Konnichiwa! Nuevamente me aparezco por aquí con lo que ya parece mi entrega mensual entre trabajo, universidad, curso y la familia no me doy tiempo extra para publicar con más frecuencia, sin embargo, quisiera asegurarles que la espera vale la pena (espero xD).

Espero que esta nueva entrega les brinde el suspenso, el drama y la aventura que tanto quieren de una historia.

Los personajes principales de esta historia (a excepción de Soiyiro Mayade y otros incluidos) pertenecen únicamente a la grandiosa Rumiko Takahashi.

-blablabla- comentarios

-blablabla- pensamientos

Decisiones del Corazón

Capítulo XII: Agua, sol, arena y ¿Piratas?

La noche seguía empañándose bajo la lluvia hostil que descendía sin piedad sobre la durmiente ciudad, los truenos seguían retumbando inclementes mientras iluminaban por segundos cada espacio oculto por la oscuridad, al mismo tiempo, las hojas de los arboles eran azotadas por las gotas frías que chocaban contra ellas.

Dentro de la casa, la tensión que se vivía era tan densa que se podía cortar fácilmente con un cuchillo de plástico, el silencio era acompañado por la ansiedad de los presentes que miraban con expectante preocupación la silenciosa batalla visual que se vivía entre Soiyiro y Ranma. Ninguno de los dos emitían sonido alguno, solo estaban muy atentos a los movimientos de su rival.

Si las miradas mataran, Soiyiro ya estuviera muerto, la cruel y furiosa mirada que le dedicaba el artista marcial era muestra de la rabia, la ira que le tenía en ese instante, sin embargo, el oji-miel no se dejaba someter, aunque su mirada era más serena denotaba la misma intensidad con la cual era atacado.

Soun y Ghenma parecían que se iban a quedar sin dedos por andar comiéndose las uñas de los nervios que los tenían al borde de un colapso mental, Nabiki muy concentrada seguía grabando cada detalle de la situación como si de una película se tratara mientras que Kasumi y Nodoka estaban muy preocupadas por lo que pudiera ocurrir.

Todos allí sabían que estando furioso, Ranma podría ser capaz de lastimar gravemente a su oponente.

Cabizbaja, Akane salió de la cocina pasándose el brazo por el rostro con la intención de irse a su cuarto a dormir e intentar mermar el dolor en su pecho. Detuvo su andar al encontrarse con toda su familia en el pasillo, los cuales voltearon a verla inmediatamente.

Pestañeó confundida- ¿Se puede saber que...- detuvo su cuestionamiento en seco al fijar su atención en los dos jóvenes sintiendo como se le paralizaba la respiración- ¡oh no! ¿Acaso pretenden pelearse? Soiyiro-kun no sabe nada de artes marciales...Ranma podría lastimarlo de gravedad -se debatió con preocupación llevándose la mano al pecho.

-Apuesto que piensas que ya ganaste- masculló Ranma arrastrando las palabras en voz baja sin quitarle su iracunda mirada de encima. Las ganas de molerlo a golpe lo estaban consumiendo, la rabia y los celos estaban por hacerlo perder el control.

-Yo no estoy aquí para ganarle a nadie- contestó el oji-miel con voz tranquila pero en alerta manteniendo su semblante de seriedad, también tenía un orgullo que mantener y no iba a dejarse intimidar por nadie, además, Akane no merecía tanto sufrimiento, merecía alguien mejor y aunque quizás no tenía ninguna oportunidad de ganarse su corazón, iba a dar batalla hasta el último momento- pero yo si pienso pelear por ella- sentenció en un susurro que solo el artista marcial pudo escuchar.

Le estaba declarando la guerra.

Ranma sintió como la sangre le hirvió de la rabia por el comentario tan mordaz de su rival- ¿Ah sí? Mucha suerte con eso- respondió con una sarcástica sonrisa presionando los puños dispuesto a demostrarle que él no era rival para nadie.

-¡Basta!- interrumpió Akane interponiéndose entre los dos para sorpresa de ambos apartándolos con los brazos extendidos hacia ellos- ¡Ni se les ocurra pelearse!- ordenó observándolos a los dos suplicándoles con la mirada.

Ambos la miraron e inmediatamente entendieron sus preocupaciones, Soiyiro le asintió levemente con la cabeza esbozando una sutil sonrisa dándole a entender que no se preocupara.

Ella le devolvió el gesto agradecida, dirigió su atención hacia el chico de la coleta que al mirarlo sintió las piernas desfallecer, la intensidad de sus ojos azul-grisáceo estaban sobre ella haciendo que el corazón se le paralizara por un momento, sin embargo, el reciente encuentro en la cocina aun lo tenía fresco en la mente cargándola de valor para enfrentarlo.

-Sabes muy bien que enfrentarte a él en una pelea no sería justo… él no sabe nada de artes marciales así que por favor…- agregó lo último con un tono de súplica observándolo con los ojos brillosos, cada segundo que pasaba sentía como las fuerzas se le desvanecía, solo quería echarse a llorar pero debía mantenerse con la frente en alto, su orgullo debía mantenerse intacto.

Para Ranma, el verla allí, suplicándole que no lo lastimara era un golpe muy duro para su orgullo y su corazón ya destrozado, se vio obligado a tragar con pesadez para tratar de mitigar el nudo que se le formó en la garganta- Y encima lo defiende ¿Acaso no se da cuenta que me está destrozando el alma? ¿No le importa?- pensó con amargura frunciendo el ceño- ¡Ja! Igual no pensaba perder mi tiempo en ese bueno para nada- farfulló desdeñoso pasándoles a un lado tropezando intencionalmente con Soiyiro quien simplemente aspiró aire armándose de paciencia.

El silencio permanecía mientras observaban como Ranma desaparecía al final de las escaleras y al sentir el fuerte golpe de la puerta cerrarse en el segundo piso, los espectadores soltaron el aire que hasta ahora tenían retenido por la ansiedad.

En la oscuridad de su habitación, Ranma se sentó en medio del futón con las piernas flexionadas y rodeadas con sus brazos ocultando su rostro entre sus rodillas entregándose al dolor que en ese momento perturbaba su corazón, la depresión y la soledad era sus únicos acompañantes en ese tormentoso momento.

La incomodidad se hizo evidente, los presentes fijaron su atención en la peli-azul que tenía la mirada oculta por su cabello y los puños presionados, era obvio que ya era hora de huir de allí.

-bu…bueno creo que…ahm…ya es hora de dormir ¿no lo creen?- propuso la castaña riendo con nerviosismo caminando como un cangrejo hasta las escaleras tratando de mantener oculta la cámara tras de sí.

Soun y Ghenma asintieron con rapidez y como niños pequeños la siguieron tratando de no llamar mucho la atención.

-Todo estará bien Akane-chan- aportó Kasumi con su típica dulce sonrisa con la intención de animar un poco a su decaída hermana.

Nodoka se le acercó y apoyando su mano en su hombro le indicó en silencio que contaba con su apoyo a pesar de todo, la jovencita la miró de reojo brindándole una débil sonrisa de agradecimiento. Junto a la mayor de las Tendo subieron las escaleras a sus respectivas habitaciones.

El silencio volvió a adueñarse de la habitación, Akane seguía de pie en el pasillo con la mirada perdida en algún punto del suelo, dejó escapar un sonoro suspiro y cabizbaja se giró caminando hasta la puerta que daba al jardín. Se notaba a lo lejos que estaba agobiada por tantas cosas vividas y la reciente pelea con Ranma había sido un golpe muy duro que apenas podía soportar.

Soiyiro simplemente la miró alejarse, por un momento alzó la mano para llamar su atención pero inmediatamente retuvo esa acción decidiéndose a respetar su privacidad. Soltó un suspiro recostándose en la pared cruzando los brazos.

- me gustaría tanto poder ayudarte en algo Akane…no es justo que Ranma te trate como lo hace…es un completo tonto...tú necesitas a alguien que te valore y no tema expresarte lo que siente-sentenció en su mente analizando todo lo sucedido hasta ahora, sin embargo, un punto muy importante en la ecuación interrumpió sus pensamientos- ¿Dónde se supone que voy a dormir ahora?- se preguntó mirando a las escaleras mientras una gotita al estilo anime rodaba por su cabeza, no pretendía volver a la habitación que compartía con quien podría asesinarlo de un solo golpe.

Observando la lluvia caer dispersa en sus pensamientos, Akane estaba sentada en el pasillo que daba al jardín con las piernas flexionadas y rodeadas por sus brazos mientras su mentón reposaba en su rodilla, con la mirada perdida tristemente veía como las gotitas de lluvia culminaban su descenso encontrándose con el suelo.

Dormir en ese momento le era inútil, difícilmente iba a poder conciliar el sueño después de tan desastrosa escena así que prefirió quedarse allí, sola, aprovechando la frescura que liberaba la lluvia mientras le daba tiempo a su dolido corazón de recomponerse.

-¿Por qué duele tanto? ¿Por qué siempre tengo que terminar así?- sonrió amargamente mientras con pesar cubrió medio rostro con su mano mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos- ya debería estar acostumbrada a todo esto pero siempre…siempre es el mismo dolor insoportable- cerró sus ojos por un momento aspirando aire llenando sus pulmones, los abrió nuevamente y ocultó su rostro entre sus rodillas- ahora lo entiendo todo…ya comprendí cuál fue mi error-

Los brillantes rayos del sol se colaron entre las ranuras de las cortinas y con extremo pesar abrió los ojos lentamente pestañeando un par de veces para adaptarse a la luz. Adormilada tomó asiento y estiró los brazos mientras dejaba escapar un largo y sonoro bostezo. Batalló por unos segundos para terminar de despertarse recién dándose cuenta que estaba en su cama.

-¿Eh? ¿Estoy en mi habitación?- se preguntó mirando su alrededor mientras terminaba de volver al mundo de los despiertos pestañeando confundida-¿Cómo llegue aquí? ¿Acaso todo fue un mal sueño? – se cuestionó con una diminuta esperanza floreciendo en su interior, sin embargo, las duras palabras de Ranma llegaron a su cabeza abandonando rápidamente esa pequeña y pasajera ilusión- Fue real…todo lo que paso anoche fue muy real- se convenció suspirando con pesar mientras se arrimaba a la orilla de la cama apoyando los pies en el suelo- Ranma dejo muy en claro que no le importa lo que pase entre Soiyiro-kun y yo…es obvio que no siente nada por mí-

Dos toques en la puerta la hicieron salir abruptamente de sus pensamientos dando un fuerte respingo en la cama, inmediatamente miró hacia la puerta tratando de controlar su agitado corazón que de un momento a otro se le aceleró a tal punto que parecía que le iba a dar un infarto- ¿Quién podrá ser? ¿Será él? – Sacudió la cabeza rápidamente desechando esas ideas- Cálmate Akane cálmate…es imposible que sea Ranma así que no tienes motivos por los cuales ponerte así- se dijo respirando fuerte y pausado tratando de calmarse.

Se puso de pie e indecisa caminó hasta la puerta tardando unos segundos en decidir si abrir o no teniendo la mano sobre el pomo de la misma. ¿Y si era él? ¿Y si era Ranma?. Volvió a tomar una gran bocanada de aire y sin pensarlo más la abrió.

-Ohayou Akane- saludó un sonriente Soiyiro masajeándose el cuello tratando de mitigar el dolor producido por un mal dormir- espero no haberte despertado…sé que es temprano- expresó riéndose apenado.

-Soiyiro-kun…- balbuceó por inercia tratando de ignorar el deje de decepción que sintió en su interior, sin embargo, no podía negar que necesitaba ver un rostro agradable después de tan horrible noche- Buenos días Soiyiro-kun…no te preocupes ya estaba despierta- le corroboró sonriéndole tiernamente, se dio cuenta de su malestar en el cuello observándolo curiosa- ¿Te encuentras bien?-

-¿Eh? Ah sí si claro no te preocupes- respondió rápidamente tratando de disminuirle importancia a la situación- solo es un efecto por dormir en la sala- agregó riendo apenado y al observar la cara de sorpresa de la jovencita se apresuró en continuar- pero no tienes por qué preocuparte…yo decidí dormir allí porque me pareció lo más apropiado para el momento-

Akane no pudo evitar sentirse mal por él, después de todo es solo una víctima más de todas las locuras vividas en la casa- Pobre Soiriyo-kun...él no tiene culpa de nada y termina pagando los platos roto y ahora que lo pienso…él también estaba en el pasillo anoche y escuchó todo lo que dije en la cocina- sus mejillas se tornaron de un carmín intenso por la vergüenza- ¡Qué vergüenza con él!- reflexionó colocándose las manos en sus mejillas con un gesto de pánico olvidándose por completo del oji-miel que la miraba muy curioso y confundido.

Recordando el motivo del por qué estaba allí, Soiyiro carraspeó llamando su atención haciendo que ella diera un leve respingo y volteara a mirarlo con timidez- preparé algo muy especial para ti y tu familia asi que necesito que te arregles - enunció animado mientras Akane lo miraba sin entender- te esperare abajo- dio un paso hacia atrás y se medió giró- Ah y no olvides tu traje de baño- agregó brindándole una gran sonrisa dirigiéndose a las escaleras.

-¿eh?- balbuceó Akane que lo miró irse mucho más confundida con signos de interrogación sobre su cabeza.

3 horas de viaje más tarde.

Los deslumbraste rayos del sol la cegaron obligándola a cubrir sus ojos con la palma de la mano observando con evidente sorpresa el panorama que tenía en frente. Parecía que sin saberlo había escogido la ropa perfecta para la ocasión, un vestido blanco de tirantes que le llegaba hasta las rodillas con flores azules de decoración y unas sencillas sandalias eran el atuendo perfecto para tal lugar.

-Kawaii…- balbuceó anonadada mientras se acomodaba un mechón de cabello tras la oreja debido a la suave brisa que golpeaba su rostro como caricias- Esto es increíble ¿En dónde estamos?- preguntó aun sin despertar de su asombro medio girándose observando a Soiyiro que se acercaba vistiendo una playera azul y un short con unos lentes sobre su cabeza.

- Supuse que necesitaban distraerse y pasar un rato agradable asi que hice un par de llamadas – explicó ofreciéndole una sonrisa parándose junto a ella al mismo tiempo que extendía el brazo a su derecha dándole la bienvenida- Bienvenida al recinto privado de los Mayade-

Se trataba de una paradisiaca costa en forma de media luna escondida en el lecho de una montaña, como se encontraban sobre la cima de un peñasco podían observar claramente cada sector de la hermosa playa de arenas blancas con algunas mesas y sombrillas a lo lejos, la serenidad de las aguas azules que rompían sus olas con delicadeza en la orilla y que resplandecía por el reflejo del sol.

Soiyiro miró de reojo a la impresionada jovencita de cabellos azules y no pudo evitar sonreír divertido ante el brillo de sus ojos como si fuera una niña pequeña. Desvió su atención al resto de los invitados que bajaban de uno en uno del lujoso transporte blanco de vidrios ahumados.

-Espero que les sea de su agrado y disfruten su estadía- dijo sonriéndoles a los impresionados huéspedes que miraban perplejos la belleza del lugar.

-vaya vaya…Soiyiro-kun tú sí que sabes impresionar a las personas- mencionó Nabiki con un short corto color pardo y una blusa tipo topless verde oscura quitándose los lentes que hasta ahora llevaba puesto colocándolos sobre su cabeza mirando con asombro su alrededor- admito que tienes una forma muy interesante de ganarte a la familia de tu futura esposa…me agrada- añadió riendo de lado haciendo que el muchacho riera incomodo con las mejillas sonrojadas por la vergüenza.

-Oh pero que hermoso lugar…parece de ensueño- pronunció la mayor de las Tendo que con las manos en el pecho veía con emoción el bello panorama.

Tras Kasumi bajaba Soun que al poner los pies en el suelo y darse cuenta del maravilloso lugar en donde se encontraban, se acercó a Soiyiro y tomándolo de los hombros lo miró muy serio haciendo que él lo mirara asustado- Hijo tengo que decirte algo importante ¡Estoy orgulloso de tenerte como futuro yerno!- exclamó dramático mientras dos cataratas surcaban sus ojos estrujándolo en un fuerte abrazo y luego se dirigió hacia sus hijas dando brincos como una niña.

Una gota al estilo anime rodó por la cabeza de un casi traumado Soiyiro que reía nervioso- e…etto…gracias supongo- sacudió un poco la cabeza se acercó rápidamente al transporte y le ofreció la mano a Nodoka que al ver su gesto le sonrió dulcemente aceptando su ayuda bajando delicadamente acomodándose el kimono- Señora Saotome estoy muy complacido que ustedes también hayan aceptado mi invitación…me complace poder tenerlos aquí de verdad- confesó mientras se rascaba la mejilla con una tímida sonrisa.

-Oh Mayade-kun estamos muy agradecidos que nos hayas traído a este magnífico lugar…eres un muchacho muy amable – respondió con una amplia sonrisa –Es un hermoso lugar ¿No lo crees querido?- preguntó al mismo tiempo que volteaba a ver a su esposo que bajaba del transporte.

-Estoy de acuerdo contigo querida…es un lugar bastante impresionante y este muchacho ha demostrado que es digno de admirar- se le acerca y lo palmea amigablemente en el hombro- a pesar de las diferencias que has tenido con el obstinado de nuestro hijo…estamos muy agradecidos por invitarnos a venir-

-No tienen ni que mencionarlo…es todo un placer tenerlos aqui- expresó en respuesta asintiéndoles con la cabeza con una sonrisa.

-parece que nos falta alguien- indicó Nodoka mirando al transporte y luego a Ghenma- Querido-

-Enseguida- obedeció el hombre del turbante e inmediatamente se regresó al transporte entrando y en unos segundos volviendo a salir con un muy histérico Ranma amordazado y amarrado de las manos y los pies cargándolo en su hombro como un saco de papas.

Unas gotitas al estilo anime rodaron por la cabeza de Soiyiro mientras que veía como Ghenma dejaba en el suelo a su hijo que se zarandeaba como un gusano intentando liberarse mientras lo asesinaba con la mirada y chillaba palabras que para suerte de su progenitor eran inentendibles por la cinta.

-Tienen unas maneras pocos ortodoxas de convencer a las personas- se dijo rascándose la mejilla recibiendo una fulminante mirada por parte del chico de la coleta sintiendo escalofríos – me…mejor voy a asegurarme que bajen todo el equipaje…con permiso- articuló riendo nervioso huyendo de allí rápidamente.

Nodoka tranquilamente se acercó a su enfadado hijo agachándose frente a él- Tienes que entender que no podíamos dejarte solo en casa…sería muy cruel de nuestra parte- le explicó tan tierna como siempre mientras que sacaba su katana de quien sabe dónde y desenfundando un poco le mostraba el filo de la hoja haciendo que su rabia se transformara inmediatamente en pánico comenzando a sudar frio- ¿Vas a demostrar que eres un muchacho obediente y de buenos modales?-

Inmediatamente Ranma asintió con la cabeza lo más rápido que podía riéndose muy asustado y preocupado por su vida.

-¡Perfecto! Me alegra que lo hayas reconsiderado hijo mío- expresó muy contenta guardando la katana y jalándole la mejilla como si fuera un niño pequeño le quitó la cinta de un solo jalón haciendo que soltara un grito de dolor- la pasaremos muy bien- celebró aplaudiendo emocionada mientras se ponía de pie ignorando a su pobre hijo que tenía lagrimitas en los ojos y con la marca roja de la cinta en la boca.

Mientras dos empleados terminaban de descargar todo el equipaje y se lo llevaban, un hombre como de 50 años y de impecable esmoquin negro se acercó llamando la atención de todos haciéndoles una reverencia- Sean bienvenidos al recinto privado de los Mayade…Soy Harumoto Shigure y estoy a su servicios-

-¡Harumoto! ¡Que felicidad verte otra vez viejo amigo!- exclamó Soiyiro muy animado acercándose abrazándolo con mucho entusiasmo con palmaditas en la espalda.

-A mi también me da mucho gusto verlo joven Soiyiro- respondió el cordial hombre dejándose abrazar sin reflejar expresión alguna en su rostro- su llamada fue algo inesperada…nos hubiera gustado tener algo más de tiempo para brindarles mejores comodidades-

-lo se lo se mil disculpas Harumoto pero fue un plan de última hora- explicó riendo mientras se rascaba la cabeza- Déjame presentarte a todos…ellos son la familia Tendo y la familia Saotome- le indicó mientras todos le hacían una pequeña reverencia en muestra de saludo.

-Es un gusto conocerlos…cualquier duda o eventualidad no duden en manifestármelo- mencionó manteniéndose serio y formal- les indicaré su lugar de hospedaje…por favor síganme- indicó girándose mientras más adelante habían varios carritos como los que se usan en los campos de golf.

Abordaron los pequeños transportes y eran llevados por pequeño camino con cerca de madera mientras disfrutaban de la belleza azulada de la playa al pie de la montaña, al frente lograron divisar una enorme puerta de madera que poco a poco se abría ante su llegada.

Al traspasar la enorme estructura miraron con extremo asombro el lujoso lugar, se trataba de un enorme complejo de piscina de todos los tamaños con sillas y mesas con sombrillas y muchas palmeras a sus alrededores y de fondo un gran edificio blanco 5 estrellas.

-¡Wooo! ¡Estoy es increíble Soiyiro-kun!- expresó Akane sin poder creer lo que sus ojos veían mientras se bajaban de los carritos.

-Me alegra que te guste- contestó con una gran sonrisa de pie a su lado- Por favor siéntanse todos en su casa…son mis invitados asi que no duden en pedir todo lo que quieran- aclaró observándolos a todos que asentían muy contentos.

Todos menos Ranma quien estaba detrás de todos con los brazos cruzados observando malhumorado lo cercano y felices que estaban Akane y Soiyiro- Ese cretino cree que con estas tonterías la va a conquistar…como odio a este tipo - pensó sintiendo como los celos lo tenían al borde de la locura.

Despues de recorrer las instalaciones y conocer los alrededores, decidieron que era hora de echarse un buen chapuzón asi que sin dudarlo cada quien fue a cambiarse de ropa y comenzar a disfrutar de tan asombroso lugar.

Kasumi se puso un modesto traje de baño blanco de una pieza junto con Nodoka que sin intenciones de bañarse mantenía su Kimono y Soun ,se sentaron en unas tumbonas bajo la sombra de unas palmeras mientras inmediatamente eran atendidas por un mesero que les llevaba unos cocteles.

El enorme panda ya estaba haciendo de las suyas metido en la piscina haciendo malabares con unas pelotas disfrutando alegremente mientras era observado por los asombrados empleados, los huéspedes y los niños que aplaudían muy divertidos.

Nabiki salió de los vestidores con un hermoso y seductor traje de baño color rojo de dos piezas poniéndose sus gafas de sol- Akane quieres darte prisa…quiero poner en práctica mi plan de conquista usando este bikini nuevo…hay muchos chicos ricos en este lugar y no pienso desaprovechar esta oportunidad- pronunció esbozando una pequeña sonrisa y con una mano en la cintura escaneando el lugar divisando sus posibles victimas adineradas.

-¡No me estés apresurando! Además ¿Me puedes explicar algo? - le gritó desde el interior del lugar asomando apenas la cabeza fulminándola con la mirada toda roja de las mejillas- ¡¿Tú fuiste la responsable de esto?!- reclamó terminando de salir llevando puesto un provocativo traje de baño amarillo de dos piezas tipo topples- ¡No puedo andar por allí con esto puesto Nabiki!- agregó cubriéndose con las manos muy apenada mirando su alrededor.

-Tonterías Akane te ves muy bien - resaltó alzando los hombros con desinterés observándola de reojo con una media sonrisa- resalta tus proporciones…es lo ideal a la hora de causarle fantasías a tú ya sabes quién- indicó guiñándole un ojo haciendo que ella se sonrojara severamente- yo voy a bañarme…sino querías utilizarlo no debiste ponértelo- agregó sacándole la lengua y riendo con malicia huyó del lugar.

-¡No tenía otra cosa que ponerme gracias a ti!- le protestó indignada por la falta de dignidad de su hermana viendo como se alejaba frunciendo el ceño- no puedo creer que esa chica tan malvada sea mi hermana- refunfuñó algo malhumorada cruzando los brazos dejando escapar un suspiro mirándose resignada- no puedo andar por allí usando esto…que vergüenza-

Ranma, todo malhumorado con un gesto de niño malcriado caminaba con las manos tras la cabeza vistiendo un short y una sudadera con capucha metido en sus propios pensamientos.

- No puedo creer que me hayan obligado a venir a este lugar…mi familia no tiene consideración alguna conmigo y ese imbécil de Soiyiro tiene las agallas de echarme en cara toda su fortuna...estúpido niño rico cree que con esto ya gano...que ni siquiera lo sueñe- pensó deteniéndose y por casualidad mirando a su derecha deteniéndosele el corazón de golpe al quedarse totalmente embelesado ante la belleza de su ex prometida vistiendo ese comprometedor atuendo- A…Akane…-

No pudo evitar admirarla de arriba abajo mientras se veía concentrada en sus propios pensamientos paseando sus ojos por cada centímetro de su blanca piel sintiendo como el corazón le volvía a latir con descontrol casi saliéndosele del pecho- Kawaii…no puedo creer lo hermosa que se ve…- caviló sin poder quitarle la mirada de encima con una atontada sonrisa y las mejillas sonrojadas.

Despertó de golpe de su encantadora hipnosis al escuchar como un par de chicos tras èl se detenían y miraban embobados a la peli-azul susurrando entre ellos. Una venita de furia palpitó en su frente e inmediatamente volteó a verlos con una macabra mirada haciendo que ambos muchachos se pusieran azules del miedo y se lanzaran a la piscina nadando con todas sus fuerzas al otro lado de la misma.

-malditos cretinos…creen que tienen el derecho de mirarla- pensó celoso viéndolos huir y luego mirándola nuevamente- no puedo permitir que ande por allí…de seguro fue una sucia jugada de Nabiki- sentenció suspirando malhumorado por las malas intenciones de la castaña acercándose a ella quitándose la sudadera quedando con la camiseta que llevaba debajo - Akane-

-¿Eh?- reaccionó saliéndose de su mar de pensamientos volteando a mirarlo sintiendo como se le paralizaba la respiración sonrojándose a más no poder al recordar su vestimenta tan sugerente- ¡¿Por qué tuviste que aparecer justo en este momento?!- gritó en su interior sintiendo las piernas temblar y el estomago contraérsele al ver que se acercaba desviando la mirada apenada.

-Ten- le ofreció la prenda mirando a otro lado con las mejillas sonrojadas- ponte esto si no quieres que todos los pervertidos de este lugar te coman con la mirada- explicó fingiendo desinterés rascándose la mejilla.

Asombrada y roja de las mejillas, volteó a mirarlo y le asintió con la cabeza mientras tomaba la sudadera por inercia- Gra…Gracias- susurró dándose cuenta que estaba nervioso y avergonzado sintiendo como la dicha florecía en su interior esbozando una pequeña sonrisa.

Ranma la miró de reojo y al verla sonreír sintió que todo a su alrededor perdía sentido, nada se comparaba con la belleza de su sonrisa, ella se dio cuenta que la observaba sintiéndose mucho mas apenado al verse descubierto- ehm…me…me lo de…devuelves más tarde- tartamudeó carraspeando tratando de parecer natural yéndose de allí como un niño tímido.

Akane se quedó allí de pie mirando cómo se iba aun asombrada por lo ocurrido, miró la sudadera y la abrazo a su pecho sonriendo atontada- Tal vez Nabiki tenía razón…con esto puesto quizás haga que fantasee un poco conmigo- meditó riendo como niña pequeña sintiéndose muy feliz.

El agradable ambiente era contagioso y muy animado, Soun y Nabiki estaban sentados en la barra libre disfrutando de los incontables tragos y cocteles que les ofrecían, Nodoka y Kasumi hablaban y reían sentadas en las tumbonas cubiertas por las frondosas palmeras que tapaban el sol, en la piscina el panda flotaba como si un colchón inflable se trataba y los niños muy divertidos saltaban sobre su panza y lo usaban como trampolín.

Ranma estaba recostado también sobre una tumbona con los brazos usándolos como almohada y una pierna cruzada sobre la otra mirando discretamente a la dueña de su corazón que sonriente se mantenía sentada sobre la orilla de la piscina mientras los pies los tenia metidos en el agua llevando puesta la sudadera que él le presto. No podía evitar mirarla, estaba hechizado con su belleza.

-¿No piensas bañarte Ran-chan?-

-Claro que no…sabes lo que pasa cuando yo…- dejó de hablar cuando se percató de quien le hablaba y pegando un brinco de la tumbona se levantó mirando muy sorprendido a la cocinera quien le sonreía divertida- ¡Ukyo!-

-¡Hola Ran-chan!- le saludó muy risueña y animada teniendo un traje de baño azulado de dos piezas con el cabello recogido en una coleta y su espátula en su espalda como siempre- No podía desaprovechar esta oportunidad única de disfrutar un lugar tan hermoso como este- agregó con los ojos brillosos moviéndose como niña emocionada.

Arqueó la ceja mirándola con sospecha -¿Cómo rayos llegaste aquí?-

-Ryoga y yo íbamos a tu casa precisamente cuando iban saliendo…nos fijamos que iban a divertirse así que no quisimos perdérnoslo- confesó lanzando una risilla de niña traviesa- así que nos ocultamos en la maleta del transporte y aquí estamos-

-¿Estamos?- indagó mirándola muy curioso.

-¡Oe Bakarayo!- lo saludó apareciendo tras él tomándolo por sorpresa y sujetándolo tras el cuello haciéndole una llave china- me di cuenta como mirabas embobado a Akane-san ¿Acaso no eres aun lo suficientemente valiente como para decirle que la amas?-

Una vena palpitó con fuerza en su sien -¡Ryoga! ¡Idiota quítame las manos de encima!- logró zafarse para inmediatamente atacarlo con una patada trasera pero el chico de la bandana lograba esquivarlo dando un paso hacia atrás- así que el pervertido niño cerdo también vino de polizón-

-¿Cómo te atreves a insultarme cuando eras tú quien babeabas mirando a Akane-san?- espetó mosqueado cruzando los brazos- apuesto que te estabas imaginando cosas indecentes con ella sucio pervertido- mirándolo de reojo.

Se sonrojó severamente al verse descubierto abriendo la boca para devolverle el insulto pero no se le ocurrió algo coherente que decirle. Cruzó los brazos y bufando desvió la mirada tratando de no demostrar que estaba en lo cierto- no seas imbécil…yo no la estaba mirando-

-¡Ja! Como siempre de cobarde…por eso Akane-san te dejo por otro- mencionó burlón mientras lo miraba de soslayo ganándose una fulminante mirada por parte del ofendido muchacho.

-¡Bueno ya déjense de pelear par de tontos!- los regañó Ukyo fulminándolos con la mirada a ambos con las manos en la cintura- Ryoga deja de pelear con él como si aun estuvieras interesado en Akane…eso me ofende- espetó cruzando los brazos desviando la mirada enojada.

Todo enojo se le olvidó al desorientado chico al escuchar el comentario e ignorando a su contrincante volteó a mirarla- ¡No no Ukyo-chan! ¿Cómo puedes creer eso? Yo solo tengo ojos para ti- confesó jugando tímido con sus pulgares. Tomó aire y mirándola serio y varonil se acercó tomándola de las manos brillándole los ojos- Jamás dudes de mi amor por ti querida mía…mi corazón solo es tuyo y siempre será así-

Ukyo no pudo evitar sentirse conmovida por sus palabras sonrojándose mirándolo tímida-Oh Ryoga mi corazón también es tuyo mi amor- agregó melosa mientras eran rodeados por un romántico aura rosa con mariposas a su alrededor.

Ranma solo los miraba con un gesto de entre terror y aversión con un tic en el ojo mientras una gotita al estilo anime descendía sobre su cabeza- Van a hacer que vomite con tanta cursilería- susurró y sin querer seguir viendo ese empalagoso espectáculo decidió ignorarlo alejándose de allí. Se detuvo por un segundo mirando a Akane de reojo imaginándose con ella en ese plan romántico sonriendo rascándose la punta de la nariz- no sería mala idea-

La noche caía sobre la costa y las estrellas adornaban el cielo nocturno siendo su reflejo un precioso mosaico sobre el sereno mar. Dentro del hotel, en el salón de fiesta estaban todos los huéspedes reunidos alrededor de una gran mesa alargada repleta de gran variedad de platillos y muchas bebidas.

Soun y Ghenma quien ya transformado en hombre se encontraban cantando con los brazos rodeando su hombros notándosele muy ebrios mientras Kasumi y Nodoka les aplaudían divertidas, Nabiki tenía cara de niña caprichosa con las mejillas rojas exigiendo tragos a gritos teniendo intimidadas a las pobres empleadas que la miraban con terror mientras estaba rodeada por un grupo de chicos totalmente embobados por ella.

Ryoga y Ukyo eran la prueba viviente de la cursilería en acción, sentados uno al lado del otro se daban de comer entre si mirándose embobados y diciéndose apodos tiernos.

Akane que recién se daba cuenta de su ávido romance los miraba riéndose nerviosa ya que le era algo difícil de imaginárselos en ese plan de melosos enamorados, desvió su atención por un momento hacia el chico de la coleta que devoraba su plato como si no hubiera mañana- Ranma y yo actuando asi…- pensó sonrojándose levemente al imaginarse una situación similar donde él le daba de comer e inmediatamente se le acercaba tomándola por sorpresa dándole un beso mientras la recostaba en el suelo.

Soiyiro quien estaba sentado a su lado hablando amenamente con otro comensal se percató de lo roja mirándola curioso- ¿Te pasa algo?-

La pregunta la hizo salirse inmediatamente de su mundo de ensueños sacudiendo con fuerza la cabeza volteando a mirarlo negando con las manos exageradamente- ¡No No No! Estoy bien…so…s…solo me distraje un momento- explicó rascándose la cabeza sin parar de reír por los nervios poniéndose de pie rápidamente- v…voy a salir un rato…necesito aire fresco- agregó sintiéndose avergonzada por sus sugerentes pensamientos.

-te acompañare…no quiero que andes sola por allí- indicó el oji-miel limpiándose la boca con una servilleta poniéndose de pie. Ella lo miró sorprendida por un instante y luego aceptó asintiéndole con la cabeza con una pequeña sonrisa.

Ambos se dirigieron a la puerta del salón que daba a la playa llamando la atención de Ranma que inmediatamente paró de comer teniendo las mejillas llenas de salsa- ¿A dónde piensan ir a esta hora? - gruñó mentalmente sintiendo como los celos hacían de las suyas, a pesar de su última conversación con ella, no iba a permitir que Soiyiro le pusiera una mano encima- Apuesto que ese cretino quiere aprovecharse de la situación- se puso de pie con los puños presionados y recorriendo la mirada por la mesa divisó a Ryoga ocurriéndosele una grandiosa idea mientras se le dibujaba una malvada sonrisa brillándole los ojos.

-Abre la boquita mi dulce U-chan- pidió el chico de la bandana mientras que con voz melosa le ofrecía un trozo de pastel- di aaaaaaaa- la jovencita toda sonrojada le asentía y cerrando los ojos abría la boca esperando el bocado y antes de que pudiera dárselo sintió como lo jalaban por detrás del cuello de la camisa comenzando a ser arrastrado- ¡¿Que rayos?!-

Ukyo al ver que no recibía el bocado prometido abrió los ojos y miro confundida como Ranma llevaba arrastrando a su novio- Ran-chan ¿A dónde llevas a Ryoga?-

-¡Gomen nee U-chan! ¡Prometo devolvértelo!- respondió haciendo un ademan de súplica ignorando los pataleos del muchacho.

-¡estúpido suéltame! ¡Pagaras por esto bakarayo!- reclamó enojado mientras era soltado en un rincón y sentándose se acomodó la ropa de mala gana mirándolo malhumorado-¿Qué es lo que quieres ahora?

-Necesito de tu ayuda- susurró el chico de la coleta agachándose frente a él mirando a los lados verificando que nadie los estuviera viendo- Necesito que seas mi espía-

-¿Tu espía? ¿De qué demonios estás hablando?- preguntó arqueando una ceja mirandolo muy confundido cruzando los brazos.

-Es que…- se sonrojó levemente rascándose la mejilla y desviando la mirada- necesito que vigiles que Akane y ese imbécil de Soiyiro no hagan nada- añadió susurrando avergonzado.

-¿Vigilar a Akane-san?- lo miró curioso por un momento y luego una sonrisa burlona adorno su rostro - Ah ya entiendo…te preocupa que Soiyiro aproveche su tiempo a solas con ella ¿cierto? solo estas celoso que patético eres Saotome- agregó negando con la cabeza y alzando los hombros.

Una vena palpitó en su frente enojándose por la burla del chico- ¡Cierra la boca estúpido! ¿! Me vas a ayudar o no?!- masculló con una muy fingida sonrisa temblándole la ceja de la rabia.

-Me encantaría ayudarte Ranma de verdad pero a U-chan no le gustaría que yo me prestara a este tipo de cosas tan tontas- respondió fingiendo desconsuelo dándole palmaditas en el hombro levantándose- Ahora solo tengo ojos para mi querida U-chan- poniendo ojitos brillosos, tras él, Ranma se levantaba tomando un jarrón de agua fría de la mesa y sin dudarlo se la echaba encima- ¡cuic cuic cuic!- chilló el ahora cerdito mirándose y luego mirándolo furioso chillándole en reclamo.

-Que gran amigo eres…sabía que ibas a querer ayudarme- mencionó Ranma con una gran sonrisa burlona dejando el jarrón aun lado y tomándolo sin mucho cuidado por la bandana caminó a la salida mientras este pataleaba para soltarse - Vigílalos y si ves algún movimiento sospechoso por parte del imbécil de Soiyiro muérdelo ¿Entendido?- lo miró por un momento y sin piedad lo lanzó con fuerza a la playa.

El pobre cerdito con los ojitos llorosos aterrizó de frente en la arena quedando enterrado en esta, se levantó y se sacudió escuchando las risas de Akane y Soiyiro, rápidamente volteó a mirarlos y corrió hasta acercarse escondiéndose tras una roca.

A pesar de que su amor por Akane ya era cuestión del pasado, la seguía queriendo como su amiga y siempre iba a protegerla, Ranma tenía sus motivos para desconfiar del recién llegado así que era el momento perfecto para corroborar sus intenciones con ella.

-No puedo creer que todo esto le pertenezca a tu familia…cada vez estoy más sorprendida de las cosas que descubro de ti- expresó animada la peli-azul volteando a verlo mientras caminaba descalza con las zapatillas en su mano, llevaba puesta la sudadera que temprano Ranma le había prestado y un short corto- eres todo un chico millonario- agregó riendo divertida.

El oji-miel no pudo evitar sentirse avergonzado sonrojándose de las mejillas- El millonario es mi padre...yo no tengo nada que ver con su fortuna - respondió rascándose la nuca- admito que a veces me aprovecho de eso pero no me gusta alardear ni nada por el estilo-

Akane lo miró y continuó riendo divertida ganándose una gran sonrisa por parte de su acompañante. De pronto, la tranquilidad que se estaba viviendo se esfumó, se detuvo al instante poniéndose en alerta mirando a los lados cosa que llamó la atención de Soiyiro el cual detuvo unos pasos más adelante volteando a verla curioso.

-Akane ¿Qué pasa?-

-No estamos solos…- susurró buscando indicio de algo sospechoso inspeccionando todo sus ángulos de vista. De pronto sus sospechas eran confirmadas al ver que algo era lanzado de entre unos arbustos hacia Soiyiro - ¡cuidado!- gritó lanzándose hacia él haciendo que ambos cayeran al suelo mientras dos cuchillas se clavaban en la arena. Frotándose la cabeza se levantó un poco mirándolo preocupada- ¿Te encuentras bien?-

Él le asintió con la cabeza con gesto adolorido por la caída ayudándola a ponerse de pie- ¿Tú estás bien?-

Le asintió brindándole una pequeña sonrisa mientras las risas malvadas de unos hombres llamaban su atención volteando a mirar hacia la oscuridad de unos matorrales. Achicando un poco la mirada trató de divisar lo que se ocultaba entre los arbustos. De repente, un grupo de hombres con pañoletas en sus cabezas, parches y espadas salieron de su escondite rodeándolos a ambos.

El pequeño cerdito que estaba distraído rascándose la oreja con su patita se percató de lo que estaba pasando abriendo los ojos de golpe chillando por la preocupación.

-¡¿Qué creen que están haciendo?! ¡Esto es propiedad privada! ¡No pueden estar aquí!- Reclamó Soiyiro dejando a Akane tras él dispuesto a defenderla mirando su alrededor.

-No te preocupes muchacho ya estábamos por irnos…vinimos por ti- mencionó uno de los sujetos riendo con malicia mientras poco a poco se acercaban.

-Tú eres nuestro boleto para ser millonarios niño…será mejor que no te opongas y vengas con nosotros- añadió otro sujeto acercándose por detrás de Akane tomándola del brazo con fuerza- Tú también vendrás con nosotros preciosura-

-¡Akane!- gritó el oji-miel al ver que la sujetaban.

-¡Quítame las manos de encima!- farfulló la peli-azul mientras que zafándose del agarre alzó al sujeto usando su cuerpo como apoyo y lo lanzó con fuerza hacia adelante haciéndolo chocar con otro frente ellos.

Una gotita al estilo anime rodó por la cabeza de Soiyiro al ver que su preocupación era en vano. La chica sabía defenderse por sí sola sin problemas. El vigilante porcino chilló de alegría y desde su escondite le hacía porras a la jovencita muy orgulloso de ella.

-¡Atrápenlos!- gritó el aparente líder mientras los hombres inmediatamente se lanzaban hacia ellos.

-Soiyiro-kun apártate yo me encargo- aseveró la peli-azul y sin pensarlo se lanzó hacia los hombres que de uno en uno lograba quitarse de encima con puñetazos en la cara y patadas en el estómago.

Uno de los lesionados sujetos se medió arrastró en el suelo y tomando fuerzas soltó un silbido que dejó eco en toda la playa justo antes de que uno de sus camaradas cayera encima de él dejándolo fuera de pelea con ojitos como espirales.

Esquivando con velocidad los ataques con las espadas y cuchillos Akane derribaba al último de sus contrincantes y cuando estaba por darle el golpe final, un golpe y un quejido la hizo distraerse volteando a ver como Soiyiro caía al suelo inconsciente abriendo los ojos de golpe- ¡Soiyiro-kun!- gritó asustada poniéndose de pie inmediatamente.

Al lado de él, estaba un sujeto alto y corpulento, llevaba puesto un pantalón y chaleco largo de cuero sin mangas teniendo los brazos cruzados, su rostro no se le veía bien porque tenía puesto un sombrero también de cuero, tenía dos espadas en su espalda sostenidas por estuches con correas que cruzaban su pecho.

Inmediatamente ella sintió que ese sujeto era mucho más peligroso, que era distinto a sus otros oponentes y no pudo evitar sentir miedo ante su presencia.

-¡Ca…capitán! ¡Perdónenos por el retraso!- señaló adolorido uno de los tipos hincándose a su lado haciéndole reverencias notablemente nervioso- No es necesario que se involucre mi señor…lo tenemos controlado-

-¿Controlado? Si ya lo veo- mencionó el misterioso sujeto mirando de reojo a Soiyiro- ¿Es ese el chico que buscamos?-

-S…Si capitán…ese es Mayade Soiyiro y esa chica debe ser su novia- señalando tembloroso a Akane quien solo miraba con alerta y en posición de defensa.

-¿Así que buscaban a Soiyiro-kun? No puedo permitir que se lo lleven- caviló Akane sintiéndose nerviosa por la situación ya que la presencia del recién llegado era muy distinta a los demás.

-Yo me encargo a partir de ahora- instó el desconocido hombre bajando los brazos muy tranquilo emanando un aura desafiante y peligroso- llévense al muchacho y recojan a los demás-

-¡Si señor!- exclamó el subordinado poniéndose de pie y corriendo hasta Soiyiro lo tomó cargándolo en su hombro.

Akane al darse cuenta que se lo llevaban dio un paso para detenerlo pero era sorprendida al ver como el nuevo y misterioso hombre aparecía frente a ella bloqueándole el paso- ¡Que veloz es!- dio un salto hacia atrás sacudiendo la cabeza recuperando su posición de pelea- ¿!Quienes son ustedes y por qué quieren a Soiyiro-kun?!-

-Somos piratas y los piratas hacemos esto- respondió el hombre muy tranquilo con una media sonrisa acomodándose el sombrero- Su padre tiene una cuenta pendiente con nosotros y la cobraremos a nuestro estilo-

-¡No lo permitiré!- aseveró decidida a detenerlos lanzándose hacia él- ¡Kyaaaa!- clavó su puño en su mejilla con fuerza sonriendo victoriosa pero su gesto se transformó en uno de asombro al ver como el hombre ni siquiera pestañeo ante el ataque manteniéndose inmóvil ante ella- ¿Nani?-

-Ese fue un golpe digno de admirar- confesó el sujeto observándola de reojo ampliando más su media sonrisa mientras la tomaba de la muñeca apartando su puño del rostro sin soltarla- me gustan las mujeres que saben defenderse-

Un terrible escalofrío recorrió su espalda al escucharlo jaloneando intentando soltarse mientras lo miraba con pánico - ¡Estoy en problemas! ¡Este sujeto no es un rival común!-

-¡Capitán! Ya todo está preparado para irnos…esperamos sus órdenes- explicó uno de sus subordinados tras ellos mientras de fondo una lancha a orillas de la playa aparcaba y los otros subían a Soiyiro.

-Hora de irnos camaradas- respondió mirándolo de reojo y luego miró a Akane- tú vendrás con nosotros- espetó soltándola y sin darle tiempo de nada más le dio una bofetada con el dorso de la mano con tal fuerza que la dejó inconsciente y antes de que cayera la sujetó del brazo y la cargó sobre su hombro- ¡Vámonos!-

El cerdito que hasta el momento estaba impactado por lo sucedido con un tic en el ojo y la boca abierta a mas no poder, reaccionó al ver como Akane era agredida y secuestrada, chilló de la sorpresa y corrió hasta donde estaba lancha con los sujetos a bordo y cuando estaba por llegar el motor de la embarcación aceleró haciendo que un montón de arena fuera despedido hacia atrás dejándolo enterrado bajo una pequeña montaña. Sacó la cabeza de entre el montículo de arena y observó con los ojos llorosos como la lancha desaparecía a lo lejos.

4 horas habían pasado y la ausencia de Akane y Soiyiro ya se había hecho evidente y preocupante. Ya todos los huéspedes se habían ido a dormir. Soun y Ghenma estaban tan ebrios que apenas podían mantenerse despiertos abrazados del hombro tambaleándose y balbuceando incoherencias.

-Ya es algo tarde y Akane-chan ni Soiyiro-kun no han regresado- indagó Kasumi mirando con preocupación a los demás.

-No creo que deban preocuparse tanto…de seguro están de lo más romántico en algún lugar secreto- intervino Nabiki con una media sonrisa mientras se terminaba su bebida de un solo trago mirando de reojo a Ranma que sentía como si le clavaran un puñal en el pecho- Soiyiro-kun está haciendo lo que cierto personaje no hizo en tanto tiempo- añadió ganándose una furiosa mirada por parte del muchacho haciéndose la inocente mirando a otro lado.

Impaciente y malhumorado, el chico de la coleta se puso de pie caminando hasta la salida asomándose al balcón mirando hacia la oscura playa sin ver nada fuera de lo común- Maldición ¡¿Dónde diablos están esos dos?!- pensó mientras su mente le jugaba muy sucio imaginándoselos muy melosos disfrutando de su privacidad- ¡No! ¡Maldición eso no puede estar pasando!- gruñó frotándose las manos en la cabeza con desesperación.

-¡Ranma! ¿A dónde se supone que enviaste a Ryoga?- preguntó Ukyo acercándose con las manos en la cintura mirándolo moviendo el pie impaciente - Si se pierde lo vas a lamentar-

-Por favor no seas exagerada Ukyo…ese idiota sabe cuidarse solo- farfulló malhumorado el artista marcial ignorando sus reclamos.

Harumoto ingresó al gran salón hablando con dos de los guardias de seguridad asintiéndoles con la cabeza mientras estos les hacía una reverencia y rápidamente salían de allí - Hemos revisado todas las cámaras del hotel y no hay señales del Joven Soiyiro y su prometida…también revisamos cada una de las cámaras exteriores sin éxito- explicó con serenidad mientras otro guardia ingresaba al salón haciéndoles una reverencia.

-Harumoto-san las cámaras número 28 y 29 están inactivas…envié a que las revisaran y me informaron que fueron dañadas intencionalmente…revisamos toda la playa y no encontramos nada sospechoso…solo encontramos a un pequeño cerdo perdido en la orilla-

-¿Un cerdo?- preguntó Ukyo que rápidamente se acercó al joven guardia tomándolo del cuello de la camisa zarandeándolo- ¿Dónde está ese cerdito? ¿Dónde lo tienen? ¡Es mi novio!-

-¿Su…Su novio?- cuestionó con ojitos como espirales mientras por la puerta ingresaba otro de los empleados tratando de sujetar a un muy agitado cerdito que chillaba descontrolado luchando por soltarse.

-¡Ryoga!- gritó la castaña de la emoción soltando inmediatamente al pobre guardia mientras que al escuchar su voz, el pequeño porcino la miró alegrándose muchísimo de verla y mordiéndole el dedo de quien lo sujetaba se logró soltar corriendo hasta ella con los ojos llenos de lágrimas- ¡Mi amor estaba tan preocupada por ti!- exclamó cogiéndolo en sus brazos y apretujándolo entre sus pechos muy contenta.

-¡Por fin te dignaste en aparecer bueno para nada!- reclamó Ranma acercándose arrebatándoselo de los brazos comenzándolo a zarandear- ¡¿Dónde demonios están Akane y Soiyiro?!-

-¡Ranma lo estas lastimando!- vociferó la cocinera muy enojada por su falta de delicadeza quitándoselo nuevamente resguardándolo en su pecho. El cerdito reaccionaba de golpe sacudiendo la cabeza mirando hacia Ranma chillando como tratando de explicarle, sin embargo, su idioma porcino era muy difícil de entender.

-¿Sera que algo les ocurrió?- preguntó Nodoka muy angustiada con las manos en el pecho.

-Ryoga así jamás te entenderemos…no hablamos idioma cerdo cariño- indicó Ukyo dejándolo en la mesa y tomando una tetera de agua caliente se la arrojó encima transformándose nuevamente en humano estando totalmente desnudo frente a todos.

Kasumi y Nodoka se cubrieron sus rostros muy avergonzadas, Nabiki ni le prestó atención ya que estaba muy concentrada en beberse todo lo que fuera liquido en la mesa y Ukyo simplemente sonrió atontada.

-Oh Ryoga…que afortunada soy- balbuceó riendo embobada con las manos en las mejillas toda sonrojada.

-¡Ranma tengo que…- se interrumpió al darse cuenta en que condición estaba y mirándose se sonrojó severamente muy avergonzado tomando rápidamente un tazón grande cubriéndose sus partes privadas- ¡Oe Ranma! ¡Algo muy grave paso! ¡Se trata de Akane-san! – agregó mirándolo con preocupación llamando la atención de todos los presentes que lo miraron igual de preocupados.

El corazón se le detuvo un momento al escuchar lo dicho por su amigo, lo peor pasó por su mente- ¡¿Akane?!- gritó impaciente mientras el miedo corría por sus venas. Se acercó hacia él y tomándolo de los hombros lo agitó con fuerza con desesperación y miedo reflejado en su mirada- ¡Habla de una maldita vez! ¡¿Qué fue lo que paso?! –

-Un…unos sujetos aparecieron en la playa y emboscaron a Akane-chan y a Soiyiro- logró explicar algo mareado. Ranma lo soltó de golpe estupefacto por la noticia- Por lo visto son unos piratas…vinieron buscando a Soiyiro y Akane-san intentó detenerlos pero apareció un tipo muy fuerte…ella no pudo contra él…de un solo golpe la derribó y se los llevaron a ambos- agregó desviando la mirada con frustración- si tan solo la hubiera podido ayudar-

Abrumado, el chico de la coleta dio un paso hacia por la sorpresa mientras su rostro denotaba temor a lo lejos, su corazón latía desbocado en su pecho pensando en el peligro en que estaba la jovencita- Dios espero que este bien…esos malditos cuando los encuentre me la van a pagar muy caro- presionó con fuerza los puños mientras poco a poco la ira iba aumentando.

El silencio inundó el gran salón, Nodoka y Kasumi se tomaron las manos muy angustiadas mientras que Nabiki menos demostrativa los miraba de reojo, muy en el fondo la preocupación también la estaba acechando.

-¡buaaaaaa! ¡Mi hija!- lloró desconsolado un Soun que apenas podia mantenerse de pie tambaleándose como gelatina- ¡Voy a rescatar a mi hija en este preciso instante!Hip! ¡Dime donde esta muchacho! ¡Hip! ¡Iré por ella en este instante! ¡Hip! - balbuceó el hombre mientras tambaleante le gritaba a una estatua.

-Espero que se encuentren bien…para que hayan logrado derrotar a Akane significa que no son tipos comunes- musitó la joven cocinera con la mano en la boca mirando con asombro y preocupación- ¿A dónde se los habrán llevado? ¿Cómo los vamos a encontrar?-

Harumoto miró al guardia tras él y le asintió con la cabeza mientras este le hacia una pequeña reverencia saliendo corriendo del lugar- Activaremos todos los protocolos de seguridad…nos encargaremos de encontrarlos y rescatarlos-

-¡Se supone que ustedes tienen vigilado este lugar! ¡¿Cómo diablos esos sujetos entraron y se los llevaron en sus narices?! ¡¿Qué clase de guardaespaldas son ustedes?!- reclamó Ryoga exasperado tomando al pobre mayordomo del cuello de la camisa zarandeándolo como muñeco de tela.

-¡Ryoga basta! Deja a ese pobre hombre no tiene la culpa- reiteró Ukyo apartándolo del mareado hombre sin mirarlo directamente con las mejillas sonrojadas - sigues desnudo mi amor-

Se miró percatándose que estaba en lo cierto poniéndose rojo como un tomate y rápidamente tomando el mismo tazón cubriéndose- Ups…perdón- se disculpó riéndose avergonzado.

-Tienen mucha razón…fue una terrible falla de nuestra parte que hayan violado la seguridad del recinto y hayan secuestrado al joven Soiyiro- se excusó Harumoto arreglándose la ropa- me encargaré personalmente de dirigir los protocolos de rescates…no se preocupen que los vamos a encontrar y traer de vuelta sanos y salvos-

-Haga lo que tenga que hacer…Ryoga y yo iremos con ustedes así que dense prisa en hallar su ubicación- explicó el chico de la coleta mirando al anciano que le asentía con la cabeza abandonando el lugar.

-Yo iré con ustedes chicos- mencionó Ukyo sacando su espátula haciéndola girar en sus manos con gran habilidad- esos tipos se arrepentirán de haberse topado con nosotros-

-Ranma por favor traerlos de vuelta y tengan mucho cuidado- dijo Nodoka acercándose con las manos en el pecho.

Ranma los miró a todos de reojo asintiéndoles con la cabeza- La traeré de vuelta…a los dos-

-Akane resiste…iré por ti-

La oscuridad poco a poco se aclaraba ante ella y comenzaba a tomar forma mientras lentamente abría los ojos. Sintió una punzada de dolor proveniente de su mejilla enrojecida y lastimada llevándose la mano a la misma mientras se sentaba de a poco.

- I…Itte ¿Qué es este lugar?- murmuró mirando a su alrededor viéndose en una habitación de paredes y piso de metal iluminada solo con una sucia bombilla percatándose que a su lado estaba Soiyiro aun inconsciente- ¡Soiyiro-kun!- reaccionó de golpe al verlo moviéndolo del hombro- Soiyiro-kun despierta ¡Soiyiro-kun!- sintió como el corazón le volvió a latir al ver como el muchacho daba signos de vida.

-I…Itte ¿Qué…Que fue lo que…sucedió?- balbuceó el oji-miel llevándose la mano a la cabeza mientras volteaba a mirarla sentándose de a poco- Rayos ¿Qué me golpeo?- se percató del lugar en donde se encontraban mirando su alrededor con nerviosismo- ¿Dónde estamos?-

-Yokatta…me alegra que estés bien- expresó aliviada la peli-azul- no tengo la menor idea…- miró a su alrededor asustada- lo único que sé es que quienes nos trajeron aquí son unos supuestos piratas…el jefe de ellos mencionó que tienen una cuenta pendiente con tu padre y por esto te buscaban…te van a usar de seguro como carnada para extorsionarlo- se puso de pie y se acercó a la puerta intentando abrirla jaloneando un poco y luego dándole una patada pero era inútil, era metal reforzado y era imposible derribarla- ¡Rayos! ¡Tenemos que salir de aquí!-

Soiyiro se puso de pie mirando a su alrededor tratando de hallar un modo de escape sin hallar posibilidad alguna- Hay que encontrar el modo de salir de aquí- mencionó mirándola- Lo siento mucho Akane…por culpa de las tonterías de mi papa estas atrapada conmigo en esto- musitó con culpabilidad en su voz presionando sus puños.

-Soiyiro-kun no te disculpes…lo importante ahora es buscar una salida y pronto- le dijo con una sonrisa alentadora- además en cuanto se den cuenta que no estamos vendrán por nosotros…todo saldrá bien-

El sonido de la cerradura abriéndose llamo la atención de ambos, inmediatamente se pusieron en alerta mientras la puerta se abría. Dos de los subordinados con sus espadas en mano y sonriendo malvadamente entraron a la habitación siendo seguidos por el sujeto del sombrero que había derrotado a Akane en la playa.

- Espero que estén disfrutando su estadía en este lugar- aludió el hombre con ironía manteniendo una arrogante media sonrisa mientras se acomodaba el sombrero- Vaya pero que mal educado soy…aun no nos hemos presentado- agregó dando unos pasos adelantándose a los otros dos sacando las espadas de los estuches de su espalda haciendo que ambos jóvenes se pusieran aun más nerviosos y en alerta- Soy el Capitán Kurosan...dueño de altamar…el mejor espadachín que han conocido y pudieran conocer…soy mejor conocido como el samurái del mar- insinuó rosando las puntas de las filosas armas en el suelo haciendo chispas por la fricción.

- me parece más que es un charlatán egocéntrico- le susurró la peli-azul al oído a Soiyiro mientras este le asentía concordando con su comentario siendo observados por el capitán que le temblaba la ceja al verse mordazmente ignorado por ambos.

-¡Presten atención par de mocosos!- vociferó el hombre haciendo un veloz movimiento con una de las espadas apenas perceptible pero efectivo ya que en menos de un segundo una enorme ranura apareció en la pared justo entre ambos muchachos haciendo que dieran un brinco y gritaran del susto con gesto de total pánico.

-¡Que…que velocidad! Ni siquiera noté cuando movió la espalda- reflexionó Akane mientras tragaba con pesadez observando con nerviosismo la enorme ranura en la pared de metal.

-No tienen otra opción que hacer todo lo que digamos si quieren sobrevivir- indicó uno de los subordinados riendo con malicia con mucho orgullo en sus palabras- el capitán es el más fuerte…el más veloz y no le tiene miedo a nada ni a nadie…solo a los tiburones porque uno le mordió el trasero pero aun asi es capaz de enfrentarlos asi que es mejor que…- no pudo continuar ya que la filosa hoja de una de las espadas paso justo por debajo de su nariz haciendo que se pusiera azul del miedo y tembloroso mirara a su jefe que lo fulminaba visualmente- me…mejor me callo- agregó riendo muy asustado

-Escuchen…se que tienen sus razones para odiar a mi padre y créanme que los entiendo…yo a veces quisiera también secuestrarlo y llevarlo a una isla desierta y dejarlo allí pero con esto no resolverán nada…que tal si hablamos como personas racionales que somos y buscamos una solucion ¿Qué les parece? – propuso Soiyiro riendo nervioso intentando negociar.

Los tres hombres lo miraron y luego se miraron entre sí rompiendo en carcajadas muy divertidos como si le fueran contado un chiste muy gracioso.

Una gotita al estilo anime rodó por las cabezas de ambos muchachos.

-Eres un muchachito bastante audaz- mencionó Kurosan apuntándolos con una de las espadas mientras que Soiyiro rápidamente se puso frente a Akane para protegerla- Lo siento niño pero nuestras soluciones no son tan racionales…veras…nosotros tenemos una política que explica que mientras más carnada tengas más peces atrapas-

-Su problema es con mi padre y conmigo…déjenla ir a ella…no tiene nada que ver con todo esto- mandó el oji-miel mirándolo muy serio.

Kurosan arqueó una ceja ampliando su media sonrisa- Tampoco puedo ayudarte en eso muchacho…esta jovencita resultó ser más interesante de lo que parece- confesó rascándose la mejilla donde había recibido su potente puñetazo.

-¡Ustedes no se saldrán con la suya! ¡Van a venir a rescatarnos y ustedes lo lamentaran!- intervino Akane ya harta de la egocéntrica actitud del sujeto- ¡Se van a arrepentir por haberse metido con nosotros!-

-¡Akane! ¡¿Qué haces?!- replicó el oji-miel mirándola con cara de espanto y riendo nervioso- ¿Quieres que nos maten?-

-Me pareces que estas muy confiada de esas palabras niña- mencionó el capitán apoyando el dorso de una de las espadas en su hombro- ¿Acaso crees que existe alguien digno de pelear contra mí?-

-¡Si existe y él te va a dar la paliza de tu vida!- aseveró mirándolo con altanería- ¡Él va a venir por mi!- agregó presionando la mano en su pecho- Se que vas a venir por mi Ranma- pensó muy segura de que el chico de la coleta iba a venir a rescatarla, siempre era asi y no dudaba que esta ocasión iba a ser igual.

-¡Nos van a matar Akane!- caviló Soiyiro aterrado mirándola riendo muy muy nervioso.

-Akane ¿Ese es tu nombre cierto?- preguntó el hombre del sombrero caminando hasta ellos apartando de un golpe a Soiyiro que se mantenía frente a ella mientras los otros dos corrían y lo sujetaban.

-¡Soiyiro-kun!- gritó asustada intentando ir por él pero la filosa espada se clavaba en la pared a centímetros de su rostro sintiendo como el corazón se le iba a salir del pecho del miedo volteando a mirar al hombre que la tenia acorralada contra la pared.

-¡No te atrevas a hacerle daño!- advirtió el oji-miel forcejeando intentando soltarse del agarre.

-Mas te vale que de quien estés hablando sea alguien que valga la pena o créeme que tu supuesto salvador terminara siendo comida de los peces- sentenció Korusan riendo malvadamente.

Akane simplemente lo miró con miedo y nerviosismo tragando con pesadez tratando de mantener la compostura e implorando en su interior que toda esa pesadilla terminara lo antes posible.

-¡Ranma por favor date prisa!-

Continuara….

¿Qué les parece? ¿No se esperaban ese cambio tan radical verdad?

La verdad que a medida que iba escribiendo idea tras idea fueron colándose en la historia y quise añadirle algo de acción y aventura al suspenso y el drama que se estaba viviendo. Espero de verdad que estén disfrutando de esta gran historia que en mi opinión personal va por buen camino (espero xD)

Hay pocas palabras en japonés y las que están son muy conocidas asi que espero que no tengan problemas en reconocerlas.

Se les quiere mucho y cualquier comentario, duda, sugerencia, dinero en efectivo, cheque, tarjeta o regalo xD son bien recibidos por un mensaje.

Hasta la próxima…

Kane-chan