La negrura extrema del espacio exterior solo es comparable con mi propia negrura interior… me siento totalmente vacía, hueca por dentro, como una cáscara endeble… y ahí estaba la Tierra colmando con su extraordinaria belleza, la Tierra era al espacio en ese momento lo que Rick era para su vacío interior.
Dios, Rick… recién ha comenzado el viaje y ya te estoy extrañando, me faltas… todavía no logro despedirme de ti… Rick qué será de ti amor cuando despiertes y te enfrentes a un mundo que ha dejado de ser tu mundo – mientras pensaba en cómo había sido su despedida apoyó su afiebrada frente en el frío vidrio y los recuerdos la invaden como un torbellino – Oh, Rick! Volverás a estar en esa soledad que tanto te acosó durante. Quiero creer que alguna vez vas a cambiar esa foto que te dejé y encontrarás en ella mis palabras, mi confesión y mis explicaciones… Espero corazón que no me juzgues, que no te enojes conmigo, que no me odies por haberte dejado atrás. Te amo Rick, simplemente eso y fui lo suficientemente cobarde para no decírtelo nunca, ahora viviré el resto de mis días sin saber que hubiera sido de haberme atrevido… - El frío comenzó a extenderse por su cuerpo, así como esa nostalgia, la angustia, la soledad - Rick… cuando despertarás? Qué harás cuando veas que ya no estamos más ahí? – pensó mientras la nave se preparaba para el salto al hiperespacio. A su lado otras personas se hallaban, compartiendo conmigo el miedo y la tristeza de la partida
Max tenía por la cintura a Miriya, quien dejando de lado a la espléndida guerrera solo podía llorar, la decisión que habían tomado semanas previas había la más difícil de su vida, habían decidido dejar a la pequeña Dana en la Tierra pero el dolor en ese instante pesaba demasiado. Lisa sentía mucha pena por ellos y por la situación que estaban viviendo y escuchaba sus palabras dedicadas a Dana, en cómo ella iba a asumir la decisión de sus padres en el futuro, Miriya sufría como nunca antes lo había hecho, se sentía desgarrada por dentro… el dolor de ellos también era su dolor, pues esa pequeña y peculiar familia la había adoptado como parte integral, Miriya era como su hermana y el cariño que las unía iba más allá de cualquier comprensión. La guerrera zentraedi adoraba el suelo que pisaba Lisa, la admiraba y la respetaba.
Mejor dejo de lamentarme por mi misma – y dejando su posición en el gran ventanal se acercó a su hermana del alma abrazándola para tratar de reconfortarla, Max también la abrazó para transmitirle un poco de cariño.
Los abracé sintiendo en mí su inmenso dolor… la decisión que tomaron les costó muchísimo y la lloraron… pero Max tenía razón, dejando a Dana en la Tierra la estaban protegiendo. A mis espaldas sentí la presencia de otra persona que estaba como compartiendo con nosotros ese momento de despedida, sin saber a ciencia cierta si alguna vez volveríamos a ver a quienes dejábamos en esa joya suspendida en el espacio, verla quitaba el aliento… lo siento, como si él fuera parte de mí, todos estos meses acompañándome, protegiéndome, escuchándome.
- Lisa? – dijo Kyle poniendo su mano en mi hombro, deshice mi abrazo a los Sterling para fijar mis ojos en esos oscuros ojos atormentados, apesadumbrados… y mis lágrimas se reflejaron en sus lágrimas.
- Me estoy despidiendo Kyle… - las luces indicaban la próxima transposición… el llanto de los Sterling se incrementó… y ese nudo en el estómago me aprisionaba, y los cargos de conciencia, porqué no hice lo imposible para traerlo? Habría sido correcto llevarlo conmigo alejándolo de su gran amor? No quería contestar esas preguntas, solo deseaba volver a ver esos maravillosos ojos azules. Kyle clavó su mirada en el espacio rompió el silencio.
- En cuánto tiempo volveremos a ver esa imagen? – preguntó Kyle sin mirarme.
- Esa no es la pregunta… yo preguntaría: Volveremos a verla?... alguna vez volveremos a reencontrarnos con el pasado que en ella dejamos? – la nave madre de Britai desaparece en un haz de luz… falta poco para entrar en el salto… en cuestión de segundos la Tierra desaparecerá de su vista y entrarán en una zona de no tiempo, donde el espacio tiempo se reducen a su mínima expresión.
- Adiós Minmay… adiós mamá… adiós papá… hasta siempre pequeño hermano… - la voz de Kyle se quiebra por la emoción… las palabras de Lisa le hicieron tomar conciencia del desafío que tenía por delante…
- Adiós Rick… hasta siempre mi amor – murmura entre dientes y llorando Lisa. Mientras tanto en Ciudad Macross Rick abre los ojos y grita.
- Lisa!
…
La vida en el espacio solo se hizo llevadera por las grandes obligaciones que tenía asignada… el tener todo su tiempo ocupado en la misión, cansaba mi cuerpo y mi mente, pero recuerdo de Rick seguía allí latente, sordo, constante… no había cansancio que borre de mi memoria y de mi corazón el rostro, la voz, los ojos de quien fuera un gran amor en silencio, pero igualmente un gran amor distinto al de Kyle quizás por la edad y la experiencia adquirida… pero igual de importante, igual de vital, igual de fuerte… y me odiaba, me odiaba por no poder evitar sentir lo que sentía, me odiaba por no haber sido valiente, me odiaba por no haber aceptado el consejo de mi buena amiga Claudia… me odiaba por haberlo dejado, me odiaba por no haber permanecido junto a él como la buena amiga que él necesitaba y le hacía tanto bien… me odiaba por no haber sido capaz de demostrarle lo que de verdad él significaba para mí… y el cuerpo me dolía con un dolor intenso y profundo, como el mismo amor que sentía por él, pero nada escuchaba, solo el deber y las obligaciones… mi entorno era conciente de mi sufrimiento pero por amabilidad y compañerismo nada decían, solo acompañarme en mi silencio, esperando que el tiempo hiciera lo suyo… ilusos pensaba siempre, como si el tiempo fuera capaz de borrar de mi corazón los recuerdos, la memoria de ese que sacó a la Reina de Hielo de su castillo y la hizo sentir de nuevo… y encima no estaban mis entrañables compañeras de aventuras, las conejitas y Claudia no estaban ahí conmigo para darme las fuerzas que tanto necesitaba, no tenía sus consejos, sus abrazos, sus chismes, su risa… su alegría que alimentaba mi alma… mis hermanas del corazón no iban a estar nunca más a mi lado, excepto en mis recuerdos y en mis pensamientos… y mi padre en el cariño y gran maestro tampoco estaba ahí para proyectarme esa seguridad y tranquilidad… ahora todo el peso de las decisiones estaba sobre mis hombros, si yo me equivocaba, si yo tomaba una decisión errónea toda mi tripulación podía pagar el precio de mi error, y por primera vez logré entenderlo, logré comprender la mirada cansada y preocupada, la vida de miles dependía de un segundo de decisión que yo tomara y ese era un peso enorme… y ahí estaba yo parada en el puente de mando mirando la oscuridad de la nada, siguiendo una pista invisible con la única meta de proteger a la Tierra y a sus habitantes aún a costa de nuestro propio sacrificio… alguna vez en la Tierra sabrían lo que estábamos haciendo? Definitivamente era una búsqueda en un pajar, pero el pajar era demasiado inmenso para que un puñado de naves lograra cumplir con su misión… éramos eso, un puñado de naves buscando en el universo la próxima amenaza de la Tierra y nuestra suicida misión era detenerlos, o al menos retrasarlos para que la Tierra logre reponerse y poder hacerles frente… un salto hiperespacial seguido de otro, y nuestros relojes diseñados específicamente marcaban un tiempo que no era el que nuestros cuerpos registraban… los días, semanas y meses transcurrían allá en la lejana Tierra y para nosotros eran solo segundos… si volvíamos, si es que alguna vez regresábamos, íbamos a regresar a una Tierra que ya no era la nuestra, donde las personas que dejamos en ella envejecieron a un ritmo que no era el nuestro… era una burbuja en el espacio y en el tiempo…
Comandante Hayes, un mensaje de la Tierra señora – esos breves instantes en los que podíamos mantener un contacto con la Tierra eran los mejores momentos del día, aún cuando las noticias que recibiéramos de ella no fueran lo suficientemente alentadoras… - Comandante, el mensaje nos notifican que han sido atacados, una nueva fuerza diferente a la de los zentraedis está asolando la Tierra… Señora… oh mi Dios, los Maestros de la Robotecnia están en la Tierra!
No podía articular palabra… cómo era posible! Salimos a buscarlos y ellos encontraron la Tierra… simplemente no era posible… simplemente me negaba a aceptar eso…
Sandra, avisa a todos los comandantes que los convoco a una reunión en carácter de urgente, será en la nave madre de Britai… TODOS deben estar presentes en una hora plazo.
Me alejo de la sala de mando con el corazón en un puño… ellos estaban sufriendo una vez más las penurias de una invasión extraterrestre, con una tecnología infinitamente superior a la nuestra… porqué? Por qué tenía que suceder así? Y Rick? Las últimas noticias que habíamos recibido había sido que su relación con la "estrella" Minmay había terminado, y de eso habían pasado ya sus buenos años… Rick… mi Rick… como estarías viviendo esta nueva invasión? Qué estarías haciendo? Te habían sacado las alas… ya no estabas con Minmay… Oh! Mi Dios! Los Sterling! Tenía que avisarles personalmente, Dana estaba en la Tierra y había ingresado a la Cruz del Sur… ella iba a estar en la línea de batalla! Apuré el paso mientras mis pensamientos seguían cursos diversos, desde la pequeña Dana ya una joven mujer a la extraña comunicación que había con su hermana Aurora… sí, los Sterling habían aumentado la población con dos nuevos retoños, Aurora era la más especial de ellas ya que de alguna manera podía comunicarse con su hermana Dana, no era algo que pudiera dominar completamente pero al menos mantenía cerca a sus padres con su hermana dejada en la Tierra… la pequeña Mia se caracterizaba por sus increíbles ojos azules y una inteligencia superlativa que la hacía destacar. Mía y Aurora eran sus soles. Y se vio parada frente al departamento asignado a los Sterling, ese era su día de descanso, de seguro los encontraría comenzando las actividades, Max preparando el desayuno y Mir jugando con las niñas, de seguro contándoles alguna historia de su época de guerrera meltrandi, estaba feliz ya que a la flota se habían unidos algunas naves meltrandi y ella era la responsable de "humanizar" a sus compañeras… las "clases" de la bella meltrandi era algo que uno no podía perderse. Golpeo suavemente, ser portadora de malas noticias era algo que detestaba de mis labores… pero era yo quien debía notificarles semejante noticia… además que ellos debían acompañarme a la nave madre de Britai a la reunión de comandantes para decidir cuáles serían los pasos a seguir. Mir abre la puerta y al instante sabe que algo está pasando, mi cara, mi tensión, y la certeza de que jamás abandonaría mi puesto de mando si no fuera por una emergencia.
Lisa! Qué ha sucedido – de fondo aparece Max con unos platos en la mano… mi presencia no auguraba buenas nuevas – Lisa! Por favor pasa, le ha sucedido algo a Dana? – había tomado mis brazos con fuerza, no me dañaba (con los años había aprendido a controlar su fuerza) pero no dejaba de presionar – Por favor Lisa, que sucede! – y tuve que hablar…
Mir, Max… los Maestros de la Robotechnia han llegado a la Tierra, hace instantes nos han comunicado eso, las transmisiones son de mala calidad, como bien ya saben… la segunda guerra Robotech se ha iniciado… Acabo de convocar a una reunión de carácter de urgente con todos los comandantes de las naves de la flota, quedamos en encontrarnos en la nave madre de Britai en una hora… necesito que ustedes me acompañen.- antes de que me percatara, Max estaba al teléfono llamando a la niñera, mientras Mir entraba al dormitorio a cambiarse el pijama por la ropa oficial – Muchachos, los espero en el puente – y me despedí dándole un beso a las niñas mientras con desgano comienzo mi camino al puente de regreso para organizar mi partida y analizar los comentarios y rogar de nuevas recepciones. En el camino Kyle me sale al cruce… por su mirada puedo deducir que la noticia se ha desperdigado rápidamente.
