—Por un instante pensó que el pelirrojo debió escuchar algo de la conversación que tuvieron, pero al parecer no lo hizo.

Comenzó por avanzar para alcanzar al Uzumaki y ayudarle a rescatar a las damas en apuros.


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