Leigh y Rosalya charlaban en una cafetería cerca del instituto al que asistía la chica, ella batía la azúcar de su café una y otra vez mirando a su novio con coquetería y diversión.

- Rosa deja de jugar, sabes que quiero obtener ya esa información- se quejo el pelinegro cruzando los brazos de manera caprichosa, era evidente de donde había sacado Lysandro su forma de hacer berrinche.

- Bueno, bueno, es solo que es divertido verte impaciente, lo siento- la chica sonrió tranquilizando al mayor.

- Esta bien linda, te disculpo, ahora dime lo que averiguaste- pidió el diseñador.

La albina saco un folder azul y se lo paso al chico para que lo leyera, este al abrirlo encontró una foto del ojiazul mejor vestido de cómo el recordaba que fue a la tienda, junto a la de un chico de aspecto colorido y alegre similar a él.

- ¿Antes tenía el cabello azul y los ojos rosas?- indago sin comprender.

- No Leigh, el otro chico es Alexy su gemelo- explico la chica-, en su expediente dice que se han transferido de instituto constantemente, no duran ni siquiera tres meses después de que ingresan.

- Eso es extraño, no conozco a Alexy pero Armin no parece un chico problemático- comento el diseñador preocupado.

- ¿Qué crees que pueda estarles pasando?

- Ya he escuchado sobre casos como estos, chicos que no duran mucho tiempo en un mismo lugar y pasan desapercibidos.

- ¿Tú crees que ellos...?

- Si, Rosalya.

- Alexy y Armin entonces son espías.

Leigh miro a su novia con seriedad regañándola en forma silenciosa.

- Ya se Leigh, solo intentaba bromear porque es muy difícil creer que casos así realmente existan, yo no quiero creer que ellos...- la chica no podía simplemente decirlo en voz alta, era muy triste.

- Ellos fueron acosados en sus anteriores institutos- concluyo el diseñador finalmente- es triste aceptarlo pero no hay otra explicación.

La albina bajo la mirada con tristeza, para ella era difícil aceptar que hubiera personas capaces de dañar a otras de forma tan cruel solo por placer.

- Además hay otra cosa- señalo la chica recobrando la compostura.

- ¿Qué sucede?

- No sé porque motivo Alexy últimamente parece despreciar a su hermano, he visto a Armin intentar hablar con él varias veces y ser rechazado.

El pelinegro analizo los hechos en silencio antes de responder.

- Tenemos que llegar al fondo de esto.

- ¿Y si le preguntamos a Lysandro?- sugirió la chica preocupada.

- No, conozco a Lyss, si Armin le conto algo el no va a decírmelo por respeto, tenemos que investigarlo nosotros mismos.

Rosalya iba a responder pero en ese momento a la cafetería ingresaron Nathaniel y Arlett, la chica le hizo una señal a su pareja indicándole que le interesaba oír esa conversación y el chico suspiro al comprender que iban a hacer de espías.

"Bueno al menos Rosa debe tener una buena razón"- pensó resignado.

- Arlett ¿Cuántas veces te he dicho que no insultes a Castiel?- le reclamo el rubio a su amigo.

- Pero es que es tan fácil hacerlo rabiar, se altera por la más mínima provocación- alego el pelipurpura- tu amigo es irremediable.

- El ya no es mi amigo, para serte sincero creo que nunca lo fue- confeso el delegado con tristeza.

El chico de ojos verdes pareció sorprendido.

- ¿No me digas que finalmente te le declaraste y te rechazo?- indago curioso.

- ¡Cállate!- chillo Nathaniel avergonzado- Eso no fue lo que sucedió...

- Déjame adivinar ¿Debrah?

El rubio asintió decaído.

- Hizo creer a Castiel que yo me quise propasar con ella.

- ¿Y el no te creyó cuando intentaste defenderte?- más que pregunta fue una afirmación por parte del pelipurpura.

- Exactamente, no lo solo no me creyó sino que también se lanzo a golpes contra mí, desde entonces estamos peleados.

Arlett noto la tristeza que producía el tema en el rubio y prefirió cambiar el curso de la conversación.

Rosalya y Leigh dejaron el dinero de la cuenta sobre la mesa y salieron de la cafetería de manera sigilosa.

- Rosa, sabes que no me gusta espiar a los demás si no hay una razón validad, así que será mejor que me lo expliques- exigió saber el diseñador.

- Veras ese de ahí era Nathaniel, es un conocido del instituto, él es el delegado principal.

- ¿Y escuchamos su conversación por qué...?

- Una vez la directora me envió a entregarle unos papeles pero lo olvide, así que decidí ir en la tarde cuando ya no quedaba prácticamente nadie en el instituto a entregárselos, sin embargo al abrir la puerta me de la sala de delegados me percate de que estaba llorando en silencio.

- ¿Y qué hiciste?

- Solo cerré la puerta y me marche sin que notara mi presencia, al otro día le ofrecí una disculpa y le entregue los papeles.

- ¿Y por qué no le preguntaste sobre lo que sucedía?- pregunto curioso ya que sabía que la chica odiaba no hacer algo si una persona estaba sufriendo.

- Nathaniel nos vive ayudando a todos pero cuando se trata de que lo ayuden a él, no se deja ayudar, por eso supe que si le preguntaba no me diría nada y decidí averiguar por mi cuenta que es lo que le sucede- explico la albina con seriedad.

- ¿Crees que sea por lo que dijo de Castiel?- pregunto el diseñador recordando al pelirrojo amigo de su hermano.

- En parte, pero creo que es más que eso, él es algo cohibido y estoy casi segura que esconde su verdadera personalidad, además se exige demasiado en los estudios y se obliga a sí mismo a ser el mejor delegado ... Es como si tuviera miedo a fallar... Como si algo fuera a pasar si él no es un chico perfecto...

Leigh miro a su novia con comprensión, la chica estaba preocupada por el rubio y tenía razones de peso para estarlo.