Lysandro buscaba por los pasillos su libreta, odiaba que eso pasará porque siempre que sucedía tenía que preguntarles a todos si la habían visto y lo veían con lástima como si él fuera tonto o algo, pero él no era idiota es solo que pensaba en muchas cosas a la vez y por eso se distraía con facilidad.
- ¿Por casualidad buscas esto?- preguntó una voz a su espalda y al voltearse se encontró con el curioso gemelo de ojos azules que lo había rescatado de la lluvia, entre una de sus manos el chico tenía su libreta.
- Yo.. si... gracias- dijo antes de recibirla.
- La encontré cerca de los baños del segundo piso- explicó Armin al devolvérsela.
"Genial ahora seguro el también piensa que soy un idiota" pensó el albino decaído, podía soportar que los demás lo tacharan como uno pero por algún motivo no soportaba pensar que aquel chico lo viera de esa forma.
- Yo no la pierdo a propósito y no soy tonto, solo que...- comenzó a excusarse sin saber precisamente porque.
- Yo no creo que seas tonto o algo así- el ojiazul sonrió- solo sucede tienes muchas cosas en la cabeza, a mi me pasa también.
- ¿Enserio?- preguntó Lysandro sospechando que el otro solo lo decía por hacerlo sentir bien.
- Te cuento, una vez perdí mi PSP, lo busque todo el día como un loco, en la noche cuando estaba apuntó de llorar de tristeza mi hermano llegó con este en la mano preguntándome que porque estaba en el refrigerador, hoy en día ni yo me lo explicó- recordó el pelinegro con aire melancólico.
- ¿Ya arreglaste las cosas con tu hermano?- indagó el albino preocupado por la tristeza que reflejaba el otro.
- ¿Tu qué crees?- dijo el ojiazul dando un paso atrás y extendiendo los brazos hacia los lados como para mostrarle algo al otro.
Lysandro hasta ese momento se dio cuenta de que la vestimenta de Armin no era tan detallada como de costumbre, ahora solo llevaba unos jeans flojos y una sudadera roja que le quedaba algo grande.
- Alexy siempre elije mi vestuario, supongo que sin el soy un desastre- explicó el más bajo rascándose la cabeza nervioso.
- A mi me parece que solo luces ¿Como decirlo? Más natural y lo natural es algo bueno- comentó el chico de ojos bicolor.
Armin no supo cómo pero sintió sus mejillas arder, estaba sonrojado por las palabras del otro, supuso que se debía a que era la primera vez que alguien le decía que la ropa elegida por el estaba bien.
Lysandro por su parte pensó qué el otro estaba rojo por la ira y quiso reponer su falta.
- Digo no es que la ropa que uses siempre te haga ver mal- dijo intentando según el calmar al otro- solo que vestido de esa forma te ves mejor según mi punto de vista- "Me pregunto cómo se verá con un traje victoriano" pensó para sí mismo.
El pelinegro se sonrojo más y el chico de ojos bicolor pensó que ahora si estaba realmente enfadado.
- Yo... nos vemos luego- chillo el ojiazul avergonzado y luego se marcho caminando a toda prisa.
"Solo espero que se le pasé el enfado" deseo mentalmente el cantante.
Sucrette a unos cuentos pasos de ahí había visto toda la escena con atención y decidió que era momento de averiguar qué estaba pasando y solo se le ocurrió una persona que podía estar al tanto de la situación, por lo cual iría hablar con la misma.
Alexy miro con tristeza el dibujo que había hecho en su cuaderno de dos conejitos compartiendo una zanahoria, era una costumbre que tenía desde que tenía memoria, siempre que dibujaba lo hacía todo doble, estaba acostumbrado a que siempre fueran dos, él y Armin pero ahora solo estaba él, ya no tenía sentido dibujar doble, ya no tenía a su gemelo junto a él.
Le era muy difícil ignorar a su hermano, en la mañana cuando lo vio escoger esa ropa tan sencilla casi le da un ataque nervioso, quiso lanzarse sobre su hermano y escoger su ropa como hacía siempre pero recordó su decisión y en silencio lo dejo elegir por sí mismo.
Armin después de todo lo merecía, merecía ser libre de hacer lo que quisiera, ya había tenido que lidiar muchos años con las consecuencias de algo que desde un principio solo le tocaba enfrentar a él.
- Alexy- lo llamo una voz sacándolo de sus pensamientos.
- Hola Su ¿Qué sucede?
- Llevo minutos intentando que me prestes atención pero pareces en las nubes.
- Lo siento, solo pensaba en algo- se disculpó el peliazul- ¿Qué necesitas?
- Bueno esto puede sonar extraño pero últimamente he visto a Lysandro y a tu hermano hablando y pensé que tu tal vez sabías algo- confeso la chica.
Alexy se sintió realmente mal, su hermano ahora tenía un amigo, definitivamente ya no lo necesitaba y algún día muy cercano probablemente dejaría de insistir en hablarle y se olvidaría de él. Deseo por un momento correr a buscar a su hermano y decirle que nunca se fuera de su lado pero eso era egoísta y él lo sabía, Armin merecía ser feliz.
- Son amigos- respondió al final el chico algo decaído.
Su al ver que el otro no se encontraba con ánimo simplemente asintió dejando el tema ahí y lo dejo tranquilo.
Rosalya necesitaba saber más sobre la situación LyssMin como la llamó ella, por lo cual decidió que era hora de tener una pequeña charla-interrogatorio con su cuñado, así que cuando lo vio caminando por el pasillo lo arrastro con ella a un aula vacía.
- ¿Qué sucede Rosa?- preguntó este un poco aturdido por la situación.
- Nada, solo quiero tener una conversación de hermanos.
- ¿Hermanos?- cuestionó el albino extrañado.
- Soy novia de Leigh eso me convierte en algo así como tu hermana política y ya que él no puede entrar aquí es mi deber como tu hermana vigilar que todo esté bien contigo.
Lysandro no estaba muy seguro de que la lógica de Rosalya fuera del todo cierta o válida pero sabiendo lo testaruda que era la chica decidió aceptar.
- Esta bien Rosalya, gracias por cuidar de mí.
- ¿No tienes algo que contarme? ¿Algún suceso nuevo?- interrogo la chica ansiosa.
- Umm... no, no que yo sepa- contesto el albino sinceramente.
- Vamos Lyss, debe haber algo nuevo en tu vida- intentó de nuevo.
- Bueno perdí mi libreta y la recuperé, aunque eso no es nada nuevo.
Rosalya estaba apuntó de sufrir un ataque de estrés, a veces su cuñado resultaba tan inmensamente distraído que era difícil lidiar con él.
- Algo más Lyss, por ejemplo ¿No has frecuentado a alguna persona nueva últimamente?- finalmente soltó la pregunta.
Lysandro pensó en el curioso chico de ojos azules casi de inmediato y se perdió en sus pensamientos recordando la escena vivida esa mañana con él.
- Lyss- le llamó la chica intentando traerlo devuelta a la realidad- Lysandro... Tierra a Lysandro...
- Lo siento me distraje- se disculpó el chico saliendo del trance.
- Bueno ¿Puedes contestar mi pregunta?
- Bueno si he estado hablando con alguien- respondió finalmente el victoriano.
Los ojos de Rosalya brillaron emocionados, ella realmente apreciaba a Lysandro como un hermano pequeño y por eso querría saber que tan seria era su relación, no quería que lo lastimaran ni jugaran con sus sentimientos.
- ¿Enserio tienes un amigo nuevo?- preguntó fingiendo sorpresa.
- Bueno...- el chico se sonrojo- él y yo no somos amigos precisamente.
Rosalya ya se veía diciéndole "te lo dije" a Su, no eran amigos porque ya eran novios, todo era tan romántico y tierno.
- ¿No son amigos? - indagó con picardía esperando la confirmación de noviazgo del otro de una vez por todas.
- No lo sé, no le he preguntado, creó que somos conocidos o algo así nada más.
Rosalya aterrizó de golpe a la realidad ¿Cómo pudo haberlo olvidado? Lysandro no era el tipo de chico que avanza por sí mismo en las relaciones y por lo que entendía Armin tampoco, por lo cual supo que tendría que darles un pequeño empujón ella misma si quería ver la relación progresar.
- Lyss- le dijo tomándolo por los hombros- dile que tu quieres que sean amigos.
- Pero Rosa...
- Nada de peros- la albina estaba sería- tu quieres ser su amigo ¿Verdad?
El chico asintió algo avergonzado al sentirse como un niño pequeño recibiendo consejos para socializar de su madre.
- Entonces pídele su amistad- "Por ahora" pensó la chica.
Lysandro asintió agradeciendo que aquella penosa conversación al fin acabara.
