"Perdido en la lluvia estaba mi ser
Y en medio del silencio tu voz escuché
Abrí mis ojos y los tuyos pude ver
Ojos de luz capaces de iluminar la noche.
Sálvame, con esos ojos azules
Hazme olvidar mis pesadillas
No tengas miedo, no dudes
Acércate y cura mis heridas.
Por favor... por favor... ohhh por favor...
Por favor, de esta condena, libérame
De este sufrimiento que me atrapa
De este mal que me acecha, defiéndeme
Elimina este dolor que me mata.
Haz con tu sonrisa a mi alma una caricia
Guía con tu luz mi camino
Se parte de mi vida día a día
Déjame ser parte de tu destino.
Por favor, ohhh por favor
Por favor, ohhh por favor
Ohhhh por favor...
La voz del cantante se detuvo de golpe junto al sonido de la guitarra que le hacía compañía.
- Hasta ahí la llevó ¿Qué tal?- preguntó Lysandro a su pelirrojo amigo.
- Increíble, le faltan detalles pero es muy buena, no puedo creer que la hayas hecho tan rápido ¿Acaso se te presento una musa inspiradora en persona?- bromeo el otro.
- Bueno seguí una mariposa amarilla- respondió el albino como si fuera lo más normal del mundo.
Castiel no indagó más en el asunto, conocía bien a su amigo y sabía que los golpes de inspiración le llegaban con las cosas más insólitas, como la vez que se inspiro en el jugo de uva que él iba a tomar para el almuerzo, ese día el pelirrojo tuvo que sacrificarse y tomar agua para darle el jugo a su amigo pero la canción que salió de eso valía para diez docenas de jugos más.
Armin estaba preocupado, ya habían pasado tres días desde que Lysandro fue a su casa y esos tres mismos días llevaba Alexy esquivándolo, cada vez que se acercaba a su hermano este ponía una excusa y se alejaba dejándolo solo, en otras circunstancias el hubiera dejado que con el tiempo el peliazul volviera a ser el mismo pero algo en su interior le decía que esta vez el problema era mayor que una simple riña.
Por eso en ese momento iba caminando por el pasillo en busca de su hermano para poder charlar con este, escuchaba el cuchicheo normal del instituto y sentía algunas miradas posarse sobre él, ya estaba acostumbrado a que lo vieran de manera extraña cuando no estaba jugando con su PSP, después de todo el era el "friki", el antisocial que vivía metido en su mundo y no hablaba casi con nadie.
"Mejor así, que piensen que yo soy el hermano raro y dejen en paz a Alexy" pensó antes de abrir la puerta donde se encontraba su hermano hablando con Sucrette.
Su hermano le había contado que esa chica ya sabía de sus preferencias sexuales y aun seguía siendo su amiga como antes, Armin por eso la trataba bien pero no se fiaba del todo ya que muchas veces antes había lidiado con chicas así, pretendían apoyar a su hermano pero cuando todos sabían la verdad y se iban contra él, terminaban cediendo a la presión social y atacaban también.
- Hola Armin- saludo de la chica que si lo había visto ya que Alexy estaba de espaldas y no se había percatado de su presencia.
- Hola Su, disculpa pero vine a buscar a mi hermano- le respondió el pelinegro sonriendo.
El peliazul pareció paralizarse hasta que finalmente reacciono.
- Yo tengo que hacer algo- dijo antes de salir rápidamente por la puerta, más sin embargo el otro estaba determinado y comenzó a seguir a su hermano.
- Alexy- le llamo pero este le ignoro y siguió caminando- Alexy... Ale... ALEXY- llamo desesperado y lo tomo del brazo.
- NO ME TOQUES- grito este soltándose- ALEJATE DE MI, NO TE QUIERO VER- soltó para luego salir corriendo hasta perderse de vista.
Armin se quedo inmóvil, pasaron minutos hasta que se pudo mover a una pared cercana para recostarse a esta y dejarse caer sentado al piso, se sentía tan confundido, el no recordaba haber hecho algo malo para que su hermano estuviera así.
- ¿Qué sucedió?- se pregunto pero en aquel vacio pasillo nadie le contesto.
Lysandro caminaba por el instituto buscando su libreta cuando se encontró una escena muy peculiar, un chico solitario en el piso abrazaba sus piernas mientras se recostaba a la pared.
"Parece que quiere que la pared se lo trague" pensó y lo observo mejor dándose cuenta que era el mismo chico que lo había ayudado tres días antes, por lo cual sintió la necesidad de acercarse y devolverle el favor.
- ¿Sucede algo?- le preguntó al verlo decaído.
Armin lo miró con tristeza.
- Yo...yo solo...- el ojiazul tenía un nudo en la garganta y no podía hablar.
- Ven conmigo- el albino tomo su mano, lo ayudo a levantarse y comenzó a guiarlo por el pasillo.
- ¿A dónde vamos?- preguntó el pelinegro sin entender nada.
- A un lugar inspirador- contesto y siguió arrastrándolo con él.
Minutos después llegaron a la terraza del instituto donde se apreciaba una vista hermosa.
- Magnífico paisaje ¿Verdad?- preguntó el albino soltándole finalmente la mano.
- Es... inspirador- respondió Armin sonriendo levemente.
- También es bueno para dejar salir las tristezas que agobian el alma, dime ¿Qué te angustia tanto, Armin?
El pelinegro miró el paisaje con melancolía.
- Alexy me dijo que me alejará de él, supongo que se cansó de mi- dejo salir finalmente.
- Ya veo, debe ser difícil- contesto el chico de ojos bicolor- ustedes son muy unidos ¿No?
- Es más que eso...
- ¿Más que eso?
El friki lo miró decaído, sabía que después de que le dijera sus motivos al otro este se alejaría y no volvería a hablarle pero no podía ocultarlo, él nunca se avergonzaría de su hermano.
- Alexy es algo diferente.
- ¿Diferente?- indagó el albino.
- Es homosexual- soltó el pelinegro sin más resignado, ya sabía lo que iba a pasar, ya había visto muchas veces la misma reacción, todos ponían cara de asco y ofendían a su hermano, el lo defendía a muerte y al final terminaba con un enemigo más en la lista, el ciclo era interminable, de nuevo comenzarían las burlas, el acoso, los golpes, siempre era lo mismo fueran a donde fueran y por eso cambiaban seguido de instituto.
Levanto su mirada esperando encontrar la expresión de desagrado en el rostro del otro pero este seguía tan inexpresivo como siempre.
- ¿Sucede algo?- preguntó Lysandro al ver la cara de sorpresa del chico.
- ¿No vas a decir nada al respecto?
- ¿Respecto a qué?
- A Alexy por supuesto.
- Bueno a mí me da igual, me parece más extraño su gusto por la ropa colorida que sus preferencias sexuales- confeso el victoriano.
Armin no pudo evitar sonreír aliviado, definitivamente Lysandro era un chico especial.
- Ojala todos pensaran como tu- comento al poco tiempo.
- ¿Y quiénes son "todos"?
- Hasta ahora todos los que no seamos Alexy y yo- el pelinegro miraba con tristeza el cielo- nosotros tenemos que cambiar con frecuencia de colegio por eso, siempre es lo mismo, desde que él descubrió su "inclinación" decidió que no lo escondería, que jamás negaría quien es, al principio creí que saldría bien pero...
- Algo salió mal- concluyó el albino.
- El ciclo se repite una y otra vez, al principio te tratan con amabilidad, luego lo descubren y todo cambia, primero son insultos, luego acoso, dañan tu casillero, esconden tu ropa- sus manos temblaban recordando las amenazas- al final recuren hasta los golpes.
- ¿No intentaste hablar con ellos y hacerlos reaccionar?- Lysandro estaba preocupado pero sentía que el otro tenía que sacar todo ese dolor.
- Me dijeron que si me alejaba de Alexy dejarían de molestarme- sonrió con ironía- estúpidos, yo jamás dejaría a mi hermano, nunca.
- ¿Y los profesores? ¿No hacían nada?
- "Si el joven Alexy desea que lo dejen de acosar la solución más fácil es que se vuelva "normal" "- imito con voz chillona el pelinegro- ellos eran los peores, no podías pedir a los alumnos ser tolerantes con esa clase de profesores.
Guardaron silencio unos minutos hasta que el chico de ojos bicolor retomo la conversación.
- Debe ser realmente difícil- comentó imaginando la angustia del chico.
- No, es algo incómodo ser rechazado pero mientras estuviéramos juntos en nuestra burbuja sentía que nada podía contra nosotros- suspiro- pero Alexy ya no me quiere a su lado, se aburrió de mí.
- No creo que sea así- intentó hacerle entrar en razón el más alto.
- Alexy... él siempre ha querido ser aceptado por los demás, aunque la gente lo traté mal el sigue con su aptitud amigable- Armin bufó molesto- yo perdí la fe en los demás hace mucho tiempo, ellos siempre fallan, siempre lo terminan dañando y yo no puedo perdonar eso, por eso supongo que comencé a jugar videojuegos, de esa manera tengo una excusa para ignorar a la gente, así mi corazón no les toma cariño ni guarda esperanza, así puedo ser fuerte para reconstruir a Alexy cuando lo destrocen de nuevo.
Lysandro escuchaba las palabras determinadas del chico pero miraba el miedo y el dolor en sus ojos que hacía evidente que aunque pretendiera que no era así le dañaba lo que sucedía con "los demás".
- ¿Entonces crees que todos somos bestias salvajes en espera para atacarlos a ustedes?- indago el chico de ojos bicolor.
- Si... bueno no todos... tu... tu pareces diferente pero...
- ¿Pero...?
- Pero tú no eres de esta época- respondió el pelinegro sonriendo un poco más calmado.
- Me descubriste, la verdad vengo del futuro para salvar la tierra, en unos años el perro de la directora conquistara el mundo y mi deber es evitarlo- explicó seriamente.
Armin se carcajeo hasta casi morir y el chico albino sonrió orgulloso de hacer al otro sonreír y librarse de malos recuerdos aunque fuera solo por un momento.
