Todos los personajes incluidos en este relato le pertenece a la grandiosa Rumiko Takahashi…yo solo los tomé prestado…
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Decisiones del corazón
Capitulo III: Dulce sueños y difícil realidad.
Eran ya las dos de la tarde, desde que se conocieron Akane y Soiyiro hablaron y rieron sin parar, parecía que se conocían desde hace mucho y se había reencontrando.
Akane ya no se sentía molesta por lo ocurrido con Ranma, al contrario, ni se acordaba del asunto, esa era de las pocas veces que se sentía bien hablando con alguien.
Shampoo pasaba por el medio del parque con una cara de pocos amigos, iba en su bicicleta repartiendo pedidos.
-que fastidio ¿A dónde meterse pato tonto cuando lo necesito?- gruñó con la mirada fija en el camino, unas cuantas gotas de sudor rodaban por su frente, con el dorso de su mano se las quitó pesadamente- este maldito calor…cuando aparezca Mousse hacerlo trabajar hasta el cansancio-
Paró bruscamente su camino al divisar a pocos metros debajo de un gran árbol a una pareja de chicos que hablaban animadamente.
- esa chica parecerme muy familiar- entre cerró los ojos tratando de identificar a la jovencita, segundos más tardes los abrió de golpe al darse cuenta de quien era- ¿chica violenta?- ¿Qué hacer con ese chico? ¿Será que ella renunciar a Ranma?- se dijo mientras que con gran agilidad se acercaba sin ser vista.
Se posicionó cerca de donde estaban ambos jóvenes y puso todos sus sentidos en alerta para poder escuchar la conversación.
- ¿En serio te pasó todo eso?- preguntó la peli-azul divertida.
- es verdad…sinceramente detesté las consecuencias - respondió haciendo una mueca imitando dolor, la observó con el ceño levemente fruncido- no es motivo de risa…fue muy traumático- notó como la chica contenía la risa tapando su boca con una de sus manos.
- demo…es que resulta muy chistoso…no tienes que sentir vergüenza- le dio unas cuantas palmadas en el hombro fingiendo seriedad- comer 5 kilos de pescado frito es todo un logro- no pudo aguantar más y se echo a reír.
-ya te dije que estaba cumpliendo con un reto…estuve mal del estómago por todo el día…duré casi un mes sin poder ver el pescado sin que me dieran nauseas-
Después de unos cuantos minutos de reír sin parar se limpió algunas lagrimillas tratando de recuperar el aliento.
- ¿puedo hacerte una pregunta?-
-dime-
-me dijiste que viniste de Osaka ¿Qué viniste a hacer aquí en Nerima?
-pues…tengo que cumplir con una promesa que hizo mi padre hace varios años- respondió mientras que se recostaba en la grama con los brazos debajo de su cabeza.
-¿Una promesa? ¿Y se puede saber cual es esa promesa?- notó que se tensó al escuchar la pregunta.
-no es nada importante…para mí…pero tengo que cumplirla por honor a la familia o algo así…eso fue lo que me dijo mi padre- con la mirada fija en el vaivén de las hojas de cerezos.
-entiendo- dirigió su vista hacía las personas que pasaban en frente de ella no muy convencida, pero, al darse cuenta que ese era un tema que él no quería tocar optó por dejarlo a un lado.
-Oe Akane-san- ella volteó a verlo interrogativamente-cuando nos conocimos o mejor dicho nos tropezamos- se detuvo al sentirla reír con el comentario, también sonrió pero luego recobró la seriedad- pude notar que estabas algo molesta ¿me equivoco?- notó como entristecía la mirada. Se sentó y la miró curioso- ¿estabas ó estas molesta con alguien?-
- nandemonai- le contestó dedicándole una sonrisa- no voy a arruinar este momento por culpa de las estupideces de Ranma…él no tiene por que saber que estoy enojada con ese imbécil- volvió a fijar la mirada hacía el centro del parque. No podía ocultar su tristeza pero no quería que él se diera cuenta.
- ya veo- no muy convencido pero lo último que quería era hacerla sentir incómoda. Se percató que había pasado el tiempo-la hora si que pasó volando- dijo observando el reloj en su muñeca.
- tengo que hacer algunas cosas…tengo que irme- se levantó y con una sonrisa le tendió la mano para que hiciera lo mismo.
- arigato- tomando su mano para luego levantarse.
Caminaban uno al lado del otro hasta que llegaron a donde el camino se dividía en tres direcciones.
-muy bien Akane-san…yo llegó hasta aquí…tengo que buscar algunas cosas en el hotel donde me estoy quedando- mencionó señalando con su mano el camino que tenía que tomar.
Metió las manos en los bolsillos y la miró cautivado. Estaba embelesado por la belleza de la jovencita parada en frente de él. No pudo evitar que sus mejillas se tornaran de un leve carmesí.
- entiendo…en verdad me agradó mucho conocerte…debo admitir que me sentí muy bien al charlar contigo- confesó un poco sonrojada mientras que jugaba con sus pulgares.
Lo dicho lo sacó de su pequeño momento de ensoñación, rió nervioso pensando que quizás la muchacha lo había descubierto admirándola. Al percatarse de que no fue así carraspeó tratando de no parecer nervioso.
-bue…bueno…a mi también…me gustó mucho hablar contigo- deja de hablar así…no puedes permitir que ella se dé cuenta de que estas nervioso…contrólate- se regañó con la mirada fija en el suelo.
Pasaron algunos minutos donde ninguno de los dos dijo nada. Soiyiro fue quién decidió romper el hielo.
- entonces…me voy…fue un placer conocerte Akane Tendo- le extendió la mano sonriéndole tiernamente.
-el placer fue mío Soiyiro Mayade- estrechando su mano con una gran sonrisa- este chico si que es amable…me alegró mucho haberlo conocido-
Él se giró y comenzó a alejarse, a los segundos ella hizo lo mismo.
Llegó a su casa muy sonriente, avisó en voz alta que había llegado pero no recibió respuesta, extrañada se dirigió a la sala donde encontró a Nabiki leyendo una revista acostada en el pasillo.
- Hola ¿Dónde están todos?- preguntó mientras se sentaba sobre sus talones en su respectivo puesto en la mesa.
-Kasumi y Tía Nodoka fueron a hacer las compras, Papá y Tío Ghenma no se donde andan metidos y Ranma está en el dojo desde hace un buen rato- respondió sin quitarle la mirada a la revista. Desvió su atención a la peli-azul y sonriendo pícaramente la observó hasta que ella se dio cuenta.
-¿sucede algo malo?- mirándola con cierta desconfianza, sabía que esa mirada era problema. Conocía muy bien a su hermana, era seguro que tenía algo bajo la manga.
- nada- respondió indiferente volviendo a fijar su atención a la revista.
-algo esta tramando- se dijo observándo a la castaña. Suspiró y se levantó- me voy a mi habitación-
Se dio la vuelta pero antes de llegar a dar el primer paso un escalofrío le recorrió la espalda, se abrazó a sí misma. Sintió una intensa mirada sobre ella, no tenía que voltear para saber quien era.
Volteó lentamente para encontrarse a Ranma observándola fijamente, sus ojos denotaban furia, resentimiento, una mezcla de sentimientos oscuros, esa mirada que utilizaba cuando estaba sumamente enojado.
- ¿Qué le pasará? Está completamente sudado…debió haber estado entrenando desde hace horas- se dijo mientras que se giraba completamente para quedar cara a cara a él.
Desde que Nabiki le entregó las fotos donde Akane aparecía muy sonriente con un joven a su lado había estado desahogándose en el dojo.
Llevaba casi dos horas sin parar. La ira y los celos hacían que cada puñetazo y patada fueran realizadas con tal fuerza que cortaba el aire, estaba sumamente enfadado y como siempre las dudas y los malos entendidos surgieron en su cabeza.
Cuando sintió que la chica había llegado no pudo continuar entrenando, quería, necesitaba hablar con ella, hacerle decir quien era ese cretino que había estado con ella, sin embargo, cuando entró a la sala y la vio levantándose los celos le invadieron completamente. Se dedicó a observarla tan fríamente como podía.
-yo mejor me voy de aquí- susurró la castaña mientras que con cautela se levantaba y desaparecía rápidamente.
La tensión abundaba en el ambiente, Akane se estaba empezando a asustar por el modo en que Ranma la veía. Lo conocía muy bien, sabía que esa mirada se debía a una cosa, estaba enojado, sin embargo, no lograba entender por que, la que tenía que estar enojada era ella por lo sucedido con Ukyo.
Optó por preguntar pero no logró decir absolutamente nada al ver como el muchacho sin dirigirle la palabra pasó a un lado de ella.
-¿Ahora que mosca le picó a ese baka?- se preguntó consternada. Se giró pero el muchacho ya había desaparecido del lugar.
Al llegar a su habitación, el chico de la coleta cerró la puerta bruscamente y se lanzó sobre su futón boca abajo ocultando su rostro entre sus brazos sin darle importancia que estaba bañado en sudor.
- kuso…kuso…kuso…Akane ¿Por qué? Demonios…ni siquiera pude hablar…tengo miedo de saber su respuesta…ese maldito infeliz que estaba con ella ¿Quién será? Tengo que averiguarlo…demo ¿Cómo?- Akane- susurró con una mezcla de rabia y tristeza
Akane entró en su habitación todavía un poco aturdida por la actuación del chico. En el momento que lo miró estaba casi segura que le iba a reclamar por algo pero hizo todo lo contrario, pasó a un lado de ella como si no estuviera allí.
-¿Qué le habrá pasado? No creo que esté enojado por haberlo golpeado…no debe estarlo…él tiene la culpa por ser tan inconciente en decir las cosas…pues no voy a estar buscándolo para hablar…si él quiere ignorarme…muy bien…yo lo haré también-
Con el ceño fruncido y ofendida por la actitud del joven se sentó a seguir con sus deberes, pero, su enojo no duró mucho al ver la tarea de historia que aún tenía que continuar.
-¡shimatta! Tengo que continuar esto…rayos…aunque no quiera hablar con ese baka tengo que hacerlo…podré estar muy enojada con él pero no puedo dejar que repruebe el año- suspiró con pesadez y se dedicó a continuar con el trabajo pendiente.
Ya había anochecido, en el Uchan, los últimos clientes ya se habían ido. Ukyo se encontraba limpiando las mesas, tenía un gesto melancólico.
-Ranma no quiso que me quedara…sinceramente no entiendo como él pueda querer a una chica que lo golpea tanto…bueno…él tampoco ayuda mucho con esas cosas que dice…pero si fuera más sincero no terminaría así- tiró bruscamente el paño que estaba utilizando para limpiar sobre la mesa, tomó una de las sillas y se sentó cruzando los brazos en su pecho y con el ceño fruncido.
-desde que me contaron lo que había pasado en Yusenkyo me decidí por dejarlo libre…pero no puedo creer que se atreviera a negar sus sentimientos si los gritó ante todos- reposó los codos sobre la mesa y apoyó sus rostro en las manos- tengo que admitir que me dolió saberlo…demo…no me dolió tanto como creí-
Dirigió su vista hacía la entrada del local- ¿Dónde se habrá metido Ryoga? Me dijo que sólo iría a comprar algunas cosas…seguro se volvió a perder- suspiró con frustración, no pudo evitar sonrojarse- me pregunto si aún le dolerá ese golpe- sonrió traviesamente mientras que recordaba los sucesos que se dieron en el día anterior.
Flash back
Después que Mousse lanzó la bomba de humo, la visión se dificultó bastante, el lugar se cubrió de un denso manto blanco.
-Rayos…no poder ver nada-le escuchó decir a la amazona.
Debido a que apenas veía su mano en frente de ella, la cocinera de okonomiyakis caminó dudosa intentado encontrar la pared o algo que la guiara.
-tengo que salir de aquí ¿Pero qué…-
Sintió que pisaba algo que parecía un bulto. Tosiendo y con la mano en la boca se agachó buscando con su mano libre el objeto o lo que fuera que había pisado.
Abrió los ojos de golpe al notar al chico cerdo inconciente y con una clara pisada en medio de la cara, lo levantó y como pudo salió del lugar con dirección al restaurante.
Al llegar a su destino sentó al muchacho medio mareado en una silla y corrió a buscar hielo para colocarle en el enorme chichón que tenía en la frente.
Pasaron algunos minutos, Ryoga terminaba de despertarse. Inconcientemente se llevó la mano a su frente soltando un quejido.
-¡Itte! ¿Qué me pasó? Me duele mucho la cabeza- preguntó abriendo los ojos lentamente encontrándose con un par de ojos azul mar que lo veían con preocupación.
- ¿Te sientes mejor?- interrogó la castaña mientras que le quitaba la bolsa de hielo de la cabeza- fue un fuerte golpe- prosiguió colocando la bolsa sobre la mesa y tomando una silla para sentarse.
-¿Ukyo? ¿En donde estoy?- observando su alrededor un poco desconcertado aún con su mano en la cabeza.
- estás en el Uchan…te golpeaste la cabeza y tuve que traerte hasta aquí-
- ¿Me golpeé? Claro…estaba peleando con el idiota de Ranma...y Mousse lanzó una bomba de humo- frunció el ceño- ¡bakarayo!…no puedo creer que deje sola a mi dulce Akane…es un insensato-
Sintió un leve escalofrío, dirigió su vista a la jovencita que estaba en frente suyo, la cual apenas sonreía, se le notaba a lo lejos que estaba triste- ese estúpido de Ranma…no solo lástima a mi dulce Akane…también hiere a Ukyo- Oe Ukyo…debo agradecerte por esto…en verdad muchas gracias- dijo levemente sonrojado jugando con sus pulgares, la chica reaccionó de igual forma.
- no hay problema…me alegra que no haya sido nada grave- mirando hacía un lado intentando ocultar su leve nerviosismo.
Se levantó dirigiéndose a la cocina- ¿Quieres que te preparé algo de comer?-
-¿Nani? Pues…yo- en ese instante su estómago lo traicionó gruñendo fuertemente.
- creo que tu estómago habló por ti- dijo divertida al ver al muchacho avergonzando con la cabeza gacha- no te preocupes…te prepararé algunos de mis okonomiyakis especiales…vas a quedar como nuevo- mencionó orgullosa mientras que se preparaba para empezar su labor.
El muchacho sólo asintió observándola tímidamente aún con las mejillas sonrojadas.
Fin del flash back
-después de comer me dijo que iría a comprar algunas cosas para el restaurante para recompensarme por darle de comer- una gotita de estilo anime rodó por su frente- y ya ha pasado todo un día y no ha vuelto…seguro en estos momento debe estar en Osaka o quizás en china-
Se levantó con pesadez para continuar con su labor.
En la casa Tendo el resto del día había avanzado tranquilo. En la hora del almuerzo hubo una extraña tranquilidad que tenía a todos muy preocupados, sabían que siempre hay calma antes de la tormenta. Por suerte, los tormentos de la casa optaron por no discutir, ni siquiera se miraron en ningún momento.
Kasumi y Nodoka estaban por terminar la cena, Soun y ghenma desde el almuerzo estuvieron jugando Shogi toda la tarde.
Akane continuó con la investigación después de comer, le faltaba un poco para llegar a la mitad del trabajo.
Habría avanzando más si no hubiera estado pensando a cada rato el raro comportamiento de su ex prometido. No podía sacarse de la cabeza la forma en que la miró, intentaba hallar alguna razón lógica para que el muchacho estuviera enojado con ella, sin embargo, solo consiguió como resultado un terrible dolor de cabeza.
-creo que será que deje esto por hoy- mencionó cerrando el libro y su cuaderno, apoyó en la espalda en el respaldo de la silla y se estiró completamente.
- mañana lo continuaré…lo difícil será darle la información a Ranma…espero que para cuando lo termine ya no esté tan de mal humor- se levantó colocando las manos en su cintura.
-Akane-chan la cena está lista- se oyó desde afuera de la habitación, seguidamente se abrió la puerta.
Kasumi se asomó con su característica sonrisa- Onee-chan ¿podrías avisarle a Ranma-kun por favor? Creo que esta dormido-
-esta bien- respondió con el ceño fruncido- deberían de regalarle un despertador automático para así ahorrarme este trabajito- musitó por lo bajo mientras salía de la habitación, su hermana solo le sonreía alegremente.
Llegó a la puerta de la habitación de Ranma y la abrió con cuidado asomando su cabeza buscándolo con la mirada.
Efectivamente, el muy holgazán se había quedado dormido. Entró de puntitas hasta quedar justo a su lado y se arrodilló viéndolo con ternura. El muchacho se encontraba boca arriba con los brazos por encima de su cabeza.
-te ves tan lindo cuando duermes…sinceramente no me explicó tu actitud de hoy-
Con delicadeza acarició su mejilla con el dorso de la mano.
- si tan sólo las cosas fueran diferentes ¿Acaso tú y yo podríamos estar juntos? No puedo evitar amarte…no puedo entender como un baka insensible como tú logró enamorarme…demo…creo que en este momento ya no importa- su gesto se tornó triste- es verdad…ya no importa…te ves tan indefenso que podría hasta besarte- se sonrojó por lo dicho de último.
Agitó su cabeza tratando de regresar al mundo real y cuando se fue a levantar no pudo hacerlo por que dos fuertes brazos la tomaron de cintura jalándola hacía adelante sin poder evitarlo terminando casi totalmente acostada sobre el pecho del chico, sus manos quedaron presas en medio del agarre impidiéndole alguna escapatoria. Levantó la mirada para encontrarse que aún seguía dormido.
Intentó safarse sin tener que despertarlo. Si él abría los ojos y la veía en semejante posición la vergüenza sería demasiada; ya lo veía burlándose, gritándole pervertida, entre otras cosas. Frunció el ceño y con más fuerza intentó levantarse ocasionando que él muchacho apretara más el fuerte agarre atrayéndola bruscamente. Sus rostros quedaron a escasos centímetros.
-¡shimatta! ¿Qué hago? Si alguien nos ve así me mataran o mejor dicho me casarán…este pervertido…incluso en sus sueños sigue siendo un completo hentai-
Quedó congelada y con los ojos abiertos como platos al escuchar ciertas palabras de la boca del dormido joven. Su corazón comenzó a latir salvajemente, intentaba tener la respiración normal pero en el estado de nerviosismo en que se encontraba se le resultaba muy difícil.
-Akane…no te vayas…quédate conmigo- repitió el joven ocasionándole casi un paro cardíaco a la desconcertada muchacha que tenía la cara como un tomate maduro.
-Esta…Esta…esta soñando ¿CONMIGO?- estaba en shock total, jamás imaginó escuchar esas palabras de la boca de él, aunque estaba dormido era lógico que estaba pensando con ella al estar soñando.
Intentó moverse pero su cuerpo no le respondía, su mente le ordenaba que lo pateara para despertarlo, sin embargo, su cuerpo no obedecía orden alguna. Esas palabras retumbaban en su mente una y otra vez.
Debido a que estaba en medio de un letargo mental apenas reaccionó cuando él se movió hacía un lado. Ahora la tenía abrazada y casi montado sobre ella.
Las sensaciones se fueron más allá del límite; escucharlo respirar sobre su cuello era como un castigo, sentir su aliento rozar su piel hacían que deliciosas corrientes eléctricas viajaran por todo su cuerpo. Estaba asustada, no por estar en una situación así sino por que le estaba empezando a gustar.
Ranma en medio de sus sueños aferró a su ángel más a él, no quería que se le escapara. Akane dio un leve respingo por tal acción.
Temblorosa y como pudo logró poner una de sus manos sobre el pecho masculino y hacer una leve presión intentando soltarse. Imploraba que eso no lo despertara, no podía hablar, las palabras estaban atoradas en su garganta.
Logró aflojar un poco el agarre y cuando iba a cantar victoria por su libertad sucedió lo inesperado.
Abrió los ojos a más no poder. Cuando estaba por quitarlo de encima para levantarse, en un movimiento rápido, el muchacho colocó una mano en su mejilla y con rapidez la besó.
-¡KYAAAAAAA…me es…ta! BESANDO!- se dijo en el instante que sintió sus labios sobre los suyos. Se sintió desfallecer, su cuerpo temblaba sin razón, sus pulsaciones eran incontroladas, su mente le gritaba que estaba dormido y no estaba conciente de lo que estaba haciendo, sin embargo, su corazón le pedía a gritos que correspondiera sino se arrepentiría el resto de su vida.
Sus dudas se disiparon al sentir que suavemente él succionaba su labio inferior, eso le hizo perder la poca cordura que le quedaba optando por dejarse llevar.
Cerró los ojos concentrando toda su atención en ese roce que a cada segundo se intensificaba, le correspondió intentando mover sus labios al ritmo de los de él.
A pesar de estar dormido, Ranma actuaba como si no lo estuviera. Sus manos comenzaron a recorrer con lentitud la espalda de la chica sin pasar más abajo. El beso que inició con un simple roce se había convertido en un apasionado gesto de caricias y movimientos de labios.
La peli-azul estaba embelesada por sentir la calidez de la boca de su amado; estaba hechizada por sentirlo casi sobre ella, rodeándola por la cintura como si no quisiera que se fuera nunca, una sensación de ardor recorría su espalda, justo en los lugares donde pasaban las fuertes manos del joven.
El calor era exasperante, sus respiraciones se habían entrecortado. Queriendo que el momento no se acabara pronto, subió una de sus manos dándole pequeñas caricias en su pecho hasta posicionarla en su hombro.
Dio un respingo al sentir como el muchacho quería intensificar más el beso, con la punta de su lengua rozaba la unión de sus labios. Invitación que gustosa aceptó.
Para demostrarle que a ella también le gustaba la situación rodeó su cuello atrayéndolo más y así seguir devorándolo a besos. No podía creer que eso estaba pasando, tenía que estar en su sueño pero las caricias se sentían tan reales que dolían, esa necesidad de amarlo la estaba matando.
Abrió los ojos de golpe al sentir una presión cerca de su intimidad, se asustó al darse cuenta de que aquella presión de debía a cierta parte de la anatomía del chico que empezaba a reaccionar. En ese instante un rayo de conciencia azotó su mente.
-¿Qué estoy haciendo? Tengo que salir de aquí antes de que alguien nos vea-
Como pudo giró su rostro a un lado escapando de los voraces labios del chico que al notar como su diosa escapaba de sus labios optó por otro camino.
- ¿Qué hago? Ten…-
Quedó sin palabras al sentir como él comenzaba a besar con dulzura su cuello, las fuerzas que había reunido en ese momento se le esfumaron.
Ahora menos quería irse, no pudo evitar soltar un leve gemido por el placer que le estaba dando el bello durmiente.
Con leves roces, Ranma daba pequeños besos por el blanquecino cuello de la chica haciendo un camino desde por debajo de su oreja hasta cerca de la clavícula ascendiendo y repitiendo con lentitud.
Akane estaba fuera de este mundo, jamás creyó sentirse así. Una mezcla inexplicable de emociones inundaban su mente y una sensación de ardor, como sí su cuerpo fuera a prender en llamas en cualquier momento. No se podía explicar sí sufría tanto en medio de esas caricias ¿Por qué sentía esa necesidad de más?
No podía aguantar más, intentaba por todos los medios ignorar esas sensaciones tan placenteras para poder escapar pero el disfrute y las ganas de continuar la estaban venciendo.
-tengo que salir de aquí…demo…no quiero…NO…no puedo seguir…Kasumi vendrá en cualquier momento- una batalla se daba en su mente mientras que sentía corrientes eléctricas por todo su cuerpo.
Lo escuchó decir su nombre en medio de esos dulces besos sobre su cuello- Ranma…no puedo…tú estas dormido ¿Qué haré si despiertas? No podría con la vergüenza…tengo que salir de aquí como sea-
Con las pocas fuerzas que le quedaban empujó con delicadeza al muchacho hasta dejarlo a un lado. En ese momento agradecía que tuviera el sueño realmente pesado.
Temblorosa se sentó y colocó una mano en su pecho intentando contener los fuertes latidos de su traicionero amigo. Desvió la vista hacía el chico, el cual estaba como al principio, boca arriba con los brazos sobre su cabeza pero en ese momento había algo que hacía la diferencia y que la chica no pudo ignorar.
Tragó duro y su sonrojo se incrementó al máximo al ver la masculinidad del chico en toda su plenitud.
Las ganas de gritar por la vergüenza la tenían azotada y casi gateando se dirigió a la puerta, debido a los nervios y las sensaciones recién vivida estaba completamente torpe y cuando por fin tomó el pomo de la puerta logró escuchar su nombre en medio de un gemido ocasionando que un fuerte escalofrío recorriera su espina.
La abrió rápidamente y como un rayo la cerró tras de ella apoyándose sobre la misma y dejándose caer con ambas manos sobre su pecho.
-¡AHHHHHH! ¡ME BESÓ! ¡RANMA ME BESÓ! DIOS SANTO-
Temblorosa llevó sus dedos hacía sus labios tratando de retener aquella sensación de tener esos labios masculinos sobre los suyos.
- ¿Ahora que haré? Demonios…no podré ver a Ranma a la cara...kuso…kuso…kuso-
Sus pensamientos quedaron en el olvido y su cuerpo se tensó a más no poder al sentir pasos acercándose hacía ella. Intentando levantarse ya que sus piernas parecían gelatina acomodó su vestido y el cabello que el muchacho se había encargado de alborotar.
Respirando profundamente por un par de veces se acercó casi corriendo a las escaleras encontrándose con Kasumi que iba por la mitad de las mismas
-Akane-chan…ya iba a buscarte…se estaban tardando mucho ¿Dónde está Ranma-kun?- preguntó con una sonrisa y un poco extrañada por el visible sonrojo en las mejillas de la chica el cual se incrementó al escuchar el nombre del artista marcial.
-¿ehh? ¿Ran...Ranma? Bueno…etto…aún está dormido…no...no lo pude despertar- culminó riendo nerviosamente- mejor voy a bajar…me muero de hambre- bajando casi a velocidad de la luz pasando por un lado de su sorprendida hermana.
Ranma comenzaba a despertarse, abrió los ojos pesadamente mientras se estiraba como un gato, sonrió embobado al recordar el sugerente sueño que acababa de tener.
-dormí de maravilla…además ese sueño…como me gustaría vivirlo en la realidad- se sonrojó levemente por lo último dicho, agitó su cabeza tratando de alejar las imágenes obscenas que inundaban su cabeza- kuso…deja de pensar en perversiones…baka…demo…no puedo evitarlo…se sentía tan real…pude sentirla entre mis brazos, esos besos se sentían estupendamente bien-
Llevó sus dedos índice y corazón a sus labios- en verdad se sintió muy real-
Bajó la vista percatándose de el cambio de relieve que había sufrido- kuso…soy solo un maldito pervertido…Akane tiene razón...soy un completo hentai-
Con pesadez se levantó- espero que nadie haya entrado mientras dormía-
Tomó un paño para dirigirse al baño. Sólo con una buen baño de agua fría apaciguaría esos fuertes deseos que embargaban su cuerpo.
En el piso de abajo ya se habían cansado de esperar al joven de la coleta. Soun y Ghenma ya habían acabado y decidieron ir a seguir jugando Shogi dejando en la mesa a las mujeres que estaban por terminar de comer.
Akane seguía sin probar bocado, miraba fijamente el tazón. No podía evitar sentirse incómoda y nerviosa, aún las sensaciones y las caricias que su ex prometido le había dado seguían como pequeñas dagas sobre su piel.
El nerviosismo se incrementó al máximo al sentir que el último que faltaba por comer había ingresado en la habitación.
- ¿Por qué demonios no me avisaron que estaban cenando?- preguntó Ranma con el ceño fruncido sentándose al lado de la chica que al sentirlo sintió su cuerpo temblar, él se percató pero optó por comenzar a devorar su cena. Mientras que engullía el arroz se atrevió a mirarla de reojo.
- Akane…te ves tan linda…a pesar de lo que ha pasado no puedo evitar amarte…incluso en mis sueños…cada vez sueño más contigo…demo…está extraña…no ha probado bocado por lo que veo-
- oye hermanita ¿No piensas comer?- preguntó la castaña con indiferencia mientras que se metía en la boca su última ración de arroz.
-Akane- chan ¿Te sientes mal?- prosiguió Nodoka fijándose que la chica cada vez se sonrojaba más y agachaba la cabeza.
¿Qué hago? Ni siquiera quiero levantar la mirada…temo mirarlo y sonrojarme más de lo que estoy…tengo que tratar de parecer natural sino se darán cuenta- Ie…estoy bien…gomen nee…es que…pensaba…además…no tengo mucha hambre- contestó fingiendo naturalidad, cosa que no le daba mucho resultado.
-¿Estás segura? Desde que bajaste estás muy rara- volvió a preguntar la señora Saotome haciendo que la muchacha se tensará y empezara a sudar negando fuertemente con sus manos.
-no…no…digo…si…si estoy segura…jejeje…no tienen de que preocuparse…estoy bien- riendo nerviosamente, no podía controlar sus emociones, cosa que notó su hermana.
- bueno si dices que estás bien…te creemos…demo…hay algo que quiero saber- sonrió pícaramente al observar como su hermana la veía con cara de pánico- ¿Por qué tardaste tanto en la habitación de Ranma-kun?-
La pregunta dejó congelada a la muchacha, su cara se tornó tan roja como una manzana y provocando una lluvia de arroz de parte del sorprendido Ranma que al escuchar la pregunta sintió atragantarse.
-es verdad…Akane-chan me dijiste que no pudiste despertar a Ranma-kun, sin embargo tardaste mucho- mencionó inocentemente su hermana mayor mirando un poco curiosa a su extremadamente nerviosa hermana menor y a Ranma toser con fuerza por el ahogamiento que había sufrido.
-¡SHIMATTA! ¡SHIMATTA! KAMI AYUDAME ¿QUÉ DEMONIOS HARE?- pensaba desesperadamente, deseaba que en ese momento la tierra se la tragara.
Ya más tranquilo y recuperado, Ranma observó a la chica a su lado con un gesto que mezclaba sorpresa y pánico.
¿Ella estuvo en mi habitación? ¿Será posible que me haya visto en semejantes condiciones?- sus mejillas se tornaron de un leve carmesí- Oe Akane ¿En serio estuviste en mi habitación?- preguntó nervioso sin quitarle la mirada a la pobre chica que al escuchar su voz apretó sus puños sobre sus muslos.
La vergüenza la tenía contra las cuerdas. Sentir las curiosas miradas de las tres mujeres en frente de ella la tenían desesperada, pero ¿Qué iba a responder? Si decía que no entonces no tendría lógica ya que cuando se encontró con Kasumi había dicho que no lo había podido despertar y si respondía que si, Ranma se daría cuenta de lo que había pasado. No le quedaba otra opción, tenía que escapar y rápido.
-Akane ¿Por qué tanto silencio? ¿Acaso hay algo que no quieres decir?- preguntó acusadoramente la castaña ocasionando que la peli-azul se levantará de sopetón asustando a los presentes.
-¡NO PASÓ NADA!- dijo casi en grito y rápidamente se giró para salir corriendo escaleras arriba dejando sorprendidas a las tres mujeres y con la boca abierta al muchacho de la trenza.
-Kuso…si estuvo allá…demonios…debe pensar que soy un pervertido de lo peor…kuso…kuso…kuso…tengo que arreglar esta situación lo antes posible- pensó Ranma aún desconcertado e intentando recuperarse de semejante situación.
Continuara…
Konnichiwa!!
Aquí estoy con el tercer capitulo de mi historia, espero que les haya gustado, me divertí mucho mientras escribía.
Quisiera agradecer a Akanered, Ady-maniguis, La hija de la oscuridad y AkaneKagome; quienes fueron las primeras en leer y enviarme sus comentarios, en verdad estoy muy agradecidas con ustedes chicas, me siento alagada por la aceptación que le dieron a mi relato, espero poder seguir leyendo sus comentarios en los siguientes capítulos.
Principalmente quisiera darle mil gracias a Caro (AkaneKagome) por ayudarme tanto. Muchas gracias linda, me has ayudado bastante, sino fuera por ti no hubiera mejorado tanto.
Ahora respecto al capitulo:
En mi opinión ese primer "inocente" beso me resulta muy romántico ya que besarla entre sueños, eso significa que piensa en ella hasta en sus sueños, aunque en cierta forma es un pervertido, pero, Akane estaba disfrutando ¿ne?.
¿Qué tipo de promesa tendrá que cumplir Soiyiro? Las pondré a pensar un poco, pero, me imagino que ya saben que tipo de promesa es esa, una pista, el apellido Tendo le suena conocido.
Términos en Japonés:
demo: pero
Oe: oye
nandemonai: no tiene importancia
arigato: gracias
kuso: mierda
¡Shimatta!: maldición; ¡oh no!
baka: tonto; idiota
¡Itte!: ¡Auch! (expresión de dolor)
bakayaro: estúpido idiota; estúpido cretino
¿nani?: ¿Qué?
onee-chan: hermana
etto: err; esto; este; pues (palabra dudativa)
Ie: no
gomen nee: lo siento; perdón
Bueno sin más que decir ¡ESPEREN! Si tengo que decir algo.
ONEGAI dejen sus comentarios…jejeje…
Hasta el próximo capitulo.
