Konnichiwa! Aquí estoy de nuevo para traerles otra entrega de esta gran historia…espero que el capítulo anterior les haya sido de su agrado y continúen disfrutando de las sorpresas que se avecinan n.n Ah y les agradezco su enorme paciencia (autora hace reverencia) domo arigatou!
Los personajes que aparecen en esta historia (a excepción de Takihiro y Soiyiro Mayade) no me pertenecen, son propiedad exclusiva de la grandiosa Rumiko Takahashi, solo los tomé prestado.
-blablabla- comentario
-blablabla- pensamiento
Decisiones del corazón
Capitulo XI: ¡Que comience la batalla! Lucha por el corazón de Akane
-¿Saldrías conmigo en una cita?- soltó Soiyiro con extrema seguridad en su voz sin quitarle de encima su intensa mirada que derretiría el corazón de la mujer más fría.
La pregunta la tomó por sorpresa haciendo que su cara se tornara de un intenso carmín y se llevara la mano al pecho observándolo estupefacta-So…Soiyiro-kun- balbuceó por inercia con un hilillo de voz casi audible.
El viento sopló mas fuerte obligando a la asombrada chica acomodarse un mechón de cabello tras su oreja al mismo tiempo que desviaba tímidamente la mirada intimidada por la seriedad en sus ojos- ¿Qué debo hacer?- se debatió nerviosa sintiendo como su corazón latía fuerte en su pecho- ¿Por qué me siento así? ¿Acaso yo…?-
El sonido de algo moverse entre unos botes de basura la hizo abandonar sus pensamientos y tanto ella como Soiyiro desviaron su atención al animalito que surgía de entre los envases todo cansado y sucio- ¡P-chan!- se asombró al verlo y rápidamente se agachó cogiéndolo entre sus brazos preocupada - Pobre p-chan… ¿En dónde te habías metido?-
El pobre cerdito se alegró levemente al verla pero se notaba a lo lejos que estaba deprimido. Soiyiro observando muy curioso se acercó para conocerlo- Que lindo cerdito… ¿Es tu mascota Akane?-
P-chan al escuchar como el extraño muchacho tenía tanta confianza con ella recuperó energías de forma inmediata y se volteó para mirarlo en alerta ¿Quién era ese chico y como se atrevía a llamarla por su nombre de esa manera?
-bueno algo así…se llama p-chan…- se lo presentó con una tierna sonrisa y luego miró al cerdito que se mantenía en guardia sin despegarle la mirada al muchacho- p-chan…él es Soiyiro-kun…es un…amigo- titubeó con un leve sonrojo adornando su rostro cosa que el cerdito notó mirándola muy extrañado sin gustarle para nada la situación.
-¿Así que p-chan eh?...es un gusto conocerte- acercó su mano para acariciarle la cabeza y al darse cuenta, el pequeño porcino le respondió mordiéndole el dedo con fuerza- ¡Itte! ¡Eso duele!- sacudió la mano con desespero para que lo soltara.
-¡P-chan!- gritó asustada sujetándolo entre sus brazos mirándolo confundida mientras este le gruñía al muchacho que adolorido aun sacudía la mano con lagrimillas en los ojos- ¿Por qué hiciste eso? No debes morder a las personas… ¿Te encuentras bien?- miró a Soiyiro preocupada mientras este asentía con la cabeza riendo nervioso- perdón…quizás esta hambriento y cansado…no suele ser agresivo…él es muy dulce-
-descuida…a veces las mascotas pueden ser muy sobreprotectoras- explicó con una pequeña sonrisa frotándose el dedo lastimado- aunque muerden muy fuerte…- agregó riendo divertido haciendo que la jovencita riera también.
El cerdito solo los miraba desconfiado y muy preocupado por esa extraña empatía que se manejaba entre ellos. Algo muy extraño estaba pasando- por cierto….no tienes por qué responderme ahora- acotó rascándose la nuca con timidez- piénsalo y luego respondes a mi invitación ¿Si?- le propuso brindándole una dulce sonrisa.
Akane lo miró nerviosa y tímidamente asintió con la cabeza obsequiándole su característica hermosa sonrisa mientras el cerdito ya bastante nervioso los miraba una y otra vez con muchos signos de interrogación sobre su cabeza.
…
Por otro lado, un muy afligido Ranma se había dirigido a lo que ahora era su único refugio, el único lugar en donde podía sentirse cómodo y seguro ya que contaba con su única y verdadera amiga. Al restaurante de Ukyo.
-! ¿Me estás hablando en serio?!- gritó una incrédula cocinera que con gran habilidad volteaba unas okonomiyakis con dos espátulas pequeñas y estas caían con gracia sobre la plancha ardiente- No puedo creer lo que me estas contando Ran-chan- expresó muy sorprendida observando al muchacho sentado frente a ella.
-yo también me niego a creerlo…- masculló malhumorado el artista marcial mientras devoraba grandes trozos del segundo plato de okonomiyakis que le servía la joven. Tenía el cabello mojado ya que se había bañado y mantenía una toalla alrededor del cuello- ese cretino la beso y ella no hizo nada para detenerlo- agregó enfureciéndose de solo recordarlo y con fuerza golpeó el mesón clavando el cuchillo en este.
-¡Ran-chan ten cuidado!- le reclamó quitándole el cuchillo de un jalón antes de que terminara destrozando el lugar en un ataque de celos- sé que estás enojado pero no es necesario que destruyas mi restaurante…dependo de este lugar para sobrevivir-
-gomen nee U-chan- rio nervioso al ver el gesto de enojo por parte de su amiga, se tranquilizó un poco y apartando el plato aun lado posó los brazos sobre la mesa y apoyó el mentón sobre estos mirándola con tristeza- no lleva ni un mes conociendo al sujeto y ya deja que la bese ¿Acaso ese bueno para nada es mejor que yo? ¡Ni siquiera sabe pelear!- exasperó escondiendo el rostro entre sus brazos como niño pequeño- no puedo creer que haya permitido que ese imbécil la haya besado y menos después de lo que paso entre nosotros-
Ese último comentario llamó mucho la atención de la joven cocinera que dejando todo a un lado rodeó el mesón con rapidez y se sentó junto a él tomándolo del hombro- ¿Qué paso entre ustedes eh? Cuéntame Ran-chan- preguntó muy curiosa.
-bueno…- alzó levemente la mirada notándose un suave sonrojo en sus mejillas- la verdad es que…en el salón cuando todos se fueron…ahm…quise hablar con ella…aclarar todo y…- nervioso se alzó un poco más y comenzó a jugar con sus pulgares teniendo una expresión de niño tímido.
-Aja ¿Qué paso? Habla ya por favor- inquirió con impaciencia sin quitarle la mirada de encima.
-ella y yo nos besamos- susurró lo suficientemente fuerte como para que la jovencita a su lado lo escuchara mientras él se mantenía cabizbajo rojo hasta las orejas y jugando con sus pulgares de manera frenética.
Ukyo tardó un minuto en reaccionar por la confesión, pestañeó varias veces tratando de asimilarlo y cuando por fin reaccionó…- ¡Siiiii! - brincó de la emoción haciendo que el muchacho diera un respingo del susto- ¡Eso es una excelente noticia Ran-chan!- muy emocionada lo miraba con los ojos brillosos y sus manos entrecruzadas entre sí- ¿No lo ves? ¡Eso es un gran avance para ustedes! ¡Te felicito!- lo zarandeó un poco por la emoción y cambió su gesto a uno de complicidad codeándolo con una media sonrisa- ¿Y qué tal estuvo ah? ¿Cómo fue ese primer beso?-
Riendo entre asustado y nervioso se sintió apabullado por la vergüenza y desviando la mirada comenzó a rascarse la nariz- b…bueno…que puedo decir…- murmuró tratando de quitarle importancia al asunto, sin embargo, de tan solo recordar esa sensación tan placentera que originaban sus dulces labios no podía evitar esbozar una embobada sonrisa- fue maravilloso…-
La castaña amplió más su sonrisa al ver como el muchacho tenía esa expresión de tonto enamorado- estoy tan feliz por ti Ran-chan- animada se levantó y volvió a su puesto tras el mesón volviendo a voltear las okonomiyakis en la plancha- lo que no entiendo es que si ustedes se besaron ¿Cómo fue que Akane terminó enojada y en el parque con ese muchacho?-
La pregunta fue como un balde de agua helada que cambió instantáneamente el buen ambiente y la expresión de Ranma pasó de enamorado crónico a un gesto de "metí la pata rotundamente" mientras un aura azul lo rodeaba.
Ukyo se detuvo en seco y con un leve tic en el ojo por el pánico volteó a mirarlo- ¿Qué fue lo que hiciste Ranma?-
-¡Yo no hice nada! ¡La culpable fue Shampoo!- se defendió de inmediato rodándole una gotita al estilo anime al ver como ella lo fulminaba con la mirada- bueno…Shampoo apareció y no se…estaba distraído…no me fije que se acercó y me beso…- declaró con un claro gesto de derrota
Un silencio bastante incomodo abrumó el lugar por unos momentos.
-¡¿Qué ella hizo qué?!- chilló furiosa haciendo que el muchacho diera un gran brinco escondiéndose tras una silla mirándola temblando como un cachorro asustado- ¡Esa regalada! ¡¿Cómo se atrevió?! ¡Cuando la vea le voy a dar su merecido! ¡¿Cómo no puede entender que no tiene oportunidad contigo?! ¡Es una loca testaruda!- aseveró caminando de un lado a otro como león enjaulado haciendo exagerados movimientos con las manos.
-Ma…matte U-chan…de…deberías relajarte un poco…- se atrevió a intentar calmarla un poco medio levantándose riendo muy asustado- ya pensare en algo y solucionare todo…no te preocupes pero no la vayas a asesinar-
La jovencita se detuvo en seco y lo fulminó con la mirada haciendo que se le helara la sangre- ¡Tú tampoco te salvas! ¿! Como pudiste permitir que pasara algo así y en frente de Akane?! ¡¿Es que acaso tienes el cerebro apagado?!- lo regañó a los gritos golpeándolo en el pecho con el dedo acorralándolo contra la pared- ¡Por eso es que te pasan las cosas! ¡Por ser tan descuidado y tonto! ¡Ya entiendo a Akane! ¡Entiendo porque se enojó tanto! ¡Yo hubiera reaccionado igual o peor!- se alejó gruñendo de la frustración tomando aire y suspirando pesadamente tratando de calmarse.
En la pared estaba pegado Ranma como una estampilla totalmente pálido y con un tic en el ojo temblando como gelatina- Ukyo es una fiera al igual que Akane o incluso peor…pobre de Ryoga cuando la haga enfadar- caviló tragando pesadamente por el miedo.
Suspirando cruzó los brazos y se volteó a mirarlo sin abandonar su claro gesto de enfado - muy bien por más que quisiera darte una paliza por idiota no lo hare…eso se lo dejare a Akane...debemos pensar en cómo arreglar esta situación- apoyando la mano izquierda en la cintura lo señalo con el dedo índice de su mano derecha sin titubear- tu misión será arreglar las cosas con Akane como de lugar…no puedes permitir que ese chico te tome la delantera…aun tienes oportunidad-
Rascándose la cabeza miraba a Ukyo sin mucho entusiasmo, no estaba muy seguro de ese plan, aun estaba enojado con Akane por haber besado y defendido a Soiyiro, ella también le debía una disculpa- Ukyo ¿Estás segura? Es obvio que Akane prefiere la compañía de ese tonto- refunfuñó malhumorado dejándose llevar por su pesimismo cruzando los brazos- de seguro debe estar muy feliz con él en este momento-
A pesar de estar enfurecida con él, Ukyo no podía soportar verlo tan deprimido así que se acercó y lo tomó del hombro- Ran-chan créeme cuando te digo que ella te quiere a ti pero ustedes dos son dos cabezotas orgullosos que no permiten que sus sentimientos salgan a flote…debes decirle de una buena vez lo que sientes…es la única forma de que todo esto se solucione sino lo haces la vas a perder para siempre-
-¿Perderla para siempre? No soporto ni siquiera la idea de pensarlo ¡No quiero perderla!- caviló tratando de ignorar esa amarga sensación que sentía en el pecho de tan solo imaginárselo. Quedaría devastado, no podía permitirlo, tenía que seguir luchando por ella, tenía que seguir intentándolo.
Alzó la mirada y le ofreció una sonrisa a su amiga que dulcemente le devolvió el gesto-ve por ella tigre- le guiñó el ojo con una gran sonrisa.
Armado de valor y con el ánimo restaurado, Ranma se vistió y despidiéndose de su amiga se fue en dirección a la casa Tendo, estaba decidido, iba a ganar esa batalla y el amor de Akane.
En la casa, ya el olor delicioso de la cena preparada por las hábiles manos de Kasumi y Nodoka inundaba el lugar.
-Es una pena que nuestras familias no se vayan a unir nunca ¿No lo crees Saotome-kun?- indagó Soun mientras que peinando su barba con sus dedos observaba muy concentrado el tablero de shogi frente a él moviendo una pieza con cuidado.
-Tienes razón Tendo-kun es deprimente para mí que mi hijo sea un cobarde bueno para nada…no se parece en nada a su padre- mencionó con pesar suspirando y negando con la cabeza alzando los hombros- ese muchacho no tiene remedio-
-señores por favor no se depriman tanto- interrumpió Nabiki parándose frente a ellos con una mano en la cintura y si típica media sonrisa- les aseguro que no todo está perdido-
Los ojitos de los dos hombres brillaron como faroles y como mendigos pidiendo limosna se arrodillaron frente a ella rápidamente.
-Hija mía ¿Acaso sabes algo que nosotros no sepamos?- preguntó con anhelada desesperación el Señor Tendo mirándola con ojitos grandes y llorosos- si es así por favor dinos…hazlo por la salud de tu viejo padre- suplicó llorando con cataratas surcando sus ojos.
-Nabiki-chan por favor dinos lo que sabes…quizás tengas la solución para salvar la unión de nuestras familias- imploró Ghenma haciendole reverencias y besándole los pies.
La sonrisa maquiavélica de la joven se extendió mirándolos con un brillo de profundo interés- con gusto se los dire a cambio de una jugosa recompensa- propuso mirando sus uñas desinteresadamente.
-¡Te pagaremos lo que sea pero dinos ya!- gritaron al unisonó ambos hombres lloriqueando como nenas.
-¡Nabiki!- la llamó Akane con los brazos cruzados en la puerta de la sala temblándole una ceja y una venita palpitándole en la sien.
Un pequeño escalofrío recorrió la espalda de la castaña y se medio giró para ver a su linda hermanita que la fulminaba con la mirada riendo algo nerviosa- A…Akane-chan que bueno que estas aquí…le estaba contando a papa y a Tío Ghenma una gran historia de vaqueros- mintió descaradamente- que tarde es y debo ir a pintarme las uñas ¡con permiso!- añadió presurosa y como la gran escapista que era le pasó a un lado huyendo por las escaleras.
-Esa Nabiki no tiene vergüenza…de seguro les estaba vendiendo la historia del beso que Ranma y yo nos dimos en su habitación…por suerte llegue a tiempo sino esos dos ya estarían acosándonos para que nos casáramos mañana- inmiscuyó dejando escapar un suspiro negando con la cabeza. Miró por un momento a los dos hombres que como si nada hubiera pasado habían vuelto a su interesante juego de Shogi- Esos dos no tienen remedio- sentenció observándolos con un gesto desaprobatorio.
-Akane-chan- la llamó Kasumi saliendo de la cocina mientras se secaba las manos con un paño manteniendo su hermosa e inocente sonrisa- ¿No sabes en donde está Ranma? Ya casi es hora de cenar y no ha vuelto a casa-
La pregunta la hizo sentir una punzada en el estómago desviando la mirada tratando de no prestarle importancia-¡Ja! No tengo la más mínima idea de donde pudiera estar y tampoco me interesa…posiblemente este con alguna de sus prometidas así que no debes preocuparte por él que de hambre no se va a morir- respondió con desdén sin poder evitar dejarse llevar por sus inevitables celos y su gran imaginación.
-¿Así que no te interesa en lo más mínimo donde yo pudiera estar? - interrumpió Ranma mientras entraba en la casa con las manos en los bolsillos mirando a la peli-azul con un claro gesto de malhumor, estaba dispuesto a hablar con ella y aclarar todo pero al irse acercando y escucharla hablar tan despectivamente hizo que su mal genio saliera a flote- Tienes razón ya no debes preocuparte Kasumi ya llegue y para tu información Akane yo estaba en el restaurante de Ukyo quien es solo mi A-M-I-G-A tratando de comprender que rayos fue lo que paso en el parque ¿O es que ya se te olvido?-
-Qué bueno que ya llegaste Ranma-kun- alegó alegremente la mayor de los Tendo ignorando por completo el denso ambiente que se había generado entre ellos- les avisare cuando esté lista la cena con permiso- se excusó retirándose a la cocina dejándolos solos.
Akane por un momento se sintió desfallecer al verse descubierta por el artista marcial hablando tan mal de él y al escuchar la dureza en su voz sintió un escalofrío recorrer su espina, sabía que estaba muy enojado y la intensidad en su mirada se lo confirmó- ¿Quiere una explicación? ¿Cómo se la voy a dar cuando ni yo sé que fue lo que ocurrió?- pensó con un deje de nerviosismo sin atreverse a mirarlo directamente a la cara.
-¿No piensas contestarme?- insistió el muchacho esperando impaciente una respuesta que nunca llego, solo recibió silencio de su parte, cosa que lo enfureció aún más- ¡Ja! Hasta hace un momento no dejabas de hablar de mi…ahora que estoy aquí no dices ni una palabra…eres una cobarde- resopló desviándole la mirada con enojo.
Una vena palpitó fuertemente en su frente sintiendo como la ira se iba abriendo paso en su interior al verse insultada de esa forma- ¡¿Cómo me dijiste?!- gruñó fulminándolo con la mirada abandonando todo nerviosismo siendo correspondida por la misma fiera mirada de parte del muchacho- ¡No tienes derecho a exigirme nada cuando tú eres el que siempre andas haciendo estupideces con todas tus locas prometidas y trágate tus explicaciones que no me importa saber en dónde estabas metido o con quien!-
-¡Me acusas cuando tú también haces estupideces Akane y si te doy explicaciones por que estoy harto de que me siempre termines acusándome de cosas que nunca he hecho!- le devolvió el grito devolviéndole la misma cruda mirada que le dedicaba la jovencita teniendo una cruel y fiera batalla visual entre ellos con rayitos azules chocando entre si
Se miraron por un instante con rabia y celos acumulados y con un resoplido ambos desviaron sus rostros como niños malcriados yéndose cada uno por su lado mientras los demás miembros de la familia solo suspiraban con pesar negando con sus cabezas ya acostumbrados a ese tipo de situaciones.
-Baka Baka Baka Baka ¡Ranma no Baka! - gruñó entre dientes la peli-azul mientras que con los puños apretados llegaba a su habitación y entraba cerrando la puerta tras de sí recostándose contra esta suspirando pesadamente- ¿Cómo puede ser tan insensible?- pensó ya descendiendo sus niveles de furia dándole paso a la melancolía- Me exige explicaciones cuando él se la pasa haciendo tonterías todo el tiempo y su actitud no ayuda en nada…me hace enfadar mucho su actitud tan arrogante-
Inconscientemente se llevó los dedos a los labios, cerró los ojos y recordó ese tan ansiado e intenso beso que se dieron en el salón despertando ese delicioso cosquilleo que recorría todo su cuerpo erizándosele la piel- no importa cuántas veces nos besemos…esa sensación tan calida y maravillosa que siento cuando siento sus labios sobre los míos no disminuye al contrario…aumenta-
Llenó sus pulmones de aire con un fuerte respiro como si el oxígeno no le fuera suficiente, tragó con dificultad imaginándose las manos del joven recorrer su cuerpo lentamente mientras su boca se devoraba la suya con fervor – de tan solo pensarlo mi cuerpo reacciona…como te deseo Ranma…como quisiera que tú me…- abrió los ojos de golpe al darse cuenta del rumbo nada decente que estaban tomando sus pensamientos y sacudiendo con fuerza la cabeza se dio palmaditas en las mejillas- ¡Baka nee! ¿Qué cosas estas pensando? - desvió la mirada avergonzada con las mejillas ardiendo- ¿A quién engaño? Lo único que quiero es que me bese con locura y me abrace para nunca soltarme-
-ya olvídate de todo eso ¡Contrólate Akane! Tienes que compórtate…hay cosas más importante que pensar en este momento- se regañó intentando tranquilizarse. Miró la habitación dándose cuenta que no estaba su pequeño amigo de cuatro patas- ¿Eh? ¿P-chan?-
…
En el dojo, Ranma entrenaba arduamente, era la única forma que conocía para liberar el estrés acumulado. Con extrema habilidad lanzaba golpes y patadas a un rival invisible dando giros y piruetas de forma limpia y organizada como le era costumbre al ser el mejor artista marcial conocido hasta ahora.
El sudor corría por su frente demostrando lo intenso de su esfuerzo, cada golpe expresaba su frustración, sus celos, su rabia, sus ganas de gritarle a su nuevo contrincante que Akane era suya y solo suya, que nadie más le pondría las manos encima, que solo él sería el responsable de hacerla feliz.
De solo recordar la feliz sonrisa que su hermosa peli-azul le obsequiaba a Soiyiro le hacía hervir la sangre, solo quería que esa linda expresión fuera solo para él. Lo que más lo enfurecía era la idea de que ese recién llegado haya tenido la osadía de tocar los dulces labios de su princesa, labios que egoístamente le pertenecían solo a él.
Sinceramente le importaba un comino el mal genio de la chica, estaba acostumbrado a sus rabietas y por más que lo hiciera enfurecer con sus insultos, lo único que anhelaba era mantenerla a su lado. Era una testaruda, gruñona y agresiva chica, pero era su chica y no iba a permitir que otro se la arrebatara.
Lanzando un último golpe decidió parar y tomando aire relajó sus músculos con los ojos cerrados tomándose un momento para recuperar el aliento.
-esa tonta…es impresionante lo mucho que me hace enfurecer- meditó agachándose tomando una toalla del suelo y procedió a secarse el sudor de la cara- tengo que hallar el modo de hablar con ella sin terminar peleando pero parece que eso es algo imposible- suspiró malhumorado cruzando los brazos- U-chan tiene razón…no puedo permitir que ese imbécil de Soiyiro me siga tomando la delantera-
-¡Oe Bakarayo!-
-¿Eh?- apenas reaccionando se medió giro en dirección a la puerta encontrándose que una cubeta de madera se dirigía hacia él impactándole directo en la cara- ¡Itte!- cayó de espalda al suelo con espirales como ojos y el signo Takahashi en sus manos.
-Tan idiota y lento como siempre- expresó desinteresadamente Ryoga sacudiendo las manos como si se estuviera limpiando el polvo- Inútil explícame qué demonios está pasando aquí- exigió acercándose y alzándolo del cuello de la camisa zarandeándolo un poco- ¡Idiota despierta!-
Sacudió la cabeza despertándose del trance en que estaba mirando a Ryoga con enojo alejándolo de un empujón- ¿! Que rayos te pasa imbécil?!-
El chico de la bandana alzó los hombros sin importarle su reproche- no seas llorón y ahora explícame que está pasando ¿Quién es ese tipo con quien anda Akane-san?- lo miro de reojo con expresión seria- ¿! Como permites que ella ande con un desconocido?! ¡Ni siquiera sabes cuidarla! ¡Eres un completo inútil!- señalándolo de forma arbitraria.
-¡Ya cállate!- exasperó Ranma harto de sus acusaciones estapandole el mismo balde de madera en la cabeza haciéndolo caer sentado en el suelo- ¡Solo sabes decir tonterías!-
-Estúpido idiota me la vas a pagar- gruñó adolorido mientras que frotándose la cabeza se ponía de pie asesinándolo con la mirada aguantándose apenas las ganas de darle una paliza, sin embargo, lo de Akane era mucho más importante así que decidió perdonarle la vida- ¿Y bien? ¿Por qué Akane-san anda con ese tipo? ¿Acaso le volviste a hacer daño y busca consuelo en brazos de otro hombre?-
-¡Te dije que te callaras! ¡Como molestas idiota!- gruñó ya sin aguantar sus acusaciones lanzándose en ataque hacia él dispuesto a golpearlo en la cara con un fuerte puñetazo, sin embargo, sus intenciones eran bruscamente obstaculizadas cuando su rival le estampaba el pie en la cara.
-Sigo esperando una respuesta inútil…no tengo todo el día- espetó el chico de la bandana observándolo de reojo con tranquilidad mientras bajaba la pierna dejándole la huella del zapato en toda la cara.
-¡Estúpido P-chan voy a hacer estofado contigo!- exclamó Ranma enfurecido con la cara roja y lagrimillas en los ojos por el dolor
-¡Ya deja de evadir el tema y explícame de una maldita vez que está pasando entre Akane-san y ese tal Soiyiro! – le gritó ya con la paciencia agotada gruñéndole como perro rabioso asesinándolo con la mirada.
-¡Ese no es tu problema niño cerdo!- le devolvió el grito acribillándolo visualmente- ¡Ese imbécil es solo un bueno para nada que llego aquí diciendo que es el nuevo prometido de Akane y cree que con su sonrisa de niño inocente la va a conquistar! ¡Eso no lo voy a permitir! ¡La llega a tocar y lo muelo a golpes!- agregó con la rabia y los celos al límite presionando sus manos con fuerza.
Ryoga se alejó un poco cruzando los brazos y observándolo de reojo- ¿Ah sí? Bueno te informo que no estás haciendo un buen trabajo porque ese sujeto hoy la invito a salir-
-¿Nani?- balbuceó por inercia estando en shock con un tic en el ojo y la boca abierta a más no poder- ¿La invito a salir? ¿A una cita? ¿A mi Akane?- se dijo sin poder creer lo que había escuchado, Soiyiro hizo en apenas unos días lo que él jamás tuvo el valor de hacer. Bajo levemente la mirada ocultándola con su flequillo mientras presionaba con fuerza los puños sintiendo como la furia y los celos lo estaban carcomiendo.
Ryoga pestañeo curioso observándolo parado allí como una estatua y se acercó moviendo la mano frente a su rostro tratando de llamar su atención - Oe Ranma ¿Estas allí? Hola hola- lo llamó aun moviendo su mano frente a él.
-¡No lo voy a permitir!- gritó de pronto haciendo que el joven frente a él diera un brinco hacia atrás asustado por su repentina reacción. Rabioso observó a Ryoga acercándosele y tomándolo del cuello de la camisa zarandeándolo sin piedad- ¿! Cuando sucedió?! ¡¿Ella le respondió?! ¡¿Le dijo que sí?! ¡Habla! Hace segundos no cerrabas la boca!- le exigió impaciente sin dejar de sacudirlo como si de un muñeco de trapo se tratara.
-Ha…Hace un rato...antes de venir aquí…e…ella no le dio respuesta- logró responderle totalmente mareado con los ojitos como espirales.
-¿No le respondió?- preguntó mermando un poco sus niveles de furia soltándolo y este caía al suelo como una hoja de papel teniendo una estúpida expresión por los mareos incontrolables - Así que no le dio respuesta…eso significa que ella no sabe que responder ¿No? ¿Eso es bueno o malo? Puede que diga que no…pero también quizás es que quiera decirle que si ¡Rayos! ¡¿Ahora que se supone que debo hacer?!- gruñó mentalmente mientras que se rascaba la cabeza con desesperación.
Recuperándose de los mareos, el chico de los colmillos se sentó frotándose la cabeza y con un gesto de aburrimiento observó como el artista marcial casi se estaba arrancando el cabello por la exasperación- Oe Ranma estas actuando como un demente ¿Quieres parar?- se puso de pie sacudiéndose el pantalón- Eres solo un maldito egoísta- añadió mirándolo de reojo con el ceño fruncido.
Saliendo de su tormentoso mar de pensamientos, volteó a mirarlo con una mezcla de confusión y enojo- ¿Por qué me insultas de esa manera?-
-Porque es la verdad idiota- reiteró con desprecio en su voz- No deberías estar celando a Akane-san cuando te le declaraste a Ukyo no hace mucho- añadió desviando la mirada tratando de ignorar esa opresión en su pecho por su corazón destrozado.
Ranma ladeó un poco la cabeza pestañeando rápidamente muy confundido con signos de interrogación sobre él- ¿Qué yo hice que?-
-¡No te hagas el tonto!- chilló Ryoga con una venita palpitándole en la sien por la rabia sintiéndose como si se estuviera burlando de él- ¡Le dijiste que la querías y luego se abrazaron muy románticos! ¡No lo niegues Ranma no seas descarado!-
-¿Eh?- balbuceó rascándose la nuca mucho más confundido- ¿Te volviste completamente loco? Yo jamás me le he declarado a Ukyo- mencionó mirando al techo tratando de recordar cuando había hecho tal cosa.
Otra venita palpitó con más fuerza en la frente del ya enfurecido muchacho- ¡¿Cómo te atreves a negarlo cuando Akane-san y yo los vimos?! ¡Eres un sinvergüenza!- exclamó a los gritos irradiando un aura de furia total casi botando espuma por la boca.
Después de pensar por unos segundos, un bombillito se le iluminó en la cabeza cuando por fin recordó el momento que se refería su enojado amigo - ¡Ah ya lo recordé!- expresó golpeando levemente su puño derecho sobre su mano izquierda- Que ingenuo eres Ryoga…yo jamás me le declaré a Ukyo…al contrario quedo claro que solo somos buenos amigos- le aclaró con una muy tranquila sonrisa.
-¡¿Crees que me voy a creer esa vil mentira?! ¡Jamás te perdonare que también estés jugando con los sentimientos de Ukyo! ¡Voy a acabar contigo de una buena vez!- reiteró a los gritos sin aguantar más sus ganas de apalearlo lanzándosele en ataque hacia él cegado por la ira sin fijarse que su oponente le hacía una zancadilla terminando con la cara estampada en la pared resbalando de a poco hasta caer al suelo- I…Itte…-
-¿Quieres controlarte un poco Ryoga?- le indicó cruzando los brazos y mirándolo de reojo- Simplemente malinterpretaste lo que sucedió en el U-chan…Ukyo y yo solo somos buenos amigos además ella está interesada en alguien más-
Frotándose la cara muy adolorido y con lagrimitas en los ojos se puso de pie observándolo entre desconfiado y confundido- ¿Interesada en alguien más?-
-Así es y déjame decirte que tengo el leve presentimiento de que se chico le corresponde sus sentimientos- aclaró riendo divertido al ver el gesto de sorpresa que adoptaba el muchacho, tranquilamente se acercó y dándole palmaditas en el hombro continuo ampliando más su gran sonrisa- y como yo soy un tipo de buen corazón y un buen amigo voy a ayudarlos un poco-
-¿Eh?- apenas pudo balbucear por la confusión cuando Ranma lo tomó del cuello de la camisa y sin avisar lo lanzó con fuerza al estanque del jardín cayendo y emergiendo en su forma de cerdito chapoteando para no morir ahogado - ¡cuic! ¡cuic! ¡cuic!-
-Es hora de volar querido amigo- mencionó el chico de la coleta con una tétrica sonrisa tronándose los dedos mientras se acercaba al animalito que al ver sus intenciones intentó escapar pero lo sujetaba de la bandana antes de que lo lograra- ¡Espero que tengas un feliz aterrizaje!- le brillaron los ojos y como un jugador de beisbol, acumuló fuerzas y lo lanzó al cielo nocturno viéndolo desaparecer como un punto brillante entre las estrellas- tiene suerte de tener un buen amigo como yo- agregó riéndose burlón sacudiéndose las manos- Bien ahora lo más importante…definitivamente tengo que hablar con Akane-
…
En el restaurante de Ukyo, como si de un meteorito se tratara un aterrado cerdito chillando por su vida atravesó el techo del edificio y para su suerte aterrizó dentro de la bañera de madera que estaba llena de agua caliente y en cuestiones de segundos se levantó un sobresaltado Ryoga que aspiraba con fuerza para tomar aire.
-¿Eh?- apenas balbuceó Ukyo quien se medio giró al escuchar el alboroto estando completamente desnuda, solo con una pequeña toalla cubriendo sus pechos observándolo muy sorprendida sin aun captar la sugerente situación en la que se encontraban - ¿R…ryoga?-
-¿Na…nani?- reaccionó el muchacho que de pie en la bañera volteó a mirarla poniéndosele la cara como un tomate echando humitos por las orejas y sin poder evitarlo la admiró de arriba abajo esbozando una estúpida sonrisa - U…Ukyo…Ka…Kawaii…-
La jovencita pestañeó confundida y al darse cuenta de las condiciones en que se encontraban se enrojeció hasta las orejas-¡Kyaaaaaaaaaaaaaaa!- gritó cubriéndose como podía con la toalla comenzó a lanzarle todo lo que se le atravesaba en frente, cepillo, jabón, Champu, peinadora e incluso el lavamanos- ¡¿Qué demonios haces aquí Ryoga?! ¡Pervertido!-
-¡Ma…matte Ukyo! ¡No es…es lo que…- trató de explicarse en un estado de pánico negando con las manos esquivando como podía lo que le lanzaba recibiendo el lavamanos en la cabeza y quedando inconsciente mientras flotaba en el agua con ojitos como espirales y una notable sonrisa.
…
De regreso a la casa Tendo, todos los miembros de la familia estaban cenando inmersos en una extraña tranquilidad. Cada quien estaba sumergido en su propio mundo de pensamientos tratando de ignorar que en cualquier podría estallar la tercera guerra mundial. Debido a que había un integrante más y el espacio era el mismo, estaban algo más justos de lo inusual.
Akane mantenía una fingida expresión de tranquilidad ya que estaba sentada en medio de Soiyiro y Ranma, situación que la ponía muy nerviosa porque tenía muchas cosas que pensar sobre ambos chicos.
Miró a su derecha con disimulo y observó a su nuevo prometido mientras se llevaba un bocado a la boca- ¿Qué debo hacer? Debo darle una respuesta a Soiyiro-kun pero ¿Qué debo responder? ¿Debería aceptar? Soiyiro-kun es el chico ideal para cualquiera…es amable, tierno, divertido y me hace sentir que puedo ser yo sin miedo a ser criticada pero…-miró la mesa por un momento y luego dirigió su atención a su izquierda mirando al muchacho de la coleta- ¿Por qué me siento tan confundida? Es la primera vez que me siento de esta forma…si tan solo tú dijeras algo quizás yo…- suspiró pesadamente dejando a un lado sus enredados pensamientos.
A su lado, el artista marcial estaba comiendo muy tranquilo, sin embargo, no le quitaba la mirada de encima a su nuevo rival que parecía estar muy cómodo y despreocupado- ¿Crees que voy a permitir que tú ganes? ¡Ja! Eres un iluso…yo soy Ranma Saotome y no permitiré que un recién llegado me arrebate lo que me pertenece…puedo estar muy enojado con Akane pero eso no impedirá que siga luchando por ella- sentenció mentalmente.
De pronto, observó como Soiyiro se dirigía a tomar un trozo de pescado y como un rayo se le adelantó tomándolo y comiéndoselo de un solo bocado fingiendo naturalidad.
El oji-miel lo miró de reojo por un instante y sin querer darle importancia continuó comiendo de su tazón tranquilamente. A los minutos quiso tomar un trozo de verdura y nuevamente el artista marcial se lo arrebató comenzándole a molestar, sin embargo, no quería prestarle atención.
Minutos más tarde, esta vez era Ranma quien iba por un bollo y antes de que pudiera tomarlo, Soiyiro se le adelantó quitándoselo sintiendo una punzada de ira que atravesaba su ser mirando de reojo al muchacho que continuaba comiendo como si nada hubiera pasado.
-¿Así que esas tenemos eh? -pensó Saotome mirándolo de reojo temblándole levemente la ceja y simulando una sonrisa- ¿Piensas que puedes vencerme?-
-No pienso dejarme someter por ti Ranma…yo también tengo un orgullo que defender- meditó Soiyiro comiendo muy tranquilo.
En el medio de ambos, Akane cabizbaja trataba de mantener la compostura mientras una gotita al estilo anime rodaba por su cabeza al darse cuenta de que la tranquilidad había terminado.
Y como era de esperarse, la armónica cena se convirtió en un campo de batalla donde el más rápido era quien obtenía los bocados, sin dejar de mirarse y sin decir ninguna palabra, ambos muchachos trataban de adivinar cuál era el siguiente paso de su contrincante y así arrebatarle el premio. Eran observados por unos ansiosos espectadores, Soun y Tendo comían de sus tazones mirándolos como niños pequeños, Nabiki no les prestaba atención mientras leía una revista y Kasumi y Nodoka solo sonreían dulcemente.
Entre esa batalla estaba la peli-azul quien en silencio seguía comiendo con una vena palpitando sin control en su frente intentando no asesinarlos a ambos por su comportamiento tan infantil. Definitivamente todos los hombres eran unos idiotas.
De pronto en un plato solo quedó un inocente y único bollo, la tensión en el ambiente era espesa, Ranma y Soiyiro se miraban de reojo y miraban el bollo en la mesa, era el definitivo, quien lo tomara ganaría, el futuro de esa batalla dependía de ese inocente pan caliente. Unas gotas de sudor rodaron por sus frentes, sostenían los palillos con firmeza entre sus dedos.
Era ahora o nunca y como serpientes lanzaron su ataque haciendo que los palillos chocaran entre si y el bollo saliera volando frente a ellos, lo miraron y se miraron mientras salían rayitos que chocaban entre sí mientras un dragón y un tigre rugían tras ellos.
-¡Es mío!- exclamaron al unísono lanzándose a la ofensiva dispuestos a tomar el bollo pero antes de que pudieran alcanzarlos, otros palitos se les adelantaron y Akane velozmente tomó el pan comiéndoselo de un solo bocado mientras unas gotas al estilo anime rodaron por las cabezas de los chicos que la miraron por un momento, se miraron y luego desviaron sus rostros al lado contrario sintiéndose como estúpidos.
Kasumi y Nodoka aplaudieron contentas por el espectáculo visto mientras Soun y Tendo lloriqueando con melancolía le daban dinero a Nabiki ya que en algún momento habían apostado sobre el resultado de la pelea y está contando el dinero muy feliz le daba palmaditas a los derrotados hombres.
La cena culminó y después de un rato cada quien estaba en su habitación. Akane ya tenía puesta su pijama sentada en su escritorio mientras pasaba la hoja del libro que estaba leyendo, sin embargo, como era de esperarse, no le estaba prestando ni la más mínima atención a la lectura.
A su mente le llegaron como fotografías, los besos con Ranma y el beso que le dio Soiyiro en el parque, un severo sonrojo adornó sus mejillas y sintiéndose muy abrumada soltó el libro de golpe cubriéndose el rostro con ambas manos.
- todo esto es demasiado para mi…me voy a volver loca a este paso-el viento sopló fuerte por la ventana tomándola por sorpresa despeinándola un poco mientras se llevaba un mechón de cabello tras la oreja- no puedo dejar de pensar en ninguno de los dos…se han convertido en mi tormento- se levantó y caminó hasta la ventana cerrándola mirando pensativa a través del vidrio - Ranma puede ser un idiota insensible pero jamás deja de cuidarme y arriesga su vida para protegerme…es un tonto pero es el tonto que robó mi corazón-cerró los ojos y recordó la propuesta de Soiyiro- ¿Debería aceptar? Me gustaría saber que piensa Ranma de esto-
Ranma estaba afuera en el pasillo desde hace 10 minutos recostado en la pared con los brazos cruzados y moviendo el pie notándose muy nervioso con la mirada fija en la puerta que tenía un patito de adorno.
Estaba muy enojado con Akane por la pequeña pelea que tuvieron en la entrada de la casa, sin embargo, no quería seguir esperando a hablar con ella, quería exigirle una explicación sobre lo ocurrido en el parque, tenía que saber si en verdad estaba interesada o no en Soiyiro.
- Vamos Saotome tranquilízate ¡Actúa como el hombre que eres!- tragó duro y con movimientos robotizados caminó tembloroso hasta la puerta- tienes que enfrentarla tú puedes Ranma solo toca la maldita puerta- volvió a tragar pesadamente y temblando alzó el puño con un nudo en la garganta, la ansiedad y los nervios lo tenían dominado.
Dentro de la habitación Akane estaba cerrando el libro que inútilmente intentó leer dando un fuerte respingo al escuchar dos toques en la puerta girándose inmediatamente hacia esta- ¿Q…quien será?- se llevó la mano al pecho tragando con pesadez- ¿Y si es Soiyiro-kun que vino a saber mi respuesta? ¿Ó si es Ranma que quiere hablar sobre el beso en su habitación o el que nos dimos en el salón o sobre lo que sucedió en el parque?- el corazón se le aceleró y temblorosa caminó a la puerta muy dudosa de abrir o no. Cerró los ojos y aspiro aire llenándose de valor tomando el pomo girándolo y abriendo la puerta.
-Oh Akane-chan que casualidad que abriste la puerta- le mencionó una sorprendida y sonriente Kasumi.
-K…Kasumi- la miró pestañeando asombrada y sacó la cabeza mirando a los lados como buscando a alguien más- ¿Viniste sola?-
-la verdad es que si…vine a traerte tu uniforme limpio- le explicó ofreciéndole el uniforme planchado y doblado perfectamente- ¿Esperabas a alguien más?-
La pregunta le causó un leve sonrojo en sus mejillas- ¡No no claro que no!- aseveró de inmediato negando con las manos y riendo muy nerviosa- Gracias Kasumi tan amable como siempre…voy a dormir ¡Buenas noches!- tomó el uniforme y con un rápido gesto con la mano la despidió cerrando la puerta recostándose contra esta suspirando pesadamente- Creo que me estoy dejando llevar mucho por mi imaginación-
Una gotita al estilo anime rodó por la cabeza de la mayor de las Tendo al ver esa extraña actitud por parte de su hermana, imaginó que era tanto estrés de la escuela y sonriendo levemente se giró para retirarse pero sintió una corriente de frio que provenía de la ventana al final del pasillo así que se acercó a esta y por un momento se dedicó a mirar la noche a través del vidrio.
-Que hermosa noche- musitó con una tierna sonrisa embelesada por la belleza nocturna del exterior.
Kasumi no notó que afuera de la ventana estaba guindado Ranma como si se tratara de un trapo al sol intentando en todo lo posible no soltarse ya que iba a ser una caída dura.
-¡Kuso! ¡¿Por qué tengo tan mala suerte?!- gruñó mentalmente el muchacho sujetándose con todas sus fuerzas del marco de la ventana teniendo un gesto de total frustración y moviendo los pies intentando tener apoyo en la pared pero le era inútil, parecía un pez recién atrapado.
Kasumi consideró que ya era suficiente de admiración así que cerró la ventana aplastándole los dedos al pobre de Ranma.
-¡Itte!- chilló de dolor soltándose de inmediato mientras se sacudía las percatándose de lo que había hecho y con un gesto de pánico intentó nadar en el aire en un estúpido intento de no caer pero la gravedad hizo su trabajo cayendo de cabeza entre unos arbustos.
Después de un rato un muy malhumorado Ranma se dirigía a su habitación con el cabello lleno de hojas, sacudiéndose el polvo de la ropa y murmurando palabras mayores. Al abrir la puerta se detuvo en seco aumentando su mal genio al recordar que el motivo de sus problemas compartía habitación con él y temblándole la ceja lo miró con ganas de asesinarlo.
Soiyiro estaba sentado en el escritorio, volteó a mirarlo por un momento y tranquilamente volvió a concentrarse en el libro que estaba leyendo. Ranma refunfuñando palabras inentendibles lo ignoró abriendo el armario mientras se cambiaba de ropa y se sacudía la cabeza intentando quitarse las hojas. Acomodó su futón y de mala gana como niño pequeño se acostó mirando a la pared tapándose hasta la cabeza.
…
Un par de días transcurrieron y nada muy inusual había ocurrido, los chicos asistían a sus clases sobreviviendo a los característicos acontecimientos que siempre ocurrían en la escuela Furikan.
Para Ranma la situación era bastante estresante, era como si 100 gatos negros hubieran pasado frente a él ya que su mala suerte era muy evidente. Intentó varias veces hablar con Akane pero cada vez que hacia intento de ello era atacado, acorralado o acosado por algún lunático rival o por el director empeñado a cortarle el cabello, por Kuno exigiendo a su doncella de cabellos de fuego y que terminó surcando el cielo hasta el infinito y más allá varias veces, por sus frenéticas prometidas que lo perseguían arduamente e incluso estuvo a punto de morir cuando Kodashi lo amordazó y lo llevó a su mansión donde casi lo devoraba una pitón de 3 metros, como un gusano se tuvo que arrastrar a la salida y escapar de allí.
Todo despeinado, sucio, cansado y con un aspecto lúgubre, Ranma estaba con la mejilla apoyada sobre su mesa en el salón de clases lloriqueando en silencio por su tan mala fortuna.
Soiyiro por otro lado contaba con mejor suerte, pasaba tiempo con Akane haciendo sus deberes juntos y animandola cada vez que se enojaba al ver a su ex prometido siendo acosado por sus locas enamorada, se había convertido en un buen amigo y no había mencionado nada sobre la cita que le había propuesto, no quería presionarla, cosa que Akane agradecía profundamente.
La oscuridad de la noche cubrió cada rincón de una durmiente Nerima, una calurosa madrugada transcurría con normalidad, el silencio gobernaba cada esquina mientras todos dormían plácidamente, sin embargo, el sueño no era placentero para uno de los miembros de la familia que inquieto se removía estrujando la cobija y murmurando palabras incoherentes.
-¡no!- exclamó Ranma sentándose de golpe y con su respiración descontrolada tratando de reconocer su alrededor y al percatarse de que estaba en su habitación suspiró aliviado- solo fue un maldito sueño- susurró pasándose la mano por la frente más relajado. Volteó a mirar a su compañero de que dormía como niño pequeño- sería tan fácil tomar una almohada y asfixiarte- caviló observándolo con antipatía.
Abandonando sus maquiavélicos pensamientos, se levantó y se dirigió a la cocina mientras bostezaba con pereza estando solo en calzoncillos por el calor- muero de hambre…quizás si como algo podre dormir mejor- meditó frotándose un ojo y por andar caminando en la oscuridad terminó golpeándose el dedo pequeño del pie derecho en la esquina de la pared al comienzo de las escaleras.
- ¡Kuso!- chilló por lo bajo saltando en un solo pie mientras se frotaba su dedo lesionado con lagrimitas en los ojos por el dolor.
Un ruido proveniente de la cocina llamó su atención y poniéndose en alerta bajó las escaleras con extrema cautela- ¿Sera un ladrón?- se recostó en la pared al lado de la puerta tronándose los dedos- sería perfecto…necesito descargar mi furia en alguien- se preparó y en un rápido movimiento ingresó a la habitación siendo recibido por un sartén que venía directo a su cara, lo esquivó con facilidad tomando de la muñeca a su agresor y jalándolo a la poca claridad que provenía de la ventana se sorprendió al ver de quien se trataba.
-¡Akane!-
-¡Ranma!-
Se dijeron al unísono estando muy cerca uno del otro. Pestañearon rápidamente por la sorpresa y al notar la cercanía sus mejillas se tornaron de un carmín intenso. Inmediatamente Ranma soltó su muñeca y se alejaron con sus miradas puestas en otro punto que no fueran ellos.
-C…casi me matas de un susto Ranma…pensé que era alguien que se había metido en la casa- confesó la peli-azul dejando el sartén sobre la mesada tratando de controlar su pulso que estaba por las nubes.
-Yo que iba a saber que estarías aquí- se defendió poniéndose las manos tras la cabeza fingiendo indiferencia con la mirada clavada en el techo.
Se quedaron en un silencio bastante incomodo. Akane jugaba tímidamente con la orilla de su pijama intentando organizar sus ideas, se suponía que debía estar enojada con él pero en ese momento sentía de todo menos enojo. Se atrevió a mirarlo de reojo con disimulo- esta es la oportunidad perfecta para hablar con él pero ¿De que se supone que debemos hablar? Debería explicarle lo que paso en el parque…debería decirle que lo del beso con Soiyiro-kun no fue planeado- reflexionó recordando su beso con Shampoo frunciendo el ceño- Es él quien debería darme una explicación y disculparse… no es justo que se enoje conmigo cuando es él quien vive haciendo tonterías-
Al mismo tiempo, Ranma trataba de ordenar el desastre en su cabeza buscando las palabras adecuadas para iniciar una conversación pero ni una sola oración cuerda lograba construir, el estar frente a ella era como si un virus se metiera en su cabeza y borrara toda información excepto su bella sonrisa.
-Rayos ¿Por qué no puedo decir una maldita palabra? Necesito saber lo que ella siente por Soiyiro ¿Y si en verdad le gusta? ¿Y si en verdad no tengo oportunidad?- un nudo en su garganta se formó ante esa cruel posibilidad, presionó los puños con fuerza- Iie…ella debe sentir algo por mi…me lo demostró cuando nos besamos sino no me fuera correspondido ¡Tengo que saberlo!-
Los pensamientos de ambos fueron bruscamente interrumpidos cuando el estrepitoso sonido de un trueno retumbó en el lugar seguido por un haz de luz que iluminó por segundos cada rincón de la habitación.
Ranma al escuchar el poderoso estruendo también se percató de un chillido de miedo por parte de la jovencita, volteó a verla encontrándosela con las manos cubriendo sus oidos y los ojos presionados como niña pequeña. Sintió el corazón contraérsele al verla asi, su temperamental y valiente chica temblando asustada- Akane ¿estas bien?-
-¿eh? Ah si si estoy bien…no…no fue nada- respondió de inmediato riendo con nerviosismo- pa…parece que se acerca una tormenta de…deberíamos ir…a dormir- agregó fingiendo tranquilidad con ganas de sobra de salir corriendo y meterse bajo su cobija, sin embargo, verse débil y asustada le era muy difícil de aceptar y mucho menos frente a él.
De pronto otro trueno mucho más poderoso que el anterior estremeció los alrededores recorriéndole un terrible escalofrío por la espalda- ¡Kyaaaaaaaa!- gritó aterrada y sucumbiendo ante el miedo no lo pensó dos veces lanzándosele en los brazos a un desprevenido muchacho que abrió los ojos como platos al sentir como se apretujaba en su pecho buscando protección.
-A…Akane…- logró balbucear en medio de su letargo observándola muy sorprendido y con las mejillas muy rojas.
El cielo nocturno de Nerima estaba cubierto por nubes de tormenta que liberaban destellos por los rayos ocultos entre ellas, de un momento a otro la lluvia torrencial azotó la ciudad. Afuera, la lluvia caía incesante y el oscuro lugar solo era iluminado por los rayos que deslumbraban fervientemente.
Ranma se mantenía estático con el corazón a millón y con la mente en blanco intentando concretar cuál sería su próximo movimiento, esa acción por parte de la jovencita lo había tomado con la guardia baja y su confianza había tomado un vuelo muy lejos de allí.
Tragando con pesadez se atrevió a bajar la mirada sin poder evitar quedar maravillado con su cercanía, su dulce aroma lo hizo aspirar suavemente haciéndole recordar lo mucho que adoraba su olor, la calidez de su cuerpo invadió el suyo y una serenidad lo embargó.
Otro sonoro estruendo la hizo dar un respingo acompañado por un suave quejido de miedo obligándola a querer resguardarse más presionando sus manos en su espalda, Ranma se sobresaltó un poco al sentirla y automáticamente la rodeó con sus brazos queriendo transmitirle que no estaba sola. En ese instante, en ese momento todo temor abandonó su cuerpo, no importaba nadie más, no importaban las peleas y los problemas, solo le importaba demostrarle que estaba dispuesto a protegerla siempre cuando ella lo necesitara.
Akane al sentir en su espalda las fuertes y calidas manos de su ex prometido abrió los ojos de golpe olvidándose completamente de lo que la atemorizaba, no se lo esperaba y su corazón dio un vuelco de la emoción. Sus mejillas se tornaron de un leve carmín y todo el miedo que solo hace segundos sentía se vio reemplazado por ese cosquilleo en el estómago que sentía cada vez que lo tenía cerca.
Se dio cuenta de lo rápido que latía su corazón y no pudo evitar sonreír ante la idea de que él estuviera nervioso ante su presencia, el abrazarlo había sido muy osado de su parte pero el verse correspondida la llenaba de felicidad, no quería estar en otro lugar en ese momento que no fueran en sus fuertes brazos.
Y sin importarles su entorno, las complicaciones y las personas que los rodeaban, decidieron entregarse a ese instante, transformar ese momento en un recuerdo perfecto, disfrutar cada segundo sin importar las consecuencias.
El sonido de la lluvia al caer y de los truenos retumbando en el exterior era lo único que mitigaba el silencio que dominaba en el lugar. No se sabía si habían pasado minutos o solo segundos, pero a ninguno de los dos le importaba, estaban allí de pie, abrazados y con los ojos cerrados disfrutando de su cercanía, del calor que emanaban sus cuerpos y de sus respiraciones acompasadas. Se negaban a abrir los ojos por temor a que si era un sueño terminarían regresando a la realidad.
Sin embargo, nada duraba para siempre y tarde o temprano ese mágico momento se desvanecería. Akane abrió levemente los ojos llegándole como un flash todos los sucedidos que se habían venido presentando en los últimos días. Tenía que enfrentarlo, tenía que saber su opinión, así, quizás podría poner en orden sus sentimientos.
Se atrevió a recorrer su bien formada espalda con sus manos grabando la sensación de su tez en sus dedos haciendo que se le erizara la piel y su cuerpo se tensara, cosa que notó esbozando una pequeña sonrisa. Tomo aire y con desgano rompió el abrazo alejándose solo centímetros de él.
En ese instante, los nervios florecieron rápidamente en ambos, miraban al suelo con timidez.
-R…Ranma…-
-Di…dime…-
Tardó unos segundos en continuar la oración y tímidamente alzó la mirada observándolo con las mejillas rojas- Gracias- dijo esbozando una tierna sonrisa.
El corazón se le detuvo al quedar cautivado en esa maravillosa sonrisa, se quedó mirándola embobado y al darse cuenta de su estado sacudió la cabeza y rascándose la nuca desvió la mirada- De…de nada…no tienes por qué agradecer…no…no fue nada- balbuceó fingiendo desinterés- ¿Ya estas mejor?-
-etto…si yo…reaccione sin darme cuenta- explicó sonriendo avergonzada mientras jugaba con sus pulgares- ahm…yo…yo quería…ahm…decirte algo- agregó sintiendo como si las piernas le temblaran como gelatina por los nervios.
-¿Decirme?- no pudo evitar verla algo sorprendido- Si claro adelante-
-Bueno yo…- las palabras se le atascaron en la garganta, no hallaba forma de como preguntarle sin riesgo a terminar peleando, sin embargo, la duda la estaba consumiendo, necesitaba saber que pensaba él sobre su compromiso con Soiyiro. Tomando aire se armó de valor- se trata de Soiyiro-kun- reveló presionando los ojos como si estuviera esperando que una bomba estallara.
De solo escuchar su nombre una sensación amarga se apoderó de su estómago, la idea de que ella estuviera pensando en él lo hizo ponerse de mal humor -¿Quiere hablar de él? ¿Acaso todo el rato que estuvo conmigo estaba pensando en él?- caviló amargamente temblándole la ceja derecha intentando no enfadarse, cosa que no le estaba funcionando.
- ¿Y bien? ¿De qué se trata?- preguntó con voz fría y tajante.
Un escalofrío recorrió su espina al darse cuenta de su repentino cambio de actitud, sabía que el hecho de solo mencionarlo lo había enfadado y se estaba comenzando a arrepentir, sin embargo, no podía retroceder, solo podía esperar lo mejor de la situación aunque no le veía buen resultado.
-Bueno…es que él…ahm…-
-¡Ya dilo de una buena vez!- ordenó alzando levemente la voz ya con la paciencia al límite haciendo que la peli-azul diera un respingo.
-No tienes por qué enfadarte…intento tener una conversación decente contigo- refunfuñó con el ceño fruncido comenzándose a molestar por su impaciencia.
-¡Ja! Si como sea ya solo di lo que tienes que decir- mencionó arrogante cruzando los brazos malhumorado.
-Que odioso es…ni siquiera sé por qué me molesto en intentar hablar con él…es un idiota- pensó intentando mantener su mal genio a un mínimo nivel.
-¿Y bien? Estoy esperando- insistió alzando una ceja y moviendo el talón intranquilo.
Suspiró tratando de mantener la serenidad- Soiyiro-kun hoy me invitó a salir- musitó mientras desviaba la mirada.
-Eso yo ya lo sabía- reiteró con tono apacible para sorpresa de la chica que lo miró asombrada-¿Piensas decirle que si?- preguntó con sus ojos clavados en ella.
Un severo sonrojo adornó su rostro ante la pregunta y más por la intensidad de su mirada que la hacía perder el aliento - No…no estoy segura…no lo sé- contestó con un hilo de voz rompiendo el contacto visual sintiéndose un poco intimidada.
-¿No estas segura? ¿Qué clase de respuesta es esa?- reclamó entre dientes presionando sus manos tratando de contener la ira que poco a poco lo iba consumiendo. El silencio de la jovencita lo hizo enfurecerse aún más rápido, su cabeza le estaba haciendo malas jugadas y la idea de que ella estuviera considerándolo hacia que los celos lo carcomieran-Akane mírame a la cara y dime que no estás interesada en ese imbécil-
-¡no!- contestó de inmediato y por inercia sonrojándose de sobremanera sintiéndose mucho más avergonzada- b…bueno…no…es decir…yo…- estaba vuelta un caos, la insistencia de Ranma la estaban hundiendo en un mar de nervios que no podía controlar.
-¿Qué es lo que siento por Soiyiro-kun?- se cuestionó invadida por la inseguridad presionando las manos en su regazo. Esa pregunta se la había hecho muchas veces sin conseguirle respuesta y ahora tenía a Ranma exigiéndole algo que aún no había podido resolver.
Sin que ellos se dieran cuenta, en la oscuridad fuera de la cocina estaban todos y cada uno de los miembros de la familia pegados como lapas en la pared amontonados uno sobre otros viendo la situación, Soun y Ghenma estaban de primer lugar comiéndose las uñas muy nerviosos, Nabiki como una directora de cine estaba agachada bajo ellos grabando todo mientras que Kasumi y Nodoka estaban tras ellos preocupadas con las manos en las mejillas mirándose entre ellas.
Soiyiro estaba recostado en la pared al pie de las escaleras con los brazos cruzados manteniéndose cabizbajo, estaba preocupado por Akane y por como terminaría esa conversación, aparte, muy en el fondo, también quería saber lo que ella sentía por él.
-Sigo esperando una respuesta Akane…habla de una maldita vez ¿Te gusta ese bueno para nada?- gruñó arrastrando las palabras entre los celos y la rabia dando un paso hacia ella al mismo tiempo que ella retrocedía- ¡Responde!-
No podía con tanta presión, sentía que le faltaba el aire y una opresión en el pecho y dando otro paso hacia atrás lo observó con los ojos brillosos-¡no lo sé!- le gritó respondiéndole lo primero que se le venía a la cabeza- No puedo responderte eso ahora-
Una venita palpitó con fuerza en la sien del muchacho- ¿! Como que no puedes?! ¡¿No puedes o no quieres?!- farfulló casi enloquecido doliéndole en el alma que al no saber, al no estar segura había una posibilidad de que si fuera posible que estuviera interesada en él.
-¡no tienes por qué gritarme! ¡Simplemente no lo sé!- se defendió en el mismo tono de voz y desviando la mirada continuó- estoy confundida…él es tan amable y lindo conmigo que me hace sentir cómoda cuando estoy a su lado-
Una punzada atravesó el pecho de Ranma como si fuera una flecha al escuchar lo dicho por ella.
Afuera todos volteaban a mirar al mismo tiempo a Soiyiro que al verse observado se sonrojó severamente desviando la mirada sintiéndose muy avergonzado.
Con el corazón hecho trizas, no podía permitir que ella lo viera sufriendo así que dejándose llevar por su orgullo se tragó su dolor -Parece que tienes un muy buen concepto de ese idiota- rugió entre dientes mientras se mantenía cabizbajo con el flequillo ocultando su mirada- son el uno para el otro-
La peli-azul sintió escalofríos al escucharlo, tragó pesadamente comenzando a pensar lo peor, tenía un mal presentimiento- Ran…Ranma- sintió intensas ganas de llorar y el corazón arrugársele. ¿Podía ser posible? ¿Ranma no tenía intención de pelear por ella?- ¿Tú…Tú crees que yo…deba aceptar?- preguntó muy temerosa llevándose la mano al pecho observándolo ansiosa.
La miró por un momento, sus hermosos ojos marrones lo observaban con anhelo-No hace falta que yo te dé permiso…eso está más que claro- aseveró con frialdad mientras lo dicho le caía como un balde de agua helada a la pobre chica que se mordía los labios para no llorar- Si quieres aceptar eres libre de hacerlo...se pueden casar si quieren…a mí no me importa- agregó al instante que se daba media vuelta y se dirigía a la salida.
Fue como si le fueran estrujado el corazón, con los ojos llorosos Akane observó cómo se alejaba botando todas sus esperanzas a la basura.
Los espectadores al ver que Ranma se acercaba entraron en pánico intentando huir de allí pero Ghenma y Soun chocaron y se enredaron entre sí sin poder zafarse, por accidente encendieron la luz quedaron todos al descubierto. Ranma salió de la cocina y los miró aun con el enfado al límite lo que hizo que los pobres hombres sudaran frio y se abrazaran lloriqueando, Nabiki silbaba haciéndose la desinteresada con la cámara escondida tras ella.
-Hijo ¿te encuentras bien?- preguntó Nodoka observando preocupada a su hijo que sabía muy bien que estaba destrozado por dentro.
-Estoy bien mama…no te preocupes- respondió sin mirarla a la cara pasándole a un lado en dirección a la escalera encontrándose de frente con Soiyiro quien lo miraba de reojo con su típica tranquilidad. Lo miró con furia a través de sus ojos presionando las manos con fuerza- Tú…-
Soiyiro se puso en alerta preparándose para cualquier cosa, lo miró seriamente sin mediar palabra.
El resto de los presentes se miraron entre si preocupados por lo que pudiera suceder.
Aun en la cocina, Akane se pasó el brazo por el rostro limpiando las lágrimas que corrían sin control por sus mejillas- Que tonta fui...cómo pude llegar a pensar que Ranma podría sentir algo por mí…es obvio que él es el más feliz por haber roto nuestro compromiso y que le importa muy poco lo que yo haga con Soiyiro-kun- presionó fuerte las manos a los lados de su cuerpo manteniéndose cabizbaja- No puedo dejar que se dé cuenta que me destrozó el corazón… no voy a permitirlo…ya bastante me ha hecho sufrir-
Limpió nuevamente sus lágrimas y retomando su orgullo alzó la mirada con decisión- No llorare más por ti Ranma…no más aunque mi corazón haya tomado su decisión-
El poderoso rugir de un trueno estremeció la tierra pero esta vez la jovencita ni se inmutó. Los corazones de dos jóvenes destrozados se acompañaban con la turbia y tormentosa lluvia que azotaba en el exterior.
Continuara….
Bueno señores espero que hayan disfrutado tanto como yo cada palabra de este emocionante capitulo, debo admitir que hasta yo me emocione con cada palabra hasta el final T-T.
¿Qué pasará ahora entre Ranma y Akane? ¿Sera posible que todo haya terminado entre ellos? ¿Soiyiro de verdad tendrá una oportunidad?
¡No desesperen! Pronto tendrán un nuevo capítulo con más emociones, acción y suspenso…
Solo les pido paciencia
Se les quiere muchísimo! Hasta la próxima
Matta nee!
Kane-chan
