Kentin caminaba tranquilo por el pasillo feliz de haberse librado por un rato de la colorida garrapata que lo seguía últimamente.
- Bueno al fin un momento solo- pensó en voz alta hasta que de repente lo metieron en un aula vacía sin darle tiempo a reaccionar.
- ¿Pero qué...?- intentó reclamar pero lo interrumpieron.
- Te llamas Kentin ¿Verdad?- le preguntó Armin que lo había acorralado contra unos pupitres.
"No, por favor, que esté gemelo no esté igual de loco al otro" pensó el ojiverde.
- Si mi nombre es Kentin y tú eres el gemelo de Alexy si no me equivocó ¿Qué motivos te llevan a arrastrarme de repente a un aula vacía sin mi consentimiento?- indagó pacientemente.
Armin se cruzó de brazos y lo observó con seriedad.
- Tenemos que hablar- soltó de repente el ojiazul.
Kentin podía simplemente hacer a un lado al chico e irse, aunque eran de una misma altura era evidente que el friki, que solo pasaba jugando videojuegos, no podría lidiar con la fuerza que adquirió en la escuela militar, sin embargo le parecía curiosa la actitud determinada del otro y accedió a escucharlo.
- ¿De qué tenemos que hablar?- preguntó al final.
- Mira Kentin- el ojiazul tomó aire para decir lo siguiente- sé que mi hermano es algo "inusual" y comprendería si llegado el momento en que te hable del tema te quieras alejar de él pero te advierto, si lo agredes yo te mato, entendiste, te mato- amenazo el chico.
Armin estaba acostumbrado a advertirles eso a los chicos a los que su hermano les ponía el ojo encima, al principio no se metía en los enamoramientos de Alexy pero luego de una tarde en que el ojiazul llegó golpeado y con un hueso roto, decidió poner a los tipos en sobre aviso.
- Se que Alexy es gay- confesó el castaño para sorpresa del otro.
- ¿Tu... tu sabes que Alex..?- preguntó extrañado.
- No es que tu hermano lo oculte mucho que digamos- alegó el chico rodando los ojos con ironía.
- Lo sabes y aún así...- Armin no lo comprendía.
- Soy heterosexual, si, sin embargo, porque tu hermano sea cómo es no lo voy a golpear o despreciar, tal vez lo alejé un poco porque molesta mucho pero agredirlo no, yo sufrí acoso escolar también, en este momento me puedo ver rudo y eso, pero antes era débil, no solo física sino también mentalmente, por eso comprendo el dolor de ser maltratado y no soportaría hacerle lo mismo a alguien más.
El pelinegro miró al chico frente a sí con admiración, él deseaba poder volverse fuerte también y poder defender a su hermano.
- Kentin- le dijo- eres una buena persona.
El ojiverde le sonrió.
- Y tu un gran hermano.
Lysandro caminaba por el pasillo en busca de su libreta de pikachu cuando vio una escena que no le gustó.
Armin y Kentin salían de un aula vacía charlando de manera tranquila, el castaño parecía comentarle algo al ojiazul que solo asentía sonriendo.
"¿Qué hace Armin sonriéndole a ese tipo?" Pensó el albino molesto y decidió intervenir.
- Armin- llamó con voz firme.
- Hey Lysandro- saludo el ojiazul alegre.
Kentin observó al albino y al instante sintió que la mirada de este era de amenaza color rojo, número 10, o cómo sea que se dijera cuando la vida está en peligro.
- Yo... este... tengo que volver al aula- se despidió para luego marcharse rápidamente de allí.
- Nos vemos luego- alcanzó a gritarle Armin.
- Creí que preferías evitar a "los demás"- comento el chico de ojos bicolor con un tono de reproche.
Lysandro no sabía lo que le sucedía, el no era caprichoso ni nada, es más si Armin lograba hacer más amigos se alegraría por él, pero el que estuviera tan cómodo con el castaño ese, no le hacía gracia para nada.
- Supongo que lo estoy superando- contestó el ojiazul que no capto la molestia del otro- supongo que te lo debó a ti, gracias Lysandro.
El albino se impresionó un poco por el agradecimiento del otro.
- ¿Por qué? Yo no he hecho nada.
- Por hacerme entender que no puedo integrar a Alex a la sociedad si no me integró yo primero- el friki sonrió-, crearé un lugar para nosotros, un sitio que podamos llamar nuestro sin miedo y cuando lo haya logrado intentaré arreglar las cosas con Alexy, tendré el derecho de acercarme a él de nuevo cuando sea más fuerte- dijo con determinación en su voz.
El compositor olvidándose por completo de su molestia anterior, desordeno de forma cariñosa el cabello del más bajo.
- Espero me permitas ayudarte a crearlo- le pidió sonriendo.
Armin se sonrojó un poco y simplemente decidió cambiar de tema.
- Por cierto ¿Qué haces vagando por el pasillo? No me digas que se nuevo perdiste tu libreta.
Lysandro desvío la mirada y se cruzó de brazos avergonzado.
- No es que la pierda, es que suelo dejarla guardada en lugares inusuales que luego olvidó- se defendió de manera irracional causando diversión en el ojiazul.
- Yo te ayudó a busc...- Armin no pudo terminar la oración porque algo parecido a un remolino paso corriendo a su lado y salto sobre el albino.
- LYSANDRO- grito con voz chillona lo que resultó ser una chica vestida de manera victoriana.
- Nina no me abraces delante de... digo no me abraces sin mi permiso- se quejó el chico de ojos bicolor quitándosela de encima.
- Pero Lyss yo soy tu fan número uno- reclamó la chica.
- Cof, cof- tosió disimuladamente Armin dando a entender que él seguía ahí.
- ¿Él quién es?- le preguntó Nina a su ídolo señalando al pelinegro con el dedo índice.
- Nina no señales a la gente- le riño Lysandro- el es Armin, es mi amigo y justo antes de que interrumpieras le comentaba que perdí mi libreta.
- Bueno eso ya no importa porque yo estoy aquí para ayudarte- aclaró la chica sonriendo de manera melosa.
Armin no sabía porque pero esa chica le caía mal, le parecía que se tomaba muchas libertades con su recién adquirido amigo de ojos bicolor y eso no le agradaba, por eso decidió bajarla de la nube.
- No es necesario niña- dijo ocultando sin mucho éxito su mal humor- yo ayudaré a Lysandro con su libreta.
- Mi nombre es Nina no niña- se defendió la fan molesta.
- ¡Oh eso ya lo sé! Simplemente te dije niña porque eso es justo lo que eres.
Armin y Nina comenzaron una pelea de miradas ante un confundido Lysandro que no comprendía nada.
- Pues yo me voy por aquí- interrumpió el duelo la chica para irse por la derecha- yo le entregaré esa libreta a Lysandro.
- No si yo la encuentro primero- sentenció el ojiazul marchándose por la izquierda.
El albino se quedo quieto unos segundos sin saber que hacer hasta que finalmente decidió el también ir en busca de su libreta.
