Epilogo
La Fuerza Del Amor
Piers
La vida siempre tendrá obstáculos para que logres vencerlos y así ir adquiriendo experiencia en ciertos aspectos para Piers Nivans fue un momento de una oscuridad en su corazón ya que se trataba de cierta personita enfadosa, no podía creerlo que la persona que más amo le fuera hacer daño, pero eso había quedado en el pasado era mejor olvidarlo y vivir en el presente con su actual novio, las cosas después de las revelaciones fueron un poco pesadas por así decirlo tuvieron que soportar a los reclutas dándoles entrenamiento físico y militar para que logren sobrevivir en las misiones, fue tan complicado porque ninguno de los reclutas comprendía sus órdenes más que solamente uno, lo cual a Piers le frustraba demasiado y perdía tan fácil la paciencia, en cambio veía que a Chris se le facilitaba mucho nunca llego a comprenderlo.
En fin, dejando atrás su experiencia dando clases se había enterado que Paige espiaba en secreto al innombrable no quería mencionar su nombre nunca, traía muchas desgracias con solo pronunciar ese nombre, bueno era lo que él creía en lo personal. Paige descubrió bastante cosas sobre su exnovio una de ellas era que Co... El individuo robó una inyección con el virus T el motivo lo desconocía, pero lo habían detenido y ahora, estaba en prisión debía de pagar una condena de alrededor 30 años por los temas de robo y acoso sexual sabía que tarde o temprano las cosas cambiaran en su vida, a pesar de estar viviendo en oscuridad. Gracias a Chris pudo salir de la oscuridad, y podía respirar una paz.
Ya no sentía esos nerviosos traicioneros de siempre, simplemente podía disfrutar de su libertad. De pronto, el sonido de su móvil lo sacó de sus pensamientos pudo percatarse que era un mensaje de Chris en su interior rogaba que no fuera otra vez la Academia porque no soportaría ni un minuto ahí.
De Chris a Piers
No podre pasar por ti en la noche para ir a casa de tus padres a cenar porque estoy ocupado con una reunión de último momento, te prometo llegar puntal con tus padres, además tengo la intención de conocer a tu familia porque no me hablas nada de ellos.
Piers se quedó dudando unos segundos, se había olvidado de la cena con sus padres ya que su padre le había insistido en conocer al famoso Chris Redfield del que todos hablaban, aún no podía creer que su padre haya deseado conocer a su pareja era increíble cómo le daba apoyo tras saber la verdad.
Una sonrisa apareció en su rostro.
De Piers a Chris
Vale, nos veremos ahí. No llegues tarde, porque mi padre es especial en cuanto a la tardanza es porque es un veterano y está acostumbrado a la puntualidad.
Dio enviar dicho mensaje.
Dejo el móvil sobre la mesita para alistarse solamente contaba con una hora y media para darse una ducha después de haber estado cumpliendo su ultimo día en la Academia, y además borraría de su mente aquella experiencia tan difícil que tuvo durante ese largo periodo, sin embargo pudo entender que en la vida se tienen que hacer sacrificios para lograr tener unas.
No comprendía como se le pudo pasar el tiempo tan pronto, iba retrasado a la cena con sus padres y Paige con suerte alcanzaría a llegar porque era la hora del tráfico en la ciudad. Salió del apartamento, y cerró la puerta a toda prisa corrió hacia el elevador donde pudo ver un letrero que decía "Fuera de servicio" maldijo varias veces. Resignado se dirigió a las escaleras de emergencias, las cuales estaban un poco oxidadas por el paso de los años. Abrió la puerta de fierro y salió directamente al estacionamiento, corrió hacia su coche para poder evitar un poco de tráfico de la ciudad.
Subió a su coche en cuanto lo prendió escucho la canción de Heart of Fire de Balck Veil Brides. Salió del edificio mientras conducía escuchaba música, al llegar a la calle principal era un caos porque estaban arreglando y había demasiados coches que suerte tenía en estos momentos. De repente, escucho el timbre de su celular debía ser Chris o Paige disimuladamente atendió a la llamada.
—Chris, ¿Qué sucede? — pregunto Piers mientras tocaba el claxon de su coche al ver que no avanzaban los demás vehículos. — Sí, voy algo tarde he quedado atrapado en medio del tráfico, ¿Qué cosa? ¿Estás en casa de mis padres? — No veas mis fotos de cuando era un niño. — Oh, rayos. Redfield, deja de reírte de esa foto, fue un momento incómodo. — Dile a mi mamá, que ya voy y dile a Paige que no coma hasta que yo llegue. — Hasta luego.
Lanzó su móvil hacia el asiento del copiloto, era increíble que Chris estuviera viendo sus fotos de cuando era un niño, algún día le pedirá a Claire que le enseñe fotos de Chris ya que él no le muestra nada de su pasado.
Chris
Había llegado un poco temprano de lo esperado a la casa de Los Nivans con la compañía de su hermana menor, era el momento de que ambas familias se conocieran después de tanto tiempo. Le parecía muy sorprender estar en la casa de los padres de Piers nunca en su vida pensó tener una relación tan formal como la de ahora en el pasado no le cogía importancia ya que siempre vivía concentrado en su futuro para acabar con el bioterrorismo, pero se percató que era una lucha interminable.
Suspiro.
Dio un sorbo al vaso de agua que le ofreció la madre de Piers. Miró el álbum de la fotografías de Piers de cuando era un niño, podía ver varias fotos de su novio usando ropa estilo militar desde pequeño, era sorprendente como ha ido cambiando con el pasado de los años. De repente, el sonido de unos botes de aluminio caer al suelo los sacaron de sus pensamientos, el padre de Piers se levantó de un sobresaltó del sofá, se dirigió hacia la puerta mientras Chris lo acompañaba para averiguar qué había sucedido afuera, en cuanto abrieron la puerta principal vieron el coche de Piers arriba de la banqueta con los botes de basura en el suelo.
El padre de Piers no evito soltar molestar un poco por lo acontecido, por otro lado Chris se limitó a mirar a su suegro por unos segundos y poso su mirada hacia Piers quien lucía un poco desorientado posiblemente haya sido por el choque que tuvo.
— ¿Te encuentras bien? — pregunto Chris en un tono preocupado al ver que Piers no reaccionaba como debía ser. Abrió la puerta del coche y Piers seguía recargado sobre el asiento del conductor, al no recibir respuesta volvió a repetir la misma pregunta. — Piers, ¿Estas bien?
—Creo que sí. — respondió el joven soldado.
— ¿Crees que sí? ¿Quieres ir a un hospital?
—Chris, no seas paranoico. Estoy bien, solo ha sido un simple descuido por venir tarde. — comentó Piers. Se quitó el cinturón de seguridad para bajar del coche a lo lejos vio a su padre, quien tenía un rostro de pocos amigos. — Hola, papá. — saludo Piers amablemente.
El padre de Piers dio un gran suspiro.
— ¿Te has percatado de lo que les has hecho a los botes de basura? — pregunto el padre de Piers molesto. — Ya no fabrican de esos botes, y ahora tendré que comprar de plástico y odio el plástico.
—Papá, yo te los pagare y entremos a casa porque los vecinos comienzan a salir para saber que ha ocurrido.
Chris no sabía si reír o darle apoyo a Piers por lo sucedido. En lo personal no son tan importantes los botes de basuras sino el bienestar de Piers en cuanto al pequeño choque que tuvo al llegar a la casa.
Piers
Los tres entraron a la casa sin decir ninguna sola palabra, se le podía ver a su padre enojado por los botes de aluminio, pero no era su culpa sino de la persona que los dejó. No era lo importante en estos momentos, sacudió su cabeza para despejar su mente de aquel momento, debía de concentrarse en la situación actual y era Chris.
— ¿Qué paso haya afuera? — pregunto su madre preocupada.
—Nuestro hijo, destruyo los botes de aluminio. — replicó su padre un poco decepcionado.
— ¿Qué hizo? Oh, me alegra por fin deshacerme de esos botes tan anticuados que tenemos. — afirmó su madre. — Piers, no hiciste nada malo. Le he dicho a tu padre toda la semana que se deshaga de esos botes tan horribles que tiene y al fin alguien ya lo hice por él.
Los hermanos Redfield no pudieron evitar reírse por lo sucedido entre los padres de Piers. Por otro lado, el joven soldado quería que la tierra se lo comiera de la vergüenza que sentía, se fue alejando del living para ir a la cocina donde nadie lo vería por unos segundos mientras caminaba podía escuchar la discusión de sus padres no era la primera vez que hacían algo similar esto no se comparaba cuando trajo a Amelia a la casa y era un caos sus padres se lanzaban los platos de la comida no quería recordar aquel momento.
Abrió el refrigerador para sacar una lata de cerveza, y en cuanto lo cerró vio a Chris recargado sobre la pared de la cocina.
—No deberías beber después de haberte golpeado. — comentó Chris.
Piers dio una gran bocanada de aire.
—Lo sé, Chris. — dijo cabizbajo el joven.
— ¿Entonces porque lo haces?
—Para despejar mi mente.
Chris rodó los ojos.
—Siento mucho la pelea de mis padres, no es la primera vez que ocurre algo así. — explicó Piers. — Hubo una ocasión en que se lanzaron los platos de la comida frente a Amelia.
Chris lo abrazo inesperadamente y no pudo evitar sonrojarse porque estaba en la casa de sus padres, se separó de su novio de una manera brusca no quería que su madre lo viera teniendo demostraciones con su novio enfrente a la familia, era una condición que le había puesto.
—Nada de demostraciones afectivas, Capitán. — dijo Piers seriamente.
Chris asintió.
Salieron de la cocina y se quedaron anonadados al ver que los padres de Piers habían dejado de pelear dado que entre Claire y Paige controlaron la situación, a ambos hombres les pareció increíble que lo hayan logrado sin que hubiera algún golpe. Se le podía ver a avergonzados a los padres de Piers por lo ocurrido.
—Les debemos una gran disculpa por la pelea que tuvimos enfrente a ustedes. — dijo su madre avergonzada. — Lo que sucede, es que le dije a Daryl que se deshiciera de esos botes, pero me ignoro. Además, me parece injusto que se haya molestado porque Piers tiro los botes, fue un accidente simplemente.
—Dejemos todo esta pelea y vayamos a cenar. — comentó Daryl.
Piers y Paige se miraron a ver a los ojos sabían que cuando su padre mencionaba esas palabras era porque estaba perdiendo ante una mujer, de hecho la madre de Piers tenía la razón con sus palabras que había dicho.
Ambas familias se encontraban el comedor cenando y disfrutando de una buena charlar después de haber pasado un momento incomodo tras dicha discusión. Ni Piers y Chris veían posiblemente un día así ya que tenían pánico en decirles a sus seres queridos sobre su romance porque siempre en algunas personas existía el tabú sobre que dos personas del mismo sexo pueden estar juntos y al parecer lograron romper con eso dentro de sus familias.
Paige y Claire charlaban sobre cosa chicas mientras tanto Daryl se encargaba de hacerle preguntas acosadoras a Chris sobre su vida personal en cambio Piers le daba un poco de pena por las preguntas que hacia su padre en realidad si eran muy acosadoras.
— ¿Qué intensiones tienes con mi hijo? — pregunto Daryl.
—Solo hacerlo feliz. — respondió Chris.
— ¿Seguro? ¿No serás otro Dylan Collingwood?
Piers les había platicado la historia con Dylan en el pasado hasta el punto de ser una relación difícil y peligrosa a la vez, la cual estaba llena de manipulación e incluyendo los juegos del engaño por la parte de su exnovio.
—No seré como Dylan. — comentó Chris. — Tuve la suerte de conocerlo y saber qué clase de persona es, él al parecer seguía aferrado a una obsesión que tenía. Nunca logre entender porque Dylan quería recuperar a Piers después del daño que le hizo.
— ¿Qué planes tienen a futuro? — volvió a preguntar el señor Nivans. — ¿No es casarse verdad? Porque en eso no estamos de acuerdo en esta casa.
Ninguno de los llego a pensar en una boda, no era parte de sus planes por el momentos ambos tenían otras cosas diferentes a la creencia de Daryl.
—No, señor. — dijo Chris.
—Papá, no puedes hacer otro tipo de preguntas. — comentó Piers. — Siento que me estas tratando como a Paige cuando trae chicos a casa.
—Hijo, debo de ser igual con los dos. Así son las reglas de la casa y pueden ser duras, pero son las reglas deben de respetarse.
—Puede seguirle haciendo esas preguntas a mi hermano. — replicó Claire con una ligera sonrisa en su rostro. — Él siempre hace lo mismo cuando llevo chicos a la casa para que los conozca y termina haciendo que salgan huyendo. Tiene como un don, así que no hay ningún problema señor Nivans.
Daryl soltó una carcajada antes las palabras de Claire.
—Me están agradando estos hermanos. — dijo Daryl. — Tienes mi permiso de salir con Piers, bajo los términos de Megan y mío.
—Es muy importante que los sigan porque no quiero ver corazones rotos entre ustedes dos. — comentó la madre de Piers. — No pueden darse demostraciones afectivas en esta casa, aquí se van a comportar y ya afuera es su problema si quieren tenerlas.
—Nada de bodas entre ustedes. — dijo Daryl.
Piers movía la cabeza hacia los lados, sabía que sus padres iban a incluir estas medidas en la relación con Chris, pero lo bueno es que no son tan extremas como aparentan serlo.
—Solamente esas dos. — dijeron Daryl y Megan.
Piers y Chris asintieron.
—Bien, hay que hacer un brindis. — dijo el padre de Piers mientras alzaba una copa llena de vino tinto. — Brindo, para que esta relación sea duradera y no haya ningún conflicto, el cual pueda perjudicarlos.
Todos alzaron sus copas y dieron el brindis.
Piers no podía creer que este momento fuera posible, su padre y Chris charlando como si ya se conociera, su madre y Paige hablaban con Claire como las mejores amigas, todo estaba a la perfección era la luz que necesitaba en su vida y lo había logrado gracias a Chris.
Dos Días Después
Era un sábado tranquilo por la tarde, Piers se encontraba recostado sobre su sofá mirando una película en Netflix , dio un sorbo a su lata de cerveza, no podía creer que le gustara beber como a Chris antes despreciaba ese vicio de beber alcohol, y ahora se había convertido en una rutina habitual. Continúo mirando la película hasta que el sonido de la puerta lo interrumpió, cogió el control del televisor y puso pausa a la película. No esperaba a nadie a esta hora del día, pero podía ser Chris, abrió la puerta y justamente era su novio, quien traía en su rostro una enorme sonrisa.
Piers abrió la puerta para que entrara Chris, pudo percatarse que traía algo las manos ¿Qué será? Deseaba con todo su corazón que no fueran noticias del innombrable porque no toleraría mas noticias de esa persona. De repente, sintió los labios de Chris sobre los suyos, le gustaba la sensación que sentía en estos instantes, era tan dulce aquel beso que no quería separarse de Chris, tuvo que hacerlo para saber el motivo de su visita.
—Me da gusto verte. — dijo Piers con una sonrisa boba en su rostro. — ¿Qué haces en mi casa? No te estoy sacando, si eso piensas, pero deberías de estar con los nuevos reclutas Capitán.
Chris sonrió.
Le dio un ligero beso a Piers en la frente por aquellas palabras que le había dicho, se apartó de él para poder coger sus cálidas manos, lo miró a ver a los ojos fijamente y Piers se ruborizo con solo tenerlo cercas, pestaño varias veces para poder mirarlo directamente a sus ojos azules tan sexys, en ocasiones pensaba que si fuera ilegal que alguien fuera tan sensual Chris estaría en prisión por lo guapo que era,
—Tengo una noticia. — comentó Chris. — Recuerdo, que hace tiempo pediste un viaje cuando cumpliéramos un año. ¿No es así?
Piers con solo recordarlo se sonrojó más de lo que estaba.
—Claro que sí. — respondió Piers.
—Conseguí dos boletos por cortesía de León para ir a Paris. — dijo Chris con emoción.
Estaba anonadado por escuchar la noticia de su Capitán ¿Era posible? ¿Cómo sucedió? Tuvo una ligera visión de Chris torturando a León para que le diera los pasajes de avión hacia a Paris o simplemente fue una cortesía como había mencionado Chris. Sin dudarlo Piers abrazo a Chris de la emoción que sentía porque tendría un momento romántico que tanto anhelaba tener desde hace bastante tiempo.
— ¿Cómo sucedió? — le pregunto Piers alegremente.
—Es una larga historia que luego te contaré. — contestó Chris con algo de misterio en su voz.
Piers hizo un puchero. Ansiaba saber cómo los había obtenido ya que Chris era intimidante hacia otras personas, en fin lo quiso discutir con Chris porque obtuvo un viaje y era de celebrarlo.
—Vale, ¿Cuándo nos vamos? — volvió a preguntar el joven soldado.
—En la noche. — afirmó Chris.
Piers sonrió. Cuando le iba a dar un beso de agradecimiento por el regalo sorpresa ya que nunca se imaginó posible tener un fin de semana de tranquilidad, la mayor parte del tiempo se la pasaba salvando al mundo de cualquier peligro biológico, lo cual hace que se merezca un descansado tuvo que sonar el celular de Chris, eso solamente significaba una cosa en particular un trabajo de último minuto. Redfield, sin dudarlo atendió la llamada, «Ojala, que nada arruine el viaje. Estoy cansado de la misma rutina», pensó Piers. De pronto, volvió a ver a Chris con una expresión fácil de decepción sabía que significaba aquella llamada.
—Puedes irte, no me molestaré contigo. — comentó Piers.
Chris lo beso sin pensarlo. Sus labios se unieron con los del menor haciéndole que sintiera tanto deseo en estos instantes extrañaba tener esos momentos con Chris y ahora, todo estaba volviendo a la normalidad, ambos se separaron y Chris le dio otro beso en la frente.
—Debo de hacer un papeleo. — dijo Chris en un tono resignado, le molestaba mucho hacer ese famoso "papeleo" porque era tan tedioso y estresante hacerlo. — Nos vemos en la noche.
Piers asintió.
Vio como Chris se alejaba mientras salía por la puerta principal del apartamento, era increíble como suceden las cosas, al fin tenia a Chris oficialmente en su corazón no tenía de que preocuparse si llegaban verlos juntos no tenía miedo de mostrar sus sentimientos hacia su capitán como anterior sentía es como volver a empezar de nuevo, pero de una manera distinta.
Piers se dedicaba a empacar la ropa que llevaría a París mientras escuchaba la canción de Something de Escape Tthe Fate por un momento sintió un flashback de su relación con Dylan esa canción describía perfectamente a su exnovio, rápido le cambió de canción para no seguir recordando memorias del pasado y ahora escuchaba a Linkin Park ya que era uno de sus grupos favoritos de música.
Cerró la maleta, y miró el reloj pudo percatarse que eran alrededor de las 7:15 de la noche Chris le había enviado un mensaje diciéndole que pasaría a las 7 por él, lo cual se le hizo extraño a lo mejor debía estar atrapado en el trafico nocturno, solo esperaba no perder el vuelo a Paris porque si no habrá un León enojado por los boletos. Llevo su maleta al living para ganar un poco de tiempo mientras llegaba Chris.
— ¿Dónde estás Chris? — se preguntó a sí mismo.
Él siempre cumplía sus promesas eso lo sabía gracias a Claire, quien le conto un poco de su experiencia en la Antártida sobre la promesa que le hizo Chris y otras más. Solo debía de tener fe en Chris en que llegara a tiempo, además nunca lo dejaría plantado sin darle ninguna explicación.
La puerta se abrió de una manera rápida, observo a Chris con una expresión de cansancio en su rostro.
—Siempre cumplo mis promesas. — le dijo Chris con una sonrisa en su rostro.
Piers le dedico una sonrisa.
Entraron al aeropuerto de la ciudad se dirigieron hacia la zona de chequeo por seguridad donde había una larga fila de espera, la ventaja de esto era que tenían tiempo disponible su vuelo salía dentro de una hora y media a Paris ¿Cómo le habrá hecho León para conseguir los boletos? Debía de haber un plan sinestro detrás de eso porque nadie da cortesía de pasajes de avión gratis debe de haber algún otro interés por parte de León o algo le quiere ocultar durante ese viaje a Chris. Pasaron sin ningún problema por la revisión de los guardias de seguridad, ambos se dirigieron hacia la terminal para irse a Paris. Le entregaron los boletos de avión a la azafata y subieron al avión.
—Solo una vez subí a un avión. — comentó Piers en un tono nervioso. — Comienzo a sentir pánico.
Chris rodó los ojos.
—No sucederá nada, me tienes a tu lado. — le dijo Chris mientras rodeaba su hombro. —Y estaremos en primera clase.
Piers se quedó boquiabierto al escuchar que estaría en primera clase nunca tuvo la oportunidad de viajar en esa categoría, además la única ocasión que salió fuera de la ciudad fue cuando su abuelo se encontraba herido por una misión en Inglaterra, pero eso fue cuando solamente tenía la edad de 13 años.
—Debe de ser una broma. — replicó Piers. — Son muy costosos los boletos en primera clase y en Paris.
—Te contaré la historia de cómo los conseguí. — comentó Chris con una ligera sonrisa en su rostro.
Piers tuvo una ligera idea de cómo fue ese momento.
Chris estaba guardando el último informe sobre la situación de Dylan al fin había atado un cabo suelto y ahora, no existía ningún peligro en su noviazgo con Piers. De pronto, la puerta de su oficina de abrió por una figura masculina alta y pudo percatarse que era León con una ligera sonrisa en su rostro, rogaba en su interior que no le hubiera hecho nada grave a su hermana menor sino estaría en serios problemas ya que no toleraba en lo absoluto que le hicieran daño. Por otro lado, León cerró la puerta de la oficina para tener un momento de privacidad, cogió una silla y se sentó.
— ¿A qué se debe tu visita, León? — le pregunto Chris seriamente.
León sacó de su chaquete dos boletos de avión y se le podía ver una sonrisa.
—Sé que es sorprendente para ti mi visita aquí en tu trabajo. —contestó León. — Pero, vengo en un buen plan Chris. Tengo dos pasajes de avión a París pensaba en que Piers y tú fueran.
Chris alzó una ceja. Le parecía un poco extraña la propuesta de León, debía de tramar algo en particular con Claire para que lo tratara de esta manera, eso debe ser.
— ¿Tan generoso eres? — volvió a preguntar Chris.
—Por supuesto que sí. — respondió León. — Se merecen un descansado de todo eso, además del drama de ese chico Collingwood, he visto las noticias y Claire me platicó algo. Así que tienes que coger ese viaje. No puedes rechazar mi oferta.
Chris no siguió dudando más y aceptó los boletos de León porque tenía en parte tenía razón merecía descansar después del todo.
Se encontraban en los asientos de primera clase, Piers veía como era el lujo de esos lugares del avión nunca se esperó que las azafatas de ahí fueran tan amables, en cambio en clase turista eran tan sangronas que no te dirigían ni una sola palabra. Dio un sorbo al Martini que le ofrecieron, le parecía un poco sorprendente la historia tras los boletes de avión, sinceramente estaba de acuerdo con Chris debía ser algún plan de León, sin embargo no le importaba porque estaba junto a su novio.
Volvió a darle otro sorbo a su Martini no le gustaba mucho la idea de beber cercas de Chris eso debía a que se hizo la promesa de cuidarlo de cualquier peligro porque de él dependen muchas cosas en la BSAA.
Disimuladamente cogió la mano de Chris quería sentir su sola presencia durante el vuelo por su pánico a los aviones, como un buen militar trataba de vencer ese miedo, pero no tenía alternativa que ignorarlo por completo para continuar con su trabajo, además él lo consideraba como un miedo estúpido porque a la mayoría de la gente de hoy en día le temía a otras cosas por ejemplo a las armas biologías y a los zombis, y no a subirse a un avión. Se recargo sobre el hombro de Chris para poder tener más paz interior, por lo contrario Chris correspondió y lo rodeo con sus brazos.
—Descansa, Piers. — susurro Chris.
Piers pestañaba para no quedarse dormido, comenzaba a sentirse relajado por tener a su lado a Chris poco a poco fue cerrando los ojos hasta quedarse profundamente dormido.
Una turbulencia hizo que abriera los ojos de un sobresaltó, miró a su alrededor y la mayoría de los pasajeros se encontraban durmiendo a excepción de Chris, quien estaba en el celular mandando mensajes de texto probablemente sean a Claire porque nunca la dejaría desprotegida sabiendo en que estaba a solas con León tuvo una ligera visión de Chris persiguiendo a León con rifle por todo el apartamento al enterarse que Claire y León tuvieron un momento de intimida. Se acomodó en el asiento para continuar recargado sobre el hombro de su novio pudo percatarse que Chris lucía bastante cansado por el trabajo sabía que no era fácil ser Capitán de la BSAA porque requería mayor tiempo y esfuerzo.
—Haz despertado. — dijo Chris, sin despegar su mirada del móvil.
Piers asintió con la cabeza.
— ¿Has descansado? — pregunto Chris, mientras guardaba su móvil en su chaqueta de cuero.
—Sí. — respondió Piers. — ¿Y tú has intentado descansar?
Chris por un momento se quedó reflexionando la pregunta que le había hecho Piers en ese instante jamás pensaba en un merecido descansado dado que siempre su vida ha consistido en salvar vidas y luchar contra el bioterrorismo.
—Para mí no hay descansado. — contestó Chris. — Mi vida siempre ha estado destinada a servir al mundo por eso no tengo descansado. Mi misión es garantiza que no vuelva a ocurrir otra catástrofe como la de Raccoon City.
Piers conocía la historia de Chris ya que de cogió el tiempo necesario para investigarlo sentía mucha curiosidad por saber más a acerca de su Capitán eso se debía a que nunca les mostraba ninguna fotografía y no les daba mucha información de su pasado desconocía los motivos, pero se dio la tarea de recopilar un poco de información a acerca de su novio.
—Pero, todo héroe merece un descansado. — afirmó Piers. — Necesitas recuperar energías para seguir luchando contra el bioterrorismo y los futuros enemigos que vayas a tener.
—Ahora entendiendo el porqué de te amo, Piers. — replicó Chris con un tono dulce en su voz, pudo percatarse de un sonrojo en el rostro de su pareja por aquellas palabras. — Siempre has estado a mi lado apoyándome y aconsejándome lo que debo de hacer en ciertas ocasiones, lo cual me ha hecho pensar en cederte mi puesto en la BSAA.
—No lo quiero. — dijo Piers directamente y con un tono de seguridad en su voz. — La BSAA necesita de usted Capitán, y no voy a permitirlo, además aún no me siento preparado para su puesto.
De pronto, una voz por el micrófono interrumpió la conversación.
—Queridos pasajeros, estamos a unos diez minutos en aterrizar en París. Se les recomienda abrocharse los cinturones de seguridad. — dijo el piloto desde la cabina. —Por cierto, tenemos un clima bastante cálido por la temporada veraniega, se les recomienda usar protector solar porque las temperaturas han estado cambiando drásticamente en los últimos días.
Lo único que deseaba Piers con todo su corazón que hiciera un calor infernal en París, odiaba mucho el solo es como si fuera su enemigo mortal y siempre ganaba las batallas contra él.
Piers se abrocho el cinturón de seguridad se preguntaba por cuanto habrá dormido en el vuelo porque se sentía bastante relajado en cambio Chris era todo lo contrario se le veía tan agotado, sin embargo Chris prefería andar cansado todo el día por salvar numerosas cantidades de vida para evitar otra tragedia como la de Raccoon City.
El avión aterrizó en el Aeropuerto de Roissy. Varios minutos después las puertas se abrieron para que todos los pasajeros pudieran bajar, Chris y Piers optaron por esperar a que todos bajaran porque encontrarían una fila demasiado larga para recoger su equipaje. Después de haber esperado, recogieron su equipaje y salieron del aeropuerto, el cual estaba repleto de gente eso era porque era temporada vacacional y había muchos turistas de diferentes nacionalidades.
Al salir de la terminal se encontraron con una figura reconocida Chris se veía anonadado por su presencia ¿Qué hacia ella aquí? Debería de estar trabajando, bueno no quería sonar tan grosero y mal educado en este momento, se trataba de la mujer a quien amo en el pasado y la tenía enfrente de él.
— ¡Chris! — exclamó la mujer de cabellera rubia.
Piers miró a ver a Chris de reojo, le molestaba un poco ver a Jill Valentine enfrente a ellos y más de Chris porque sabía a la perfección que podía perder a Chris en este viaje no lo iba a permitir en lo absoluto. «Jill debía de dejarlo en paz fue quien termino con Chris así que no debe de estar hablándole», pensó Piers.
— ¿Qué hacen por acá? — preguntó Jill.
—Jill, hable contigo antes de venir. — contestó Chris en un tono alegre.
—Oh, claro que sí. Últimamente ando olvidando cosas, ¿Entonces irás?
— ¿A dónde? — preguntó Piers serió.
— ¡Oh! ¿No les has dicho nada? — le pregunto Jill a Chris.
—Es sorpresa. — afirmó Chris.
— ¿No puedes decírmelo? — lo desafió Piers.
—Quiero hacerlo, pero no puedo. No es el tiempo correcto para hacerlo.
Piers no tuvo otra alternativa que asentir a las palabras de su novio, no quería entrar en ningún conflicto con él simplemente deseaba con todo su corazón que no fuera a terminarlo para regresar con Jill porque no lo soportaría.
— ¿Quieren que los lleve a alguien sitió? — volvió a preguntar la mujer.
Piers en su interior decía un "No" como respuesta, sin embargo escucho a Chris decirle un sí a la mujer. ¿Cómo podía ser tan estúpido Chris? ¿Por qué permitía que Jill lo tuviera otra vez? ARG.
Caminaron con la compañía de Valentine hacia un coche de la BSAA, solo esperaba no tener trabajo en estas vacaciones con Chris porque si no mataría a Jill por haberlo hecho trabajar.
Llegaron a un hotel llamado Meliá París Champs Elysées desde afuera se podía ver gente de mucho dinero ¿Cómo le habrá hecho Chris para pagar esto? Sabía a la perfección que Chris no tenía los recursos suficientes para pagar un hotel como este, debía ser otra cortesía de León, no era por ser un poco cruel, pero los soldados de la BSAA ganaban poco dinero a comparación al trabajo de León que casi ganaba una suma de dinero bastante bien para sobrevivir por un largo periodo.
— ¿Seguro que es aquí? — pregunto Jill anonadada al ver que era un hotel de lujo donde iban a hospedar.
Chris revisó un pequeño papel donde venía la dirección del hotel que le había dado León antes de partir de los Estados Unidos.
—Sí, León me dio la dirección. — comentó Chris.
Jill asintió.
Apagó el vehículo militar, y dirigió su mirada hacia Chris en estos momentos, por otro lado Piers se arrepentía de no haber traído alguna arma para amenazar a la mujer rubia por coquetear indirectamente con su novio, debía de confiar en Chris puesto que en las relaciones sentimentales lo importante es la confianza ante todo, además su romance era oficial dado que ambas familias se habían conocido después de tanto tiempo.
—Vale, me ha dado mucho gusto verlos después de tanto tiempo. — dijo Jill. — Y, Piers no pienses mal que quiero regresar con Chris, de hecho apareció un hombre en vida que amo bastante con todo mi corazón. Sé que lo vas a cuidar y no permitirás que le pase nada a Chris, así que les deseo lo mejor a ustedes. — Hasta luego.
Piers estaba boquiabierto porque todo el camino pensaba en las maneras en que asesinaría a Jill para quedarse con Chris para que al final saliera con estas palabras un poco extrañas en lo personal es como si leyera la mente Jill ya que si estuvo pensando en que ella se quedaría otra vez con Chris.
—Hasta luego, Jill. — se despidió Chris.
Bajaron del vehículo con sus maletas. Piers pudo ver cómo desaparecía de su vista ya no iba a juzgar a las personas desde el primer momento desde esta pequeña experiencia. Entraron al hotel, el vestíbulo estaba decorado con sillas color blanco, una mesa de centro enorme de cristal y enfrente estaba el mostrador de madera detrás un mueble con correspondía de los huéspedes, la mujer que estaba en la recepción del hotel usaba un uniforme color negro con el logotipo del hotel en su blusa de vestir, Piers miró el gafete de la mujer cuyo nombre era Jeannette Manson.
—Buenas tardes, ¿En que los puedo ayudar? — pregunto la mujer de cabello castaño amablemente.
—Buenos días, tengo una reservación. — respondió Chris mientras se quitaba las gafas que traía puestas dado que tenía varias ojeras debajo de sus ojos por no haber dormido durante el vuelo.
— ¿Cuál es su nombre?
—Chris Redfield.
—Claro, ya lo encontré. Su habitación es una suite presidencial como usted me dijo por teléfono.
¿Suite presidencial? ¿No es algo costosa? Vaya, León había hecho mucho por ellos dos por lo que Piers consideraba en comprarle un detalle de París por este gran regalo que les dio.
—Por supuesto. — dijo Chris.
—Le hago entrega de la tarjeta con la cual podrá entrar a la habitación. — dijo Jeannette entregándole la tarjeta a Chris. — Su habitación se encuentra en el último piso y esta al final del pasillo.
—Gracias.
—Que disfrute su estancia aquí, si necesitan algo pueden llamar y con mucho los atendemos. Hasta luego.
Ambos hombres asintieron.
Se dirigieron al elevador que tenía el hotel. Parecían sorprendidos por la habitación que tenían y todo era gracias a León que pago todo este viaje tan caro al parecer, de hecho Piers tenía la sensación de que todavía quedaban más sorpresas. Dieron clic al botón del piso número cuarenta, y al cerrar las puertas Chris aprovecho en darle un suave beso en los labios a Piers.
—Te amo. — dijo Chris apartándose del joven soldado.
Piers se sonrojo demasiado, nunca esperó escuchar aquella palabra por parte de Chris al principio que lo conoció pensaba que era una persona fría sin emociones puesto que los militares solían cambiar drásticamente por tantas cosas que ven en sus misiones. En fin, no sabía que decirle en estos momentos no estaba preparado para eso todavía.
Las puertas del elevador se abrieron finalmente en el piso cuarenta, salieron de una manera rápida para conocer su suite presidencia hicieron una pequeña carrera hacia la habitación, y Piers obtuvo la victoria. Abrieron la puerta y se quedaron atónitos era demasiado enorme con una hermosa vista a las calles de París, en la parte principal había varios sofás color blanco con una televisión de pantalla plana enorme, las cortinas color café y había otras dos puertas, Piers con emoción la abrió y justamente se encontró con el dormitorio, el cual consistía en una cama Queenside las sabanas eran color blancos con un toque dorado, también había un televisor de plasma y un sofá color beige, y la última puerta era el baño no podía creer que todo estuviera tan grande ¿Cómo pudo León pagar todo esto? Debió de ser algo grave para que esté pagando este precio.
—Nunca pensé tener tanto lujo como este. — comentó Chris. — Claire, es muy afortunada en tener un novio como León, creo que dejaré de interrogarlo.
Piers soltó una ligera risa.
—Deberías de darle una oportunidad a León, ha demostrado ser un buen hombre para Claire. — afirmó Piers. — No puedo creerlo aún, estamos en París algo debió de haber hecho León para hacer un gasto como este.
— ¿Crees eso? Debo de llamar a Claire si está bien. — dijo Chris sacando el móvil de su chaqueta.
—Chris, basta. — dijo Piers, mientras le quitaba el móvil a Chris. — Debe de estar dormida o al menos eso creemos.
—Debe de estar de fiesta con León. — Piers, es algo que debo de hacer, no puedo dejar sin protección a Claire, aunque estemos lejos.
—No, ella está bien. — replicó Piers un poco molesto. — León, sabe cuidarla y si sucede algo, él te llamara.
—Por favor, dame ese maldito teléfono. — suplicó Chris histéricamente.
— ¡No! — exclamó Piers. — ¡Ya son grandes para esas cosas! ¡Claire es una mujer responsable!
— ¡Pero, si está herida! — le reprochó Chris.
Piers se encogió de hombros. Jamás pensó que Chris fuera tan sobreprotector con Claire hasta ese punto, él debía de superarlo porque Claire dejo de ser aquella chica que necesitaba ser cuidada por Chris, ahora las cosas han cambiado la menor necesitaba un poco de libertad.
—No lo estará. — continuo diciendo Piers. — Además, ya te lo dije León te llamará.
En eso el celular de Chris sonó.
—Tengo un poder para saber cuándo Claire tiene problemas. — dijo Chris mientras le arrebata el celular a su novio. Desbloqueó la pantalla y era un mensaje de León. — Es un simple mensaje. — Le mostró la pantalla del celular a Piers.
De León a Chris
Tienes una reservación en Apple Golden, a las 7 de la noche, está a tu nombre la reservación. No importa la vestimenta en ese lugar, simplemente ten buenos modales ahí y sobrevivirás.
PD: Claire, está bien y se quedó en mi apartamento dormida.
—Sabes, León y Claire tuvieron un momento romántico. — bromeó Piers. — Vas a hacer tío, Chris.
Chris puso los ojos en blanco ante la broma de Piers, no era parecía gracioso porque Claire estaría en serios problemas si llegará a salir embaraza antes de casarse. Cogió un poco de aire antes de hablar.
—Mejor no digo nada. — comentó Chris. — Tenemos una hora y media para prepararnos soldado.
Piers asintió.
El Apple Golden era una cadena de restaurante con una variedad de sucursales en todo el mundo. Piers y Chris tuvieron el privilegio de tener una cena en dicho lugar se corrían rumores en que las reservaciones siempre eran un año después por la mayor demanda que tenía dicho negocio, se encontraban siguiendo a la mesera, quien los llevaba a su lugar de reservación no sabían que esperar porque León los estaba sorprendiendo con cada detalle, pero Chris no confiaba mucho de esto esperaba venir lo peor a su regreso y no era agradable saberlo, en cambio Piers sonría sin parar dado que al fin puede tener tranquilidad en una relación sentimental desde lo sucedido con Collingwood su corazón tenía miedo de entregarse de nuevo para volver a sufrir, en esta ocasión tuvo mucha suerte encontró a una persona que lo sabía cuidar como si fuera la última vez que fuera amar.
La mesera dejo dos menús a los hombres, Piers no sabía que ordenar todo platillo se le antojaba, aunque con observar el preció le daba temor pedir algo, no sabía si Chris tuviera la suficiente cantidad de dinero en pagar una cena como aquí. Se fue a la sección de la comida a un precio accesible, pudo ver que los rabioles y los mariscos eran de mejor precio, pero su paladar le exigía otra cosa; de reojo miro a ver a Chris, quien tenía una expresión fácil de horror por los precios. La mujer que los había atendido en la entrada regreso con una botella de vino tinto y con dos copas, sirvió el vino en cada una de las copas hasta el punto de llenarlas.
— ¿Están listos para ordenar? — les preguntó la mesera.
—Todavía no. — contestó Chris.
La mujer de mediana edad se retiró de la mesa, dejándolos completamente solos.
—Chris, ¿Qué opinas de los precios? — susurró Piers.
—Asesinaré a León. — susurró Chris. — Espera, tengo un mensaje de él.
Chris revisó su móvil y nuevamente se los mostró a Piers.
De León a Chris
La cena ya está pagada. Pueden pedir lo que quieren chicos.
— ¿Es posible tanta amabilidad? — preguntó Piers. — Vale, yo diría que fueras preparándote psicológicamente porque Claire estará embaraza de León.
Chris rodó los ojos ante ese comentario de Piers. Comenzaba a creer las palabras de Piers sobre el supuesto embarazo de Claire, no se imaginaba a su hermana siendo madre soltera porque León obviamente la dejaría al saberlo y se ira con Ada Wong.
—Piers, por favor no me hagas eso. — replicó Chris. — Estoy comenzando a creerte todo esa broma de Claire embaraza, ¿Por qué supones eso?
Piers suspiró.
No sabía cómo decirle a Chris sobre ese tema tan delicado de Claire y León, pero debía de prepararlo cuando regresara al saber la noticia si en realidad ocurrió.
—No vayas a decir que yo te lo dije. — dijo Piers. — Claire saco una cita con el doctor de mujeres, ya te imaginas que puede ser posible. Lo sé, porque accidentalmente vi el papel de la cita en la cocina de tu apartamento. De ahí saque al teoría de que Claire esta embaraza de León.
Chris por poco se ahogaba con el vino tinto al escuchar esas palabras ¿Acaso Claire había saco una cita con el ginecólogo y no le dijo nada? Realmente estaba molesto por enterarse de esta manera y más de saber que pronto seria tío.
—Sé que es difícil asimilarlo, Chris. — comentó Piers.
—Lo es, Piers. — dijo Chris finalmente. — Tengo miedo de León vaya a abandonar a Claire si llega a suceder eso. Sé que hubo algo entre León y Ada desconozco los motivos de que no estén juntos.
Piers le dedico una sonrisa y puso su mano sobre la de Chris para darle demostración de su apoyo en la situación, estaba dispuesto en apoyarlo en ese momento en que Claire dirá la noticia porque sabía que Chris iba a enloquecer con saberlo.
—Tienes mi apoyo, Chris. — dijo Piers con una sonrisa.
En eso la mesera regreso para coger el pedido de ambos hombres, aún no estaban decididos por lo que fueran a ordenar.
— ¿Están listos para ordenar? — volvió a preguntar la mesera.
—Claro que sí. — contestó Piers, en esta ocasión.
— ¿Qué van ordenar?
—Va ser un Ratatouille. — dijo Piers.
—Van a ser dos platillos. — comentó Chris, mientras cerraba la carta del menú y lo puso sobre la mesa.
La mesera anoto la orden y cogió los menús para retirarse de ahí dejando otra vez solos a Chris y Piers.
— ¿Ratatouille? — preguntó Chris.
—Por supuesto. — contestó Piers. — Desde que vi la película del ratón que conocí, no recuerdo el nombre del ratón. En fin, lo quiero decir es que tengo antojo de ese platillo que cocina en la película.
— ¿Cuál ratón? Los ratones no cocinan.
—Un día veremos la película juntos.
Chris asintió.
La noche estaba llena de risas, alegrías y una que otra broma de Piers mientras disfrutaban del platillo que habían ordenado, Piers quería distraer a Chris de su sobreprotección por Claire sabía que se había metido en un gran problemas por haber dicho sobre la cita del doctor. Dio un sorbo a su copa de vino en este segundo sentía un poco los efectos del alcohol sobre cuerpo porque había perdido la cuenta de cuantas copas ha bebido, no le dio mucha importancia. Cada vez que veía a Chris sonreír como si no hubiera un después hacia que se enamorara más de aquel hombre, su corazón podía entregarlo completo a Chris, quien lo diría al fin consiguió que alguien robara su corazón lleno de tanto amor. Al terminar sus platillos ordenaron un postre para regresar al hotel dado que se podían escuchar las gotas de agua caer al suelo por la tormenta de verano, en algunas partes solía haber mal clima.
Piers al ver el plato del postre sentía que le iba a dar diabetes por lo dulce que se veía al parecer era un mousse de chocolate, sin embargo no dudo en comerlo. Al darle el primer mordisco su paladar sintió varias gustos por el sabor tan dulce del chocolate, le gustaba el sabor que tenía y se había convertido en uno de sus postres favoritos. Por otro lado, Chris se había empalagado con el postre deseaba quitar aquel saber de su boca porque le provocaba dolor de cabeza. Cuando terminaron el postre, Chris pidió la cuenta, pero la mesera le informo que todo estaba cubierto, y le entrego el cambió al parecer sobraban 30 dólares de León.
Salieron del restaurante a toda prisa ya que estaban mojándose afuera, corrieron a toda prisa hacia el hotel, el cual se encontraba a dos manzanas de ahí.
Después de un día lleno de amor aún faltaba el gran final de la noche que había pensando Chris al llegar. Tomo tiernamente la mano de su novio dirigiéndose de regreso al hotel donde se hospedaban.
—Ha sido un día fantástico. — dijo Piers.
—Lo sé, y todavía lleno de sorpresas por León. — replicó Chris. — Todavía queda una sorpresa más en esta noche.
Piers miraba los labios de Chris totalmente perdido en sus pensamientos sobre que sentiría besar a su novio de una manera que nunca antes lo había hecho; así que con solo dar un paso al frente sus labios chocaron con los de Chris haciendo que una corriente eléctrica corriese por su cuerpo cuando mordió el labio de su novio y el gimiera.
—Perdón, Chris. — Piers se separó de Chris. —No quería hacer eso, lo siento. — Chris hizo caso omiso a la disculpa de su novio y volvió a unir sus labios con más pasión.
La lengua de Chris pedía acceso a la boca de Piers mientras el correspondía al llamado e iniciaban una guerra de lenguas.
Piers se separó antes al sentir el poco aire que había en sus pulmones, además de ver que dos chicas curiosas los miraban a escondidas.
—Chris, aquí no es el lugar adecuado, cualquiera nos puede ver— Piers se sonrojo al recordar que los estaban espiando en un momento algo íntimo.
—Tú ganas, pero llegando adentro no te salvaras.
Chris abrió la puerta de la habitación e invitó a Piers a pasar primero. Ya una vez dentro Piers se deshizo de la camiseta gris que había portado durante el día de hoy, Chris lo abrazo por la espalda y deposito húmedos besos desde el cuello hasta la espalda desnuda de su novio provocando leves gemidos por parte del menor.
—Nunca te eh dicho lo mucho que eh esperado para oírte gemir?— Susurro Chris provocativamente en el oído de Piers quien de repente empezó a sentir que su ropa iniciaba a apretarle.
Piers se giró y miro a Chris con una mirada que jamás antes había visto, una mirada que reflejaba lujuria y deseo.
—Quiero ser completamente tuyo, Chris.
— ¿Y qué estamos esperando?
Sin esperar respuesta alguna Chris se abalanzo sobre Piers y lo acostó sobre la cama con delicadeza mientras el menor desabrochaba su camisa con urgencia. Un gemido inundo la habitación cuando Chris libero la creciente erección de Piers y el susodicho se tapó la cara completamente avergonzado.
—Ugg, Chris no me mires, soy horrible.— Jaló la almohada que estaba a unos cuantos centímetros de su cabello y se tapó la cara a lo que el capitán de la BSAA se detuvo.
—Para mí eres la cosa mas hermosa que eh visto en todo el mundo— Piers despues de oír tales palabras se descubrió la cara y vio que su novio le sonreía ampliamente —Haremos esto juntos, ¿vale?— El cachorro asintió y empezó a bajar los pantalones de su capitán.
Chris puso boca abajo a Piers y le ordeno que lamiera su dedo, cosa que hizo obedientemente.
Chris introdujo su dedo en la tibia y estrecha entrada de su novio mientras que el menor gemía de dolor y placer.
—Chris. —Chilló Piers. —No va a entrar ahí. — Dijo vacilante; a lo que el mayor hizo caso omiso silenciándolo con un simple sonido que sonó como un "shh".
Introdujo dos dedos mas en Piers y lamio su entrada. Los pequeños chillidos del castaño fueron sustituidos por gemidos de placer absoluto así que con tres dedos dentro Chris se dispuso a meter algo mas grande, su miembro.
Chris se posicionó sobre la entrada de su novio y empujo su miembro haciéndolo entrar en Piers.
De inmediato sintió la entrada de su novio muy estrecha hasta sentir que apretaba un poco su miembro dentro. Piers se retorció al sentir a su capitán dentro y soltó un pequeño gruñido mientras que al mismo tiempo Chris incitaba a moverse dentro de él embistiéndolo con más rapidez y fuerza; si no hubiese sido porque Chris lúbrico a la perfección su entrada le dolería mucho lo que le está haciendo.
—Piers. — gimió el mayor. —Grita, sé que quieres hacerlo. — El menor se congelo, no esperaba tal petición y siguió mordiendo su almohada.
—N-No puedo hacerlo, Chris. — Dijo titubeante el castaño —Alguien puede oír—
—Las paredes del hotel son gruesas, además, es una orden, soldado—
—A veces odio que seas mi capitán. —Musito Piers mientras jadeaba por la velocidad de Chris; entonces siguió la orden de su capitán y grito su nombre repetidas veces mientras era embestido fuertemente hasta que ambos llegaron al clímax juntos. Piers cayó en los brazos de Morfeo y el mayor solo se limitaba a mirarlo.
—Te amo, Piers—Susurro él antes de darle un tierno beso en la frente, taparlo y dormir junto a él.
El sonido de su móvil hizo que despertará de un sobresaltó, quiso levantarse rápido de la cama, pero un dolor evitó que lo hiciera le dolía demasiado el cuerpo por lo sucedido la noche anterior trato de poner un pie afuera, y no podía hacerlo por lo que decidió dejar el celular durante un buen rato. Mientras observo a Chris dormir, le daba un poco de vergüenza mirarlo después de aquella noche, era como si su cuerpo lo hubiera deseado bastante y volvería a repetirlo otra vez si Chris se lo pedía.
—Haz, callar ese maldito teléfono que no me deja dormir. — replicó Chris en un tono molesto. — ¡Piers! — gritó.
—No puedo moverme. — comentó sonrojado Piers.
Chris se levantó bruscamente para atender la llamada, y vio que era Beth su asistente. Iban a interrumpir sus vacaciones románticas por un trabajo, no tuvo otra alternativa que atender la llamada.
—Beth, ¿Qué sucede? — dijo Chris. — No puede ser posible, si Jill estuvo investigando y aseguro que no sucedería. — Entiendo, pero estoy fuera de servicio. — Sé que soy el Capitán, es decir no puedo cubrir mi trabajo ahora, tengo un soldado herido y... eso me lo impide. — Beth, por el amor de dios, no me digas esas cosas. Claro, veré si recupera el teniente Nivans, pero no prometo nada.
Colgó el teléfono.
—Tenemos trabajo. — comentó Chris. — ¿Qué te duele?
—Todo el cuerpo. — explicó Piers. — Creo poder hacer la misión con un poco de dolor.
—No lo harás, soldado. — Estamos de vacaciones y nadie las arruinará.
—Chris, tu misión es salvar vidas como me lo dijiste en el avión, entiendo perfectamente la situación.
Chris por un momento se quedó dudando las palabras de su novio, no quería llevarlo a la misión adolorido por haber follado la noche anterior, sin embargo iba a cumplir la petición de su querido novio.
—Vale, le diré a Beth que iremos a la misión. — comentó Chris mientras cogía su teléfono para llamarla.
No todo en la vida era dulcera y un mundo de caramelos como muchas personas creían sino es un largo camino para estar con la persona que mas amas en el mundo y mas si del mismo sexo puede atraer problemas serios por los cuales debes de luchar para lograr estar con esa persona. Piers y Chris habían logrado vencer los obstáculos en el camino de su relación a eso se le conoce como La Fuerza Del Amor ya que el amor lo vence todo.
