Konnichiwa!

¿Será muy tarde para disculparme por haberles prometido algo que no cumplí? de verdad que lamento muchísimo el haberme desaparecido por tanto tanto tanto tiempo T-T mi gran sueño es poder terminar esta historia y continuar con "Noches de ensueño y desvelo" que también tengo pendiente por terminar. *La autora se arrodilla y suplica* Gomen nasai!

Ahora bien, espero que les esté gustando el rumbo que está tomando la historia, me encanta la idea de mezclar el romance, la comedia y la aventura ya que eso es propio de Rumiko Takahashi en todas sus tramas…a mí me encanta ese modelo así que simplemente trato de captar lo que por mi mente se dibuja.

Espero que les guste este nuevo capítulo…ya nos estamos acercando al final de esta hermosa y divertida historia n.n ¡Muchísimas gracias por seguirme!

Los personajes incluidos en esta trama (a excepción de Soiriyo Mayade y otros personajes incluidos) son propiedad única y exclusivamente de la grandiosa Rumiko Takahashi.

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Decisiones del Corazón

Capítulo 13

¡Suspenso en la isla de los piratas! Korusan, el Samurái del Mar

El sol saliente del amanecer comenzaba a pintarse por la superficie de las serenas aguas y poco a poco se desvanecía la oscuridad que cubría todos los espacios de la playa y la montaña. Muy preocupados, la familia Tendo y los Saotome estaban en la playa observando como Ranma, Ryoga y Ukyo se terminaban de preparar para ir en la búsqueda de Akane y Soiyiro. Ukyo vestía su tradicional traje azul con su espátula en su espalda, Ryoga y Ranma tenían puestos un short de playa y unas playeras blancas.

-Gracias al chip rastreador que el joven Soiyiro tiene como protección pudimos ubicar su dirección exacta…se encuentran a unos kilómetros de aquí en una isla abandonada así que no hay tiempo que perder - explicó el señor Harumoto que tenía su elegante traje negro con una bandana blanca adornada con el símbolo de la familia Mayade en su cabeza- síganme por favor…nuestro transporte está listo- incitó con una reverencia.

Un muy pero muy elegante yate blanco último modelo estaba esperando en la orilla de la playa con una ondeante bandera que tenía el mismo símbolo familiar, otro sirviente preparaba la escalerilla haciéndoles una reverencia. Harumoto subió al modernísimo transporte preparándolo para encenderlo.

-¡sugoii nee!- expresó una muy sorprendida Ukyo que observaba la embarcación con ojitos brillosos realmente encantada- la familia de este chico cada vez me sorprende más…ahora entiendo porque esos sujetos se los llevaron…hasta yo lo haría si quisiera una recompensa- agregó riéndose en broma mientras se rascaba la mejilla.

-¡Ja! Por suerte ese tonto de Soiyiro tiene un rastreador porque si fuera por Ryoga jamás los hubiéramos encontrado- acusó Ranma con los brazos cruzados mirando de soslayo al muchacho que inmediatamente lo fulminó con la mirada.

-¡Ya me disculpe por eso! ¡Yo también quiero encontrar a Akane-san lo antes posible!- se defendió Hibiki gruñéndole con los puños presionados y es que había intentado por todos los medios recordar por donde se había ido el bote secuestrador pero como era costumbre ni siquiera se acordaba en donde se encontraba él.

-¡Si no fueras tan inútil ya desde hace rato estuviéramos en camino a encontrarlos!- le devolvió en grito teniendo una batalla visual gruñéndose entre ellos como perros mientras una venita palpitaba con fervor en sus frentes.

-¡Quieren parar de pelear por un instante par de tontos!- interrumpió Ukyo ya enojada por sus comportamiento tan infantiles y los tomó a cada uno de una oreja haciéndolos chillar de dolor- ¡Déjense de tonterías que es un momento muy serio!- agregó arrastrándolos a los dos hasta el yate mientras los adoloridos chicos intentaban vanamente soltarse de su fuerte agarre.

-Por favor tengan mucho cuidado chicos- suplicó Nodoka con las manos en el pecho. Ghenma que quien sabe por que motivo estaba convertido en panda, se mantenía a su lado con dos banderitas que decían "gambare" ondeándolas con mucho ánimo, era lógico que también seguía muy alcoholizado.

-¿! Por qué no puedo ir a buscar a mi hija?! ¡Tengo mis derechos!- exigió Soun a los gritos tambaleándose levemente aun con las mejillas rojas por el alcohol.

-Porque le estas gritando a una palmera papa- le respondió Nabiki mirando de reojo al hombre que agitaba una pobre palmera sin piedad - contamos con ustedes chicos…mucha suerte- añadió mirando a sus amigos con una mano en la cintura.

Ya con todos los tripulantes a bordo, Harumoto encendió la embarcación a toda potencia escuchándose el fuerte rugido del poderoso motor- ¡Sujétense fuerte chicos!-

Y sin esperar más, aceleró a toda potencia saliendo despedidos de la playa con tal velocidad que los chicos apenas tuvieron tiempo de sujetarse a las barandas de seguridad quedando guindados como pañueletas al viento lloriqueando por sus vidas. Después de unos minutos bajo levemente la velocidad, cosa que agradecieron los perturbados muchachos que temblando y algo mareados se ponían de pie acomodándose sus peinados que gracias al viento les había quedado graciosamente el cabello de punta.

-¡Oiga Harumoto! ¿Ya habían tenido problemas antes con esos tipos?- indagó Ryoga alzando la voz por el ruido del motor mientras se aferraba a las barandas como si su vida dependiera de ello.

-¡Si Joven Hibiki! ¡Esos piratas desde hace años han estado merodeando estas islas! ¡El señor Mayade les había pagado una gran fortuna para que dejaran en paz este lugar y no hubiera problemas con los huéspedes! ¡Sin embargo hace un mes exigieron más dinero y el señor Mayade se rehusó a seguir pagándoles!- explicó mirándolos de a rato mientras no perdía concentración en el camino - ¡Tengo que advertirles que esos tipos son muy peligrosos! ¡Tienen por capitán a un tipo llamado Korusan! ¡Se hace llamar el samurái del mar! ¡Tiene grandes habilidades con las espadas!-

-¡No me importa si es un samurái o un Dios! ¡No le voy a perdonar que se haya llevado a Akane! ¡Le voy a dar una gran paliza!- aseveró Ranma con total decisión presionando el puño frente a él olvidándose por un instante que estaba sobre un yate soltando las barandas y por el fuerte oleaje el mismo dio un sacudón que lo mandó a volar hacia atrás aterrizando de cara contra la pared y el signo Takahashi en sus manos- I…Itte…-

-Capitán…nuestras cámaras captan una embarcación que se dirige a nuestra playa- reveló uno de los subordinados que estaba sentado frente a un centro de control con una enorme pantalla dividida en varios cuadros con distintos videos de cámaras, tecleó con rapidez y el video donde se veía como el yate se acercaba se amplió en todo el recuadro.

- Así que esa chiquilla tenía razón…- mencionó Korusan con los brazos cruzados mirando la gran pantalla sonriendo de lado- démosle la bienvenida que merecen-

-¡Si señor!- el hombre inmediatamente se puso a teclear. En la orilla de la playa unas placas se comenzaron a alzar entre la arena y unos cañones se hicieron visibles. Pulsó un botón y activándose los cañones dispararon al mismo tiempo.

Ukyo bastante mareada, con el rostro de color verde y ojitos en espirales logró asomarse por la orilla del yate cubriendo su boca con la mano intentando no vomitar, miró al frente y se percató de puntos negros que se acercaban a ellos - ¿Qué es eso?- al segundo algo impactó en el agua con fuerza justo al lado de ellos - ¡kyaaaaaaaaa!- por el impacto el agua se elevó como un geiser y el yate se tambaleó bruscamente haciéndola caer al suelo junto con Ranma y Ryoga- ¡Itte!-

-¿!Que está pasando?!- exclamó Ranma muy alterado sin entender lo que sucedía intentando ponerse de pie aferrándose a las paredes.

-¡Nos están disparando! ¡Por favor sujétense fuerte!- gritó Harumoto mientras con gran agilidad viraba el timón de un lado a otro esquivando cada uno de los impactos lo que conllevaba que la embarcación se moviera con tal brusquedad que los chicos rodaran en el suelo como si de barriles se trataban.

-¿! Como que nos están disparando?!- vociferó con angustia el chico de la bandana mientras intentaba ponerse de pie y en una de las tantas sacudidas una gran ola los cubrió transformándose en el pequeño porcino- ¡cuic! ¡cuic! ¡cuic!-

-¡que fría!- chilló Ranma-chan al sentir la helada agua cubrirla abrazándose así misma temblando del frio perdiendo el equilibrio cayendo sobre P-chan rodando los dos por el suelo intentando sujetarse a algo.

- Vaya vaya…parece que no son tipos ordinarios después de todo- manifestó Korusan mientras observaba con atención como los intrusos esquivaban sus cañones, sonrió de lado muy intrigado- Déjenlos continuar…cuando lleguen aquí nos encargaremos personalmente de ellos -

Los ataques cesaron de un momento a otro haciendo que el mar se tranquilizara y Harumoto recuperara el control del Yate, unos minutos más tarde ya estaban llegando a la playa de la isla.

Ukyo muy mareada y un gesto nauseabundo se recargó en la orilla del yate tapándose la boca con espirales como ojos- P…por fin llegamos…pensé que no íbamos a vivir para contarlo- el cerdito también la acompañó en su agonía todo mareado apoyado en el barandal.

-K…kuso…e…esos malditos…me la van a pagar caro- reiteró Ranma-chan abrazándose del estómago intentando aguantar las ganas de vomitar mientras trataba de ponerse de pie.

-Hemos llegado jóvenes – les indicó el hombre de traje estancando el yate en la arena apagando los motores y volteándose a verlos tan tranquilo como si nada hubiera pasado- Es aquí donde tienen cautivos a la señorita Tendo y al Joven Soiyiro-

-¿Cómo se supone que los encontraremos en este lugar?- preguntó Ukyo ya sintiéndose mejor, mirando con asombro el frondoso paisaje frente a ella teniendo a p-chan abrazado en su pecho. Se trataba de una densa selva con enormes árboles y palmeras que se extendía a lo largo de la isla.

-No me importa cuando nos cueste…los vamos a encontrar- espetó Ranma-chan tronándose los dedos y dispuesta a inmiscuirse dentro del espeso follaje, dio un paso al frente cuando vio que unas sombras salieron de entre las palmeras y de un momento a otro se vieron rodeados por varios hombres que reían y las miraban maliciosamente con espadas y cuchillas en sus manos- ¡Ja! Parece que no fue necesario buscarlos- agregó mirando en alerta a los maleantes poniéndose en posición de pelea.

-¡Esto sí que es una sorpresa! Se trata de hermosas jovencitas…esto le va a encantar al capitán- pronunció uno de los hombres mirándolas lascivamente mientras sonreía de lado- ¡Atrápenlas!-

Los hombres se lanzaron sobre ellas, Ukyo sintió una mano en su hombro e inmediatamente volteó a ver con furia al tipo que la tenía sujeta- ¡No me toques depravado!- inmediatamente el cerdito en sus brazos se abalanzó sobre el hombre dispuesto a defenderla y con furia le rasguñaba la cara.

Otro se le venía encima, se agachó esquivando su espada y sacando su espátula se giró estampándosela en la cara con fuerza mandándolo a volar hacia unas palmeras. Ranma-chan con gran agilidad y sin problemas saltaba sobre los tipos esquivando sus ataques y con fuerza los pateaba en la cara dejándolos fuera de combate rápidamente.

Kurosan veía lo que sucedía a través de la gran pantalla de su centro de control. Cada vez se sentía más intrigado e interesado al ver como sus hombres eran derrotados fácilmente por las habilidosas jovencitas, amplió más su media sonrisa- Tráiganlas…me gustaría conocerlas en persona- dictaminó abandonando la habitación.

Harumoto muy tranquilo estaba de pie a un lado del yate, se agachó por un momento mientras le pasaba por encima uno de los apaleados hombres, al ver que este intentaba ponerse de pie le dio el golpe de gracia estampándole en la cabeza el ancla del yate dejándolo enterrado en la arena.

Ranma le dio un puñetazo en la cara al último hombre que los atacaba quedando rodeadas por un escenario de sujetos adoloridos e inconscientes.

-¡Ja! Eso fue demasiado fácil- aseveró riendo de lado muy orgullosa sacudiéndose las manos. De pronto sintió la arena temblar bajo sus pies- ¿Nani?-

-¿Qué está pasando?- preguntó Ukyo sintiendo el temblor acercándose a Ranma-chan de espalda a ella mientras el cerdito brincaba en sus brazos- ¿Nos van a disparar otra vez?

Ambas estaban muy alerta mirando a su alrededor buscando algún indicio de ataque, repentinamente el suelo bajo ellas desapareció abriéndose dos compuertas inmensas y haciéndolas caer irremediablemente por una oscura y larga tubería de metal chocando contra las curvas por la velocidad. Lo único que se escuchaban eran sus gritos de pánico.

Observaron la luz al final del túnel y terminaron cayendo sobre el duro y frio suelo de metal, primero Ranma-chan pegando la cara al piso con un quejido de dolor seguida por Ukyo quien aterrizó sobre ella y por ultimo p-chan que rebotó en su espalda y cayó al suelo todo mareado a los pies de uno de los tantos sujetos que los estaban esperando allí.

-Vaya pero que suerte…miren lo que tenemos aquí- mencionó el hombre alzando de la bandana al atontado cerdito- ya tenemos la cena- riendo malvado lo lanzó al segundo piso donde otro lo atrapó.

-¡Ryoga!- exclamó la joven cocinera al darse cuenta de que su novio estaba por convertirse en tocino- ¡Oigan déjenlo ir!- exigió poniéndose de pie inmediatamente sacando su espátula.

-Eso dolió…- indicó la pelirroja frotándose la nariz mientras se levantaba- ¿Dónde diablos estamos?- miró a su alrededor percatándose que se encontraban dentro de una impresionante edificación de metal con varios pisos y pasillos con barandas, estaban en lo que parecía el patio central del mismo ya que el techo estaba descubierto dejando entrar los rayos del sol, por lo visto su destino final era convertirse en una prisión porque en cada piso habían diversas habitaciones con puertas de metal reforzadas. Se veía abandonado por las condiciones oxidadas en las que se encontraban las instalaciones.

-¡No me esperaba que los rescatistas resultaran ser unas preciosas jovencitas!-

La fuerte e intimidante voz del capitán Korusan llamó la atención de las recién llegadas que inmediatamente alzaron sus miradas hacia el segundo piso. Ambas chicas se percataron de inmediato que no se trataba de otro subordinado más.

-Sean bienvenidas a mi humilde morada...espero que nuestro recibimiento no haya sido algo brusco para ustedes- mencionó con burla ensanchando su malvada sonrisa en su rostro manteniendo los brazos cruzados.

-¡Tú debes ser el capitán de estos idiotas! ¿! En donde está Akane?!- exigió de inmediato la pelirroja mirándolo con furia e impaciencia- ¡Más te vale no haberle puesto una mano encima!- masculló entre dientes presionando fuertemente las manos.

-¿Akane? Ha claro…te refieres a esa hermosa y altanera muchachita…no te preocupes ella se encuentra bien…por ahora - respondió con total tranquilidad mientras apoyaba las manos sobre el barandal observándolas con lascivo interés- en estos momentos considero que deberían preocuparse más por ustedes-

-¡No me estés diciendo preciosa!- gruñó palpitándole una venita en la frente ya con la ira al límite y sin pensarlo más con su típica agilidad saltó sobre la cara de uno de los sujetos impulsándose hacia él- ¡Devuélveme a Akane!- alistó su puño en dirección a su rostro, cuando estaba a centímetros de lograr su objetivo Korusan detuvo su ataque con su mano sosteniendo su puño- ¿!Nani?!-

El hombre del sombrero la miró sin dejar de sonreír mientras la mantenía sujeta del puño - eres muy fuerte para ser una simple chica…me sorprende-

-¡Eso es apenas el comienzo imbécil!- aseveró al mismo tiempo que lograba zafarse y girando le impactaba una patada en la mejilla, con rapidez dio un gran salto hacia atrás y girando en el aire aterrizó junto a Ukyo sonriendo orgullosa-¡Ja! ¿Qué te pareció eso eh?-

-Impresionante- confesó con el rostro ladeado y la mejilla roja por el golpe recibido. Se limpió la mejilla con el dorso de la mano mirándolas- será divertido ver las cosas que pueden llegar a hacer…diviértanse chicos- ordenó a sus subordinados mientras les daba la espalda y se retiraba de allí.

La docena de hombres que estaban allí captaron la orden y sin titubear se lanzaron hacia ellas.

-¡Oye vuelve aquí! ¡No huyas!- farfulló la peli-roja con una venita palpitando en su frente al ver como el hombre se iba y al intentar ir tras él los sujetos se lo impedían esquivando sus ataques haciéndola retroceder juntando su espalda con la de la cocinera- Estos imbéciles ya me tienen harto-

-A mí también ¿Es que no se cansan de que le pateemos el trasero?- dijo la joven castaña empuñando su espátula- Estoy preocupada por Ryoga…ojala no lo hagan estofado- agregó con tono preocupado intentando alejar de su mente la imagen de un cerdo con una manzana en la boca bien tostado sobre un plato. Sacudió con fuerza la cabeza- ¡Se van a comer a Ryoga!- lloriqueó con los ojos brillosos como niña pequeña.

-¡Ja! No seas tonta U-chan…estamos hablando de Ryoga…ese bobo sabe cuidarse- la alentó brindándole una confortante sonrisa mientras ella la miraba y más aliviada le devolvía el gesto- ahora…- tronándose los dedos virando su atención hacia sus contrincantes sonriendo de lado- vamos a enseñarles a estos tipos lo que es sentir verdadero dolor-

En uno de los tantos pasillos del gran complejo, el sujeto que llevaba colgando a Ryoga de la bandana pateó la puerta de la cocina asustando a un tímido y joven cocinero- ¡Oye novato!- lanzándole al pobre y adormilado cerdito mientras este lo atrapaba haciendo malabares para no dejarlo caer al piso- más te vale cocinarlo bien- ordenó con arrogancia yéndose de allí cerrando fuertemente la puerta tras de sí.

-¡s…si señor!- balbuceó el asustadizo muchacho mirando al cerdito que estaba haciendo gestos de despertar- cuando me dijeron que iba a ser parte importante de la gran familia de piratas no pensé que se referían a ser su sirviente- resignado y con un gesto penumbroso dejó escapar un largo suspiro mientras colocaba al animalito sobre la mesa de picar y se volteaba revisando la gaveta de los utensilios- abusan de mi generosidad…creen que soy un juguete de limpieza…como quisiera darles una lección- continuó su melancólica revelación sin darse cuenta que tras él, el pequeño porcino se despertaba.

Ryoga sacudió la cabeza y confundido miró a su alrededor comenzando a sudar frio cuando vio la cocina con ollas de agua hirviendo, viró su atención al depresivo muchacho que estaba de espalda escuchándolo lamentarse.

-Si eso debería hacer…debería enseñarles que no soy solo bueno cocinando y limpiando sino que también puedo ser muy útil- aseguró con los ojitos brillosos de entusiasmo mientras el cerdito alzaba sus orejas con interés comenzando a pensar que quizás el joven podía serle de ayuda- a quien engaño ¡deja de soñar baka nee! mejor ocúpate de cocinar bien al cerdo- añadió con voz tenebrosa mientras se volteaba con un enorme cuchillo en su mano.

El pequeño cerdito se puso blanco y sintió el corazón paralizársele, con desesperación comenzó a mirar a los lados buscando la manera de evitar ser la cena de esos tipos.

-Voy a hacer un rico estofado contigo- atacó al animalito que al ver su intención chilló de pánico logrando esquivar el ataque de un salto clavando la punta del cuchillo sobre la mesada- ¡oye vuelve aquí! ¡Te hare tocino!- comenzó a perseguirlo por toda la cocina lanzándole cuchillos, tenedores y cualquier utensilio filoso que conseguía en el camino mientras p-chan muy veloz lograba evadirlo, de un momento a otro chocó contra la cocina haciendo que una de las ollas cayera derramando el agua caliente.

-¡kyaaaaaaaaa! ¡Quema! ¡Quema! ¡Quema!- gritó ahora un adolorido y quemado Ryoga totalmente desnudo y con la piel totalmente roja y ardiendo por el agua caliente. El joven cocinero quedó estupefacto y totalmente helado al ver como el cerdito se transformó, con un leve tic en el ojo puso una estúpida sonrisa y cayó hacia atrás inconsciente- ¿por qué siempre intentan cocinarme?- gruñó irritado acercándose al inconsciente cocinero mirando su ropa, tenía una camisa blanca de mangas largas y un pantalón caqui - bueno…en este momento todo sirve-

Luego de vestirse con las ropas del muy posible traumado muchacho, se asomó por la puerta mirando a los lados y al no observar ningún peligro corrió por el extenso pasillo- kuso…este lugar es inmenso ¿Cómo voy a encontrar a Akane-san y a Soiyiro en este lugar?- dobló por una esquina viendo como dos sujetos que estaban vigilando se percataban de su presencia e inmediatamente tomaron sus armas comenzando a dispararle- ¡No es por aquí!- frenó de golpe retrocediendo cubriéndose con la pared.

Dentro de la celda, ambos jóvenes estaban sentados en el suelo con las piernas flexionadas. El silencio era lo que reinaba en ese instante solo interrumpido por sus angustiadas respiraciones.

Akane tenía abrazadas sus piernas con el mentón apoyado en una de sus rodillas con la mente vagando entre sus revueltos pensamientos, estaban metidos en una situación muy difícil de salir y no tenía la menor idea de cómo escapar de ese lugar, sin embargo, en su interior la esperanza de saber que en cualquier momento vendrían a buscarlos era lo que la mantenía levemente tranquila, confiaba plenamente en que Ranma no la iba a abandonar, a pesar de todo los problemas que estaban enfrentando, estaba completamente segura que él no la iba a dejar sola.

Los sonidos huecos de las armas de fuego la sacaron bruscamente de sus pensamientos.

-¡Esos son disparos!- exclamó con el corazón acelerado mientras se ponía de pie mirando a la puerta y luego a Soiyiro con el suspenso en sus ojos.

-Así parece…- musitó el oji-miel acercándose con precaución a la puerta apoyando el oído en el metal tratando de escuchar algo mas - Algo debe estar pasando allá afuera ¿Sera que vinieron por nosotros?-

La respiración se le detuvo por un momento al pensar en esa posibilidad- Ranma…- pasó por su mente tan rápido como el latir de su acelerado de su corazón. Se llevó la mano al pecho presionándola mientras la ansiedad la tenía presa.

Los tipos dejaron de disparar e intentaron divisar entre el humo y el polvo que se había generado, se miraron y sonrieron victoriosos al pensar que ya habían eliminado a su objetivo pero no duró su festejo más de dos segundos cuando eran sorprendidos por el habilidoso muchacho que de la nada apareció frente a ellos golpeándolos y derribándolos con rapidez.

-¡Ja! Hace falta mucho más que eso para derrotarme idiotas- aseveró con una triunfante sonrisa mientras se limpiaba las manos como si estuviera quitando polvo. Tomó a uno de los sujetos por el cuello de la camisa y lo alzó a su altura- ¿!A donde tienen a los prisioneros?!- exigió en grito sacudiéndolo sin piedad mientras éste tembloroso alzó levemente la mano señalando hacia el final del pasillo. Miró hacia donde le señalaba y soltándolo le pasó por encima dejándole la marca del pie en la espalda- ¡Akane-san! ¡Akane-san ¿Me escuchas?!- golpeando cada una de las puertas del alargado complejo.

-Esa voz…- musitó Soiyiro abriendo los ojos de golpe al escuchar lejanamente su voz percatándose como poco a poco se iba volviendo más fuerte- ¡Ryoga! ¡Ryoga estamos aquí!-

Una gran sonrisa adornó el rostro de la joven Tendo al escuchar la inconfundible voz de su gran amigo- ¡Es Ryoga-kun!- clamó de inmediato corriendo hasta la puerta comenzándola a golpear con fuerza -¡Ryoga-kun! –

Los llamados de ambos chicos llegaron a sus oídos e inmediatamente corrió siguiendo la dirección de donde provenían sus voces hasta dar con la puerta correcta-¡Akane-san! ¡Akane-san! ¡¿Estas allí?!-

-¡Sí! ¡Soiyiro-kun también está conmigo! ¡Por favor sácanos de aquí!-

-¡Tranquila los sacare de allí!- les indicó con una gran sonrisa de satisfacción por haberlos encontrado sanos y salvo. Retrocedió unos pasos mientras se tronaba los dedos-¡Aléjense de la puerta!-

-¡Hai!- asintió y retrocedió rápidamente jalando a Soiyiro del brazo hasta el otro lado de la habitación recostándose contra la pared - Soiyiro-kun agáchate y cúbrete los oídos-

El muchacho la miró bastante confundido mientras obedecía a su petición, miró a la puerta y nuevamente a ella -Akane ¿podrá derribarla? Es metal puro…me parece imposible que pueda abrirla- preguntó sin mucha confianza.

Akane le asintió con la cabeza sin titubear-No te preocupes Soiyiro-kun…Ryoga-kun es muy fuerte- le explicó con una orgullosa sonrisa- solo espera y veras-

En el pasillo, Ryoga tomó aire y luego lo expulsó relajando sus músculos, con los ojos cerrados recorrió con la mano el frio metal de la puerta buscando su punto central, al encontrarlo apoyó su dedo índice comenzando a reunir su energía en ese punto, al estar listo abrió los ojos- ¡Truco de la explosión!-

Se formó un destello de luz seguido por una fuerte explosión que dejó un gran agujero en la puerta de metal. El humo, el polvo y los trozos de metal que salieron expedidos obligaron a los dos chicos a cubrirse lo más que pudieron.

Inmediatamente el chico de la bandana atravesó la apertura entrando a la habitación que estaba oscura por la capa de humo y polvo buscando a su alrededor -¡Akane-san!-

Tosiendo un poco, Akane se puso de pie sacudiéndose un poco el cabello y la ropa por los escombros volteando a ver hacia la luz que se colaba por el gran agujero, una gran sonrisa se moldeó en su rostro al verlo - ¡Ryoga-kun!- exclamó al mismo tiempo que con entusiasmo y prácticamente de un salto le brincó encima abrazándolo- ¡Gracias a Dios! ¡Me alegra tanto verte! Estaba tan asustada-

No pudo evitar sonrojarse hasta las orejas por el sorpresivo gesto de la jovencita-y…yo…de…de nada Akane-san- tartamudeó comenzando a reírse de una manera frenética mientras se rascaba la cabeza- ¿Se…se…encuentran bien?-

La alegre peli-azul se alejó un poco asintiéndole efusivamente sin abandonar su gran sonrisa, tenía que admitir que por un segundo se decepcionó ya que esperaba ver a cierto chico de la trenza entrar por esa puerta pero ese sentimiento inmediatamente fue reemplazado por la felicidad de ver nuevamente a su gran amigo.

Se giró hacia donde estaba Soiyiro quien estaba con un gesto de total asombro- ¿No te lo dije? Ryoga-kun es sumamente fuerte- reiteró con total orgullo haciendo que él se sonrojara aún más y su risa frenética aumentara- Ya salgamos de aquí-

El oji-miel estaba estático con algunos escombros en la cabeza, despeinado y lleno de polvo con un leve tic nervioso en un ojo aun sin poder creer lo que había visto, la voz de Akane lo sacó de su pequeño trance sacudiendo la cabeza- Eh…si si…larguémonos de aquí- logró mencionar con una risita nerviosa- Muchas gracias Ryoga por sacarnos de aquí- le agradeció - Si Ryoga es así de fuerte ¿Cómo lo será Ranma?- pensó algo asustado al pensar que tenía como rival a un tipo que podía despellejarlo con una sola mano en menos de 3 segundos.

Sin tardar un segundo más, los tres chicos abandonaron la celda corriendo por lo largo del gran pasillo.

-¿Cómo lograste encontrarnos Ryoga-kun?- preguntó Akane muy curiosa mientras corría a su lado. Sabía que por sí solo jamás hubiera dado con ellos debido a su inexistente sentido de orientación.

-El señor Harumoto logró encontrarlos gracias a un chip rastreador que tiene Soiyiro- explicó deteniéndose por un momento asomándose por una esquina y al ver que no había peligro les indicó con la mano que estaba despejado.

-¿Un chip rastreador?- cuestionó con una gotita al estilo anime rodando por su cabeza e inmediatamente miró hacia Soiyiro quien con gesto avergonzado suspiraba.

-Suena estúpido pero mi padre es algo receloso con esto de la seguridad- declaró rascándose la mejilla.

-Bueno gracias a eso podemos salir de aquí así que hay que agradecerle al obsesivo de tu padre- añadió ella riendo divertida haciendo que fuera correspondida por él con el mismo gesto- Por cierto Ryoga-kun ¿Quién más vino contigo?- agregó fingiendo desinterés con la única intención de verificar si ÉL había venido a buscarla.

-¿Creíste que Ranma no iba a venir a buscarte?- le preguntó mirándola de reojo haciendo que la jovencita desviara la mirada sonrojada al verse descubierta, sonrió divertido – fue el primero que se alistó para venirte a buscar…esta con U-chan haciéndose cargo de estos bastardos-

Sin poder evitarlo una pequeña sonrisa adornó su rostro mientras sus mejillas se tornaban de un leve carmín- Vino por mi…a pesar de todo lo que hemos pasado en los últimos días vino por mi sin dudarlo- caviló sintiendo su corazón retumbar con fuerza en su pecho, estaba ansiosa de verlo, no importaba lo que había acontecido anteriormente y sus constantes peleas, en ese instante lo único que le importaba era que quería verlo nuevamente.

Los tres continuaron su avance por el penumbroso pasillo donde las luces parpadeaban por el desgaste de los bombillos divisando a unos metros como la claridad era más prominente, salieron por un corredor donde a la izquierda no había paredes sino barandas de metal dándoles vista de gran parte del edificio. De pronto, frenaron su andar al verse emboscados por dos tipos que estaban esperándolos con dos armas largas preparadas para disparar apuntándolos.

-Rayos…- masculló Ryoga procurando mantener a Akane tras él poniéndose en posición de defensa.

-Definitivamente ustedes han sido la plaga más difícil que he tenido que erradicar- alegó Korusan quien se encontraba tras los hombres con los brazos cruzados- Voy a disfrutar acabando con cada uno de ustedes…- agregó esbozando una espeluznante sonrisa, los dos subordinados inmediatamente se levantaron apartandose de su camino- No voy a permitir que se lleven mi botín así que prepárate muchachito- desenvainó las enormes espadas que tenía en su espalda mientras que con su mirada oculta por el sombrero un aura rojo intenso y poderoso comenzaba a emanar de él.

Un escalofrío recorrió la espalda de Ryoga que no pudo contener la impresión al sentir el inmenso poder que emanaba de su oponente, inmediatamente supo que no era cualquier enemigo, se trataba de alguien sumamente peligroso.

- Akane-san, Soiyiro… manténganse detrás de mi…yo me encargaré de este sujeto- indicó sin apartar la mirada de su enemigo dando un paso preparándose para pelear.

-Ryoga-kun ten mucho cuidado-dijo Akane observándolo con preocupación.

-¡Ja! Tranquila Akane-san…tengo la fuerza suficiente para derrotarlo confía en mí- mencionó con decisión mirándolos de reojo por un momento mientras ella le asentía levemente con la cabeza mostrándole que confiaba en él, le sonrió por un momento y luego dirigió su atención hacia Korusan adoptando un semblante muy serio- Muy bien Korusan…prepárate por qué voy a derrotarte - comenzando a rodearse por un aura amarillo intenso.

El capitán sonrió de lado ante tal arrogancia del muchacho, comenzó a caminar lentamente hacia ellos arrastrando las puntas de las espadas en el acero del suelo dejando una estela de chispas por la fricción, de un momento a otro las espadas se envolvieron en llamas.

-¡Akane-san aprovechen y váyanse aquí!- gritó Ryoga mientras ella asentía y tomando de la mano a Soiyiro lo jaló en sentido contrario alejándose corriendo - ¡Rugido de León!- juntó sus manos y concentrando su energía le lanzó una gran ráfaga de poder. Korusan ni siquiera se movió de donde estaba, quedó atrapado en medio del ataque causando un estallido- ¡Ja! ¡Lo logre!- festejó por un instante pero su sonrisa victoriosa pasó a convertirse en un gesto de sorpresa cuando se percató como su oponente usando sus espadas envueltas en llama había cortado por la mitad su estela de energía- ¡No puede ser!-

-Ahora es mi turno – se hincó y cruzó sus espadas en "X", al separarlas una llamarada de fuego a gran velocidad salió liberada hacia Ryoga como si se tratara de un remolino al rojo vivo- ¡Ventisca de la muerte ardiente!-

El desorientado muchacho al ver cómo iba a ser achicharrado vivo se echó para atrás estilo matrix pasándole por encima muy cerca la poderosa ráfaga de fuego.

Akane quien corría junto a Soiyiro sintió el calor a su espalda y volteó dándose cuenta que como aliento de un dragón, un torbellino de fuego se les acercaba- ¡Cuidado!- empujó a Soiyiro tirándose junto con él al suelo cubriendo su cabeza mientras la poderosa embestida de ardiente pasaba por encima de ellos.

-¿! Que…Que fue eso!?- exclamó Soiyiro alzando la cabeza con un gesto claro de pánico.

-No tengo la menor idea- habló la peli-azul temblorosa medio levantándose mirando tras ella viendo como las paredes de metal brillaban al rojo vivo por las altas temperaturas- Espero que Ryoga-kun se encuentre bien- tragó en seco y poniéndose de pie continuo su camino junto con Soiyiro- Vamos…tenemos que continuar-

El chico de la bandana seguía tirado en el suelo con los ojos como platos con un leve tic nervioso aun impactado por lo poderoso del ataque- eso estuvo muy cerca- recapacitó sacudiendo la cabeza, se puso de pie dando un salto hacia atrás viendo como Korusan se ponía de pie con sus espadas aun incendiadas- debo acabar con ese tipo pronto-

Y sin pensarlo más se lanzó en una ofensiva hacia su enemigo. Lo atacó con múltiples patadas y golpes muy veloces que Korusan lograba esquivar con gran facilidad evadiendo a su vez los ataques con sus filosas espadas. Una de sus fuertes patadas fue detenida por el ante brazo del capitán y se vio obligado a retroceder cuando fue casi rebanado por una de las hojas de metal. Al retroceder observó como la camisa estaba hecha jirones por los múltiples cortes -Kuso…este tipo no lo detiene nada- caviló sorprendido y agotado por el esfuerzo.

-ya es hora de acabar con esto- declaró el hombre del sombrero mientras tomándolo por sorpresa prácticamente apareció frente a Ryoga dándole un fuerte cabezazo que lo hizo tambalearse y sin tiempo para reaccionar le impactó una poderosa patada en el pecho que lo hizo volar hacia atrás rodando por el suelo varios metros.

Akane miró por sobre su hombro deteniéndose de golpe al darse cuenta de lo sucedido llevándose la mano a la boca atónita- ¡Ryoga-kun!- sin pensarlo dos veces se regresó a auxiliarlo llegando hasta él arrodillándose a su lado- Ryoga-kun despierta por favor ¿Estás bien?-

-K…Kuso…e…eso no lo vi venir- masculló muy adolorido abriendo los ojos lentamente y llevándose una mano al pecho se sentó con dificultad respirando entrecortado- A...Akane-san t...tienes que irte de aquí- susurró tratando de ponerse de pie pero sus piernas no tenían fuerza suficiente quedando hincado presionando una mano en el suelo con impotencia acumulada, con solo dos golpes lo había derribado, su poder era muy superior al de él y eso le enfurecía, lo hacia sentir inútil.

-¡No voy a dejarte aquí!- le devolvió llena de angustia observándolo con ojos temblorosos- ¿Ahora que vamos a hacer? Este tipo es muy fuerte...- caviló con el corazón latiéndole a mil por minuto volteando a mirar a Korusan que se mantenía de pie frente a ellos con sus espadas envueltas en llamas.

-¡Ya basta!- interrumpió Soiyiro en un desesperado intento de detener al sujeto, corrió y se puso frente a Akane y Ryoga con los brazos extendidos en pro de protegerlos- ¡Ustedes me quieren a mí! !ellos no tienen nada que ver con esto déjenlos en paz!-

-Ya hicieron mucho alboroto como para dejarlos en paz- respondió Korusan manteniendo su arrogante sonrisa en su rostro. Se acercó hasta él dándole un rodillazo en el estomago que lo dejó sin aliento mientras caía de rodillas encorvándose y abrazándose asi mismo- Tienes suerte de valer tanto porque si no te hubiera matado en este mismo instante niño-

-¡Soiyiro-kun!- clamó Akane haciendo intento de acercarse pero uno de los hombres corrió hasta ella y tomándola del brazo con brusquedad la empujó hasta la baranda del corredor obligándola a sujetarse para no caer mirando con horror lo alto que se encontraban- Por...Por poco...- pensó tragando en seco sintiendo el vértigo por la altura. Se giró y contuvo el aliento al ver que el mismo tipo la apuntaba con su arma, no tuvo más opción que quedarse allí mirando con temor hacia donde se encontraban sus amigos.

-¡Akane-san!- gritó Ryoga sintiendo la sangre hervir por la furia al ver como la jovencita era maltratada, presionó las manos con fuerza poniéndose de pie algo tambaleante mientras su aura se incrementaba- Korusan vas a pagar el mal rato que le estas haciendo pasar a Akane-san ¡Acabaré contigo!- sentenció lanzándose hacia él con tal fuerza que el metal bajo sus pies se hundió.

Lo atacó con tal velocidad que apenas se veían sus golpes, Korusan se percató que la velocidad y fuerza del chico se habían incrementado considerablemente viéndose obligado a retroceder mientras esquivaba con dificultad cada ataque, al mismo tiempo, que con sus espadas atacaba a Ryoga pero este ágilmente evadía cada movimiento.

-¡Ya me canse de jugar contigo mocoso!- masculló iracundo mientras que en cuestión de segundos incrustaba la punta de una de sus espadas en el suelo, formó una esfera roja de energía en su mano girándose y encontrándose de frente con Ryoga que apenas pudo reaccionar al ver la bola de energía frente a su cara explotándole mandándolo a volar hacia atrás rebotando en el suelo y chocando contra la pared al fondo del pasillo.

-¡Ryoga-kun- exclamó la peli-azul llevándose las manos a la boca intentando ir por él pero el hombre que la apuntaba se lo impedía.

-¡Oye tú! ¡¿Por qué no peleas con alguien de tu tamaño?!-

La voz de Ranma-chan retumbó como eco por todo el lugar llamando la atención de todos los presentes que voltearon inmediatamente a ver a la joven pelirroja de pie sobre el barandal del pasillo de enfrente manteniendo una mano en la cintura.

-¡Ranma!- clamó la peli-azul observándolo con una gran sonrisa y sus ojos brillosos, se le había detenido el corazón con solo escuchar su voz, aunque estaba convertido en chica, siempre, siempre que escuchaba su voz su estomago se contraía y el corazón se le descontrolaba- Gracias a Dios que ya estás aquí Ranma- caviló sintiéndose más calmada, protegida, como siempre se sentía cuando él estaba cerca.

La chica de la trenza examinó su alrededor rápidamente, observó a Soiyiro tirado en el suelo, supuso que había sido atacado y derribado con solo un golpe "que patético" pasó por su cabeza; miró a Korusan con suspicacia ya que había visto el último ataque que sufrió Ryoga y estaba muy claro que era un oponente difícil de vencer y eso lo entusiasmaba más en pelear contra él

Inmediatamente fijó su atención en lo que consideraba lo más importante en ese momento, miró a Akane y en cuestión de segundos la examinó buscando heridas pero al notar que estaba sana y salva sintió como el alma le regresó al cuerpo, la miró a los ojos por un instante quedando atrapado en el castaño de su mirada sintiendo calidez en su pecho, ella era quien le daba la fuerza suficiente para seguir peleando.

-¿En verdad crees que una niña como tú puede vencerme?- interrumpió Korusan sacándola de su pequeño ensueño quien volteó a mirarlo con un semblante de total seriedad- me parece una broma de mal gusto en realidad- agregó riendo divertido tomando la espada que tenía incrustada en el suelo guardándolas en los estuches de su espalda volteando a verla manteniendo una malévola sonrisa.

-¡Ja! ¿Por qué mejor en vez de hablar tanto lo averiguas por ti mismo?- lo retó esbozando una arrogante media sonrisa tronándose los dedos, le dedicó una última mirada a la peli-azul quien le asintió levemente dándole entender que confiaba en que ganaría.

Unos segundos de total silencio invadieron en lugar, ambos contrincantes se miraron con fiereza y sin premeditarlo más dieron un salto encontrándose justo en la mitad chocando sus puños con tal fuerza que una onda expansiva se sintió retumbar en todo el lugar, inmediatamente Korusan se giró impactándole una patada trasera a la pelirroja que pudo detener con su antebrazo devolviéndole el ataque con un puñetazo en la mejilla mandándolo a volar al suelo mientras ella aterrizaba sobre la baranda de un piso más abajo.

El capitán se levantaba de inmediato lanzándose nuevamente en ataque contra ella sacando sus espadas comenzándola a atacar con una exuberante velocidad que incluso para Ranma le estaba costando esquivar.

Akane miraba desde arriba con angustia la intensa batalla que se daba, se percató que el pirata que la apuntaba también estaba absorto en la pelea-Es mi oportunidad- caviló dándole un codazo en el estomago y un golpe en la nariz que lo dejó contra la pared con ojitos en espirales y con un sangrado nasal. El otro subordinado captó la situación y cuando estuvo a punto de dispararle, una pequeña espátula pegó en su mejilla dejándolo fuera de combate.

-¡Ukyo!- sonrió de alegría al verla mientras la joven cocinera llegaba hasta ella.

-Akane-chan ¿Te encuentras bien?- le preguntó viendo que uno de los tipos hacia intento de levantarse pisoteándole la cabeza dejándolo estampándolo en el suelo- ¿Dónde está Ryoga?-

-Yo estoy bien pero Ryoga-kun está mal herido - le explicó con angustia señalándole al final del pasillo donde se encontraba el joven - Ve por él…yo ayudare a Soiyiro-kun-

La joven cocinera le asintió y corrió inmediatamente hacia donde se encontraba su adolorido novio quien estaba comenzando a reaccionar abriendo lentamente los ojos -Ryoga mi amor ¿Te encuentras bien?-

-U…Ukyo mi amor…n…no sabes lo feliz que estoy de volver a verte…t…te ves tan hermosa- balbuceó notablemente aun muy aturdido esbozando una atontada sonrisa.

-No es momento para cursilerías cariño…tenemos que salir de aquí así que ponte de pie- le exigió con serenidad tomando su brazo haciendo que le rodeara el cuello mientras lo ayudaba a ponerse de pie.

-Soiyiro-kun despierta por favor- suplicó la peli-azul sacudiéndolo de los hombros mientras este con un gesto de dolor comenzaba a reaccionar- Gracias a Dios…me tenias muy asustada- le mencionó sonriendo de alivio.

-I…Itte…- con la mano en el estómago se puso de pie lentamente siendo ayudado por la jovencita- ¿Q…que paso?-

-Tranquilo…Ranma se hará cargo de ese sujeto- le respondió con su típica y angelical sonrisa. Estaba completamente segura que Ranma no iba a perder, su ex prometido era el sujeto más fuerte que conocía y no había rival que pudiera contra él, confiaba plenamente en que así sería así que ella tenía que concentrarse en ayudar a los demás a salir de ese horrible lugar.

Los cuatro jóvenes se dispusieron a buscar la salida, Ukyo ayudaba a Ryoga a correr aun débil por su reciente encuentro con el capitán mientras que Akane y Soiyiro corrían tras ellos buscando por el largo pasillo una posible salida, parecía un enorme laberinto ya que por cada esquina donde viraban se encontraban un punto ciego. De pronto, un fuerte temblor sacudió el lugar haciéndolos tambalear y caer al suelo, seguidamente una serie de temblores continuaron azotando el enorme edificio obligándolos a cubrirse mientras las paredes se resquebrajaban comenzando a caer trozos de escombros y metal.

-¿! Que está pasando?!- gritó Ukyo con un gesto de total pánico mientras se mantenía en el suelo con Ryoga sobre ella protegiéndola.

Los fuertes temblores se sintieron como ondas expansivas por toda la edificación causando que las paredes y el techo comenzaran a ceder cayendo enormes trozos de concreto y metal al suelo, en el patio central Korusan y Ranma-chan continuaban peleando, estaban muy parejos esquivando y lanzando ataques a su oponente, sin embargo, se vieron obligados a detenerse cuando sintieron los fuertes azotes sísmicos que los hicieron tambalear, una sombra los cubrió y al alzar sus cabezas vieron un trozo enorme del techo que se les venía encima forzándolos a retirarse hacia atrás mientras el enorme pedazo de concreto se estampaba en el suelo levantando una enorme estela de polvo.

-ya comenzó…- susurró el hombre del sombrero que de un salto aterrizaba sobre un enorme trozo de concreto, se levantó y mirando a su alrededor sonrió de lado volviendo a clavar su atención en su joven adversaria. Un trozo de concreto se le venía encima y sin ni siquiera alzar la mirada, levantó su espada y moviéndola apenas un poco, el concreto estalló en miles de pedazos.

-¿Qué demonios está pasando?- se preguntó Ranma-chan aterrizando sobre la baranda del pasillo del primer piso tratando de mantener el equilibrio ya que los temblores aunque no eran fuertes aun persistían. Tenía raspones y magulladuras en todo el cuerpo, miró a Korusan apuntándolo con el dedo- ¡¿Tú hiciste esto?!-

-No tengo nada que ver con lo que está sucediendo pero me parece muy apropiado para el momento…- su media sonrisa se hizo más amplia- tus amiguitos no tendrán mucha suerte de salir de aquí-

-¿!Nani?!- la pelirroja sintió el corazón paralizársele por un instante mientras el miedo la invadió, miró en dirección a donde se habían ido los chicos minutos antes presionando con fuerza los puños- ¡Maldito vas a pagar muy caro lo que has hecho!- lo miró con ojos llenos de rabia.

El pasillo se había convertido en un campo de guerra con trozos de concreto y metal por todo el suelo, incendios aislados, cables haciendo cortocircuitos echando chispas y alguno que otro bombillo parpadeando apenas manteniendo conservando un poco de luz.

Entre todos los escombros, Ryoga se puso de pie tosiendo con fuerza y sacudiendo la cabeza por el polvo que lo tenía cubierto- U-chan ¿Estas bien?- le preguntó ayudándola a ponerse de pie

-Si si estoy bien pero ¿Qué acaba de pasar?- cuestionó tosiendo un poco mirando a su alrededor mientras se sacudía la ropa - ¿Dónde están Akane y Soiyiro?-

-Estamos aquí- respondió la peli-azul tras ellos mientras se ponía de pie con algo de dificultad quitándose de encima los escombros que la habían cubierto- Soiyiro-kun…-

-Estoy bien Akane tranquila- la calmó sonriéndole levemente poniéndose de pie- ¿Fue un terremoto?- se frotó el cuello adolorido mirando su alrededor- este lugar podría desplomarse en cualquier segundo…debemos encontrar la salida antes de que quedemos atrapados-

-Soiyiro tiene mucha razón…debemos continuar- afirmó el joven Hibiki mientras que tomando de la mano a su novia los incentivó a seguir el camino mientras pasaban y rodeaban los enormes escombros que tenían al frente.

-Vamos Akane- le habló el oji-miel ofreciéndole la mano.

Akane lo miró por un instante y asintiéndole con una pequeña sonrisa tomó su mano comenzando a caminar mientras que inconscientemente miraba hacia atrás- Ranma…espero te encuentres bien-

En lo que quedaba del gran patio central del edificio yacían trozos enormes de metal retorcido y concreto del techo mientras los rayos del sol se colaban por los enormes agujeros que habían provocado los temblores que aún se mantenían pero apenas imperceptibles. Una de las grandes tuberías subterráneas se reventó abriendo un agujero en el suelo emanando como un geiser, enormes chorros de agua mientras el vapor se esparcía formándose un pequeño arcoíris al chocar contra la luz de los rayos del sol.

Ranma-chan de un saltó aterrizó en el suelo observando con total seriedad a su oponente que estaba agachado sobre el gran trozo de concreto con sus espadas en mano al otro lado del lugar- ¡¿Acaso no te importa lo que suceda con este lugar?! ¿! Que hay de tus hombres?!-

El hombre sonrió burlón poniéndose de pie apoyando el dorso de una de sus espadas sobre su hombro-¡Ja! Me importa muy poco lo que pase con ellos…si son listos ya habrán huido…sino será fácil conseguirles sustitutos-

Su respuesta tan despectiva la hizo gruñir de la ira, presionó con fuerza los puños observándolo con intolerancia y desprecio, no podía creer que era capaz de abandonar a sus hombres sin sentir ningún tipo de remordimiento, esa actitud lo asqueaba. Miró por un instante el enorme chorro de agua que surgía del suelo, el vapor que emanaba solo significaba una cosa.

-odio a los tipos tan cobardes como tú…me repugna el hecho de que abandones a tus amigos…eso no es de hombres- farfulló la jovencita con un tono de ira contenida, con la mirada oculta por su flequillo comenzó a caminar

-¡Ja! Y tú ¿Qué sabes sobre hombría?- preguntó sardónico arqueando una ceja.

-es fácil porque yo…- se detuvo frente a la gran fuente de agua y dando un paso desapareció por un instante para luego salir del otro lado con su cabello negro y sus ojos azul-grisáceo - …también soy un hombre – explicó con su voz gruesa y varonil observándolo con una intensa seriedad.

Korusan no pudo evitar abrir los ojos por la sorpresa ante tal evento, pestañeó confundido tratando de entender cómo es que la hermosa y sensual pelirroja pasó a convertirse en un chico-¿Qué clase de truco es ese?- objetó achicando la mirada- ¿Crees que vas a poder doblegarme haciendo trucos de magia?

-No es ningún truco de magia- contestó Ranma esbozando una media sonrisa mientras se tronaba los dedos- no pretendo aburrirte contándote los por menores pero para tu decepción soy un hombre y no solo eso…- lo miró de reojo señalándolo con el dedo- ¡Soy el hombre que te va a dar la paliza de tu vida!-

-¿Así que tú me vas a derrotar?- debatió intentando contener las ganas de echarse a reír a carcajadas, negó con la cabeza y luego lo miró con una presumida sonrisa- No me interesa si eres hombre o mujer…este lugar se convertirá en tu tumba-

Ranma amplió más su sonrisa poniéndose en posición de pelea- ¡Eso está por verse Korusan!-

-¡Truco de la explosión!- un destello de luz y luego una explosión resonó en el lugar abriéndose paso entre los escombros que obstaculizaban en su camino- ¡Vamos! ¡Hay que darse prisa!- ordenó limpiándose el sudor de su frente respirando agitado ya que estaba agotado por el desgaste de energía que tuvo en la pelea.

-¡Ryoga no sigas usando tu energía!- reclamó su novia observándolo enojada, sabía que estaba muy débil así que le preocupaba su estado.

-Descuida U-chan no te preocupes…tu novio es muy fuerte- le comentó esbozando una gran sonrisa haciendo que la jovencita se sonrojara levemente ante ese gesto y para no verse vulnerable solo cruzó los brazos desviándole la mirada.

Ryoga solo rió levemente, sabía que su hermosa novia estaba preocupada por él pero no era momento para ir con lentitud, tenían que salir de allí y rápido.

Continuaron su camino entre los obstáculos que se atravesaban en su camino esquivando y cubriéndose de los trozos que aún se desprendían del techo y de las paredes del maltratado edificio, de vez en cuando habían pequeños temblores que los obligaban a cubrirse rogándole a Dios que no terminaran enterrados, Ryoga se salvó de caer por un agujero sino fuera sido por su novia y por los demás que lograron sujetarlo antes de que cayera.

Un pequeño destello de luz llamó la atención de Akane que dando unos pasos trató de divisar entre el humo y el polvo percatándose que esa claridad provenía desde el fondo del pasillo -¡Miren! ¡Veo luz por allá!- señaló entusiasmada observándolos con la esperanza de que se tratara de una salida.

Rápidamente los jóvenes se dirigieron al origen de esos rayos de luz, con ayuda de Soiyiro, Ryoga logró apartar un gran trozo de metal dejando al descubierto una puerta que estaba algo doblada y por eso se colaban los rayos del sol desde el exterior, usando su gran fuerza, el joven de la bandana pateó la puerta tirándola y todos se vieron obligados a cubrirse los ojos por la claridad que los cubrió. Habían conseguido salir del edificio.

-¡Lo logramos!- celebró Ukyo dando saltitos muy emocionada corriendo a abrazar a su novio dándole besitos en la mejilla mientras el joven solo sonreía con una expresión de embobamiento crónico.

Akane y Soiyiro salieron tras ellos respirando el agradable aire del exterior, la joven peli-azul sonrió sintiéndose levemente más calmada, sin embargo, no podía alegrarse del todo, Ranma seguía dentro de ese lugar que podía derrumbarse en cualquier momento, su pequeña sonrisa se borró de su rostro bajando la mirada al suelo, el miedo la azotó de pronto y si no fuera por Soiyiro que colocó su mano en su hombro alentándola en silencio se hubiera puesto a llorar en ese instante.

-¡Joven Mayade!-

Los chicos inmediatamente miraron a Harumoto que sudando y jadeante llegó hasta donde se encontraban, se inclinó apoyando sus manos sobre sus rodillas tratando de recuperar el aliento.

-¡Harumoto!- sonrió ampliamente acercándose y palmeándole el hombro muy contento de verlo - viejo amigo me alegra tanto verte-

-Joven digo lo mismo de usted…estoy feliz de que estén a salvo pero tenemos un gran problema…- articuló con preocupación mientras se secaba el sudor de la frente con un pañuelo recuperando su postura- nos hemos quedado sin transporte para regresar-

-¡¿Qué?!- exclamaron al unísono los chicos que lo miraban con un gesto de preocupación mezclado con sorpresa.

-¿Qué sucedió con el yate?- preguntó Ryoga con angustia mirando a su alrededor, iba a morir en ese lugar y ni siquiera había tenido la oportunidad de pedirle matrimonio a su querida U-chan, vivir una vida plena, tener muchos hijos y atender el puesto de Okonomiyakis mientras recorría todo el mundo tratando de llegar a casa.

-Los temblores ocasionaron que una grieta se abriera en la playa tragándose el yate…-explicó con pesar secándose el sudor del rostro con el pañuelo- pero eso no es lo peor-

-¿!Hay algo peor?! ¿!Que es peor que quedarse varados en una isla llenos de locos psicópatas?!- sulfuró el chico de la bandana ya entrando en desesperación sacudiéndolo de la camisa.

-¡Ryoga basta!- clamó Ukyo apartándolo del pobre hombre que ya estaba mareado por tantas sacudidas.

-¿Qué es lo que pasa Harumoto-san?- inquirió la peli-azul muy preocupada por la situación pero su mayor ansiedad era la que le provocaba el saber que Ranma estaba dentro peleando con el lunático de Korusan.

-Los temblores no fueron provocados por un terremoto común…- respondió Harumoto sacando una pequeña libreta pasando unas hojas- fueron ocasionados por un acontecimiento natural que pasa cada 100 años en esta isla…- sacó unos lentes y acomodándoselos hallando la hoja que buscaba- el motivo por el cual no se terminó de construir este lugar fue porque se descubrió que esta isla tiende a desaparecer en el agua cada 100 años y sin aviso vuelve a surgir…por eso es conocida como la isla fantasma...- cerró el librito y volviéndose a acomodar los lentes los miró- por eso los terremotos…según mis cálculos…justo el día de hoy esta isla se sumergirá en el fondo del mar-

Se formó un pequeño intervalo de silencio mientras los impactados muchachos lo miraban con total desconcierto y casi con sus bocas al suelo.

-¿!QUEEEEEEEEEEEEEE?!- sus gritos retumbaron por todo el lugar.

-¿N…no estás hablando en serio ve…verdad Harumoto?- balbuceó Soiyiro mirándolo con un tic en el ojo y una sonrisa de total incredulidad.

Ryoga cayó al suelo de rodillas en total gesto de derrota con lagrimitas en sus ojos viendo su ideal de vida escaparse ante sus ojos, Ukyo lloriqueaba con las manos en las mejillas corriendo de un lado a otro como niña desesperada.

Akane presionó con fuerza su mano en su pecho y con angustia evidente volteó a mirar hacia el gran edificio que lentamente se iba desboronando por los constantes temblores, no solo estaban atrapados en una isla que estaba llena de locos piratas que querían matarlos sino que ahora enfrentaban la idea de que en cualquier momento dicha isla se sumergiría en el mar…el tiempo se les estaba acabando.

Continuara…

¿Qué les pareció? espero que les haya gustado este capítulo lleno de aventuras y peleas, típico de Ranma 1/2, no se preocupen que pronto volverá el romance y los momentos lindos entre los protagonistas jejeje

Hay muy pocas palabras en japonés y las que hay son muy conocidas para ustedes mis lectores, así que espero sus review con sus dudas, consultas, criticas, dinero, cheques y regalos también xD

Nos vemos ¡Hasta la próxima!

kane-chan