Capítulo 7: Dos ángeles en la Tierra
- Nunca pensé que este momento llegaría… - los ojos de Rick se llenaron de lágrimas, Dana estaba a su lado y pasó su mano por la espalda de ese hombre al cual por primera vez veía llorar, y no por Lisa, ni por aquellos que se habían ido.
- Ni yo tampoco… ni yo tampoco! – ella también lloraba, sabía que ese era un momento especial para él, estaba emocionada… feliz por él… apoyaron sus cabezas compartiendo una vista mágica… nada decían, no era necesario, disfrutaban de esa paz. De pronto un grito rompe el encanto y una mujer de negros cabellos y escultural cuerpo se abre paso por entre un grupo de enfermeras que intentaban detenerla y pedirle un autógrafo ambas cosas de manera simultánea.
- RICK! – grita Minmay mientras corre hacia ellos con el séquito de blancas enfermeras tras ella y su staff permanente – Por favor! Dime Rick, están bien? Todos están bien? Dónde están? Salió todo bien? - lo abraza con mucho afecto, mientras Dana se ríe por lo bajo.
- Hola tía – le dice mientras le saluda con un beso y un abrazo.
- Dana, hija… hola querida… qué le pasa a este hombre que está así tan callado… Rick! Cariño! Tenemos que brindar, pero primero quiero verlos… vamos, vamos dónde están? Y Ayxa? – realmente Minmay estaba demasiado acelerada, hablaba y no dejaba de moverse mirando en los alrededores de ellos.
- Minmay – dice Rick con una sonrisa de oreja a oreja tomándola de los hombros – más despacio querida, más despacio… si sigues gritando de esa manera nos van a echar a todos y no quiero irme lejos de ellos… más tranquila, si? Así podremos verlos… vamos, respira, respira profundo… así, así… bien, veo que te estás calmando… si gira sobre tus talones y observas a través de la ventana que está detrás de ti los podrás ver… ahí están Minmay.
En cámara lenta, comienza a darse vuelta y ahí están unos hermosos bebitos de negros cabellos los ojitos cerrados y unas mejillas de manzanas para comérselas a mordiscos… unos bebés de ensueño… al verlos no puede evitar llorar, ahí están esos bebés que son una nueva esperanza y un nuevo comienzo… para ella cada nuevo bebé que nacía en esa golpeada tierra era el inicio de una nueva historia, de un nuevo amanecer, de una nueva oportunidad.
- Rick… - susurra mientras apoya sus manos y su frente en el frío vidrio que la separa de esos ángeles- Rick – vuelve a repetir dejando caer sus lágrimas – son… son…
- Hermoso – completa la frase él acercándose a ella y pasando su brazo a través de sus hombros – Te juro que no lo puedo terminar de procesar, ellos son mis hijos Minmay… MIS HIJOS! – y se abrazan, se abrazan en un infinito abrazo que solo los años y el cariño puede dar – Minmay, apenas Ayxa comenzó con el trabajo de parto te llamé como te había prometido. Acá están Minmay, acá están mis hijos.
- Gracias Rick… gracias por compartir conmigo este momento conmigo… Gracias! – le dice una emocionada Minmay mientras se abraza aún más a ese hombre que pese a todos estos años sigue adorando y queriendo, sus asistentes secan sus lágrimas y se sonríen con ternura.
- Minmay… cómo no compartir este momento contigo, si eres mi familia… y te quiero muchísimo… cómo podría no hacerlo, eh?- y con inmenso cariño estampa un beso en su frente – Vamos a ver a Ayxa? Ya debe de haberse despertado, si? Dana, vamos? De seguro que Ayxa querrá verte, me ha dicho que te extraña… y quiere enterarse de las últimas novedades de la RDF.
- Van a llevar a los bebés? – le pregunta Dana mientras camina junto a Rick y Minmay.
- Si! – contesta emocionado Rick – hoy nos los dan oficialmente, el primer día ha sido de control exhaustivo, cómo Ayxa estuvo en la Tierra durante el bombardeo de Dolza quisieron asegurarse que los bebés no tuvieran ningún tipo de problema… bien ya sabes Dana que el índice de problemas en los bebés luego del ataque se ha incrementado drásticamente… las heridas de esa guerra se verán por muchos pero muchos años más… espero que alguna vez logremos sanarnos totalmente.
- Pero están bien los bebés… no? – pregunta preocupada Minmay.
- Si Minmay, están maravillosamente bien… realmente están muy bien… me han sacado un peso enorme de encima! – al llegar a la puerta de la habitación, golpea suavemente – Ayxa, amor… podemos entrar?- pregunta antes de abrir la puerta.
- Adelante – le contesta ella desde adentro.
- Mira quienes están acá amor – le dice Rick al entrar en la habitación.
- Dana! Minmay! – grita Ayxa levantándose un poco de la cama.
Las mujeres entran atropellando al pobre de Rick quien se queda parado al pie de la cama mientras ellas abrazan con cariño a la joven madre. Ellas hablan juntas en forma simultánea y él las mira y se cuestiona como hacen para entenderse… ese es otro de los grandes misterios de la vida para él.
-Permiso – dice una enfermera entrando – les traigo a dos personitas que quieren ver a sus papás.
Todos quedan en silencio mirando como le dejan los bebés a Ayxa, ella solo tiene ojos para esos dos bebitos que están en sus brazos.
- Rick… - dice Ayxa
- Si amor?
- Están acá... tenemos a nuestros hijos con nosotros – dice ella emocionada
- Si… y mañana estaremos los cuatro en casa! – le contesta él mientras toma al niñito que bostezaba en los brazos de su madre.
- Ya eligieron los nombres? – pregunta Minmay sin quitarle los ojos de encima al bebé que en los brazos de su madre descansa… interiormente se imagina a ella misma con un bebé en brazos y no puede evitar sentir ese vacío que tantas veces la aquejaba, el no tener a nadie que fuera parte de ella, de su historia, de su vida.
Frente a la pregunta Rick y Ayxa se miran sonriendo… y es Rick quien contesta sin dejar de sonreir.
- En realidad si hemos pensado los nombres, pero nosotros estábamos convencidos que venían dos niños… y en el parto nos dan la sorpresa de que en realidad era un parejita… así que aún no nos hemos decidido por el nombre de la bebita, pero sí sabemos el nombre de este hombrecito… él se llama Roy.
- Si… me imaginaba que así ibas a llamarlo, era algo que siempre dijiste, que de tener un hijo hombre su nombre sin lugar a dudas sería Roy… tu hermano debe estar feliz… realmente feliz – le dice Minmay mirándolo tiernamente, ella había visto la transformación de ese hombre, había conocido a quien fuera su mentor y entendía el porqué de la decisión de Rick.
- Yo ya tengo el nombre que quiero para mi hija – comenta por lo bajo Ayxa mientras no le quita los ojos a su hija que se mueve en sus brazos.
- Si amor? Es justo, si yo elegí el nombre de uno me parece que es tu turno elegir el nombre de la niña… cómo quieres ponerle?
- Elizabeth – dice ella sin mirar a nadie, solo a esa beba que abre sus ojitos y la hipnotiza. El silencio se apodera de todos, la tensión se puede sentir, ella, Ayxa, había pronunciado un nombre prohibido. Rick se crispa entero al escucharla… no… no puede ser que quiera llamar a la bebé con ese nombre… en su vida solo hay lugar para una Elizabeth Hayes, no para dos…
- No…- escapa de sus labios sin siquiera él poder contener esa respuesta.
- Minmay, me acompañas a comprar un café? Hace horas que no duermo y necesito cafeína en mi cuerpo – Dana quería salir de la habitación, sabía que Ayxa había tocado un punto sensible en Rick y que de seguro iban a discutir, quería dejarlos solos, no incomodarlos pero Ayxa sin dejar de mirar a su beba la interrumpió.
- No… quiero que se queden, las dos… quiero que Rick diga delante de nosotras porqué no quiere que su hija se llame Elizabeth… ella es mi hija y Elizabeth fue una hermana que nunca conocí porque mi padre no quería que nadie supiera de mi existencia hasta después de su muerte, pues yo era como una mancha en su blanco historial… quiero ponerle ese nombre a mi hija en memoria de esa hermana que tuve y que mi padre no dejó que conociera… quiero que mi hija sea Elizabeth Hayes Hunter y que haga historia como lo hicieron su abuelo y su tía… Por qué te niegas a que recuerde a mi hermana en mi hija? Por qué no quieres que nuestra hija se llama Elizabeth? Vamos Rick… - y levanta su vista para clavar esos ojos brujos en los azules ojos de él, sin poder distinguir cuáles eran los sentimientos que en ellos había- te estamos esperando Rick… Porqué ella no puede llamarse Elizabeth Hayes-Hunter y quiero que los apellidos vayan en ese orden.
Todas las miradas se fijaron en él, quien interiormente luchaba por tratar de contener la impotencia carcomía su ser… Porqué? Porqué ella le estaba diciendo eso? Porqué quería ese nombre? Qué pretendía con eso? Mortificarlo por el resto de su existencia recordándole en forma permanente a quien fuera su gran amor? Quería que de esa manera una nueva Lisa Hayes reemplazara en su corazón a aquella que en el frío espacio se encontraba? Buscaba hacerle olvidar a su Lisa? Eso era imposible, aún cuando su hija tuviera el mismo nombre que su Lisa… jamás la olvidaría y por siempre la llevaría grabada en su corazón… al contrario, su hija iba a ser un permanente recordatorio para Ayxa de la hermana ausente que nunca conoció y que le había arrebatado el corazón al hombre que ahora era su hombre…
- No entiendo que buscas Ayxa, pero si eso es lo que quieres que así sea… iré a notificarle a las enfermeras cuáles han sido los nombres que hemos elegido- y dejando al pequeño Roy en la cunita que se encontraba al lado de la cama de la madre sale de esa habitación con los puños crispados y los ojos cargados de lágrimas… lo había logrado, Ayxa una vez más había logrado que todo su dolor aflorara y justo en el momento más feliz de su vida… porqué?
- Enfermera, quiero darle el nombres de mis hijos… el niño se llamará Roy Maximilian Hunter Hayes y la niña Elizabeth María Hayes Hunter – y sin decir nada más se dirige a la puerta del hospital y sale a la calle… a caminar, a perderse entre la gente que caminaba, a convertirse en un anónimo, en un fantasma, como lo había sido desde que Lisa lo dejara.
- No te podré olvidar Lisa, por más que en mi vida esté Ayxa… por más que tenga una hija con tu nombre… no te podré olvidar mi amor.
En el horizonte un sol naranja se pone y dos blancas palomas surcan el cielo… y dos lágrimas caen de sus ojos para perderse en sus manos juntas… y lejos muy lejos de él Lisa siente que se ahoga y un fuerte dolor en el pecho le quita el aliento.
- Rick… que te está pasando mi amor… - y sus lágrimas también se pierden en sus manos apoyadas en su abultado vientre.
